Gustavo Adolfo Bécquer: “Rimas”



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Rimas y leyendas

Gustavo Adolfo Bécquer



RIMAS


  • Rima II (Saeta que voladora)

  • Rima VII (Del salón en el ángulo oscuro)

  • Rima XI (Yo soy ardiente, yo soy morena)

  • Rima XIV (Te vi un punto, y flotando ante mis ojos)

  • Rima LII (Olas gigantes que os rompéis bramando.)

  • Rima LIII (Volverán las oscuras golondrinas...)

  • Rima LXVI (¿De dónde vengo? El más horrible y áspero...)

  • Rima LXXV (¿Será verdad que cuando toca el sueño...)


LEYENDAS


  • El monte de las ánimas

  • Los ojos verdes

  • Maese Pérez el organista

  • El rayo de luna

  • El Miserere

  • El Cristo de la calavera

RIMAS


  1. CONTEXTUALIZACIÓN DE LA OBRA Y EL AUTOR.

BÉCQUER, ROMÁNTICO REZAGADO


Bécquer es un romántico tardío que escribe en la época del Realismo. Este desfase cronológico hace de él un poeta singular: Bécquer recoge y depura los logros del Romanticismo y prepara el camino para un nuevo modo de hacer poesía que hará eclosión en el siglo xx.

BÉCQUER, POETA ROMÁNTICO


En Gustavo Adolfo Bécquer podemos encontrar las siguientes características del Romanticismo:


  • Libertad expresiva: La literatura no puede someterse a reglas estrictas porque el artista ha de ser totalmente libre para expresarse. Ejemplo de esta oposición a las reglas es el uso de una métrica muy variada dentro de un mismo poema, así como la presencia de la rima asonante, modalidad que permite múltiples combinaciones.

  • El egocentrismo: el poeta romántico es por encima de todo egocéntrico. Todas las miradas están concentradas en su persona. Se trata de un culto al yo que contrasta con el tributo a la realidad objetiva del Neoclasicismo. En sus Rimas Bécquer sólo habla de sí mismo.

  • El intimismo y la sinceridad absoluta: El artista romántico se desnuda públicamente al exteriorizar toda su intimidad sin ninguna limitación. La poesía es una confesión sincera y auténtica de los sentimientos y pensamientos del poeta.

  • La concepción del poeta como genio: En el Romanticismo la figura del poeta adquiere gran relevancia; el poeta es considerado un genio privilegiado, casi divino. sólo el poeta, especialmente dotado por la naturaleza, es capaz de exteriorizar ese complejo y misterioso mundo interior.

ANTIRROMANTICISMO DE BÉCQUER


El objetivo de Bécquer no es conmocionar al lector exhibiendo ante él todos sus sentimientos. Pretende llegar al lector desde un tono verdaderamente íntimo y sencillo.
Critica la poesía romántica anterior porque "carece de medida absoluta". Por el contrario la suya es "natural, breve, seca [...] brota del alma como una chispa eléctrica [...] hiere el sentimiento con una palabra y huye, desnuda de artificio".

 
  1. TEMAS Y CLASIFICACIÓN DE LAS RIMAS

Sea como fuere, el tema principal de las “Rimas” es la propia poesía; a partir de ahí todos los demás temas están subordinados a éste. José Pedro Díaz ha extendido una clasificación de las rimas por temas. Según esto habría cuatro apartados:




  • Rimas, de I a XI: el tema principal es la poesía y la creación poética, aunque el amor esta también presente e íntimamente relacionado (rimas I, IV, IX, X y XI).




  • Rimas, de XII a XXIX: el motivo central es el amor tratado en general de modo positivo (excepto en la Rima XVI /XXVI) .







  • Rimas, de LII a LXXI: la soledad es el gran tema, resultado del fracaso amoroso, el dolor, la angustia y la muerte.



LA POESÍA
La existencia de la poesía es independiente de la existencia de los poetas porque los motivos poéticos están en la naturaleza, en la vida, esperando la llegada de un poeta inspirado que los haga revivir, del mismo modo que el arpa de la rima VII espero con sus notas dormidas a alguien que sepa arrancárselas.
El sentimiento, causa y efecto de la poesía. El amor es a un tiempo causa y efecto de la poesía. Por esto el sentimiento (el amor) es poesía.

EL AMOR
El amor es un tema central; en él funde la experiencia, la tradición erótica la belleza femenina y el simbolismo; es capaz de provocar un estado de ánimo en el lector que sólo logran los grandes poemas. El amor en todo su entorno: la felicidad, la mujer el sueño imposible, el poder de la mirada, la angustia, el desamor, el fracaso.
Amor y naturaleza. La naturaleza se convierte en el espejo en el que el poeta se mira y en el que encuentra el reflejo de los sentimientos.

Pero del mismo modo, cuando sólo le queden los recuerdos del amor perdido, la naturaleza se convertirá en espejo doloroso en el cual el poeta ve reflejados los momentos vividos (rimas XL –luna, olmos- y LIII –oscuras golondrinas, tupidas madreselvas-). También en esta ocasión el poeta querrá integrarse en la naturaleza, pero no como consecuencia del gozo sino en un anhelo desesperado de abandono y huida:


Nubes de tempestad que rompe el rayo / (...) como mi dolor a solas! (Rima LII)

Amor ideal. El amor presente en las Rimas no es un amor sensual, sino un amor ideal. La amada del poeta no tiene nombre y, aunque se ha intentado buscar la mujer de carne hueso que originó la pasión de Bécquer, no se la ha identificado con claridad. Parece demostrado que Elisa Guillén es una invención de los biógrafos de Bécquer y tampoco se sabe nada cierto de la otra mujer importante en su vida, Julia Espín.
La amada de Bécquer, ese tú que está presente en casi todas las rimas, es un ideal, una “mujer” incorpórea e intangible que no tiene una referencia real, como la mujer a la que llama en la rima XI:
Yo soy un sueño, un imposible,

vano fantasma de niebla y luz;

soy incorpórea, soy intangible;

no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!

La fugacidad del amor
En las Rimas el sentimiento amoroso no responde al encuentro de dos personas físicas, sino a la unión de dos almas, de dos espíritus. Esta comunicación es de la naturaleza ideal y misteriosa, y sólo en determinados instantes, mágicos y maravillosos, llega a producirse tal unión. Los momentos en que esta unión se da son fugaces y evanescentes, intangibles. Por ello Bécquer ama con un suspiro, con el aliento, con la mirada o con un beso. Acciones que duran un momento, instantes fugaces que no se pueden apresar, como la rima XIV: “Te vi un punto, y flotando ante mis ojos... unos ojos, los tuyos, nada mas”.


EL DESENGAÑO

El desengaño es una derivación del amor, es el grupo de poemas en los que logra una mayor sinceridad humana. Late en ellos la emoción pura, expresada con todo un simbolismo y una tonalidad tradicional y romántica a la vez que renovadora. Es la expresión más genuina del sentimiento humano.



LA SOLEDAD
La soledad es un tema de marcado carácter existencialista; las últimas composiciones reflexionan sobre el sentido de la vida y de la muerte. Es el dolor del hombre, expresado con contención, es un trágico lamento, la expresión de un sinsentido, el amargo sufrir que hoy tiene una asombrosa vigencia. Habla así de la angustia existencial, la oscuridad que se adueña de su alma, la soledad y el olvido.



  1. RECURSOS FORMALES Y ESTILO

La poesía de Bécquer se caracteriza por un ritmo musical, sencillo y sugerente, propiciado por la asonancia y el uso de formas métricas armónicas,


Desde el punto de vista gramatical, predomina el estilo nominal. Entre los verbos, la forma predilecta es el presente aunque en algunos casos aparezca el futuro. La adjetivación no es abundante pero sí precisa para no restar naturalidad al verso. Destacan sobre todo aspectos visuales y sonoros.

Entre los recursos retóricos empleados, sobresalen:




  • El paralelismo, que afecta a la construcción del verso y de la estrofa. De esta manera, los versos siguen un esquema binario (Rima XLI) o trinario (Rima XI) pero siempre en torno a estructuras paralelas semejantes que dotan al poema de un fuerte ritmo sintáctico. Podemos encontrar paralelismos en muchas otras rimas: II, XI, etc.




  • Anáfora. Estas repeticiones de las palabras, sintagmas o frases tienen una función estructurante a la vez que enfatizadora. En la rima LXXV, sus cuatro estrofas se dividen en dos partes marcadas por la anáfora.




  • Bécquer usa con cierta constancia las enumeraciones, creando series de sustantivos, adjetivos o verbos agrupados en un mismo verso o estrofa, referidos generalmente a un mismo concepto.




  • La interrogación retórica es muy utilizada y en ocasiones se integra en los paralelismos. Se utiliza para cerrar una estructura paralelística o un poema. En todo caso siempre pretende despertar un estado anímico en el receptor. Tiene que ver con la forma dialogada que la crítica ha querido destacar en las Rimas.

Además aparecen sencillas metáforas y símiles, anáforas y antítesis.




  1. LA MÉTRICA

Ya hemos dicho que predomina la rima asonante semejante a la del romance. Lo más común es la combinación de versos heptasílabos y endecasílabos en forma de silvas u otras formas estróficas más irregulares.


Muchos de sus juegos rítmicos y métricos apuntan ya a la renovación que llevo a cabo el Modernismo en el siglo XX. Con todo consiguió una musicalidad sugerente y amplió las posibilidades expresivas de los distintos metros. Posibilitó una lírica subjetiva, intimista, de tono menor, dirigida al alma ya los sentimientos.

LEYENDAS


  1. INTENCIÓN

A diferencia de los cuentos populares, las “Leyendas” de Bécquer transmiten siempre un mensaje ético relacionado con los problemas espirituales de su época. El tema de cada leyenda se pone al servicio de alguna idea; es decir, cada una encierra una meditación sobre el ser humano y sus conflictos; el propio autor así lo afirma en El rayo de luna:




  1. TEMAS

Es imposible separar al Bécquer prosista del Bécquer poeta. A lo largo de sus relatos breves, podemos rastrear inquietudes similares a las que guiaron al poeta de las Rimas. En primer lugar, en las Leyendas se acentúa el gusto romántico por lo popular.A este fondo popular se unen algunos de los tópicos favoritos del Romanticismo. Algunos tópicos románticos incluidos son el amor a las ruinas, a los monasterios, medievalismo, individualismo, etc.


Esto aparte, resulta importantísima la elección de motivos y temas que permitan vagar la imaginación, la fantasía del poeta, en busca de "lo poético" que, como veíamos, no está sólo en el verso, sino que existe con independencia en el mundo. Aunque es inasible, el creador se desvive por conseguirlo, como el enamorado de El rayo de luna.
Por fin, el amor, la muerte, lo onírico, la violación de lo racional, la separación de cuerpo y espíritu -a la manera platónica o, más exactamente, neoplatónica-.
La enraizada religiosidad becqueriana, conservadora, tradicionalista y católica queda patente en todas las leyendas. Vemos cómo la maldad es castigada y el bien triunfa siempre. Los actos sacrílegos de sus personajes, producto de la vanidad, el orgullo, el descreimiento o la ambición, tienen como fin el castigo: Beatriz en El monte de las ánimas.
La mujer real se presenta en las “Leyendas” como un ser diabólico cuya belleza o coquetería lleva a los hombres a la perdición (El monte de las ánimas). Esta especie de misoginia era muy abundante en la literatura. Bécquer llega a ella a través del desengaño y prefiere entre todas las mujeres la que es sólo producto de su imaginación. Se trata de una mujer inalcanzable, ideal, irreal. Los que la buscan denodadamente, no son castigados, pero se precipitan hacia el fracaso porque el ideal les engaña (Los ojos verdes, El rayo de luna)

  1. ESTRUCTURA

En las Leyendas podemos diferenciar varias partes:




  1. El autor comienza algunas de sus leyendas con un prólogo explicativo en que a veces da noticia del origen de su información: quién se la contó, dónde fue recogida, lugar en que sucedieron los hechos, etc. Con frecuencia esta información se presenta en forma autobiográfica: el autor relata el momento en que le fue contada la historia. Así, en El miserere una partitura musical despierta su curiosidad, que encuentra la respuesta ligada a una historia conmovedora y fantástica. Lo mismo ocurre con todas las leyendas objeto de nuestro estudio excepto con El cristo de la calavera.




  1. Tras el preámbulo se inicia la narración de la historia. En algunas leyendas son los mismos personajes quienes, tras el prólogo, comienzan a explicar la historia. Esto es lo que ocurre en El Miserere, narrada por un anciano que es el mismo personaje que cierra la historia. Pero resulta más frecuente que dicho personaje no vuelva a aparecer y que la leyenda termine con un final rápido y sorprendente.




  1. El Epílogo, no siempre presente, es la parte en que el autor añade algunos datos explicativos de los hechos. Lo encontramos, como hemos indicado, en El Miserere, El monte de las Ánimas. Algunas, como El Beso, no cuenta ni con prólogo introductorio ni con epílogo. Es el mismo autor el narrador de la historia.



El monte de las ánimas, El miserere, El gnomo y La corza blanca presentan una complejidad mayor y muy similar entre sí. En el primer cuadro o escena un personaje cuenta una leyenda fantástica: Alonso, un rabadán, el tío Gregorio y Esteban, respectivamente. Es decir, se narra una leyenda dentro de la propia leyenda, como si se tratase de cajas china o muñecas rusas. Cuando se sale de esta leyenda incrustada, sobreviene una escena que plantea un conflicto relacionado con ella. El desenlace final será una nueva manifestación o verificación de que la leyenda inicial era cierta.



  1. PERSONAJES

Es importante subrayar que no se describen casi nunca los rasgos físicos de los personajes: no importa cómo son, pero sí lo que dicen o hacen. Se les conoce por sus actitudes, palabras y fundamentalmente por el modo de sentir el suceso maravilloso. Simbolizan a veces el materialismo demoníaco, otra la fuerza del ideal trascendente. Son “fuerzas morales” que están en continuo contraste: unos son fuerzas del mal y otros fuerzas del bien.


Los primeros están generalmente aprisionados en su falta de fe, vanidad, orgullo, ambición desmedida, sensualidad, egoísmo. Muchas veces las fuerzas del mal están representadas por mujeres. Llevan al hombre a la perdición, como en el caso de Beatriz, de Constanza, de la dama del lago. Poco sabemos de sus rasgos físicos, suele tratarse de una belleza abstracta.
Los segundos, en cambio, representan positivas fuerzas del espíritu que impulsan al hombre hacia las fronteras del ideal: el amor, el arte. En Los ojos verdes, el caballero busca la trascendencia del amor; en El miserere, el peregrino aspira a la perfección en el arte. El fracaso, para ellos, no supone un castigo moral. Fracasan, no se condenan. Y fracasan porque el ideal engaña (Los ojos verdes), se diluye (El rayo de luna), se transforma (La corza blanca).
El típico héroe becqueriano es el poeta (Manrique de El rayo de luna y Fernando de Los ojos verdes) capaz de despreciar la limitación humana y perderse tras el ideal engañoso. Aunque sólo logren como recompensa la locura o la muerte, advertimos que para esos héroes no hay condenación.
Como son símbolos, los personajes no presentan contradicción entre sí. Otros seres se les oponen: los criados, los monteros, los amantes. No necesita Bécquer una caracterización profunda de sus protagonistas. Pinta, sin embargo con mucho más detalle los personajes secundarios, casi siempre tipos costumbristas.


  1. AMBIENTE

Se ha dicho que el verdadero protagonista de las leyendas de Bécquer es el ambiente. Bécquer elimina el elemento terrorífico que el Romanticismo había unido a la visión de lo sobrenatural, para hacer predominar lo lírico. Lo que más sorprende es la facilidad con que pasa del mundo real al sobrenatural.




  1. TÉCNICA NARRATIVA

Gustavo Adolfo dedicó sus primeros años madrileños a la composición teatral y en ocasiones recurre a la técnica teatral para hacer más viva la narración. Así, por ejemplo, El Monte de las Ánimas comienza con un diálogo, sin preámbulo alguno:


-Atad los perros, haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas. (5,5)
Lo que podría habernos dicho el narrador, lo introduce en un diálogo de los personajes y por él nos percatamos de que nos hallamos en una cacería y la noche se viene encima. Pero además abre un interrogante sobre algo que los personajes dan por sabido, pero que desconoce el lector: ¿qué relación tienen el Monte de las Ánimas y el día de Todos los Santos? El diálogo posterior nos dará la clave.
De idéntica forma comienzan Los ojos verdes y Maese Pérez el organista. Ambas, incluso, se desarrollan en su parte por medio del diálogo.
Bécquer estructura la mayoría de sus leyendas en capítulos que más bien parecen actos teatrales. Así sucede con El Cristo de la calavera, La ajorca de oro, Los ojos verdes... Las descripciones de los lugares, minuciosas, decoran maravillosamente el escenario para el desarrollo de la acción.


  1. Lengua y estilo

Bécquer realiza conscientemente en sus Leyendas una mezcolanza de géneros para dar como resultado una prosa total. Se sirve de las técnicas del didactismo moral, de las narraciones fantásticas, del teatro, de la pintura y también de la poesía, sobre todo de la poesía.


Como tantas veces se ha dicho, si en las Rimas pretende acercar la poesía a la prosa, su prosa se aproxima a la poesía. Para ello se sirve de recursos propios de la lírica, como son las repeticiones (reiteraciones, paralelismo, concatenaciones, anáforas...) y el epíteto. Estos recursos dotan a su prosa de un extraordinario ritmo próximo a las composiciones poéticas. Veamos algunos ejemplos.

Epítetos

Si alguien dijo que Bécquer en las Rimas, apenas utilizaba el adjetivo, en las Leyendas, sobre todo en algunas, podemos encontrar sobreabundancia hasta el punto de resultarnos cargantes para el gusto actual.


Su prolija adjetivación enriquece la prosa elevándola a una categoría lírica, poética, a la vez que sirve para pintarnos tenebrosos cuadros envueltos en la bruma, claridades que rasgan la oscuridad de la noche, sonidos que rompen el silencio: "espesas sombras", "dudosa claridad", "golpe seco y agudo", "su traje blanco y flotante", "blancas y luminosas sobre el oscuro fondo de las catedrales", "calles oscuras, enmarañadas y revueltas".

Es frecuente en Bécquer encontrar pares de adjetivos cuya percepción es objetiva en uno de ellos y subjetiva en el otro. Es decir, uno de ellos es constatable por la vista, el oído, la razón; mientras que el otro, sólo puede serio por el estado de  ánimo o sentimientos del autor:



Objetivo Subjetivo

Leve y espiritual demacración

recinto lóbrego y misterioso

la noche había cerrado sombría y amenazadora

insólito y temeroso rumor

Repeticiones de términos

El uso de reiteraciones que intensifican la pasión psicológica de sus personajes es harto frecuente en los diálogos o en situaciones de ansiedad: "Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora podía haberlo hecho" piensa Beatriz ante la tardanza de su amado. Para magnificar el ofrecimiento de la ondina de ojos verdes y el deseo de Fernando dice el narrador que "parecía ofrecerle un beso..., un beso...". "iEso es; así, así, no hay duda..., así!” exclama el apasionado compositor de El Miserere, cuando encuentra la forma de expresar sus sentimientos.


Otras veces, cuando una frase parece haberse completado, se encadena con otra que repite el término último de la anterior para añadir nuevas sensaciones sobre ella: “es toda una historia, una historia muy antigua" . Este recurso, tan característico en Bécquer, se denomina anadiplosis.
Este encadenamiento, continúa en ocasiones hasta convertirse en anáfora.

Todos estos recursos estilísticos, tan frecuentes en Bécquer, se basan en la repetición de palabras, frases o periodos. Bastaría con ver cualquiera de sus rimas, para darnos cuenta de que en ellas hace uso de los mismos recursos. Hay, pues, un intento de tornar su prosa lírica, poética. Los escritores modernistas encontrarán en Bécquer un predecesor en cuanto a este intento se refiere.

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