Hacia una catequesis inculturada


LA PROMOCION HUMANA ES PARTE INTEGRANTE DE UNA CATEQUESIS INCULTURADA



Descargar 0.97 Mb.
Página3/19
Fecha de conversión09.05.2019
Tamaño0.97 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   19

LA PROMOCION HUMANA ES PARTE INTEGRANTE DE UNA CATEQUESIS INCULTURADA



INTRODUCCION


    1. La persona humana, que hay que evangelizar y catequizar, está sujeta al desarrollo histórico y a los problemas sociales y económicos. El mensaje de salvación afecta su vida entera, su comunidad, su sociedad y su historia (cf DSD 157). Si bien la salvación no se consuma sino en la eternidad, debe ya comenzar en el tiempo y transparentarse en el mundo.




    1. ¿Se ha tomado en cuenta lo anterior en la catequesis latinoamericana? ¿Ha penetrado el evangelio en nuestras culturas para alentar sus valores y denunciar sus antivalores? ¿El mensaje de salvación ha mejorado la vida de nuestros pueblos, promovido su educación y suscitado los más altos valores humanos?




    1. Por promoción humana se entiende un conjunto de valores humanos que pueden reunirse en torno a cuatro conceptos:




      • PERSONA HUMANA:

creada para la felicidad,

dinamizada por el progreso,

con sus deberes y derechos inalienables.


      • COMUNIDAD:

reunida como familia,

promotora de la vida,

realizada en la solidaridad por el servicio.


      • MUNDO:

conocido por la experiencia y penetrado por el estudio (ciencia),

aprovechado por el trabajo (técnica) y cuidado por la ecología,

enaltecido por el arte.


      • HISTORIA:

razas, pueblos y naciones, en paz o en conflicto, estables o móviles;

el empobrecimiento, las luchas por la justicia;



búsqueda por las formas de gobierno, orden económico y convivencia.
63. La promoción humana, en cuanto dimensión social de la caridad, es parte de los contenidos de la catequesis, basada en la dignidad del ser humano como hijo de Dios, y en la necesidad de promover la justicia y la paz para establecer la fraternidad querida por Dios. Por eso, la Iglesia asocia, aunque no identifica, catequesis y promoción humana. «Las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas forman parte indispensable del contenido de la catequesis» (Med 6). De ahí que la promoción humana forme parte del contenido de la catequesis y es impulsada desde la misma. El documento de Santo Domingo afirma: «Con el mensaje evangélico la Iglesia ofrece una fuerza liberadora y promotora del desarrollo precisamente porque lleva a la conversión del corazón y de la mentalidad; ayuda a reconocer la dignidad de cada persona; dispone a la solidaridad, al compromiso, al servicio de los hermanos, salvaguardando siempre la prioridad de las realidades trascendentes y espirituales, que son premisas de la salvación escatológica» (DSD 157).
PERSONA, FELICIDAD, FAMILIA
64. El inculcar y fundamentar el valor absoluto de las personas y la valoración de sus culturas está en la base de toda catequesis. Es plan de Dios que vivamos, asimilemos valores, desarrollemos capacidades y seamos felices. Pero la felicidad de los discípulos de Cristo no es la de los hedonistas. Cristo no nos ha prometido una vida tranquila, sin problemas. La catequesis nos debe recordar que somos discípulos de un Cristo crucificado y que la cruz bien entendida da sentido profundo a nuestra vida y es camino de Resurrección. Frente al mal y a la injusticia, la catequesis educa en un sentido de Dios como Aquel que ama la vida y busca la felicidad de sus hijos.
65. Para una catequesis eficaz no hay que olvidar la centralidad que en ella lleva la familia. La familia y la comunidad cristiana constituyen el lugar, la fuente y la meta de la catequesis. La nueva catequesis ha de llegar a evangelizar la cultura, y hoy se observan también muchas culturas o anticulturas de la muerte, que en el fondo pretenden acabar también con la familia y los valores de la vida. El alcoholismo, el narcotráfico y la drogadicción, la violencia y la pornografía, el tráfico de órganos humanos, las campañas antivida y abortistas, el control desmedido de la natalidad, entre otras muchas formas de anticultura de muerte, se alejan del plan de Dios y es urgente y prioritario abordarlo seriamente en nuestra catequesis.
DERECHOS HUMANOS Y JUSTICIA
66. La catequesis comprende la enseñanza de la Iglesia sobre los derechos y deberes de la persona, la vida familiar, la convivencia comunitaria, así como la justicia, la paz y el desarrollo de las sociedades. La catequesis debe llevarnos al compromiso social, despertando las conciencias, orientando los criterios y promoviendo los valores. «Hermanos, ¿qué provecho saca uno cuando dice que tiene fe, pero no la demuestra con su manera de actuar? ¿Será esta fe que lo salvará? (St 2,14).
67. «La catequesis nos muestra a Jesús solidario con el hombre que sufre y denuncia las situaciones de injusticia institucionalizada que impiden al hambre ser hijo de Dios, hermano de los demás y señor del mundo. La modernización actual de los países latinoamericanos ha de promover todos los valores, no solo los materiales, mejorar la situación de los pobres y no lograrse a costa de ellos. La opción preferencial y evangélica por los pobres exige renovar los contenidos, los métodos y la expresión de la catequesis» (Aportes DECAT IV Conf. 5 l).
68. Esta opción por los pobres impulsa. a renovar la expresión de los contenidos de la catequesis, su métodos, la formación de agentes, para poder inculturarla. Es preciso recordar que el desarrollo no es mero, progreso sino liberación integral, en solidaridad con el pobre. Así, el desarrollo no debe entenderse desde el concepto materialista del progreso, sino en solidaridad con el pobre y en el respeto a sus legítimas aspiraciones de liberación integral. La promoción humana de los pobres no se da sin la moderación de los ricos, sin salvar la brecha entre ricos y pobres, sin la armonía entre hermanos.
SENTIDO SOCIAL
69. La catequesis enfrenta el desafío de desarrollar su tarea en los ambientes de la cultura urbana, industrial y técnica. Urge que se abra para trazar itinerarios en ese mundo que va volviéndose mayoritario en América Latina. Es preciso que los catequistas penetren esos ambientes muchas veces conflictivos y se expresen en un lenguaje significativo para sus destinatarios. Es allí en especial que la catequesis ha de promover la dignidad de la persona humana y la solidaridad, que constituyen valores esenciales en la creación de una sociedad nueva (cf Aportes p. 6).
70. La catequesis, ayuda a buscar la verdad, y se interesa por suscitar hombres libres, “conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn 8,32). Formar en la libertad requiere ejercitarse y crecer con una actitud crítica ante la vida. La crítica es indispensable para poder adquirir la verdad; sin ella, el pensamiento y el evangelio no se asimilan. Pero no por esto se debe olvidar que “la libertad del hombre y la ley de Díos se encuentran y están llamadas a compenetrarse entre sí” (VS 41). La catequesis insiste sobre la necesidad de ayudar a crecer en una conciencia crítica que lleve a los cristianos a una participación en la vida social y política de sus países (cf Aportes p. 6) desde una visión del Evangelio que ayuda a purificar los valores.
71. La catequesis no se debe impartir sólo para liberar de la opresión, sino para construir la comunión; la comunidad es fuente, lugar y meta de la catequesis. La Iglesia catequizó en un primer momento a los esclavos sin hacerlos libres, pero les habló de su dignidad y a los amos les predicó ser hermanos de los esclavos. Así quebrantó las bases de la esclavitud, aunque haya tardado siglos para acabarse.
72.La catequesis sobre el alcance social del evangelio tiene que hacer que los cristianos y sus organizaciones se hagan presentes en la sociedad civil y en la política.
EDUCACION
73.La educación católica debe llevarnos a una conversión hacia Dios y hacia el hermano. Ha de dar orientaciones doctrinales y criterios de acción, y formar la conciencia social de los cristianos. Su fundamento es la dignidad del hombre, creado por Dios a su imagen y semejanza, salvado por Cristo, y habitado por el Espíritu Santo. Su modelo es Jesucristo cuyo alimento era hacer la voluntad del Padre. Sus principios son el amor y la solidaridad; sus normas de acción, el sentido del trabajo y la educación para promover al hombre en la justicia, el amor, la reconciliación y la paz. Finalmente la educación católica favorece el diálogo entre fe, ciencia y cultura.
74. Nuestros pueblos latinoamericanos son pobres, en general. Para lograr una superación económica y social, urge que la catequesis promueva el sentido cristiano del trabajo y proclame la necesidad de la laboriosidad, la honradez y la eficacia, sin perder el sentido del descanso y de la fiesta.
75. La escuela católica, mediante la catequesis escolar, convoca de parte de la Iglesia a formar una comunidad cristiana; promueve la educación integral del ser humano a la luz de la fe en Cristo, y expresa en la liturgia la celebración de su misterio.

SERVICIO
76. El servicio en la caridad se traduce hoy por solidaridad y subsidiariedad. Marca un itinerario integral de catequesis, porque satisface la carencia del necesitado, desarrolla la capacidad de quien sirve, entabla relaciones auténticas y se practica la caridad. Los grandes valores evangélicos de servicio y caridad, son elementos aglutinantes en la familia y en la sociedad. «Los reyes de las naciones se portan como dueños de ellas. Ustedes no deben ser así.. Al contrario, el más importante entre ustedes se portará como si fuera el último, y el que manda como el que sirve» (Lc 22,25‑26). Sin la actitud de servicio en pobres y ricos, sabios e ignorantes, pequeños y grandes, no hay promoción humana, ya que ésta es fruto del servicio mutuo.
PROGRESION
77. La catequesis tiene que ser a la vez integral y progresiva. Por una parte, no debe abandonar ningún aspecto importante del mensaje cristiano, pero no puede entregarlo todo a todos y al mismo tiempo. Por eso, el catequista penetra el ambiente de sus catequizandos, su lenguaje, sus expresiones, sus símbolos. Trata incluso de sentir como ellos sienten y captar el sentido de sus valores. Así podrá «llorar con los que lloran; alegrarse con los que se alegran» (cf Rom 15,12). De este modo puede captar sus logros y sus carencias, y en base a ellas diseñar los contenidos, el lenguaje y los recursos de su catequesis.
ECOLOGIA
78. Si no siempre la catequesis del pasado promovió la ciencia y la técnica, la catequesis actual ha de evitar su sobrevaloración en detrimento de los recursos del planeta. La perspectiva ecológica es una de las características de la cultura actual. Una catequesis inculturada enseña al hombre a relacionarse con su medio, con los animales, con las plantas, con la naturaleza; promueve una solidaridad de los hombres que se hacen responsables del equilibrio ecológico. Partiendo de la revelación de Dios creador y providente, la catequesis educa en el cuidado del medio ambiente, en el uso racional de los recursos naturales y en la visión del progreso y de la modernización que estén al servicio de toda la humanidad.
79. La responsabilidad que se tiene ante la creación debe ser inculcada en la catequesis a partir de Dios Creador. La promoción de la comunidad humana no se da sin la armonía con la naturaleza, es decir, tomando en cuenta la ecología. Ésta debe enseñarse en todo el itinerario catequístico como un anuncio gozoso de Dios Señor de la vida y como la armonía que debe existir entre Dios, el hombre y el mundo. La catequesis enseña una solidaridad con todos los hombres que se hacen responsables del equilibrio del ecosistema.
MOVILIDAD HUMANA
80. La promoción humana no existe donde no hay fuentes de trabajo, donde hay desempleo, donde los jóvenes tienen que emigrar para trabajar. La promoción humana ha de tener en cuenta la movilidad humana y tomar medidas para que las personas no se desarraiguen de su cultura y que las familias no se desintegren. La pastoral catequística cuida que los cristianos no pierdan su fe, y a través de ella encuentren orientación en sus incertidumbres, consuelo en sus penas y solución a sus problemas.
CUESTIONARIO ORIENTADOR
1. ¿Qué aspectos de la cultura que promueva al hombre son debidos a la predicación inculturada del mensaje cristiano en tu país?
2. Qué aspectos de la promoción humana sea necesario incrementar por la predicación del mensaje cristiano en una forma mejor inculturada?
3. Qué hacer para que la catequesis inculturada promueva valores que favorezcan el desarrollo de nuestros pueblos?

Mensaje del Santo Padre


SEÑOR CARDENAL

NICOLAS DE JESUS LOPEZ RODRIGUEZ

ARZOBISPO DE SANTO DOMINGO

PRESIDENTE DEL CELAM

C/O NUNCIATURA APOSTOLICA EN VENEZUELA

SECRETARIA DI STATO SCV


SU SANTIDAD JUAN PABLO 11 SALUDA CON PARTICULAR AFECTO A LOS ORGANIZADORES Y PARTICIPANTES EN LA II SEMANA LATINOAMERICANA DE CATEQUESIS, QUE TIENE LUGAR EN CARACAS, Y SE COMPLACE POR TAN LAUDABLE INICIATIVA DIRIGIDA A FACILITAR EL PROCESO DE RECEPCION DEL CATECISMO DE LA IGLESIA LOCAL, VALIDO INSTRUMENTO PARA LA NUEVA EVANGELIZACION. EL SANTO PADRE ESPERA VIVAMENTE QUE EN ESAS JORNADAS DE ESTUDIO Y REFLEXION SE ESTABLEZCAN CRITERIOS BIEN PRECISOS PARA LA PREPARACION DE LOS CATECISMOS LOCALES, LO CUAL FAVORECERA LA GRAN TAREA DE LA NUEVA EVANGELIZACION EN EL TERCER MILENIO CRISTIANO. MIENTRAS ASEGURA FERVIENTES PLEGARIAS PARA QUE EL SEÑOR HAGA MUY FECUNDA EN FRUTOS ECLESIALES ESA SEMANA, BAJO LA MIRADA MISERICORDIOSA DE LA VIRGEN MARIA, LES IMPARTE EL COMPLACIDO LA IMPLORADA BENDICION APOSTOLICA.
CARDENAL ANGELO SODANO SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD
Carta de la Congregación para el Clero

CONGREGATIO


PRO CLERICIS
Del Vaticano, a 5 de septiembre de 1994
N. 94003047
Señor Cardenal­:
Con ocasión de la II SEMANA LATINOAMERICANA DE CATEQUESIS, que tendrá lugar desde el día 18 al 24 del corriente mes, en Caracas, Venezuela, la Congregación para el Clero se alegra de poder presentar un deferente saludo y un augurio
a la Presidencia del CELAM,

a la Comisión Episcopal del DECA T,

a los Obispos Presidentes de las Comisiones Catequísticas de las Conferencias Episcopales de la América Latina,

a los Directores Nacionales de Catequesis,

a los peritos invitados y a todos los participantes.
El objetivo principal de vuestro encuentro es ofrecer a las Conferencias Episcopales de la América Latina, sugerencias para la inculturación del Catecismo de la Iglesia Católica, de acuerdo con la Constitución Apostólica “Fidei Depostum” y con las recomendaciones dadas por esta Congregación.
Tal objetivo es digno de alabanza y merece un particular estímulo de parte de este Dicasterio, el cual ve, en esta profundización del tema, un providencial don de Dios, en un momento histórico, en el cual el Santo Padre nos llama a todos a un nuevo esfuerzo de evangelización.
En realidad, e1nuevo Catecismo, para quien lo lee, medita y estudia, es ocasión de descubrimiento de nuevos caminos que llevan a una eficaz renovación y expansión de la vida cristiana.
El Catecismo, además, en cuanto instrumento de comunicación clara, sintética, exacta y auténtica de la fe cristiana, constituye el medio para alcanzar certeza en la fe y seguridad en la doctrina.
La vida cristiana, en la cual el empeño y la dedicación deben ser totales, tiene necesidad de esta certeza y de esta seguridad. Es por esto, que el Catecismo de la Iglesia Católica -y los catecismos locales que lo tomen como punto de referencia‑ no quiere presentar opiniones o posiciones de escuelas teológicas, sino sólo la fe común de la Iglesia.
Siendo para toda la Iglesia, sin embargo, el nuevo Catecismo puede ser confrontado con la pluriformidad de las Iglesias particulares y locales, esto es, con la diversidad de las culturas y de las tradiciones espirituales, en las cuales ellas se expresan.
Ello quiere decir que el CCC, siendo en si mismo un verdadero y propio catecismo, puede ser “mediado” por instrumentos catequísticos adecuados a nivel nacional o local, que tengan en cuenta el desarrollo personal y la situación socio-cultural de los destinatarios. Tales instrumentos, por ello, no sólo acogerán y expresarán los contenidos doctrinales, sino que darán, también aquellas indicaciones pedagógicas y harán aquellas aplicaciones metodológicas y didácticas que, mientras resultan idóneas a los catecismos concretos y a los destinatarios particulares, conservan siempre inalterado el mensaje cristiano.
Nos auguramos que esta Segunda Semana, la cual se desarrolla a dos años de la celebración de la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo, señale un incisivo progreso en la renovación de la catequesis misionera, en la formación y crecimiento espiritual de los catequistas, en la elaboración de instrumentos siempre más idóneos al ministerio profético.
Se haga siempre más capilar y empeñativa la voz de los catequistas misioneros que, en vuestro continente, anuncian a Cristo “raíz de toda evangelización, fundamento de toda promoción humana y principio de toda auténtica cultura cristiana” (Santo Domingo, 33).
La Virgen María, estrella de la nueva evangelización, estimule a todos los participantes a afrontar los dos grandes desafíos, que el nuevo CCC lanza a los responsables y agentes de la catequesis: el ahondamiento de nuestra fe, una presencia cristiana más eficaz en las culturas.
En la alegría de la comunión eclesial, esta Congregación, mientras expresa aprecio y gratitud a los organizadores de la Semana, augura a todos los participantes al grande evento catequístico, la bendición del Señor por el mejor provecho de los trabajos.
Suyo dev. mo.
+ CRESCENZIO SEPE

Secretario
PS. El documento ha sido firmado por los sotoescritos, estando el Cardenal fuera de Roma por vacaciones.
Mons. Luciano Verrilli, C. U.
Al Emm.o y Rev.mo

Señor Cardenal NICOLAS DE JESUS LOPEZ RODRIGUEZ

Presidente del CELAM y

Al Exc. M., Mons. RAYMUNDO DAMASCENO ASSIS

Secretario General

Carrera 5a. No. 118‑31 (Usaquén)

Apartado Aéreo 51086

Santafé de Bogotá, D.E Colombia

Fax 612‑1929

Homilía pronunciada en la Catedral de Caracas con ocasión de la apertura de la II Semana Latinoamericana de Catequesis
+ Nicolás de Jesús López Rodríguez

Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo

Primado de América

Presidente del CELAM
Comienzo saludando cordialmente a todos los que participan en esta II Semana Latinoamericana de Catequesis, preparada con tanto esfuerzo, entusiasmo y esperanza por el Departamento de Catequesis (DECAT) del CELAM con la colaboración de otras muchas personas e instituciones de todo el Continente.
Creo firmemente que será un momento privilegiado en la historia cinco veces secular de la catequesis en nuestra América Latina. De hecho, desde que llegaron los primeros misioneros en 1493 y se implantó la cruz evangelizadora, se puede afirmar que nunca han faltado en el Continente hombres y mujeres con admirable espíritu apostólico, ávidos de enseñar a otras personas; celosos catequistas que han mantenido viva la llama de la fe católica en todos nuestros pueblos.
La Semana que hoy se inicia la celebramos casi doce años después de la que tuvo lugar en Quito del 3‑ 10 de octubre de 1982 y cuyo tema fue “La Comunidad Evangelizadora en el presente y en el futuro de América Latina”. De entonces acá muchos acontecimientos de gran importancia se han escenificado en el mundo y en América. Se impone, pues, que hagamos una profunda reflexión sobre la catequesis en el Continente en esta nueva coyuntura histórica sobre todo después de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica y de la celebración de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, uno de cuyos temas centrales fue precisamente la Nueva Evangelización a la que el Santo Padre nos ha convocado con urgentes y reiterados llamados.
Estamos celebrando la misa votiva del Espíritu Santo, queriendo poner nuestros trabajos bajo su divina inspiración, por el sencillo convencimiento de que nada podemos lograr sin esa acción en nosotros y en el corazón de quienes son los destinatarios del mensaje que proclamamos.
Como Pedro que, antes de predicar, ha sido colmado de los dones y gracias del Espíritu, el único que garantiza el fruto de la predicación clara y valiente del Evangelio, del mismo Pedro que, semanas antes, había negado cobardemente al Maestro delante de una criada en el patio del sumo sacerdote.
Lo hemos oído en la primera lectura del Libro de los Hechos, los Apóstoles llenos del Espíritu Santo “hablaban de las maravillas de Dios”. Es un pasaje que escuchamos siempre con alegría y esperanza.
Se cumplía así en Pentecostés la profecía de Joel: “Derramaré mi Espíritu sobre todos. Tus hijos y tus hijas hablarán de parte mía, los ancianos tendrán sueños y los jóvenes tendrán visiones”.
En aquellos días hasta sobre los siervos y siervas derramaré mi Espíritu” (3,1‑2).
Como lo recuerda el mismo Pedro en su primera proclamación pública de la resurrección de Jesús, que fue sin duda la primera gran catequesis del Apóstol.
Por otra parte, nosotros hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu”, según la enseñanza del Apóstol Pablo en la segunda lectura.
En la Iglesia somos bautizados y confirmados en la fe para ser testigos de ella ante el mundo, de suerte que cada miembro de la comunidad eclesial, en virtud de su bautismo está llamado a testimoniar su propia fe y a proclamarla.
Es cierto que hay diversidad de dones, carismas y funciones, pero uno solo es el Señor que obra todo en todos y se manifiesta en cada uno para el bien común. Todos formamos un solo cuerpo. Es la doctrina de San Pablo que debemos recordar de cara a la gran tarea que a todos nos compete.
Cada día se hace más necesario este reconocimiento de la mutua interdependencia y complementariedad de los miembros de la Iglesia para impulsar la Nueva Evangelización y la catequesis. La tarea es común pero cada uno debe desempeñarla conforme al propio carisma y responsabilidad dentro de la misma Iglesia.
Los temas escogidos para nuestra Semana están en la misma línea de reflexión de la IV Conferencia a la que me referí antes.
Jesucristo, “Evangelio del Padre”, Centro del Mensaje, es Modelo de Catequesis Inculturada.
Felizmente crece la convicción de que nuestra catequesis y predicación en general deben estar más centradas en la persona de Jesucristo, “El es en verdad el centro del designio amoroso de Dios ... Celebramos a Jesucristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (cfr. Rom. 4,25), que vive entre nosotros y es nuestra “esperanza de la gloria” (Col. 1,27) ... En medio de las dificultades y las cruces queremos seguir siendo en nuestro Continente testigos del amor de Dios y profetas de aquella esperanza que no falla”. Así dijimos los Obispos en el Documento de Santo Domingo (N° 3).
Nadie puede dudar que muchas de las desorientaciones doctrinales propagadas en América Latina en los años recientes fueron consecuencia de lamentables errores cristológicos que llevaron a concepciones eclesiológicas distorsionadas.
Si queremos, entonces, reorientar el contenido de nuestra enseñanza doctrinal no hay otro camino que revisar los errores que mucha gente ha estado difundiendo, en algunos casos quizás de buena fe, pero que han creado una gran confusión y desorientación en buena parte de nuestros fieles.
Por eso considero también importante el segundo tema de nuestra Semana, “Memoria histórica de la Inculturación de la fe en América Latina”. A base de repetirles mentiras e inexactitudes en torno al papel de la Iglesia en América Latina durante el proceso evangelizador, muchos han quedado con cierto sentido de rubor y complejo de culpa, y no han tenido la suficiente información para contrarrestar lo que los consabidos enemigos de siempre, con la complicidad esta vez de gente de la misma Iglesia, se han encargado de presentar como hechos y verdades irrefutables.
En honor a la verdad, aun reconociendo los errores que se han podido cometer, hay que decir que en América Latina se ha hecho un esfuerzo extraordinario por una transmisión fiel del Evangelio, pero al mismo tiempo tratando de que el Mensaje penetre en las culturas del Continente.
Necesitamos entonces releer esa memoria histórica para saber que no partimos de cero y que tenemos un patrimonio de fe inculturada que es necesario defender.
Como necesitamos también impulsar una Catequesis Inculturada si queremos lograr esa Nueva Evangelización de que venimos hablando.
La inculturación del Evangelio es un proceso que supone reconocimiento de los valores evangélicos que se han mantenido más o menos puros en la actual cultura; y el reconocimiento de nuevos valores que coinciden con el mensaje de Cristo. Mediante la inculturación se busca que la sociedad descubre el carácter cristiano de estos valores, los aprecie y los mantenga como tales. Además, intenta la incorporación de valores evangélicos que están ausentes de la cultura, o porque se han oscurecido o porque han llegado a desaparecer” (Documento de Santo Domingo, N° 230).
Esto exigirá un diálogo permanente de la Iglesia con las culturas a las que se propone presentar el mensaje de que ella es depositaria, tratando de que su predicación sea clara y coherente, al mismo tiempo que observa esas realidades culturales para descubrir en ellas posibles puntos de coincidencia con los valores evangélicos o promover aquellos valores ausentes en esos mismos medios.
Finalmente, nuestra Semana se ocupará de la Promoción Humana como parte integrante de una Catequesis Inculturada.
Como dice el Santo Padre en “Redemptoris Missio”: “Con el mensaje evangélico la Iglesia ofrece una fuerza liberadora y promotora M desarrollo precisamente porque lleva a la conversión del corazón y de la mentalidad; ayuda a reconocer la dignidad de cada persona; dispone a la solidaridad, al compromiso, al servicio de los hermanos” (N° 59).
Hay vínculos muy fuertes entre evangelización y promoción humana. Lo afirmó Pablo VI en “Evangelii nuntiandi” y Juan Pablo II en “Sollicitudo rei socialis” dice que la enseñanza del pensamiento social de la Iglesia “forma parte de la misión evangelizadora” (N° 41)
Como puede notarse, la temática de esta Semana responde perfectamente a la tratada en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Y parece lógico que después de aquel acontecimiento eclesial continuemos reflexionando y profundizando en esos mismos temas. En el caso de la catequesis debemos esforzarnos por adecuarla a las exigencias de los tiempos que vivimos.
No podemos olvidar que en toda América Latina hay decenas de miles de hombres y mujeres que están pendientes de nuestro trabajo y así como nos han acompañado con su oración, reflexiones e informaciones sobre la catequesis en sus países esperan que les digamos ahora una palabra actualizada, orientadora y clara sobre su responsabilidad como catequistas. Es lo que pretendemos hacer en estos días.
Comenzamos nuestra labor con profundo sentido de fe, conscientes de que prestamos un invaluable servicio a las Iglesias del Continente, confiados en que la acción del Espíritu Santo nos ayudará a formular aquellas grandes líneas y orientaciones catequéticas tan necesarias hoy para poner en marcha la Nueva Evangelización con que todos soñamos y que será la gran preparación de nuestros pueblos para el tercer milenio cristiano que se aproxima,
La Virgen Santísima de Coromoto, como es venerada la Madre de Dios en Venezuela, nos acompañe con su presencia maternal, igual que lo hizo con los Apóstoles en el Cenáculo a la espera de Pentecostés.
Caracas, Venezuela

Domingo, 18 de septiembre de 1994



Reflexiones para la inculturación del Catecismo de la Iglesia Católica




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   19


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad