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HAPPENING

Boletín del Instituto Oscar Masotta



N
º 47 - Martes 31 de Mayo de 2005

Directores de la publicación: Samuel Basz, Jorge Chamorro, Germán García y Stella Palma

Responsable de la publicación el Comité de Iniciativa del IOM (S.Basz, J.Chamorro, G.García, J.C.Indart, R.Mazzuca y M.Torres)

Editorial


Samuel Basz
Es casi seguro que la mayor parte de los participantes del IOM saben de la realización del XVI Encuentro Internacional del Campo Freudiano y del Segundo Encuentro Americano. Lo que tal vez no todos sepan es de la pertinencia, de la calidad y del gran número de contribuciones que produjeron los colegas del IOM. Un volumen que saldrá a fines de año será el testimonio fiel de este acontecimiento.

Es el momento oportuno para alentar a los colegas del IOM, hayan o no formado parte de la escritura de los trabajos, a participar de estas reuniones del Campo Freudiano. Constituyen una ocasión privilegiada - por su carácter trans-grupal y trans-nacional - para una verdadera experiencia de inscripción en una amplia comunidad de trabajo.

Los efectos de estas reuniones en la formación de los practicantes no se limitan al plano epistémico, intervienen también en la clínica y definen los alcances sociales del lazo asociativo.

A la renovada estructuración del Encuentro se agrega esta vez la realización del Primer Foro Psi Americano, que trabajará el tema de " La reconfiguración del psicoanálisis en el siglo XXI", con la participación de Jacques- Alain Miller.



Sabemos del esfuerzo que significa para los colegas que viven lejos de Buenos Aires asistir a este tipo de jornadas, sabemos también de lo benéfico que resulta ese esfuerzo para quien esté dispuesto a tomar sus responsabilidades en el desafío que se propone el psicoanálisis en nuestros días.


Noticias
CID-Corrientes-Chaco
El 6 de mayo en el Jockey Club de Corrientes tuvo lugar la segunda clase del Seminario del IOM Los cuatro conceptos funadamentales. El mismo contó con la presencia como docentes de Dora Schmitman y Luis Polo, miembros del CID-Corrientes-Chaco.

Luis Polo comenzó exponiendo la diferencia del inconsciente en Freud y en Lacan, partió de El banquete de los analistas donde J.-A. Miller dice que Lacan, en el Seminario 11, encuentra el estatuto del inconsciente en el concepto de estructura elaborado por Lévi-Strauss y establece la diferencia entre el inconsciente como estructura y el inconsciente como sujeto. Este último aparece como falla de la cadena significante, el inconsciente es un tropiezo, una fisura. El sujeto es una falta en ser en un significante. La manera de subjetivar la estructura es una falla de esa cadena, es la noción del sujeto como obstáculo, es la articulación entre inconsciente y repetición. Para explicar la relación del sujeto y el objeto a Lacan elabora el inconsciente como un saber en relación a un goce, el inconsciente trabaja para producir goce. Es un saber que busca una respuesta a la pregunta ¿qué es la relación sexual? Las respuestas se encuentran en la clínica: neurosis, psicosis y perversión.

El inconsciente siempre dice lo mismo porque no lo sabe. Es un saber que encuentra algo: goce y repetición. En la clínica lo podemos ver en las formaciones del inconsciente y en el síntoma. Citando a Miller, dijo que las formaciones del inconsciente y los síntomas traducen la forma del inconsciente, mantienen la separación entre significante y significado. Diferenció el saber del inconsciente y saber del analista, para luego explicarlos con los correspondientes matemas, para resaltar que el analista debe ocupar el lugar que pone a trabajar al sujeto. Por último tomó el Seminario 11 y Curso de las pasiones, de Germán García, para introducir la diferencia de la pulsión en Freud y en Lacan.

A continuación, Dora Schmitman comenzó contextualizando históricamente el Seminario 11, momento de pasaje en la teoría de Lacan de lo simbólico a lo real. Citó a Freud para decir que el sujeto no recuerda lo reprimido, sino que lo actúa. Así introdujo el concepto de la repetición. La repetición es lo real en acto en la transferencia. Hacia ese “hueso de lo real” es a donde está dirigido el análisis. Se preguntó cómo encontrar lo que recubre este hueso de lo real. La respuesta es la elaboración de la tyche, lo inasimilable –el encuentro siempre fallido con lo real-, ubicada más allá del automaton –el retorno, regreso, insistencia de los significantes. Pero, se preguntó, ¿cómo se presenta por primera vez el encuentro con lo real? Bajo la forma de un trauma, se presenta como lo inasimilable, lo destinado a ser taponado por el principio de placer y que conservará en el inconsciente la característica de regresar y regresar de manera insistente porque marca un camino hacia la sexualidad. El trauma es entonces el comienzo original de la tyche. El trauma reaparece mediante la repetición porque el agujero del inconsciente que hace anclaje con lo real dejará una cicatriz, y esto será del orden de lo no-realizado y siempre dispuesto a realizarse.

Además, ante la causa del inconsciente hay una producción: la producción de la cadena significante, el automaton, ubicada en “otra localidad” distinta de la conciencia, la que se subjetiviza mediante la tyche. Retomó lo que dice Lacan, que en el sueño puede darse este encuentro con lo real y que el límite, para Freud, del sueño, lo que se llama el ombligo del sueño, es lo que bordea a lo real. Esto lo ejemplificó con el sueño que relata Lacan en este Seminario, el sueño “Padre, ¿no ves que estoy ardiendo?” para decir que la tyche se da entre el sueño y el despertar. Luego desarrolló al tema del ford – da en donde el llamado no es a la madre sino a algo que venga a complementar su falta en ser; en el juego el niño se da sí mismo una forma de tramitación de su Spaltung, se necesita del agujero para la inscripción de la repetición. Por último, y en relación al objeto a, lo conceptualizó a partir del deseo y del goce. El objeto a, objeto localizado en el fantasma representa la multiplicidad de goce. La lógica de este objeto será la lógica del fantasma. Finalizando, se llevó a cabo un intercambio con aportes y preguntas de los presentes.

Hebe Vázquez Ojeda y Luis Polo



CID-San Juan
El día 16 de abril dimos comienzo al nuevo ciclo de dos años del Seminario Clínico, con la clase dictada por Lic. Luis Tudanca. Tomó el Seminario 11 en relación a los desarrollos del psicoanálisis de la época –su relación con la IPA- y en relación al momento del desarrollo en la construcción de la teoría. Es un seminario de corte en la enseñanza de Lacan. Los antecedentes: el cuaternario metafórico en sus dos versiones (la de “La metáfora del sujeto” y la de “De una cuestión preliminar...”) que confluyen en la escritura en el seminario 11 de: sujeto barrado, S1, S2 y a. Continuando el tema en el seminario 17 con la escritura del discurso del amo y finalmente los mismos problemas en el nudo con la escritura del goce fálico, el sentido y el goce del Otro y en el centro el objeto a. El grundbegriff freudiano. Posibilidad de incluir el seminario como un concepto, ya que se trata de un lugar de formación para los analistas y es donde se forjan los mismos. Los temas que se suceden en esa primera clase: el de autorización, en qué o en quién se autoriza Lacan para dar ese seminario. Contexto histórico en el cual fue dado. Su excomunión de la internacional. En ese contexto una mención a lo cómico puro. Definición de praxis relativa al Psicoanálisis: tratamiento de lo real mediante lo simbólico. Finalmente un planteo sobre las formas en que Lacan discute puede definirse una ciencia: investigación en primer lugar. Lacan concluye que el Psicoanálisis no es investigación...la ciencia tampoco. Por el objeto. Si bien la ciencia crea objetos no es un absoluto que pueda indicar La ciencia. De allí que Lacan hable de las ciencias en plural. Por el campo de aplicación. Lleva al mismo problema anterior: habría tantas ciencias como campos de aplicación posibles. Pero socialmente hay que reconocer que la ciencia opera hoy en día de esa manera ilusoria. La religión de todos los días: creer en La ciencia. Por la formalización. Son letras por convención, no garantiza que se trate de ciencia. Además de la formalización, las letras que constituyen fórmula se necesita que atrapen algo real. Concepto fundamental: que agarre algún real. Del capítulo 2 la relación entre el inconsciente y el concepto de estructura significante. El sujeto como efecto. Lo más importante del capítulo la diferencia en que insiste Lacan entre causa y determinación-ley. La causa como lo que mueve a la estructura. El inconsciente del lado de la hiancia causal. ¿Y lo sexual? La ciencia intenta transformar la causa en determinación. Distintas maneras en que Lacan va presentando el inconsciente: como discontinuidad, como síncopa, no es un no ser. No se trata en el inconsciente de unos significantes que sean más importantes que otros, es la pura falta, lo que cojea. Pensado así eso es lo que permite lo que Lacan va a llamar la apertura del inconsciente. En el lugar del cierre luego va a venir el objeto a. Finalmente Lacan va a terminar hablando de la indeterminación para referirse al sujeto del inconsciente. Del capítulo 3 apenas se pudo mencionar dos cosas: la puntualización de Lacan en referencia a que el inconsciente es ético y también la pregunta de si el inconsciente es una pura falta qué queda de la idea freudiana de hacer conciente lo inconsciente. El día 30 de abril expusieron la Lic. Mónica Martín trabajó La Interpretación de los sueños en el apartado a) Olvido de los sueños del Cap. VII de la obra de Freud. Se centró en las posibilidades de interpretación del sueño por la estructura simbólica del mismo, en tanto la misma consiste en la articulación de representaciones cuyas investiduras se desplazan en función de relaciones que son las que descubre Freud en la asociación libre posibilitando con ello el acceso a las ideas latentes del sueño cualquiera sea el fragmento que quede como resto del sueño. En la misma clase la Lic. Raquel Bertona –ambas del equipo docente de San Juan- desarrollo el artículo de Freud: “Lo inconsciente” posibilitando con ello retomar los puntos claves a los que hace referencia en esta segunda teorización: La justificación del inconsciente, el desarrollo del proceso primario y secundario como así mismo el trabajo sobre pensamientos y sentimientos inconscientes.

El día 14 de mayo la Lic. Norma Aubone trabajó el Capítulo II del seminario: El inconsciente freudiano y el nuestro con un detenido análisis del texto y el desarrollo de las referencias a las que hace alusión en el mismo. Los conceptos centrales fueron desarrollados de la siguiente manera: Se realiza el comentario del texto: (El inconsciente freudiano y el nuestro) partiendo del enunciado de los conceptos inconsciente-repetición-transferencia y pulsión. El abordaje de los dos primeros: inconsciente y pulsión son abordados desde la dimensión del sujeto y lo real. Es desde ahí que Lacan retoma la perspectiva del “inconsciente estructurado como un lenguaje”, haciendo hincapié en la estructura simbólica que precede al sujeto, y con ello alude a la antropología estructuralista, la lingüística, y el juego de los significantes que Freud enuncia en la Interpretación de los Sueños, desarrollándose cada uno de los aportes a los que Lacan hace referencia. La dimensión olvidada no es justamente la de estas “leyes” de la estructura sino de la causa. Se desarrolla brevemente la alusión a la problemática filosófica de la causalidad (Aristóteles y Kant) para distinguir la particularidad de la causa en la dimensión del sujeto “sólo hay causa de lo que cojea”. Y esto remite a lo real. Se amplia con el comentario el abordaje del inconsciente como hallazgo, como hiancia, ruptura, como la discontinuidad (que remite al Uno de lo que falta) y no a la totalidad (Lo uno como envoltura imaginario-simbólica), como censura en términos de borramiento del significante del sujeto.

CID-Salta
Clase: 9 de abril Docente: Oscar Montivero Tema: El inconsciente freudiano y el nuestro

Lacan en 1953 había comenzado su enseñanza introduciendo la lectura de Freud desde los tres registros del lenguaje: lo simbólico, lo real y lo imaginario. Es la estructura del lenguaje lo que la experiencia psicoanalítica descubre en el inconsciente. Lacan propone el retorno a Freud por una cuestión política, en esos momentos, mantiene una relación problemática con la institución que había fundado Freud, tema que desarrolló Alejandra Borla, en la primera clase. El retorno a Freud es el retorno a la verdad de Freud y esto le permite introducir una serie de transformaciones en el texto freudiano; en 1964 han quedado cuatro palabras: inconsciente, transferencia, repetición y pulsión.

Precisamente al final de la primera lección del Seminario 11, Lacan se pregunta: qué status conceptual habremos de dar a cuatro de los términos introducidos por Freud, como conceptos fundamentales, a saber, el inconsciente, la repetición, la transferencia y la pulsión. Hay una discontinuidad entre Freud y Lacan. A estos cuatro términos les agrega dos conceptos que no pertenecen a Freud, el sujeto y lo real. ¿Qué es lo nuevo que Lacan va a aportar cuando dice que este inconsciente no es el inconsciente freudiano? Lacan considera la importancia de los textos de Freud, escritos entre 1898 y 1905, sus tres obras fundamentales para lo que es su invención: el psicoanalista y el concepto de inconsciente. Me refiero a “Psicopatología de la vida cotidiana”, “La interpretación de los sueños” y “El chiste y su relación con lo inconsciente”, textos canónicos del psicoanálisis, que muestran la vía regia para llegar al inconsciente, son los modos para llegar a eso que se escapa, es el concepto de lo que se escapa.

Del inconsciente no tenemos ninguna prueba, a no ser cuando este mecanismo significante falla. Podemos tener presente el olvido de nombre propio Signorelli y el chiste de Famillionario. Si el inconsciente funcionara sin las leyes del lenguaje, sería un inconsciente del cual nada se sabe. Esta dimensión del inconsciente había sido olvidada. Entonces la hipótesis de inconsciente es la hipótesis de Freud para explicar esos tropiezos y el inconsciente que le interesa a Freud es el que obliga a la suposición de un sujeto, es decir que una vez que constatamos en el inconsciente la estructura del lenguaje, ¿qué clase de sujeto podemos concebirle? La hipótesis del sujeto del inconsciente en el Seminario 11 es tributaria de una manera de concebir el inconsciente. Se trata de una discontinuidad en la que algo se manifiesta como una vacilación. La tesis freudiana respecto a las formaciones del inconsciente consiste en decir: hay deseos de los cuales el sujeto no sabe nada, y puede anoticiarse de eso a través de las formaciones del inconsciente. El inconsciente freudiano y el nuestro, ¿qué quiere decir? ¿En qué el inconsciente freudiano y el de Lacan son distintos? En el apartado dos de esta lección del Seminario, Lacan dice que el axioma “el inconsciente está estructurado como un lenguaje” se refiere a un campo que hoy en día nos es mucho más accesible que en la época de Freud.

Freud trabajaba en la más completa soledad, tal como él lo expresa en su escrito autobiográfico; desconoce que allí, cerca de su casa, se encuentra el famoso Círculo de Viena. J.P. Aron en su libro “Los Modernos”, llama modernos a todos aquellos autores consustanciados con el proyecto de la Ilustración, el proyecto de la razón. En la contratapa de los Escritos, Lacan escribe, proseguimos el debate de las Luces. Según Aron, Lacan es uno de esos modernos que está en ese proyecto de la razón. Luego es el trato con los desarrollos de la lingüística estructural, R. Jacobson, el Círculo de Praga y los estudios de Levi-Strauss, lo que le permite a Lacan la elaboración del concepto del inconsciente. Ahora bien, ¿cómo podríamos, a partir de esta noción del inconsciente, introducir la noción de síntoma y de la sesión analítica? ¿Cómo hacer entrar al síntoma en la dimensión evanescente de lo discontinuo?

Oscar Montivero


CID-San Luis
El día 9 de abril se dio inicio al Seminario Clínico del IOM 2005 en el CID San Luis. Las primeras clases estuvieron a cargo de Fabián Schejtman, y se realizaron en la Universidad Nacional de San Luis. Fabián Schejtman comenzó presentando la propuesta del IOM para los años 2005-2006, cuyo seminario tendrá como eje el Seminario 11: Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis de J. Lacan. Situando el contexto del movimiento psicoanalítico al momento del desarrollo del Seminario 11, hizo referencia al deseo de Freud en relación con lo que llamó padrecimiento, ya que la función del padre es ciertamente un cimiento para Freud, en cuanto a la creación misma del psicoanálisis pero también en lo que se refiere a la creación de la institución psicoanalítica. En esta primera clase Fabián dio cuenta de la relación de Lacan con la IPA y con el deseo de Freud. La tesis de Lacan es que la IPA se sigue del deseo de Freud. Desde entonces la enseñanza de Lacan ya no es solamente un comentario de Freud. La “operación Lacan” sobre el texto freudiano presenta variantes: hay un Lacan que continua el texto de Freud, pero hay otro que lo llega a “forzar”, para leerlo con sus categorías, y más aún, está todavía el Lacan que entabla un debate crítico con Freud.

Durante la segunda clase Fabián Schejtman propuso algunos ejes de lectura del Seminario 11 –una “introducción razonada”-. Específicamente abordó las articulaciones entre estos cuatro conceptos fundamentales: Inconsciente, Repetición, Transferencia y Pulsión. Destacó el estatuto ético del inconsciente, así como inició el deslinde de las dos caras de la repetición -Automaton y Tyche-. También se refirió a lo pulsional presentificado en el punto mismo en que la transferencia se define como la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente. Cierre del inconsciente que entrega la clave de un análisis. Es que en nuestro campo no hay progreso que no provenga de la resistencia, del obstáculo… si sabe volvérselo palanca de la cura.


Secretaría de Publicaciones – CID San Luis Norma Alicia Sierra - Jorge Rodríguez Colaboración de Fabio Boso
CID-Santiago del Estero

Constituye éste un momento muy importante ya que implica un efecto del trabajo que venimos realizando hace tres años, consolidando así nuestro deseo de sostener y difundir la enseñanza del psicoanálisis de la Orientación Lacaniana. Importante porque hoy comenzamos nuestras actividades como CID dirigido por la Dra. Ana Simonetti, de Córdoba y el Lic. Mario Goldemberg, de Buenos Aires. En este feliz comienzo, contamos con la prestigiosa presencia del Dr. Oscar Sawicke, que es analista miembro de la Escuela, AMP, ex - presidente de la EOL, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. El Dr. Sawicke destacó que este Seminario forma parte de los 24 de Lacan, los que le llevaron más de veinte años de trabajo ininterrumpido. Fue dictado para todo el que quisiera escuchar y terminó por el año 1980 en Caracas. Ordenando su enseñanza, los diez primeros años que se dedica a estos Seminarios los titula “Volver a Freud”. Luego va despegándose para diferenciarse sin cuestionar ni dejar de lado a Freud, sino que ésta es la forma que encuentra de interpretar a Freud para captar verdades estructurales que él articula y captura en sus textos. Afirmó que el nombre de Freud ahora tiene un apellido: Lacan. Entonces, “volver a Freud, es volver a Lacan”. Comentó que Miller, dictando un curso público sobre la obra Freud-Lacan lo tituló Curso de la Orientación Lacaniana, título que fue usado por la EOL, surgiendo así la Escuela de Orientación Lacaniana. Puntualizó que en el primer capítulo del Seminario XI, Lacan habló de su autorización, abordando problemas que tienen que ver con la formación de analistas, con cuestiones inherentes al mundo psicoanalítico: como el problema del objeto, que pasa a ser uno de los conceptos fundamentales. Lacan se diferencia radicalmente de los psicoanalistas de su época para desplazar el interés del psicoanálisis por ese real inasimilable. Remarca que la relación del sujeto con el significante y con el Nombre del Padre, hace una determinada relación con el otro, que determina su destino en el mundo. Un efecto en el sujeto de la relación con el otro es la psicosis. Lo que nos interesa es la relación del sujeto con un objeto y con su goce en la psicosis. En este sentido el “objeto a” va a estar ubicado como el objeto causa de deseo, que es la defensa contra la emergencia de lo indeseable en el sujeto. Cuando Lacan padece la Excomunión no es algo ajeno al tema del psicoanálisis, es inherente al mismo y a la formación de analistas. A raíz de su expulsión de la IPA suspende un Seminario que estaba dictando titulado los Nombres del Padre y comienza el Seminario XI. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Considerando que callarse no es silenciar, habla y dice cómo desde su posición la pone en juego. Hay algo que no habla, pero hay algo de lo que está hablando, que no deja de tener este objeto, este real inasimilable que hace hablar de una manera que no termina de capturar el mundo imaginario, donde no reina el significante sino que hace emerger un real inasimilable para el sujeto. El todo no puede ser dicho, hay diferencia entre saber y verdad. Para finalizar recalcó que el analista no es una función, no es un lugar excluido de la escena analítica, interpreta y actúa, está en la transferencia, no solo como dimensión amorosa sino también un producto de sus efectos. Así, la transferencia habla de algo nuevo, de algo a producir , son efectos del deseo del analista, que es poder articular el padecimiento del analizante a través de lo simbólico, confrontando al significante primordial accede a la posición de estar sujetado a él, solo allí puede surgir su significación.

Lic: Constantinidi Maria Beatriz


CID-Tucumán
Marotta nos presenta al Seminario 11 de Lacan como una bisagra de su enseñanza, quiebre y articulación a la vez: reformulación del retorno a Freud, con él y más allá de él. Aquel interés por interpretar a Freud, tomarlo como sujeto, se perfila con la atribución a éste de un deseo: pecado original de psicoanálisis, relacionado con el hecho de que algo en Freud nunca fue analizado. Por ejemplo, ya en Intervención sobre la transferencia (1951) notamos a Lacan atento a un deseo de Freud de forzar la importancia del Edipo. Las elaboraciones de Lacan tienen íntima relación con el momento histórico 1963-1964: es “desechado” de la IPA, su enseñanza es descalificada, suspende su seminario sobre Los Nombres del Padre (dedicado al cuestionamiento del origen del psicoanálisis). La excomunión de Lacan está en relación con el pecado original de Freud: quiso a la IPA como la iglesia y el ejército. En Junio de 1964 Lacan funda la Escuela Freudiana de París, tema que está en el horizonte del Seminario 11. Ésta se constituirá como “revés” de la IPA. A la par de la cuestión del deseo de Freud, Lacan se interroga por el deseo del analista, postulado por el problema de la formación. Este resultado del análisis, didáctico por definición, no consiste en un anhelo, sino en un cambio de posición subjetiva. Esta modificación del ser permitirá sostener una posición que no será de amo, ni de dueño de un saber: el analista es un desecho que cae, como objeto a (aquello que el significante no puede capturar en el decir). El deseo del analista será soportar esa “posición de mierda”. Dirigir una cura es una posición de sostener una escucha de lo que hay entre los dichos del sujeto (sin sentido). Esto es opuesto a la tendencia, de algunos analistas posfreudianos, de confundir el significante ideal con el resto perdido (definición de la hipnosis). El deseo del analista es el que puede sostener la máxima distancia entre el I y el a. Por ejemplo: ante un paciente suicida, un analista no defiende la vida, porque estaría confundiendo el a con el I, olvidando lo que dijo Jim Morrison “de ésta nadie sale vivo”. Tampoco defiende la muerte, lo que interesa es sostener el análisis: si el paciente se suicida,... es resistencia!. El analista es llamado en la transferencia por el sujeto a encarnar el lugar de I, el empuje pulsional se transforma en una demanda: olvidarse de lo pulsional. “El deseo del analista es aquello que la vuelve a llevar a la pulsión” (S11, pág. 281). Se trata de desnudar la pulsión (realidad del inconsciente), en lugar de vestirla con significantes ideales: ese es el secreto del fin de análisis, del atravesamiento del fantasma. No hay un significante para un sujeto, pero hay goce (satisfacción pulsional). La fundación de la Escuela estuvo marcada por esta transmisión: ¿Cómo vive la pulsión el que atravesó su fantasma fundamental? Porque el deseo del analista sigue siendo un x. El pase, corazón de la Escuela, será propuesto en 1967. En este seminario Lacan elabora el aspecto simbólico de la transferencia con el concepto de Sujeto Supuesto Saber. El analista adquiere entonces el status de formación del inconsciente. A su vez, aborda su aspecto real: “la transferencia es la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente”. El poder de la palabra se presentará así: la palabra es impotente. El psicoanálisis opera con el acto para convertir al síntoma en un instrumento. El fin de análisis como identificación al síntoma es un saber hacer: rebuscárselas (no hay un saber técnico), porque hay un resto imposible de reducir. Entonces, como dice Marotta, para saber de qué trata un análisis hay que analizarse. La bisagra marcada por este seminario afecta al concepto de inconsciente, retomando el aspecto de tropiezo en que se presentan sus formaciones. El anterior acento puesto en su estructuración como un lenguaje torna hacia su discontinuidad y lo que veremos desarrollarse en el Seminario 20: significantes sin significado, rasgos que no sirven para comunicar nada, lalangue, puro goce.

El neurótico quiere enganchar S2 al S1, busca sentido en un Otro: S1  S2

El acto analítico los separa, para ver como se las arregla el sujeto con lo que tiene goce: S1 S1 S1

El inconsciente da sentido, por eso decimos que la interpretación va en contra de él, quita sentido. A partir del Seminario 11 también adquiere otro matiz la estructuración del sujeto, dado que Lacan comienza a desmentir el clivaje entre significante y goce. Dejará de lado la metáfora del sujeto, para hablar de la alineación y la separación. En el primer momento se da la identificación del sujeto vacío con un significante primordial, bajo el cual desaparece (fading). El sujeto buscará entonces un sentido en el lugar del Otro. En el momento de separación el sujeto pone su vacío original en el vacío del Otro (falta determinada por la discreción de lo simbólico). La cuestión del vacío se resuelve con lo pulsional: a es la intersección de dos vacíos, faltas. El psicoanálisis, como praxis, intenta tratar lo real por lo simbólico, diferenciándose de la ciencia y la religión: ningún dios da garantía, lo simbólico falla. Además, en su crítica a la hermenéutica, Lacan nos dice que el análisis no tiene que ver con una búsqueda de la significación siempre nueva: apunta al sin-sentido de significantes de identificación primordial (alineación). Entonces, no se trata de una investigación; Lacan cita a Picasso: “no busco, encuentro”, promoviendo la dimensión de la sorpresa.


Diego Pérez Collado

Delegación Conurbano Sur


La actividad del IOM, conurbano sur, dio comienzo este año el 7 de mayo en la Casa de la cultura de Avellaneda. La primera parte del trabajo de esa mañana transcurrió en el marco del seminario “El psicoanálisis y lo contemporáneo. Los modos de exclusión y la respuesta del sujeto”. La propuesta fue la presentación del trabajo:”Clinica de la pubertad hoy”, de Agueda Hernandez y Norma Villella, con comentarios de Robeto Ileyassoff. Algunas preguntas que recorrieron la mesa: ¿”Porque encontramos que nuestra civilización es mas propiciadora de la idea de muerte en los púberes”?

¿”Que irrumpe en el púber y qué es lo propio de la época para que esa irrupción no encuentre su cauce”? La presentación de un caso clínico y el desarrollo del tema de la civilización y el psicoanálisis actual, dieron curso a estas preguntas. Acompañó la presentación un intenso debate que se inició a partir de las intervenciones de Ileyassoff, acerca de la pubertad hoy, el cuerpo del púber en la época y las nuevas manifestaciones que se presentan en la clínica, que entre otras cuestiones animaron el debate. La segunda parte de la mesa estuvo dedicada al comienzo del espacio: “Conversación clínica, Neurosis obsesiva e histeria”. En esta primera reunión Silvia García presentó un caso clínico con comentarios de Olga Molina. Continuando con el eje presentado anteriormente se trató de seguir pensando al sujeto y lo contemporáneo. Esta vez el caso nos permitía situar algo de esto en torno al goce que en el caso se enganchaba bajo el rasgo de la bulimia. La época aquí hacia su cruce bajo el signo de las psicoterapias breves que no localizan a un sujeto y su síntoma, en contrapunto con el psicoanálisis y la orientación al síntoma. El comentario de Olga Molina giro principalmente sobre el par significante: Conectarse-Desconectarse que define una relación al Otro base de la repetición. Señaló también la intervención del analista como la entrada de la dimensión del tiempo y la espera cuestiones fundamentales en el caso.

El espacio del seminario y el de la Conversación clínica nos volverá a convocar el primer sábado de cada mes a partir de las 10 de la mañana. Esperamos contar con la intensidad e interés que los participantes manifestaron en toda esta mañana de mayo.

Silvia García


Delegación Pilar
Con la asistencia de los participantes del Seminario Clínico “Inhibición, Síntoma y Angustia”, comenzó el ciclo de cuatro clases a cargo de docentes del IOM con la presencia del Lic. Enrique Acuña, quien comenzó su clase haciendo referencia a la estructura y organización de los Seminarios del IOM, a los próximos docentes y temas a desarrollar y a la bibliografía sugerida. Respecto a ésta mencionó el contexto del establecimiento formal, por J-A.Miller del Seminario “La Angustia” de J.Lacan, calculado especialmente en un momento donde el psicoanálisis debe hablar con la ciencia, porque existe un modo de aparición de la angustia contemporánea que está teniendo un rostro que se ofrece a la ciencia mediante la administración de psicofármacos y no al psicoanálisis. Hay una cierta determinación en el público de qué es la angustia, vehiculizada por los medios masivos de comunicación, que se presenta como “epidemia” (ataques de pánico, por ejemplo), produciendo una identificación imaginaria de la opinión pública con ese síntoma, que se relata como vacío a nivel de la experiencia. Si para la ciencia la recepción de la angustia es una sustracción del sujeto de la experiencia, para el psicoanálisis, que es ante todo una experiencia que introduce al sujeto dentro de lo que dice y hace, implica a la angustia como una experiencia posible de incorporar al sujeto y entenderla como una respuesta del sujeto.

El contexto en que Freud plantea el artículo de “Inhibición, Síntoma y Angustia”, 1926, es pavloviano, de la determinación causal y de la reflexología, que entiende que el sujeto en su experiencia es un sujeto que va en algún momento a conocer el objeto que lo determina. Lacan en el Seminario 11 cuando habla de la experiencia pavloviana dice: “ahí donde se trata de mostrar que no hay ningún sujeto del deseo, que es todo un reflejo biológico, yo voy a demostrar que hay un deseo”, es el deseo del experimentador. En este contexto, Freud responde con una explicación fisiológica de lo que es la inhibición: es una restricción de una función similar a la de cualquier animalito, locomoción, nutrición, sexo; es porque habla para el Otro de la ciencia. El síntoma, a diferencia de la inhibición, aísla al objeto de la experiencia, es un conflicto interno, contracara de la inhibición, donde va a aparecer cierto conflicto entre el yo y otras instancias -que pone en juego el mecanismo psíquico de la represión - y lo define como una Sustitución de una idea, o sea de un Sentido, y de una Satisfacción, o sea de un modo de regulación del principio del placer con el displacer, luego sabemos con Lacan que la Sustitución es una Metáfora, el Sentido tiene que ver con el Mensaje, y la Satisfacción con el Goce. Dice Freud que el yo es el sitio de la señal de angustia, del juicio de lo que es placer-displacer, punto de partida de una defensa contra cualquier exigencia pulsional, defensa que va a ser la represión. Luego define a la situación peligrosa como un acontecimiento actual que pone en juego el peligro a la pérdida, la angustia es el peligro a la pérdida, la situación traumática, y la situación peligrosa están conectadas, toma un modelo de dos tiempos, que implica que hay un acontecimiento que evoca un momento anterior, que es una satisfacción que se sustituye, y toma la situación peligrosa como acontecimiento de peligro de una pérdida que genera en el yo la señal de angustia, si toca no ya un peligro de pérdida sino una pérdida real, aquí en la situación traumática la pérdida es real, en la peligrosa no se sabe, hay una espera, una vigilancia, puede haber pérdida, anticipación, defensa, prevención; en la situación traumática la pérdida es real, hubo un objeto perdido míticamente.

En referencia al trauma, el docente hace mención al libro de reciente aparición “Actualidad del trauma” de Germán García donde señala que el trauma, para Freud, que siempre hizo hincapié en que es un acontecimiento externo, no es que tuvo que ocurrir una bomba o terremoto, es que ese acontecimiento externo tuvo que haberse correspondido retroactivamente a la pérdida real, es decir a la condición que tiene el trauma, de ser más interno que externo, ya hay realidad externa u objeto externo, hay correspondencia o no con respecto al punto de memoria de una satisfacción - que no tiene representación - que paradójicamente puede haber sido muy dolorosa. La angustia real dice Freud es siempre ante algo conocido, representable; la angustia neurótica es ante algo desconocido, implica que hay un agujero en las representaciones, tiene que ver más con el Das Ding, que con el objeto de la fantasía o el objeto percibido y que en la represión, se ponen en juego mecanismos de retiro, rechazo, de aquello que aparece como intolerable, siempre de lo que se trata es de lo que Freud va a decir, que es el afecto, que “no engaña” dice Lacan, porque funciona como un signo inequívoco, unívoco, de que algo se aproxima, no externo sino algo interno al sujeto mismo y esa proximidad es lo que vamos a ver con Lacan que la angustia “orienta hacia el punto donde se aproxima el objeto de la pulsión”, es decir, indica “ahí está tu deseo”, orienta hacia eso, la pulsión desorienta porque es acéfala, no tiene objeto, se satisface en su recorrido, la angustia orienta hacia a donde se dirige el movimiento pulsional en términos de deseo.

El psicoanálisis debe transmitir, en oposición a la recepción que en la actualidad de la angustia ofrece la ciencia, que la experiencia de la angustia implica la introducción de un sujeto, que no es una experiencia donde no hay nadie.

Graciela Schnitzer
Delegación Río Gallegos
El sábado 16 de abril, la delegación Río Gallegos contó con la visita de su interlocutora: Claudia Castillo quien por la mañana trató acerca de los resultados terapéuticos del Psicoanálisis, y por la tarde, la vigencia de los conceptos fundamentales en la época, particularmente la pulsión y sus avatares.

- En cuanto a los resultados, se remitió a numerosas referencias en Freud, poniendo en evidencia su preocupación por el tema. Por ej. en Interpretación de los sueños se refiere a los pobrísimos resultados en el tratamiento de la histeria junto a Breuer, los empeños terapéuticos habían sido impotentes debido al carácter enigmático de los padecimientos. En el caso Dora, duda sobre los resultados terapéuticos rápidos dado que “La cura analítica tiene muchas peculiaridades que la alejan del ideal de una terapia, ya que el investigar y examinar no apunta a resultados rápidos y la resistencia nos prepara para esperar cosas desagradables”. Freud también fue exigido por su época a dar cuenta de los resultados, en la Conf. 34 de Introducción al Psicoanálisis (1933) encontramos que “El psicoanálisis es una terapia como las demás, entonces tiene sus triunfos y derrotas, indicaciones y limitaciones”.

- Referencias en Lacan: Las pocas que hallamos al respecto, definen a la cura como algo que se logra por añadidura, no como un fin en sí mismo. A diferencia de Freud, Lacan dijo que el psicoanálisis no es una terapéutica como las demás, pues quien pasa por una experiencia analítica no puede volver a lo que era antes, no retorna a un estado anterior.

- Los debates actuales: La época requiere de un esfuerzo por parte del psicoanálisis para dar cuenta de su eficacia y dicha respuesta es posible a partir de los efectos terapéuticos de la cura que un analista conduce, es decir desde el psicoanálisis mismo, en un marco adecuado, de manera tal que no sean otras prácticas las que impongan sus criterios de evaluación. La disertante comentó acerca de la movida cultural, social y psicoanalítica en los ámbitos de la salud mental en Francia, transmitidos por la Agencia Lacaniana de Prensa, a partir de la pretensión del Estado de imponer un modo terapéutico y de evaluación basado en las terapias cognitivas comportamentales y frente a lo cual han reaccionado intelectuales, políticos, psicoanalistas y terapeutas, entre ellos J A Miller quien ha conformado el foro psy para definir qué tipo de evaluación convendría al psicoanálisis. Cuestión a la que Freud también se vio confrontado en su época y a lo cual intentó responder desde el psicoanálisis, apelando a la propia experiencia del analista. En Consejos al médico (1912), se refiere a la actitud del analista para obtener los mejores resultados terapéuticos, “aquellos casos en los que no perseguimos ningún fin en particular, dejándonos sorprender por cada nueva orientación y actuando libremente sin ningún objetivo”. C. Castillo subrayó que hay dos campos: resultados terapéuticos y por otro el de aplicaciones del psicoanálisis, o sus usos , a partir de lo cual surgieron diversos comentarios de los asistentes respecto de las aplicaciones en Educación y en Institutos de Menores.

- La pulsión en Freud y Lacan: En base al seminario 11, C. Castillo refirió que la noción de pulsión (Trieb) venía de una larga historia en el campo de la fisiología, mas luego se separa de estas disciplinas por la magnitud que adquiere en la teoría analítica. Mientras que Freud le atribuyó el carácter de mito, Lacan le dará el estatuto de ficción (noción tomada de Bentham) fundamental que es preciso construir para trabajar en un cierto campo.

- Elementos de la pulsión: En el cap. 13, titulado por Miller El desmontaje de la pulsión sitúa los cuatro elementos que la conforman: empuje, fuente, objeto y fin, refiere que no pueden aparecer sino disjuntos y de esa manera va a trabajarlos. A partir del seminario 11 hay un esfuerzo de Lacan para ver cómo operar con este real. En Freud lo real va a aparecer como obstáculo al principio de placer, es el tropiezo, el hecho de que las cosas no se acomoden de inmediato, que al mismo tiempo es un modo de satisfacción por otras vías. De aquí que ningún objeto de la necesidad puede satisfacer la pulsión: La boca, por ej., no se satisface con comida sino con el placer de la boca y la pulsión oral tiene que ver con ordenar el menú. La pulsión organiza, en tanto circuito, el menú. Freud va a decir que en cuanto al objeto de la pulsión, no tiene ninguna importancia, es indiferente. En este punto Lacan introduce el objeto a, -que quizás sea la única creación de Lacan en la historia del psicoanálisis- como un objeto que no tiene ningún representable, es nada. En el seminario 11 Lacan separó la teorización de la pulsión de la del Edipo porque al remitirse a Pulsiones y destinos toma la pulsión no en su recorrido histórico, evolutivo sino en su carácter de acéfala como fuera de la historia personal del sujeto, ya que con Freud Lacan notará que la pulsión, con restricciones o no, pone en juego un goce, de lo cual el sujeto no puede sustraerse por más ley que opere. A continuación C. Castillo se refirió a las nuevas formas del síntoma siguiendo la noción de Lacan sobre la envoltura formal del síntoma, son los modos de representarse que tiene el síntoma pero que no hacen a lo que estructuralmente un síntoma es. Hay formas en que cada época tiene para describir un cierto padecimiento, por ej. lo que para Freud es crisis de angustia aguda de las neurosis actuales, es lo que actualmente se designa como ataque de pánico. Hay que buscar en las nuevas denominaciones de un padecimiento qué de la estructura está en juego. La jornada concluyó luego de numerosas intervenciones e inquietudes por parte de los asistentes.

Beatriz Cáceres y Mariana Filippo
Delegación San Miguel
–30 de abril Universidad Nacional de Gral.Sarmiento- En el marco de las primeras jornadas en San Miguel sobre los “Fundamentos freudianos y lacanianos de la violencia” Ernesto Derezensky dictó dos clases sobre “La Pulsión en Freud”.

Al referirse al tratamiento que se hace de la violencia señaló la importancia de distinguir lo que se muestra como fenoménico de lo que nombra a la estructura.

Se refirió a la subjetividad de la época y a la vigencia de algunos de los planteos freudianos señalando que Lacan entiende que el sujeto del inconsciente es compatible con el sujeto de la civilización, que fue abordado por Freud en su Malestar en la cultura. Tomó Totem y Tabú para presentar a la violencia a partir de un abordaje mítico y a la prohibición del incesto y el parricidio como los fundamentos de la renuncia pulsional y la condición o el retorno de los fenómenos vinculados al ejercicio de la violencia. Presentó Psicología de las masas y análisis del yo donde, Freud propone demostrar que el psicoanálisis puede dar cuenta del núcleo del lazo social.

Se refirió luego a los textos sobre la guerra, en los que Freud pone en juego su teoría pulsional, para mostrar qué es lo que mueve a los hombres a hacer la guerra así como sus consideraciones sobre temas de actualidad: la desilusión ante la guerra y nuestra actitud ante la muerte EnConsideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte (”1915) se trata de la primera oposición pulsional. En” Porqué la guerra”(1922) empieza a considerar la pulsión de muerte, y la íntima relación entre la pulsión de muerte y la génesis del superyó. El paso que siguió en esta argumentación fue “El malestar en la cultura”, para justificar porqué este texto es desde un punto de vista una reescritura de Psicología de las masas. Propuso releer el capítulo 7 de El malestar en la cultura con los tres registros de Lacan y lo comentó de manera detallada centrando su interés en la articulación pulsión–superyó desde una perspectiva que tomó en cuenta el fenómeno de la violencia. Desarrolló la hipótesis freudiana que plantea como primaria la agresividad y la nueva teoría del amor más allá del narcisismo articulada al nacimiento de la conciencia moral; ubicando la incidencia directa del amor sobre la pulsión.

IOM – San Miguel




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