Historia del psicoanálisis



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Historia del psicoanálisis

El psicoanálisis fue creado en Viena por Sigmund Freud, un médico neurólogo interesado en encontrar un método efectivo de tratamiento para pacientes que sufrían histeria y otros tipos de neurosis.

Se puede considerar como uno de los sucesos más trascendente en el origen de la teoría la asistencia de Freud a las experiencias llevadas adelante por el neurólogo Jean Martin Charcot en el hospital Salpêntrière de París. Estas experiencias sugerían que mediante la hipnosis se podían inducir (y suprimir) síntomas que se presentaban en los cuadros histéricos, como por ejemplo la parálisis. Las personas que eran sometidas a estas experiencias no conservaban en la conciencia lo sucedido, aunque seguía influyendo en el comportamiento de los sujetos. A partir de estos resultados, estudiando numerosos casos clínicos junto con Joseph Breuer, comenzaron a desarrollarse las primitivas teorías que evolucionaron hasta formar el cuerpo teórico del psicoanálisis.

Tras hablar con estos pacientes, Freud planteó la teoría de que sus problemas tenían como causa los deseos y fantasías reprimidas e inconscientes de naturaleza sexual, socialmente inaceptables.

Desde que Freud dio a conocer el psicoanálisis en la década de 1890, ha ido evolucionando y ramificándose en varias escuelas y técnicas de intervención. Entre los sucesores y contemporáneos están Carl Gustav Jung, Alfred Adler, Wilhelm Reich, Melanie Klein, Wilfred Bion, Jacques Lacan y muchos otros que han refinado las teorías freudianas e introducido las propias.

La teoría del psicoanálisis de Freud


Consciente, preconsciente e incosciente

La conciencia es la cualidad momentánea que caracteriza las percepciones externas e internas dentro del conjunto de los fenómenos psíquicos. El término inconciente se utiliza para connotar el conjunto de los contenidos no presentes en el campo actual de la conciencia. Está constituido por contenidos reprimidos que buscan regresar a la conciencia. El preconciente designa una instancia del aparato psíquico constituído por los contenidos que no están presentes en el campo de la conciencia pero pueden devenir en concientes.

Yo (Ego), superyó y ello

El ello es la función más antigua y original de la personalidad y la base de las otras dos. Comprende todo lo que se hereda o está presente al nacer, se presenta de forma pura en nuestro conciente. Representa nuestros impulsos, necesidades y deseos básicos. Opera de acuerdo con el principio del placer y desconoce las demandas de la realidad. Allí existen las contradicciones, lo ilógico, al igual que los sueños.

El yo surge a fin de cumplir de manera realista los deseos y demandas del ello de acuerdo con el mundo exterior. El yo evoluciona a partir del ello y actúa como un intermediario entre este y el mundo externo. El yo sigue al principio de realidad, satisfaciendo los impulsos del ello de una manera apropiada en el mundo externo. Utiliza el pensamiento realista característico de los procesos secundarios. Como ejecutor de la personalidad, el yo tiene que medir entre las tres fuerzas que le exigen: las del mundo de la realidad, las del ello y las del superyó, el yo tiene que conservar su propia autonomía por el mantenimiento de su organización integrada.

El superyó consta de dos subsistemas: la conciencia y el ideal del yo. La conciencia se refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El ideal del yo es una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas. Es la fuente de orgullo y un concepto de quien pensamos deberíamos ser. Busca soluciones moralistas más que realistas.

Los papeles específicos desempeñados por el ello el yo y el superyó no siempre son claros, se mezclan en demasiados niveles. La personalidad consta de muchas fuerzas diversas en conflicto inevitable.


Desarrollo sexual infantil

La teoría plantea que conforme crecen los niños su deseo se enfoca en diferentes áreas del cuerpo. Siguiendo una secuencia de etapas psicosexuales en las que son importantes diferentes zonas erógenas, los niños pasan del autoerotismo a la sexualidad reproductora y desarrollan sus personalidades adultas.

Etapa oral: abarca los primeros seis meses del lactante. La boca es la zona erógeno preminente y procura al bebé no sólo la satisfacción de alimentarse, sino sobre todo el placer de chupar. Es decir ,de poner en movimiento los labios, la lengua y el paladar en una alternancia rítmica.

Etapa anal: en esta época la fuente principal de placer y conflicto potencial son las actividades en las que interviene el ano. Con frecuencia representa el primer intento del niño por convertir una actividad involuntaria en voluntaria. Los niños pueden experimentar dolor o placer ya sea al retener o al expulsar sus desechos fisiológicos. Debemos de separa aquí el placer orgánico de defecar, aliviando una necesidad corporal, del placer sexual consistente en retener las heces para después expulsarlas bruscamente.

Etapa fálica: se extiende de los tres a los cinco años, el órgano sexual masculino desempeña un papel dominante. En el caso de la niña Freud considera que el clítoris es considerado como un atributo fálico, fuente de excitación. Resulta en esta fase las caricias masturbatorias y los tocamientos ritmados de las partes genitales, que lo que provee en el niño es un placer autoerótico. Al comienzo de la fase fálica los niños y las niñas creen que todas las personas poseen falo, y la diferencia de sexo se percibe como la oposición entre los que tiene y los que no (castración). Cada uno toma rumbo diferente al entrar en lo que Freud denomina Complejo de Edipo en el cual primero se da una identificación con la madre en ambos casos. El niño la percibe como castrada y la abandona por temor a que le ocurra lo mismo, creándose en el varón la angustia de castración, que lo lleva a identificarse con su padre. La niña abandona a la madre porque la cree culpable de su castración y surge la envidia del pene. Sin embargo, se da cuenta que si es como su madre puede acceder a un falo, a lo cual reacciona identificándose con ella.

Período de latencia:

en este período se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su dirección. Los impulsos sexuales inaceptables son canalizados a niveles de actividad más aceptados por la cultura. Freud le llamaba período de calma sexual. No lo consideraba una etapa, ya que no surgía nada dramáticamente nuevo.

Etapa genital:

surge en la en la adolescencia cuando maduran los órganos genitales. Hay un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos. El impulso sexual, el cual antes era autoerótico, se busca satisface a partir de una interacción genuina con los demás. Freud creía que los individuos maduros buscan satisfacer sus impulsos sexuales sobre todo por la actividad genital reproductora con miembros del sexo opuesto.


La terapia

El método básico de psicoanálisis es la asociación libre. El paciente, en un ambiente a solas, relajado, es invitado a hablar sobre lo que le venga a la mente. Los sueños, los deseos, las esperanzas, las fantasías, así como los recuerdos de la infancia, son de interés para el especialista en psicoanálisis, que escucha e interviene cuando cree oportuno insistir o replantear alguna parte del discurso del paciente.

Freud observó que algunos de sus pacientes deseaban recordar su pasado, sin embargo existía algo dentro de ellos que no les permitía hacerlo conciente. Para explorar estos procesos no concientes para el individuo y ahondar en sus proceso psíquicos Freud desarrolló dos procesos: la asociación libre y la Interpretación de los sueños y lapsus.

Sigmund Freud

El Psicoanálisis clásico : Freud

Sigmund Freud nació en mayo de 1856 en Freiberg pequeña ciudad de lo que es hoy actualmente Checoslovaquia, pero que pertenecía a la sazón del Imperio austro-húngaro. Murió en 1939, en Londres, ciudad a la que se traslado debido a los avances del nazismo , ya que era de ascendencia judía.

Sus años de experiencia psicoanalítica los realizó en Viena, donde, sin embargo, sus teorías no habrían de tener muy buena acogida durante los primeros años de su trabajo, especialmente entre los círculos médicos ; a pesar de ser el mismo graduado en medicina y especialista en neurología. El legado de sus investigaciones no se centra en la medicina como tal, sino que deben su reconocimiento histórico a la elaboración de un método que parte del inconsciente para tratar las enfermedades mentales : el psicoanálisis.

Freud abandonó pronto sus investigaciones neurológicas para dedicarse de pleno al estudio de los entonces llamados <>, percatándose rápidamente de lo incorrecto de las terapias utilizadas para la rehabilitación de estos enfermos. Utilizó la hipnosis durante un cierto tiempo pero descartó esta técnica terapéutica tras comprobar que sus efectos sólo se mantenían mientras el enfermo permanecía bajo la sugestión hipnótica ; una vez desaparecía está, volvían a reaparecer los mismos síntomas patológicos.

Su gran oportunidad le llegaría con una beca que le permitió ir a París para estudiar con Charcot, célebre especialista de enfermedades nerviosas que trabajaba en el hospital parisino de la Salpêtrière, dónde había llevado a cabo, tras numerosas investigaciones, una observación sorprendente, y que habría de interesar mucho a Freud : en todos los historiales clínicos de las histerias siempre aparecía la sexualidad como problema. Años después, Freud publicó Estudios sobre la histeria, y, en numerosos trabajos posteriores la relación de la histeria con problemas sexuales quedó definitivamente establecida.

A principios del siglo (1900), publicó La interpretación de los sueños, extentísimo libro donde Freud desarrollaba una tesis fundamental <>.

Los primeros años de trabajo fueron años de aislamiento, y durante ellos Freud llegó a una serie de conclusiones fruto de sus estudio e investigación : fundación e importancia de los sueños, división de la estructura psíquica en consciente e inconsciente, existencia de la sexualidad infantil, etcétera. Todas estas investigaciones promovieron el escándalo, y lo sumieron aún mas en la soledad y el aislamiento.

Poco a poco, se fue abriendo camino y empezó a organizar en torno suyo a sus primeros seguidores, con los que formó, en 1902, el núcleo original y, posteriormente, se formaría la sociedad psicoanalítica de Viena. En 1908 se celebraba en Salzburgo (Austria) , el primer congreso mundial de psicoanálisis. A partir de este momento, se fueron organizando en numerosas ciudades europeas sociedades de psicoanálisis.

Pero, junto a esta aceptación del psicoanálisis, se iniciaron también las primeras divergencias teóricas entre psicoanalistas . Así Alfred Adler y Carl G. Jung se apartaron de la ortodoxia freudiana ; Adler separándose del concepto de inconsciente colectivo, en el que la sexualidad no desempeña el papel determinante en la formación de la personalidad, como en la obra de Freud.

En 1938 Freud hubo de emigrar a Londres ante la ocupación nazi de Viena ; sus libros fueron quemados y destruidos y, poco después, fallecía víctima de un cáncer de mandíbula.

Lo Inconsciente

El término inconsciente es el más popular del psicoanálisis, hasta el punto que identifica al psicoanálisis mismo. Los psicoanalistas prefieren explicar el inconsciente como una dimensión de lo psíquico, radicalmente diferenciada de la conciencia aunque vinculada con ella, o también con las expresiones verbales del sujeto que se infiltran a través del discurso. La idea del inconsciente llega al psicoanálisis a través de dos caminos_ : la filosofía y la psicología de la época. En síntesis, se podr4ía concebir lo inconsciente como una degradación de la conciencia. Esta idea se encuentra ilustrada en la ya famosa metáfora de la linterna : <> . La zona central de la luz es la representación de la conciencia ; la zona de progresiva degradación de la luz se identifica con lo inconsciente.

Freud a partir de un hecho simple para ilustrar lo inconsciente : cualquier representación o elemento psíquico puede estar presente en nuestra conciencia y luego desaparecer. Y, sin embargo, puede volver a reaparecer a través del recuerdo , no como otra consecuencia de la representación sensorial. Esto equivalía, para Freud, a que dicha representación o elemento había estado latente ( no explicitado a nivel consciente), y este hecho era una dimensión del inconsciente.

Un sujeto es sometido a un estado hipnótico durante el cual se le da una orden cualquiera : por ejemplo que beba agua. Acto seguido, se le despierta y es invitado a explicar lo que recuerda. En este momento, la persona realiza la orden recibida en estado hipnótico, es decir, beber agua. Interrogado sobre el motivo de esta acción, manifiesta que no lo sabe, aunque trata de justificarla de una manera obvia ; porque tenía sed.

Sin embargo, la explicación de la acción descrita anteriormente no está en la sed, sino en la orden de beber agua ( de la que el sujeto no tiene conciencia porque es incapaz de recordar). La conciencia sólo retiene beber agua ; la orden y la figura del hipnotizador permanecen en el inconsciente.

Consciente, Preconsciente e Inconsciente

De al experiencia anteriormente relatada Freud extrajo diversas conclusiones :

La conciencia es sólo una parte de lo psíquico (parte visible), peor en ella no se pueden encontrar respuestas a muchos de nuestros actos

- hay representaciones que, en un momento dado, no son conscientes ( no están en la conciencia), pero pueden devenir en conscientes. A este consciente Freud le dará el nombre de precosciente.

- existe un novel inconsciente que nunca llega a la conciencia ( la acción de ordenar en el ejemplo). El inconsciente sólo se abre paso a la conciencia a través de asociaciones, como por ejemplo los sueños, los actos fallidos (equivocaciones u olvidos en la realización de cualquier acción), los lapsus y los síntomas. A este tercer nivel Freud le da el nombre de inconsciente.

Según la teoría psicoanalítica, las representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera decisiva en la vida psíquica del sujeto (neurosis) ; son eficaces. Para los psicoanalistas, los síntomas propios de la neurosis o la psicosis son el efecto de algo que el sujeto no conoce, pero la suficientemente eficaz como para contrariar la misma voluntad. Piénsese en un síntoma como el insomnio, en que el propósito consciente de dormir, se ve obstaculizado por alguna preocupación inconsciente.

En función de lo expuesto , la vida psíquica no tiene su centro emisor en la conciencia del hombre, en su racionalidad. Y como en consecuencia de ello se produce un desplazamiento del interés del estudio hacia lo inconsciente para determinar las leyes y mecanismos de su funcionamiento.

Según Freud , el hombre a sufrido un triple descentrenamiento. En primer lugar y como consecuencia de los descubrimientos en el campo de la física y la astronomía, la Tierra dejó de ser el centro del universo ; con el Evolucionismo, el hombre mismo paso a formar parte del reino animal ; el descubrimiento del inconsciente resto a la conciencia su importancia como centro regulador de la actividad psíquica.

El Desarrollo Libidinal

El psicoanálisis emplea el término de pulsión ( impulso que tiene a la consecución de un fin) para el estudio del comportamiento humano. Antes de seguir adelante convendría aclarar las diferencias que existen entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica , mientras que la relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.

La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.

Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de la muerte. Para el psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad , al tiempo que introduce la diferenciación entre sexualidad y genitalidad : si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital. La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual , y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigida a los objetos ( libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcista).

El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto dinámico sobre lo psíquico.

Fase Oral.

Comprende los doce-dieciopcho primeros meses. Esta primera fase libidinosa está relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación , en la que tanto labios como boca tienen un papel preponderante. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del mero chupeteo, y se convertirá a su vez, en el prototipo inicial de toda satisfacción.

Fase Oral-sádica

Es considerada una segunda etapa de la fase oral , coincidente con la aparición de la dentición y, por tanto, ligada al acto de morder. Dado que la nueva adquisición tiene un sentido destructivo ( aunque sólo sea implícitamente), da lugar a la aparición del concepto de ambivalencia (relación de amor-odio respecto a un mismo objeto).

Fase Anal

Se extiende, aproximadamente, entre los dieciocho meses y los cuatro años. La actividad anal adquiere unas connotaciones libidinosas. El ano se constituye en la zona erógena ( fuente corporal de excitación) por excelencia. Otra característica de esta fase es la aparición de la polaridad actividad- pasividad, ligada a la posibilidad tanto de retener como expulsar los excrementos.
Fase Fálica.

En este momento, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital. Es la primera organización libidinal del niño respecto al caos de las pulsiones parciales anteriores (orales-anales), que se completará en la pubertad.

De la forma específica en que se afronten las distintas fases, dependerán las características psíquicas del sujeto. Desde un punto de vista patológico, las perturbaciones en las distintas fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que se traducirán en el adulto en estados de neurosis o psicosis..

Complejo de Edipo.

Tiene lugar de manera aproximada, entre los tres y los cinco años. El complejo de Edipo es una de las concepciones mas controvertidas del sistema freudiano. Y según la forma en que el sujeto resuelve este conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores.

En cuando a su significado esencial es que el niño se halla situado en una especie de triángulo afectivo con relación a sus padres, de modo que está envuelto en una red de deseos amorosos hostiles con respecto a aquéllos. Este conflicto puede presentarse bajo dos formas :

Complejo de Edipo positivo : el triángulo afectivo se resuelve a favor del progenitor de sexo opuesto ; la hostilidad por tanto, será dirigida hacia el progenitor del mismo sexo ( la madre en el caso de la niña y el padre en el caso del varón).

complejo Edipo negativo : en esta forma el progenitor del mismo sexo la madre, en el casi de la niña, y el padre en el caso del varón, se convierten en los depositarios del complejo edípico.

En su última etapa, Freud planteó que ambas formas podían darse de forma concomitante en todo sujeto, lo que pasó a denominar con el nombre de complejo de Edipo completo.

Según Freud, el Edipo se resuelve por el temor ( la fantasía del varón a ser castrado por su padre ). Evidentemente, este postulado es radicalmente abstracto. Una manera de explicarlo, lo más sencillamente posible, sería ésta : el padre se interpone en una suerte de <> entre madre e hijo. Sin embargo el niño percibe que el padre es el sujeto amoroso de la madre (es su rival). Por otro lado también participa del afecto de su padre, del que se siente corresponsable. Este conflicto ira perdiendo fuerza ( es decir, el niño renunciará a poseer a la madre), en la medida que el niño se sienta ligado al padre por un fuerte afecto, y por el temor de ser castigado por el.

De esta manera, la madre deja de ser el todo para el niño, el cual realizara un desplazamiento de sus sentimientos amorosos hacia otros objetos.

Freud desatendió los mecanismo de Edipo en el caos de las niñas, para limitarse a afirmar que el complejo de castración ( es decir, el resentimiento por la ausencia del pene) promueve su entrada al complejo de Edipo. Ciertamente ni siquiera a un nivel simbólico es aceptable este postulado, el cual implica que la fisiología distinta de la niña , con respecto al varón, es el núcleo del problema. El mito bíblico de la creación de Eva de una costilla de Adán, parece estar implícito en esta concepción , a la que no poca psicoanalistas consideran portadora de resabios machistas.

Resolución del conflicto edípico.

Siguiendo a Freud, la formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección del objeto sexual del adulto ( es decir puede condicionar tanto la heterosexualidad como la homosexualidad).

El heredero del complejo del Edipo es el Super Yo que representa la conciencia moral ( en parte consciente y en parte inconsciente) del sujeto, así como sus ideales. El Superyó se estructura en oposición al Yó (que se identifica con la conciencia, con el sentido de la realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo inconsciente de las pulsaciones del sujeto , y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.

Muy sonoramente, podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología, las pulsiones del sujeto, y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.

Muy someramente , podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología , las pulsiones de naturaleza libidinosa. Éstas constituyen el motor que pone en marcha la formación de la personalidad del individuo. Éste debe superar las distintas fases de evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadoras humanas..

Sin desestimar el papel importantísimo de la sexualidad, muchos psicoanalistas posteriores han reprochado a Freud el determinismo que concede a todo lo sexual en la elaboración de su teoría. Si el hombree, al igual que el resto de los animales , es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tienen unas necesidades específicamente humanas derivadas de su propia situación ante la naturaleza. Y una de ellas es ella afecto , que le ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas .



La necesidad física que el niño pequeño siente hacia su madre- a esta edad sería prematuro hablar de afecto- se justifica porque ésta es su único asidero frente a un mundo en el que se siente perdido. Es esta necesidad ña que puede justificar, en última estancia el complejo de Edipo, y no un impulso exclusivamente biológico.

Enciclopedia Autodidactica oceano Color.


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