Hacia una tratamiento interdisciplinar de los problemas ambientales



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Hacia una tratamiento interdisciplinar de los problemas ambientales

Área 3: Ciencia – Tópico 3: Ecología y Medio Ambiente


Casiello, Francisco, Villarruel, Juan Manuel
Universidad Católica Argentina

Campus Rosario


1. Introducción

Los nuevos desafíos que surgen con relación a la intervención del hombre sobre la naturaleza, han exigido el desarrollo de nuevos instrumentos para el abordaje de problemas complejos. Sin embargo la necesidad ha sido tan acuciante que la reflexión sobre el fundamento de esas nuevas maneras de tratar los problemas ambientales ha sido más lento que el desarrollo de estas herramientas. De allí que resulte imprescindible detenerse a reflexionar sobre la manera de abordar los problemas ambientales, que se caracterizan por su complejidad y por su pluralidad, para ofrecer metodologías adecuadamente fundadas.

Las situaciones ambientales típicamente exigen el trabajo desde diversas disciplinas, constituyendo problemas interdisciplinares. La indagación con relación a las razones por las que una situación particular exhibe diferentes ribetes nos remontan hasta la filosofía clásica: desde Aristóteles sabemos que el ser se entiende de muchas maneras1, pero que todos estos diferentes sentidos se refieren a una sola cosa, a una misma naturaleza2. De allí que el conocimiento de la realidad sólo pueda efectuarse desde un análisis de las diversas maneras en la que la misma se da. Buscar esta comprensión múltiple supone especificar los diferentes modos en los que se da lo real y la forma en que se relacionan esas maneras distintas de ser, de modo de no perder de vista la naturaleza única de lo dado. La escuela de pensamiento que reconoce los múltiples modos en los que lo real se da y analiza filosóficamente sus fundamentos se denomina escuela de pensamiento multimodal. La reflexión sobre los diversos modos de conocer se denomina epistemología multimodal siempre que se refiera al modo objetivo de saber; y gnoseología multimodal, en cuanto que indague el modo de aprehender propio del sujeto de conocimiento.

De esta manera la escuela de pensamiento multimodal, intenta fundar sobre bases ciertas el tratamiento interdisciplinario de problemas ambientales, desde el reconocimiento de esta variedad de formas de darse de lo real.

2. Lo interdisciplinar es un concepto que depende del desarrollo histórico de las ciencias

Dentro del campo general de la filosofía, la ontología pretende la captación intelectual (en el logos) de aquello que es propio del ente (lo óntico). Aunque el ente se da espontaneamente, la filosofía y las ciencias han devisado diversos recursos intelectivos para la captar lo óntico desde diferentes logos: no sólo se encarga de esta tarea la onto-logía, sino que también lo hacen la bio-logía, la socio-logía, la antropo-logía y otras múltiples designaciones (no todas mencionadas con el enclítico “logía”, pero siempre bajo el mismo esquema). De esta manera, en el desarrollo histórico de las ciencias y de la misma filosofía, la realidad se ha visto escindida en su interpretación por las epistemo-logías (o logos sobre el conocimiento de las ciencias). Así las ciencias se han constituido como una colección, generalmente no muy bien articulada, de modos de intelección de la realidad, cada una desde un punto de vista diferente. La unidad se ha perdido entonces en dos sentidos: primero, en la escisión entre un sujeto que conoce y un objeto conocido; segundo, en un conocimiento parcial según cada modo de conocer. La exigencia del trabajo interdisciplinar no es diferente de la necesidad de reconstruirla.

Si bien la intención más profunda del espíritu es conocer tanto el mundo y a sí mismo de un modo absoluto y espontáneo, el cumplimiento de tal pretensión es sólo adjudicable a la divinidad. No quiere decir esto que debamos conformarnos con la comprensión de lo dado a partir de la doble ruptura indicada en el párrafo anterior, sino que es preciso procurarnos formas de reconstituir las lecturas parciales, a las que accedemos por los modos locales de saber, en una colección al menos articulada que respete las relaciones entre las epistemologías regionales y que mantenga presente el rol lo subjetivo en el conocimiento de la realidad. Los diferentes “logos” regionales representan diversos cristalinos que empleamos para ver y vernos como inmersos en la realidad de diferentes maneras, cada uno constituyendo, según la tradición histórica occidental, una ciencia en particular.

En la epistemología multimodal, que intenta servir de base para la consideración crítica de las metodologías de abordaje interdisciplinar de problemas ambientales- estas ciencias se ordenan conforme al grado de libertad con el que se manifiesta el ente en cada sus diversas maneras de darse. Las ciencias que se encuentran en la parte superior estudian la forma de manifestarse de los entes con mayor libertad, mientras que las se hallan en la parte inferior estudian las formas de menor autonomía.

Así, por ejemplo, en la matemática se supone que los entes bajo estudio no tienen libertad, sino más bien que ellos son completamente necesarios conforme a leyes. La matemática, a su vez, se halla determinada por la lógica en su forma de articular objetos abstractos y necesarios. De esta manera la lógica se ubica a la base de la jerarquía. Debido a su posición relativa se dice que la misma es, entre todas las ciencias, la más determinante y que rige incluso el formalismo de la matemática. Así, en un arreglo multimodal, la lógica determina la matemática y ésta lo hace con la física, ya ciencia de la naturaleza. Por su parte la física resulta normativa de la matemática. En efecto, tómese como ejemplo el caso de Newton: él se vio


compelido a desarrollar –en forma casi simultánea con Leibniz- el cálculo diferencial para completar su teoría de la gravitación universal, es decir, a encontrar en las determinaciones matemáticas las herramientas que posibilitaran el desarrollo de su física del universo.

De esta manera el análisis de las relaciones entre las ciencias nos va mostrando una cierta estructura de carácter jerárquico que va desde un modo lógico, pasa por una modalidad matemática y llega a una esfera de manifestación física. Así, pensamos un ente real en su aparecer físico según la manera en que una modalidad lógica determina la matemática que la ciencia física emplea para caracterizarlo. Vemos entonces que se establecen relaciones de carácter determinativo entre las modalidades inferiores (la lógica a la base de todo, seguida hacia arriba por la matemática y la física). Por su parte es también evidente que, considerando las esferas ética, jurídico-política y económica, la primera tiene una influencia normativa sobre la segunda y ésta sobre la tercera. En efecto, por ejemplo, la economía debe moverse dentro de la estructura normativa de la ley positiva que se establece en la esfera jurídico-política. Estas articulaciones entre las ciencias que estudian formas particulares de darse del ente, deben estar respetadas en las metodologías interdisciplinares de abordaje de problemas ambientales y han de mantener la variedad interpretativa de cada ciencia particular, evitando reduccionismos a cualquier ciencia específica.

Ascendiendo en la jerarquía desde la lógica y la matemática nos encontraremos primeros con los seres reales “necesarios”: los que pueden ser sólo de la manera que son, y con las ciencias particulares que los estudian: la física y la química, la biología. Representan todas ellas diversas maneras de comprender una misma realidad: diferentes objetos formales se asumen para un mismo objeto material.

El arreglo normativo-determinativo al que se ha hecho mención, rige de manera similar otras ciencias tales como la psicología y la sociología, y dentro ya del campo de los seres “contingentes”: aquellos que, teniendo alguna libertad, pueden ser de una manera diferente a la que son. De allí que en la epistemología multimodal, se desarrollen los modos de comprender de cada ciencia particular, respetando su orden de jerarquía y, de una manera especial, la relación entre las esferas particulares.

3. La epistemología multimodal como guía para la interdisciplinariedad

Si los problemas ambientales han de tratarse articulando diversas maneras de considerar una realidad, entonces la epistemología multimodal puede servir como ámbito de reflexión crítica para estos desarrollos. El trabajo interdisciplinario desarrollado bajo el esquema multimodal, supone la consideración de la articulación de las diferentes disciplinas en la jerarquía relacional a la que se ha hecho mención en lo anterior y en la que los aspectos determinativos de la naturaleza –y las ciencias particulares que dan cuenta de ellos- se encuentran en la parte más baja de la jerarquía, mientras que los aspectos normativos, captados por las ciencias sociales y las humanidades, se encuentran en la parte más alta.

La epistemología multimodal tiene la tarea de capturar la relación normativa-determinativa entre las diferentes disciplinas y articularlas de una manera adecuada de modo de poder justificar una metodología práctica de abordaje. Las relaciones normativas-determinativas que representan la conexión articulada en la que se intenta representar el todo indiferenciado de la realidad, deben corresponderse con relaciones afines en el campo de las epistemologías regionales. A los efectos de desarrollar la epistemología multimodal, es posible entonces comenzar o bien por los aspectos más determinativos o por los aspectos más normativos. Si se decidiera por la primera alternativa, el camino de la reflexión comenzaría por la lógica formal. En efecto: ella determina la comprensión de la epistemología, especialmente en lo que hace a la reflexión sobre las ciencias naturales. La lógica formal puede dar cuenta de los modos de razonar de las ciencias formales y, hasta cierto punto, también de las sociales y de las humanidades. En la epistemología multimodal importa en especial revisar la noción de proposición, los conectores lógicos elementales y la noción de razonamiento, todo siguiendo la clásica tradición aristotélica. Si bien la intención original de Aristóteles en el desarrollo de la misma era la de disponer de elementos de análisis del discurso político, en particular poder discernir aquellos razonamientos que, ofrecidos como apología o como propuestas políticas, se enunciaban en la polis, el mundo occidental capitalizó estos estudios convirtiéndolos, en la modernidad, en el arquetipo de la razón y en la base del desarrollo de la ciencia. Resulta sorprendente que los primeros principios lógicos aristotélicos de identidad, no contradicción y de tercero excluido sigan vigentes luego de dos mil quinientos años.

Ingresando en el campo de las ciencias naturales, el análisis epistemológico de diferentes corrientes muestra que, por ejemplo, Popper no emplea más estructura lógica que la Aristotélica, junto con algunos recursos formales posteriores, para desarrollar su “Lógica de la Investigación Científica”3. Su pensamiento pude considerarse como parte del tratamiento del segundo eslabón en el recorrido desde las ciencias más determinativas hacia el tope de la jerarquía multimodal. Por otro lado queda claro el rol determinante de la lógica en cuanto que no es sino el silogismo “modus tollens” (modo de destrucción) el que se encuentra a la base de la falsación popperiana. La propuesta de Popper, ciertamente sólida, es objetada por Kuhn4 afirmando que la ciencia en su funcionamiento “normal” no es la descripta por Popper, concediéndole parte de validez a su doctrina en cuanto que se aplique a la ciencia “extraordinaria” en todo caso, que si no fuera por el carácter inconmensurable entre los paradigmas vigente y nuevo, sí se asimila más a la propuesta de Popper. La ciencia “normal” kuhniana opera principalmente con la lógica de la deducción. Quedan así presentados dos entre los tres mecanismos lógicos básicos de la ciencia: la falsación y la deducción. La tercera componente, la inducción, queda representada por medio del pensamiento del círculo de Viena5, que muestra los resultados de una reflexión llevada al exceso de la lógica inductiva. La filosofía analítica desarrollada por esta escuela, madre de la filosofía del lenguaje contemporánea, tiene su punto culminante (y estrepitosa caída) en la discriminación entre las proposiciones carentes de sentido (entre las que ubica a las de la metafísica) y las que sí tienen sentido, cuyo significado en el caso de las proposiciones científicas es “su método de verificación”. La afirmación sepulta la idea de discriminar la ciencia de la metafísica según este criterio de demarcación, ya que esa misma proposición (“el significado de una proposición es su método de verificación”), en su misma ley, carece de sentido. Del análisis de las diferentes críticas al camino del conocimiento propio de las ciencias naturales, se deberá ir destilando en una elección metodológica interdisciplinaria particular.

Continuando con el recorrido desde las ciencias de la naturaleza hacia las ciencias sociales, puede decirse que Lakatos6 representa un puente entre las mismas. Aprovecha la particular ubicación relativa de la economía, en la parte baja de la jerarquía de las ciencias sociales, para mostrar, a través de su noción de los “Programas de Investigación Científica”7, cómo en la economía también opera muchas veces la falsación. Y la diversidad de escuelas económicas ayuda a esa exposición. Lakatos propone con sabiduría las condiciones que requeriría cualquier persona que propiciara una ideología política para que la misma pueda ser considerada como ciencia según el criterio de demarcación popperiano: que le expusiera, como Popper ha requerido en su propuesta de demarcación entre la ciencia y la metafísica, las condiciones bajo las cuales estaría dispuesto a abandonar su doctrina. No se trata sino de la condición de “falsabilidad en principio” propuesta por el filósofo de “La Lógica de la Investigación científica”8. Tanto en al campo de las ciencias naturales como el de las sociales –y el de la economía política en particular-, Lakatos9 plantea la noción de programas “progresivos” y “regresivos” de investigación, como paradigmas según el cual las mismas se desarrollan, de aplicación especial a las ciencias “sistémicas de la acción”, como las denomina Habermas10, es decir aquellas que intentan modificar el estado de cosas en el mundo social, tales como las ciencias económicas en general (incluyendo las ciencias de la administración) y las ciencias políticas. Un programa de investigación –y una ideología política también, afirma Lakatos también- se sostiene en el tiempo, en la medida en que sus pronósticos se hayan cumplido en forma más o menos regular, en cuyo caso el programa es progresivo; pero si esto no ha ocurrido –como afirma este autor aconteció con el comunismo del Siglo XX-, entonces el programa es regresivo y decae en el tiempo.

Continuando el camino de reflexión e ingresando ya de pleno en las ciencias sociales, un análisis crítico muestra la complementariedad de las tareas explicativas y de la comprensión como formas básicas de abordar la realidad social. Partiendo de la propuesta hermenéutica de Dilthey11 y de la sociología de Comte12, se abren dos grandes ramas, cada una de las cuales funda un enfoque básico diferente sobre la forma de abordar la realidad histórico-social. La primera constituye la epistemología de la comprensión, desarrollada en fenomenología por Husserl13 y ampliada por Heidegger14 como fenomenología de la existencia. Por su parte el enfoque comteano presenta las limitaciones clásicas de las posturas positivistas: un conjunto de corrientes epistemológicas que propician una clase de física o cálculo social en el que la estadística juega un rol predominante. La relación de esta rama con la filosofía analítica en la corriente anglosajona, es evidente. Esta distinción de corrientes marca también el recorrido de diferentes enfoques según se plasman en metodologías de abordaje interdisciplinar diferentes, a la vez que, reflexión mediante, puede orientar la elección de ciertos enfoques particulares y dejar de lado otros.

La introducción a la temática indicada en el párrafo anterior se comprende si se parte del pensamiento de Descartes15 y de Kant16, como giros fundamentales en el pensamiento moderno. Como reacción al idealismo trascendental kantiano, Hegel17 desarrolla la dialéctica filosófica cuyo estudio resulta de particular interés en cuanto que posibilita una poderosa construcción metafísica detrás de su “Filosofía de la Historia”18, que se basa en la noción de un espíritu que se piensa a sí mismo y, a la vez que adquiere autoconciencia, redunda en un proceso que permite asegurar la correlación entre lo pensado y lo real. Su célebre sentencia “Todo lo real es racional y todo lo racional es real”19 habla de la unidad de pensamiento y extensión que caracteriza al espíritu absoluto. Desarrollos posteriores han explicitado las implicaciones teológicas de su doctrina y posibilitado su reconsideración a la luz del misterio de Cristo encarnado20 y de la realización de la voluntad de Dios en la historia21.

En el campo sociológico Dilthey22 puede ser pensado en clave de contrapunto con el idealismo trascendental kantiano y con las construcciones metafísicas de Hegel, y a la vez como iniciador de la filosofía de la comprensión y es, en un sentido muy válido, también el padre de la filosofía de la existencia, en cuanto ésta se comprenda como el intento de escapar de la escisión sujeto-objeto propia de la modernidad. Este autor expresa claramente las contradicciones que se producen tanto al pensar al sujeto autónomo como fundante de la sociedad, así como al considerar a la sociedad como previa a la conformación del sujeto individual. El hombre, para ser estudiado –afirma Dilthey- debe ser simplemente destacado de su relación con la sociedad23. Esta noción indica la necesaria correlación existencial del hombre individual y la sociedad en la que está inscripto. Puede apreciarse la orientación de este autor hacia el desarrollo de una metodología nueva de abordaje para el estudio de las ciencias sociales basada en la unidad del pensar, del querer y del sentir. Sus intentos metodológicos, especialmente reconocidos por Heidegger, nos depositan en la fenomenología de Husserl24.

El camino de la fenomenología, ese “estudio de la experiencia de la conciencia”25 como ya Hegel lo había definido, se abre con Husserl26. Su detallada fenomenología permitió notables resultados en el campo de la filosofía y su capitalización desde el pensamiento cristiano. Heidegger intenta evitar construcciones metafísicas y su filosofía fenomenológica hermenéutica contiene también importantísimos elementos de su maestro Husserl, especialmente en la siempre renovada intención no sólo de “volver a las cosas mismas”, sino de permanentemente partir de ellas para develar una ontología de lo humano. Las consecuencias éticas del pensamiento de Heidegger, especialmente en lo que hace a la revalorización en clave existencial de la ética de la virtud, dejan importantes elementos para el desarrollo de éticas de la existencia de aplicación contemporánea, especialmente en el campo del medio ambiente, que pueda regir las consideraciones pertinentes en una metodología interdisciplinar.

El pensamiento existencialista de Heidegger se conecta con la filosofía de Martín Buber27, como representante de la filosofía del encuentro y del diálogo; de Emmanuel Lévinas28, discípulo de Husserl y de Heidegger quien desarrolla la idea de la primacía del otro frente a la primariedad del ser, como filosofía primera, y también con las reflexiones de Gabriel Marcel29 y su existencialismo cristiano, así como con el personalismo de Emmanuel Mounier30, todas claves de un pensamiento filosófico que provee un marco epistemológico para la reflexión sobre los principales problemas de la realidad contemporánea a la luz del cristianismo y son alternativas que orientan la elección de marcos doctrinales para la consideración de los aspectos éticos en los problemas ambientales bajo metodologías interdisciplinares y cuyo desarrollo está aún en una fase prematura.

4. Conclusiones

La Constitución Apostólica para las Universidades Católicas “Ex Corde Ecclesiae” orienta a reconocer que “mientras cada disciplina se enseña de manera sistemática y según sus propios métodos, la interdisciplinariedad, apoyada por la contribución de la filosofía y de la teología, ayuda a los estudiantes a adquirir una visión orgánica de la realidad y a desarrollar un deseo incesante de progreso intelectual”31. No sólo las problemáticas ambientales exigen el tratamiento interdisciplinario sino que además las actividades de investigación en la Universidad Católica han de incluir ”… el estudio de los graves problemas contemporáneos, tales como, la dignidad de la vida humana, la promoción de la justicia para todos, la calidad de vida personal y familiar, la protección de la naturaleza, la búsqueda de la paz y de la estabilidad política, una distribución más equitativa de los recursos del mundo y un nuevo ordenamiento económico y político que sirva mejor a la comunidad humana a nivel nacional e internacional”32.

Los problemas ambientales son arquetipo de aquellos en los que la Universidad está interesada, pero su tratamiento no es sólo cuestión de selección de un método de manera irreflexiva: la epistemología multimodal intenta contribuir al mejoramiento de los métodos interdisciplinares, mostrando pros y contras de los diferentes enfoque disciplinares según un arreglo normativo-determinativo que ayuda a comprender la particular relación entre los saberes regionales.


1 Aristóteles, Metafísica, Libro cuarto, II,1003a-1012b

2 Ibídem.

3 Popper, K, La Lógica de la Investigación Científica, Ed. Tecnos, Madrid, 1997

4 Kuhn, T., La Estructura de las Revoluciones Científicas, Ed. FCE, México, 1971

5 Ayer, A. (comp.), El Positivismo Lógico, Ed. FCE, 3º reimpresión, 1993

6 Lakatos, I., La Metodología de los Programas de Investigación Científica, Ed. Alianza, Madrid, 1983

7 Ibìdem.

8 Poper, K., ob. cit.

9 Lakatos, I., ob. cit.

10 Habermas, J., Conocimiento e Interés, lección inaugural, 1965, en Materials de Filosofía, Nº 12, Editorial Universitat de Valencia, 1996

11 Dilthey, Wilhelm., Introducción a las Ciencias del Espíritu, Edición original en 1883, traducción editada por Revista de Occidente, Madrid, 1966

12 Comte, La Filosofía Positiva, Editorial Porrúa, México, 1998

13 Husserl, E., Crisis de las Ciencias Europeas y la Fenomenología Trascendental, Ed. Folios, México, 1984

14 Heidegger, M., El Ser y el Tiempo, Ed. FCE, 14 reimpresión, México, 2008

15 Descartes, R., Discurso del Método / Meditaciones Metafísicas. Edic. de Manuel García Morente, Ed. Espàsa-Calpe. Austral, 6. Madrid. 1986

16 Kant, I., Crítica de la Razón Pura, prólogo, traducción, notas e índices de Pedro Ribas, Madrid, Ed. Taurus, 2005

Kant, I., Crítica de la Razón Práctica, traducción de J. Rovira Armengo, Ed. Losada, Buenos Aires, 2003

Kant, I., Crítica del Juicio; edición y traducción de Manuel García Morente, Ed. Espasa-Calpe, Madrid, 2001


17 Hegel, G. W. F., Fenomenología del Espíritu, Ed. FCE, Primera reimpresión, Argentina, 1992

18 Hegel, G. W. F., Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Ed. Universitat de Valencia, Valencia, 2da. Edición, 1992

19 Ibídem, p. 131

20 Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente, Carta Apostólica del Sumo Pontífice al episcopado, al clero y a los fieles como preparación del Jubileo del año 2000

21 Morandé Court, P., Claves para una comprensión cristiana de la crisis de la modernidad, Vertebración, Año 10, no.40, México, 1997, pp. 29-38

22 Dilthey, W., Introducción a las ciencias del espíritu, trad. Imaz, E., Ed. FCE, México, 1949

23 Ibídem, p. 39

24 Husserl, E., Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, Libro Primero, Ed. FCE, México, 1992

Husserl, E., Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, Libro Segundo, Ed. FCE, México, 2005



25 Hegel, G. W. F., Fenomenología del Espíritu, ob. cit., p. 49

26 Ibídem

27 Buber, M., Yo y tú: y otros ensayos, traducción de Marcelo Burello, Lilmod, Buenos Aires, 2006

28 Levinas, E., De la existencia al existente, traducción Patricio Peñalver, 2a ed., Arena Libros, Madrid, 2006

29 Marcel, G., Obras selectas, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2002

30 Mounier, E., El personalismo, 5ta ed., Ed. Eudeba, Buenos Aires,1968

31 ECE, 20

32 ECE, 20




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