Goleman, Daniel, La inteligencia emocional



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Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, 397 págs.


  • Emociones y trabajo del cerebro

  • Destrucciones de impulsos


Comprender el interjuego de estructuras cerebrales que dominan nuestros momentos de rabia y temor –o de pasión y dicha– revela mucho acerca de cómo incorporamos los hábitos emocionales que pueden minar nuestras mejores intenciones, así como acerca de lo que podemos hacer para someter nuestros más destructivos o contraproducentes impulsos emocionales. Más importante aún es el hecho de que los datos neurológicos sufren una ventana de oportunidades para modelar los hábitos emocionales de nuestros hijos.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 17

  • Emociones como impulsos de actuación

  • Tendencias de “civilización”



En esencia, todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado. La raíz de la palabra emoción es motere, el verbo latino “mover”, además del prefijo “e”, que implica “alejarse”, lo que sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar. Que las emociones conducen a la acción es muy evidente cuando observamos a niños o animales; sólo es en los adultos “civilizados” en los que tan a menudo encontramos la gran anomalía del reino animal: emociones –impulsos arraigados que nos llevan a actuar– divorciadas de la reacción evidente.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 24.

  • Mente: emocional y racional

  • Formas de conocimiento diferentes

En un sentido muy real, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente.

Estas dos formas fundamentalmente diferentes de conocimiento interactúan para construir nueva vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 27.


  • Importancia de equilibrio: razón/emoción

  • Ubicación del cerebro y nuevo aprendizaje

Esto invierte la antigua comprensión de la tensión entre razón y sentimiento: no se trata de que queramos suprimir la emoción y colocar en su lugar la razón, como afirmaba Erasmo, sino encontrar el equilibrio inteligente entre ambas. El antiguo paradigma sostenía un ideal de razón liberado de la tensión emocional. El nuevo paradigma nos obliga a armonizar cabeza y corazón. Para hacerlo positivamente en nuestra vida, primero debemos comprender más precisamente qué significa utilizar la emoción de manera inteligente.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 49.

  • Importancia de la inteligencia emocional

  • Rasgos de carácter muy estratégico-educativos

Y ese es el problema: la inteligencia académica no ofrece prácticamente ninguna preparación para los transtornos –o las oportunidades- que acarrea la vida. Sin embargo, aunque un CI elevado no es garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad en la vida, nuestras escuelas y nuestra cultura se concentran en las habilidades académicas e ignoran la inteligencia emocional, un conjunto de rasgos –que algunos podrían llamar carácter- que también tiene una enorme importancia para nuestro destino personal. La vida emocional es un ámbito que, al igual que las matemáticas y la lectura, puede manejarse con mayor o menor destreza y requiere un singular conjunto de habilidades.




Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 56.


Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo –el reconocer un sentimiento mientras ocurre- es la clave de la inteligencia emocional. Como veremos en el Capítulo 4, la capacidad de controlar sentimientos de un momento a otro es fundamental para la penetración psicológica y la comprensión de uno mismo. La incapacidad de advertir nuestros auténticos sentimientos nos deja a merced de los mismos. Las personas que tienen una mayor certidumbre con respecto a sus sentimientos son mejores guías de su vida y tienen una noción más segura de lo que sienten realmente con respecto a las decisiones personales, desde con quién casarse hasta qué trabajo aceptar.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 64.

  • Conciencia de las emociones

  • Conocimiento de uno mismo


Los psicólogos utilizan el término metacognición, un término bastante denso, para referirse a una conciencia del proceso de pensamiento, y metahumor para referirse a la conciencia de las propias emociones. Yo prefiero la expresión conciencia de uno mismo (self-awareness), en el sentido de una atención progresiva a los propios estados internos. En esta conciencia autorreflexiva la mente observa e investiga la experiencia misma, incluidas las emociones.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 68.

  • Competencia emocional e inteligencia

  • Conciencia en lo que ocurre con los sentimientos

Es la diferencia que existe, por ejemplo, entre sentir una rabia asesina con respecto a alguien y elaborar el pensamiento autorreflexivo: “Esto que siento es rabia”, incluso mientras uno está furioso. En términos de la mecánica nerviosa de la conciencia, este sutil cambio en la actividad mental supuestamente señala que los circuitos neocorticales están controlando activamente la emoción, un primer paso para alcanzar cierto control. Esta conciencia de las emociones es la competencia emocional fundamental sobre la que se construyen las demás, como el autocontrol emocional.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 68.

  • Conciencia de los sentimientos

  • Importancia para la toma de decisiones

Una lección que podemos extraer de la indecisión de Elliot es el papel fundamental de los sentimientos al navegar en la interminable corriente de las decisiones de la vida personal. Mientras los sentimientos fuertes pueden hacer estragos con el razonamiento, la falta de conciencia de los sentimientos también puede ser ruinosa, sobre todo cuando se trata de sopesar las decisiones de las que depende en gran medida nuestro destino: qué carrera seguir, si conservar un trabajo seguro o cambiar a uno que supone más riesgo pero es más interesante, con quién salir o con quién casarse, dónde vivir, qué apartamento alquilar o qué casa comprar, y así sucesivamente a lo largo de la vida.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 75.


  • Equilibrio emocional y templanza

  • Camino medio


El objetivo es el equilibrio, no la supresión emocional: cada sentimiento tiene su valor y su significado. Una vida sin pasión sería un aburrido páramo de neutralidad, aislado y separado de la riqueza de la vida misma. Pero, como señaló Aristóteles, lo que se quiere es la emoción adecuada el sentir de manera proporcionada a las circunstancias. Cuando las emociones son demasiado apagadas crean aburrimiento y distancia; cuando están fuera de control y son demasiado extremas y persistentes, se vuelven patológicas, como en la depresión inmovilizante, la ansiedad abrumadora, la furia ardiente y la agitación maníaca.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 78.

  • Preocupación objetiva

  • Proyecto de ensayo de solución a problemas

Cuando el temor pone en marcha el cerebro emocional, parte de la ansiedad resultante fija la atención en la amenaza que está a la mano, forzando a la mente a obsesionarse acerca de la forma de enfrentarla y pasar por alto cualquier otra cosa, de momento. En cierto sentido, la preocupación es un ensayo de lo que podría salir mal y cómo enfrentarse a ello; la tarea de la preocupación es alcanzar soluciones positivas con respecto a los peligros de la vida anticipándose a los riesgos antes de que estos surjan.

La dificultad surge con las preocupaciones crónicas y repetitivas, el tipo de preocupaciones que vuelve a surgir uno y otra vez nunca lleva a una solución positiva.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 88.


  • Emociones negativas contra inteligencia

  • Importancia de los sentimientos

Los alumnos que se sienten ansiosos, enfurecidos o deprimidos no aprenden; la gente que se ve atrapada en esos estados de ánimo no asimila la información de manera eficaz ni la maneja bien. Como vimos en el Capítulo 5, las emociones negativas poderosas desvían la atención hacia sus propias preocupaciones, interfiriendo el intento de concentrarse en otra cosa. En efecto, una de las señales de que los sentimientos han dado un viraje hacia lo patológico es que son tan inoportunos que aplastan cualquier otro pensamiento y sabotean continuamente los esfuerzos por prestar atención a cualquier otra tarea posible.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 104.



  • Preocupación de profecías que se autocumplen

  • Desgaste de tareas del conocimiento

El número de preocupaciones que la mente informa mientras se somete a una prueba predice directamente lo mal que se desempeñará en ella. Los recursos mentales dedicados a una tarea cognitiva –la preocupación- simplemente restan valor a los recursos disponibles para procesar otra información; si estamos absortos en la preocupación de que vamos a fracasar en la prueba que estamos haciendo, podremos dedicar muchas menos atención a dilucidar las respuestas. Nuestras preocupaciones se convierten en profecías que se autocumplen, empujándonos al desastre que predicen.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 110.

  • Esperanza y optimismo

  • Sentimientos de alta productividad

Ser optimista, al abrigar esperanzas, significa tener grandes expectativas de que, en general, las cosas saldrán bien en la vida a pesar de los contratiempos y las frustraciones. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, el optimismo es una actitud que evita que la gente caiga en la apatía, la desesperanza o la depresión ante la adversidad. Y, al igual que la esperanza, su prima hermana, el optimismo reporta beneficios en la vida (por supuesto, siempre y cuando sea un optimismo realista; un optimismo demasiado ingenuo puede resultar catastrófico).



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 114.

  • Comunicación emocional no verbal

  • Importancia de las formas


En efecto, cuando las palabras de una persona discrepan con lo que se manifiesta a través del tono de voz, los ademanes u otros canales no verbales, la verdad emocional está en la forma en que la persona dice algo en lugar de aquello que dice. Una regla empírica utilizada en la investigación de las comunicaciones es que el 90% o más de un mensaje emocional es no verbal. Y estos mensajes –la ansiedad en el tono de voz de alguien, la irritación en la brusquedad de un ademán- casi siempre se perciben inconscientemente, sin prestar atención específica a la naturaleza del mensaje, pero recibiéndola y respondiendo tácitamente.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 125.

  • Emociones son señales que se envían

  • Importancia del contagio social

Enviamos señales emocionales en cada encuentro, y esos señales afectan a aquellas personas con las que estamos. Cuanto más hábiles somos socialmente, mejor controlamos las señales que emitimos; la regla social que, ciando entra en la esfera de las relaciones íntimas, resulta sofocante). La inteligencia emocional incluye el manejo de este intercambio, “popular” y “encantadora” son términos que utilizamos para referirnos a la persona con la que nos gusta estar porque sus habilidades emocionales nos ayudan a sentirnos bien.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 143.

  • Inteligencia emocional y habilidades sociales

  • La base de la empatía

Estas habilidades interpersonales se basan en otras inteligencias emocionales. Las personas que causan una excelente impresión social, por ejemplo, son expertas en dominar su propia expresión de las emociones, están finalmente sintonizadas con las reacciones de los demás, y son capaces de sintonizar continuamente su desempeño social, adaptándolo para asegurarse de que logran el efecto deseado. En ese sentido, son como actores expertos.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 147.

  • Ira: desarrollo de su control

  • Necesidad de judo emocional

Si la prueba de la habilidad social es la capacidad de aliviar las emociones alteradas de los demás, enfrentarse a alguien que está en pleno arranque de ira es tal vez la medida definitiva de la supremacía. Los datos sobre autorregulación de la ira y contagio emocional sugieren que una estrategia eficaz podría ser distraer a la persona iracunda, mostrar empatía con sus sentimientos y su perspectiva y luego atraer su atención a un foco alternativo, algo que le permita armonizar con una gama de sentimientos más positiva... una especie de judo emocional.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 153.

  • Índice de divorcios en Estados Unidos

  • Evolución histórica hasta el 67%

Para los matrimonios norteamericanos que se formaron en 1980, alrededor del 10% acabó en el divorcio. Para aquellos que se casaron en 1920, el índice fue aproximadamente del 18%; para las parejas casadas en 1950, el 30%. Las parejas que se casaron en 1970 tenían el 50% de probabilidades de separarse o seguir unidas. Y para las parejas casadas en 1990, las posibilidades de que su matrimonio acabaría en divorcio estaban cerca de un asombroso 67%.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 159.

  • Desbordamientos emocionales negativos

  • Ejemplo de los matrimonios


El efecto neto de estas perturbadoras actitudes es crear una crisis incesante, ya que disparan el asalto emocional más frecuentemente y hacen que resulte más difícil recuperarse del daño y la furia resultantes. Gottman utiliza el acertado término desbordamiento para esta susceptibilidad a la frecuente perturbación emocional; los esposos o las esposas desbordados están tan abrumados por la negatividad de su pareja y por sus propias reacciones ante esta que se sienten hundidos por sentimientos espantosos y fuera de control.
Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 169.

  • Competencias emocionales efectivas

  • Dirigir los desacuerdos hacia soluciones

Un puñado de competencias emocionales –sobre todo el ser capaz de serenarse (y serenar al cónyuge), la empatía y el saber escuchar- puede hacer más probable que una pareja dirima sus desacuerdos con eficacia. Esto hace posible desacuerdos saludables, las “peleas buenas” que permiten a un matrimonio florecer y que superan las negatividades que, si se dejan crecer, pueden destruir un matrimonio.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 174.

  • Competencias emocionales y administración

  • Nuevos registros de liderazgos

En el aspecto positivo imaginemos los beneficios que tiene para el trabajo el ser hábil en las competencias emocionales básicas: estar sintonizados con los sentimientos de aquellos con quienes tratamos, ser capaces de resolver desacuerdos para que no se agudicen, tener la habilidad de atravesar estados de fluidez mientras trabajamos. Liderazgo no es dominación, sino el arte de persuadir a la gente a trabajar hacia un objetivo común. Y en términos del manejo de nuestra propia carrera, puede no haber nada más fundamental que reconocer nuestros más profundos sentimientos con respecto a lo que hacemos... y los cambios que podrían hacernos sentir más auténticamente satisfechos con nuestro trabajo.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, pp. 180-181.

  • Equipos de trabajo y redes

  • Desarrollo de nuevas jerarquías emocionales

Tal vez la forma más rudimentaria de equipo de trabajo organizativo es la reunión, esa parte insoslayable de las actividades de un ejecutivo: en la sala de juntas, en el despacho de alguien. Las reuniones –cuerpos en la misma habitación- sólo son el ejemplo más obvio y en cierto modo anticuado del sentido en el que el trabajo es compartido. Redes de trabajo electrónicas, teleconferencias, equipos de trabajo, redes de trabajo informales y cosas por el estilo están surgiendo como las nuevas entidades funcionales en las organizaciones. En la medida en que la jerarquía explícita como gráfico organizativo es el esqueleto de una organización, estos puntos de contacto humanos son su sistema nervioso central.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 192.

  • Redes de trabajo informales

  • Clasificación de sus relaciones

En efecto, una visión más elaborada de las redes de trabajo informales muestran que existen al menos tres variedades: redes de comunicación (quién le habla a quién), redes expertas, basadas en saber a qué personas se recurre en busca de consejo, y redes de confianza. Ser un núcleo importante en la red experta significa que alguien se destacará por su excelencia técnica, lo que a menudo lleva a un ascenso. Pero no existe prácticamente ninguna relación entre el hecho de ser un experto y ser considerado como alguien en quien la gente puede confiar sus secretos, sus dudas y sus vulnerabilidades.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 195.

  • Estrés y ansiedad moderna

  • Base de perturbaciones mentales

Cuando la ansiedad nos ayuda a prepararnos para enfrentarnos a algún peligro (una supuesta utilidad en evolución), nos ha prestado un buen servicio. Pero en la vida moderna, es más frecuente que la ansiedad sea desproporcionada y esté fuera de lugar; la perturbación se produce ante situaciones con las que debemos vivir o que son evocadas por la mente, no por peligros reales que debemos enfrentar. Los ataques de ansiedad repetidos señalan niveles de estrés elevados.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, pp. 206-207.

  • Sentimientos perturbados y salud

  • Desarrollo de habilidades emocionales


Ayudar a la gente a manejar sus sentimientos perturbadores –la ira, la ansiedad, la depresión, el pesimismo y la soledad- es una forma de prevención de la enfermedad. Teniendo en cuenta que los datos muestran que la toxicidad de estas emociones. Cuando son crónicas, se encuentran al mismo nivel que el hábito de fumar, ayuda a la gente a enfrentarse mejor a ellas podría representar para la salud una recompensa tan grade como lograr que los fumadores abandonaran el hábito. Una forma de hacerlo que podría tener notables efectos para la salud pública sería inculcar en los niños las habilidades más básicas de la inteligencia emocional para que se convirtieran en un hábito de por vida.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 219.

  • Violencia social peor que la natural

  • Importancia de las emociones

Los actos violentos son más dañinos que las catástrofes naturales como los huracanes porque, a diferencia de las víctimas de un desastre natural, las víctimas de la violencia sienten que han sido intencionadamente seleccionadas como blancos de la maldad. Ese hecho destruye las suposiciones acerca de la honradez de la gente y de la seguridad del mundo interpersonal, suposición que las catástrofes naturales dejan intacta. En un instante el mundo social se convierte en un lugar peligroso, un lugar donde la gente es una amenaza potencial a la seguridad.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 237.

  • Emociones incontrolables

  • Sentimientos abrumadores de impotencia


La palabra clave es incontrolable. Si la gente siente que hay algo que puede hacer en una situación catastrófica, se puede ejercer algún control, por pequeño que sea, se desempeña mucho mejor emocionalmente que aquellos que se sienten profundamente impotentes. El elemento de impotencia es lo que hace que un acontecimiento dado sea subjetivamente abrumador.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 239.

  • Temperamento emocional e infancia

  • Importancia de la biología de emociones

El temperamento puede ser definido en función del humor que tipifica nuestra vida emocional. En cierta medida, cada uno de nosotros posee una amplia fama emocional; el temperamento nos es dado en el nacimiento, forma parte de la lotería genética que tiene una fuerza apremiante en el desarrollo de la vida. Cualquier padre lo ha visto: desde el nacimiento de un niño será sereno y plácido o irritable y difícil. La pregunta es si esa estructura emocional determinada biológicamente puede ser modificada por la experiencia.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 251.

  • Violencia en los Estados Unidos, 1990

  • Crisis de valores y emociones

En 1990, tomando como comparación las dos décadas anteriores, Estados Unidos fue testigo del índice más alto de arrestos juveniles por crímenes violentos que haya existido; los arrestos de adolescentes por violación se duplicaron; el promedio de asesinatos cometidos por adolescentes se cuadruplicó, en gran medida debido al incremento del uso de armas de fuego. Durante las mismas dos décadas, el índice de suicidios de adolescentes se triplicó, al igual que el número de chicos menores de catorce años que son víctimas de asesinato. Cada vez más cantidad de jovencitas, y de edades cada vez más bajas, quedan embarazadas.




Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 268.

  • Percepción de agresiones inexistentes

  • Déficit de emociones positivas

Esta precipitación en el juicio testimonia la presencia de profundos prejuicios perceptivos en gente que es inusualmente agresiva: actúan sobre la base de la existencia de hostilidad o de amenazas, prestándole muy poca atención a lo que realmente está ocurriendo. Una vez que deciden que una amenaza se cierne sobre ellos, saltan por encima de todo y pasan a la acción.




Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 272.

  • Violencia y perturbación mental

  • Desarrollo de perjuicios anti-sociales

Un estudio realizado con delincuentes juveniles convictos por crímenes violentos, y con estudiantes de escuela secundaria agresivos demostró que poseen en común una misma estructura mental: si tienen dificultades con otra persona, inmediatamente la ven en un papel antagónico, aventurando conclusiones sobre la hostilidad que siente hacia ellos, sin buscar información adicional ni intentar pensar en una manera de resolver pacíficamente sus diferencias.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 275.

  • Melancolía y depresión masiva

  • Desinterés paralizante de la vida

Estos últimos años del milenio anuncian la llegada de la Era de la Melancolía, así como el siglo XX se transformó en la Era de la Ansiedad. Datos internacionales muestran que parece cundir una moderna epidemia de depresión, que se extiende a lo largo y a lo ancho adoptando nuevas modalidades en cada lugar del mundo. Cada nueva generación, desde principios de siglo, ha corrido un riesgo mayor que la generación de sus padres, de sufrir una depresión más importante –no ya tristeza, sino un desinterés paralizante, desaliento y autocompasión, más una abrumadora desesperanza-, en el curso de su vida.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 278.



  • Melancolía y depresión masiva

  • Desinterés paralizante de la vida

Y episodios de esta naturaleza están apareciendo a edades cada vez más tempranas. La depresión infantil, antes virtualmentedesconocida –o, al menos, no conocida-, aparece instalada en la escena moderna.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente



intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 278.

  • Déficit emocional en la pobreza

  • Evaluar bien la depresión

Mi énfasis en el lugar que ocupan los déficits emocionales y sociales no es para negar el papel de otros factores de riesgo, como puede ser el crecer en una familia abusiva y caótica, o en la miseria, o en un vecindario dominado por las drogas o el crimen. La pobreza en sí mismo les da golpes emocionales a los niños: los más pobres, a la edad de cinco años, ya se sienten más atemorizados, ansiosos y tristes que sus pares más acomodados, y tienen más problemas de conducta, como rabietas frecuentes y el destrozo de objetos, una tendencia que se prolonga en la adolescencia.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 296.


  • Déficit emocional en la pobreza

  • Evaluar bien la depresión

La presión de la pobreza también corroe la vida familiar; en ella tienden a existir menos expresiones de calidez paternal, hay más madres deprimidas (que a menudo son solteras y desocupadas), y se confía mucho en la ventaja de los castigos rudos, como gritar, pegar y proferir amenazas físicas.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual, Ed. Vergara, México, 2000, p. 296.



  • Destrezas emocionales educativas

  • Manejo de sentimientos y cambios físicos

Las destrezas emocionales incluyen el autoconocimiento, la identificación, expresión y el manejo de los sentimientos, el control de los impulsos y las gratificaciones demoradas, y el manejo del estrés y la ansiedad. Una habilidad clave para el control de los impulsos es conocer la diferencia entre sentimientos y acciones y el aprendizaje de cómo tomar mejores decisiones emocionales mediante el control del impulso a actuar, identificando luego acciones alternativas, y las consecuencias posteriores a la acción. Muchas de las aptitudes son interpersonales: la interpretación de las tendencias sociales y emocionales, el prestar atención, el ser capaces de resistir las influencias negativas, ponerse en el lugar de los otros, y comprender cuál es el comportamiento adecuado para cada Educación.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, pp. 299-300.

  • Educar a las emociones

  • Necesidad de nuevos cursos

Sin embargo, el movimiento de alfabetización emocional invierte el término educación afectiva: en lugar de usar el afecto para educar, se educa el afecto mismo.

Más recientemente, muchos de estos cursos, y el impulso para su difusión, provienen de programas escolares de prevención ya en marcha, cada uno apuntando a un problema específico: adolescencia y tabaco, consumo de drogas, embarazo, marginalidad, deserción, y últimamente, violencia.
Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 302.


  • Educación de las emociones

  • Temas de los cursos

Los temas enseñados incluyen conciencia de sí mismo, en el sentido de reconocer los propios sentimientos y construir un vocabulario adecuado para expresarlos; aprender a ver los vínculos existentes entre pensamientos, sentimientos y reacciones; saber si los pensamientos o los sentimientos están gobernando las decisiones; ver las consecuencias posibles de elecciones alternativas, y aplicar todas estas percepciones en decisiones sobre temas tales como drogas, tabaco y sexo. Tomar conciencia de sí mismo también implica tomar conciencia de las propias fortalezas y debilidades y verse a uno mismo bajo una luz optimista, pero realista, evitando así una baja en la propia autoestima.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 309.


  • Control de la violencia

  • Educación de las emociones

Su punto de vista es que las habilidades que se necesitan para eliminar la violencia no pueden ser aisladas del espectro completo de la aptitud emocional ya que, por ejemplo, saber lo que se siente o cómo manejar los impulsos o la pena es tan importante para la prevención de la violencia como el control del enojo. Gran parte del entrenamiento tiene que ver con las emociones básicas, tales como reconocer una gama extendida de sentimientos o ser capaz de darles nombre, y con la empatía.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 320.

  • Escuela y enseñanza emocional

  • Importancia desde niños

Más allá de la preparación de los maestros, la alfabetización emocional amplía la visión que tenemos de la tarea que debe cumplir la escuela, convirtiéndola en un agente más concreto de la sociedad para asegurarse de que los niños aprendan estas elecciones esenciales para la vida, lo que significa un retorno al papel clásico de la educación. Este objetivo ampliado requiere, aparte de cualquier especificidad que haya en el programa, la utilización de las oportunidades dentro y fuera de la clase para ayudar a los niños a transformar los momentos de crisis personal en lecciones de aptitud emocional.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 322.




  • Enfoque del otro y no-yo

  • Necesidad del pluralismo en la democracia

Ser capaz de dejar de lado el enfoque sobre uno mismo, y de controlar los impulsos, rinde beneficios sociales: allana el camino hacia la empatía, a escuchar con atención, a ponerse en el lugar del otro. La empatía, como vimos, conduce a interesarse, al altruismo, y la aceptación de las diferencias. Estas aptitudes son cada vez más requeridas en nuestra sociedad crecientemente pluralista, permitiendo a las personas vivir unidas en respeto mutuo, y creando la posibilidad de un discurso público creativo. Son las artes fundamentales de la democracia.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 328.


  • Reacción instantánea de la mente emocional

  • Problema de la evolución humana

La mente emocional es mucho más rápida que la mente racional, y se pone en acción sin detenerse ni un instante a pensar en lo que está haciendo. Su rapidez descarta la reflexión deliberada y analítica que es el sello de la mente pensante. En la evolución, esta rapidez probablemente giró en torno a la decisión más básica, a qué prestar atención y, al enfrentarse a otro animal, tomar decisiones de milésimas de segundo, tales como: ¿Me lo como yo, o él me come a mí? Es probable que aquellos organismos que tenían que hacer una pausa demasiado larga para reflexionar acerca de estas respuestas no tuvieran demasiada progenie a la que transmitir sus genes de acción lenta.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 334.



  • Sentimiento e inteligencia

  • Reacciones emocionales diferentes

Dado que a la mente racional le lleva más tiempo que a la mente emocional registrar y responder, el “primer impulso” en una situación emocional es el del corazón, no el de la cabeza. También existe una segunda clase de reacción emocional, más lenta que la respuesta rápida, que fomenta primero en nuestros pensamientos antes de conducir al sentimiento. Esta segunda vía para activar las emociones es más deliberada, y somos típicamente conscientes de los pensamientos que conducen a ella. En este tipo de reacción emocional existe una evaluación más extendida; nuestros pensamientos –cognición- juegan el papel clave en la determinación de qué emociones serán provocadas.


Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 336.



  • Mente emocional y razón

  • Relación con la razón

Las convicciones de la mente racional son tentativas; una nueva evidencia puede descartar una creencia y reemplazarla por una nueva; ya que razona mediante la evidencia objetiva. La mente emocional, sin embargo considera sus convicciones como absolutamente ciertas, y así deja de lado cualquier evidencia en contra. Por eso resulta tan difícil razonar con alguien que está emocionalmente perturbado; no importa la sensatez del argumento que se le ofrezca desde un punto de vista lógico: este no tiene ninguna validez si no es acorde con la convicción emocional del momento. Los sentimientos son autojustificadores y cuentan con un conjunto de percepciones y “pruebas” propios.

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 338.


  • Mente emocional y tiempo

  • El pasado como presente

Cuando algún rasgo de un acontecimiento parece similar a un recuerdo del pasado cargado emocionalmente, la mente emocional responde activando los sentimientos que acompañaban al acontecimiento recordado. La mente emocional reacciona al presente como si fuera el pasado. El problema es que, sobre todo cuando la evaluación es rápida y automática, podemos no darnos cuenta de que lo que fue importante en algún momento ya no lo es.



Goleman, Daniel, La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente Educaciónl, Ed. Vergara, México, 2000, p. 339.


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