Historia de la psicologia



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Filosofía y psicología


 

Durante muchos años la filosofía modeló el curso de la ciencia y la psicología. En su seno surgen intereses por problemas psicológicos, por lo que no es fácil delimitar filosofía de psicología: hay planteos filosóficos que son psicológicos, y viceversa.


Esta falta de delimitación es un problema serio por cuanto la psicología no puede delimitar su objeto ni su método. Si bien Einstein dice que los científicos se centran en los hechos, en rigor es imposible delimitar el conocimiento, no puede ser encuadrado. La riqueza de la ciencia es que toma conocimientos antagónicos en sentido dialéctico, y esto exige aceptar estas premisas: primero, que las teorías no son ni verdaderas ni falsas, sino instrumentos útiles para ordenar y explicar los hechos. Segundo, que ningún sistema de conocimiento, sea religión, ciencia, arte o filosofía, puede explicarlo todo. Sólo pueden responder a algunos ‘cómo’ y a unos pocos ‘porqués’. Son simples aproximaciones a una verdad absoluta.
La gran complejidad y la falta de unidad de la psicología actual tiene sus raíces en esa compacta multitud de especulaciones que la precedieron en la historia. Por eso la comprensión de la psicología exige un método ‘histórico-genético’ que nos remonte a los comienzos y ver como se desarrollaron los métodos hasta nuestros días. Este enfoque histórico-genético nos revela un factor común a lo largo de la historia: la preocupación por el ‘qué es el hombre’, elemento que existe independientemente de los condicionamientos culturales de cada época. Ya en los primeros filósofos de occidente (los milesios) observamos esta preocupación: en sus cosmogonías aparece el hombre como protagonista, como parte constitutiva de un universo que tratan de explicar. Así también cuando Heráclito y Empédocles sientan las bases de la metafísica se plantean implícitamente qué es el hombre, para qué es, etc. Es la expresión de una angustia existencial, de una soledad y una rebeldía. Este hombre que se autointerroga sobre sí mísmo también aparece en Kant y otros filósofos.
Por tanto para conocer la psicología debemos remontarnos a su historia. Una historia entendida como un proceso dialéctico de cambio, según Kuhn, entre hombre y cultura, entre lo externo y lo interno, cuyo conocimiento tiene lugar mediante una ‘imaginación empática’, o sea representarme internamente las vivencias de cada época. Eliade habla de un viaje iniciático que nos retrotrae a las fuentes del conocimiento y del ser.
La imaginación empática nos obliga a leer por ejemplo un Parménides no con los ojos del siglo XX sino con los ojos de un griego de aquella época, sumergirse en el contexto de entonces. Al deecir de Ricoeur, la comprensión histórica es una hermenéutica, no como nueva interpretración, sino como una reflexión aplicada al trabajo de la imaginación para poder cristalizar vivencias en conceptos.
Así, la comprensión histórica incluye la imaginación creadora y la reflexión hermenéutica, ambas basadas en la regla de aceptar y atenerse a las palabras tal como fueron dichas. En este sentido Boring habla de un ‘espíritu del tiempo’: cada época tiene su propia cosmovisión y en función de ella debemos analizar los hechos.

 

2. SURGIMIENTO DE MODELOS PSICOLOGICOS DE LA CONCIENCIA

 

Surgimiento y desarrollo de los más importantes modelos


 

Los modelos psicológicos surgen por influencia de los desarrollos intelectuales de los siglos 18 y 19, los cuales tienden a privilegiar más la observación y análisis de los hechos que una reflexión sobre los mismos. Estas influencias provienen de tres grandes corrientes: el racionalismo, el empirismo y el formalismo kantiano.


Del racionalismo nos interesa el dualismo cartesiano: la escisión entre cuerpo y alma impone a la ciencia la imagen de dos mundos contrapuestos y por tanto la necesidad de dos caminos de investigación. Así, según se centre en la investigación en el cuerpo o en el alma, ella se desarrollará hacia una biología y fisiología de características mecanicistas, o bien hacia una disciplina introspectiva de los fenómenos mentales.
En cualquiera de ambos casos se sigue siendo cartesiano si la idea es buscar elementos o naturalezas simples a partir de los cuales deducir las actividades complejas del cuerpo o el espíritu. De aquí saldrán los desarrollos psicológicos atomistas, que intentan encontrar en los elementos sensoriales simples el principio explicativo de todo lo mental (vemos aquí especialmente la influencia del empirismo).
Otra influencia es el ‘dogmatismo metodológico’, tanto racionalista como empirista, que dice que sin método no hay conocimiento posible, y que se opone al dogmatismo escolástico pues afirma la confianza en el método como garantía de la validez del conocimiento. Por un lado Descartes trabaja en las ciencias exactas, y por el otro Bacon en las ciencias de la naturaleza. Bacon verá en la observación minuciosa de los fenómenos y la recopilación de los datos la vía inductiva para llegar a la generalización. Lo exagerado de las posturas racionalista y empirista servirá de freno recíproco para ambas.
La influencia del formalismo kantiano hizo que las ciencias se caracterizaran no sólo por la descripción empírica sino también por la explicación formal, es decir, la ciencia debe formalizar sus resultados para alcanzar la validez. De esta forma se buscó tratar experimental y matemáticamente a los fenómenos físico-químicos, es decir que todavía en esta época las ciencias socio-culturales estaban fuera de este esquema: o bien mantenían un fuerte nexo con la filosofía, o bien tenían un lugar secundario dentro de la medicina. Lo mismo con la biología.
Sin embargo poco a poco en Alemania va surgiendo la idea que los fenómenos culturales y de la vida en general pueden también ser tratados con las técnicas de las ciencias exactas con las que se estudiaban los fenómenos físico-químicos, lo que permitió empezar a considerar como científicas también a las ciencias biológicas y humanas.
En el seno de estos intentos surgen las llamadas psicologías de la conciencia.

 

Psicologías de la conciencia


 

Las psicologías de la conciencia son un conjunto de corrientes unificadas a partir de un único objeto de estudio, la conciencia, pero que difieren respecto del método. La conciencia es entendida como la totalidad de la vida psíquica, tanto la conocida como la desconocida (de allí que haya también una sub-conciencia): concientes y sub-concientes son cualidades posibles de un único sistema: la conciencia.


Según qué métodos usen, las psicologías de la conciencia se pueden agrupar de la siguiente manera:

 

1. Psicologías descriptivas (Lipps, Brentano).



2. Psicologías explicativas (Asociacionismo, Herbart, Psicofísica, Wundt).

 

Las psicologías descriptivas se oponen a la aplicación de los métodos de las ciencias naturales, a la experimentación, a la explicación y a la formalización matemática: la introspección es el único método para comprender los fenómenos mentales. Por ejemplo Lipps (1851-1914) parte del principio de la experiencia interior como fuente de conocimiento y postula la comprensión como vía de conocimiento válida, entendiendo por comprensión a la empatía: autoproyección y captación receptiva del otro. Asimismo para Brentano (1838-1917), los contenidos de la conciencia pueden abordarse por introspección, que nos hace captarlos como percepciones interiores que son siempre intencionales, y que se expresan en lo que él llama modos de actuación.


Las psicologías explicativas, de raíz empirista, entienden los fenómenos mentales como resultado de la experiencia sensorial. Las psicologías explicativas pueden agruparse en cuatro corrientes, que vemos a continuación.

 




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