Historia del bancadero



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HISTORIA DEL BANCADERO .

ALFREDO MOFFATT

Clase dada en el Semillero del Bancadero (Curso de formación para el ingreso) 13/9/00
Si se hubiera contado como proyecto, la experiencia Bancadero no se hubiera realizado, porque habrían dicho que era imposible, una cosa absurda e impracticable. Era el último año de la Dictadura Militar, estaba Bignone, había mucha gente que estaba en crisis y muy mal. Había salido en una encuesta que el 25% de la población estaba en necesidad de atención psicológica. Se me ocurrió hacer un centro de salud mental alternativo porque en ese momento no había ninguno. La Dictadura no lo permitía y los cerraban. Además las pocas formas de atención eran muy ortodoxas, individuales. Otra cosa es que daban turnos para tres meses después porque eran tratamientos psicoanalíticos muy ortodoxos y con 10 ó 15 pacientes se saturaba el servicio. Yo siempre armé grupos y tenía la Escuela de Terapia de Crisis. Tenía 20 alumnos o más, algunos venían de la Peña Carlos Gardel con quienes habíamos hecho una comunidad autogestiva alternativa en la época de Cámpora en el Borda. Fue muy fuerte, era un equipo de 40 operadores y atendíamos a 400 ó 500 pacientes del fondo del Hospital. Dije: Vamos a armar un centro de salud mental y entonces la pregunta que se podía hacer y nadie me la hizo es: ¿ustedes tienen algo de dinero para hacerlo?. No. Teníamos el equivalente a 40 ó 50 pesos. ¿Tienen profesionales?. No.

Era la presentación del libro 'Terapia de Crisis' en la Sociedad Científica Argentina. Eso juntó más gente y aproveché para dar a conocer la idea. Al principio no se llamaba Bancadero sino Cooperativa de Salud Mental, era una institución alternativa autogestiva, no formal y que no pasa por el sistema del poder ni por el sistema académico. Tampoco teníamos una casa .¿Qué íbamos a hacer?. No había profesionales, ni dinero, ni casa... Una de las del equipo - en general eran estudiantes de psicología y psicología social - encontró una casa que había estado abandonada durante diez años, había sido una casa señorial del año 20 y después fue un prostíbulo de Ruggerito, un caudillo y matón de Avellaneda y después fue un conventillo que se llamaba 'Del Aguila' porque tenía un águila arriba.

Estaba todo destruido... totalmente. Yo tendría que haber traído las fotos. Había agujeros en el piso y en el techo, toneladas de basura, maleza, era una casa enorme de 15 habitaciones pero estaba destruida. Nosotros decíamos en broma que cuando empezáramos a trabajar no llevábamos comida porque cazaríamos algún jabalí en el fondo. La alquilamos a 40 pesos por mes. Era una cosa increíble ... ¿cómo nos iba a legalizar Salud Pública?. Se necesitaban los sanitarios, era la destrucción total.

Tengo diapositivas de la casa. ¿Alguno conoció la casa de Gascón?.

Alumna: Yo fui.

Alfredo: Era una casa enorme, pero al principio era un disparate.

En los cuentos de Borges siempre hay algo de cierto, acá lo cierto y la circunstancia certera era que la gente estaba hecha mierda, estaba muy mal y salía del aislamiento del terror de la Dictadura donde era peligroso hacer grupos. Entonces la gente salía y en los primeros tiempos de Alfonsín fue una explosión. De modo que en ese momento era correcta la idea y tenía tanta fuerza la necesidad que también se dio la casualidad que María Ester Gilio que es una periodista amiga hizo dos páginas en la revista Clarín que sale los domingos, que tiene casi un millón de lectores. Se titulaba: 'Curaos los unos a los otros'. Allí describía la idea de un espacio solidario para compartir la angustia, (todavía no habíamos descubierto la palabra Bancadero. )

Le pusimos luz con unos cables atados de a poquito, no teníamos luz, ni agua, nada. Era un baldío parcialmente techado. La idea loca es que funcionó. De pronto, al día siguiente de salir publicada la nota en Clarín, vinieron casi 100 ó 200 personas. Las hicimos pasar pero no se podían sentar, así que conseguimos colchones viejos que cortamos a lo largo y los pusimos contra las paredes. No era una cosa hippie, sino linyera. Yo en Estados Unidos había trabajado en el manicomio de Nueva York y tenía una valorización de la cosa hippie. Esa posibilidad paralela de las sociedades tecnológicas de volver a las formas más simples lo combiné con las formas criollas nuestras y funcionó. Era verano y no hacía frío, en invierno hubiera sido muy difícil empezar, porque era como un camping en un baldío. La gente traía almohadones para sentarse, diarios, etc. y empezamos a trabajar. Dijimos 'no tenemos dinero para arreglarla, ni obreros'. Un día nos dimos cuenta que los obreros estaban ahí: eran los pacientes. Yo trabajaba mucho con técnicas de laborterapia, pero no como en las cárceles que se talla un caracol en seis meses con forma de cenicero, y cada uno hace el trabajo solo, lo cual enloquece más, sino la laborterapia que es la terapia por el trabajo en grupo, y la construcción permite naturalmente el equipo. Yo ya había hecho la plaza en el Borda con veinte de los llamados locos, a los que había convertido en albañiles y tenía esa práctica. Además aproveché algo que de alguna manera me sirvió que fue el accidente académico que siempre nombro: en algún momento anterior me había recibido de arquitecto. Tengo un diploma que dice que soy arquitecto, entonces a algo de eso me animaba y organizamos a los pacientes como equipos de trabajo. Cada grupo era encargado de reconstruir ese lugar. Hacíamos técnicas de Psicodrama, no éramos unos improvisados teóricos ni técnicos, sino que trabajábamos fuera del sistema. Teníamos a Tato Pavlosky, Fidel Moccio, a Fernando Ulloa, a toda la crema de parte nuestra porque era un proyecto visto como de cultura alternativa, democrática, no represiva. En general, la gente nuestra se había salvado de desaparecer.

Trabajábamos con neuróticos, es decir: la gente que está un poco peor que nosotros, no atendíamos psicóticos. Nosotros somos pobres neuróticos pero estabilizados. Todo el que vive en Argentina si no es neurótico no se dio cuenta dónde está viviendo. Neurótico quiere decir que tiene cierta inseguridad ontológica de existir.

Usábamos técnicas bastante refinadas, pero vistas de afuera parecían completamente locas. Había un vecino que era plomero, y cada paciente traía pedazos de caño y el vecino íba poniendo el agua de a trozos. Llegó hasta la primera habitación, luego hasta la segunda y con cada conquista festejábamos con una fiesta, como las "mingas", un modelo de cooperación laboral de la cultura andina en el norte. Allí para hacer el techo vienen todos los vecinos a ayudar, hacen el techo y no cobran con dinero sino con una fiesta, tiene comida y bebida, vino y baile... ese era el clima del Bancadero: un trabajo con alegría y en grupo. Era increíble cómo los neuróticos cuando podían salir de esa inmovilidad que les trae la sintomatología de despegarse de la realidad concreta y meterse en el mundo de las fantasías ansiógenas y podían mover un ladrillo, lo ponían, luego le ponían el cemento, y cuando fraguaba el cemento, y quedaba duro el piso, pintaban; era enorme la alegría que tenían porque se reencontraban con el otro a través de construir el mismo hábitat donde se curaban. Y lo curioso fue que el nivel de restitución psicológica, el nivel de cura que hubo en toda esa época de la reconstrucción del Bancadero fue superior al de después cuando lo terminamos. Lo dejamos muy lindo, tanta gente...lo hicimos al estilo de los chinos que hacen la represa con gente. Van llevando las piedras en canastos y son 10.000 chinos trabajando juntos.

Al Bancadero cada uno traía un ladrillo, alguna cosa de la casa, eran como hormigas que son chiquititas pero se mandan unas construcciones grandes. Resulta que el nivel de restitución fue mucho menor después (yo había pensado que tal vez hubiera convenido romper otra vez el Bancadero, poner una bomba, por ejemplo, para poder lograr eso). Allí me di cuenta hasta qué punto la tarea, una tarea real, como protegerse de la lluvia cuando tapaban algún agujero del techo era una alegría, era la conquista y la reparación del Universo...tenía una metáfora como la reparación de la Argentina en ese momento. Había toneladas de basura y la sacábamos, íbamos sacando la basura de la Argentina, estaba llena de mierda, de atrocidades... limpiar y reconstruir tenía algo metafórico. Fue bárbaro... fue una fogata de solidaridad que se hizo enorme. Fue además el momento histórico. Si ahora buscáramos la misma casa vieja ... no se... juntaríamos 10 personas... porque no hay convocatoria y tampoco la gente tendría esperanzas, no se podría hacer en este momento...Tal vez otra cosa, pero eso no. Coincidía con Teatro Abierto, con La Marcha de la Bronca, con todo ese momento histórico de salir de la pesadilla, fue como un amanecer… ustedes más o menos lo han vivido.

Fue increíble cómo se pudo hacer el Bancadero. No depende de Salud Pública ni de ninguna corporación: es totalmente autogestiva. Hace 18 años que funciona y calculamos que han sido atendidos 30.000 pacientes. Ninguno hizo un juicio por mala praxis, no se cometieron errores graves. En general la gente viene y el lugar tiene una buena imagen. Fijate las condiciones en que se hizo ... cuando hay un espíritu técnico correcto, la forma puede ser no muy prolija formalmente pero se puede ser muy prolijos técnicamente. En el Bancadero vivíamos "en pecado de marginalidad", nos podían cerrar en cualquier momento. Lo que teníamos que hacer era cuidarnos de no cometer un error porque el primer paciente con quien nos mandábamos una macana era el último. Nosotros veníamos entrenados del manicomio y sabíamos que ante el primer paciente que se hubiera lastimado, el hospital se iba a apoyar en eso para sacarnos. Teníamos más cuidado que los psiquiatras.



Tuvimos una población de unos 300 pacientes durante años, teníamos eficiencia técnica y lo hicimos muy bien. Al final nos reconocieron como un Servicio del hospital.

En el Bancadero teníamos que ser muy contenedores, tener una actitud técnica de mucha contención y cuidado. Por ejemplo, los equipos estaban muy organizados y cada día era un turno, usábamos esa palabra para no decir 'guardias' que sonaba muy hospitalaria. El ambiente era tipo "hippie - chacarero" y éramos por lo tanto muy vulnerables. Lo interesante fue que había reuniones muy exigentes en el área de psicología, que era la de psicoterapia. Hablábamos de asistido y asistente, fue una necesidad para no usar paciente y terapeuta, teníamos que crecer sin que nos cuestionaran desde el poder médico. Cuando pasaron seis meses teníamos 2000 personas que nos apoyaban y cada vez fue más difícil cerrarlo porque si lo querían hacer se iba a movilizar a mucha gente. Al comenzar, era cada día un turno y hacer terapias grupales, donde, inicialmente, la consigna era trabajar en contención psicológica, pero ¿por qué en contención y no en movilización?. Porque yo tenía un equipo no adiestrado, pero luego fuimos complejizando las terapias. Con los cursos que se llamaban y aún se llaman 'semilleros' íbamos formando gente rápidamente. A los seis meses teníamos formada mucha mejor gente, y los que estaban trabajando también lo estaban, así que fuimos ascendiendo técnicamente. Después usamos Psicodrama y pudimos admitir pacientes más complejos. Teníamos tres 'no': no psicóticos, no adictos y no menores. Atender menores era riesgoso. El chico de dieciséis años se cura y se da cuenta que los padres son los verdaderos pacientes, se lo dice a los padres y nos hacen una denuncia. En general, muchas veces, cuando un chico está en una condición muy mala, desgraciadamente se debe a la responsabilidad de los padres, porque éstos son los que fabrican eso. No atendíamos adictos porque es una tecnología distinta y es otra raza distinta del neurótico y el psicótico. Y psicóticos no atendíamos porque iban a hacer quilombo. Después si, hicimos el Psicoclub donde venían los que salían del Borda y el Moyano. Adictos nunca trabajamos porque no se pueden mezclar, son personalidades psicopáticas, más manipuladoras y necesitan un encuadre, una organización de la realidad en forma estricta porque no pudieron aprender la configuración de la realidad. Nosotros más bien hacíamos la explicación de una realidad confusa, llena de fantasmas como pasa en las crisis. Seguimos con eso y cada vez fuimos haciendo más actividades. Eran muy importantes las fiestas, como los carnavales que fueron famosos. En los patios entraban de 300 a 400 personas bailando, venía toda la comunidad. Los asistentes que tenían la parte técnica a cargo, en los bailes de carnaval se integraban. Un paciente bailaba con su psicóloga porque ya había una cultura del encuadre. Ahí podía divertirse, eran dos personas en una fiesta. La cultura del encuadre y el respeto estaban tan incorporados que hacía que al integrarse nuevamente al grupo, inmediatamente se colocaba en paciente y no perturbaba lo que había pasado a la noche. Eso es una cosa muy interesante: cuando se incorpora el rol, no se necesita de controles formales. Había muchas normas de trabajo, normas técnicas, yo había hecho un plan cuidadoso que había que respetar, teníamos los once puntos del Bancadero. (Estos once puntos pueden leerse al final de este material)

En esos once puntos estaba muy definido lo que era y no era el Bancadero. Es decir que tenía una organización y un encuadre casi anglosajón. Las posibilidades económicas eran muy pobres, pero eso nos permitió tener una característica que era la de ser una experiencia multiplicable, ya que no se necesitaba ni guita ni permiso. Cuando vas a hacer un proyecto asistencial dentro de las instituciones del Ministerio de Salud Pública, y te dicen: "muy bien, presente un proyecto" y lo meten en un cajón, o si no, te piden tantas condiciones que no te permiten realizarlo porque la burocracia se resiste a la eficiencia. Yo he fracasado cada vez que he trabajado en el Estado. Fui Director del Asilo de Mendigos de la Municipalidad e inmediatamente los reglamentos me impidieron lo mismo que me pedían que hiciera, que era hacer una comunidad terapéutica, hice una cooperativa de linyeras y me echaron. En Estados Unidos también fracasé, por que están al servicio del no cambio, porque cambiar significa que pierde el poder el que está en el poder. Cualquiera que está en el poder lo que hace es reafirmarse en sí mismo.

Fue una experiencia muy interesante porque se pueden hacer las cosas sin dinero y sin permiso, y esto lo hace multiplicable. Si ahora se arma una podrida muy grande ... (ojalá que no se arme, pero se puede armar por la desesperación) el modelo del Bancadero puede ser reproducido fácilmente: se junta gente que está mal con gente que tiene entrenamiento y se hace. Nosotros decíamos '"psicólogos de pies descalzos'", porque eran como los "médicos de pies descalzos" de China, que resolvieron el problema de la salud en ese país, que tenían un entrenamiento básico.

No se podía ser asistente sin haber hecho el semillero que era bastante estricto. Había laboratorios que duraban todo un domingo, con técnicas de psicodrama como el role-playing, donde la gente se daba cuenta de si podía o no bancarse cierto nivel de angustia, entenderlo, meterse en el otro, y luego disociarse.

Esto es muy interesante para Latinoamérica que, si se salva, es por sus estructuras alternativas. La economía peruana y la boliviana, la mitad es informal, es de la gente, por eso allí no se pueden hacer atropellos bancarios. Uno va a Bolivia y ve que los negocios más complejos están en manos de familias, y , además, están fuera del sistema de control estatal, mientras que acá, si a De La Rúa se le ocurre imponer un impuesto del 50% lo tenemos que aceptar, por estar insertos en la estructura formal. La ventaja es esa: el reconocimiento es de la gente, no del Estado, y de hecho, la gente lo reconoció. Con todas las dificultades económicas que hay, el Bancadero existe, funciona. Este tipo de soluciones se puede volver a multiplicar, los que consagran una forma de trabajo son las personas, ellos dijeron que era un Centro de Salud Mental. El Estado no resuelve el alto nivel de solicitación asistencial.

La ideología siempre fue solidaria, había un clima contenedor en el Bancadero de ese momento: era una casa grande, venía mucha gente ( tenía que ver el momento histórico), había fiestas, era como una enorme familia, había un clima de contención entre la gente. Al entrar si tenía que esperar - aunque no esperaba mucho - ya le habían dado un mate y ya se sentía bien, porque era sostenido, mirado, era terapéutico desde el vamos. Es la idea de comunidad terapéutica de Maxwell Jones, que fue ideada para psicóticos en Inglaterra. Yo ahora voy a Europa y tal vez vaya a alguna comunidad terapéutica. Lamentablemente Maxwell murió, yo lo conocí en un seminario acá.

Era un ambiente muy contenedor. La parte formal de la entrevista era siempre hecha por un asistente que estaba muy controlado y adiestrado. Teníamos pocos psicólogos y psicólogos sociales recibidos, ya que muchos estaban estudiando. La estructura era verticalista inicialmente. ¿Por qué?. Porque, inicialmente, en toda estructura de tipo informal , e incluso en la formal del Estado (que es absolutamente verticalista pero inútil), tiene que ser muy clara la estructura, y luego ese verticalismo se va horizontalizando. A los seis meses había gente que se distribuía responsabilidades, y se habían establecido áreas. Actualmente, es un sistema colegiado porque ya se instaló la 'cultura de la responsabilidad", pero, para que se instale, no puede ser "laissez faire" y horizontal de entrada. La fantasía de una democracia participativa de entrada en estas estructuras, no es conveniente. En un buque siempre debe haber un capitán y después se transforma en una comunidad. Para sostener ese criterio de eficiencia tiene que haber disciplina y yo lo recomiendo, porque después de ésta yo produje muchas otras instituciones: para chicos de la calle, comedores autogestivos,etc. Con los linyeras fracasé porque la estructura formal no me lo permitió hacer. Yo tenía la verticalidad porque era el director, pero no lo podía horizontalizar. Entrené linyeras para que hicieran las tareas del Asilo para reemplazar a los empleados, porque estos no alcanzaban )y el sindicato me hizo quilombo porque no estaban con la cultura solidaria.

En el Bancadero, la cultura solidaria envuelve todo eso y ya es terapéutica de por sí. Dentro de eso se hace la operación, es como un lugar calentito emocionalmente donde te podés relajar; también era divertido, había mucho humor, fiestas, grupos de teatro, y después se fue diversificando. Funcionaba un taller de teatro, taller de técnicas corporales, estaba el Bancaderito, que era para los hijos de los pacientes, alguien los cuidaba, era rotativo. Después estaba el Bancapibes, que duró un año y pico, después fue imposible sostenerlo porque se armaba mucho quilombo con los pibes de la calle, los pacientes y la tecnología para la clase media, pero, por un tiempo, curiosamente, pudieron convivir. Teníamos veinte o más chicos de la calle de la "guachada de Once" (guacho significa huérfano en lenguaje criollo), ellos mismos se llaman así, y lo coordinaba Alicia Salas. Hicimos un montón de cosas más, como el Psicoclub con Carlos Sica, que nucleaba a los ex-internados psiquiátricos. Era muy estimulante, porque cuando había una fiesta venían los locos del Borda, los chicos de la calle, los pacientes, los asistentes, ahí eran todos seres humanos. Para la vida, eso ya cura, porque el neurótico y ,más aún, el psicótico se enferman porque no lo han tratado como a un ser humano. Eso ya curaba, era una cultura terapéutica.

Hay otros centros de salud mental en los que vos entrás y todo es muy formal, tal día, tal terapeuta, ¿qué síntomas tiene?, hay un escritorio...En el Bancadero no, allí había almohadones para sentarse, que, al principio, eran pedazos de colchón. Cada vez lo hacíamos más lindo, después pintamos ... este pizarrón era de allá (Alfredo muestra el pizarrón donde escribe). Le pegué una... todavía está... la B fálica la llamábamos...que significaba 'adelante Bancadero'... la había hecho yo, esto lo habré pegado hace 15 años... con este pizarrón se formaba gente.

Estaba muy organizada la parte de supervisión, un día por semana se reunían todos los terapeutas y asistentes, se discutían los casos y las dificultades, modos de procedimientos, qué hacer si alguien venía muy excitado, qué hacer si alguien no hablaba, o si alguien faltaba mucho ... allí se veía si se le hablaba por teléfono para ver qué problema tenía que no venía.

Alumna: ¿Se hacía un seguimiento posterior?.

Alfredo: No podíamos darnos ese lujo porque venían nuevos, habíamos puesto como máximo de tratamiento nueve meses porque era lo que podíamos dar para darle lugar a otro. Era una idea como de guerra: mi madre, que era alemana y había vivido una parte de la guerra, me dio una cierta organización de emergencia, y como mi padre era inglés, ablandó la cosa rígida alemana y quedé más o menos bien...con algunas contradicciones internas entre el autoritarismo alemán y la permisividad inglesa ... pero funciona. Heredé la doctrina anglosajona de la eficiencia. Si una teoría es eficiente, es verdadera. En cambio, los franceses dicen que si una teoría es bella, es verdadera. Ahora es: Si una teoría no se entiende, es absolutamente verdadera. Eso me pone los pelos de punta pero la acepto. Ese lujo se lo pueden dar países que no tengan problemas pero nosotros ... con tantos chicos de la calle, con adolescentes hechos mierda...con los desastres de dolor psicológico, no podemos darnos el lujo de una teoría arabesca, exquisita, “Lacan-Dior”, que no sirve para la villa, donde todas las situaciones son de emergencia, y y no se necesita lifting psicológico sino cirugía del alma.

¿Cuál era la ventaja del Bancadero?. La gente no cobró un mango nunca. ¿Eran giles los que venían a trabajar?. No. Tenían ventajas grandes: primero, se formaban, tenían una buena tecnología y un buen lugar de práctica ya que no era represiva ni estupidizante ni burocrática como los centros estatales, y tenían un grupo de contención muy fuerte, un grupo de tareas que era una familia. El hecho de tener un lugar donde te sabés sostenido emocionalmente es muy importante. La cantidad de parejas estables (o de algunas horas) que se formaron fue increíble, hubo casamientos, todo valía, bastaba que fuera con buena onda. ¿Vos sabés que a la gente jodida ni siquiera la controlábamos? Se iba porque se sentía fuera de lugar, no calzaba. Cuando se instala una cultura del afecto, del humor, solidaria, amorosa, se van los jodidos, porque tienen alergia del ambiente bueno y quedan descolocados. Necesitan pelear y cuando dicen: 'Sos un hijo de puta' y el otro no pelea, se descolocan ... Es lo de Cristo, es genial, porque el enemigo necesita que le contestes, si no lo hacés y le das un beso se desconcierta, porque él quería pelear. A Frankestein lo fabrica el que dispara. Él corre porque vos disparás. Si invito a sentarse a Frankestein cuando entra a mi casa le ofrezco un mate, y le digo: "sacate ese tornillo que te queda para el carajo, ¿cómo estás así?. Ponete más lindo". Va a decir que nunca lo trataron bien, siempre le dispararon. A lo mejor te enterás que dispara porque quiere que alguien lo quiera y la gente se asusta. Es el tema de las proyecciones. Yo venía de trabajar en Estados Unidos con comunidades terapéuticas con tecnología de la puta madre en el tiempo de los Black Panters. De chiquito me encantaban los locos y los linyeras ...

Incluso teníamos nuestras estrategias de tipo sistémicas, cuando lo fundamos, allá por el año 1982, ya que estábamos en el último año de la Dictadura Militar, y siendo un montón de barbudos que entraban en una casa vieja que no era un centro oficial , sin la Bandera Argentina ni el Escudo, éramos candidatos a que pasara algo. Teníamos que ir a la Policía a avisar que estábamos allí. Cuando llegué a la Comisaría de Almagro, hice una maniobra sistémica que es paradojal. Una persona normal hubiera dicho: 'Señor comisario, queremos que usted nos dé el permiso ...acá estamos haciendo ... la verdad es que le venimos a pedir que nos deje...'. Pero yo no, yo entré y hablé no con el comisario, que no estaba, sino con el subcomisario. Me fui en militante de la vida...una cosa así. Le dije: 'Mire, soy psicólogo y trabajamos por la vida nosotros, usted sabe que la gente está muy angustiada'. 'Si' me dice, él seguramente estaría angustiado porque venía el cambio ... 'Yo considero- seguí yo- que ustedes cumplen una función de bien público, pero cobran, pero nosotros estamos armando una comunidad, un Centro de Salud Mental, porque tenemos sensibilidad con nuestra Patria que está jodida, pero no cobramos nada'. Era como decirle: "Somos más heroicos que ustedes, no cobramos y hacemos una patriada", y después seguí: 'Venimos a solicitarle si nos pueden donar los muebles viejos que tienen de baja para que hagamos el mobiliario para atender'. Como le fui a pedir, el tipo empezó a disculparse y me dijo 'lo que pasa es que nosotros lo tenemos inventariado...". Al final me dijo "Vamos a tratar de conseguirle algo ..A ver, ¿qué otra cosa necesitan?". Fue al revés. Le dije: 'Bueno, que cuiden el lugar a la noche porque no estamos y puede haber un incendio'. Entonces me dijo: 'Traiga un cartel de Uds., que lo vamos a poner acá, porque los fines de semana tenemos muchas parejas que se golpean ... así que las podemos derivar a ustedes". Así fue como en Comisaría había un cartel del Bancadero. Son estrategias que tienen que ver con que uno toma conciencia de que está haciendo una patriada, y por lo tanto recibe el respeto de gente que asume ese problema de la población.

Si venían por allí los de Salud Pública (nunca vinieron) teníamos nuestra respuesta. Si decían "¿Ustedes tienen un Centro de Salud Mental?", nosotros íbamos a responder "No, alquilé esta casa grande porque tengo muchos amigos (éramos 300). Nosotros hacemos reuniones, pero no es un Centro de salud Mental: acá no hay ni divanes ni chalecos, no usamos fármacos, sólo nos sentamos en rueda para hablar de la infancia'"(lo cual es la base de la psicoterapia). Aprovechábamos que la psicoterapia tiene que ver con el contacto de la palabra y eso está asegurado por la Constitución Nacional. La plática y el diálogo entre las personas son un derecho constitucional, y como nosotros no creemos en el electroshock, ni en el chaleco de fuerza, ni en el diván para este tipo de patologías, fíjense cómo se pueden redefinir semánticamente las cosas. Los sistémicos son así, trabajan con eso de redefinir en términos positivos. Con eso no tuvimos grandes incidentes.

Una vez, me acuerdo que, siendo Director del Asilo de Mendigos que queda en Independencia, en el Bajo, y se llamaba el Félix Lora, vino un inspector municipal .El salame no vio la bandera ni el escudo, y se mandó para adentro porque vio un montón de viejos y se creyó que era un asilo de ancianos privado. Pidió hablar con el Director del Asilo, y cuando me vio me dijo:'"Acá hay una infracción municipal', abrió la puerta de los baños que eran cualquier cosa porque los crotos habían roto los inodoros, había filtraciones, etc. Yo le dije: "Labre un acta". El tipo se empezó a sorprender hasta que miró y se dio cuenta de que era una institución municipal .Me di el lujo de joder a un inspector municipal.

La idea del Bancadero es bastante innovadora: la fui sacando de muchas experiencias, ya que yo venía de Estados Unidos, de trabajar con los militantes negros de los Black Panters, que aprendieron de Franz Fanon, con toda una ideología de dar vuelta las cosas. Los negros resolvieron su problema de discriminación racial en Estados Unidos, cuando a un negro se le ocurrió decir: 'Black is beautiful'. Los negros lo incorporaron y empezaron a mirar a los blancos como "pálidos". Allá en Nueva York tenías tenías a un negro grandote así que en vez de decir que él era negro y vos blanco, te decía "pálido" y empezabas a sentir que te faltaba el color. Dieron vuelta la dialéctica del amo y del esclavo de Hegel. El amo es fabricado por el esclavo porque si puedo estar encadenado y decir 'soy un amo encadenado', no estoy aceptando ser esclavo, y por lo tanto, el otro no es el amo. Esa ideología también la aprendí de Pichon: estuve diez años con él, muy cerca, trabajando, y también con Angel Fiasche, que fue Director de Salud Mental , al que rápidamente lo echaron porque quiso humanizar los hospicios.

El Bancadero fue creciendo, se fue institucionalizando (no demasiado) y nos transformamos en una mutual porque era conveniente ... no sé para qué era conveniente ... ¡ah, sí!, para tener alguna cobertura legal, por si acaso ... pero después tampoco lo usamos mucho eso de mutual...

Alumno: En realidad te complican con un montón de formalidades...

Alfredo: Si, ni siquiera se necesitó eso... Fíjense cómo la eficiencia en la acción es lo que consagra lo valioso de una institución, si funciona o no. Estoy hablando del Bancadero como institución no formal. Eso es muy importante, especialmente cuando el gobierno se corrompe y se hace ineficaz, porque las instituciones no formales son las que pueden salvar la cosa. Ahora las instituciones no gubernamentales son las que tienen mayor confianza. Son interesantes estas formas que yo llamo de autogestión alternativa porque usa tecnología de ese estilo como esto de usar los primeros 200 pacientes como obreros a través de técnicas muy cuidadosas de laborterapia. Cada vez que terminaban un cuarto hacían una fiesta y eran felices porque lo habían hecho juntos, con lo cual se vincularon. Hacer algo y comer juntos construye el vínculo. Hablar juntos no alcanza tanto, tenés que hablar después de hacer algo. Si solamente hablás, la palabra puede quedar vacía.

Había muchos quilombos ... Una vez tuve un motín de psicólogas (como a los ocho meses) cuestionándome a mí ...porque Palmeri, que era un psicólogo ( ¿vos estabas en esa época?) hizo un psicodrama (era psicodramatista) y se le ocurrió la idea de ponerme en el medio y pidió a cada una de la psicólogas del Bancadero que dijera la proyección que sentía sobre mí. Me pasaron la factura de todas las maldades paternas desde su nacimiento, me insultaron, casi me escupieron: yo, aparentemente, había perdido la coordinación. Lo acepté y dije: "Bueno, hagan ustedes una organización y manéjenla ustedes'". Y me retiré. A los diez días se armó un lío bárbaro, se empezaron a pelear entre ellas, tuvieron que cerrar la asistencia y los pacientes se angustiaron. No podían operar porque habían tomado el poder y no sabían cómo conducir la institución. Por eso digo que la horizontalización inicial no es conveniente, después sí. Se armó un quilombo tan grande que me fueron a buscar. Yo dije: "Tomo nuevamente la coordinación general pero con tal y tal organización comunitaria". Con una serie de normas técnicas "podemos hacer esto, mis responsabilidades como coordinador son estas, las de ustedes estas otras, etc." Antes, me había ido dos días a Capilla del Señor, a un lugar donde vivían mis viejos, y allí pensé ahí toda esa organización técnica que funcionó hasta ahora. No existe una comunidad y especialmente de ese tipo informal si no hay una clara organización.

Aun en la Mafia o en los grupos delincuenciales la palabra es un documento. Se dan la mano dos chorros y si no llega a cumplir el castigo es terrible, porque ya se sabe que hay una organización estricta, son las normas. Ellos no pueden firmar un documento como que "van a afanar tal cosa entre tal y tal". Son códigos.

Nosotros no teníamos la formalidad burocrática estatal, teníamos una forma pero no la burocrática que es una cagada, como la de los manicomios y los reformatorios. Yo estoy trabajando en Minoridad en la Provincia. Allí, las formalidades impiden muchas cosas, por eso están tratando de ver cómo se rearma esa estructura organizada para la inmovilidad y la ineficiencia. El tema en este caso es que nosotros también tenemos que tener un encuadre pero no una organización burocrática. Eran una máquina muy adiestrada y muy coordinada. Cuando había cualquier incidente , que los hubo, inmediatamente se recurría a las normas para darles una solución. Con esto quiero decir que la estructura era aparentemente informal, autogestiva, alternativa, pero tenía que haber un grado alto de eficiencia, por lo cual tenía que estar mucho más estructurada que cualquier otra. La ventaja que tienen estas estructuras es que no hay que aprobar estatutos y cosas, con lo cual se tarda mucho tiempo, por lo tanto cuando un sistema en un hospital público o en un manicomio se adopta, como ha sido después de muchos trámites, ya no corresponde y es antiguo.

En cambio, cuando las cosas son decididas entre la gente, es otra cosa. Nosotros hacíamos las Asambleas, duraban tres o cuatro horas, se hacían los días sábado. Allí cada uno proponía algo y se decidía por votación de los asistentes. Hasta para las comisiones directivas nunca se necesitó hacer elecciones entre distintas listas, sino que siempre se eligió por consenso. Fijate qué conciencia de formar una comunidad: no hubo nunca azules y colorados, siempre se pensó en qué era lo mejor para la institución y eso era bastante razonable. Mi papel así fue horizontalizándose y ahora soy el abuelo, soy el presidente honorario y cuando hay un quilombo muy grande me llaman. Hace un tiempo se ahogaron unos de un grupo terapéutico en un bote en el Río de la Plata . Estaban muy vinculados a la Institución, todos estaban muy mal, y me llamaron. Tuve que hacer una terapia de urgencia, un grupo de elaboración de las ansiedades porque había sido muy inesperado eso y los había afectado mucho. Se trabajó el tema de la muerte. ¿Cómo lo resolvían con los asistidos?. Los que habían muerto eran unos que hacían un taller.

Cuando hay una crisis me llaman, porque ¿para qué sirven los abuelos?. Para cuando hay mucho quilombo: el viejo le erró, el hijo hizo la cagada, el padre no lo resolvió, entonces viene el abuelo, quien es más probable que lo pueda resolver porque tiene una historia más larga y otra perspectiva también.

Hay una ventaja en que nadie cobre y usar los espacios reciclados. A la gente asistida le cobrábamos el equivalente a un paquete de cigarrillos porque con eso se juntaba lo que era necesario: los 40 pesos del alquiler, el teléfono y la luz, y después para pagar el gas cuando lo hubo. La tecnología ésta permite que se sostenga autogestivamente porque depende del Gobierno Nacional se afanan la guita o si decís algo como una crítica, hay un Consejo de Psiquiatras que deciden si es oficial o no, cuando ven que no hay electroshock ni Halopidol, dicen: 'Esto no tiene seriedad científica'. Es increíble ... la seriedad científica consiste en impregnar a una persona, y no dejarlo hablar, que es lo único que lo va a curar , y a eso llaman 'seriedad científica'. Es increíble lo loco que es el sistema psiquiátrico del Estado, y también el de muchas clínicas privadas.

El Bancadero tenía una economía gasolera y se autosustentaba, ya que tenía un presupuesto irrisorio. Una vez vino un contador y tuvo que hacer un inventario para el INAM para anotarnos como mutual: eran dos sillas viejas, un aparador podrido y almohadones hechos con colchones. Todo sumaba como 150 pesos ... pero había una 300 personas por semana que ¿sabés cómo podían resolver conflictos y encontrar modo de salir adelante... ?

Cuando paciente siente que no hay guita de por medio se elimina uno de los factores de sospecha, esto de que el terapeuta alarga el tratamiento por la plata. Al principio no se cobraba nada, y después sólo pagaba el equivalente a un paquete de cigarrillos para entrar en el grupo. Eso eliminaba el tema intermediador de la quita y la gente se sentía querida por lo que era y no por la guita que traía. En eso los de la APA eran de terror. No te imaginás las interpretaciones transferenciales ("Si Ud. paga más la sesión, va a valorar más su tratamiento...") donde el paciente quedaba ligado por años. Habían inventado el análisis interminable porque tenían que pagar la quinta. Yo estuve, a través de Pichon y Fiasche, muy cerca de los secretos de la Asociación Psicoanalítica. Lo del dinero repudría el vínculo. En cambio, acá eso no existía, el vínculo era algo amoroso y lo amoroso te cura.

Alumno: Tuvieron que asistir al contador porque el contador había quedado mal con tanto trabajo...(risas)

Alfredo: Le pagábamos chirolas. Era un obsesivo serio, era un paciente también ... tenía su beneficio secundario. El que se mete en esto y no está un poco lastimado, más vale que no siga. Si un perfecto sano quiere estudiar psicoterapia es imposible, porque no sabe desde dónde resonar, si nunca estuviste triste o deprimido, cuando viene alguien así decís: 'Página tanto, deprimido...deprimido', y el tipo se asusta... tiene que haber un feeling.

Alumna: Por eso la mayoría de los que coordinan los grupos de adictos son ex-adictos.

Alfredo: Si, en el caso de adictos tiene que ser así. Uno que no fue adicto no sabe las trampas, yo si me meto con adictos me trampean porque son más psicopatones que yo.

Alumno: Yo decía que es una de las cosas que aprendí al lado de Alfredo: la inclusión en el tema, porque hay cierta inclusión que no se trabaja desde la simple expectación...Lo digo por esa experiencia que has tenido para sentir la desestructuración del psicótico...

Alfredo: Mi especialidad es el brote psicótico, la re-pesada. Trabajé en manicomios en Brasil (durante nuestra Dictadura), en Estados Unidos y en Argentina en el Borda. Mi libro "Terapia del Oprimido" es para psicóticos. Incluso en una experiencia con una droga que hicimos en el manicomio de Brooklyn estuve psicótico dos horas desintegrado totalmente, y al no quedar pegado me di cuenta de que no era loco de veras. Podía ser, porque es una droga con la que vos quedás con una vivencia primitiva de vos mismo donde caminás y no sabés quién camina. Vas a un lugar y ya llegaste. Se transforma el espacio de una manera que no podés integrar el rostro de alguien, te habla y lo reconocés a él pero no su cara. Eso me permitió también poder trabajar con casos de brote psicótico. Tengo un primo esquizofrénico de la rama inglesa y él fue mi gran maestro en esquizofrenia. Durante un tiempo Tommy vivió conmigo ( yo estaba separado) y lo aguanté sólo dos meses porque me hacía cada cosa ... los locos son tremendos. Una vez le dije: "Lavá la ropa de cama porque hace un mes que la tenés ahí...". Estábamos los dos solos, porque mi mujer se las había tomado hacía un tiempo. Yo tenía un lavarropas chiquitito, y al rato de poner él la ropa, empezó a hacer mucho ruido, y descubrí que había puesto las frazadas adentro. Le dije: '"Tommy, ¿sos loco? ¿Qué pusiste?". Me contestó: "Lo que realmente se ensucia es la frazada porque capta la lana y la lana de la oveja..." Te decía cualquier cosa...Una mañana le pedí que hiciera un mate cocido, y cuando fui a la cocina vi que había puesto una olla grande que yo tenía para la Peña Carlos Gardel con 1 kg. de yerba adentro. Me dijo: "La yerba hecha en pequeñas cantidades es tóxica y en grandes cantidades, no". Después, tenía miedo que lo teletransportaran por teléfono cuando llamaran. Decía que había que asegurar bien los pies en la tierra y como se ponía betún en los zapatos, también había embadurnado todo el teléfono. Por todas esas cosas que hacía lo rajé, me volvía loco. Betún le ponía al teléfono porque el betún es para los zapatos y los zapatos... Era muy amigo de Batman. Una vez me dijo: " ¿Lo viste a Batman por la calle?". 'No, la verdad que no". Entonces me dijo: "Lo difícil es reconocerlo sin el uniforme". Me cagó... los locos siempre te cagan...

Alumna: Después de eso te casaste otra vez ...

Alfredo: Me casé tres veces más.

Alumno: ¿Hay alguna pregunta que le quieran hacer a Alfredo?.

Alumna: Nos hablabas de la crisis en la época del Proceso donde había toda una problemática de persecución. ¿Creés que se puede homologar a un momento como éste donde lo persecutorio es la desesperanza, la falta de proyectos?.

Alfredo: Sí, pero es distinto porque la paranoia es distinta a un cuadro confusional. En este momento al no tener organización prospectiva nadie puede saber adónde ir porque se perdió la historia, el cuadro es confusional y hay angustia porque no se sabe dónde estamos parados. La paranoia tiene una estructura mucho más organizante de la realidad. En aquel momento estaba bien claro quiénes éramos pero ahora se usa más el travestismo. Un policía que roba es un travesti porque está disfrazado de policía y es ladrón. Además era la época de los asesinos y ahora es la época de los ladrones, son distintos momentos. Yo pregunto: '" Y ahora ¿vendrán los locos?". Nos gobernaron los asesinos, luego los ladrones... ¿qué viene ahora?....

Alumna: Depende de lo que elijamos ...

Alfredo: Somos salames para elegir y, además, masoquistas.

Alumna: Es la dialéctica del amo y del esclavo. ¿Cuál será la característica?.

Alfredo: Es masoquista. La personalidad básica argentina es muy depresiva y lo depresivo es masoquista. Hay mucha agresividad por debajo, lo digo por 30.000 desaparecidos, hay que verlo desde ellos ... hay mucha violencia. Están los que pierden y los que ganan. "El asesino y la víctima" es un juego nacional. Para que haya 30.000 desaparecidos hacen falta 300.000 cómplices directos que trasladaban a la gente y la torturaban. Y también existió la complicidad de tres millones que dijeran "en algo andaba". Está mucho más repartido, hay una responsabilidad civil porque si no, no lo hubieran podido hacer. La segunda vez que se lo votó a Menem fue un voto depresivo. A veces pienso que buscamos nuestro fracaso.

Alumna: Escuché en una clase tuya esto de ser hijo de inmigrantes. ¿No estaremos nosotros de alguna manera agarrando ese paquete y no abriéndolo?. ¿Tenemos que terminar como empezamos?.

Alfredo: El depresivo tiene una organización temporal hacia atrás. Está pegado a la historia y es muy difícil la modificación. En Estados Unidos no hay historia excepto los mitos de la conquista del Oeste o el mundo. Es hacia delante, agresivo, no hay depresión. Cualquier muchacho tanguero de acá, allá sería medicado. Allá, un flor de psicópata, paranoide, es un rey, un modelo de salud, porque es un país imperialista que funcionaliza lo esquizo-paranoide.

Alumna: ¿Hoy en día se podría hacer el Bancadero otra vez?.

Alfredo: En algún momento se puede recobrar, porque la gente cuando se angustia se queda sola, o se queda sola porque está angustiada. Nos han dividido con lo de que la calle es ajena. La calle es de los policías y los ladrones, te tenés que quedar adentro y adentro no hay nadie porque la familia está desarmada. En algún momento eso no se va a poder soportar más. La destrucción que hay en el Conurbano es de terror, los adolescentes no tienen salida, el choreo, la prostitución, hay mucha bronca. Por suerte no son depresivos, si no, estarían muertos. En un momento va a ver un quilombo.

Lo que se puede hacer alrededor del Obelisco es un broncadero para tirar la bronca y un lloradero para elaborar lo perdido. Luego un habladero para hablar, y allí puede aparecer el proyecto. Estamos divididos, encerrados en departamentos donde no hay nadie, estamos en arresto domiciliario. Es todo un diagnóstico sociopatológico. La idea del Bancadero es viejísima y en la historia ha habido muchísimos. Cuando hay un momento jodido, la gente, antes de volverse loca y suicidarse, se reorganiza, reconstruye lo solidario; allí es donde aparecen Bancaderos. Va a ser distinto, tal vez con los pibes jóvenes.

Alumna: Hablaste de los que ganan y los que pierden, ¿no pensás que perdimos todos?

Alfredo: Los hijos de puta de los militares no perdieron y todos los empresarios que venden el país, tampoco. Agarrá la revista Clarín y fijate en la nota de los countries, andá a Barrio Norte y vas a ver que hay un sector bastante grande que no perdió en absoluto. Perdió la clase media, y la clase baja perdió como en la guerra, pero no hay nada más peligroso para un gobierno que un pueblo que no tiene nada que perder porque no se lo puede intimidar, no le pueden mandar la gendarmería a pibes que te dicen: 'estoy jugado y yo sigo hasta que me bajen'. Pueden matar a diez o veinte y los demás se comen a los gendarmes. Hay muchísima gente desesperada. El poder no se da cuenta de esto, no ve que si sigue, este sistema va a explotar. Ojalá que se den cuenta y bajen. Los militares ganaron la guerra con los adolescentes, mataron embarazadas y dijeron 'ahora nos comemos a los ingleses' y no se dieron cuenta que no podían. Su propia omnipotencia los perdió. Al Sistema lo va a perder su propia estupidez. Carlos Marx, un economista alemán del siglo pasado, dijo 'cuando se licite la cuerda para colgar a los capitalistas ellos se van a presentar a la licitación'.

Hablando de los cambios bruscos, hablaba con un amigo que era economista; tenía dos paredes llenas de libros y me decía con una enorme tristeza y desesperación: 'Dediqué mi vida a entender la economía marxista , y ahora es como ser especialista en dirigibles” Pobre... Fue una buena idea, igual que la del cristianismo, pero fracasaron los dos. Si Cristo entra a San Pedro... cuando yo entré me puse de rodillas porque nunca había visto tanta guita junta. Un curita rebelde me dijo: "Acá hay una enorme cantidad de fe porque todos los que vienen la dejan". Fue otra linda idea, pero para los humanos es demasiado. El comunismo es una linda idea y los pibes van a descubrir otro socialismo. El del centro de Europa y el ruso fue terrorífico. En Cuba estuve y hay problemas que no son sólo por el bloqueo. La gente siempre vuelve a inventar la vida, no acepta morirse.

Alumna: Hay una crisis de cambio de creencias. Los valores se caen.

Alfredo: Cuando un adolescente te cuenta el mundo de los adultos caretas, le tenés que decís "tenés razón, somos mentirosos, caretas, corruptos... "Tengo confianza en los jóvenes, son desprolijos pero están por la vida. Soy un pesimista esperanzado. Uds. están acá para ser protagonistas de este momento histórico. Al estar acá eligen una ideología. Ricos no se van a hacer, pero van a dormir tranquilos. (Aplausos).

LOS ONCE PUNTOS DEL BANCADERO



Un espacio solidario para compartir la angustia
1. Esta iniciativa de un grupo de profesionales y voluntarios, ligados al área de salud mental, (grupo abierto a nuevas personas) tiene como meta colaborar en disminuir el nivel de angustia psicológica de la población, en este momento de crisis nacional, emergencia que ha producido un gran aumento en las perturbaciones psicológicas, más allá de las posibilidades asistenciales convencionales

2. Para estos fines estamos constituyendo una entidad organizada como Cooperativa asistencial, sin finos de lucro, que preste auxilio psicológico a nivel preventivo. Haciendo así accesible la ayuda a un amplio sector sin recursos.

3. Pensamos que la modalidad de autogestión y solidaridad frente a los problemas, que implica el concepto de cooperativa, rescata el espíritu de las primitivas Sociedades de Socorros Mutuos de nuestros abuelos inmigrantes y también la iniciativa de las Sociedades de Fomento Barriales, que se mantienen con el esfuerzo y la unión de los vecinos, para el bien común.

4. Existen muchos antecedentes en el extranjero y en el país de comunidades terapéuticas en función preventiva, experiencias que den un encuadre y recursos técnicos para el alivio de la angustia cotidiana, Con técnicas grupales que permiten que cada uno sea agente terapéutico del otro, consecuencia de la creación de un espacio de diálogo para compartir y esclarecer las ansiedades psicológicas.

5. En el Bancadero se están dictando cursos de Primeros Auxilios Psicológicos, a cargo de profesionales, que dan elementos básicos para que cada miembro pueda actuar como un agente preventivo de salud mental para los demás y también comprender mejor sus propios conflictos.

6. En la comunidad se están usando modelos culturales nacionales, (el nombre de ”Bancadero”, indica ya esta inclusión en lo cotidiano) rescatando las formas espontáneas de elaboración de la tristeza y la ansiedad por medio del folklore urbano y rural, buscando las ceremonias cotidianas (ronda de mate, guitarreadas, etc.) que integran a las personas y combaten el sentimiento de soledad y confusión, principales síntomas de las crisis psicológicas.

7. La Cooperativa tiene espacios para Ias formas creativas en la elaboración de los conflictos psicológicos, por medio de arteterapia (música, dibujo, teatro, etc.) además de técnicas de realización manual (carpintería, artesanías, etc.).

8. Esta asistencia se prestará también a través de equipos móviles, en forma de educación preventiva en salud mental, en instituciones (conferencias, debates) y en casos de emergencias, a pedido de autoridades, se colaborará en donde sea necesaria la ayuda psicológica (inundaciones, accidentes, etc.)

9. Cuando la ayuda psicológica no pueda contener la perturbación, por tratarse de un trastorno psicológico más grave, se derivará el caso a entidades existenciales de salud mental para su tratamiento profesional.

10. Pensamos que el pensamiento y el estilo de trabajo de Enrique Pichon Riviere recorre todos los puntos de esta experiencia. También otros pensamientos científicos de estos centros preventicos de ayuda psicológica, pueden encontrarse en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la ONU, y las experiencias inglesas de la Tavistock Clinic y los Centros Comunales de Prevención Mental de Salud Mental en EE.UU., además de experiencias nacionales como Alcohólicos Anónimos, Centro de Asistencia al Suicida, etc.

11. El Bancadero tendrá una configuración legal acorde a sus fines (sociedad civil sin fines de lucro o mutual, que dictará las normas legales y el estatuto de su funcionamiento, para poder luego habilitar un edificio (mientras, trabajaremos en locales provisorios). Lugares desde los cuales podrá cumplir su misión , que, originada en la inquietud de un grupo de profesionales y voluntarios es, fundamentalmente, colaborar en un mo0mento de crisis de nuestra Patria.
GRUPO INICIAL
ABULAFIA,Raúl. ALONSO,Alejandro. AVILA,Horacio. BELLORA, Silvia Rosa BOLOGNA, Claudia. BUELA, Hernán . CADENAS, Carlos. CASAL,Alberto. CARMINATTI, Jorge. D'AMATO, José Luis. DELIEUTRAZ, Nora. DEVOTO, Viviana. DUCHE, Miguel Angel. DANZINGER, Inés . FERREIRO,Manuel. FLINT, Raúl . GONZALEZ , Carlos. GONZALEZ, Máximo. GOROSITO, Patricia. GRIMSON, Ricardo. GULI, Marino. JORDAN, Jorge. LINDER, Silvia Mabel.. LIVINGSTON, Rodolfo MARIEZCURRENA, María B.. MARTINEZ, Silvia. MERCADO, Mabel. MARTINEZ, Alejandro MARTINEZ, Luis. MALLEA, Dolores. MENDI, Delia. MOFFATT, Alfredo MOFFATT, Luciano. MASFERRER, Mirna. MOLINA Y VEDIA, Juan. NEUMANN, Klaus. NIGOUL, Silvia. NOE, Liliana. ORTELLI, Rosana. ORIHUELA, Rosita . PALMIERI, Víctor. PASTOR, Gerardo. PAVLOVSKY, Eduardo. RAMIREZ, MaríaCarlota. RODRIGUEZ, Evelyn. REGA, Nelly. RAFFO, Roberto. SAIZAR, Esther.. SAYAGO, SCHEJTMAN, Silvia. TEDESCHI,Alberto. TEJERO, Mónica. UHART, Hebe. URBAJ, Raquel. URREA, Isabel . VALLEJOS, Raquel . VAZQUEZ, Jorge. VAYO, Miguel VENTRE, Marta Haydée. VIDAL, Cristina. VITALE, Carlos. VITALE, María Isabel WARNES, Ernesto. WEGBRAIT, Graciela
Buenos Aires, Agosto 1982


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