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Gregorio Torres Quintero

y su  lucha contra la pedagogía libertaria en Yucatán

Arturo Vilchis Cedillo (1)

A Erre A, por su paciencia integral


Resumen: Yucatán se convirtió en un espacio de experimentación pedagógica a partir de la implantación del régimen  constitucionalista  bajo el mando del general Salvador Alvarado (1915). En este texto expondremos la lucha  antes y después del 2° Congreso Pedagógico de Yucatán (1916),  de la figura del profesor Gregorio Torres QuinteroEl maestro Goyito”, Jefe del Departamento de Educación Pública del Estado de Yucatán, frente a un grupo de profesores articulados en la Escuela  y/o educación Racionalista.

 

Y como Don Gregorio no es enemigo de las escuelas por el trabajo,


rsulta que hay probabilidades de que sea racionalista, 
porque no cualquiera escuela por el trabajo es racional;
lo es, como la mía establecida en Chuminópolis,
cuando tiene como principio básico la LIBERTAD;
de allí saldrían los hombres de acción; 
anarquistas en el lenguaje de los parásitos.

José de la Luz Mena, Oriente, diciembre de 1917
Salvador Alvarado, un huacho en lu’um maya [2]
Cada pueblo, cada época y cada generación tienen su propia concepción educativa. Dilthey fue el primero en reconocer este carácter histórico de la educación, señaló que el ideal de la educación depende del ideal de vida de la generación que educa, y que
el sistema de medios por los cuales se realiza la educación está condicionado por el estado de esa generación” (Dilthey 1960:26).
En la historia de la pedagogía percibimos una serie de movimientos innovadores o de educación nueva que dan a aquella su fisonomía propia. Los movimientos pedagógicos tienen en general un ritmo lento en su accionar, como posiciones nuevas
conquistan una parte de sus aspiraciones y las viejas no pierden todas las posiciones que disfrutan” (1960:36).
Así, los movimientos pedagógicos innovadores han tardado a veces mucho tiempo en llegar a la realidad educativa y otras veces han desaparecido al poco tiempo.
Desde finales del siglo XIX y hasta la primera década del siglo XX, en México, en el caso específico del estado de Yucatán, la instrucción escolar básica, primaria, tenía un carácter marcadamente intelectualista y memorista; su método se basaba sobre todo en el aprendizaje de los instrumentos de la lectura, escritura y cálculo, en la recitación de algunas obras o libros escolares y en la audición y repetición de las palabras del maestro. Se recomendaba, la enseñanza intuitiva (lecciones de objetos) y la clasificación de los alumnos (colegios por jerarquías graduales); pero en general predominaba la enseñanza verbalista y la disciplina rígida del maestro, es decir era una escuela intelectualista, convencional y autoritaria, en la cual el alumno era considerado desde una posición pasiva, un receptáculo en el que se depositaban los conocimientos y el aprendizaje.
En la zona del sureste, de la península de Yucatán, desde 1910 se produjeron diversos movimientos políticos, reflejos por un lado de las conmociones políticas que embargaban al país y por el otro el derrumbamiento de la oligarquía yucateca, que bajo el dominio del grupo molinista [3] había mantenido su hegemonía durante 15 años en el estado yucateco. Después de la frustración de la rebelión de junio de 1910 en Valladolid, entre 1911 y 1912 se desarrollaron diversas insurrecciones independientes, dando paso a una etapa de vacío político y de inestabilidad en el Estado. Los distintos grupos que formaban la escena política yucateca luchaban entre sí por consolidarse en el poder [4].

El general Salvador Alvarado y algunos profesores


Hacia 1914, el proceso de expansión de la facción constitucionalista, bajo la égida de Carranza, desplegó una estrategia nacional de dominación política y militar, con la perspectiva de construir una nueva institucionalidad fundada en la construcción de un Estado centralizado. La estrategia se dirigió hacia el sureste, en donde un movimiento de autonomía estatal había expulsado a los carrancistas proclamándose gobernador el coronel Abel Ortiz Argumedo (12 de febrero de 1915). Carranza sabedor de la importancia estratégica y territorial de Yucatán para el fortalecimiento financiero del constitucionalismo ordenó terminar con la rebelión argumedista, nombrando al general Salvador Alvarado Rubio como gobernador y comandante militar de Yucatán, quien al frente de 7,000 hombres se impuso al movimiento de Argumedo y entró triunfante a la ciudad de Mérida el 19 de marzo de 1915.
Salvador Alvarado trató de implantar un proyecto de reformas acorde con la estrategia constitucionalista establecida por Venustiano Carranza. Intentó establecer un gobierno de coalición entre la pequeña burguesía y las clases populares, aliándose con los trabajadores urbanos, los campesinos, los peones henequeneros y la fracción oligárquica de los peonistas [5], sectores que desde años anteriores desarrollaron un crecimiento ideológico y político. Su finalidad consistía en instaurar un régimen legitimado ante la sociedad yucateca, y desmantelar los reductos oligárquicos, quienes obstaculizaron el desarrollo del sistema capitalista, al utilizar en su marco de producción relaciones de trabajo de carácter semi-feudal y esclavista; también, destruir el aparato político e ideológico que mantenía a la población sujeta a la oligarquía henequenera: “la Casta Privilegiada” [6], fiel representante del porfirismo en la península yucateca.
La fuerza y desarrollo que el movimiento popular logró durante los años anteriores era una situación que el proyecto constitucional tenía que controlar. Lo que Alvarado planteó para la sociedad yucateca era un clima de tranquilidad en el que se conciliaran los intereses de las clases, consolidando el apoyo popular y aceptando la rectoría del Estado por los distintos sectores. Era urgente, entonces que no se perdiera el control ante el desarrollo del movimiento popular y que el estado funcionara como controlador y organizador del mismo. Alvarado fortaleció en gran medida el poder del Estado para realizar la modernización económica, mediante el liberalismo y la dirigencia capitalista, además de impulsar el sentido de nación, al favorecer la integración de indígenas y campesinos. El proyecto de Alvarado tuvo no sólo a la oligarquía sino a la iglesia católica, como sus principales opositores, sin embargo el proyecto se concretó mediante medidas dirigidas a la reorganización de la administración pública y la redefinición de la sociedad yucateca desde los aspectos de la economía, la organización política y laboral, la cuestión agraria y civil, la cultura, los aspectos sindicales y de género. Para llevar a cabo el proyecto aplicó una serie de medidas estatales [7].
El ámbito de la educación constituyó un elemento central del proyecto. El pensamiento de Alvarado, consideraba la educación, la instrucción pública como el fundamento básico del progreso. Un mes después de su llegada a Mérida (12 abril 1915), emplazó a la población para que respondieran una encuesta y dieran su opinión sobre los principales aspectos de la educación en el Estado:
a) las condiciones materiales de los planteles educativos

b) sujetar el plan educacional conforme a la metodología moderna aplicada al medio yucateco

c) la necesidad de cambiar los textos, hacer otros adecuados e incluso considerar la supresión de algunos

d) la conveniencia de que el poder público controle todo el ramo de la educación pública, clausurando los planteles que dependían de las asociaciones civiles o religiosas para hacer completamente laica la educación, sometiéndola a la vigilancia y responsabilidad del gobierno

e) el cuidado que debe tenerse con la selección del personal, a fin de garantizar que sea absolutamente laico, pues muchos profesores hacían propaganda filosófica contraria a los principios de la filosofía liberal

f) la necesidad de evitar que los maestros se mezclen en cuestiones políticas cuando se estén desempeñando en sus funciones

g) la manera en que se puede extender la instrucción primaria a todos los pueblos, haciendas y rancherías más apartados

h) la conveniencia o inconveniencia de que los municipios administren directamente sus escuelas, con la sobrevigilancia del Ejecutivo y del Consejo de educación Pública

i) la posibilidad de importar maestros del estado de Veracruz

j) el establecimiento de una ley de pensiones, a fin de proteger a los maestros después de 20 años de servicios

k) la manera de reunir la mayor suma posible de fondos a fin de aplicarlos a la instrucción, con absoluta preferencia sobre los otros ramos”

l) cómo vencer el gran escollo que presenta la lengua maya para lograr un mejor éxito en las escuelas rurales

m) las escuelas nocturnas y los centros educacionales para los obreros

(Espadas 1998: 98).


Desde el marco jurídico, dispuso una serie de legislaciones educativas [8], la creación de más de 500 escuelas primarias en todo el territorio yucateco, así como de Instituciones y centros escolares [9], con el fin de reformar los planes y prácticas pedagógicas. Alvarado desplegó varios espacios importantes donde debatieron, discutieron y participaron expertos de las nuevas tendencias educativas. Bajo su gobierno se realizaron 3 Congresos Pedagógicos, el en septiembre de 1915, en Mérida; el en agosto de 1916, en la misma ciudad y el en julio de 1917, en Motul, Mérida [10].
Alvarado se mostró con una apertura hacia las propuestas de innovación pedagógica que trascendieran los métodos educativos tradicionales, sin embargo durante su régimen, aunque se dieron intensos debates, no se logró imponer la escuela racionalista como modelo fundamental en la educación primaria, como en algunos estudios se señala [11]. Su cuestionamiento se dirigió hacia el enfoque intelectualista, teórico y mecánico que prevalecía en la pedagogía, dando mayor apoyo y alcance en su régimen a un proyecto en donde resaltara la participación de los educandos en diversas actividades manuales y productivas, es decir un sustento a la educación por el trabajo y la acción.

El Primer Congreso Pedagógico
Salvador Alvarado con la mesa directiva del I Congreso Pedagógico,

Después de un año de haberse llevado a cabo el 1er Congreso Pedagógico de Yucatán (11 al 16 de septiembre de 1915), en el cual se plantearon 4 problemas a debatir [12], cuyo primer tema (¿Qué método se debería seguir en la educación primaria?) originó la participación de una comisión (integrada por los profesores: Agustín Franco, Vicente Gamboa, Ramón Fernández, José de la Luz Mena y Edmundo Bolio) quien presentó el método racional como el que favorecía el desarrollo espontáneo del infante:

la presidenta, Prudencia Ávila de P. (dcha.) y la vocal 1ª





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