Historias del espacio reconocido



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HISTORIAS DEL ESPACIO RECONOCIDO

Larry Niven

 

EL ESPACIO RECONOCIDO

Durante los últimos once años, en las páginas de las revistas y libros de ciencia ficción, ha estado adquiriendo forma un universo..., una historia del futuro de la humanidad en la Tierra y en el espacio que, desde este siglo, abarca más de 10.000 años en el futuro..., desde el sistema solar hasta el Núcleo Galáctico, explorando las fronteras de la mente y la materia.

La serie del Espacio Reconocido de Larry Niven une los más excitantes conceptos cientificos —incluyendo los primeros y más ingeniosos tratamientos en ficción del fenómeno del Agujero Negro—con una vigorosa narrativa y unos personajes reales. Los lectores de las novelas de Niven volverán a encontrar en este libro personajes tan memorables como Lucas Garner, cuya vida cubre la era entre la Primera Guerra Mundial y el siglo XXII, el promotor del espacio profundo, Beowulf Shaeffer, y la básica figura de Louis Wu. Ahora, por primera vez en un volumen, Niven ha rellenado el rico y complejo fondo de esta extraordinaria épica.

En la introducción al libro, y en las notas a cada historia, Larry Niven discute sus escritos y provee una valiosa guía para una exploración personal del Espacio Reconocido.



INDICE

Cuadro cronológico del Espacio Reconocido .

Reconocimientos

La cubierta

Introducción: ¡Bienvenidos a mi Universo!

El más frío de los lugares

Encalmados en el infierno

La espera

El ojo de un pulpo

Como mueren los héroes

El rompecabezas humano.

En el fondo de un agujero

Un intento de engaño

El manto de la anarquía

Los guerreros

La frontera del sol

Hay mareas

Seguro a cualquier velocidad

Epílogo

Bibliografía: Los mundos de Larry Niven



CUADRO CRONOLOGICO DEL ESPACIO RECONOCIDO

NARRACION:



El más frío de los lugares

Encalmados en el infierno

La espera

El ojo de un pulpo''

ACONTECIMIENTOS:

Comienzos de la tecnología del banco de órganos

Derechos civiles de los cetáceos

Exploración tripulada del Sistema Solar

Primeras leyes sobre los bancos de órganos

(2040)

Cómo mueren los héroes

(2099)


El rompecabezas humano

Colonización del Cinturón

Tercera expedición a Marte

Gobierno independiente del Cinturón

Lanzamiento de robots interestelares: cooperación ONU—Cinturón

Lanzamiento de naves—colonia

2100 2300 2400

(2410)


Un regalo procedente de la Tierra

(210ci)


El mundo de los ptavvs.

En el fondo de un agujero

Un intento de engaño

Muerte por éxtasis

Los muertos indefensos

ARM

Los adultos (Primera parte de El Protector)

El manto de la anarquía

(2135)


Estatua marina descubierta y reavivada..

Primer alienígena en la Tierra

Peor momento del problema de los bancos de órganos. Robo de órganos común. Cárceles anticuadas por ejecución para trasplantar. Leyes del Congelamiento pasadas

Phssthpok el Pak llega al sistema Solar

Los cetáceos, en las Naciones Unidas

Edad de Oro en la Tierra

Colonias en expansión en Jinx, Mt. Lookithat, PlanetaTriunfo y Wunderland

(2340)


Vendervecken (Segunda Parte de El Protector)

(2360)


Los guerreros

Colonización de Home

Brennan en el halo cometario del,Sol

Guerra con las naves de exploración Pak

Primer vuelo del BVS—1

Primer contacto con los kzinti

Primera guerra hombre—kzin

El instituto del Conocimiento de Jinx fabrica el elevador de tensión .

Fracaso de la colonia en Home

Revolución en Mt Lockkithat

Invencion de una exploradora segura.

Planeta—Triunfo compra fusible de hipermotor a mercaderes del Exterior

Final de la Primera Guerra hombre—kzin (2640)

Neutron Star

Una reliquia del imperio

En el núcleo

Homombre de tierra

EI mutilado

irendel

Exploradores tripulados anticuados

Guerras hombre—kzin

Contactos con los puppeteers de Pierson y otros alienígenas, algunos parte del Imperio Kzinti.

Segundo vuelo del BVS—1

Los Puppeteer desarrollan el hipermotor Quyntum ll

Descubrimiento de la explosión del nucleo galáctico

Choque del exodo Puppeteer y del mercado de valores en el espacio humano

Contacto con los Grogs

Nace Louis Gridley Wu

Las loterías del Nacimiento enmiendan las leyes de Fertilidad. (2830)

Hay mareas

(2850)


Ringworld

Expansión, consolidación, paz relativa.

Energía de empuje reemplaza energía de fusión (no completamente)

Lucas Launcelot Garner nace en 1939.

Contactos con los Trinocs

Vuelo de exploración a Ringworld

Progresos del éxodo de los Puppeteer.

(3100)


Seguro a cualquier velocidad

Expansión. El Espacio Reconocido se convierte en los Mil Mundos

La longevidad afecta fuertemente a la sociedad.

 

RECONOCIMIENTOS

"El más frío de los lugares", copyright ®1964 por Galaxy Publishing Corporation, en Worlds of If, diciembre 1964.

"Encalmados en el Infiemo", copyright ®1965, por Mercury Press, Inc., en The Magazine of Fantasy and ScienceFiction, julio 1965.

"La espera", copyright ® 1968, en Futures Unbounded.

"El ojo de un pulpo", copyright ®1966, por Galaxy Publishing Corporation, en Galaxy Magazine, febrero 1966.

"Cómo mueren los héroes", copyright ®1966, por Galaxy Publishing Corporation, en Galaxy Magazine, octubre 1966.

"El rompecabezas humano", copyright ®1967, por Berkley Publishing Corporation, en Dangerous Visions.

"En el fondo de un agujero", copyright ® 1966, por Galaxy Publishing Corporation, en Galaxy Magazine, abril 1968.

"Un intento de engaño", copyright ®1968, como "Los mentirosos", por Galaxy Publishing Corporation, en GalaxyMagazine, abril 1968.

"El manto de la anarquía", copyright ® 1972, por The Condé Nast Publications, Inc., en Analog, marzo 1972.

"Los guerreros", copyright ®1966, por Galaxy Publishing Corporation, en Worlds of If, febrero 1966.

"La frontera del sol", copyright ®1975, por The Condé Nast Publications Inc., en Analog, enero 1975.

"Hay mareas", copyright ® 1968, por Galaxy Publishing Corporation, en Galaxy Magazine, julio 1968.

"Seguro a cualquier velocidad", copynght ® 1967 por Mercury Press Inc., en The Magazine of Fantasj and Science Fiction, mayo 1967 .

 

LA CUBIERTA

Los puntos de colores dispuestos sobre el fondo de una galaxia en espiral representan alguna de las estrellas más cercanas a nuestro sol, la estrella sol del tipo G. Muchas de ellas son el escenario de las historias escritas por Larry Niven, abarcando un fragmento de cielo con un diámetro de treinta años luz, llamado el Espacio Reconocido.

Los lectores que estén ya familiarizados con esta serie reconocerán inmediatamente los nombres de Wunderland, Down y Jinx como sólo unos cuantos de los fascinantes, y a veces peligrosos, planetas por los que han viajado los hombres que recorren el espacio.

La historia de la ilustración de la cubierta es interesante, pues combinó los talentos de personas trabajando en tres disciplinas diferentes, todas relacionadas con el campo de la ciencia ficción: el autor, el editor y el director artístico; el artista y un grupo particular de inteligentes lectores de Boston, Massachusetts, que catalogaron febrilmente todo lo existente en el Espacio Reconocido.

Después de aprobar un boceto preliminar de la galaxia, me dispuse a localizar el grupo de estrellas locales. Cuando me puse en contacto con James L. Burrows, miembro de la Asociación de Ciencia Ficción de Nueva Inglaterra que está familiarizado con el manejo de computadoras, él ya había escrito, y no fue una sorpresa, un programa para obtener las posiciones en el mapa. El computador le proporcionó las coordenadas de las estrellas en un radio bidimensional, como si estuvieran vistas desde una inclinación de unos sesenta y tres grados por encima del plano de la Vía Láctea. Lo explicó sencillamente: "Imagine que viaja por el espacio a lo largo del eje de la Tierra—hacia la Estrella Polar—y volviendo la vista hacia el sol desde un gran número de años luz de distancia. Esto es lo que vería".

¿Qué amplitud tendría el Espacio Reconocido en esta vista de la galaxia? Es obvio que las estrellas brillantemente pintadas sobre el fondo forman parte de una imagen ampliada de las proximidades. Si la Vía Láctea tiene 100.000 años luz de diámetro, entonces, a la escala de la cubierta de un libro, todo el Espacio Reconocido mide una milésima de pulgada de lado a lado..., o sea, que es un simple punto.

Una de las ventajas de mi trabajo es que puedo añadir cosas a los dibujos tal como están en la plancha original, aunque no siempre estén en la versión reproducida. ¿O es que sí están?

Si miran cuidadosamente, verán catorce agujeros negros, dos cascos espaciales construidos por los puppeteers de la General Products, Jinx con su forma de huevo, y... ahí, también el Ringworld, por supuesto.

Rick Sternbach

 

 



EL UNIVERSO DE LARRY NIVEN

 

INTRODUCCION



¡BIENVENIDOS A MI UNIVERSO!

Hace doce años que empecé a escribir. Hace once que empecé a vender lo que escribía. Y hace once que comencé una historia del futuro..., la historia del Espacio Reconocido.

La serie del Espacio Reconocido cubre ahora un millar de años de la historia futura, con datos sobre las condiciones hasta mil millones de años en el pasado. La mayor parte de las historias se desarrollan, bien en el Espacio Humano—los mundos colonizados por los humanos y el espacio intermedio, una burbuja que se cruza en sesenta años luz según el tiempo de Louis Wu o en el Espacio Reconocido—una burbuja de espacio mucho mayor, explorado por las naves humanas pero controlado por otras especies—.

La serie incluye ahora, además de cuatro novelas —El mundo de los ptavvs, El protector, Un regalo procedente de la Tierra, Ringworld—, los cuentos de la colección Neutron Star, el libro que tenéis ahora en vuestras manos, más otro que proyecto y que se llamará The Long Arm of Gil Hamilton.

Las historias del futuro tienden a ser caóticas. Surgen de una base común, de cuentos individuales con supuestos comunes, pero cada cuento debe —para jugar limpio con los lectores—tener una entidad propia. La historia del futuro recogida en la serie del Espacio Reconocido es tan caótica como la historia verdadera. Hasta los estilos varían en estas historias, a causa de que mis habilidades narrativas han evolucionado durante once años de tiempo real.

Pero éste es el libro que tiene las historias originales. Los cuentos publicados aquí están en orden cronológico. He introducido entre ellos notas suplementarias para explicar lo que pasa entre y en relación con las narraciones individuales, en una región pequeña en la escala de la galaxia, pero enorme en la experiencia humana.

Aquí son de rigor algunas notas generales:

1. Faltan los cuentos de Gil The Arm. Este libro resultaba tan voluminoso que tuvimos que cortar estas tres historias de ciencia ficción detectivescas—60.000 palabras—para dejar espacio. La carrera de Gil alcanza su punto culminante alrededor del año 2121, entre El mundo de los Ptavvs y El Protector.

2. He vacilado en incluir El más frío de los lugares y El ojo de un pulpo. Fueron respectivamente mi primer y sexto cuentos y no me satisfacen demasiado. Además, El más frío de los lugares quizá estuvo superado antes de que se imprimiese. Pero estos dos cuentos son parte del entramado de la serie, así que los incluí en ella.

3. Mientras se lee el libro quizá parezca también que el propio Marte ha cambiado. Correcto. El ojo de un pulpo está situado en un Marte anterior a los Mariner. Las fotografías del Mariner IV de los cráteres de Marte me inspiraron Como mueren los héroes. Algo más tarde, un artículo en Analog dio forma a la nueva visión del planeta en En el fondo de un agujero. Si las pruebas espaciales continúan nuestra idea de los planetas, ¿qué podemos hacer, excepto escribir nuevas historias?

4. Sentí la tentación de volver a escribir algunas de las historias más antiguas. Pero ¿cómo habría sabido dónde detenerme? Entonces hubieran leído ustedes historias remodeladas con los hechos cambiados. Supuse que eso no era lo que buscaban. Espero no haberme equivocado.

5. Las Historias del Espacio Reconocido se agrupan en cinco eras.

La primera es la del futuro próximo, la exploración del espacio interplanetario durante el próximo cuarto de siglo.

Después la era de Lucas Garner y Gil "The ARM" Hamilton; 2106— 2225. La civilización interplanetaria ha aflojado sus lazos con la Tierra y ha adquirido un carácter propio. Otros sistemas estelares están siendo explorados y poblados. El problema de los bancos de órganos está en su peor momento sociológico en la Tierra. La existencia de inteligencias no humanas se ha hecho completamente obvia; la humanidad debe ajustarse a ello.

Alrededor del 2340 hay una era intermedia. Es un período de paz y prosperidad en el Sistema Solar. En muchos mundos colonizados. Como Plateau, son tiempos turbulentos. En el límite del Sistema Solar, una criatura que acostumbraba a ser Jack Brennan lucha una guerra solitaria. La era de la paz comienza con las sutiles intervenciones del monstruo Brennan y termina en contacto con el Imperio Kzinti.

El cuarto período, después de las guerras Humanos—Kzin, cubre parte del siglo XXVI. Es un tiempo de intenso turismo y de comercio entre las diversas especies, en que la humana ni domina ni es dominada por nadie. Nuevos planetas han sido colonizados, algunos de los cuales fueron arrebatados al Imperio Kzinti durante las guerras.

El quinto período se parece al cuarto. Poco ha cambiado durante esos doscientos años, al menos en la superficie. La energía de empuje ha reemplazado a la menos eficiente energía de fusión; una nueva especie se ha unido a la comunidad de los mundos. Pero hay un cambio fundamental. El gen Teela Brown—"el último poder psíquico"— se está extendiendo a través de la humanidad. La producción de los teelas será una bendición.

Un cambio fundamental en la naturaleza humana—y eso es lo que son los teelas—, hace la vida difícil para un escritor. El período que sigue a Ringworld podría ser agradable para vivir en él, pero escasea en desastres interesantes.

De este período sobrevive sólo un cuento: Seguro a cualquier velocidad, una especie de anuncio. No habrá más.

Las historias del futuro, y las del Espacio Reconocido en particular, tienen algo que llega a la gente. Se preocupan sobre los hechos, las matemáticas, la cronología. Elaboran complicados mapas o programan computadoras para órbitas cercanas a masas de un punto. Me envían mapas del espacio humano, Kzinti y Kdatlyno, análisis dinámicos del Ringworld, esquemas en diez mil palabras para la novela que lo enlazará todo, y tratados sobre el problema Grog. A todos los que halagaron mi ego y me han entretenido de esta forma, gracias.

Mi agradecimiento a Tim Kyger por su ayuda en la compilación de la Bibliografía, y a Spike MacPhee y Jerry Boyajian por su ayuda con el Cuadro Cronológico. Pertenecen al grupo anteriormente mencionado y me ahorraron muchas investigaciones.

Larry Niven

Los Angeles, California

Enero, 1975

EL MAS FRIO DE LOS LUGARES

Vacilé durante unos momentos en el exterior de la nave, en el más frío de los lugares del sistema solar. Estaba demasiado oscuro. Luché contra el impulso de permanecer cerca de la nave, junto a la confortable y desgarbada masa de metal tibio que contenía la cálida y brillante Tierra en su interior.

—¿Ves algo?—preguntó Eric.

—No, claro que no. De todas formas hace demasiado calor aquí; es mucho el calor que está irradiando la nave. Ya recuerdas la forma en que se alejaron durante la prueba.

—Sí. Oye, ¿quieres que te lleve de la mano o algo así? Vamos.

Suspiré y me alejé, con el pesado colector rebotando suavemente contra mi hombro. Yo también rebotaba. Los ganchos de mis botas evitaban que resbalara.

Subí por el costado del amplio y profundo cráter que la nave había creado al vaporizar los estratos de aire hasta el nivel del agua helada. A mi alrededor se levantaban acantilados formados por masas de gas helado de bordes suaves y redondeados. En el punto donde eran alcanzados por la luz de mi foco, resplandecían con una dulce blancura. Todo lo demás estaba tan negro como la eternidad. Unas brillantes estrellas resplandecían sobre los suaves acantilados, pero la luz no afectaba para nada al negro suelo. La nave se hizo más pequeña y oscura y desapareció.

Se suponía que existía vida aquí, pero nadie había tratado siquiera de adivinar cómo era. Hacía dos años que se habían realizado los experimentos con el Messenger IV, primero en una órbita cercana al planeta y después aterrizando, en parte para averiguar si el casquete de gases helados era inflamable. Durante el aterrizaje, unas cosas parecidas a sombras se agitaron sobre la nieve dentro del radio de acción de la cámara, pero escapando de la luz arrojada por el aparato. La película lo mostró con claridad. Naturalmente, algunos sabios habían sugerido que eran sólo sombras.

Yo había visto las películas y sabía más. Allí había vida.

Algo con vida que odiaba la luz. Algo allá afuera en la oscuridad...

—Eric, ¿estás ahí?

—¿Dónde podría ir?—se burló él.

—Bueno —contesté yo—, si meditase todo lo que digo nunca diría nada.

De todas formas, no había tenido mucho tacto. Eric sufrió una vez un mal accidente, muy malo. No iría a ningún lugar a menos que la nave fuese con él.

Touché —dijo Eric—. ¿Se escapa mucho calor por tu traje?

—Muy poco.—De hecho, el aire helado ni siquiera se derretía bajo la presión de mis botas.

—Quizá estén evitando incluso eso. O posiblemente tengan miedo de la luz.

El sabía que yo no había visto nada; miraba a través de un visor en la parte superior de mi casco.

—De acuerdo, subiré a esa montaña y lo apagaré por un rato.

Moví la cabeza para que pudiese ver la montaña que yo decía; después comencé a ascender. Era un buen ejercicio, y con aquella gravedad tan baja no fatigaba. Podía saltar casi a tanta altura como en la Luna sin miedo a que el borde de una roca desgarrase mi traje. Todo era nieve prensada, y entre los copos, el vacío.

Mi imaginación comenzó a funcionar otra vez cuando llegué a la cumbre. A mi alrededor todo era negro; el mundo era negro de frío. Apagué mi foco y el mundo desapareció.

Pulsé un botón a un lado de mi casco y éste puso una pipa en mi boca. El renovador de ambiente absorbió el aire y el humo por un dispositivo al lado de mi barbilla. Ahora se fabricaban unos trajes maravillosos. Me senté y fumé, esperando, temblando con el conocimiento del frío que hacía. Finalmente comprendí que sudaba. El traje estaba demasiado bien aislado.

Nuestra sección de motor iónico apareció sobre el horizonte; era como una estrella brillante que se movía con gran rapidez, desapareciendo al entrar en contacto con la sombra del planeta.

El tiempo pasaba. La carga de mi pipa se consumió y la tiré.

—Prueba con la luz—dijo Eric.

Me levanté y puse el foco de la cabeza al máximo. La luz tenía un alcance de una milla; un paisaje blanco de cuento de hadas surgió a la vida, como un invernal país de las maravillas. Realicé una lenta pirueta, mirando, mirando.... y lo vi.

Incluso tan de cerca, parecía una sombra. También era como una ameba muy chata, monstruosamente grande, o un charco de petróleo deslizándose sobre el hielo. Corría colina arriba, fluyendo lenta y penosamente por el costado de una montaña de nitrógeno, intentando desesperadamente escapar a la tórrida luz de mi lámpara .

—¡El colector!—pidió Eric.

Levanté el colector sobre mi cabeza y lo apunté como un telescopio sobre el enigma en fuga, de forma que Eric pudiese localizarlo en el visor del colector. Este escupió fuego por ambos extremos y se alejó de un salto. Ahora era Eric quien lo controlaba.

Después de un momento, pregunté:

—¿Vuelvo?

—No. por supuesto. Quédate aquí. ¡No puedo llevar el colector a la nave! Tendrás que esperar y llevarlo tú.

La sombra—charco se deslizaba sobre el borde de la colina. La llama del cohete del colector la siguió, volando alta y haciéndose más pequeña. Se zambulló detrás de la cresta. Un momento más tarde oí cómo Eric murmuraba: "Lo consiguió". La brillante llama reapareció, subiendo con rapidez, y después describió una curva hacia donde yo me encontraba.

Cuando la cosa estaba revoloteando cerca de mí sobre dos cohetes laterales, la cogí por la cola y la llevé a casa.

—No, ningún problema—dijo Eric—. Solamente utilicé la pala para arrancar un trozo de su flanco, por así llamarlo. Conseguí unos diez centímetros cúbicos de una carne extraña.

—Bien—dijo yo.

Llevando el colector con cuidado en una mano, subí por la extremidad de contacto con superficie hasta la compuerta. Eric me dejó entrar.

Me desprendí de mi congelado traje en la bendita luz diurna artificial de la nave.

—De acuerdo —dijo Eric—. Llévalo al laboratorio. Y no lo toques.

Eric tiene a veces un carácter que molesta.

—Tengo un cerebro —le grité—, aunque no puedas verlo.

También yo podía tener ese mal carácter.

Hubo un sonoro silencio, mientras cada uno intentaba encontrar una disculpa. Eric lo hizo primero.

—Lo siento—dijo.

—Yo también.

Empujé el colector hacia el laboratorio en un carrito. Cuando llegué allí, él me guió.

—Coloca todo el paquete en aquella abertura. Las mandíbulas primero. No, no las cierres todavía. Da la vuelta a la cosa hasta que esas líneas concuerden con las del colector. Así. Empuja un poco. Ahora cierra la puerta. De acuerdo, Howie. Lo cogeré desde ahí...

Detrás de la pequeña puerta salieron sonidos extraños.

—Tendré que esperar hasta que el laboratorio esté lo bastante frío. Vete a tomar un poco de café—dijo Eric.

—Será mejor que compruebe tu mantenimiento.

—Bien. Engrasa mis ayudas protésicas.

Ayudas protésicas... Aquello era algo fuerte, pensé para mí. Pulsé el botón del café para que estuviera listo cuando yo terminase; después abrí la puerta grande en la pared delantera de la cabina. Eric tenía el aspecto de una red eléctrica, excepto por la masa gris en la parte superior que era su cerebro. Los nervios de Eric, que dominaban la nave, salían en todas direcciones de su médula espinal y de su cerebro y conectaban con las intrincadas paredes de vidrio y plástico blanco de la nave que le alojaba. Los instrumentos que le dominaban a él—aunque era sensible a decirlo así—se alineaban a ambos lados del armario. La bomba sanguínea bombeada rítmicamente; setenta latidos por minuto.

—¿Qué aspecto tengo?—preguntó Eric.

—Precioso . ¿ Buscas adulaciones?

—¡Idiota! ¿Todavía estoy vivo?

—Eso dicen los instrumentos. Aunque será mejor que baje un poco la temperatura de tus fluidos—y así lo hice, pues desde que tomamos contacto con la superficie yo había tenido tendencia a mantener las temperaturas demasiado altas.

—Todo lo demás parece estar bien. Excepto que el tanque de alimentación se está vaciando.

—Bueno, durará durante el viaje.

—Sí. Perdóname Eric, el café está listo.

Salí a cogerlo. La única cosa que realmente me preocupaba era su hígado. Es demasiado complicado. Podría romperse con mucha facilidad. Si dejase de fabricar azúcar para la sangre, Eric moriría.

Si Eric se muere, me muero yo, porque Eric es la nave. Si muero yo, Eric morirá loco, porque no puede dormir a menos que yo coloque sus ayudas protésicas.

Estaba terminando mi café cuando Eric gritó:

—¡Eh!

—¿Qué pasa? —estaba dispuesto a correr en cualquier dirección.



—¡Sólo es helio!

Estaba asombrado e indignado. Me relajé.

—Ya lo tengo, Howie. Helio II. Eso es todo lo que son nuestros monstruos. Nada.

Helio II es el superfluido que se desliza subiendo la colina.

—Maldita sea otra vez. Contenlo todo, Eric. No tires tus muestras. Busca contaminantes.

—¿Para qué?

—Contaminantes. Mi cuerpo es óxido de hidrógeno con contaminantes. Si los contaminantes del helio son suficientemente complejos podría existir vida.

—Hay muchas otras sustancias —dijo Eric— pero no puedo analizarlas con la fuerza suficiente. Tendremos que llevar esto a la Tierra mientras nuestros congeladores lo puedan mantener frío.

Me levanté.

—¿Despegar ahora mismo?

—Sí. Yo diría que sí. Podríamos usar otra muestra, pero es igual de probable que esperemos aquí mientras ésta se deteriora.

—De acuerdo. Me estoy atando ahora. ¿Eric?

—¿Sí? Despegamos dentro de quince minutos. Tenemos que esperar la sección de energía iónica. Puedes levantarte.

—No esperaré, Eric, espero que no tenga vida. Preferiría saber que sólo es Helio II, actuando como se supone que lo hace.

—¿Por qué? ¿No quieres ser famoso como yo?

—Oh, claro que sí. pero no me gusta pensar en que haya vida ahí fuera. Es demasiado alienígena. Demasiado frío. Ni siquiera en Plutón podría obtenerse vida del Helio II.

—Podría ser migracional, moviéndose para permanecer en el lado nocturno del creciente prematinal. El día de Plutón es lo bastante largo para permitir eso. Aunque tienes razón, ni siquiera entre las estrellas hace más frío que aquí. Afortunadamente, no tengo mucha imaginación .

Despegamos veinte minutos más tarde. Bajo nuestros pies todo era oscuridad, y sólo Eric, conectado con el radar. Podía ver la cúpula de hielo contrayéndose hasta que todo fue visible: el vasto casquete de estratos de hielo que cubre el lugar más frío del sistema solar, donde la medianoche cruza el ecuador sobre la negra espalda.

Mercurio.

El más frío de los lugares



Esta historia, primera de las mías, se quedó anticuada incluso antes de llegar a la imprenta. Mercurio si tiene atmósfera y rota una vez cada dos de sus años. La que sigue resultó algo mejor.

L. NIVEN




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