Hacia una sociología y economía política de la crisis climática ante los límites planetarios a la Acumulación Capitalista



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Hacia

una sociología y economía política de la crisis climática ante los límites planetarios a la Acumulación Capitalista.1
John Saxe-Fernández2

1. Reflexión inicial

Al reflexionar desde la ciencia económica y política sobre la compleja temática que incluye el papel estelar de los combustibles fósiles en la etiología del capitalismo, desde el inicio de la revolución industrial (1750) cabe tener presente3 que el petróleo se posicionó durante la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) como el combustible del “capitalismo tal y como lo conocemos”4. Desde entonces, fuera bajo la sombra de Rockefeller o de Rotschild, en Francia y Europa, ese vital líquido empezó a recorrer todas las venas y arterias del sistema y transitó, desde las refinerías hacia los ríos, mares, carreteras, ferrocarriles, oleoductos acompañado luego de gasoductos a lo largo y ancho del planeta. Junto a grandes fortunas, alrededor suyo se elaboraron vastas corporaciones de enorme poder económico y político-militar y se construyó una magna infraestructura con inversiones estimadas en los billones (millones de millones, -trillions en EUA)- de dólares. Además de ser fuente principal de energía, que mueve y acelera el crecimiento capitalista, a la industria civil y militar, ilumina las ciudades, los suburbios, la campiña, calienta las casas y con el advenimiento de la máquina de combustión interna a base de gasolina y diesel, impulsa el transporte de pasajeros (o soldados) y de carga (minerales, metales, maquinaria, tanques y cohetes y bombas). Petróleo y gas, esos grandes generadores de energía primaria a nivel planetario, ingresaron a una etapa de crisis, tanto por el agotamiento de sus estratos convencionales5, como por sus efectos de calentamiento atmosférico vinculado a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) principal componente del “gas natural”. Puede decirse que al ingresar los combustibles fósiles a una etapa crítica, las grandes y poderosas corporaciones de esa industria entraron en un estadio de “conmoción” y movilización, que desde la década de 1980 evidencia grados de “irracionalidad”, prepotencia y maniobras de alto riesgo, sólo por su enorme participación en la generación de energía primaria mundial. Considérese que al finalizar la última hora del siglo pasado, los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas- representaban el 80 por ciento (91,000 Tera Watts hora -TWh) del total del suministro de energía primaria mundial y el 64 por ciento (9,700 TWh) de la generación de electricidad6. El peso del poderío político-militar e influencia socio-cultural acumulado por las grandes corporaciones que en la principal potencia capitalista, Estados Unidos, han estado -y están- íntimamente vinculadas al su proceso de ascenso hegemónico después de la Guerra Civil (se trata a lo largo de decenios de grandes monopolios/oligopolios -verticalmente integrados- del complejo petrolero/automovilístico(eléctrico), es de una dimensión igualmente “tera” y la resistencia gestada desde el inicio de los años 1980 al cambio de patrón, de paradigma energético, más que “sugerido”, “urgido” por la comunidad científica internacional desde sus principales revistas y del IPCC de la ONU, es de enorme calado y riesgo: a la fuerte inercia de su muy vasta y costosa infraestructura, se agrega una dinámica y multimillonaria campaña a través de sus principales cabildos -encabezados por el American Petroleum Institute -API-, de “negacionismo” del calentamiento atmosférico vinculado a los gases con efecto invernadero (GEI) y contra el consenso científico de las ciencias que estudian el fenómeno. El resultado inmediato es un empuje sin precedentes de esa “resistencia paradigmática” hacia un irreversible y catastrófico “colapso climático antropogénico” del tipo que, advierte la comunidad científica, se derivaría de un aumento mayor a los dos grados centígrados en la temperatura global promedio desde la era pre-industrial. Ese impulso hacia el abismo, esa resistencia “paradigmática” no ha sido domada por los instrumentos de Estado o instancia alguna de la “sociedad Civil” o de la comunidad internacional, como lo muestra el inusitado crecimiento de las inversiones de grandes firmas descendientes algunas de ellas de la Standard Oil Co entre otras ExxonMóbil y ChevronTexaco, además de Shell, BP, Total, en mega-proyectos de exploración y explotación de combustibles fósiles un asunto grave acompañado en el caso de ExxonMobil, por dar un caso7, del accionar de decenas de “institutos” y “centros de acción investigación”, cabildos fósiles, y a relaciones de clientelas y enlazamientos de la industria del gas y del petróleo de corte financiero y-militar, vínculos desarrollados, en el caso de EUA, a lo largo de los conflictos y guerras locales, regionales y mundiales que se desataron durante el Siglo XX y lo que va del Siglo XXI: el Departamento de Defensa (Dod) de EUA o “Pentágono”, observa el mayor consumo de combustibles fósiles de cualquier ente, público o privado del mundo8. Se trata de vínculos muy poderosos entre la planeación estratégica y logística de quienes comandan ese poderoso eje de acumulación (combustibles fósiles) y la planeación militar en torno a lo que el Pentágono percibe como efectos socio-políticos y militares derivados de grandes trastornos climáticos, es decir, dando por sentado que se proseguirá con las emisiones de GEI hacia el CCA9. De esa resistencia paradigmática, corporativo-militar, se derivan riesgos de largo alcance para la humanidad c y las otras especies que conviven con nosotros en este mundo. El predicamento energético-ecológico está íntimamente relacionado con la crisis sistémica del capitalismo, en lo que a todas luces, para algunos autores (Beinstein, 2015), es una “guerra global” en curso.10 Beinstein sostiene que
El Imperio está lanzado en una catastrófica fuga militar hacia adelante extendiendo sus operaciones hacia todos los continentes. Nos encontramos en plena guerra global. La estrategia de los Estados Unidos aparece articulada en torno de tres grandes ejes: el transatlántico y el trans pacífico, apuntando en una gigantesco juego de pinzas contra la convergencia ruso-china (centro motor de la integración euroasática), y luego el latinoamericano, destinado a la recolonización de la región. 11

Sobre el aserto de Beinstein cabe mencionar que, en efecto, según el teniente Robert Bockholt, de la oficina pública del Comando de Operaciones Especiales, Estados Unidos realiza operaciones militares, de guerra abierta y encubierta en 133 países, es decir, cerca de 70 por ciento de las naciones del orbe, por lo que solicita tropa a aliados como México para combatir bajo distintas excusas (terrorismo, narco, operaciones de mantenimiento de paz etcétera). “Con esto” de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, indica Emma Martínez en “EU transformará fuerzas armadas de México en ejércitos de ocupación” Estados Unidos “podría cubrir varias zonas internacionales con aliados y así reducir la presencia” de sus soldados“en esas tareas”12. En el caso de México, a la necesidad de carne de cañón mexicana se agregan los combustibles fósiles (dados los costos, las inercias y la precariedad geológica de los fósiles no-convencionales), el agua y los recursos territoriales, no usando instrumentos de mercado, sino preponderantemente militares, incluyendo un despliegue mayor de “fuerzas especiales” a nivel planetario para acceder a ellos. Así se plantea en estudios del ejército de Estados Unidos que muestran la desconfianza histórica de su clase gobernante en la “mano invisible”, inclinándose más, como por el petróleo de Irak, Libia e Irán, por el puño visible de la proyección de fuerza militar, vía la instalación de bases y la guerra.



Gregg Muttit, investigador británico que obtuvo acceso a mil minutas secretas de las reuniones del gabinete de ex Primer Ministro Tony Blair, entre los responsables de la participación de Inglaterra en la guerra de agresión contra Irak desatada en Marzo de 2003, minutas obtenidas a través de la Ley de Libertad de Información, indica que poco más de un año antes de acceder a la vicepresidencia de EUA, Richard Cheney, entonces gerente general de Halliburton, la mayor firma de servicios petroleros del mundo, dio un discurso al Instituto de Petróleo en Londres. Mencionó los serios retos que enfrenta la industria petrolera. En esa ocasión dijo que “por más de cien años en la industria hemos tenido que lidiar con un problema molesto: cada vez que uno descubre petróleo y lo bombea a la superficie, tiene que estar buscado más o salirse del negocio”. Exxon Mobil, como indica Muttit, tiene que asegurarse cada año de poco más de 1.5 mil millones de barriles de nuevas reservas sólo para reemplazar la producción en curso. Halliburton no tiene ese problema. Su negocio es el de ofrecer a las grandes firmas petroleras servicios técnicos y generalmente “esos trabajos se realizan a pocos años, mientras las grandes petroleras, tipo Shell, Exxon y BP requieren de contratos de veinte o más años” o más.13 La riqueza documental y analítica del libro de Muttitt permite percibir el alto grado de engaño al público sobre algunos de los objetivos de una guerra que ocasionó inmenso daño a la población iraquí. Mucho más que cientos de miles de bajas civiles, heridos, millones de desplazados, gran miseria, destrucción y bárbara represión. Imposible hacerle justicia a este trabajo haciendo una mención de paso. Basta con recordar que mientras Tony Blair, poco antes del inicio del brutal ataque a Bagdad, pontificaba en radio y televisión sobre cómo el “honestamente consideraba la teoría de la conspiración petrolera como lo más absurdo cuando uno la analiza”, ya desde noviembre 2002 altos personeros de BP sostenían reuniones con integrantes de su gabinete (en la Foreign Office) cuyas minutas los citan diciendo “Irak es el gran objetivo petrolero”. En esas minutas se consigna que “BP está desesperada de ingresar ahí”. Richard Paniguian de BP fue citado hablando a miembros del gabinete sobre Irak. Mencionó “lo vitalmente importante, más importante de cualquier cosa que hemos visto en mucho tiempo”, ello, según las minutas en la argumentación de Paniguian sobre por qué Irak es algo especial para las compañías del petróleo. No sólo tiene las segundas reservas petroleras más grandes del mundo, pero además un gran potencial de nuevos hallazgos”. Aún más, continuan las minutas, “los costos de producción petrolera -en un rango de entre cincuenta centavos y un dólar por barril-, está entre las más bajos del mundo”14 Y mientras el Primer Ministro mentía y avalaba con Bush junior operaciones tipificadas como violaciones al Derecho Internacional -como la guerra de agresión y brutales crímenes de guerra por el Derecho Penal Internacional vigente, en las reuniones privadas de representantes de, BP, Shell y BG Group en visitas a la ministra de comercio le mencionaron que “Irak “sería de inmensa ventaja estratégica para cualquier compañía que salga -de la guerra- en una posición de mando”. Las tres empresas, dice Muttit, insistían “que debían tener tantas oportunidades en el Irak liberado (sic), como cualquier competidor de EUA. Las empresas, se dijeron que “estaban muy preocupadas por rumores de que EUA estaba haciendo negocios con los gobiernos de Rusia y Francia, “ofreciéndoles contratos petroleros a sus empresas a cambio de apoyo a la guerra”. En juego estaban poco más de un millón de vidas iraquíes, cientos de miles de jóvenes y familias destrozadas. Y todavía, esta “impunidad sistémica” se vive en los intocables Bush, Cheney, Wolfowitz, Rice, y como una bofetada desde la CNN, que de vez en cuando muestra imágenes del incalificable bombardeo contra la población de iraquí, mientras una voz de fondo anuncia que ese fue, (textual): “el día en que se iluminaron los cielos de Bagdad”. ¡Ahora petroleras y sus políticos van con todo, por lo que van dejando del planeta, de su clima, recursos atmósfera.

2 Poderoso eje de acumulación

A lo largo de estos dos siglos y medio en Estados Unidos de América (EUA) y en Europa las empresas involucradas en el negocio del carbón, petróleo y gas -y las vinculadas a la máquinas de combustión interna, la generación de electricidad a base de combustibles fósiles (también la nucleoelectricidad y en menor medida la hidroelectricidad- encabezaron lo que se fue perfilando como uno de los más vitales y poderosos ejes del poder capitalista, elaborándose alrededor del mismo una compleja gama de poderosos intereses socio-económicos, políticos y corporativos- con sus cabildos y sindicatos,, cuyo papel en el ascenso y caída de las grandes potencias, de manera notable fue su papel en el ascenso hegemónico de EUA. En particular en la transición hegemónica de los imperialismos asentados en Europa, encabezados a nivel mundial por el Imperio Británico a EUA, que pasó de retador hegemónico a hegemón a lo largo de la Guerra Hispanoamericana, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. El papel de la guerra como árbitro último de las sucesiones hegemónicas ha sido frecuente, como han mostrado Fernand Braudel y Giovanni Arrigi. Pero el vasto desarrollo y despliegue de EUA y Rusia de armamento balístico inter-continental, con armamento termonuclear, químico y biológico, de lanzamientos de plataformas terrestres, oceánicas, aéreas y espaciales parece hacer de esas rutinas sucesorias, prácticas de suicidio colectivo poco capaces de asegurar la sobrevivencia física de cualquier retador hegemónico.

Centrar la atención en el entramado de poder gestado en el área de la energía y en particular del petróleo ha sido tarea de historiadores, economistas , sociólogos, politólogos, antropólogos. No es la intención en este trabajo abordar el análisis y crítica de tan abundante literatura15, sino desde estudios del sector, entre otros, de James O´Connor16, Robert Engler17, Daniel Yergin, Kenneth Deffeyes, Richard Heinberg, Matthew Simon y Steve Coll18. El objetivo es centrar la atención en la dinámica que va adquiriendo la poderosa “resistencia paradigmática” del conglomerado de empresas de los combustibles fósiles (big oil and gas, big coal,) ante lo que a todas luces la comunidad científica ha llegado a comprobar en cientos de investigaciones y de publicaciones bajo dictamen de pares: el destacado papel los “gases con efecto invernadero”-GEI- el dióxido de carbono (CO2), junto con el metano, el dióxido de nitrógeno y otros gases, en el cambio climático global antropogénico, con alto riesgo de evolucionar hacia un “colapso climático antropogénico” CCA.

Como este fenómeno planetario, en curso, se vincula a lo que desde el último cuarto del Siglo XX se perfila como una larga y estructural crisis de acumulación capitalista que se prolonga hasta nuestros días, este trabajo procede bajo tres lineamientos planteados por Giovanni Arrighi: que “las crisis del capitalismo son históricamente específicas; ocurren dentro de períodos particulares del desarrollo capitalista y deben ser teorizadas dentro de las matrices de clase e institucionales de ese período”19.

La especificidad histórica del actual desarrollo capitalista es la de la financiarización acompañada de una alta militarización; las matrices de clase e institucionales que se proyectan de la dinámica histórica en el caso de Estados Unidos, son las hilvanadas en torno al fenómeno imperialista articulado desde una “presidencia imperial” que tiende históricamente a la usurpación de funciones legislativas y judiciales, que está al mando de una vasta burocracia (la mayor conocida en la era moderna) y enorme flujo presupuestal asignado por el Congreso estadounidense, ambos en estrecha interacción, ocasional conflicto y amalgama básica con las grandes corporaciones20 ( es el llamado “triángulo de hierro”). Es el período histórico en el que se hace manifiesta la escasez de recursos naturales “convencionales” no renovables, y desde luego los recursos renovables -agua, forestas y de manera importante resalto la biodiversidad-. Se trata del arribo del “peak everything” que incluye los límites atmosféricos ante la acumulación de GEI.

Tal es el contexto en el que ocurren los todavía (2015) no aclarados ataques del 11/S (2001), a pesar de graves observaciones hechas por alto personal militar, de inteligencia, de la ingeniería civil, la arquitectura y otras ramas vinculadas a los componentes esenciales del siniestro.21 Los ataques que han servido como excusa y plataforma para vastas modificaciones en el entorno institucional-constitucional de EUA y su proyección de poder, alta militarización de su política exterior, y de virtual suspensión de la Constitución, del estado de derecho e instaurado régimen de excepción” de corte policial militar, y espionaje indiscriminado22 es asunto que afecta a esa nación y al mundo.. Es este “conjunto” de factores y fuerzas económicas, políticas, de recursos naturales y climático-ambientales que hace de esta crisis una crisis sistémica con más que visos inquietantes de que se acentúe e prevalezca la resistencia paradigmática a la transformación necesaria del capitalismo tal y como lo conocemos, ello tanto en el sentido de que el papel de la guerra en las sucesiones hegemónicas, de desatarse al nivel de guerra geneneral termonuclear, (con un orden de probabilidad inquietantemente mayor en nuestros días, según se informa desde el “Doomsday Clock” del Bulletin of Atomic Scientists (http://thebulletin.org/clock/2015) conduciría a la abrupta extinción de la civilización humana , tanto como en el sentido de que el capitalismo realmente existente, es de riesgo mayor a la vida sobre el planeta, tal y como la conocemos.

Weber, quien, como apunta Altvater, además de mencionar “la orientación hacia la adquisición como una ´filosofía de la avaricia´ que, como dijo Marx educa más en la cultura del enriquecimiento que del goce,”… también entendió que “la racionalidad de la sobreproducción no es solo una manifestación del espíritu capitalista y la racionalidad que lo caracteriza, sino que ésta sólo puede llegar a ser con el uso de los combustibles fósiles”23: En sus valiosas reflexiones el autor recupera una conversación de (Werner) Sombart con Max Weber,

¨Cuando en una ocasión hablé con Max Weber” sobre las perspectivas de futuro y le pregunté cuándo tendría fin este aquelarre que tiene lugar para la humanidad en los países capitalistas desde comienzos del Siglo XIX, me respondió:´cuando la última tonelada de cobre se funda con la última tonelada de carbón`”24.

Y cuando, sería necesario agregar ahora, “las emisiones de GEI nos estén llevando a un punto de quiebre, de irreversibilidad, hacia un colapso climático antropogénico. Para Altvater,
El cambio climático, con sus desastrosas consecuencias para la humanidad cuando no para la evolución de la vida toda sobre la Tierra, no sólo no se detendría, sino que seguiría su curso bajo un régimen capitalista de nuevo cuño. Los consumidores críticos, la burguesía con capacidad de determinar su estilo de vida y la sociedad civil ilustrada que “algunos” (Leggewie y Walzer) imaginan como resistencias al cambio climático, no evitarían el fin del mundo tal y como lo conocemos, ya que no estarían dispuestas a contribuir a poner fin al capitalismo tal y como lo conocemos. …Ajustar el mundo a las demandas del capitalismo y proseguir con el funcionamiento ininterrumpido de los negocios a través de la crisis son, incluso aunque no se formule explícitamente, las directrices políticas de las élites dominantes en Europa, pero también en otras regiones del mundo”.25
La observación aplica, con particular impacto mundial, a Estados Unidos y otras potencias, en particular asiáticas -China, Japón, Corea del Sur, cuyo principal eje de acumulación -y de poder político- también gira en torno a las grandes empresas de los combustibles fósiles. La resistencia paradigmática a la transformación del sistema y del acendrado fosilismo requiere de revisión histórica y de la sociología y economía polítiica.
El petróleo en el ascenso hegemónico de EUA.

Luego de la “Guerra Civil”, la mayor matanza registrada en el Siglo XIX, el gran poder militar hilvanado por Abraham Lincoln y su Secretario de Estado William H. Seward para someter al Sur Confederado a una rendición incondicional, el país prosiguió la ruta hacia el ascenso hegemónico: algo más que la tragedia humana de la nación y la victoria militar del Norte sobre el Sur se hizo presente: la emergencia de un nuevo e inmenso complejo bancario-industrial-ferrocarrilero, petrolero/eléctrico y de comunicaciones. Durante la Guerra Civil los bancos que brotaban y crecían invertían, alimentaban y especulaban con empresas de todo tipo alentadas por ganancias astronómicas vinculadas al irrefrenable consumo de todo tipo de bienes por parte de los ejércitos norteños. Desde el inicio mismo del conflicto (1861), cuando quedó claro que la guerra iba para largo, la alta finanza norteña aglutinada en Wall Street, en medio de la masacre, se frotó las manos: las oportunidades de grandes negocios que abría la guerra eran de órdenes de magnitud hasta entonces desconocidas en EUA y, vale agregar, por la dimensión demográfica y territorial/continental de EUA, en Europa.

De ser una nación que en 1860 apenas producía acero y un poco de petróleo, a finales del siglo se hacía sentir el empuje del mayor complejo productor de acero y del dominio estadounidense de los mercados petroleros del mundo. Tan pronto se descubrieron los primeros depósitos de petróleo en Pennsylvania (1859) ya John D. Rockefeller, que había venido combinando y manipulando cinco refinerías durante la Guerra Civil, agregó una sexta en 1865 dando inicio a la Standard Oil Co, cuya descendiente es Exxon-Mobil, la mayor petrolera privada del mundo (2015). Al petróleo se agregaron el empaquetado de comida, las refinación de azúcar, la construcción de carruajes: todos ellos, productos agrícolas y manufacturas, íntimamente conectados y protegidos de la competencia externa (fundamentalmente de las aceleras y otros bienes y productos de Inglaterra) por medio de altas tarifas. Si en 1860 habían poco más de 36 mil kilómetros (kms) de ferrocarriles a finales del Siglo ya eran poco más de 400 mil kms. El poderío de los ferrocarriles, cuyas concesiones de tierra se conseguían con substanciales sobornos al Congreso, pronto fue superado, en su proyección de poder hacia dentro y fuera, por el negocio del petróleo26, mientras la migración de decenas de millones de trabajadores, primordialmente expulsados de Europa, abarrotaban Ellis Island (en Nueva York) y otros puertos de entrada.

Ya desde finales del Siglo XIX los grandes monopolios, entre los que destacaba el petrolero, realizaban sus propias operaciones de política exterior. El ascenso hegemónico de EUA ocurría en simbiosis con los detonadores del principal eje de acumulación del país y del mundo: los combustibles fósiles liderados por el petróleo. Como indica Walter LaFeber,

“ (E)n los años 1890s, por ejemplo, la Standard Oil Company de John D. Rockefeller controlaba el 70% de todos los mercados de petróleo del mundo.La proyección del poder petrolero, hacia fuera y hacia dentro de EUA fue tan grande y fulminante como el paralelo ascenso hegemónico de esa nación. Si la Standard Oil Co cuadruplicó sus sus ventas al exterior durante los años 1880´s, también se elevó la proyección de poder económico, y diplo-militar de esa empresa, consultada de manera frecuente por el gobierno en sus diseños y problemas de pollitíca exterior. Standard Oil daba línes, en estrecha relación, a veces conflictiva con los instrumentos de estado. El director de la invasión al mundo de Rockefeller, William H. Libby, se jactaba de que ´el petróleo se ha incrustado en más esquinas y espacios de los países civilizados e incivilizados, más que cualquier otro producto que emana de una sola fuente”.27 En ese momento la industria petrolera rusa se presentaba como competencia a Standard Oil, alentados los rusos por la banca Rothschild de Francia. Rockefeller superó el retó, abriendo refinerías en Europa Central y Standard Oil estableció una subsidiaria encargada de contrarrestar y neutralizar las operaciones petroleras rusas en Europa Occidental y el Lejano Oriente. Todo esto ocurría, apunta LaFeber, “muchos años antes de que otros estadounidenses pelearan otra guerra fría contra Rusia: ya desde entonces los ejecutivos de Standard Oil desarrollaban su propio y amargo conflicto”28, y su propia “política Exterior”.

El poderío monopólico de Standard Oil se hizo más y más sustantivo y visible conforme se acrecentó la producción estadounidense de todo tipo de bienes requiriéndose la ampliación de mercados y con ello una mayor intervención de los instrumentos de estado, diplomaicos y militares, a favor de grandes exportadores y bancos de inversión, liderados por el petróleo y sus derivados.

Esta amalgama entre el ascenso de Estados Unidos como potencia mundial y los poderosos empresarios/banqueros de la industria del gas y del petróleo se acrecentó de manera significativa desde el arribo de la máquina de combustión interna -a base de gasolina o diesel- para el transporte de pasajeros y carga de uso civil y militar, terrestre, aéreo-espacial y marítimo y, desde luego, para la generación de electricidad. Se incluyen las actividades de la industria de gas y petróleo, “corriente arriba” (exploración, producción de petróleo y gas) y “corriente abajo”, refinación, con todos los encadenamientos petroquímicos, distribución, comercialización). Además, después de la Segunda Guerra Mundial se observa una explosiva suburbanización a lo largo y ancho de EUA, que agudiza la automovilización y la caracterización, alentándose, incluso desde los años veinte y treinta del Siglo XX, cambios significativos en la dinámica familiar y sus pautas de comportamiento sico-social, registrados en los estudios de Robert y Helen Lynd, Robert Park de la Universidad de Chicago, seguidos por Everett Cherrington Hughes, Ervin -Goffman y Howard Becker.

EU en la Cúspide Después de la Segunda Guerra Mundial

Como he indicado en otra oportunidad29, la SGM fungió como el ariete capaz de sacar a EUA y al mundo de la Gran Depresión. Fue una brutal tragedia humana, de un orden de magnitud hasta entonces desconocido, que concluyó con los militarmente innecesarios ataques atómicos contra la inerme población de Hiroshima y Nagasaki. Además de fungir como el gran acontecimiento “anticíclico” del que luego se instauró la movilización bélico-industrial permanente de EUA. Surge entonces una economía permanente de guerra y cuya dimensión más amplia fue analizada por Marcuse desde su Seminario sobre “EU: Estado de Guerra” (The US Warfare State)30. En medio del gran “boom” de posguerra, para Marcuse el warfare state era “un estado en que el bienestar se logra por medio de la movilización total de recursos humanos y materiales frente a un enemigo, interno o externo, real o imaginario, para le eventualidad de una guerra, interna o externa”. Aunque las mayores batallas de la Segunda Guerra Mundial y el mayor número de bajas fueron protagonizadas y soportadas por la URSS y Alemania, Washington fue el principal beneficiario de la masacre y el destrozo europeo. Con sus ciudades y economía no sólo intactas sino en medio de gran expansión industrial militar por la guerra, la sobreproducción se hizo presente en medio de un poderío político, económico, tecnológico y militar estadounidense que colocó EUA en la cúspide, como potencia hegemónica y con ello la expansión de las corporaciones petroleras, automovilísticas, eléctricas, petroquímicas, se consolidó y se amplió considerablemente junto a la instauración de un “nuevo orden económico” impulsado por EUA desde Bretton Woods, (1944), con el dólar como moneda global y con un aparato militar y de seguridad nacional dispuesto a usar el Plan Marshall y todos los medios, incluyendo operativos clandestinos, en busca de instrumentos externos que le permitiesen absorber su enorme capacidad instalada en lo agrícola, lo industrial y de capital, esencial para consolidar y ampliar la supremacía. Bajo ese impulso (y el riesgo de que las economías europeas, devastadas, institucionalizaran el trueque entre ellas) el Plan Marshall se concibió como instrumento que través de la influencia que generaba sobre las decisiones europeas, permitiría el control de las principales cuencas petroleras, especialmente la del Oriente Medio. “Como una nación capitalista incapaz de ampliar su mercado interno por medio de una redistribución del ingreso nacional para absorber el excedente”, escriben Gabriel y Joyce Kolko,

… Estados Unidos enfrentó la posibilidad de hundirse de nuevo en otra depresión que sólo la Segunda Guerra Mundial llevó a su fin. Las alternativa fue la exportación de dólares, primariamente por medio de grants, (subvenciones, concesiones) que no de préstamos”31.Además, el Plan Marshall fue concebido para facilitar dólares para las importaciones de los países europeos que en ausencia de divisas, empezaban a usar el trueque en sus intercambios. El Plan Marshall fue para Washington la oportunidad para subsidiar las exportaciones de sus firman y además asegurar una influencia permanente capaz de influir las políticas económicas e internacionales de la Europa Occidental”32.

Otros objetivos se centraron en abatir el nacionalismo económico, en Europa y en particular en América Latina, donde un México “mal portado” había nacionalizado el petróleo en 1938. Si el objetivo de la diplomacia después de la Guerra, en particular de la Junta celebrada en Chapultepec en 1945 era revertir esa nacionalización mexicana tanto como la Boliviano, la mayor influencia que las concesiones (grants) o subsidios del Plan Marshall ofrecían a EUA se centraban en abrir a sus empresas petroleras los vastos campos del Oriente Medio. Los dolares del Plan, se utilizarían para la compra del vital líquido a las firmas de EUA,. Desde entonces tanto el ascenso militar como el de los intereses en torno al poder del complejo perro-automovilístico y eléctrico en la dinámica de poder de EUA ha sido un proceso orgánicamente hilvanado con la instauración de una economía en permanente movilización bélico-industrial y de un “estado en guerra permanente” en el que los costos de la movilización bélico-industrial y las prácticas administrativas de la política de “cost plus” (es decir, de privilegiar el contratista militar tolerando todo tipo de “sobrecostos” a fin de estimular la economía, según planteó Robert S. McNamara tan pronto asumió la secretaria de Defensa. Ese keynesianismo “militar” impulsado desde la vasta estructura burocrática manejada por mencionado “triángulo de hierro” es una construcción social engranada con la apropiación del excedente y centrada en la generación de ganancias por medio del uso de la información y la influencia33. Nada que ver con el “mercado”. Impulsado por dos de las fracciones de clase más poderosas, la bélico- industrial –no sólo la aeroespacial- y el formado por las industrias de combustibles fósiles, eléctrica y automotriz, se cimentó una forma de pensar, de hacer negocios y de plantear los problemas básicos bajo supuestos premisas que reforzaban la permanencia y la ampliación de las operaciones empresariales, políticas y administrativas de esa amalgama de empresas. Su influencia en los altos consejos del Legislativo, Judicial y no sólo los del Poder Ejecutivo, sino sobre la presidencia misma, de manera directa, ha sido –y es– de orden mayor.3414

El impacto de tal construcción social no tiene precedentes. En EUA, desde la tercera década del Siglo XX la Ciencia Social en general, la sociología y la psicología en particular, empiezan a registrar cambios significativos en las formas de organización social y en la dinámica, en especial en la vida intra- familia y también en el desarrollo urbano, derivados del aumento, persistente y creciente, del uso del automóvil. El fenómeno conoció en los trabajos de los esposos Lynd (Middletown y Middletown in transition)35 el despegue de un vasto esfuerzo de investigación y acervo bibliográfico sobre la “suburbanización”, las pautas de trabajo, de recreación, de cortejo, de socialización de niños y jóvenes, con nuevos valores de consumo para el establecimiento de los prestigios y “status” sociales centrados en el automóvil particular y en un creciente consumo de combustibles fósiles alentado por las distancias de la suburbanización..

Al tiempo que desde los gobiernos locales, estatales y federales se impulsaba y estimulaba el crecimiento del tráfico automovilístico –a base de la máquina de combustión interna -, junto a la vasta infraestructura de carreteras, puentes, túneles, y de distribución del combustible, se desalentó y hasta se eliminó en ciudades de enorme empuje poblacional como Los Ángeles, California, el transporte eléctrico masivo y en general el transporte público. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, el transporte ferrocarrilero de pasajeros se desfinanció y deterioró, en contraste con la experiencia europea. La pauta de des-ferrocalización ocurrió paralelamente con un amplio programa de infraestructura carretera. Por medio del Banco Mundial se impulsó un vasto programa de privatización y desmantelamiento de las comunicaciones ferrocarrileras en América Latina, alentándose en su lugar, el uso todavía más intenso del automóvil privado y de los autobuses. El consecuente negocio de la máquina de combustión interna y de la quema o transformación petroquímica de combustibles fósiles aumentó a un ritmo creciente.

Mientras, en EUA la movilidad de las personas y de las familias se amplió de manera exponencial. La centralidad del automóvil, fue promovida por el vasto aparato cultural generado a su alrededor y por crecientes mecanismos de subsidio, en especial para la industria petrolera cuyo destino se ató más y más al expansionismo automovilístico y carretero.

Después de la Segunda Guerra Mundial el impulso del gobierno federal al proceso de automovilización y carreterización se acentuó de manera considerable. Los cabildos de las grandes empresas automovilísticas, con el endoso entusiasta del presidente Dwight D. Eisenhower,(1953-1961), impulsaron y aprobaron en 1956 la Ley de Ayuda Federal a las Carreteras, entonces planteada como parte de las medidas para la defensa nacional y para canalizar fondos federales a la construcción de una vasta red de autopistas semejante al “Autobahn” construido por Hitler. Conocida como Sistema Inter- Estatal de Autopistas (Interstate Highways System, IHS), es un extenso tejido que en 2004, con una inversión acumulada de más de 130 mil millones de dólares, contaba con 75, 376 kilómetros de extensión que llega a todos los principales centros urbanos. Esta cantidad de kilómetros es parte de un asfaltado carretero y de caminos estimado en 4 millones de kilómetros. El IHS, una infraestructura adicional al de por sí inmenso Sistema Nacional de Carreteras, contrasta con sus contrapartes en otros países industrializados, pues su diseño incluye el paso por los centros urbanos (downtown) a modo de fortalecer el uso del automóvil y acentuar el desarrollo suburbano de posguerra. Y es que el IHS fue pensado para uso tanto civil como militar ya que su diseño estructural permite el traslado de una amplia gama de abastecimientos y maquinaria de guerra incluyendo la muy pesada, municiones, tanques. Incluso se utilizó (¿utiliza?) para la movilización frecuente –y manejoiza-, de cohetería balística intercontinental con ojivas nucleares con el fin de acrecentar la percepción de inminente ataque en la entones URSS, acentuando la incertidumbre en torno a la localización de esas armas de destrucción masiva..



Con tales estímulos a la amalgama de empresas beneficiadas, no extraña que algunas estimaciones precisen que el conductor estadounidense consume en promedio su peso en petróleo crudo cada semana. Esto, dicho de otro modo, significa a nivel mundial, que los automóviles sobrepasan en peso a la población en una relación de 4 a 1 y consumen en combustible la cantidad de energía cercana a esa misma proporción que lo que la gente en alimentos. El costo por tener un automóvil se calcula entonces en unos 1,500 dólares anuales, sin embargo, si se suman a éste aquellos aspectos ambientales y sociales, el coste rondaría los 25 mil dólares por automóvil.18 Como es una industria sin mayores regulaciones ambientales su impacto es considerable., en particular en toneladas de CO” a la atmósfera. De acuerdo con la Oficina de Estadística del Transporte en 2012 habían 254 millones 639mil 386 vehículos registrados en EUA. De esos, 183 millones, 171,882 eran vehículos de uso liviano. Otros 50 millones 588,676 eran livianos de base larga y 8 millones, 190,286 se clasificaron como vehículos de doble eje y de seis o más llantas y 2 millones, 469,094 fueron clasificados como ·combinación de camión. En existencia había 8 millones 454,939 motocicletas así como 764,509 autobuses36. La flota de aviones pasó de 76,549 a 209,034. El total año por año, de 1960 a 2012 de Aviones, vehículos, embarcaciones y otros consultar nota 36. Una tabla comparativa de varios países de emisiones de CO2 es ofrecida por el científico James Hansen et al, ver adelante.

James Hansen y el calentamiento atmosférico global antropogénico

Aunque el fenómeno del calentamiento atmosférico por la presencia de gases con efecto invernadero (GEI), principalmente CO2 y metano era asunto conocido por la comunidad científica y grandes firmas petroleras como Exxon/Mobil tenían conocimiento del mismo desde al menos 1981, fue el testimonio del climatólogo James Hansen de la NASA ante el Senado de EUA en junio de 1988 quien, junto con otros científicos, advirtieron, urbe et orbi sobre el efecto climático de los GEI. En la primera página del New York Times apareció el encabezado: “El Calentamiento Global ha comenzado, dice experto ante el Senado” con un subtítulo: “ Urge el recorte drástico en la quema de combustibles fósiles para combatir el cambio en el clima”, con una síntesis de la advertencia de Hansen, acompañada de una gráfica “Calentamiento Global:¿Efecto Invernadero?” que muestra los registros del aumento promedio de temperatura entre 1950 y 1980.”37

(Fuente de la gráfica: James Hansen et al 1988)

Desde entonces el consenso de la comunidad científica a nivel mundial se acrecentó. Un estudio que cuantifica ese consenso indica que entre los más de 11 mil estudios científicos publicados desde 1991 a 2011, que expresaron una posición sobre el calentamiento global antropogénico,, 97.1% apoyaron el consenso científico sintetizado por Hansen. Entre los científicos que expresaron una posición sobre el calentamiento global antropogénico (CGA), en sus síntesis, 98.4% adoptaron el consenso” (Cook et al, 2013, p.3)

Hoy el problema es grave, es de nivel planetario y sus efectos potencialmente catastróficos si no es que inminentes: tratándose de fenómenos como la acidificación de los océanos, la perdida acelerada de biodiversidad a nivel planetario, el derretimiento de glaciares y casquetes polares e incrementos acelerados de los niveles oceánicos.

Parte central del consenso científico es la necesidad, urgente de encontrar alternativas a un “colapso climático antropogénico” (CCA) tanto como a la aceleración de la extinción masiva antropogénica” de especies, asunto de primer nivel (Leakey y Lewin, 1998; Ceballos et al, agosto 2015). A principios de la década de 1990, se estimaba que la población mundial consumía el “40 por ciento de la productividad primaria neta (PPN) del planeta, es decir, el 40 por ciento de la energía total contenida en los procesos fotosintéticos de todo el mundo, menos la que necesitan las mismas plantas para su supervivencia. En otras palabras, “de toda la energía disponible para sostener a todas las especies de la Tierra, el Homo sapiens se queda con casi la mitad” (Leakey y Lewin, 1998, 157). Según los biólogos Paul y Anne Ehrlich (1992, 225, citados en Leakey ibidem) las consecuencias, son fatales. «Salta a la vista que un aumento sustancial de la población humana y de su movilización de recursos repercute en la reorientación y consumo creciente de la PPN», «La humanidad querrá apoderarse de todo y perderá más en el proceso».9 Por cada uno por ciento del PPN global que nuestra especie confisque de más en las décadas venideras, plantean Leakey y Lewin “habrá un uno por ciento de menos disponible para el resto de la naturaleza. Al final, conforme se elimine el espacio de los productores, la productividad primaria se reducirá y caerá en picado. La diversidad biológica del mundo se vendrá abajo, y con ella la productividad de la que depende la supervivencia humana. El futuro de la civilización humana está, por tanto, en peligro”

La articulación de los biólogos, desde la perspectiva de la ciencia social, merece puntualización. Es necesario especificar, y ya existen estudios disponibles, qué países o corporaciones son las emisoras de GEI. De otra forma el asunto queda en una abstracción, eso sí, con una sólida fundamentación biológica o atmosférica.La observación de que “la humanidad querrá apoderarse de todo y perderá más en el proceso” merece atención analítica y crítica. Al menos desde la perspectiva de la ciencia social. El fenómeno es complejo y para su dilucidación se requiere del enfoque interdisciplinario. No será posible encontrar caminos alternativos al colapso climático antropogénico (CCA) sin recurrir al acervo de la ciencia social contemporánea. De otra forma, lo riguroso del conocimiento de la ciencia natural perdería su capacidad de transformación de la conciencia y de los procesos sociales y políticos. Al respecto es necesaria mayor precisión tanto conceptual y cuantitativa, como empírica, al menos en lo referido a la acción social que se corresponda con el dato duro ofrecido por la ciencia natural. Sólo en una primera aproximación, biológica, es la “humanidad” o el “Homo sapiens” el que se está apoderando de todo. Desde la perspectiva histórica (Nicholas Hildyard 2014)38 téngase muy presente que durante el periodo colonial, la brecha en términos de riqueza acumulada entre los países más ricos y los más pobres, aumentó de 3:1 a 35:1, conforme las potencias europeas extraían cantidades inmensas, masivas, de riqueza y recursos de sus colonias, minerales, metales, carbón, décadas después petróleo, gas. En la post-independencia la brecha no disminuyó. Aumentó: hoy es de 80:1. Sólo para referirme a datos recientes, según Credit Suisse las 3 mil 200 millones de personas más pobres del planeta (69 por ciento de la población mundial) tienen una riqueza individual promedio valorada en menos de 10 mil dólares y en conjunto poseen menos de 3 por ciento de los activos mundiales. En contraste, 32 millones de personas, menos de uno por ciento de la población adulta del mundo, tienen una riqueza estimada en 98.7 billones (trillions) de dólares, 41 por ciento de la riqueza mundial. Con datos de la ONG Oxfam publicados por The Guardian (Hidyard, op cit), se apunta que los 85 más ricos del mundo, en su mayoría residentes de Estados Unidos y Europa, “caben en un autobús de dos pisos” y acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial más pobre. Y los programas del Banco Mundial (ente público de EUA, subrogado al Departamento del Tesoro, cuyo presupuesto es decidido en el Congreso de EUA) no han hecho más que acentuar este proceso de inequidad, despojo y agresión a los más pobres, en su mayoría en la periferia capitalista. En esa dirección van las Asociaciones Público Privadas, que incluye mecanismos financieros de extracción de riqueza.



Tanto a nivel de emisiones per capita en 2013 como las emisiones históricas registradas desde el inicio de la revolución industrial (1751 a 2013 ) el cuadro de situación se aclara, tanto en términos de quién se apodera de las riquezas planetarias, como de las responsabilidades bajo las emisiones acumuladas a lo largo de dos siglos y medio de desarrollo capitalista:

Fuente: James Hansen, Declaration of Dr. James Hansen in Support of Plaintiffs, US District Oregon,(http://www.columbia.edu)


Pero todos los indicadores apuntan que desde 1751 a la segunda década del Siglo XXI, por ejemplo, en materia tanto de emisiones de GEI a la atmósfera, o en lo relacionado con el aceleramiento en la extinción de especies, quienes se han venido apoderando de todo, en un contexto de desigualdad histórica, mostrándose consumos per capita de combustibles fósiles, minerales, metales, alimentos, etcétera, se localizan en las economías avanzadas, de manera particular, a nivel histórico, en Estados Unidos y Europa.


Gráfica izq, Emisiones Anuales, 2013 (9.9 Giga Ton/año

Gráfica der. Emisiones Acumuladas 1751-2013 394 GigaTonCFósiles.



Fuente: James Hansen. Declaration of Dr. James Hansen in Support of Plaintiffs US District of Oregon. (http://www.columbia.edu)
Estamos en presencia de nivles de emision de GEI altamente diferenciados, entre las economías centrales capitalistas y las periféricas o subdesarrolladas, y dentro de esas economías, las diferencias de clase en el consumo per capita y en las emisiones per cápita de CO2 equivalente y de apoderamiento del PPN (o en los niveles de emisión percapitalizado de Gases con efecto invernadero(GEI). No es la “humanidad” o el Homo sapiens el que querrá apoderarse de todo”. La incidencia per capita de los seres humanos sobre el PPN, en medio de procesos que agudizan, como nunca antes en la era moderna, la desigualdad, no es pareja y esto es algo central a cualquier negociación o acuerdo internacional. Para el planteo de alternativas al Colapso Climático Antropogénico (CCA) y a la desaceleración de la extinción antropogénica de especies, es necesario tener presente esta observación. No estamos inmersos en el “antropoceno”, sino, como lo muestra la evidencia de la ciencia social, estamos inmersos en la dinámica del Capitaloceno (Altvater, 2015) Lo que sí es cierto es que cada uno por ciento del PPN global que nuestra especie -dividida como está en el consumismo de los países capitalistas centrales y el sub-consumo de las poblaciones periféricas -dentro y fuera de las economías centrales y de la periferia capitalista-, capture de más del uno por ciento, habrá un uno por ciento de menos disponible para el resto de la naturaleza. Al final, conforme se elimine el espacio de los productores, la productividad primaria se reducirá y caerá en picada (Leakey & Lewin 1998). La diversidad biológica del mundo se vendrá abajo, y con ella, advierten Leakey y Lewin, la productividad de la que depende la supervivencia humana. El futuro de la civilización humana está, por tanto, en peligro.

Dado el alto riesgo, la precisión es necesaria, tanto en lo atmosférico y biológico, como a nivel de lo histórico, económico y sociológico. En esta dirección un estudio de importancia mayor fue ofrecido por Richard Heede39 en el que se muestra que 90 corporaciones petroleras han generado, entre ellas dos terceras partes de los GEI generados desde el inicio de la era industrial. La investigación se realizó a lo largo de varios años y se presento en las negociaciones climáticas de 2013. En ella se muestra que grandes firmas, conocidas como Chevron Exxon y BP así como entes estatales o manejados por gobiernos. El autor indica que la mitad de todas las emisiones de GEI fueron lanzadas a la atmósfera en los últimos 25 años, es decir, cuando tanto gobiernos como grandes corporaciones ya estaban enterados de que el aumento de GI por la quema de carbón y petróleo eran causa de “cambio climático peligroso”. En septiembre de 2013 el Panel Intergubernamental sobre Cambio Cláimático (IPCC por sus siglas en inglés) había advertido que a las tasas actuales de emisiones, tendríamos cerca de 30 años para alcanzar la cantidad de CO2 que llevaría el clima a dos grados centígrados -desde la era pre-industrial-40.El ex-vicepresidente de EU, Al Gore, ante las fuertes discusiones sobre las responsabilidades de naciones, advirtió, según informó The Guardian, que “aquellos que son históricamente responsables por la contaminación de la atmósfera tienen una obligación clara de ser parte de la solución”41.El punto central es que la especificación realizada por Heede de las 90 firmas de energía responsable por las emisiones de dióxido de carbono y metano (entre 1751 y 2010) representan una 914 mil millones de toneladas de CO2 equivalente. De esas 90 empresas 50 son firmas de inversionistas, en su mayoría petroleras, con nombres conocidos, además de Chevron, Esson y BP, Royal Dutch Shell y otros productores como British Coal Corp, Peabody Energy y BHP Billiton. EL listado incluye firmas como Arauco de Arabia Saudita, Gazprom de Rusia y Statoil de Noruega. Esta información -que incluye entes petroleros de México, Polonia y Venezuela, se pensó en ese momento (2013) serviría para agilizar o desbloquear la discusión en la reunión ambiental entones en curso. No fue así. El poder de los cabildos fÓsiles es grande y aparentemente, el asunto no les interesa. En su trabajo, multicitado en la prensa inglesa, Heede advierte que esas 90 corporaciones realizan operaciones en todo el mundo. Algunas con oficinas en 43 países y “extraen recursos de toda fuente de petróleo gas y carbón del mundo, un proceso que se transforma en productos lanzados al mercado, vendidos a los consumidores de toda nación sobree la tierra”42. Las corporaciones petroleras más grandes fueron responsables por la major tajada de emisiones. La prensa infomó que sólo 20 de esas corporaciones producían cerca del 30$ de las emisiones. Vale entonces especificar, que no es la Humanidad ni el Homo Sapiens, sino entes específicos, algunos de ellos, según se informo a mediados de agosto, 2015, antes del cónclave climático en París (Noviembre-Diciembre 2015), han hecho a un lado todo intento de algunos de sus inversionistas para determinar el peligro de un portentoso programa de inversión para extraer petróleo de lugares hasta ahora inaccesibles, haciendo a un lado la advertencia de la Agencia Internacional de Energía de que para evitar un cambio climático catastrófico era “indispensable” mantener dos terceras partes de las reservas de petróleo, gas y carbón de esas corporaciones, bajo tierra. Me refiero a ChevronTexado, ExxonMobil, BP, Total y Shell cuyos altos ejecutivos anunciaron, con bombas y platillos cerca de un billón de dólares en nuevas inversiones en mega-proyectos de extracción de combustibles fósiles -petróleo y gas natural. También expresaron su inconformidad y rechazo a cualquier limitación a sus negocios. Según analistas de la City, el valor de mercado de las reservas bajo suelo oscila entre los 23 y 27 billones de dÓlares. Así que no estamos en medio de un “Antropoceno”, sino, como plantea Elmar ALtvater, vivimos inmersos en la lógica y la “racionalidad” del capitalismo, el impulso suicida y genocida, exterminador de vida en el planeta, de la ganancia. Vivimos en el “Capitaloceno”, en dirección al abismo, al Colapso Climático Antropogénico.

Eso no es algo inevitable. No lo permitamos.

John Saxe-Fernández,

Ciudad Universitaria,

Agosto 30, 2015.

Se reservan los derechos de autor

Texto para publicación exclusiva del directorio del Congreso, ALAS 2015.

dad querrá apoderarse de todo y perderá más en el proceso». ,la




1Ponencia presentada al Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, Costa Rica, 2015 Avance de investigación Proyecto DGAPA/UNAM“Geoeconomía y Geopolítica del Capital” 2015). Una primera versión de este estudio fue presentada como Conferencia Magistral al VII Congreso Internacional “Estudios Ambientales y del Territorio”. Crisis del Modelo Fosilista y la Insustentabilidad: ¿Petróleo: debacle del Capitalismo tal y como lo Conocemos? Instituto Politécnico Nacional, 22 de Octubre de 2012.

2 Docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, realiza sus investigaciones en el Programa El Mundo en el Siglo XXI, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, CEIICH-UNAM. Entre sus libros relacionados con el tema de la energía y la política:: Petróleo y Estrategia, México, Siglo XXI, 1980; La Compra-Venta de México, México, Plaza & Janés, 2002; Terror e Imperio, México, Debate/Random House, 2006; La Energía en México, México CEIICH/UNAM, 2008; (Con Daniel Añorve: Reposicionamiento de la Federación Rusa, México, CEIICH/UNAM, 2011; Crisis e Imperialismo, México, CEIICH/UNAM, 2012.

3 Elmar Altvater, El Fin del Capitalismo Tal y Como lo Conocemos, España, El Viejo Topo, 2012

4 Ver “El Combustible del capitalismo” en Elmar Altvater, op cit pp 133-154

5 “Convencionales” son los estratos de fácil acceso,bajo costo y alta calidad, de recursos naturales no-renovables -combustibles fósiles, minerales, metales.

6 1 watt-hora (Wh) equivale a la energía suministrada durante una hora por cualquier mecanismo con la capacidad de 1 watt (W). 1 tera watt hora (TWh) = 1012 Wh.

7 Lista y descripción de los “entes” financiados por ExxonMobil, disponible en http://www.exxonsecrets.org/html/listorganizations.php


8 El DoD observa el mar consumo de petróleo de cualquier organismo o departamento del gobierno de EUA y del mundo. Según el US Defense Energy Support Center Fact Book 2004 el consumo de combustibles del DoD fue (en 2004) de 144 millones de barriles de petróleo anuales, es decir, casi 400 mil barriles diarios (por lo que es el principal comprador de petróleo del mundo. Según la Defense Logistics Agency, (Agencia de Logística Militar) en su “Factbook”, disponible enhttp://www.energy.dla.mil/library/Documents/Fact%20Book%20Fiscal%20Year%202012%20-%20High%20quality.pdf en 2010 el gasto en energía -(Petróleo, gas natural, Energía Aeroespacial, más impuesto federal fue de 14 mil 927.4 millones de dólares.(mdd) En 2011 pasó a 19 mil, 823.3mdd; y en 2012, de 20 mil 866.0 mdd. (p 28).


9 Se trata de la mencionada fuerza inercial, es decir, del “Busines As Usual o BAU, hacia un “Colapso Climático Antropogénico que es urgente frenar.

10 Véase Jorge Beinstein “América Latina en la dinámica de la Guerra Global” disponible en http://contrahegemoniaweb.com.ar/america-latina-en-la-dinamica-de-la-guerra-global/


11 Ibid p1.

12 Emma Martínez “EUA transformará las fuerzas armadas de México en ejércitos de ocupación” disponible en http://revoluciontrespuntocero.com/eu-transformara-fuerzas-armadas-de-mexico-en-ejercitos-de-ocupacion-epn-es-un-servil-expertos/

13 Cheney citado por Gregg Muttitt, Fuel on the Fire: Oil and Politics in Occupied Iraq, Nueva York, The New Press, 2012, p 3.

14 Citas de las minutas, en Muttitt, op cit pp 4 y 5.

15 Me he referido al asunto en varios libros. Petróleo y Estrategia , México,(Siglo XXI, 1980; Ciencia Social y Política Exterior, México, FCPyS/UNAM, 1996; La Compra-Venta de México: México y Estados Unidos en el contexto mundial, México, Plaza & Janés, 2002, Segunda Edición en prensa CEIICH/UNAM; John Saxe-Fernández, (con James Petras) Globalización, Imperialismo y Clase Social, Lumen, Buenos Aires,2001;;La Energía en México: Situación y Alternativas, México, Ceiich/UNAM, 2006; Terror e Imperio La Hegemonía política y económica de Estados Unidos, México, Debate (Random House, 2006; Editor de Crisis e Imperialismo, México, Ceiich/UNAM, 2012.

16 Ver, James O´Connor The Oil Barons: men of greed and grandeur, Boston, Little, Brown and Co, 1972; Daniel Yergin, The Prize The Epic Quest for Oil, Money and Power, New York, Free Press, 1993; Kenneth S. Deffeyes, Hubbert´s Peak: The Impending World Oil Shortage, Princeton University Press, 2001; Richard Heinberg, The Party´s Over, New Society Publishers, 2003; Matthew Simons, Twilight in the Desert, John Wiley & Sons, 2005;

17 Robert Engler, La Política Petrolera, México, FCE, 1966

18 Steve Coll, Private Empire, Nueva York, Penguin, 2012

19 Giovanni Arrighi, ‘Towards a Theory of Capitalist Crisis’, New Left Review,111, 1978


20 De manera específica de Walter LaFeber, The American Age, Nueva York, Norton & Norton, 1987 y Walter LaFeber, In Search of Opportunities, 1865-1913, New York, Cambridge University Press, 1992.

21 Me he referido con cierta extensión y elaborado una crítica a la versión oficial del 11/S,, desde la perspectiva de 2004 y 2005 a los contextos y eventos relevantes entonces de los ataques. Para una actualización de los estudios y opiniones más recientes (2015, de integrantes del aparato militar, de inteligencia, del gobierno de EUA,Ingenieros y arquitectos, pilotos y profesionales de la aviación, profesores, sobrevivientes y sus familias, artistas y otros profesionales de la actuación y la información, consultar: http://patriotsquestion911.com Esta masa de información es parte de los cambios observados en las matrices institucionales -y de clase- del EUA de nuestros días. La inclusión de este sitio es un requerimiento meteorológico.

22 Ver Charlie Savage, Takeover: the return of the imperial presidency and the subversion of American democracy, Nueva York, Little, Brown, Co, 2007.

23 Altvater, op cit pp62-63

24 Sombart (-tercer volumen de El Capitalismo Moderno, 1927), citado por Altvater, op cit p.63.

25 Ibid p.14

26 Como el petróleo se transportaba por ferrocarril, los negocios se entrecruzaban tanto como los intereses y conflictos. El papel de los ferrocarriles se ha intensificado en fechas recientes para el transporte de petróleo y sus derivados. Los accidentes an sido frecuentes. La Texas Railroad Commission, tiene que ver esencialmente con la regulación del precio doméstico del petróleo. El ex-Embajador Anthony Garza fue integrante de la Texas Railroad Commission, una suerte de OPEP que actúa dentro del mercado petrolero de EUA.

27 Libby citado en Walter LaFeber, The American Age: United States Foreign Policy at Home and Abroad since 1750, W.W. Norton, and Company, Nueva York,1989 p.155

28 LaFeber, op cit p.155

29 En John Saxe-Fernández y Gian Carlo Delgado Ramos, “Engaños Contables de los Monopolios de la Energía: Costos, impactos y Paradigmas del Sector”. Texto completo disponible en http://dialnet.unirioja.es/servlet/oaiart?codigo=2661119


30 Impartido por Herbert Marcuse en el segundo semestre, 1964 en el Departanebti de Historia de las Ideas, de Brandeis University, Waltham Massachusetts. (Mis notas de clase).

31 Gabriel y Joyce Kolko, The Limits of Power: the World and United States Foreign Policy, 1945-1954, p., New York, Harper & Row,p.360

32 Ver, Kolko y Kolko, “Heir to Empire: The Near East and Mastery of the World´s Oil”, en The Limits of Power, op cit pp 403-427.

33 Por ejemplo, se registran transacciones intrafirma en las que se venden servicios o insumos a costos muy por encima del valor real. La diferencia entre el valor real y el precio de venta intrafirma conforma la suma de dinero que evade totalmente el pago de impuestos puesto que las transacciones son realizadas en paraísos fiscales pero se reflejan en los estados contables de la matriz.

34El fenómeno es nítidamente apreciado desde la perspectiva de la “puerta giratoria” (revolving door) es decir de los movimientos de la industria civil y militar hacia todas las ramas del gobierno –incluyendo, por supuesto, el entramado del Pentágono; del gobierno hacia la industria; o del Gobierno hacia los lobbies político-industriales. Los casos de actores vinculados al CPA en la historiografía estadounidense de la “puerta giratoria” son numerosos. Uno de los más recientes y llamativos es el de Dick Cheney quien fuese secretario de la Defensa y luego ex-CEO de la petrolera Halliburton. Para un estudio detallado léase: Revolving Door Working Group. A Matter of Trust. How the Revolving Door Undermines Public Confidence in Government and What to do About it. EUA, octubre de 2005.


35, Robert S Lybd., y Helen M Lynd,. Middletown: a study in modern American culture. Harvest Book. EUA, 1929; , Robert S Lynd., y Helen M. Lynd, Middletown in transition: a study in cultural conflicts. Harvest / HBJ Book. EUA, 1937.

36 "RITA BTS Table 1-11". US Bureau of Transportation Statistics. Retrieved 2015-02-19.

37 Phillip Shabecoff “Global Warming has Begun, Expert Tells Senate. Sharp cut in Burning of Fossil Fuel is Urged to Balle Shift in Climate, New York Times (NYT) Vol CXXXVIII, Nº 45,546, 24 de Junio, 1988 primera página.

38 disponible en http://www.thecornerhouse.org.uk/resource/PPPs-extraction-wealth-gap

39 Richard Heede “Tracing anropogenic carbon dioxide and methane emissions to fossil fuel and cement producers, 1854-2010, Climate Change (2014) 122, 229-241

40 - Susanne Goldenberg,Just 90 Companies caused two-third of man-made global warming emissions”, The Guardian, 20 Nov 2013 disponible en:http://www.theguardian.com/environment/2013/nov/20/90-companies-man-made-global-warming-emissions-climate-change.

41

42 Heede, citado por op cit.


Catálogo: acta -> 2015 -> GT-04
2015 -> Mobbing: el arte de provocar emociones negativas colectivas en contra de blancos particulares
2015 -> La violencia de género invisible: el Acoso Sexual Callejero
2015 -> Orientación disciplinar y representación de profesores y estudiantes de Magíster en cc. Ss, respecto su noción disciplinar en la Universidad de Chile y Pontifica Universidad Católica de Chile
2015 -> El cambio en el sistema de admisión de la Universidad Nacional de Colombia: un estudio de caso de la Facultad de Ciencias Humanas Brayan Alexis Rubio Fonseca
GT-04 -> Participación política no convencional en jóvenes universitarios, y su relación con la Política. Casos Universidad de Valparaíso Chile, Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa. Lorena Alquinta González, chile
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