Historia de la Psicología – Cátedra I



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Texto Nº 003 Programa 2013

Facultad de Psicología de la UBA

Historia de la Psicología – Cátedra I - Módulo Unidad I (2005)


PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS DE UNA HISTORIA DE LA PSICOLOGIA

Hugo Vezzetti y Ana María Talak

(Extracto)


La psicología entre el “prejuicio de la naturaleza” y el “descubrimiento del sentido”. Diversidad y ambigüedad según Michel Foucault

            El artículo de Michel Foucault "La Psicología de 1850 a 1950", publicado en 1957,1 fue escrito por encargo para una Historia de la filosofía europea. En él busca mostrar que el desarrollo de la psicología del siglo XIX al siglo XX se caracterizó por el descubrimiento del sentido en la comprensión del sujeto humano. Este desarrollo de la psicología se muestra como el pasaje de su consideración como ciencia natural, a su inclusión entre las ciencias humanas, una vez asumido que el ser del hombre no se agota en su ser natural.

El proyecto de la Ilustración y el prejuicio de la naturaleza en la psicología

            La psicología en el siglo XIX, dice Foucault, recibe una herencia de la Ilustración: debe ser como las ciencias de la naturaleza. Intenta cumplirlo mediante "la determinación de vínculos cuantitativos", "la elaboración de leyes que operen a la manera de las funciones matemáticas" y las "hipótesis explicativas". Esta psicología se funda en dos postulados filosóficos: "que la verdad del hombre se agotaba en su ser natural y que el camino de todo conocimiento científico debía pasar por la determinación de vínculos cuantitativos, la construcción de hipótesis y la verificación experimental."

            "Toda la historia de la psicología hasta mediados de siglo XX es la historia paradojal de las contradicciones entre ese proyecto y estos postulados; por perseguir el ideal del rigor y la exactitud de las ciencias de la naturaleza fue llevada a renunciar a sus postulados."

Las contradicciones

            Foucault destaca que la renovación de la psicología como ciencia del hombre es aún una tarea incompleta que queda por realizar. En esta tarea de renovación, la relación entre el saber psicológico y las prácticas en él apoyadas ocupan un lugar central: el intento de dar cuenta de las contradicciones que el ser humano encuentra en esas prácticas constituyen el motor que lleva al abandono de los postulados naturalistas y a la búsqueda de nuevas formas de comprensión de lo humano. No puede dejar de notarse aquí la mirada de la historia de la psicología que Foucault realiza desde la tradición psicopatológica francesa, que elabora sus teorías psicológicas a partir de los problemas que la anormalidad, la patología y el sufrimiento plantean.

            "La psicología nace en ese punto en el que la práctica del hombre encuentra su propia contradicción. La psicología del desarrollo nació como una reflexión sobre la detención del desarrollo; la psicología de la adaptación como un análisis de los fenómenos de inadaptación; las de la memoria, de la conciencia, del sentimiento aparecieron como psicologías del olvido, del inconsciente y de las perturbaciones afectivas. Sin forzar los términos se puede decir que la psicología contemporánea es, en su origen, un análisis de lo anormal, de lo patológico, de lo conflictivo, una reflexión sobre las contradicciones del hombre consigo mismo. Y si se transformó en una psicología de lo normal, de lo adaptativo, de lo ordenado, es de una manera secundaria, como un esfuerzo por dominar esas contradicciones."

La fenomenología y las "significaciones objetivas"

            Al escribir este artículo, Foucault se encuentra en un momento de ambigüedad en cuanto a sus inclinaciones hacia la psicología y la filosofía. Todavía no ha publicado ninguna de sus grandes obras (la primera de ellas, Historia de la locura en la época clásica, se publica en 1961). En 1954 publicó Enfermedad mental y personalidad, en la cual desarrolla una crítica de los aspectos naturalistas del pensamiento freudiano. En el artículo de 1957 retoma esa crítica del modelo evolutivo y su noción de enfermedad como regresión, resabios del modelo naturalista. Y luego emprende una labor de rescate:

> gracias a Freud, el sentido es coextensivo a toda conducta, aún aquellas aparentemente incoherentes;

> el pasado se recupera en el presente a través de ciertas operaciones sobre el sentido;

> pero a la vez, el presente se defiende de distintas maneras contra la reaparición de los contenidos arcaicos, inactuales;

> finalmente, ese presente es esencialmente una instancia social (un "conjunto de normas") que entra en conflicto con las formas individuales de satisfacción.



            Estas operaciones llevadas a cabo por la obra freudiana hicieron posible, según Foucault, un estudio objetivo de las significaciones, en la medida en que Freud ubica la expresión de la significación en el comportamiento, y el contenido de la significación es “la confrontación de dos historias reales: la del individuo, en la serie de sus experiencias vividas, y la de la sociedad, en las estructuras por las cuales ella se impone al individuo.”

            No entramos en los detalles del análisis del “prejuicio de la naturaleza” (bajo el cual Foucault incluye tres modelos diferentes: el f'ísico-químico, el orgánico basado en la fisiología y el de la biología evolucionista) y de los múltiples caminos del descubrimiento del sentido, ya que serán estudiados detenidamente en las clases de Trabajos Prácticos. Es necesario destacar, sin embargo, varias cuestiones.



            En primer lugar, el sentido presente en el mundo humano es un sentido fundamentalmente histórico, un sentido cuyo tiempo no puede reducirse a la dimensión temporal presente en la evolución de la naturaleza. Un tiempo que para convertirse en histórico necesita de la significación humana.

            En segundo lugar, el estudio de la significación se relaciona con la comprensión y la descripción fenomenológica (opuestas a la explicación).



            En tercer lugar, en este descubrimiento del sentido, Foucault aproxima Freud a la fenomenología (Husserl). Después de La estructura del comportamiento, y de la Fenomenología de la percepción, de Merleau-Ponty, puede haber una fenomenología de la conducta, y por lo tanto, "significaciones objetivas". Las dicotomías entre explicación-comprensión, lo individual-lo social, parecen poder ser superados por la fenomenología. Por lo tanto, se trata de una diversidad de disciplinas psicológicas que tienen en común ser parte de ese momento de superación.

            Dentro de las diversas lecturas posibles de la obra de Freud, esta es una que, a mediados del siglo XX, acerca el pensamiento freudiano a la fenomenología. En la década de los '60, la lectura de Freud estará más ligada al lenguaje. La operación de lectura que realiza Foucault en este momento es diferente a la que se verá en desarrollos posteriores de su obra, como por ejemplo en Vigilar y Castigar y en el primer volumen de Historia de la sexualidad, que  serán abordados en la última unidad del programa.

Ambigüedad e historia

            La noción de "significaciones objetivas", sin embargo, permanece oscura. Foucault señala que ellas se ubican en ciertas "contradicciones" sobre las cuales formula una pregunta fundamental que se entronca con la introducción y con el final del texto:

            "Todos esos análisis de las significaciones objetivas se sitúan entre los dos tiempos de una oposición: totalidad o elemento, génesis inteligible o evolución biológica, performance actual o aptitud permanente e implícita, manifestaciones expresivas momentáneas o constancia de un carácter latente, institución social o conductas individuales: temas contradictorios cuya distancia constituye la dimensión propia de la psicología. Pero ¿incumbe a la psicología superarlos, o debe contentarse con describirlos como las formas empíricas, concretas, objetivas de una ambigüedad que es la marca del destino del hombre? Ante estos límites, la psicología ¿debe negarse como ciencia objetiva y sustraerse a la reflexión filosófica que ponga en duda su propia validez? ¿O debe apuntar a descubrir fundamentos que, si no suprimen la contradicción, al menos permitan dar cuenta de ella?"

            He ahí la cuestión central. Vemos, otra vez, la postulación de una ambigüedad inherente a lo humano, que da lugar a contradicciones pero, a la vez, delimita la tarea que la misma psicología tiene por realizar:

            "...la psicología no busca ya probar su posibilidad por su existencia, sino fundarla a partir de su esencia, y no busca suprimir, ni tampoco atenuar sus contradicciones, sino justificarlas." Desde una perspectiva fenomenológica, Foucault agrega: "... las contradicciones de la psicología, o la ambigüedad de las significaciones que describe, habrán encontrado su razón de ser, su necesidad, y al mismo tiempo su contingencia, en la libertad fundamental de una existencia que escapa, por derecho pleno, a la causalidad psicológica."



            De ahí que las contradicciones que motivaron sus desplazamientos desde el modelo de las ciencias naturales, permanecen ahora bajo la forma de una ambigüedad, inherente a la existencia humana.

Finalmente, "el porvenir de la psicología, ¿no depende entonces de que tome en serio esas contradicciones, cuya experiencia justamente hizo nacer a la psicología?  A partir de ello no habría psicología posible sino por el análisis de la existencia del hombre y por la recuperación de lo que hay de más humano en el hombre, es decir, su historia."

            Aquí aparece la idea de una fenomenología histórica, y la definición del ser humano como un ser histórico (no un ser natural) cuya esencia es la ambigüedad de la significación.

El abordaje de Foucault constituye un ejemplo de historia crítica, distanciada de la historia tradicional de la psicología. Como se verá en el punto siguiente, hay historias "críticas" que consideran el surgimiento disciplinar como una cuestión de hecho, contingente: el desarrollo de la psicología se debe explicar desde las condiciones institucionales y culturales en las que se producen los acuerdos y las diferencias. Foucault, en cambio, propone una consideración ante todo epistémica del desarrollo de la psicología, que tiene su fundamento en una concepción determinada del ser humano. Para el joven Foucault la comprensión de lo humano aparece como la tarea central de la psicología. Pero las contradicciones inherentes a lo humano, fundamentan una diversidad disciplinar que, sin embargo, encuentran en la fenomenología histórica un ámbito de superación. La historia no solo contribuye a definir la identidad de lo humano, sino fundamentalmente constituye su ser.



1 M. Foucault (1997), “La psicología de 1850 a 1950”, tr. de Hernán Scholten, Dpto. Publicaciones, Fac. Psico-UBA. En: www.elseminario.com.ar.





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