Historia de la filosofia 1


Ludwig Feuerbach (1804-1872)



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Ludwig Feuerbach (1804-1872)


Influirá en Marx aunque éste posteriormente también le criticará.

Feuerbach propondrá una reforma radical de la filosofía: ésta no puede estar mirando al pasado ni ser una cuestión de "escuela", sino que debe de estar de lado de las necesidades verdaderas y operando en la transformación del presente desde las necesidades del futuro.

Puesto que la dialéctica avanza negándose hay que ser valientes, atreverse a ser negativos para poder pensar el presente desde el futuro: la nueva reforma de la filosofía requiere como paso previo e ineludible la crítica de la filosofía hegeliana. Esta crítica se hace fundamentalmente en dos sentidos:
      1. Crítica al idealismo hegeliano


La filosofía de Hegel es abstracta parte de la Idea, el Espíritu y su historia -la fenomenología- es la historia de la evolución del pensamiento, las ideas. Recordar que en Hegel lo sensible, el fenómeno era al final reducido a una mera manifestación del Espíritu, del sujeto -de ahí que esa un idealismo absoluto-. Para Feuerbach la filosofía debe partir de la vida con sus necesidades y sus insuficiencias, y donde Hegel pone el Espíritu, las ideas, Feuerbach pone la materia, lo sensible (hace una inversión materialista de la filosofía de Hegel).
      1. Crítica de la teología y la religión: La alienación religiosa


Derivada de su crítica al idealismo. La filosofía de Hegel no es otra cosa que una Teología racionalizada. La concepción de que la materia se deriva de la Idea -es una manifestación de ésta- no es nada más que la racionalización de la idea teológica de que Dios creó la Naturaleza.

La crítica que Feuerbach hace de la religión no tiene por objetivo negar la religión como si fuese una "ilusión", hasta el punto de excluir de la naturaleza del ser humano cualquier dimensión religiosa. Antes al contrario, la religión constituye, según Feuerbach, "la esencia inmediata del ser humano".

El sentido de la crítica radica en mostrar como falsa la esencia teológica de la religión y en reducir la religión íntegramente a la esencia del ser humano.

Esencia teológica de la religión quiere decir que ésta se piensa como la relación del ser humano con Dios, entendido éste como un ser separado y distinto de él y que posee de un modo infinito y absoluto todas las perfecciones que el ser humano, por su parte, sólo tiene de un modo finito. Pero esta idea de "Dios" no es sino un producto de la mente del ser humano.

La génesis de esta idea se realiza a partir de la proyección que el ser humano hace de sí mismo y de su esencia. El proceso es el siguiente: el ser humano pone fuera de sí sus cualidades "objetivándolas", las magnifica y perfecciona de forma ilimitada. Pone esas cualidades en otro ser ajeno y extraño a él mismo: crea la idea de Dios. No es Dios quien ha creado al ser humano sino éste quien ha creado a Dios.

En este proceso se produce la alienación religiosa: el auténtico creador, el ser humano, termina subordinándose y adorando su propia criatura, Dios, que acepta como Ser absoluto.

La alienación tiene dos sentidos:

  1. La expropiación a la realidad sensible que es el ser humano de su propia naturaleza o sustancia y ponerla fuera de él.

  2. La servidumbre, sometimiento y veneración a algo extraño, erigido contra la realidad sensible y el ser humano.

La crítica de la religión "teológica" es por consiguiente la reducción de la religión a la esencia del ser humano: reducción de la teología a la antropología. Se niega la religión de Dios y se afirma la religión del ser humano, la religión de la humanidad. El ser humano debe liberarse mediante la educación y la ilustración de este mecanismo alienante y ocupar el lugar que Dios le ha usurpado en una nueva religión de la humanidad, en un nuevo humanismo.
  1. El Materialismo Histórico: Karl Marx (1818- 1842)

    1. Datos bio-bibliográficos


Dentro de la obra y la vida de Marx se destacan tres etapas:
      1. Período de formación: 1818-1842


Nace en Tréveris (Renania), región de Prusia, cercana a Francia. Nieto y sobrino de rabinos judíos. Se tiene que bautizar en el protestantismo para poder ejercer la carrera de abogado. Se educa en un ambiente liberal y democrático opuesto al régimen prusiano.

Estudia en Bonn y en Berlín, donde su interés por la Filosofía le lleva a dedicarse a ella y abandonar el Derecho. Se apasiona por Hegel, filósofo "oficial" en Prusia, pero adopta una postura crítica. Entra en contacto con la izquierda hegeliana y se hace seguidor de Feuerbach de quien le interesa su postura materialista y su crítica de la religión. Realiza su tesis doctoral en la Universidad de Jena sobre: Diferencias en la Filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro. Marx es todavía un demócrata liberal preocupado por los problemas sociales pero no se declara comunista.
      1. Período especulativo: 1.842-1.848


Forma parte de la redacción de la Gaceta Renana, periódico diario de la oposición liberal en la zona más industrializada de Alemania. A causa de la censura, le obligan a abandonar el periódico. Se casa y emigra a París, donde entra en contacto con grupos revolucionarios socialistas y comunistas. Inicia su amistad con F. Engels quien será su colaborador inseparable y mecenas. En este período critica sus fuentes (Hegel y Feuerbach) y desarrolla su propia teoría, siempre en colaboración con Engels.

Desarrolla sus primeras formulaciones sobre la sociedad y la historia: las ideas fundamentales del materialismo histórico. Muy comprometido con la acción, rechaza sus primeras ideas liberales y reformistas y, se enfrenta a los planteamientos del socialismo utópico (Proudhon) y el anarquismo (Bakunin). Propugna un socialismo "científico" como vía de transformación revolucionaria.

Obras de esta época [En negrita las más importantes]: Manuscritos de Economía y Filosofía (1844) donde realiza la primera crítica de la filosofía hegeliana y desarrolla su teoría de la alienación, en ellos se nota todavía la influencia de Feuerbach; La Sagrada Familia (1.845); La ideología alemana (1.846) donde expone el materialismo histórico; Once tesis sobre Feuerbach, (1.845) donde critica la izquierda hegeliana, La miseria de la filosofía (1.847) donde critica el socialismo utópico; Manifiesto del Partido Comunista (1.848)
      1. Período revolucionario: 1.848-1.883


Al producirse la revolución de 1848, Marx es expulsado de Bruselas. Va a París, Colonia y Viena, donde conoce la "Liga de los Justos", que pasará después a ser la "Liga de los Comunistas". Se establece definitivamente en Londres, donde vivirá hasta su muerte.

Allí en Londres toma contacto directo con la miseria y humillación de los trabajadores: jornada laboral de 14 horas o más; mala situación de las mujeres y los niños que trabajan esas horas; se trabaja los domingos y no existen vacaciones; la enfermedad y los accidentes les dejan sin empleo; no hay jubilación; el despido es totalmente libre; el sueldo es el más pequeño posible para que el trabajador no muera de hambre.

Su situación familiar estuvo amenazada constantemente por la enfermedad y por la penuria económica, puede salir adelante gracias a la ayuda de su amigo Federico Engels.



Son años consagrados a la investigación (Se centra en el estudio de la economía capitalista y realiza un análisis histórico de los grandes movimientos sociales desde la perspectiva del materialismo histórico) y a la actividad política en la dirección del movimiento comunista internacional.

Obras de esta época [En negrita las más importantes]: La Lucha de clases en Francia; El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1.852) ensayo sobre el golpe de Estado en Francia; La guerra civil en Francia (1.871); Contribución a la crítica de la Economía política (1.859); El capital (1.867, el primer volumen), que es su obra principal.
    1. Teoría de la alienación

      1. Crítica a Feuerbach: su "materialismo" es un idealismo enmascarado


Para comprender la forma de entender la alienación en Marx es preciso revisar este concepto en Hegel y Feuerbach. Se ha de hacer con relación a sus respectivas formas de entender el devenir histórico.
        1. Hegel


En la Fenomenología del Espíritu se describe la historia como la historia del pensamiento, de las ideas en un idealismo absoluto (ya que al final el objeto queda reducido al sujeto siendo la realidad material -la Naturaleza- una expresión del Espíritu)

La alienación surge como la necesidad que tiene el Espíritu (sujeto) de enajenarse, escindirse en la Naturaleza (objeto) para poder conocerse y llegar a la Autoconciencia (conocimiento de lo Absoluto)
        1. Feuerbach


a) Crítica a Hegel.

Para este autor la filosofía hegeliana es una teología racionalizada, no es más que la trasposición de la idea cristiana de que Dios (Espíritu) creó el mundo (Naturaleza) para poder conocerse (Autoconciencia) No olvidemos que lo Absoluto es Dios.

La crítica de Feuerbach se centra en dos aspectos:

  1. Es necesaria una inversión materialista. Donde Hegel pone el Espíritu se ha de poner lo sensible, lo material, la Naturaleza.

  2. Se ha de sustituir la religión de Dios por la religión del Ser humano. Es la crítica a la alienación religiosa: En Feuerbach la alienación surge de la enajenación que el ser humano hace de su propia esencia, que proyecta y objetiva dotándola de las máximas perfecciones a través de la idea de Dios, para después someterse a ella como algo superior y real a lo que debe veneración.

b) La propuesta de Feuerbach.

Para Feuerbach se ha de sustituir la teología por la antropología, a través de la educación y la ilustración mostrar la irrealidad de la idea de Dios y sustituirla por la del ser humano, esto supone un nuevo Humanismo.

La Historia tiene así un nuevo sentido y es la búsqueda del ser humano de su propia esencia. El Espíritu (que ahora es el ser humano) se aliena en Naturaleza para conocerse: para descubrir y recuperar su propia esencia.
        1. La crítica de Marx


El materialismo de Feuerbach es un idealismo enmascarado porque sustituye la Idea hegeliana (el Espíritu) por la esencia del ser humano: algo abstracto, irreal y ahistórico. Es un nuevo idealismo porque de esta manera la historia es el devenir de los seres humanos a la busca de una idea: la esencia genérica y abstracta del ser humano.

Feuerbach prima el ser humano teórico (contemplativo y pasivo), y no es éste, según Marx, el protagonista de la historia, la historia no es la evolución abstracta de las ideas de los seres humanos (en abstracto) a la búsqueda de su propia esencia.

Para Marx el protagonista de la historia es el ser humano práctico, los seres humanos y grupos sociales concretos, situados en la historia, en el marco de unas determinadas relaciones sociales y económicas.

Ésta sí es una visión materialista: el devenir histórico acontece como el resultado de la praxis de los distintos grupos humanos que en cada época se han enfrentado al dominio de la Naturaleza -para lo cual han establecido entre ellos unas relaciones sociales y económicas-.

Por lo tanto, se han de buscar las causas de la alienación humana no en el plano ideal sino en el plano material y práctico.

Tesis sobre Feuerbach

Crítica a la alienación en la doctrina de Feuerbach.

Tesis I: La falla fundamental de todo el materialismo precedente (in­cluyendo el de Feuerbach) reside en que sólo capta la cosa, la realidad, lo sensible, bajo la forma del objeto o de la contem­plación, no como actividad humana sensorial, como práctica; no de un modo subjetivo. De ahí que el lado activo fuese desarrollado de un modo abstracto, en contraposición al materia­lismo, por el idealismo, el cual, naturalmente, no conoce la ac­tividad real, sensorial, en cuanto tal. Feuerbach aspira a objetos sensibles, realmente distintos de los objetos conceptuales, pero no concibe la actividad humana misma como una actividad ob­jetiva. Por eso, en La esencia del cristianismo, sólo se considera como auténticamente humano el comportamiento teórico, y en cambio la práctica sólo se capta y se plasma bajo su sucia forma judía de manifestarse. De ahí que Feuerbach no comprenda la importancia de la actividad «revolucionaria», de la actividad «crítico-práctica»

Tesis II: El problema de si puede atribuirse al pensamiento humano una verdad objetiva no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad del pensamiento -aislado de la práctica- es un problema puramente escolástico.

Tesis III: La teoría materialista del cambio de las circunstancias y de la educación olvida que las circunstancias las hacen cambiar los hombres y que el educador necesita, a su vez, ser educado. Tiene, pues, que distinguir en la sociedad dos partes, una de las cuales se halla colocada por encima de ella (es el caso de Robert Owen, por ejemplo).

La coincidencia del cambio de las circunstancias con el de la actividad humana o cambio de los hombres mismos, sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolu­cionaria.



Tesis IV: Feuerbach parte del hecho de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso y otro terrenal. Su labor consiste en reducir el mundo religioso a su fundamento terrenal. Pero el hecho de que el fundamento te­rrenal se separe de sí mismo para plasmarse como un reino independiente que flota en las nubes, es algo que sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de este fundamento terrenal consigo mismo. Por ende, es necesario tanto comprenderlo en su propia contradicción como revolucio­narIo prácticamente. Así, pues, por ejemplo, después de des­cubrir la familia terrenal como el secreto de la familia sagrada, hay que aniquilar teórica y prácticamente la primera.

Tesis V: Feuerbach no se da por satisfecho con el pensamiento abs­tracto y recurre a la contemplación; pero no concibe lo sensorial como actividad sensorial-humana práctica.

Tesis VI: Feuerbach resuelve la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto e inmanente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.

Feuerbach, quien no entra en la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:

1º. A prescindir del proceso histórico, plasmando el senti­miento religioso de por sí y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.

2º. La esencia sólo puede concebirse, por tanto, de un modo «genérico», como una generalidad interna, muda, que une de un modo natural a los muchos individuos.



Tesis VII: Feuerbach no ve, por tanto, que el «sentimiento religioso» es, a su vez, un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece a una determinada forma de sociedad.

Tesis VIII: Toda vida social es esencialmente práctica. Todos los mis­terios que inducen a la teoría al misticismo encuentran su so­lución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.

Tesis IX: Lo más a que puede llegar el materialismo contemplativo, es decir, el que no concibe lo sensorial como una actividad práctica, es a contemplar a los diversos individuos sueltos y a la sociedad civil.

Tesis X: El punto de vista del materialismo antiguo es la sociedad civil; el del materialismo moderno, la sociedad humana o la huma­nidad social.

Tesis XI: Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de dis­tintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.

Karl Marx: La ideología alemana, I. Feuerbach


      1. La alienación en Marx

        1. El concepto de trabajo como praxis: actividad productiva


Partimos, pues, del ser humano práctico. Hay en Marx una cierta mística del trabajo ya que afirma que la actividad productiva es el rasgo que diferencia al ser humano del resto de los animales, ¿Cómo?

  • Mediante el trabajo el ser humano comprueba sus límites y posibilidades, crea e imagina, es libre. Es el medio para:

  1. Realizar su esencia: Plasma en lo que hace lo que de humano tiene.

  2. Conocerse: Se reconoce en lo que hace.

  3. Objetivarse: deja su huella en la naturaleza.

Por ejemplo: si uno ordena su habitación decorándola a su gusto.
        1. El trabajo en el modo de producción capitalista


Nos situamos ahora en el plano material, un modelo de actividad productiva (trabajo) desarrollado en una época y una sociedad concreta, aquélla donde se sigue el modelo económico del capitalismo.

  • En este modo de producción el trabajo es una alienación porque impide la realización del ser humano, lo deshumaniza, lo enajena de sí mismo.

Esto sucede tanto en relación con:

  1. El proceso: No lo controla ni lo domina él sino al revés, y por tanto lo "cosifica" lo convierte en un mero instrumento (cosa) más en el proceso. Anula lo que de humano tiene: Le niega la libertad de crear o conocerse.

  2. El producto: Cuanto más produce más se empobrece al enriquecer al empresario. De tal forma que el producto que debiera ser su realización pasa a ser su enemigo al perder la propiedad y el control de su obra.

La alienación

Dos manifestaciones de la enajenación: en el objeto del trabajo y en la actividad productiva.

Cuanto más se vuelca el trabajador en su trabajo, tanto más poderoso es el mundo extraño, objetivo que crea frente a sí y tanto más pobres son él mismo y su mundo interior, tanto menos dueño de sí mismo es. Lo mismo sucede en la religión. Cuanto más pone el hombre en Dios, tanto menos guarda en sí mismo. El trabajador pone su vida en el objeto, pero a partir de entonces ya no le pertenece a él, sino al objeto. Cuanto mayor es la actividad, tanto más carece de objetos el trabajador. Lo que es el producto de su trabajo, no lo es él. Cuanto mayor es, pues, este producto, tanto más insignificante es el trabajador. La enaje­nación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil. (...)

Pero el extrañamiento no se muestra sólo en el resultado, sino en el acto de la producción, dentro de la actividad productiva misma...

¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Pri­meramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mor­tifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo for­zado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino so­lamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del tra­bajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cual­quier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, en que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro.

Así como en la religión la actividad propia de la fantasía hu­mana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el in­dividuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del traba­jador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.

Karl Marx: Manuscritos de Economía y Filosofía


      1. Consecuencias de la forma de darse el trabajo en el modo de producción capitalista


La causa de la alienación se encuentra en el modo de producción y trabajo del sistema capitalista. Lo vamos a analizar sacando las consecuencias:
        1. Alienación del ser humano: negación de su propia naturaleza


Se concreta de la manera siguiente:

  1. El ser humano queda deshumanizado. Marx afirma: "El hombre se siente actuando libremente en sus funciones animales tales como comer, beber, etc.; mientras que en sus funciones humanas no es nada más que un animal"

  2. Se convierte en una simple mercancía, en un objeto, ya que se convierte en un instrumento para otro ser humano, al tener que vender su "fuerza de trabajo", y por tanto:

  3. Convierte las relaciones personales entre los seres humanos en relaciones entre cosas (reificación) Un trabajador para un empresario no es un ser humano sino un "elemento productivo" con un coste.

  4. Imposibilita su realización. El ser humano es libre si puede reconocerse a sí mismo en el mundo que él mismo ha hecho, eso es ahora imposible, no se reconoce (no ha dominado el proceso) ni es dueño de ello (se ha expropiado su obra)
        1. Pone a la economía como un fin en sí mismo y no como un instrumento al servicio de la realización del ser humano


Se concreta de la manera siguiente:

  1. Pone el ser humano al servicio de la economía y no al revés: no tiene en cuenta la realización personal, ni las facultades, posibilidades o necesidades de cada ser humano.

  2. En vez de liberarnos nos esclaviza: inversión de los términos. La producción de bienes que nos podría liberar aumentando nuestra calidad de vida (vivir mejor) nos esclaviza y degrada, porque no es un instrumento para nuestro bienestar sino que nos convierte en instrumentos de su propio desarrollo.

  3. La división social del trabajo se realiza al servicio de la ley del máximo beneficio no en razón del interés general o las potencialidades de las personas.
        1. Genera una superestructura (ideología) que pretende enmascarar ese proceso de alienación


  1. La pobreza no es el resultado de circunstancias adversas externas sino el modo de trabajo predominante (trabajo basura)

  2. La totalidad de las instituciones, leyes y relaciones económicas no son un conjunto de hechos aislados sino un conjunto interrelacionado configurado históricamente (sistema) que genera en el orden ideológico su propia justificación y legitimación.

  3. ¿Cómo lo hacen? : Presentando las relaciones económicas como relaciones objetivas (naturales) y ocultando su origen, sus mecanismos de perpetuación y la posibilidad de transformarlos.

  4. Según Marx el orden económico no es un orden natural e inmutable, las relaciones económicas son relaciones existenciales entre los seres humanos y por lo tanto se pueden y se deben cambiar.

  5. La ideología es el fruto de la realidad material, no la aprehensión del orden material: es lo que se denomina inversión materialista.

  6. Según la realidad socioeconómica concreta pueden coexistir diversas ideologías pero siempre habrá una que será la dominante: aquella que es fruto del modo de producción imperante.

Superestructura

La ideología y las formas de conciencia son la emanación (superestructura) del comportamiento material de los hombres (infraestructura)

La producción de las ideas y representaciones, de la con­ciencia, aparece al principio directamente entrelazada con la ac­tividad material y el comercio material de los hombres, como el lenguaje de la vida real. Las representaciones, los pensamientos, el comercio espiritual de los hombres se presentan todavía, aquí, como emanación directa de su comportamiento material. Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal y como se manifiesta en el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la metafísica, etc., de un pueblo. Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, etc.; pero los hombres reales y actuantes, tal y como se hallan con­dicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas pro­ductivas y por el intercambio que a él corresponde, hasta llegar a sus formaciones más amplias. La conciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real. Y si en toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una cámara os­cura, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso de vida directamente físico.

Totalmente al contrario de lo que ocurre en la filosofía ale­mana, que desciende del cielo sobre la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es decir, no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan, ni tampoco del hombre predicado, pensado, representado o imaginado, para llegar, arrancando de aquí, al hombre de carne y hueso; se parte del hombre que realmente actúa y, arrancando de su proceso de vida real, se expone también el desarrollo de los reflejos ideo­lógicos y de los ecos de este proceso de vida. También las for­maciones nebulosas que se condensan en el cerebro de los hom­bres son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida, proceso empíricamente registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio ma­terial cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento. No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia. Desde el primer punto de vista, se parte de la conciencia como del individuo viviente; desde el segundo punto de vista, que es el que corresponde a la vida real, se parte del mismo individuo real viviente y se considera la conciencia solamente como su conciencia.

Karl Marx: La ideología alemana, A,2: De la producción de la conciencia


      1. Otras formas de alienación derivadas de la alienación en el trabajo


La alienación en el trabajo genera otros tipos de alienación en el plano ideológico:
        1. La alienación religiosa


Para Marx "La religión es el opio para el pueblo". La religión es un producto humano, más concretamente del Estado y la sociedad que invierten el mundo para justificarse y consolidarse. Se trata de una fantástica realización de la esencia humana porque ésta no tiene verdadera realidad. Justifica el sufrimiento y la negación del presente a través de una esperanza en el futuro. La misión de la filosofía es desenmascararla a través de la crítica política.
        1. La alienación política


Es una crítica a Hegel, el cual diferenciaba entre:

  1. Sociedad civil. Que es donde se produce la lucha de intereses privados y refleja la lucha de los distintos grupos.

  2. El Estado. Encarna el interés general, es la razón de Estado. Esta razón suponía una síntesis y reconciliación de esa lucha de intereses privados.

Según Marx esta distinción es un producto ideológico, una alienación, no existe tal separación: el Estado no está regido por una razón objetiva sino por los intereses de la propiedad privada e intenta justificar con la igualdad (teórica) de todos ante la ley la desigualdad (real y práctica) producto de la propiedad privada. El Estado en el modo de producción capitalista es el instrumento de dominación de la clase opresora.
      1. Cómo superar la alienación en todas sus formas


Se han de dar dos pasos:

  1. Hacer una crítica de la ideología dominante y un análisis del orden social existente desde el materialismo histórico. Se requiere un análisis del modo de producción para mostrar que no es un orden natural u objetivo sino una situación histórica y social concreta fruto de las relaciones de poder entre los grupos sociales (clases) que se pueden y deben cambiar.

  2. Destrucción del orden social existente (revolución), que es el que provoca las condiciones de vida que genera esa ideología. Esto exige la abolición del modo de trabajo existente y su fundamento: la existencia de la propiedad privada. La abolición de la propiedad privada no es un fin en sí mismo sino un medio para poder eliminar el trabajo alienado.

El nuevo orden social comportará, pues, la socialización de los medios de producción, ahora todo dependerá de qué se haga con los medios de producción socializados:

    1. Si no son utilizados para la satisfacción del individuo libre y su desarrollo sería simplemente un nuevo modo de subyugar a los individuos a una universalidad hipostasiada. Peligro que subyace en Feuerbach y que se dio en el comunismo real.

    2. Ha de procurar una sociedad y una economía al servicio del ser humano y de su realización (calidad de vida) Es su idea del comunismo.
    1. El Materialismo Histórico


Es como se denomina su filosofía y sirve de instrumento de análisis de la realidad y de la historia.
      1. Categorías Fundamentales


El ser humano extrae de la naturaleza sus bienes para subsistir pero no es autosuficiente por lo que se asocia con otros individuos (sociedad) para satisfacer sus necesidades vitales. Esto genera un modelo de relaciones económicas: una división social del trabajo y una forma de reparto de la riqueza producida.

Veamos cuáles son las categorías que Marx elabora para poder comprender este proceso:



  1. Factores de producción. Son aquellos que intervienen en la producción o proceso de trabajo y mediante los cuales se transforma un objeto en un producto útil. Son:

    1. La materia prima. Es el objeto sobre el que se trabaja.

    2. Los medios de producción. Es el conjunto de cosas, instrumentos, útiles, maquinaria, etc. junto con la tecnología o técnica (como saber)

    3. La fuerza de trabajo. Es la energía humana empleada. La constituyen los sujetos de la actividad productiva. En la historia, cronológicamente, han sido: esclavos, siervos y trabajadores.

  2. Fuerzas productivas. Son el resultado o la combinación de los dos factores anteriores: la fuerza de trabajo (energía humana) y los medios que tienen los trabajadores para desarrollar su trabajo. Este concepto resume la capacidad tecnológica (fuerza humana de trabajo y formación técnica, instrumentos y medios de trabajo…) de la que dispone una determinada formación social en un momento histórico concreto para resolver las necesidades de producción. Indica el nivel de desarrollo de cada época.

En la historia se observa un largo proceso de desarrollo de las fuerzas productivas y una progresiva división social del trabajo (son dos constantes del desarrollo histórico), proceso que se incrementa y acelera de forma especial con la revolución industrial y el modo de producción capitalista.

  1. Relaciones de producción. Son las relaciones que se establecen entre los miembros de una sociedad histórica concreta en la realización de las actividades que aseguran, en un sentido amplio, la producción social de la vida (la satisfacción de sus necesidades) según un determinado modo de producción. Estas relaciones vienen determinadas por el lugar que se ocupa en la división social del trabajo (que es lo que a cada uno le toca hacer en ese concreto modo de producción) y en el intercambio, la distribución y la apropiación del beneficio social (la parte que se lleva cada cual del producto global) obtenido para satisfacer las necesidades de los distintos miembros de la sociedad. Las relaciones de producción tienen su expresión jurídica en las relaciones de propiedad.

Marx atribuyó una importancia decisiva a las transformaciones en el desarrollo de las fuerzas productivas de las que hacía depender en gran medida los cambios en el orden de las relaciones de producción.

La desigual distribución del trabajo y del beneficio, que caracteriza las relaciones de producción de las sociedades donde existe la propiedad privada de los medios de producción comporta la existencia de clases antagónicas (esclavo / hombre libre; siervo / señor; proletario / capitalista) y la lucha de clases como fuente permanente de conflictos sociales y motor de la historia con sus correspondientes efectos en otras manifestaciones de la vida social.

Las relaciones de producción expresan las relaciones que se establecen entre los propietarios de los medios de producción y los productores directos de un modo de producción determinado siendo estas relaciones:



    1. Conflictivas. El trabajador vende su fuerza de trabajo al precio y condiciones que establezca el propietario de los medios de producción: relación explotador / explotado.

    2. Antagónicas. Unos defienden la propiedad de los medios de producción como algo exclusivo y otros como algo colectivo.


      1. Comparación con la filosofía de hegel


Comparamos la concepción que de la historia y la realidad tienen Hegel (idealismo absoluto) y Marx (materialismo histórico)
        1. Similitudes


Ambos comparten la idea de que la realidad y la historia son dialécticas concibiéndolas como un proceso, como una totalidad dinámica de elementos interrelacionados. Pero Marx invierte esa concepción dialéctica pasando del idealismo al materialismo.
        1. Diferencias


          Concepción de la realidad y de la historia

          Aspectos

          Según Hegel:

          Según Marx:

          Su clave

          Las Ideas: Es la historia del pensamiento (idealismo)

          La materia: Es la historia de las relaciones económicas que se plasman en una sucesión de distintos modos de producción (materialismo)

          Su motor

          El desajuste existente (contradicción) entre el sujeto y el objeto, la verdad y el saber. Lo que sabemos de las cosas y lo que realmente puedan ser.

          La lucha de clases: el desajuste existente entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas (propietarios de los medios de producción y fuerza de trabajo).

          Su base

          La lógica (el conocimiento)

          La economía.

          Su final

          La autoconciencia: todo se resuelve en el Espíritu: Idealismo absoluto.

          La socialización de los medios de producción.
        2. Inversión materialista


La base de toda dialéctica (realidad e historia) se halla en la búsqueda del ser humano por satisfacer sus necesidades elementales enfrentándose a la naturaleza y mediante la actividad práctica. De esa manera se van desarrollando los distintos modos de producción, distribución, intercambio y consumo de bienes. Son éstos (la realidad económica, plano material) los que determinan que los seres humanos tengan ésta o aquella mentalidad, elaboren éstas o aquellas leyes y se dé éste o aquel modo de gobernar. Según Marx no son las ideas lo que mueven la historia sino que son las relaciones económicas de producción, la vida material, la que condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual. De forma que el sistema de producción condiciona (pero no determina) toda la historia humana.

El materialismo histórico

Toda la historia, también la de las ideas, ha de entenderse a partir de la práctica material de los seres humanos.

Esta concepción de la historia consiste, pues, en exponer el proceso real de producción, partiendo para ello de la producción material de la vida inmediata, y en concebir la forma de inter­cambio correspondiente a este modo de producción y engen­drada por él, es decir, la sociedad civil en sus diferentes fases, como el fundamento de toda la historia, presentándola en su acción en cuanto Estado y explicando en base a ella todos los diversos productos teóricos y formas de la conciencia, la religión, la filosofía, la moral, etc., así como estudiando a partir de esas premisas su proceso de nacimiento, lo que, naturalmente, per­mitirá exponer las cosas en su totalidad (y también, por ello mismo, la acción recíproca entre estos diversos aspectos). No se trata de buscar una categoría en cada período, como hace la concepción idealista de la historia, sino de mantenerse siempre sobre el terreno histórico real, de no explicar la práctica par­tiendo de la idea, de explicar las formaciones ideológicas sobre la base de la práctica material. (...) Esta concepción revela que la historia no termina disolviéndose en la «autoconciencia», como el «espíritu del espíritu», sino que en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una suma de fuerzas de pro­ducción, una relación históricamente creada con la naturaleza y entre unos y otros individuos, que cada generación transfiere a la que le sigue, una masa de fuerzas productivas, capitales y circunstancias, que, aunque de una parte sean modificados por la nueva generación, dictan a ésta, de otra parte, sus propias condiciones de vida y le imprimen un determinado desarrollo, un carácter especial; que, por tanto, las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace a las circuns­tancias.(...)

Toda la concepción histórica, hasta ahora, ha hecho caso omiso de esta base real de la historia, o la ha considerado sim­plemente como algo accesorio, que nada tiene que ver con el desarrollo histórico. Esto hace que la historia deba escribirse siempre con arreglo a una pauta situada fuera de ella; la pro­ducción real de la vida se revela como algo protohistórico, mien­tras que la historicidad se manifiesta como algo separado de la vida usual, como algo extra y supraterrenal. De este modo, se excluye de la historia el comportamiento de los hombres hacia la naturaleza, lo que engendra la antítesis de naturaleza e his­toria. Por eso, esta concepción sólo acierta a ver en la historia las acciones políticas de los caudillos y del Estado, las luchas religiosas y las luchas teóricas en general, y se ve obligada a compartir, especialmente, en cada época histórica, las ilusiones de esta época. Por ejemplo, una época se imagina que se mueve por motivos puramente «políticos» o «religiosos», a pesar de que la «religión» o la «política» son simplemente las formas de sus motivos reales: pues bien, el historiador de la época de que se trata acepta sin más tales opiniones. Lo que estos determi­nados hombres se «figuraron», se «imaginaron» acerca de su práctica real se convierte en la única potencia determinante y activa que dominaba y determinaba la práctica de estos hom­bres. Y así, cuando la forma tosca con que se presenta la división del trabajo entre lo hindúes y los egipcios provoca en estos pueblos el régimen de castas propio de su Estado y de su reli­gión, el historiador cree que el régimen de castas fue la potencia que engendró aquella tosca forma social.

Karl Marx: La ideología alemana, A,2: De la producción de la conciencia


      1. Conclusiones. Materialismo histórico y filosofía de la historia: el sentido de la historia


Marx contempla la historia como un proceso de maduración progresiva (que no excluye accidentes, retrocesos, catástrofes, etc.) de la capacidad económica de la especie humana para dominar la naturaleza y producir medios con que satisfacer sus crecientes necesidades.

Este desarrollo se produce a partir de la dialéctica que se establece entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción que arrastra tras de sí las restantes manifestaciones de la vida social (aspectos superestructurales: estructuras jurídico-políticas y estructuras ideológicas), en un proceso de mutuo condicionamiento. El motor de la historia se concreta así en la "lucha de clases".

De ahí que la historia sea también para Marx el escenario de la alienación creciente del ser humano por fuerzas que él crea pero que acaban dominándolo, y de la explotación de unas clases por otras.

La sucesión en la historia de los diferentes modos de producción había llevado hasta el modo de producción burgués o capitalista que es el que domina en la época que vive Marx. Éste, en una afirmación llena de optimismo progresista, esperaba la próxima superación de este modelo. La auténtica historia humana comenzaría cuando el ser humano fuera capaz de adueñarse de su propio destino y realizar todas sus ricas potencialidades una vez superadas la explotación y la alienación que habían acompañado hasta entonces todo el proceso civilizatorio. De esta manera todo el desarrollo histórico anterior se podría calificar como prehistoria.

El materialismo histórico

El resultat general a què vaig arribar... pot formular-se breument d’aquesta manera: en la producció social de la seva existència, els homes entren en relacions determinades, necessàries, independents de la seva voluntat; aquestes relacions de producció corresponen a un grau determinat de desenvolupament de les seves forces productives materials.

El conjunt d’aquestes relacions de producció constitueix l’estructura econòmica de la societat, la base real, sobre la qual s’aixeca una superestructura jurídica i política i a la qual corresponen formes socials determinades de consciència. El mode de producció de la vida material condiciona el procés de vida social, política i intel·lectual en general. No és la cons­ciència dels homes la que determina la realitat; al contrari, la realitat social és la que deter­mina la seva consciència. Durant el curs del seu desenvolupament, les forces productives de la societat entren en contradicció amb les relacions de producció existents, o, la qual cosa no és més que la seva expressió jurídica, amb les relacions de propietat en d’interior de les quals s’havien mogut fins aleshores. De formes de desenvolupament de les forces productives que eren, aquestes relacions es converteixen en traves d’aquestes forces. Ales­hores s’obre un període de revolució social. El canvi que s’ha produït en la base econòmica trastorna més o menys lentament o ràpidament tota la colossal superestructura.

Karl Marx: Prefaci a la Contribució a la crítica de l’economia política


    1. Análisis del modo de producción burgués o capitalista


Por ser la realidad dialéctica este modo de producción lleva en su mismo modo de ser los elementos contradictorios que causarán su propia desaparición o superación. Por ello es preciso un análisis a fondo de su funcionamiento para poder buscar sus contradicciones y acelerarlas para poder superarlo.

Elementos característicos de la dinámica de este modo de producción son:


      1. El capital


Como todos los modos de producción anteriores, el capitalista, está fundado en la existencia de la propiedad privada pero en este modo ésta se concreta en el capital.

Se debe distinguir, entre:



  1. Capital constante o bienes de producción: compuesto por edificios, instalaciones, maquinaria, herramientas y materiales.

  2. Capital variable: formado por el dinero con el que se adquiere la fuerza de trabajo de obreros y técnicos que sirve producir mercancías. Es la parte que arroja beneficio ya que paga una parte del valor que el tiempo de trabajo añade al producto: la necesaria para que el trabajador restaure sus fuerzas. El resto (plusvalía) se lo apropia el capitalista para reponer y ampliar su capital y elevar su consumo personal.
      1. Consecuencias del gran desarrollo de las fuerzas productivas


  1. La revolución industrial y el maquinismo provocan:

  1. Subordinación esclavizante de la fuerza de trabajo humana a la máquina y una mayor especialización (división social del trabajo)

  2. Un aumento en la capacidad productiva (desarrollo de las fuerzas productivas) y por lo tanto un excedente de productos que hay que colocar en nuevos mercados. Siendo la obtención del máximo beneficio económico el supuesto fundamental sobre el que se establece la existencia y el desarrollo del modo de producción capitalista, se produce en consecuencia un fuerte crecimiento de las fuerzas productivas, por el que el sistema, rompiendo cualquier tipo de barreras nacionales e invadiendo todo tipo de mercados se universaliza. Esto lleva a una globalización y universalización de los mercados. Esa expansión económica se controla políticamente a través del colonialismo.

  1. Desarrollo de los medios de comunicación y transporte que comporta mayor competencia entre trabajadores pero también más facilidades de comunicación entre ellos para su organización.

  2. Crisis cíclicas del capitalismo. Producidas por la descompensación entre la capacidad productiva y la capacidad de consumo. Generan excedentes que se han de destruir o recolocar en nuevos mercados. Producen el hundimiento de empresas y la aparición de procesos de fusión entre ellas en grupos cada vez más grandes: progresiva acumulación del capital cada vez en menos manos. Esta es una de las contradicciones que según Marx llevaría al fin del capitalismo.
      1. Consecuencias de las nuevas relaciones de producción


  1. División creciente entre dos clases principales y directamente enfrentadas: la burguesía y el proletariado. El resto de clases tienden a desaparecer, tanto la aristocracia que ha sido substituida por la burguesía en el poder, como la pequeña burguesía (pequeños industriales, comerciantes, artesanos y campesinos) que tiende a proletarizarse.

Recordemos que las clases se definen como grupos humanos que se distinguen entre sí por el lugar que ocupan en el sistema de producción social, por las relaciones que guardan con los medios de producción (relaciones que suelen fijar las leyes) y por su papel en la organización del trabajo. De todo ello se deriva un modo peculiar de cada clase de acceder a la riqueza social y la cuantía en que participan en ella.

  1. Las relaciones entre burgueses y proletarios son relaciones de explotación:

  1. Los burgueses son los propietarios del capital (dinero de inversión) y de los medios de producción (edificios, maquinaria, etc.)

  2. Los trabajadores tienen únicamente su fuerza de trabajo que venden en el mercado de trabajo a cambio de un salario, destinado a reponer la fuerza de trabajo invertida en la producción. Son los productores directos de la riqueza social (incluidos los bienes de capital) y los que menos reciben.

  1. Generación de la plusvalía. Es la diferencia entre el valor producido por el obrero y el de su propia fuerza de trabajo que es pagado con el salario. De ella se apropia el capitalista y es el fundamento de su enriquecimiento.

El tiempo de trabajo del productor es superior al que se requiere para generar la riqueza que le revierte en forma de salario. Marx distingue entre:

    1. Trabajo necesario: es el tiempo dedicado a producir el valor de sus medios de subsistencia (de su fuerza de trabajo), es decir, de su salario. En el sistema capitalista sirve para reponer el valor del capital variable desembolsado por el empresario.

    2. Trabajo excedente: es el tiempo dedicado a producir que no crea valor alguno para el trabajador pero sí para el capitalista en forma de plusvalía: el valor de todos los productos que durante ese tiempo produce el trabajador.



Origen de la plusvalía

Cuando el obrero trabaja más de lo que es necesario para su subsistencia, produce plusvalía para el capitalista.

Veíamos más arriba que, durante una etapa del proceso de trabajo, el obrero se limita a producir el valor de su fuerza de trabajo, es decir, el valor de sus medios de subsistencia. Pero, como se desenvuelve en un régimen basado en la división social del trabajo, no produce sus medios de subsistencia directamente, sino en forma de una mercancía especial, hilo por ejem­plo, es decir en forma de un valor igual al valor de sus medios de subsistencia o al dinero con que los compra. La parte de la jornada de trabajo dedicada a esto será mayor o menor según el valor normal de sus medios diarios de subsistencia, o, lo que es lo mismo, según el tiempo de trabajo que necesite, un día con otro, para su producción. Si el valor de sus medios diarios de subsistencia viene a representar una media de 6 horas de trabajo materializadas, el obrero deberá trabajar un promedio de 6 horas diarias para producir ese valor. Si no trabajase para el capitalista sino para sí, como productor independiente, tendría forzosamente que trabajar, suponiendo que las demás condicio­nes no variasen, la misma parte alícuota de la jornada, por tér­mino medio, para producir el valor de su fuerza de trabajo, y obteniendo con él los medios de subsistencia necesarios para su propia conservación y reproducción. Pero, como durante la parte de la jornada en que produce el valor diario de su fuerza de trabajo, digamos 3 chelines, no hace más que producir un equivalente del valor ya abonado a cambio de ella por el capi­talista; como por tanto, al crear este nuevo valor, no hace más que reponer el valor del capital variable desembolsado, esta producción de valor presenta el carácter de una mera reproduc­ción. La parte de la jornada de trabajo en que se opera esta reproducción es la que yo llamo tiempo de trabajo necesario, dando el nombre de trabajo necesario al desplegado durante ella. Necesario para el obrero, puesto que es independiente de la forma social de su trabajo. Y necesario para el capital y su mundo, que no podría existir sin la existencia constante del obrero.

La segunda etapa del proceso de trabajo, en que el obrero rebasa las fronteras del trabajo necesario, le cuesta, evidente­mente, trabajo, supone fuerza de trabajo desplegada, pero no crea valor alguno para él. Crea la plusvalía, que sonríe al capi­talista con todo el encanto de algo que brotase de la nada. Esta parte de la jornada de trabajo es la que yo llamo tiempo de trabajo excedente, dando el nombre de trabajo excedente (surplus labour) al trabajo desplegado en ella. Y, del mismo modo que para tener conciencia de lo que es el valor en general hay que concebirlo como una simple materialización de tiempo de trabajo, como trabajo materializado pura y simplemente, para tener conciencia de lo que es la plusvalía, se la ha de concebir como una simple materialización de tiempo de trabajo exce­dente, como trabajo excedente materializado pura y simple­mente. Lo único que distingue unos de otros los tipos econó­micos de sociedad, v. gr. la sociedad de la esclavitud de la del trabajo asalariado, es la forma en que este trabajo excedente le es arrancado al productor inmediato, al obrero.

Karl Marx: El capital, libro I sección III, cap. VII, 1



  1. Aumento de la "conciencia de clase" de los trabajadores. Debida sobretodo a la diferencia entre un número cada vez menor de propietarios de los medios de producción y otro progresivamente mayor de obreros explotados y empobrecidos. Esta es la principal contradicción del sistema capitalista según Marx.
    1. El proceso revolucionario: socialismo y comunismo


Hasta ahora hemos interpretado la realidad, a través del materialismo histórico, pero ello se hace con la finalidad de transformarla.
      1. Inicio de un proceso revolucionario: objetivos


Los proletarios a través de sus organizaciones políticas conseguirán apoderarse del poder político y arrebatar despóticamente (dictadura del proletariado) los medios de producción, en nombre de la inmensa mayoría, consiguiendo progresivamente, a través de un período de transición en el que aún perdurarían rasgos de la sociedad anterior, la desaparición de las clases y del poder político que encarna esta dominación (el Estado) y el paso a un nuevo modo de producción: la sociedad socialista donde "el poder sobre las personas" será sustituido por la "administración de las cosas".
      1. Pasos a seguir


  1. Hemos de adquirir conciencia de clase e incidir en el curso de los acontecimientos. La propia evolución histórica acabará produciendo los cambios que lleven al final del modo de producción capitalista pero al adquirir conciencia de su funcionamiento nosotros tenemos la obligación ética de avanzar y acelerar ese proceso para establecer un orden más justo.

  2. Estará protagonizado por la clase trabajadora: el proletariado. Este cambio no se da, sin embargo, por simple evolución, sino que exige la intervención de la clase explotada e implica un cambio en las instituciones sociales, políticas (es decir, la superestructura) y económicas (es decir, la infraestructura).

  3. No es sólo una revolución política sino que es esencialmente social. Para Marx las anteriores revoluciones han sido "políticas" sólo han cambiado la clase dirigente, pero no han sido "sociales". Sólo lo es la revolución proletaria, puesto que sólo con ella termina la sociedad clasista. No se puede llamar revolución a un cambio de régimen político, cambiando una clase dominante por un partido, puesto que seguirá existiendo la explotación. La revolución implica ese cambio radical en el sistema económico y político.

  4. Supone la socialización de los medios de producción y la sociedad sin clases. La revolución se podría definir como un cambio brusco, rápido, de una formación social a otra formación social. En una se daba un modo de producir bienes que está basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la otra, se cambia el modo de producción: Los medios de producción pasan a ser propiedad de la colectividad, de la sociedad. Este cambio lo realiza la clase proletaria, la clase explotada, que ha quitado la propiedad de esos medios a la burguesía y los ha puesto en manos de la comunidad. Se llega así a la sociedad sin clases, sin antagonismos ni enfrentamientos. La producción está destinada al progreso de todos, no de unos pocos; no habría progreso si solamente unos satisfacen sus necesidades a costa de los demás.

  5. ¿Tiene que ser necesariamente violenta la revolución?. La violencia será o no necesaria, según Marx, en función de las circunstancias del país determinado, si la burguesía se empeña en oponerse. En un principio pensó que sería violenta en los países capitalistas. Más tarde pensó que la creciente potencia del proletariado haría posible la revolución pacífica en los países más avanzados.

  6. Internacionalismo. Se debe realizar en cada país pero con la solidaridad entre ellos, el único vínculo es el vínculo de clase no el de nacionalidad: "¡Proletarios del mundo unios!".
      1. El socialismo


Encontramos que la revolución tiene dos fases. Desde el punto de vista marxista estricto el socialismo es la fase previa del comunismo. Se caracteriza porque:

  1. La clase obrera ejerce su dictadura (dictadura del proletariado) sobre las antiguas clases explotadoras mediante su dominio del Estado, en alianza con los campesinos y otras capas sociales asalariadas.

  2. Nadie tiene otro medio de apropiarse de los bienes sociales sino el del trabajo, ya que se ha suprimido la propiedad privada de los medios de producción.

  3. La distribución de bienes materiales y culturales se realiza en proporción a la cantidad y la calidad del trabajo con que cada uno ha contribuido: "Cada cual [aporta] según sus capacidades. A cada cual [recibe] según lo aportado mediante su trabajo".

En esta fase previa al comunismo, el socialismo pretende:

  1. Eliminación de la división y las diferencias entre trabajo manual e intelectual.

  2. Eliminación de la discriminación de la mujer.

  3. Educación del pueblo para que aporte sus esfuerzos sobre la base de los principios de cooperación y solidaridad desechando las motivaciones del egoísmo y la acumulación privada.
      1. El comunismo


Es la fase final y más desarrollada de la organización social que presupone el socialismo como fase preparatoria. Se distingue de éste porque en él las clases han desaparecido del todo y, al no haber antagonismos de clases, el Estado se convierte en un organismo más de la administración de la riqueza social y no un en instrumento al servicio del dominio político de una clase social.

Al haber desaparecido también, como resultado de la educación en el socialismo, el egoísmo y la rivalidad como fuerzas motrices de la economía, la distribución de la riqueza se puede efectuar ya según el principio de "Cada uno (aporta) según sus capacidades. A cada uno (se le da), según sus necesidades".

La revolución comunista

Medidas generales para transformar la forma de produc­ción capitalista.

La revolución comunista viene a romper de la manera más radical con el régimen tradicional de la propiedad; nada tiene, pues, de extraño que se vea obligada a romper, en su desarrollo, de la manera también más radical, con las ideas tradicionales. (...)

El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando pau­latinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los ins­trumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gober­nante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas.

Claro está que, al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción, por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insosteni­bles, en el transcurso del movimiento serán un giran resorte propulsor y de las que no puede prescindirse como medio para transformar todo el régimen de producción vigente.

Estas medidas no podrán ser las mismas, naturalmente, en todos los países.

Para los más progresivos mencionaremos unas cuantas, sus­ceptibles, sin duda, de ser aplicadas con carácter más o menos general, según los casos.

1. Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.

2. Fuerte impuesto progresivo.

3. Abolición del derecho de herencia.

4. Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes.

5. Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.

6. Nacionalización de los transportes.

7. Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.

8. Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.

9. Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.

10. Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohi­bición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción material, etc.

Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desa­parecido las diferencias de clase y toda la producción esté con­centrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo ca­rácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. El proleta­riado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución le lleva al Poder; mas tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con éste hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y, por tanto, su propia soberanía como tal clase.

Y a la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus anta­gonismos de clase, sustituirá una asociación en que el libre de­sarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos.



Karl Marx: Manifiesto del Partido Comunista, II

1 El problema surge cuando hemos de optar entre A (más felicidad para menos personas) o B (menos felicidad para más personas)

2 El utilitarismo no sostiene que una acción es buena o correcta porque sea conforme a una regla o a un principio que especifica lo que es bueno o correcto de hacer (como pasaría en el deontologismo kantiano); ni tampoco predica el seguimiento incondicional de los principios o las reglas.

3 Como el hedonismo epicúreo tiene una base hedonista pero a diferencia de aquél no busca la sabiduría sino un cálculo cuantitativo de placeres donde lo importante es medir la cantidad de placer o dolor. No hay unas acciones intrínsecamente más valiosas que otras, a parte de la cantidad de placer y el dolor que ocasionan. En este sentido, tal como afirmaba Bentham ”siendo su cantidad de placer igual, jugar a un juego infantil es tan bueno como leer poesía”

4 Esta filosofía no implica ningún perfeccionamiento de los seres humanos sino solamente un arbitrio entre sus distintos intereses.

5 La teoría que propuso Bentham del castigo como mecanismo disuasorio es la siguiente: el objetivo propio del castigo es, como el de cualquier otra cosa, producir placer y prevenir el dolor. Ahora bien, todo castigo es en sí mismo un dolor. Por consiguiente, todo castigo es en sí mismo, a juicio de Bentham un daño. Y sólo puede ser justificado, por tanto, si este particular dolor que es el castigo resulta contrapesado por la reducción del dolor (o aumento del placer) que causa. Si mediante el castigo se disuade a la gente de hacer cosas que producirían más dolor (como, por ejemplo, secuestrar, robar o asesinar), entonces el castigo estará justificado. Mas no lo estará si no surte ese efecto: no hay sentido alguno en el castigo o la retribución por sí mismos. Esta defensa del castigo no solamente lo justifica, sino que además posibilita en principio calcular cuál es la cantidad de castigo apropiada. Es esta cantidad de dolor lo que queda contrapesado por los dolores que evita el castigo.

6 Comparado con su padre y con Bentham, con los economistas clásicos y con los modernos defensores del capitalismo Mill era un socialista, pero comparado con los socialistas contemporáneos suyos, esto es, con los marxistas clásicos, era un capitalista moderado; aunque él mismo terminó autocalificándose como socialista cualificado.

7 Las ideas utilitaristas han sido malinterpretadas por el neoliberalismo que considera que del egoísmo particular se derivará el bienestar colectivo, porque se han olvidado de que sólo del egoísmo particular orientado hacia el bienestar general y sancionado por los resultados socialmente benéficos de sus acciones en la práctica, puede derivarse el bienestar colectivo que postula el utilitarismo.

8 El bien social quedará en entredicho por el mero hecho de que se consienta la desgracia ajena y los demás no podrán sentir verdadero goce mientras subsista la miserable condición de un semejante, que repercutirá en el malestar social y será finalmente experimentada como malestar propio. Rodeado de la peste, la pobreza, la violencia, la superstición y la intolerancia, del malestar de la mayoría, el príncipe de la Edad Media sólo podía ser falsamente feliz, tanto más falsamente feliz cuanto mayor fuese su inhumanidad, su ceguera, su embrutecimiento y su ignorancia. La suerte de los otros no puede sernos indiferente, es más, en ella nos jugamos también la nuestra. Aquél que sólo piensa en su felicidad individual tira piedras contra su propio tejado, porque al obstaculizar o no promocionar la felicidad general limita y pervierte su felicidad particular.

9 El ser humano sin medios, sin cultura, sin sanidad, nunca podrá ser libre y feliz, estará abocado a la infelicidad, incapacitado, imposibilitado y esclavizado.

10 Las democracias asamblearias, o las llamadas “democracias populares” de los antiguos países comunistas, eran tal vez “democracias” etimológicamente hablando (en el sentido de gobiernos del pueblo) pero no eran liberales, en la medida en que no respetaban los supuestos de individualidad y de derechos civiles del marco liberal.

Pensamiento Contemporáneo Autor: José Vidal González Barredo.

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