Género y Seguridad Ciudadana: el papel y reto de los gobiernos locales



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PROGRAMA “HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD SIN VIOLENCIA”
Seminario Permanente sobre Violencia

Junio 2005

PNUD – El Salvador


Género y Seguridad Ciudadana: el papel y reto de los gobiernos locales
Alejandra Massolo*

Aspectos conceptuales de la violencia, la seguridad ciudadana y la violencia urbana
La violencia es un concepto polisémico que abarca un amplia variedad de fenómenos y manifestaciones; se encuentran tantas definiciones como las múltiples formas, escenarios, víctimas y victimarios de la violencia, así como tantos debates en torno a su complejidad, multicausalidad, corresponsabilidad y erradicación. Se podría sintetizar definiendo que la violencia es una acción intencional del uso de la fuerza o el poder, por la cual una o más personas producen daño físico, mental (psicológico), sexual o en su libertad de movimiento o muerte a otras personas, o a sí mismas, con un fin predeterminado. Y que tiene tres componentes básicos: a) la intencionalidad del uso de la fuerza o poder; b) la generación de un daño; c) el fin perseguido, en el que subyace el ejercicio de alguna forma de poder, bien sea en el ámbito del hogar, del público o del grupo.1

Se ejerce violencia desde las oficinas estatales, en la escuela, en la familia, en el trabajo, en las calles y en el campo. La violencia es ejercida por distintas vertientes de la sociedad, como el padre de familia que abusa, golpea y humilla a su esposa e hijos; el joven que sale de su casa y se une a una pandilla para robar, violar, herir o matar; los miembros del crimen organizado que atracan, hieren y asesinan; los que trafican con narcóticos-con todas sus secuelas- y o hacen especialmente en los centros urbanos; la policía y el Estado que violen los derechos humanos; el funcionario público que atenta contra los derechos del ciudadano que se acerca a solicitar sus servicios; y en casos extremos como en Colombia, la guerrilla y paramilitares que se confunden ante los ojos del campesino indefenso, quien opta obligadamente por desplazarse a la ciudad extraña. Contribuyen al ejercicio de la violencia los políticos, los líderes o gobernantes corruptos que se enriquecen directa o indirectamente de las arcas del Estado y con su conducta erosionan la ética, las normas y la cultura de la convivencia.

Fuente: Concha-Eastman, Alberto. www.nuevasoc.org.ve


A distintos tipos de violencia hay distintos tipos de victimarios y víctimas, según la siguiente clasificación.


Clasificación de la violencia por motivo, tipo y actores


Motivación

Tipo

Victimarios

Víctimas


Interpersonal o social:

Dominación, venganzas, control, deudas, desacuerdos, intimidación.



Económica: crimen con poca o ninguna organización.


Económica y poder: crimen organizado.


Política

Doméstica o intrafamiliar : física, sexual, verbal, psicológica, privaciones, negligencia.


Riñas: heridas, homicidios, violaciones, robos.

Homicidios, magnicidios, heridos, atracos.

Magnicidios, homicidios, masacres, secuestros, heridos.

Cónyuges varones, padres, familiares, amigos, conocidos.

Pandillas, conocidos, desconocidos. Delincuencia común, pandillas.

Narcotraficantes, bandas, guerrillas, paramilitares, fuerzas del Estado.


Guerrillas, paramilitares, fuerzas del Estado.

Cónyuges, mujeres, niños, ancianos, familiares.

Amigos, conocidos, desconocidos. Pobladores en general. Miembros de bandas o grupos.
Líderes, jueces, periodistas, ciudadanía, miembros de bandas.

Campesinos, pobladores, guerrilleros, soldados, policías.




Fuente: elaboración propia con base en Concha-Eastman, Alberto. www.nuevasoc.org.ve
La inseguridad pública y la inseguridad privada afectan, de una u otra manera e intensidad, la vida cotidiana en las ciudades y pueblos de América Latina, impidiendo casi imaginar un ambiente de seguridad y protección, pero sí impulsa a reclamar y demandar “seguridad” en movilizaciones de protestas y otras expresiones de malestar ante los agravios de las violencias y la impunidad.

Actualmente, más que de “seguridad pública” se habla y discute de “seguridad ciudadana”. La palabra seguridad también es en sí misma problemática por las distintas interpretaciones y los diversos adjetivos que se le añaden, como “personal”, “individual”, “pública”, “urbana”, “ciudadana”, “humana”, sin olvidar la importancia que tuvo en los años 80 la llamada “seguridad nacional”, y en la actualidad la vinculación de la seguridad ciudadana con la democracia como forma de gobierno.2 La seguridad ciudadana se asocia a la recuperación de las instituciones democráticas en América Latina, la defensa de los derechos ciudadanos ante las arbitrariedades de las fuerzas del Estado, la criminalidad, la corrupción, y a la exigencia hacia el Estado de las garantías de una convivencia pacífica. La seguridad ciudadana contiene una dimensión objetiva: los hechos de la violencia conocida que involucra a víctimas y victimarios; y una dimensión subjetiva: las vivencias y sentimientos personales que configuran las percepciones y representaciones de la seguridad ciudadana.3



La violencia urbana ha adquirido un protagonismo espantoso en el escenario de las ciudades latinoamericanas; es urbana porque sucede dentro de la delimitación de las ciudades, según sean los parámetros demográficos que se utilicen: en México se consideran urbanos a municipios de 15.000 y más habitantes. Las ciudades aparecen como la cuna que engendra las peores patologías de la criminalidad y perversidad humana, aunque crecieron y se desarrollaron con los sueños y esperanzas de cientos de miles de migrantes del campo a la ciudad, y en algunas, con los sueños y esperanzas de inmigrantes extranjeros. Actualmente, la mayoría de la población latinoamericana es urbana y son más mujeres que hombres, como se observa en el siguiente cuadro. Los procesos contemporáneos de urbanización han tenido un carácter violento por la misma desigualdad social, segregación espacial, lucha por la sobrevivencia en la pobreza, falta de planeación, ineptitud, corrupción y autoritarismo de los poderes públicos.

a) Índice de feminidad: número de mujeres por cada 100 hombres.

Fuente: CEPAL. Estadísticas de género. Indicadores Regionales. Población. www.eclac.cl/mujer

El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (UN-HABITAT)4 identifica tres causas principales del incremento de la delincuencia urbana:



  1. Las causas sociales: atribuidas a la situaciones de exclusión social debidas al desempleo o la marginación prolongada, el abandono escolar o el analfabetismo, y las modificaciones estructurales de la familia, reconociendo que la violencia intrafamiliar es también causa de la violencia en las calles.

  2. Las causas institucionales: principalmente la inadecuación del sistema de justicia penal (policía, justicia y cárceles) a la delincuencia urbana y a su crecimiento. “La justicia es lenta, inadaptada a la resolución de conflictos urbanos, sobrecargada y arcaica en su modo de trabajo, sus procedimientos y su lenguaje son inaccesibles a la mayoría”.

  3. Las causas ligadas al entorno: urbanización incontrolada, carencia de servicios urbanos, ausencia del concepto de seguridad en las políticas urbanas, surgimiento masivo de espacios semi-públicos (“mall”), ilegalidad de los barrios transformados en zonas bajo control de pequeñas mafias locales.

UN-HABITAT hace una propuesta de intervención municipal en materia de seguridad urbana (ver Anexo), partiendo del enfoque del rol integrador de los gobiernos locales que “deberían ser expertos en integración social y cultural”, siendo uno de los instrumentos de la integración social la prevención. Y la cultura de la prevención empieza por generarse en el gobierno local, como una dimensión transversal incorporada a la definición e implementación de sus políticas. 5
La violencia de género

Así como se enfatiza lo ciudadana de la seguridad, también se debe reconocer y enfatizar el género de la violencia, que representa mucho más que las estadísticas por sexo de los hechos de violencia. Por género se entiende una construcción simbólica que alude al conjunto de atributos socioculturales asignados a las personas a partir del sexo y que convierten la diferencia sexual en desigualdad social. La diferencia de género no es un rasgo biológico, sino una construcción mental y sociocultural que se ha elaborado históricamente. Por lo tanto, género no es equivalente a sexo: el primero se refiere a una categoría sociológica y el segundo a una categoría biológica. La importancia del concepto de género radica en hacer visible el supuesto ideológico que equipara las diferencias biológicas con la adscripción a determinados roles sociales. El concepto nació, precisamente, para poner de manifiesto una relación desigual entre los géneros – mujeres y hombres - entendidos como sujetos sociales y no como seres biológicos. Así también, hay que distinguir conceptualmente entre violencia de género y violencia doméstica, para evitar equívocos. Ni toda la violencia contra las mujeres ocurre en el ámbito doméstico, ni toda la violencia que ocurre en este ámbito es contra las mujeres. Se critica que el termino violencia doméstica tiene una connotación de problema privado dentro del ámbito privado, ocultando el carácter público y político del problema. En cambio, se considera y distingue a la violencia de género en el ámbito doméstico y fuera del ámbito doméstico.6 Como dice Marianne Braig 7 , la perspectiva feminista no parte de la diferencia entre hombre y mujer fundamentada en aspectos biológicos y en las prácticas violentas derivada de la misma, sino que debe entender lo específico de la violencia entre hombres y mujeres - violencia sexualizada - como un problema social.

El término violencia de género proviene de la traducción del inglés gender-based violence o gender violence, difundida a partir del Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en la ciudad de Pekín, China, en 1995, bajo el auspicio de la ONU. Es una de las más frecuentes violaciones a los derechos humanos por el sólo hecho de haber nacido con cuerpo femenino y está vinculada a la relación desigual entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida social, cultural, económica y política. Y es un fenómeno que ocasiona daños irreparables a las mujeres que la padecen; de acuerdo con datos del Banco Mundial, este tipo de violencia causa la pérdida de cinco por ciento de los días de vida de las mujeres, sobre todo entre los 14 y los 49 años de edad.8 El Informe Mundial sobre la violencia en el mundo, 2002, elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), dice que según encuestas de todo el mundo, entre 10% y 69% de las mujeres señalan haber sido agredidas físicamente en algún momento de sus vidas.9

La costumbre social hace que se identifique como violencia de género tan sólo aquellas formas límite de violencia física que pueden ser visibles como heridas, marcas o fracturas; o aquellas que atentan contra la vida de las mujeres como el asesinato consumado. Sin embrago, la violencia de género se ejerce y manifiesta de diversas maneras:



  • Como coacción, cuando se trata de obligar o impedir a la mujer, mediante alguna forma de chantaje una actuación determinada, por ejemplo, privarla de determinadas relaciones o vínculos con amistades o familiares; obligarla a mantener relaciones sexuales ejerciendo la fuerza física o cualquier otro tipo de coacción; obligarla a ejercer la prostitución o a guardar silencio para encubrir los malos tratos de que es objeto.

  • Como violencia psicológica para tratar de perturbar y denigrar la imagen y la autoestima de la mujer ante el entorno social empleando insultos y comportamientos que la humillan en público o en privado; por ejemplo, cuando el agresor le impide hablar u opinar; subestima o ridiculiza sus opiniones, aspecto o comportamiento; le impide disponer de un patrimonio común o le exige detalles de sus actos u omisiones.

Es habitual que en la violencia de género se den conjuntamente varias formas de violencia además de la física, pues ésta casi siempre se acompaña de actos coercitivos, violencia psicológica y emocional. Asimismo, incluye formas estructurales como la feminización de la pobreza, la discriminación salarial, la segregación sexual del mercado de trabajo, el tráfico de mujeres, la esclavitud y la violación como arma de guerra.

La violencia de género ya es percibida como un atentado a los derechos humanos de las mujeres y  uno de los  más graves problemas sociales y de urgente atención. Sabemos que no es natural:  la violencia  se incuba en la sociedad y en el Estado debido a la inequidad genérica patriarcal. La violencia de género es un mecanismo político cuyo fin es mantener a las mujeres en desventaja y desigualdad en el mundo y en las relaciones con los hombres, permite excluir a las mujeres del acceso a bienes, recursos y  oportunidades; contribuye a desvalorizar, denigrar y amedrentar a las mujeres y reproduce el dominio patriarcal.

Fuente: Lagarde, Marcela.10



La violencia de género atenta directamente contra la ciudadanía de las mujeres y la igualdad de oportunidades de ejercer los derechos, participar en la vida pública, gozar de las libertades democráticas, y contribuir al desarrollo local y nacional. Si la ciudadanía de las mujeres es todavía más formal que efectivamente real – considerada de segunda categoría -, la violencia que las afecta tanto en el ámbito privado como público, inhibe y erosiona los derechos, los espacios y el empoderamiento conquistados a lo largo de innumerables luchas, manteniendo la “normal” supremacía de la ciudadanía masculina.11



La exclusión de género radica en una particular comprensión de lo que se conoce como “división público/privado”, la cual ve las funciones y responsabilidades de género de las mujeres como asentadas en la familia, los cuidados y la crianza infantil, mientras que los roles de los hombres tienen que ver con la toma de decisiones, la política formal, la economía y el lugar de trabajo. Esta división de roles y trabajo es importante para comprender la ciudadanía, que tradicionalmente consideró a los hombres como poseedores de derechos ciudadanos debido a su posición en la esfera pública. Ellos eran vistos como agentes políticos, y las mujeres bajo su protección. Las mujeres y sus intereses quedaban fuera del ámbito de la ciudadanía y se estimaba que sus funciones, aunque contribuían a la sociedad, no eran merecedoras de membresía en cuanto a la toma de decisiones y la actividad pública.

Fuente: BRIDGE, Género y Ciudadanía. Informe General, 2004. www.bridge.ids.ac.uk



Lamentablemente, un nuevo término hay que agregar al problema público y político de la violencia de género: el feminicidio que está adquiriendo atroz notoriedad en América Latina por el caso de las asesinadas y desaparecidas en Ciudad Juárez, estado de Chihuahua, México, pero que se está extendiendo a otros países.12

El feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres. En el feminicidio concurren en tiempo y espacio, daños contra mujeres realizados por conocidos y desconocidos, por violentos, violadores y asesinos individuales y grupales, ocasionales o profesionales, que conducen a la muerte cruel de algunas de las víctimas. No todos los crímenes son concertados o realizados por asesinos seriales: los hay seriales e individuales, algunos son cometidos por conocidos: parejas, parientes, novios, esposos, acompañantes, familiares, visitas, colegas y compañeros de trabajo; también son perpetrados por desconocidos y anónimos, y  por grupos mafiosos de delincuentes ligados a modos de vida violentos y criminales. Sin embargo, todos tienen en común que las mujeres son usables, prescindibles, maltratables y deshechables. Y, desde luego, todos coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres. Para que se de el feminicidio concurren de manera criminal, el silencio, la omisión, la negligencia y la colusión de autoridades encargadas de prevenir y erradicar estos crímenes. Hay feminicidio cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en la casa, ni en los espacios de trabajo de tránsito o de esparcimiento. Más aún, cuando las autoridades no realizan con eficiencia sus funciones.

Fuente: Lagarde, Marcela.13



Con más de 300 muertas y un estimado de 600 desaparecidas, Ciudad Juárez es el paradigma de la inseguridad pública de las mujeres y el feminicidio en la vida urbana. Ocupa el primer lugar entre las ciudades con mayor violencia del sistema urbano de ciudades de más de 50 000 habitantes14, y es también el paradigma de la insensibilidad, negligencia y hostilidad de las autoridades gubernamentales ante el problema y los reclamos de justicia.15

En todo este tiempo en que han ocurrido crímenes contra mujeres en Ciudad Juárez, han pasado tres gobernadores: Fernando Baeza del PRI, Francisco Barrio del PAN y Patricio Martínez del PRI y 12 presidentes municipales: Jaime Bermúdez, Alfredo Urías, Jesús Macías Delgado y Carlos Ponce Torres del PRI; así como los panistas Francisco Villarreal, Ramón Galindo, Enrique Flores Almeida, Gustavo Elizondo, Jesús Alfredo Delgado y Ricardo Álvarez y los priístas Héctor Murguía, actual alcalde y un año del Consejo Municipal con José Reyes Ferriz y ninguno ha dado muestras de interesarse realmente por el problema.     La alternancia política en Juárez, no ha redundado en bajos niveles de inseguridad, por el contrario los principales problemas se han agravado: narcotráfico, crímenes y robos. Ni PRI, ni PAN han visualizado los crímenes contra mujeres bajo un esquema de prioridad y no han diseñado planes y programas a corto, mediano y largo plazo que atiendan esta problemática. La alternancia política en Juárez ha producido esquemas de confrontación con el gobierno estatal, que ha impedido llegar a acuerdos para trabajar de manera conjunta en este problema. El tema de los crímenes contra mujeres sólo se ha asumido en el discurso, en la retórica de nuestros gobernantes, pero es claro que la política como un medio para dirimir conflictos y ofrecer soluciones a la problemática de una sociedad tan compleja como la juarense, simplemente no ha funcionando.

Fuente: Nuestras Hijas de Regreso a Casa, A.C. Documentos. www.mujeresdejuarez.org




La perspectiva de género sobre la ciudad y la inseguridad urbana

La ciudad como espacio construido no es neutro de género, sino que contiene y expresa las relaciones sociales entre hombres y mujeres que se construyen y transforman a lo largo del tiempo sobre los espacios, así como dentro de determinados espacios; también las ideas de “femineidad” y “masculinidad” tienen un soporte espacial donde se manifiestan: lugares para lo masculino y lugares para lo femenino. Claramente esto se nota cuando la

la expresión "mujer de la calle" entraña una connotación negativa frente a la de "hombre de la calle", término que por el contrario es depositario de los valores que conforman el pensamiento convencional del conjunto de la sociedad.16 Cuando se hace referencia a un “hombre público” significa el reconocimiento de una presencia legítima y alguna jerarquía de importancia y poder político, económico o de otra índole; en cambio, cuando se hace referencia a una “mujer pública” se la señala como libertina, prostituta, provocadora o irresponsable de sus deberes en la familia. Los espacios públicos de la ciudad están marcados por las desigualdades entre los géneros y todavía representan un riesgo para las mujeres, no obstante la modernización de la vida urbana.

La perspectiva de género sobre la ciudad significa mucho más que tomar en cuenta a las mujeres y reconocer su existencia: significa detectar y analizar las diferencias (no biológicas, sino sociales y culturales) entre hombres y mujeres, así como las relaciones de poder entre los géneros, diferencias que se traducen en distintas formas de discriminación y subordinación de las mujeres. Es una forma distinta de mirar y pensar los procesos sociales, las necesidades y demandas, los objetivos de la planificación del desarrollo urbano, incluyendo las diferencias de género y la heterogeneidad de las necesidades, intereses y demandas de las mujeres y los hombres.17 Es una metodología de trabajo guiada por el principio de equidad de género - contra la discriminación de las mujeres - que alcanza cualquier discriminación contra otros grupos sociales marginados.18 El principio de no discriminación por razón de sexo quiere decir que todas aquellas conductas y situaciones que generan marginación por razón de sexo, son contrarias a la dignidad de las personas.

La perspectiva de género no representa una visión apocalíptica de la ciudad, ni sostiene una concepción “victimista” de las mujeres en la vida urbana, pero sí es una mirada que por su mismo origen en las luchas y los derechos de las mujeres, señala las injustas situaciones existentes, cuestiona que la ciudad sea pensada y organizada a la medida del hombre y pretende cambios que permitan una buena vida de las mujeres, en una ciudad y sociedad más justa y equitativa.19

En las conclusiones de las Jornadas “Urbanismo y Género”, celebradas recientemente en Barcelona20 , se reconoce el déficit histórico de la participación de las mujeres en el diseño del espacio, que ha impedido dar la debida importancia a temas en los que las mujeres son expertas como la seguridad, el cuidado, la educación, el transporte público, la vivienda, los equipamientos y servicios urbanos (ver Anexo). Ya existen proyectos en América Latina que se dirigen a intervenir en el diseño de las ciudades y la participación femenina, como el siguiente de la Red URB-AL 12.


PROYECTO URB-AL 12 COORDINACION PREFEITURA DO CAMPINAS, BRASIL



PROYECTO: “CIUDADES CON MIRADA DE MUJER”

OBJETIVO GENERAL: Contribuir al diseño de ciudades desde la perspectiva de

las mujeres con la participación ciudadana, e identificar estudios y prácticas

portadoras de inclusión de las mujeres en las ciudades.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

Objetivo específico 1: Identificar buenas práctica sobre el diseño de las ciudades

desde la perspectiva de las mujeres en seguridad, transporte y equipamiento

social urbano.

Objetivo específico 2: Construir indicadores de exclusión y aportes de mujeres en

el diseño de las ciudades en los temas de seguridad, transporte y equipamiento

urbano.

ACTIVIDADES PREVISTAS:

A 1:Coordinación y evaluación del proyecto.

A 2: Intercambio de experiencias sobre el diseño de ciudades desde la perspectiva

de las mujeres.

A 3:Elaborar un indicador de exclusión social y aporte de las mujeres en el diseño

de ciudades a través de la capacitación.

A 4:Elaboración de un diagnóstico común a partir del aporte de las ciudades en

base de indicadores anteriormente construidos.

A5: Recopilación y difusión de las buenas prácticas sobre el diseño de ciudades

desde la perspectiva de las mujeres en seguridad, transporte y equipamiento

social urbano.

A6:Difusión y análisis de resultados entre las ciudades socias en la participación

de mujeres y autoridades locales.

ENTIDAD COORDINADORA:

Prefeitura do Campinas – Brasil



DURACIÓN PREVISTA DEL PROYECTO (en meses): 24 meses

SOCIOS (plenos y externos)

Socio 1: Municipalidad Distrial de Rímac- Perú

Socio 2: Comune di Torino- Italia

Socio 3: Ayuntamiento de Málaga- España

Socio 4: Comune di Ariccia- Italia

Socio 5: Municipalidad de Escazú – Costa Rica

Socio 6: Diputación de Badajoz- España

Socio 7: Provincia Autonoma di Trento- Italia

Socio 8: Municipio Distrito Metropolitano de Quito- Ecuador

Socio 9: Ajuntament de Rubí –España

Fuente: Red URB-Al 12. www.diba.es/urbal12



Particularmente para las mujeres, ciertas situaciones relacionadas con el diseño urbano como estacionamientos, túneles, puentes, pasadizos o callejones, les provocan cotidianamente inseguridad y miedo, más que a los hombres, sobre todo por temor a la agresión sexual. También las usuarias del transporte público están expuestas a conductas invasivas del espacio corporal como manoseos y agresiones sexuales en el transporte público, sea metro, autobuses, incluso taxis.21



Al abordar la violencia urbana desde las voces de las mujeres, ésta se manifiesta de distintas formas, pero tienen en común el hecho de que los agresores son en la mayoría de los casos varones, desdibujando las fronteras de la violencia vivida en el espacio privado (ejercida por individuos pertenecientes al círculo familiar cercano) y la violencia en el espacio público (ejercida por desconocidos). Los relatos de las mujeres hacen referencia a: los delitos considerados comúnmente cono tales (robos, asesinatos, arrebatos) que adquieren ciertas especificidades cuando la destinataria es una mujer – mayor violencia física o verbal, posibilidad de abuso sexual o violación -; la conductas agresivas de los varones en el espacio público – insinuaciones sexuales, ser miradas como objeto sexual, chistes y burlas, conductas invasivas de su espacio corporal, por ejemplo en el trasporte público.

Fuente: CISCSA.22

María Naredo plantea las siguientes preguntas: ¿qué necesidades tenemos en materia de seguridad? ¿qué modelo de ciudad segura queremos las mujeres? ¿por qué las mujeres nos sentimos más inseguras que los hombres? 23 Responde:



  1. En primer lugar las mujeres, desde pequeñas, hemos interiorizado el peligro y hemos aprendido que nuestro comportamiento es determinante a la hora de librarse de él. En suma, hemos aprendido a estar continuamente en guardia respecto a nosotras mismas. Las mujeres ponemos en práctica innumerables estrategias de autoprotección, que limitan gravemente nuestra libertad y autonomía personal. Un estudio realizado en Londres sobre mujeres y movilidad urbana concluía que el 63% de las encuestadas no salía nunca sola de noche. Pero la autoprotección va mucho más allá: tenemos presente el peligro cuando nos vestimos de una manera y no de otra, cuando no nos mostramos como somos frente a desconocidos por miedo a malos entendidos, etc. Nuestra vida está llena de "frenos" de este tipo, que afectan a nuestra autonomía y que pueden llegar a ser tan victimizantes como el delito en sí.

  2. Por otro lado, las mujeres sufrimos a diario ofensas, bromas, "piropos". Nuestra esfera privada puede ser invadida por un hombre en cualquier momento y esto lo sabemos. Todo un arsenal de conductas que no están tipificadas como delitos pero que cumplen un papel fundamental en el mantenimiento de las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres: es como repetirnos a diario que los hombres pueden violar nuestra esfera de intimidad en cualquier momento, cosa que a la inversa es impensable.

Y propone entender a la seguridad ciudadana como una “pacto de convivencia” en el que se tomen en cuenta las necesidades y subjetividades de todas y todos, considerando “vital que las mujeres reivindiquemos el derecho a definir la seguridad desde nuestras necesidades como ciudadanas, desde nuestras expectativas, rompiendo así la dinámica de ‘víctimas protegidas’ dentro de un modelo de seguridad profundamente masculino”. 24 Otra propuesta ilustrativa es el Acuerdo ciudadano por una Barcelona libre de violencia contra las mujeres, entre el Ayuntamiento de Barcelona, España, y diversas entidades, en el marco de un modelo integral de abordaje de la violencia hacia las mujeres, asumiendo todas las partes los compromisos del Acuerdo.25

En el contexto de las dinámicas y condiciones urbanas, la prevención situacional es fundamental: se trata de producir modificaciones en el entorno con el fin de eliminar o disminuir los riesgos y peligros para las mujeres, como iluminación de vialidades, calles, zonas y mobiliarios (paradas de autobuses, etc), rehabilitar y/o construir espacios públicos que incorporen el criterio de seguridad ciudadana; prestación de servicios de vigilancia pública cercanos y confiables. La prevención es la respuesta intersectorial a la multicausalidad de la violencia, en cualquiera de sus formas y escenarios. También se clasifican otros tipos de prevención: 26



  • La prevención primaria, que busca fomentar un ambiente social e individual de respeto y tolerancia, de valores sociales y de conducta personal que favorezca que los conflictos se resuelvan de maneras no violentas.

  • La prevención secundaria, que se aplica cuando un evento violento ya ha ocurrido y su intención es evitar nuevos episodios, o que sean de mayor gravedad.

  • La prevención terciaria, que se aplica en salud pública para evitar mayores daños y mejorar la calidad de vida, como la rehabilitación.

Una iniciativa pionera, surgida en la ciudad de Montreal, Canadá, es la red “Mujeres y Ciudades Internacional. Una Ciudad más segura para las mujeres, una ciudad más segura para todos”. El punto de partida es que el intercambio de ideas e información sobre la prevención de la violencia contra las mujeres resulta esencial para desarrollar prácticas de seguridad de las mujeres innovadoras y efectivas. 27 Sus principales objetivos son: :

  • Establecer una red de intercambios a nivel internacional sobre la participación de las mujeres en el desarrollo de las ciudades y comunidades, así como tomar en cuenta la perspectiva de género en la administración municipal;

  • Promover el desarrollo de intercambios entre los diversos sectores de intervención (grupos de mujeres, organismos no gubernamentales, ciudades y municipalidades, investigación, sector privado, medios de comunicación, organismos internacionales, etc.);

  • Organizar actividades de intercambio de experiencia profesional, de formación, de promoción de buenas prácticas, así como seminarios y conferencias internacionales;

  • Favorecer intercambios entre las colectividades locales en esa área;

  • Aconsejar a los gobiernos locales, nacionales, así como a los organismos internacionales que obran dentro del campo de la igualdad de sexos y en la administración de ciudades y comunidades.

En mayo del 2002, realizaron el Primer Seminario Internacional sobre la Seguridad de las Mujeres y lanzaron la Declaración de Montreal sobre la Seguridad de las Mujeres, en la que se señala: “El legítimo sentimiento de inseguridad y los diversos tipos de violencias que afectan a las mujeres constituyen para ellas un importante obstáculo para ejercer plenamente su libertar y lograr la equidad de género. Los efectos de la violencia hacia las mujeres frenan el desarrollo de las comunidades y de las diversas sociedades del mundo”. (ver Anexo)

Un proyecto pionero en América Latina, coordinado por CISCSA-Red Mujer y Hábitat (Argentina), Flora Tristán de Perú28 y el Area de la Mujer de la Municipalidad de Rosario, Argentina, es el de “Ciudades sin violencia para las mujeres, ciudades seguras para todos”, que cuenta con el patrocinio del Fondo Fiduciaro de Apoyo a Acciones para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de UNIFEM. Los objetivos del proyecto son generar información y conocimiento sobre las situaciones de violencia e inseguridad ciudadana que afectan específicamente a las mujeres en ciudades de América Latina; así como también aportar a la construcción de estrategias de seguridad ciudadana y de políticas públicas con equidad de género. El proyecto fue diseñado a partir de examinar el desconocimiento que existe de las características que adquiere la inseguridad en las ciudades para las mujeres y de la exclusión de la perspectiva de género en el diseño de políticas de seguridad urbana. Por ello, apunta a tener un "cuadro de conocimiento" desde la perspectiva de las mujeres y de distintos actores sociales, sobre la problemática a través de acciones participativas para luego trazar líneas de acción. En la primera etapa del proyecto en la ciudad de Rosario se elaborará un diagnóstico que posibilite saber cómo percibe la mujer la violencia urbana, y cómo afecta esa violencia a la mujer. Se convocará para ello a distintas organizaciones, especialmente las que agrupen a mujeres, y a funcionarios de las distintas secretarías y subsecretarías de la Municipalidad de Rosario cuya actividad esté relacionada con la problemática a tratar.29

La Declaración de Bogotá, resultado de la Segunda Conferencia Internacional “Ciudades Seguras para Mujeres y Niñas, celebrada en noviembre de 2004, en la ciudad de Bogotá30, Colombia, hace el siguiente llamado a las autoridades locales:


  • Para que implementen políticas municipales de seguridad ciudadana con enfoque de género, que capaciten a quienes tienen bajo su responsabilidad la formulación y puesta en marcha de políticas públicas dirigidas a la protección de los derechos humanos y el fortalecimiento de la responsabilidad cívica, especialmente a la fuerza pública, en temas de prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas tanto en el espacio privado como en el público; incrementen el número de mujeres oficiales específicamente dedicadas a la atención de los casos de violencia contra las mujeres y las niñas; programas específicos de prevención para adolescentes y niñas, centros de atención a mujeres maltratadas, infraestructura adecuada, transporte público, iluminación y la promoción de más mujeres en el poder local, incentivar programas de paz y convivencia comunitaria y crear programas especiales para hombres violentos. (Ver Anexo)



El papel y reto de los gobiernos locales
Los gobiernos locales (municipalidades) son instituciones de la democracia y la gestión pública de relevante importancia, no obstante sus limitaciones y deficiencias. Han rebasado las clásicas funciones de prestadores de servicios básicos y constructores de obras públicas, convirtiéndose – unos más otros menos – en promotores del desarrollo local integral y de la inclusión social. El nuevo perfil protagónico de los gobiernos locales latinoamericanos actualmente es innegable y señala un nuevo horizonte de competencias, funciones, innovaciones y buenas prácticas del quehacer municipal. Las políticas y acciones de equidad de género se encuentran dentro de esta nueva agenda municipal, abierta y sensible a las problemáticas y los derechos de las mujeres.

La violencia familiar es la temática de género que mayor facilidad de reconocimiento y de incorporación ha tenido en la agenda municipal. Esta apertura se debe a las luchas, trabajos y estudios de las mujeres que desde la década de 1980, han conseguido hacer públicamente visible la violencia que afecta principalmente a las mujeres en la esfera de la vida privada. Es un problema de género que al haber adquirido el rango de interés público y de problema de salud pública, motiva la intervención de los gobiernos municipales dispuestos a promover la defensa de los derechos humanos de la mujer (excepto casos tan deplorables como el de Ciudad Juárez). Asunto que antes era considerado totalmente ajeno a las responsabilidades del municipio y hasta un tema “tabú” oculto tras las cortinas de lo privado, actualmente es asumido por los gobiernos locales como un asunto de competencia y respuesta municipal, que en la mayoría de los casos se inicia con servicios de atención y prevención de la violencia que sufren las mujeres en todas las etapas de su ciclo vital Este nuevo papel del gobierno local en relación a la violencia de familiar, es de enorme importancia para la calidad de la vida cotidiana de las mujeres y para la democratización de las relaciones sociales de género en los espacios locales. La proximidad del gobierno local adquiere así un sentido concreto de presencia y acción positiva de la autoridad municipal.31

Proximidad institucional efectiva que siempre debe funcionar acompañada de la presencia activa y propositiva de las organizaciones de mujeres, asociaciones diversas de la sociedad civil, otras instancias de gobierno, instituciones de educación, medios de comunicación y cuantos sectores y actores confluyan en el genuino interés y voluntad de erradicar la violencia de género en el ámbito privado y público. La coordinación y cooperación horizontal y vertical (no burocratizas) son criterios de actuación indispensables y fundamentales. Ningún gobierno local puede por sí solo enfrentar y responder eficazmente al complejo problema y reto de la violencia de género, así como a ningún otro problema y reto de las complejas sociedades urbanas locales en un mundo impactado por los cambios de la globalización. La prevención primaria, secundaria y situacional son las líneas rectoras y prioritarias del papel y reto de los gobiernos locales, en el terreno de la violencia de género vinculada a la seguridad ciudadana.

Un ejemplo es el Programa de Atención y Prevención a la Violencia Familiar de la Municipalidad de Rosario, la que como se ha mencionado anteriormente participa del Programa “Ciudades sin violencia para las mujeres, ciudades seguras para todos”. El objetivo es asistir y prevenir la violencia familiar y promover la no violencia hacia la mujer. La asistencia se realiza a través de equipos interdisciplinarios especializados que atienden en los CMD (Centros Municipales de Distritos) y en espacios descentralizados.


Se interviene en la contención de las mujeres albergadas en el Hogar de Tránsito “Alicia Moreau de Justo” y en "Casa Amiga", dependientes del Área de la Mujer. Los equipos interdisciplinarios actúan en terreno, trabajando junto a los grupos de mujeres en la prevención de la violencia de género.

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MUNICIPALIDAD DE ROSARIO – ARGENTINA

PROGRAMA DE ATENCION Y PREVENCION DE LA VIOLENCIA FAMILIAR

¿Qué es la violencia familiar?
Sólo por ser mujeres miles de nosotras sufrimos maltratos. Tomá la decisión. Tenemos derecho a vivir sin violencia.
Sólo por ser mujeres estamos expuestas a sufrir discriminación y maltratos. Todos son dolorosos e injustos y nos hieren mucho.
Pero cuando esto sucede en nuestra casa, dentro de nuestra familia o con nuestra pareja, nos cuesta mucho darnos cuenta y decidir cortar con esa situación.

Por eso es importante que sepas que la Violencia Familiar:


- Es una realidad que afecta y daña a muchas familias.
- Está fuertemente condicionada por patrones socioculturales que la generan y permiten.
- La sufren mayoritariamente las mujeres, los niños y las niñas, como consecuencia de los desequilibrios de poder en la familia.
- La violencia familiar se da en un proceso, no surgen “de golpe”, por eso es importante detectarla a tiempo.

Maltrato psicológico
Si te controla, insulta, humilla o desvaloriza.
Si te persigue, vigila, acosa, amenaza.
Si te cela excesivamente.
Si te cuenta sus aventuras amorosas.
Si te amenaza con sacarte a los chicos o te acusa de no saber cuidarlos.
Si critica tu cuerpo, tu manera de hablar o de vestir.
Si no permite que estudies, trabajes o recibas visitas.
Si rechaza tu afecto con indiferencia.
Si utiliza el silencio como castigo (no te habla).
Si te aleja de tu familia o de tus amigos y amigas.

Maltrato físico
Si te empuja, te escupe o patea, abofetea o golpea con los puños.
Si te arroja cosas: platos, cuchillos u otros objetos cortantes.
Si te corta, quema, lesiona, aprieta el cuello, agrede con armas.
Si te encierra para impedir que salgas.
Si te obliga a realizar tareas que comprometen tu salud.

Maltrato sexual
Si te obliga a tener relaciones sexuales cuando no querés.
Si te impone actividades sexuales que te resultan dolorosas o desagradables.
Si te impide prevenir embarazos.
Si no toma precauciones frente a infecciones o enfermedades de transmisión sexual.
Si llega al uso de la fuerza física: la violación.

Maltrato económico
Si te controla los gastos de manera obsesiva.
Si te impide tomar – o participar en- decisiones económicas.
Si te exige dinero o te obliga a conseguirlo.
Si te niega la cuota alimentaria o te entrega una cuota mínima e insuficiente.
Si te impide manejar tu propio dinero.

Si algo de esto te pasa o le pasa a alguien que vos conocés y querés hablar y asesorarte, poder recurrir a este programa. Llamá al Teléfono Verde.

Ante una situación de violencia no te quedes sola.
Llamá a alguien de tu confianza, no tengas vergüenza de salir a la calle a pedir ayuda.

Recordá que:
- Irte de tu casa porque te maltratan no es abandono de hogar.
-
Si te vas de tu casa por violencia no hay ningún peligro que te saquen los chicos.

Tené siempre a mano y en lugar seguro:
- Documentación propia de de tus hijos/as.
- Medicación necesaria.
- Juego de llaves de la casa.
- Bolsa con ropa.
- Agenda con números telefónicos.
- Tarjetas de transporte y de teléfono.

Si decidís hacer la denuncia:
Si podés, antes de hacer la denuncia, asesoráte llamando al Teléfono Verde.
Buscá alguna persona de tu confianza que te acompañe con los siguientes pasos:
- Dejá una constancia en la seccional de tu zona de que te retirás de tu casa por malos tratos. Si estás golpeada pedí una orden para médico policial.
- También podés ir directamente a Tribunales de Rosario, Balcarce 1650, tel. 4721700.
- Allí podés pedir una Defensoría de turno para hacer una denuncia por Violencia Familiar y pedir la aplicación de la Ley 11.529 (Ley Provincial de Violencia Familiar) y pedir que te vea un médico si estás golpeada.
- Si vas a hacer la denuncia en un momento en que no hay Defensorías atendiendo, hacé la denuncia en la Fiscalía de Turno y pedí la aplicación de la Ley de Violencia Familiar.

Recordá que aunque no estés golpeada en ese momento, igual podés hacer una denuncia por violencia.

- En casos de violación o abusos sexuales tuyos o de tus hijos o hijas podés dirigirte al Centro de Orientación a la Víctima de Delitos Sexuales, Italia 2153 PA (Comisaría 5ª.), tel. 4728523



La violencia contra las mujeres es una grave violación a los derechos humanos, defendéte y defendélos.

Fuente: www.rosario.gov.ar/sitio/desarrollo_social/mujer



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En todas las experiencias municipales innovadoras que asumen el principio de equidad de género y que implementan acciones afirmativas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, se presenta un factor clave e imprescindible: la voluntad política de los actores políticos, sobre todo del acalde o alcaldesa. Voluntad política más sensibilidad ante problemáticas como la violencia de género, son detonadores de procesos de apertura, cambio institucional y nuevas formas de interlocución e interrelación con las comunidades , que incluso rebasan las fronteras locales y se vinculan con redes nacionales e internacionales. Como es un ejemplo el proyecto coordinado por la Municipalidad de Goicochea, Costa Rica, a través de la Red URB-AL12.



PROYECTO URB-AL 12 COORDINACIÓN MUNICIPALIDAD DE GOICOCHEA, COSTA RICA


Gobiernos locales y violencia de género (MuniVioge)

Objetivo General:

Fomentar y/o fortalecer las políticas locales para combatir la violencia de género.



Objetivos Específicos:

1) Identificar la realidad de la violencia de género en cada uno de los municipios.

2) Crear instrumentos de soporte a los municipios que ayuden a la intervención en materia de violencia de género.

Actividades Previstas:

Objetivo 1

Analizar los elementos que inciden en la violencia de género.



Producto

DIAGNÓSTICO CONCRETO DE LAS MANIFESTACIONES Y MAGNITUDES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN CADA LOCALIDAD. Este diagnóstico debe contemplar como mínimo los siguientes ámbitos:

a) Recogida de datos cuantitativo y cualitativo sobre la violencia:

a.1. Registros oficiales

a.2. Información no oficial

b) Marco legal

c) Tipificación del contexto psicosocial y económico de la violencia de género.

d) Identificación de organizaciones asociativas susceptibles de apoyar las políticas de intervención en la violencia de género.

e) Inventario de los recursos existentes en los ámbitos locales (recursos humanos, recursos económicos e infraestructuras).

Objetivo 2

Sensibilizar a los agentes actuantes en materia de violencia de género.



Producto

MÓDULO DE FORMACIÓN. Dirigido especialmente a:

a) Líderes sociocomunitarios y asociativos.

b) Red institucional (policía, agentes de salud, educativo, municipales, autoridades políticas, etc.).

c) Empresa privada.

Objetivo 3

Conocer, poner en común y divulgar prácticas y acciones exitosas en el combate de la violencia de género.



Producto

GUIA DE BUENAS PRÁCTICAS.



Objetivo 4

Orientar y divulgar programas y planes de acciones específicas para la intervención en la problemática de la violencia de género.



Producto

PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN FRENTE A LA VIOLENCIA DE GÉNERO.

Debe contener las siguientes líneas de acción:

a) Procesos de sensibilización

b) Formación y capacitación

c) Atención inmediata

d) Atención a largo plazo

Entidad Coordinadora:

Municipalidad de Goicoechea -Costa Rica



SOCIOS

Socio 1: Municipalidad de Goicoechea- Costa Rica

Socio 2: Municipio de El Bosque- Chile

Socio 3: Ayuntamiento de Badalona- España

Socio 4: Ayuntamiento de Lloret de Mar

Fuente: Red URB-AL 12. www.diba.es/urbal12



La coordinación y/o asociación intermunicipal es una estrategia de la gestión municipal aún poco utilizada, que tiene un potencial de ventajas para articular esfuerzos conjuntos y objetivos comunes; fortalecer la capacidad de gestión ante instancias y organismos gubernamentales y no gubernamentales; potenciar los recursos disponibles y lograr mayor impacto de las acciones o programas. También en esto se requiere de voluntad política y capacidad de iniciativa exenta de mezquindad política. Una iniciativa pionera del Ayuntamiento Quart de Poblet en Valencia, España, ha impulsado la constitución de una Red de Municipios contra la Violencia entre cuyos principios básicos se subraya que el ámbito local es el idóneo para luchar contra la violencia de género y la igualdad, siguiendo el principio “de actuar en lo local desde la perspectiva global”.32



RED DE MUNICIPIOS CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO – PAIS VALENCIANO
Los gobiernos municipales, como la administración más próxima a la

ciudadanía, somos quienes detectamos las carencias y necesidades que

cotidianamente plantea la atención a las mujeres maltratadas.

Es fundamental que los municipios colaboremos y nos coordinemos a

través de estructuras para promover políticas encaminadas a la consecución de la

tolerancia cero, mediante la implementación de Planes Municipales que aborden

el fenómeno de la violencia de género de forma integral, incidiendo en la

prevención y sensibilización social; para unificar criterios y responder a las

exigencias y necesidades ciudadanas; para optimizar la actuación de los

ayuntamientos miembros a través del intercambio de experiencias y el debate

continuado; para construir y difundir modelos de intervención en materia de

violencia de género.

Siendo consecuentes con estos planteamientos, consideramos que ha

llegado el momento de crear la estructura que posibilite intervenir de manera

conjunta y materializar los principios de los que partimos.

Por eso, declaramos:

- Que la violencia ejercida hacia las mujeres debe considerarse en un sentido

amplio incluyendo todas las situaciones de desigualdad y exclusión



social, que aparecen como cotidianas y normalizadas.

- Que el fenómeno de la violencia ejercida contra las mujeres debe ser

abordado de forma integral, a través de la aplicación de la Ley Integral

contra la violencia de género y que permitirá, junto con otras medidas, la

modificación de los patrones patriarcales que subyacen a este tipo de

violencia.

- Que el ámbito municipal es el idóneo para luchar contra este tipo de

violencia, puesto que es el más cercano a la ciudadanía y permite conocer

las necesidades y carencias que plantea la atención integral a las mujeres y

también es el escenario por excelencia para llevar a cabo todas las acciones

preventivas (de sensibilización, educativas, coeducación, etc) y que las

dificultades que plantea un abordaje efectivo y real de la violencia (recursos

económicos, humanos, carencia de modelos de actuación de referencia)

hacen imprescindible aunar esfuerzos e intercambiar experiencias entre

municipios de características similares.

Los Ayuntamientos aquí reunidos, sobre la base de esta fundamentación y

de los contenidos del Documento Base nos constituimos en XARXA DE

MUNICIPIS SENSE VIÒLENCIA DE GÈNERE PV y

nos COMPROMETEMOS A:

- Crear una Área de Igualdad, encargada de promover, diseñar, implementar,

coordinar y evaluar todas las políticas encaminadas a la consecución de la

tolerancia cero.

- Abordar el problema de la violencia contra las mujeres con actuaciones

prioritarias cuyo marco debe ser la creación de “Planes Municipales

Integrales”.

- Crear y mantener asignaciones presupuestarias que permitan una financiación

suficiente y estable para la puesta en marcha y desarrollo de los Planes

Municipales.

- Los y las profesionales encargados de las actuaciones para abordar la violencia

hacia las mujeres, deben de tener formación en género.

- Facilitar el intercambio de experiencias, debate, recursos.... de todos los

Municipios miembros de la Red con el fin de mejorar de forma continuada las

actuaciones.

- Impulsar la unificación de criterios de actuación.

- Exigir a la Administración Autonómica y Estatal el apoyo económico

necesario para atajar el fenómeno de la violencia de forma global, incluyendo

asistencia integral a las víctimas, sensibilización, prevención...

- Aunar esfuerzos y coordinar acciones para impulsar los cambios legislativos y

sociales necesarios.

- Impulsar la creación de una Comisión Permanente dedicada al estudio,

investigación y evaluación con el fin de poder adecuar los medios de

protección a la realidad.


Fuente: www.nodo50.org/xarxafeministapv




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