Historia de la psicologia



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Alfred Adler


 

Al principio médico oftalmólogo, luego fue psiquiatra. Se interesó desde el comienzo por la psicología infantil, de donde surgieron sus estudios sobre la inferioridad de los órganos. Al principio enrolado en el psicoanálisis, sus diferencias con Freud fueron agudizándose cada vez más, criticándole a éste aspectos como los siguientes: Adler minimizó el concepto de inconciente, mostrando que lo determinante de la vida psíquica es en rigor el complejo de inferioridad; rechazó la estratificación de la personalidad en instancias: negó importancia a lo sexual como determinante; negó el carácter natural del complejo de Edipo, asignándole un carácter de epifenómeno cultural; refutó el origen sexual de la neurosis; introdujo profundas modificaciones en la psicoterapia analítica.


En “El carácter neurótico”, adopta una postura holística: la totalidad psíquica es irreductible a cualquier elemento, con lo que se opone tanto a los atomistas como a los fisiologistas porque enfatizan el papel de los instintos o de lo genético. Resalta así la importancia del ambiente en el carácter y el estilo de vida. Se opone también al determinismo, postulando que hay una responsabilidad individual y una libertad. De Nietszche tomará el concepto de voluntad de poderío.
Para Adler, detrás de toda neurosis se oculta un complejo de inferioridad, como estructura cristalizada de los naturales sentimientos de inferioridad de la infancia. Esos sentimientos fundan la conducta humana (y no la sexualidad), o sea la necesidad de sobrevivir en un medio hostil, o vivido como tal. Así, la conducta busca superar este sentimiento de inferioridad logrando normalmente la propia estima, desarrollando estrategias de supervivencia y haciendo más soportable la vida a pesar de las continuas renuncias y frustraciones. Lo que importa es el fin que se oculta tras toda conducta. Los llamados caracteres personales son entonces resultado de mecanismos compensatorios para superar la condición primordial de inferioridad.
El sistema de Adler abarca tres aspectos: 1) es una teoría del carácter basado en la psicogénesis del mismo, y que implica una tipología y una pedagogía, 2) es una técnica de exploración del carácter, y 3) es una psicopatología que implica también una psicoterapia.
El carácter es el estilo de vida propio de cada persona, y es lo que lo define como ser único, individual. Se va estructurando genéticamente mediante ciertas fases. Primeramente el niño busca un punto de apoyo que le sirva de referencia en un mundo para él desconocido, punto que encuentra en primer lugar en sí mísmo. Luego este punto de referencia serán los padres, se compara con ellos y surge un sentimiento de pequeñez, inferioridad, por lo que su primer objetivo será estar arriba como lo están sus padres. En este contexto el papel del sexo es importante: el niño ve la condición social de la mujer, inferior, y a su meta de superioridad agrega entonces un objetivo de masculinidad. En la niña esto toma la forma de ‘protesta viril’, que aparece cuando ella ve en lugar que ocupa el hombre en la sociedad.
Tanto el niño como la niña, para lograr el objetivo de superioridad, van estructurando cierta línea de conducta que configuran la base de su carácter, y todo esto ya ocurre en los primeros años de vida. El carácter es único, siempre igual y en cada rasgo del mismo se expresa el carácter como totalidad.
Paralelamente, se va gestando también un sentimiento de comunidad, de pertenencia o cooperación, que es un mecanismo compensatorio de la inferioridad que es normal y adaptado a la realidad. Pero puede ocurrir también que el sentimiento de inferioridad busque ser compensado no a través de la cooperación, sino mediante el dominio del otro, lo que implica una dirección patológica.
El sistema de Adler como técnica de exploración del individuo debe centrarse en descubrir la forma original y única como cada sujeto ha elaborado sus experiencias, como ha hecho su estilo de vida y los objetivos en torno a los cuales ese estilo se ha configurado. Esta exploración es retrospectiva, teleológica y totalizante.

Retrospectiva porque busca remontarse a los primeros años por una reconstrucción mnésica que descubra los sentimientos y experiencias que fueron formando el carácter desde la infancia: se trata de ver la psicogénesis del carácter.


Teleológica longitudinal pues es necesario captar el sentido del estilo de vida. Acá interesan las metas.
Holística o totalizante porque el rasgo de carácter del individuo debe interpretarse en función del contexto vital del mismo. Esta comprensión global no debe quedarse en el análisis de un rasgo sino verlo en función del todo, incluyendo lo social.
El sistema de Adler como psicopatología y psicoterapia recurre a criterios de salud y enfermedad derivados de los presupuestos básicos de cómo se formó el carácter. Para Adler las neurosis son desajustes psicosociales siempre derivados de un egocentrismo básico. Este egocentrismo impide al individuo superar la inferioridad inicial llevándolo a cristalizar esos sentimientos iniciales en forma de cmplejo, o bien sobrecompensatoriamente mediante la superioridad y el dominio sobre los otros.
El estado idealmente sano se deriva, en cambio, del sentimiento de comunidad que lleva al interés por las metas sociales. Salud implica esfuerzo y responsabilidad individual en relación con el cumplimiento de ideales sociales.
Así, la psicoterapia adleriana implica el reconocimiento de que la propia realización como persona sólo se consigue por el trabajo en pro de guías comunes que benefician a la sociedad y permiten su desarrollo, pero no a expensas de los otros. Sano es quien puede subordinar su interés egocéntrico al bien común. En este sentido se asemeja al deber-ser de Kant.
La meta de la psicología individual es hacer claras y concientes las exigencias egocéntricas regidas por la voluntad de poder, para subordinarla al logro de metas interpersonales. El sistema de Adler se llama psicología individual porque apunta a esclarecer al individuo como ser único: no es una psicología individualista, como la que según Adler sostenía Freud.

 

Karen Horney


 

Fue K. Horney la más directa seguidora de Freud. Cuestionó los criterios de salud y enfermedad, diciendo que deben basarse en consideraciones culturales y no biológicas.


En su tesis fundamental, dice que el ser humano nace con un binomio básico de ansiedad y hostilidad, originados en la temprana infancia. Estos dos aspectos, adquiridos, es lo que hace que cada uno vaya buscando la solución en las relaciones humanas; en algunos casos se encuentra y en otros no. En este último caso se da la neurosis. Tanto Horney como Sullivan ven la neurosis como engendrada en la infancia y derivada de la falta de seguridad y amor.

La neurosis es una defensa contra la angustia, defensa que puede adoptar tres formas (de las que surgen los tipos de persona): 1) el complaciente, 2) el agresivo, y 3) el desligado-desinteresado, donde hay ausencia de compromiso.


La tipología basada en el tipo de defensa agrupa también a: 1) el impulso hacia la gente, el amor. Es el más sano; 2) el alejamiento de la gente, afán de independencia; y 3) el impulso contra la gente: afán de poderío.
K. Horney dice al hablar de la imagen ideal que la persona neurótica va armando una imagen ideal de sí mísma como resultado de sus choques con la realidad. El neurótico sufre un ‘orgullo neurótico’, que se expresa a través de diez tipos de necesidades neuróticas, que son las siguientes:
1. Necesidad de afecto y aprobación: no es el afecto sincero. Justifican las terapias y muchos padecimientos de amor por necesidad, pero no es amor. Es la ‘tiranía del debiera’, la necesidad que se disfraza de amor, o sea el amor como necesidad de dependencia.

2. Necesidad de un compañero que se haga cargo de la propia vida, que es la fantasía de muchos analizados en la terapia.

3. Necesidad de restringir la propia vida a límites estrechos: por ejemplo el obsesivo.

4. Necesidad de poder: quienes les gusta mandar.

5. Necesidad de explotación: el explotador compulsivo.

6. Necesidad de prestigio.

7. Necesidad de admiración personal.

8. Necesidad de logro personal.

9. Necesidad de autosuficiencia e independencia.

10. Necesidad neuromotriz de perfección: el obsesivo-compulsivo.


La terapia según Horney consiste básicamente en un análisis situacional: interesa fundamentalmente la situación actual del paciente, más que el conflicto en sus raíces históricas y genéticas.

 

Harry Sullivan


 

Su pensamiento fue importante en los EEUU, y para él la unidad de estudio no es el inconciente sino la situación interpersonal, y por ello fue un precursor de la psicología social. Define a la personalidad como un centro dinámico de procesos inter-personales, y podemos reconocer en la postura de Sullivan tres elementos fundamentales: los dinamismos, la personificación, y los procesos cognitivos.


1) Dinamismos: el psiquismo se compone de procesos, de transformaciones de energía que se hacen a través de unidades mínimas y que muy a menudo se concentran en determinadas zonas, como por ejemplo las zonas erógenas. Esta tesis de la fragmentación de la energía total es lo que para Sullivan fundamenta la dinámica de la persona. Si esas dinámicas funcionan bien, la persona se desarrolla normalmente, y ocurriría lo contrario si se presentan obstáculos.
La persona se entiende a partir de su relación con la sociedad y más concretamente sus relaciones inter-personales. Estas relaciones generan siempre ansiedad, y frente a estas ansiedades se elaboran defensas conformándose el llamado ‘sistema del sí-mísmo’. Si este sistema es coherente con la realidad, la persona funciona armónicamente, y si no lo es, la persona es neurótica.
2) Personificación: resulta de la necesidad de dar una imagen y que los demás nos perciban com una imagen definida. Son estereotipos compartidos por el mundo que nos rodea, a los cuales uno se ajusta o intenta simpre ajustarse.
3) Procesos cognitivos: de los cuales existen tres tipos: prototáxico, paratáxico y sintáxico. El prototáxico es el conocimiento de las relaciones causales, es el modo habitual del pensar. Se lo denominó corriente de la conciencia. El paratáxico es una modalidad de apoyarse en la magia y la superstición, y conecta acontecimientos en series no causales. El tipo sintáxico tiene una actividad simbólica verbal que determina mediante el lenguaje un orden lógico de experiencias.
Todas las transformaciones de energía se realizan, para Sullivan, a través de trabajos manuales y mentales, fundamento de la labor terapéutica. Esta implica un reconocimiento recíproco entre paciente y terapeuta, un detallado interrogatorio relacionado con lo situacional, y una iniciación que debe necesariamente ir acompañada de una emoción también recíproca, nacimiento del pacto terapéutico.






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