Historia de la Psicología – Dagfal



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Historia de la Psicología – Dagfal
UNIDAD 1

La Psicología: Diversidad de orígenes, objetos, métodos y enfoques históricos

¿La psicología o las psicologías?

La psicología es una disciplina diversa basada en la ciencia pero con aplicaciones ilimitadas en la vida cotidiana.

Enfoque adoptado por la cátedra  discontinuidad. No una historia planteada como algo que justifique el presente.

Hay que tener cuidado con dos situaciones extremas: el presentismo (todo lo q ocurrió nos llevó a lo q pasa en el presente) y todo lo pasado fue mejor.

Objeto de estudio: ¿Qué estudia la psicología?

Depende de que tipo de psicología. Por eso se vuelve difícil definir su objeto, su método…

Situamos al origen de la psicología hacia mediados del siglo XIX.

La psicología en el siglo XIX se propuso ser una ciencia natural.

Contradicciones a las que se enfrento como disciplina. Se constituye como un saber autónomo, como una herramienta para conocer y dominar el mundo en el que vivimos. Empieza a instaurarse en la sociedad.

Análisis de lo anormal, de lo patológico, de lo conflictivo.

Ciencias naturales: intentan explicar la normalidad. A diferencia de la psicología que investiga a partir de lo anormal, de lo que falta, de lo patológico.

Cc lenguaje sentimientos historia  todo aquello que nos diferencia de los demás seres vivos.

Vezzetti: no hay una historia de la psicología sino que hay diversidad de psicologías. Pluralidad de psicologías.

Poner en cuestión las verdades establecidas

No hay ni hubo unidad en el objeto/método de la psicología.

Confluencia entre la psicología – biología – ciencias sociales

Tres tradiciones de la psicología:

1) la tradición psicofísica (psic experimental – Wundt - Alemania)

2) la tradición evolutiva (evolucionismo – psi comparada – conducta – comportamiento - Inglaterra)

3) la tradición psicopatológica: proviene de la clínica de la hipnosis y las formas modernas de psicoterapia. Francia.

Pluralidad en el objeto  las psicologías

Pluralidad en la construcción  las historias

Distinción entre saberes y conceptos.


VEZZETI – HISTORIAS DE LA PSICOLOGÍA: PROBLEMAS, FUNCIONES Y OBJETIVOS.

INTRODUCCIÓN:

1) ¿Cómo define el autor la “Historia de la Psicología”? En principio, ¿quiénes estarían encargados de establecerla y a quiénes estaría destinada? ¿Cuáles serían sus condiciones y sus funciones?

El autor define a la “Historia de la Psicología” como una asignatura incluida en un marco curricular destinado a la formación de los practicantes de la psicología; es, al mismo tiempo, un espacio de investigación y conocimiento que desborda ese propósito y se incluye en el campo mayor de las historias disciplinares.

En principio, se trata de una historia establecida por, y destinada a, los psicólogos como incipiente comunidad profesional. Sus condiciones no fueron diferentes a las de otras historias disciplinares, particularmente allí donde se reúnen el sustrato científico y el dispositivo profesional: historia de la medicina, de la ingeniería o de la sociología. El primer modelo tiende a continuar y ampliar las “introducciones” o el repaso de “antecedentes” históricos usualmente insertados en los comienzos de una enseñanza: una memoria de la psicología, académica o profesional, que todo profesor se siente obligado a incluir, al modo de un ritual que sirve a la vez para establecer una filiación y afirmar una legitimidad.

2) En relación con lo anterior, ¿cómo se plantea la cuestión de la identidad en esos relatos, generalmente elaborados por profesores? ¿Cómo se articula la identidad con la pluralidad de conceptos y prácticas? ¿En qué se apoya la institución de filiaciones? ¿Cómo se vincula esto último con “el suplemento de legitimidad que se demanda a la historia académica” de la psicología?

Un núcleo más o menos explícito en esos relatos es la cuestión de la identidad, que se construye siempre retrospectivamente, tanto más proclamada cuanto más se advierte, desde los comienzos de la disciplina, que bajo el rubro psicología pueden contenerse conceptos y practicas muy diferentes. Las disciplinas suelen instituir filiaciones apoyadas en pequeños mitos familiares que nombran un padre, Hipócrates o Newton, por ejemplo. En el caso de los practicantes del psicoanálisis, esa operación se pone en escena de un modo que revela ese pequeño drama identitario: lo usual es instalar y exhibir el el retrato del padre del psicoanálisis como un gesto que asegura la continuidad de un linaje. Pero aquí la paternidad es siempre cierta e indisputable, mientras que lo primero que salta a la vista en el caso de la psicología es que se diversifica el elenco de los progenitores. Se puede recurrir a Wundt, por supuesto, pero ¿por qué no Darwin, Fechner, Freud,Watson o Piaget? Las disputas de filiación ofrecen una primera evidencia de una familia a la vez extensa y desorganizada. O bien, para recuperar una ficción iluminadora, un territorio mal delimitado en el que coexisten tribus diferentes, mutuamente incomunicadas y por eso mismo inclinadas a combatirse (Kimble, 1984; Vezzetti, 1998). Es por el contraste con esa identidad plena de la gran familia freudiana (que no impide, como es sabido, profundas fracturas en el plano de las doctrinas) que resalta la precaria armonía de la comunidad de los psicólogos. Esa fragilidad de un campo disciplinar que lleva la marca de un nacimiento dudoso o “problemático” ha sido señalada (Woodward y Ash, 1982); a partir de ese incertidumbre en el origen se aclaran algunas modalidades del refuerzo de legitimidad que se demanda a la historia académica. El primer objetivo planteado a la historia de la psicología en su impacto formativo, particularmente para los estudiantes del grado, apunta a una función pacificadora y compensatoria, que enfrente los riesgos de la anarquía: es notorio que los fantasmas políticos pueblan las historias latentes de las disciplinas en general y de la psicología y el psicoanálisis en particular. El recurso imaginado apunta a la composición retrospectiva de un campo unificado, que se despliega en el elenco de los “precursores” y los fundadores y en las teorías y los procedimientos que trazan una línea desde un pasado legítimo hasta un presente celebrado como el único posible.

Ahora bien, si en los últimos años se han abierto intentos de revisión de los objetivos y las funciones de la historia de la psicología, hay que reconocer un estado de insatisfacción con esa primera función curricular; y, seguidamente, advertir que esa discusión se hace posible por un estado del arte en el conocimiento y la investigación históricos que ya ha comenzado a edificar caminos autónomos. Frente a una historia concebida como una crónica de lo mismo, emerge una posición distinta, de historiador antes que de profesor, que busca su autonomía en la distancia que construye respecto de la función celebratoria o la confirmación de las verdades establecidas. Ese trabajo innovador sobre el pasado, indaga las versiones oficiales, señala los "olvidos", amplía el canon, en fin, explora una dimensión latente y no reconocida del pensamiento de la disciplina.

Un primer signo de ese giro ha sido la inclusión de la historia de la psicología en el marco de la historia de las ciencias humanas. Más aun, es la historia como disciplina de investigación, con sus conceptos y sus herramientas, la que ha quedado destacada como un fundamento necesario, si se trata de eludir las versiones de aficionados que han poblado las historias destinadas a los psicólogos. En todo caso, el historiador de la disciplina, que hoy tiende a concebirse como un especialista, se enfrenta a un doble desafío: por una parte, no puede perder una familiaridad con su objeto, la psicología, cuyo campo busca explorar e iluminar;  por otra, cuanto más se afirma en el lugar de historiador (o aspirante a serlo), mas se extiende necesariamente su espacio de trabajo y de interlocución a las disciplinas históricas, sobre todo los rubros que hoy comunican la historia de las ciencias y de las ideas con la de la cultura y los campos intelectuales. Es en ese espacio renovado donde surgen herramientas novedosas en el trabajo sobre el pasado como la arqueología y la genealogía foucaulteanas, una orientación muy influyente en el presente.



4) ¿Cuál sería la función más importante de la disciplina histórica? ¿Qué exige esa función, particularmente en el caso de la psicología? ¿Qué se espera del alumno (de psicología) desde esta perspectiva crítica?

La función más importante para la disciplina histórica es la iluminación crítica del presente. En el caso de las ciencias humanas (y de la psicología en particular) exige no sólo tomar distancia de cualquier identidad propuesta sino partir de la diversidad de las condiciones, modelos, conceptos y prácticas. Sostenida en ese suelo innovador, la historia puede comenzar por interrogar críticamente la demanda de los practicantes de la psicología que buscan en el pasado un sostén de identidad, y puede emanciparse de las narraciones tranquilizadoras, los desenvolvimientos continuos y la búsqueda de los “precursores”. La cuestión de la unidad ya no se plantearía como un requerimiento que debe ser cumplido mediante una narrativa armonizadora, que en verdad habla menos del pasado que del panorama actual de la psicología. La enseñanza de la historia en los curricula ya no se concebiría como la transmisión de un relato ya armado sino como un amplio horizonte para una investigación en marcha. Con intención crítica, se tratará de que el alumno incorpore, además de información, algunas herramientas de análisis y, sobre todo, cierta sensibilidad para los problemas de la historia y que la reconozca como un saber capaz de iluminar cuestiones presentes de la disciplina.

No hay una historia de la psicología: hay diversidad de psicologías y pluralidad de historias.

LA PLURALIDAD EN EL OBJETO: LAS PSICOLOGÍAS:

5) ¿Cuál sería el mejor punto de partida para una historia crítica? ¿Qué quiere decir el autor cuando afirma que “la búsqueda de la unidad surge como un ejercicio compensatorio frente a la heterogeneidad de tradiciones científicas, objetos, técnicas, métodos y usos de la psicología”? ¿Por qué dominios se extiende el “territorio de la psicología”? ¿De qué depende la heterogeneidad actual de este campo, es decir “la pluralidad de psicologías”?

Si la historia busca renovar e interrogar las representaciones establecidas del pasado, encuentra su mejor punto de partida en la incertidumbre y en la perplejidad expresada por esa originaria conciencia de crisis, que tiende a ser acallada por la institucionalización académica de la psicología y que no obstante establece un motivo perdurable e iluminador de su trayectoria ulterior.

La búsqueda de unidad emerge como un ejercicio compensatorio frente a la heterogeneidad de tradiciones científicas, objetos, métodos, técnicas y usos de la psicología. El territorio de la psicología se extiende entre la filosofía y las humanidades, la biología y los estudios del comportamiento, las ciencias neurológicas y cognitivas; con apoyos en las disciplinas formales, matemáticas y estadísticas y lazos con las ciencias sociales, las disciplinas clínicas y el psicoanálisis, que contiene en sí mismo un potencial de diversidad y de conflicto. El abanico de asignaturas en un plan de estudios típico revela esa heterogeneidad que en verdad proyecta un programa de formación de casi imposible cumplimiento. Los posgrados y las especializaciones constituyen los caminos hacia una unificación en una tradición (cognitiva, social, clínica..) que se alcanza sobre la base de un olvido retrospectivo de las otras. 

La historia encuentra una tarea y una mira cuando se aleja de la defensa partisana o el sostén de alguna ortodoxia y admite que la heterogeneidad del campo en su configuración presente depende de su proceso de formación. O sea, que esa diversidad no depende de desvíos o retrocesos en una racionalidad prefijada, sino que los espacios y las tramas de esa formación han obedecido a procesos diversos y heterogéneos. Situada entre la filosofía, las ciencias biológicas y las sociales, la pluralidad de psicologías sólo se ilumina cuando su proceso de formación es situado en una trama disciplinar compleja y móvil.

El punto es que una historia de las ideas o de las prácticas de la psicología debe incluir fuentes y recortes del pasado que no siempre serían reconocidos en la memoria establecida de los psicólogos.

6) ¿Cuáles son las tres tradiciones que, según Vezzetti, sirven para esquematizar la diversidad en los inicios de la psicología hacia el siglo XIX? ¿Cuál es su relación con sus “contextos culturales y de lenguaje”? ¿Qué otra tradición podría agregarse teniendo en cuenta el texto de Foucault de 1957?

Hacia el siglo XIX, la diversidad en los comienzos de la psicología puede ser ordenada, tentativamente, en tres tradiciones: la psicofísica y sus derivaciones en las psicologías experimentales; el evolucionismo y sus efectos sobre la psicología comparada y evolutiva; y la psicopatología y sus consecuencias en la clínica de la hipnosis y las formas modernas de la psicoterapia. Pero en ese agrupamiento tentativo (que no pretende fundar un sistema) se advierte ya que los problemas de laconstitución científica de la disciplina no pueden separarse de distintos contextos culturales y de lenguaje, de Inglaterra a Francia y a Alemania, que operan como un suelo ineludible para un análisis histórico. Allí se abre un capítulo fundamental de una exploración capaz de reconocer los tránsitos, las lecturas y traducciones de un espacio nacional a otro. En cierto modo, toda la historia de las disciplinas “psi” puede ser encarada como una historia de las lecturas y las apropiaciones, es decir, según los criterios de los estudios de recepción. Por otra parte, esas tradiciones generales no agotan la pluralidad de ideas y proyectos en el período, en las últimas décadas del siglo XIX, en que la psicología alcanza un estatuto académico autónomo. Es posible señalar otros ámbitos, como la psicología colectiva y de las masas, que establecen sus temas y sus objetos, en relación con esas tres corrientes principales.



7) ¿Qué significa que la psicología contemporánea “nace como práctica aplicada”? ¿Cómo se diferencia en este punto de las ciencias de la naturaleza? Relacione con el texto de Foucault que aparece citado. ¿Qué implica este desplazamiento hacia “las practicas y los usos” para un estudio histórico de la psicología?

En la medida en que la psicología, en su fisonomía contemporánea, nace directamente como práctica aplicada (como tecnología) ese espectro diversificado debe incluir, como un tema destacado de la investigación, la dimensión de los usos en la clínica y el diagnóstico, la educación, los grupos y las instituciones, el ámbito jurídico y forense, el trabajo y las profesiones,  la publicidad y los estudios de mercado, incluyendo nuevas líneas como la psicología transcultural. No hace falta decirlo, en esos nuevos ámbitos tecnológicos se anudan nuevas relaciones con las tradiciones científicas que revierten y complejizan la diversidad de los conceptos y las teorías. En un análisis notable, que se refiere explícitamente a la dimensión de las prácticas, un joven Foucault exponía otra idea de una primera negatividad en el nacimiento de la psicología. Si en su dimensión tecnológica la psicología moderna podría ser comparada con las prácticas nacidas de las ciencias de la naturaleza, la diferencia salta a la vista: mientras que en las ciencias naturales responden a dificultades o límites que son temporarios y provisionales, la psicología, dice Foucault, nace en ese punto en el que la práctica del hombre encuentra su propia CONTRADICCIÓN. La psicología del desarrollo nació como una reflexión sobre la detención del desarrollo; la psicología de la adaptación como un análisis de los fenómenos de inadaptación; las de la memoria, de la conciencia, del sentimiento aparecieron como psicologías del olvido, del inconsciente y de las perturbaciones afectivas. Sin forzar los términos se puede decir que la psicología contemporánea es, en su origen, un análisis de lo anormal, de lo patológico, de lo conflictivo, una reflexión sobre las contradicciones del hombre consigo mismo. Y si se transformó en una psicología de lo normal, de lo adaptativo, de lo ordenado, es de una manera secundaria, como un esfuerzo por dominar esas contradicciones

Al desplazarse a las prácticas y los usos un estudio histórico de la psicología deberá incluir no sólo la trama de las ciencias humanas y sociales, sino las condiciones sociales y culturales, las nuevas instituciones (en la salud, la educación, el trabajo) y las racionalidades políticas que enmarcan las figuras y los “malestares” de un homo psicologicus que es edificado conjuntamente con los saberes y las técnicas que le son destinados. Y el problema mayor ya no es el principio de unidad (sea en el objeto, el método o el programa) sino el diseño de las exploraciones capaces de restituir las condiciones conceptuales y técnicas, culturales y políticas que se anudan en distintas formaciones de ideas y prácticas.

8) ¿Qué supone la afirmación de que “las reconstrucciones del pasado dependen de preguntas o problemas que se conjugan en el presente”? Desarrolle haciendo referencia, a la vez, al “interés presente” y al “carácter diferencial del pasado” entendido como discontinuidad. ¿En qué consisten el “presentismo” y el “exotismo”?

Las reconstrucciones del pasado dependen de preguntas o problemas que se conjugan en el presente. Es por eso que, aunque parezca que se trata de los mismos hechos y del mismo pasado, hay más de una historia posible y por lo tanto más de un pasado a recuperar.

Dos cuestiones merecen ser resaltadas. Por una parte, el interés presente: no sólo porque la historia puede iluminar cuestiones actuales y actuantes en la disciplina, sino porque en las preguntas mismas que desencadenan la investigación histórica, si están bien formuladas, se juegan modos de intervención sobre el presente.  Por otra parte, aunque puede parecer una contradicción con lo anterior, se debe reconocer el carácter diferencial del pasado, que se busca conocer en sus rasgos propios. Aquí se incluye el tema, no siempre bien comprendido, de la discontinuidad, que no es un método ni un dogma, sino el simple reconocimiento de que los términos y los “objetos” (sea el yo, el instinto o la conciencia) dependen de marcos epistémicos y socioculturales que deben ser indagados en sus condiciones singulares. Pero inmediatamente salta a la vista que estos dos rasgos del pasado histórico (interés presente y carácter diferencial) no puede ser tomados por separado ni destacados unilateralmente: el énfasis en la actualidad engendra eso que se llama “presentismo” (que es un modo de la ilusión y el anacronismo) mientras que la afirmación de un pasado incomunicado con el presente conlleva el riesgo del “exotismo”. La consecuencia, en cualquier caso, es la clausura de una elucidación histórica capaz de impactar sobre el conocimiento presente. Una primera lección de una historia capaz de dialogar con el pasado, a partir de una distancia justa, es mostrar que las ideas y los proyectos que alguna vez fueron vigentes eran tan legítimos como los que hoy se admiten como incontrastables. Una operación de ese tipo sobre el presente enfrenta resistencias, en la medida en que supone admitir que en el futuro las certezas de hoy pueden ser vistas con la misma extrañeza con la que abordamos algunas convicciones del pasado. Un pensamiento histórico dispuesto a interrogar críticamente las convicciones y las ortodoxias conlleva un saludable efecto antidogmático.

9) ¿Por qué, para el autor “la historia de la psicología debe ocuparse de temas y objetos que no son parte de la psicología”? Así como se ha hecho hincapié en “la pluralidad de las psicologías”, ¿qué “pluralidad de opciones” se abren al historiador en su propio campo? ¿A qué “modalidad autocomplaciente” se opone esta historia que se conecta con otras tradiciones intelectuales?

La pluralidad de las psicologías se replica en un estudio igualmente diversificado de condiciones que ya no pueden encontrarse sólo en lo que la disciplina define como su interior. Una historia de la psicología debe ocuparse de temas y objetos que no son parte de la psicología. O sea, no hay ni investigación ni enseñanza de la historia de la disciplina que pueda fundarse en las fuentes restringidas de la psicología llamada “científica”. La extensión hacia las “ciencias del hombre” establece ya una primera y básica apertura. En consecuencia, la posición y las preguntas del historiador no se forman sólo en el interior de las disciplinas psicológicas sino que requieren una formación suficiente en los conceptos y los procedimientos de la historia. Las mejores historias son las que pueden interesar a un público que no se restringe al de los especialistas. Es en contra de la modalidad autocomplaciente, instalada en el parroquialismo de cátedra.



LA PLURALIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN: LAS HISTORIAS

10) ¿Por qué la psicología se presenta como un objeto complejo? ¿Cómo se traduce esa complejidad, esa “condición plural”, en el plano de la historia?

La psicología se presenta como un objeto complejo. Esa complejidad y esa pluralidad de impactos no deja de trasladarse a las historias posibles: hay diversas historias en la medida en que los problemas, las preguntas que organizan una investigación histórica pueden ser diferentes. Lo importante es que esa condición plural es un desafío y una fuente de interés para el conocimiento, en la medida en que está en la base de cierta cualidad de las formaciones “psi”, que se han mostrado capaces de impactar y permear diferentes expresiones del pensamiento y las practicas científicas y culturales en el mundo contemporáneo.

a) Una historia de los saberes y los conceptos:

Una exploración de los comienzos de las ciencias del hombre, en el tránsito del siglo XVIII al XIX, debe partir de la evidencia de que esas mismas separaciones disciplinares (sobre todo entre ciencias de la naturaleza/ ciencias de la cultura; explicación/comprensión, etc.) son una construcción retrospectiva.

La historia de los saberes no puede limitarse al orden de los conceptos en el interior de un léxico de la disciplina sino a una exploración de los que la psicología recibe y transforma. El horizonte epistémico es a la vez más amplio y se instala en una periodización que se alarga en la medida en que ciertas matrices de inteligibilidad de los problemas y los modelos nacen justamente en esas intersecciones.

Aun una historia focalizada sobre los conceptos, en el horizonte de la historiográfica contemporánea, se enfrenta con la exigencia de ampliar sus enfoques y sus herramientas para indagar las condiciones extrateóricas de un orden conceptual.

b) Una historia de los usos

En este plano, una historia de las prácticas y las instituciones incluye y a la vez desborda las formas de la profesionalización universitaria en la medida en que la inserción de los psicólogos en ámbitos sociales y profesionales constituidos, en la medicina y en la psiquiatría, en la educación y en el trabajo, en la familia y los grupos, necesariamente convoca a otro cruce de historias. Es difícil abordar, por ejemplo, las condiciones y los objetivos de los psicólogos en el hospital o la escuela sin considerar la densidad histórica encarnada y acumulada en esas instituciones. Y el problema mayor es que el sentido y la eficacia de las practicas psicológicas en esos espacios no pueden ser comprendidas partiendo sólo de las ideas de los psicólogos sobre lo q creen hacer, sino de lo q efectivamente hacen.

c) Una historia social y cultural

Se hace posible en la medida en que se trata de un discurso que ha penetrado profundamente en la cultura moderna y proporciona un conjunto de nociones incorporadas a la trama de significaciones de la vida real. Si se piensan las prácticas de la psicología, en la relación q establece con un público y un mercado específico, en la interacción con las demandas de “usuarios” diversos, se advierte el impacto sobre una trama de representaciones y creencias sobre la propia vida, la educación y la crianza, la familia y la pareja, la sexualidad, etc. En ese sentido, puede hablarse de una cultura “psi” que ha contribuido notoriamente a reconfigurar nociones y valores del mundo moral.

La posición del historiador debe reconocer los problemas específicos de esa historia que coloca a la psicología fuera de los reductos académicos o las organizaciones profesionales: ante todo, las cuestiones se abren necesariamente a un ciclo temporal de más larga duración.

d) Una historia de la profesión

Las formas y los modelos de profesionalización, en el siglo XX, presentan perfiles diferentes de acuerdo con los ámbitos en los que la psicología ha buscado establecerse. Dado el despliegue de los usos de las psicologías en la sociedad y las instituciones, las variantes en las modalidades profesionales ya no dependen solamente de la comunidad de los especialistas, sino de la historia previa y las características de esos ámbitos de uso de la psicología a los q ya se hizo referencia: los dispositivos de la salud, la educación y el trabajo, los aparatos públicos de las fuerzas de seguridad y el sistema jurídico penal.

La construcción de una autonomía y de una identidad disciplinar no obedece solo a razones internas. Las condiciones de la edificación de la psicología como dispositivo profesional es un tema mayor de la investigación histórica.

La focalización en la profesión plantea ciertas cuestiones para un trabajo histórico crítico de los imaginarios instituidos según las modalidades de las pertenencias corporativas. Posiblemente es el genero historiográfico q mas enfrenta las resistencias de quienes se han acostumbrado a las narraciones históricas subordinadas a los fines de la legitimidad.

Si las historias oficiales son siempre un desvío o un bloqueo para el conocimiento histórico, las peores son generalmente las q se enuncian en nombre de una institución o un circulo q se presenta como el garante de una “verdad” o de la defensa de la organización.

Lo importante es reconocer que el pasado, en la visión legitimista, tiende a colarse en los debates y las luchas presentes, según una lógica que de los movimientos religiosos se ha traspuesto a las organizaciones políticas y las comunidades profesionales. La insistencia en la “identidad” y la legitimidad revela el peso de los fantasmas de ilegitimidad y bastardía. La disputa entre ortodoxias y heterodoxias forma parte de la estructura misma de un campo intelectual o disciplinar: cuanto más rígida es la ortodoxia más contestataria e iconoclasta es la acción contraria y mas traumáticas son las fracturas. Lo importante es advertir que allí donde domina una memoria hegemónica no hay casi lugar para una investigación histórica autónoma.




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