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RLCS, Revista Latina de Comunicación Social, 72 – Páginas 453 a 474

Investigación Financiada| DOI: 10.4185/RLCS, 72-2017-1174| ISSN 1138-5820 | Año 2017




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A Rodríguez-Estrada, JA Meyer, M Echeverría Victoria (2017): “La tensión centro-periferia en la producción del campo de la comunicación política. El caso mexicano”. Revista Latina de Comunicación Social, 72, pp. 453 a 474.

http://www.revistalatinacs.org/072paper/1174/24es.html

DOI: 10.4185/RLCS-2017-1174


La tensión centro-periferia en la producción del campo de la comunicación política. El caso mexicano

Center-periphery tension in the production of the political



communication field. The Mexican case
Alejandra Rodríguez-Estrada [CV] [] [] Investigadora de estancia posdoctoral CONACYT-BUAP (Puebla, México) - ale0323@gmail.com

José Antonio Meyer [CV] [] [] Director del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico BUAP (México)- joseantonio.meyer@gmail.com

Martín Echeverría Victoria [CV] [] [] Profesor-investigador del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, BUAP (México)- echevemartin@yahoo.com.mx
Abstracts

[ES] Introducción. Las características de desarrollo de cada país y la producción en un campo científico como el de la comunicación política en México, son una oportunidad para situar las tendencias de productividad científica en dicho campo. Metodología. En un diseño exploratorio, se analizaron 104 artículos que hicieran referencia al fenómeno de la comunicación política en México, con la finalidad de observar cómo se ha dado la producción en un periodo, puesto en referencia con la producción mundial del mismo objeto de estudio. Resultados y conclusiones. Se encontró que las tendencias de producción no logran estructurar un campo consolidado, y por ello mismo, se van orientando más a la periferia de la producción científica global.

[EN] Introduction. Each country’s development characteristics and production in a scientific field such as that of political communication in Mexico is an opportunity to locate the tendencies in scientific productivity in said field. Methodology. In an exploratory design, 202 articles referring to the phenomenon of political communication in Mexico were analyzed so as to observe how production has behaved in a period in relation with world production of the same object of study. Results and conclusions. It was revealed that production tendencies do not manage to structure a consolidated field and that is exactly why they are oriented more towards the periphery of global scientific production.

Keywords

[ES] reflexividad; producción científica; centro-periferia; semiperiferia; comunicación política.

[EN] reflexivity; scientific production; center-periphery; semi-periphery; political communication.

Contents

[ES] 1. Introducción. 2. La reflexividad en el estudio de la ciencia. 3. La producción científica bajo la teorización centro y periferia. 4. Tendencias de publicación sobre un objeto de estudio frontera: comunicación política. 5. Metodología. 6. Resultados. 7. Discusión y conclusiones.



[EN] 1. Introduction. 2. Reflexivity in the study of science. 3. Scientific production under the center and periphery theorization. 4. Publication tendencies on a borderline object of study: political communication. 5. Methodology. 6. Results. 7. Discussion and conclusions. 8. Notas. 9. Referencias.
Traducción de Enmanuel Carballo
1. Introducción

La producción intensa y fragmentada de los diversos campos científicos puede llevarlos a problemas que van en detrimento de su desarrollo tales como la falta de consenso alrededor de ciertos objetos, la generación de líneas duplicadas de investigación sin reconocimiento mutuo, la vuelta a determinados objetos ya agotados en otros momentos históricos o la dependencia excesiva a determinadas perspectivas teóricas o metodológicas exógenas, es decir, no originadas en los contextos necesitados de explicación. En este sentido la auto observación del desarrollo de los campos científicos constituye una actividad necesaria para atenuar estos problemas y para la maduración, en consecuencia, de aquellos.

Actividad aún discreta pero creciente, la mirada reflexiva de los científicos de los llamados países periféricos ha revelado la presencia inquietante de un flujo de conocimiento científico subordinado respecto a los flujos dominantes, que corresponden por lo general a los países del norte geopolítico. La subordinación implica por un lado la falta de reconocimiento de los aportes del “sur” y la presencia dominante de las perspectivas teóricas y metodológicas del “norte” en los proyectos del “sur”. Carente de reconocimiento internacional y autonomía plena, la actividad científica de los llamados países periféricos corre el riesgo de ser un apéndice aislado de las corrientes dominantes; o bien, una trinchera de resistencia frente a estas pretensiones altivas, según como se le mire.

El caso de la producción científica de México, y en particular el subcampo de la comunicación política, es un ejemplo ilustrativo de estos problemas. Por lo menos en las ciencias sociales, dicho país ha estado relativamente orientado hacia una producción científica caracterizada por insumos y objetos propios del país y acaso de la región latinoamericana, permaneciendo relativamente alejado de las corrientes científicas dominantes –aunque es cada vez más frecuente la inflexión hacia la academia norteamericana, en cuanto a formación y recursos de investigación. Por otro lado, y en su naturaleza multidisciplinaria, el campo de comunicación y específicamente de la comunicación política es abierto y a la vez vulnerable a la inclusión de insumos de investigación correspondientes a los Estados Unidos, tanto por el origen de dicha subdisciplina –eminentemente norteamericana– como por encontrar ahí desarrollos de otras disciplinas que en el país propio apenas están madurando. Se verifica en dicho campo, pues, una dinámica de tensión entre el desarrollo de la ciencia en términos propios o la apropiación de corrientes externas.

Estas problemáticas autorizan, en consecuencia, la exploración empírica de dos inquietudes fundamentales que recorren el presente texto. La primera se relaciona con el estatus de aislacionismo de la producción mexicana, en específico dentro del campo de la comunicación política, particularmente respecto al destino interno (nacional) o externo (extranjero) de sus publicaciones. Otra inquietud es acerca de la calidad de la producción académica en el sentido estricto de si ésta participa de los estándares internacionales de publicación científica (arbitrio de pares, indización, por ejemplo). Este último rasgo se considera una consecuencia de dicho aislacionamismo y remite tentativamente a una suerte de resistencia o indiferencia de dicho campo a las condiciones globales de subordinación de la periferia científica. De paso, desarrollamos una inquietud general acerca de las condiciones de subordinación de la producción científica de varios países periféricos en relación a los desarrollados, en un intento de contextualizar las asimetrías en las que se insertan los problemas previos.

Es así que en el siguiente artículo se pretende realizar el análisis de los patrones de publicación científica de un objeto de estudio frontera circunscrito en un país que por su producción científica se considera semiperiférico. Se plantea la importancia de pensar los campos de conocimiento, analizando el panorama de la producción científica social a partir de la reflexividad, para ubicar entornos y fuerzas que intervienen en su construcción. Posteriormente, se pone en debate la tensión que existe sobre la producción académica en centro y periferia, así como algunas implicaciones que tiene para la configuración del conocimiento. A continuación, se plantea la metodología que se siguió para el análisis de publicaciones de la semiperiferia mexicana, que tienen como objeto de estudio a la comunicación política y finalmente se discute si dichas publicaciones responden a los criterios planteados de exclusión o poca construcción de conocimiento. El estudio es exploratorio, ya que como se plantea en las conclusiones, se deben explorar a fondo las características propias de la producción, a fin de tener un mayor acercamiento epistemológico al campo desde las circunstancias que ésta ha tenido.


2. La reflexividad en el estudio de la ciencia

Tomar conciencia de la retícula institucional en la que está inserto el investigador, resulta enriquecedor. Existen textos que exploran la necesidad de abrir las Ciencias Sociales, más allá de los propicios esquemas construidos (Wallerstein, 1997). Cuando sólo se estudia a los organismos fijos, se limita la posibilidad de comprender la complejidad en la dinámica de los investigadores y de sus juegos para la legitimación. Entender la implicación constructivista de la ciencia social es entender que es una construcción social de una construcción social (Bourdieu, 2001). Abordar el estudio de quienes investigan y lo que producen, es entrar en los terrenos de la reflexividad, la actitud de consciencia respecto a lo que se hace y cómo se hace. Para Bourdieu (2003) hay que tener una observación a la producción en Ciencias Sociales, en la consideración de que es una realidad construida, y debe hacerse desde la reflexividad que permite “objetivar al sujeto de la objetivación” (p. 138).

El término de reflexividad es discutido en muchas dimensiones del quehacer científico, sobre todo en la intención de fundamentar fenomenológicamente la Ciencia Social y a los que la estudian como parte de ésta. En un sentido teórico-metodológico, la reflexividad aporta una herramienta de consciencia sobre la construcción que se hace cuando se explica un acontecimiento social y sé es parte de ella al observarla, estudiarla y describirla.

Los investigadores de ciencias sociales son socialmente condicionados (aun cuando suene redundante), así como sus propios objetos y sujetos de estudio. Desde un análisis sociológico de la ciencia en El oficio del científico, Bourdieu (2001) expone que la reflexividad en la ciencia supone un ejercicio doble, que se puede sintetizar en que se trata de observar a aquellos que visualizan una realidad en la que se está, a lo que llama una reflexividad generalizada y cuya pretensión no es el desprestigio o la desacreditación, sino al contrario, el refuerzo y el control. Ya que, cuando se realiza una mirada al mundo social, no debe perderse la visión de sí mismo, buscando generar una sociología más consciente de sí misma. La reflexividad lleva a tomar una posición integradora de los otros, lo observado y el nosotros, los observadores.

Se propone a la reflexividad sociológica como una herramienta con visión autocrítica al servicio de la colectividad, para que, a su vez, entre en un proceso reflexivo (Ferreira, 2005). Se hace consciencia en las representaciones que se tienen de las acciones, considerando las implicaciones sobre las propias acciones, lo que lleva a nuevas representaciones que involucran cambio, novedad y dinamismo (Ferreira, 2005).

La reflexividad es el autoajuste en el quehacer científico, lo que también permite una ciencia activa “pues sólo mediante el conocimiento de nuestro conocimiento y la experimentación sobre nuestra experiencia podremos acceder a las realidades constitutivas del mundo” (Ferreira, 2005: p. 6). El conocimiento sobre lo que se hace en la producción de conocimiento tiene aportes en un nivel de reflexividad del trabajo en el campo científico estudiado, de esta manera se llega a la aspiración de la valoración de la práctica científica.

La mayor parte de los estudios sobre reflexividad abogan por un científico activo y consciente de su propio quehacer, pero poco se menciona sobre el trabajo de hacer diagnóstico y consciencia de los trabajos producidos, de los campos y comunidades, precisamente del intercambio comunicativo que da pie a la ciencia y como menciona Luhmann (1991) “la reflexividad se realiza, necesariamente, como comunicación de la comunicación” (p. 44).

La reflexividad se plantea como esa acción de abrir la posibilidad de que el estudioso explique en autoconciencia, desde dónde aborda su análisis. Giddens (1994) la plantea como una doble hermenéutica ya que la Ciencia Social se genera al reinsertarse en la realidad que describe. Dicha perspectiva se preocupa por hacer visibles las maneras de operar del investigador, abrir la caja negra de la investigación y de las teorías utilizadas. Generalmente esto ocurre en el mismo trabajo de investigación, el investigador del texto científico haciendo reflexividad, no siempre ocurre para un campo como tal.

La ciencia, los científicos y sus productos pueden ser objeto de estudio de la ciencia misma, pues al tener a sus productos como objeto de estudio se lleva a cabo un proceso de reflexividad respecto a su trabajo, es decir, cuando se detienen a pensar sobre su quehacer y se genera a partir de ello un discurso. Desde las aproximaciones sociológicas al fenómeno de la ciencia se debe tener conciencia de la significación que “los actores asignan a su entorno y a la trama de acciones que los involucra” (Páez y Savall, 2009: p. 4).

Bajo estos supuestos, la reflexividad permite a los investigadores tener consciencia de su propia producción, de las tendencias, de los retos y efectos de su producción o reproducción científica. Dando acceso a identificar lo dinámico y estructurado de cada campo, en función de sus sistemas de producción, en una especie de sociología de la producción de conocimiento desde esta reflexividad.

La práctica de la reflexividad ha llevado a modelos como el de Finlay & Gough (2003) en el que propone (1) el relato confesional sobre el actuar del investigador, (2) un examen de las interacciones, su dinámica con los otros participantes, (3) su análisis de los ciclos de reflexión y experiencia y (4) la crítica social, como la distinción de prácticas coercitivas en instituciones, preocupados por el desequilibrio de poder en ellas y (5) la deconstrucción de los discursos para identificar estatus con privilegios, el desenmascarar la retórica de la voz autorizada. El quinto elemento que menciona Finlay & Gough (2003) es útil para quien investiga a los investigadores, a fin de desenmarañar en la reflexión de los investigadores los halos de posiciones.

El conocimiento y reconocimiento de estos sistemas y disposiciones, permite comprender la configuración de un campo y los sistemas de relaciones que dan lugar a una dinámica, a una identidad y a una lógica de producción o reproducción. La reflexividad entonces es, ese esfuerzo que devela el quehacer científico para comprender las posiciones de los observadores, sobre todo en una ciencia social socialmente construida y que institucionaliza su construcción, la objetivación principal se da en las publicaciones.

Ya reconocida la importancia de una reflexividad para cualquier campo de conocimiento, vale la pena detenerse también en los entornos estructurales que configuran la producción de conocimiento; hay quienes postulan que las condiciones de la generación de conocimiento en los países de periferia o semiperiferia tienen un rezago que imposibilita hasta cierto punto su consolidación (Beigel, 2014).
3. La producción científica bajo la teorización centro y periferia

En la literatura respecto a la producción científica (Connell & Wood, 2002; Beigel, 2014; Hwang, 2008; Miller, 2014 y Warczok & Zarycki, 2014) se plantean por un lado los beneficios de la internacionalización de la producción científica, pero por otro la desigualdad que existe ante las precariedades de la producción en periferia.

Durante el siglo XX, la región que más atención atrajo y se convirtió en el centro de la red de deferencia científica es América del Norte, y la segunda región central de esta red es Europa occidental, mientras que otras regiones son consideradas periféricas (Schott 1998 en Hwang, 2008). La participación en redes mundiales de élite es posible, aunque tiende a reforzar los patrones centro-periferia.

Mendoza y Paravic (2006) clasifican la producción científica mundial en dos: la internacional (de centro) y la periférica. La primera, se integra por conocimientos que tienen un alto desarrollo científico e industrial, manteniendo en circulación publicaciones de prestigio mundial y dominan la difusión y el procesamiento de la información política (el mainstream científico) y la segunda, la periférica, integrada por la producción que se genera en países (según mencionan las autoras) en vías de desarrollo; con un registro de publicaciones con escaso valor internacional y que tienen complicado el acceso a los mercados mundiales de información.

Preocupa de manera significativa que el pensamiento y conocimiento que se genera en los países de periferia o semiperifernia quede en el aislamiento, incluso, porque sus temas y problemáticas de estudio pudieran ser más urgentes de atender, por su misma condición en la periferia y vulnerabilidad. En el Word Social Science Report (2016) de la UNESCO, se propone un mejor manejo de la ciencia para atender problemas globales de desigualdad, resulta interesante porque comprende la inequidad en la construcción de conocimientos, tanto por el tipo de conocimiento, por quiénes lo producen y en dónde, así como por la infraestructura para tener acceso a ellos (p. 274).

En ese sentido, observar los patrones de producción científica de semiperiferia permite comprender la dinámica que va configurando los campos de conocimiento, en su inclusión o exclusión a las grandes redes de producción.

Vessuri (1987) plantea que una revista científica implica un grado de sociabilidad entre sus suscritos, lo que implica satisfacer las necesidades culturales de integrantes, colaboradores y lectores. El autor señala que la colaboración entre científicos de un país de periferia posibilita el desarrollo de masas críticas en campos específicos, ya que contribuye a la creación de redes y colegios invisibles más autocentrados. Bajo este supuesto, en un sentido prescriptivo en el discurso de Vessuri, se dibuja la posibilidad de configurar fuerzas propias, con criterios autónomos que permitan un posicionamiento sin dependencias, y también ir generando significados propios de las regiones o países.

Beigel (2014) desde una crítica más estructural, señala que las publicaciones académicas son algunas de las áreas de circulación de ideas más inequitativas que existen. La autora también ubica las ciudades de periferia que se han consolidado como principales metrópolis académicas entre las que encuentra: México, San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires y Santiago de Chile.

También Beigel (2014) señala que las principales bases de datos internacionales están dominadas por las editoriales y los indicadores bibliométricos han sido cada vez más utilizados para tomar decisiones de inversión pública. Hwang (2008) ya observaba que los actores científicos de la periferia están en desventaja, debido a que sus reivindicaciones de conocimiento, que son aprobadas por la comunidad científica internacional se rigen por un sistema autorreferencial (Hwang, 2008).

Así, las revistas posicionadas a nivel internacional, por su circulación e impacto parecen de mayor interés para los investigadores, sin embargo, esto limita una profesionalización de las revistas en países llamados de periferia o semiperiferia. Dicho fenómeno puede tener dos lecturas, en una primera, aquellos que publican a nivel internacional salen de la endogamia de producción y entran en una dinámica más competitiva, con mayor visualización, pueden ampliar su mercado de citación e intercambio intelectual y activan diálogos más complejos ante entornos distintos.

La segunda, es que no se institucionaliza la producción científica del propio país, así como la fuerza simbólica también mencionada. Esta situación, pareciera potenciar más a los más preparados y limitar a los menos preparados, es decir, los más preparados tienen capacidad para expandirse con la experiencia de las revistas internacionales, pero aquellos que aún no conocen o no están familiarizados a dicha práctica, incluso por cuestiones del idioma, se vuelcan a las publicaciones del país y a su vez, trabaja con los aparentemente menos preparados. En este sentido, Castillo y Carrtón (2010) plantean “la dificultad para difundir los estudios realizados al no disponer de revistas científicas que den cobertura difusora a las investigaciones. Eso ha posibilitado una inflación de conocimiento de revistas, principalmente norteamericanas, que cuentan con cobertura, apoyo y difusión de grandes grupos editoriales” (p. 209).

Al combinar el análisis de la dependencia con la reflexividad de Bourdieu, Beigel (2014) desarrolla un concepto relacional de dominio académico que considera la distribución desigual de las capacidades de investigación y de la reputación científica internacional, tratando de ir más allá del estereotipo clásico que compara centralidad con autonomía y por tanto, la falta de autonomía asume periferia. Esta posición de la autora, brinda un margen propicio para la exploración de las publicaciones que se pueden ubicar en la semiperiferia o periferia.

Desde la selección de publicaciones, exponerse a distintos foros, la colaboración con ciertos investigadores, la elección de una serie de argumentos sobre otros para sustentar ideas y realizar citas de unos autores frente a otros, permiten sostener la idea de que la ciencia es una construcción por su misma condición de organismo social. El proceso de validación, se construye por el consenso consolidado de aquellos que tienen el “monopolio” de la autoridad científica (Bourdieu, 2003). Dicho carácter se puede observar en los métodos de aceptación y rechazo, tanto en eventos académicos, como en los procesos de publicación y aprobaciones de grado. Si bien, dichos monopolios no pueden comprenderse de manera determinista, ya que como en toda acción social, hay actores e instituciones que pueden escapar de ellos, también, como más adelante planteará el estudio de Charle (2006) es en esa posibilidad en donde se da el horizonte de crecimiento científico; se debe tomar en cuenta que dicha monopolización da lugar a producciones de centro y periferia, lo que construye escenarios de tensión y desigualdad.

El autor concluye que la monopolización de recursos internacionales en el terreno científico, lleva a un estancamiento, como encontró en el caso francés estudiado. Y, por otro lado, la apertura internacional, caso alemán, mostró mayor productividad y creatividad en sus producciones. Por lo tanto, Charle (2006) afirma que el establecimiento de élites auto-elegidas y que abusan de su posición dominante tienden a desgastar el propósito de la ciencia: la creación y la innovación.





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