G. S. Kirk y J. E. Raven Los filósofos presocráticos



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96 Temistio, Or. 26, pág. 383, Dindorf


[Anaximandro] fue el primer griego de quien sabemos que se aventuró a redactar por escrito una versión sobre la naturaleza). No se creyó

que Tales escribiera libro alguno, al menos sobre temas de cosmología; cf. págs. 134 ss. Una de las objeciones que pueden aducirse contra la existencia auténtica de libros intitulados Peri\ fu/sewj en el siglo vi a. C. es que la palabra φύσις no se empleó probablemente con el significado (colectivo) de "Naturaleza" antes de mediados del siglo v (cf. Kirk, Heraclitus, the Cosmic Fragments, Cambridge, 1954, 227 ss.). La burlesca denominación Peri\ fu/sewj h)\ peri\ tou= mh\ o)/ntoj dada por Gorgias quiere decir simplemente que la titulación de Peri\ fu/sewj era corriente en su tiempo. La adición, por otra parte, de una palabra como xrema/twn ο a(ma/ntwn a φύσεως habría hecho posible su uso. Lo cierto es que la titulación Peri\ fu/sewj se le aplicó indiscriminadamente a cualquier escrito que tuviera un vago carácter físico: cf. págs. 245 ss. respecto a la poesía de Jenófanes; también Kahn, Anaximander and the Origins of Greek Cosmology (Nueva York, 1960), pág. 6, n. 2.




72 Respecto al libro de Ferécides, aproximadamente contemporáneo, cf. pág. 84. No sabemos el número de palabras que podría contener un rollo de papiro en el siglo vi a. C. Es probable que las letras fueran grandes (los papiros, procedentes de Náucratis, serían relativamente baratos en Mileto) y su producción total muy corta. Cf. pág. 348 s. respecto al cálculo de la extensión del poema de Parménides; y págs. 499 y 500 notas 1 y 2 sobre la del libro de Anaxágoras.

73 Plinio el Viejo (N. H. n. 31, DK 12 a 5) aseveró que Anaximandro descubrió la oblicuidad del Zodíaco en esta misma Olimpiada, la 58; pero la adscripción de este descubrimiento es probablemente falsa (pág. 130) y Plinio, tal vez, aplicó mal simplemente la datación de Apolodoro.

74 Plinio, N. H., II 187 (DK 13 A 14 a) sostuvo que fue Anaximandro el primero que mostró en Esparta el "horologium quod appellant sciothe-rícon", y que descubrió su empleo. Es probable que sea un error de Plinio, quien tendió a confundir sus hechos cuando escribió sobre la astronomía de los antiguos. Le atribuyó el descubrimiento de la oblicuidad del Zodíaco (pág. 157 n. 3), descubrimiento que Eudemo (76) atribuyó probablemente a Enópides. Es muy difícil que el siglo ν llegara a conocer perfectamente la eclíptica y que el sol se mueve de norte a sur y viceversa lo sabían ya mucho antes —Tales, p. e.


75 Aparte de la anécdota del gnomon dada en 94, Cicerón refirió (de divinit. i 50, 112, DK 12 a 5 a) que aconsejó a los espartanos a que se retiraran al campo ante la inminencia de un terremoto. Nos vienen a la memoria las predicciones prodigiosas atribuidas a Ferécides y Pitá-goras, si bien es posible que pudiera tener cierta experiencia al respecto, ya que Mileto está dentro, de una zona sísmica. Los actuales habitantes de Tesalia, p. e., saben que es inminente un terremoto, cuando las cigüeñas se alborotan. En cualquier caso, parece que visitó Esparta, puesto que, de lo contrario, es difícil pensar que otras dos anécdotas distintas le vincularan a esta región.


76 Las palabras e(teran tina\ fu/sin a)/peiron parecen un calco exacto de las de Aristóteles e(te/ran tina\ fu/sin tw~| a)pei/rw| de 102, con una significación radicalmente distinta; sobre todo cuando el contexto más amplio de las dos frases tiene mucho en común. La semejanza superficial de su fraseología sugiere que Teofrasto se había familiarizado con la discusión de su maestro respecto a la infinitud en la Física antes de escribir el compendio sobre las teorías de Anaximandro.

77 No es tampoco fácil de aceptar la opinión de Diels y Cornford de que al a)/peiron se le concebía circular o esférico, cf. a)/peiron a)mfi/blhstron en Esquilo, Ag. 1382, άπειρος de un anillo en Aristóteles y Aristófanes, etc. Es imposible demostrar que Anaximandro no conoció cualquier aplicación admisible de dicha palabra en el período arcaico; la intención parece haber sido la de negar cualquier determinación fija. (Cf. también Kahn, op. cit., 231 ss.).



78 Cherniss, Aristotle's Criticism of Presocratic Philosophy, Baltimore, 1935, 337 s., sostuvo que Anaximandro quiso significar a)/peiron (to\ plh=qoj), i. e., "con un número indeterminado de divisiones internas". Habría sido necesario, en este caso, que el término άπειρον estuviera expresamente cualificado por alguna palabra que implicara número, como en Anaxágoras frs. 1 y 2 (467, 488).

79 Además de 102, 103, 104, 109, cf. Met. A 7, 988 a 30; 989 a 14; Fis. A 6, 189b 1; de gen. et corr. Β ι 328 b 35.

80 Podría argüirse que το ν, lo Uno, es común a ambos grupos y que, por tanto, puede figurar en cada uno de ellos. Pero el contraste radica, de hecho, entre los que defienden lo Uno como sustrato y los que no (como Anaximandro).


81 Es probable que el término περιέχει sea genuino en el fr. 2 (160) de Anaxímenes, aun en el supuesto de que todo el texto haya sido modificado en su expresión. No cabe duda de que Anaxágoras (a quien no se alude en dicho pasaje aristotélico) usó el término το περιέχον en el fr. 2 (488). El vocablo κυβερνάν, referido al gobierno de los constitutivos o sucesos cósmicos, aparece en el fr. 41 (227) de Heráclito, en Parménides fr. 12, 3 (306) y en Diógenes de Apolonia fr. 5 (603). Es posible que Aristóteles combinara ambas palabras, tomándolas de fuentes distintas.


82 En especial cuando ambas palabras se le aplican a la estructura natural del mundo en una descripción de marcado carácter filosófico, como la de Eurípides (fr. 910, Nauck2): "contemplando la estructura que no envejece de la Naturaleza inmortal", a)qana/tou kaqorw~n fu/sewj ko/smon a)gh/rw.

83 Teofrasto empleó, sin duda, una terminología similar, sobre todo ta/cin tina\ kai\ xro/non w(risme/non (respecto a Heráclito). Pero esta expresión es muy distinta de la audaz personificación de th\n tou= xro/nou ta/cin, respecto a lo cual cf. también el párrafo IV.


84 Kahn, op. cit., 34 s., considera que la equivocación corresponde exactamente al Ps.-Plutarco, no a Teofrasto; pero, su sugerencia (págs. 184 ss.) de que κόσμος en éste podría referirse a una más baja "disposición" de la tierra o de la atmósfera, difícilmente convence.

85 G. Vlastos, CP 42, 1947, 171 s., siguiendo la opinión de Cherniss, trató de demostrar cómo el equilibrio último entre los opuestos podía reconciliarse con la reabsorción del mundo en lo Indefinido: cuando esto acontece, dijo, los opuestos acaban por ajustar sus cuentas mutuamente (no con lo Indefinido). Pero, si ese principio de la justicia se aplica al mundo presente, no es fácil de ver cómo un cambio tan drástico, que afecta a todos sus constitutivos, como es el retorno del mundo a lo Indefinido, puede alguna vez acontecer.


86 Es posible que un pasaje de Cicerón (N. D. i 10, 25, DK 12 a 17), que dice que los mundos de Anaximandro nacen y perecen "longis inter-vallis" apunte en la misma dirección, si bien no es posible deducir una certeza absoluta debido a la ambigüedad del término "intervallis" (¿espacial o temporal?).

87 Cf. 120 Aristóteles, Met. Λ 1, 1069b20


es el Uno de Anaxágoras (ya que esto expresa mejor su opinión que «todas las cosas juntas»), la mezcla de Empédocles y Anaximandro y lo que describe De-mócrito). Si la cita 118 es equívoca, este pasaje le atribuye, sin duda alguna, la idea de la mezcla a Anaximandro. Fsto solía sonar muy mal en ciertos oídos. G. Calogero propone leer )Anacima/ndrou (to\ a)/peiron).

88 Según la sugerencia de Cornford y Vlastos (CP 42, 1947, 170-2). Simplicio en 492 le atribuye a Teofrasto la idea de que la mezcla de todas las cosas sustentada por Anaxágoras podría considerarse como "una sustancia indefinida tanto en su aspecto como en su tamaño", idea semejante a la de Anaximandro, pero no está claro si tal semejanza subsiste en la idea de la mezcla.


89 Cabe la posibilidad de que la totalidad de la frase signifique "lo que era capaz de producir desde siempre...", si bien, en este caso, lo correcto sería que hubiera escrito e)c a)idi/ou, sin artículo, si bien la interposición de e)k tou= a)idi/ou entre to\ y go/nimon hace que la otra interpretación sea casi tan extraña. En cualquier caso, la tortuosidad de la frase no nace de Anaximandro directamente y su oscuridad significativa no tiene gran importancia respecto a su interpretación. Sobre la posible vaguedad de Anaximandro, cf. el nítido análisis de J. Barnes, The Presocratic Philoso-phers (London, 1979), I, 43.

90 El fr. 9 init. de Anaxágoras, ou(/tw tou/twn perixwrou/twn te kai\ a)pokrinome/nwn u(po\ bi/hj te kai\ taxuth=toj... ("girando así estas cosas y siendo separadas por la fuerza y la velocidad") demuestra que la "separación de" (desde el exterior) puede aplicarse tanto a los productos de un vórtice como al vórtice mismo.

91 Es posible que la cita 121 contenga otros síntomas de un lenguaje biológico-embriológico, además del dudoso γόνιμον. Η. C. Baldry (CQ 26, 1932, 27 ss.) hizo notar que el vocablo a)po/krisij se empleaba en los tratados sobre embriología para describir la separación de la semilla (o semen) de su fuente originaria; ψλοιός podía emplearse en el sentido de membrana y tal vez lo usó Anaximandro en un sentido similar —cf. 133—; a)porrh/gnusqai alude a veces al nuevo producto que se separa de su cuerpo originario (es difícil que tenga aquí este significado, contra Heidel y Baldry). Pero ninguna de estas palabras tenía una referencia exclusivamente embriológica; son términos generales (salvo ψλοιός, que normalmente significa "corteza") que se podían aplicar naturalmente tanto a las cuestiones de embriología como a las de cosmogonía.


92 Es imposible que el número mayor (28 x) represente la distancia desde los bordes exteriores (en cuanto se oponen a los interiores) del círculo celeste, si es que hace referencia al diámetro; ya que, en este caso, sería 2 y no 1 el número que habría que añadir al múltiplo y su resultado sería 29 x. Los números concuerdan si la relación base es el radio y no el diámetro, pero la frase "el círculo del sol es veintisiete veces el de la tierra" (125, 126) —la "anchura" de la tierra aparece especificada en 122— da a entender claramente que se refiere, de hecho, al diámetro. Es posible, por tanto, que el número mayor represente el diámetro de borde exterior a borde exterior y el número menor el diámetro desde los puntos intermedios entre los bordes exterior e interior del fuelle de aire propiamente tal, en el supuesto razonable de que dicho fuelle tiene un espesor de un diámetro terrestre.

93 Es posible que aluda de un modo especial a Demócrito, que pensó que el mar se estaba secando y que el mundo iba a perecer. Anaximandro no tuvo por qué pensar en esta consecuencia más de ío que lo hizo Jenófanes; es posible que Aristóteles le reprochara a Demócrito la creencia en la teoría cíclica anterior. Es posible que aluda a Anaximandro cuando dice (Meteor. Β 2, 355 a 22): "cuantos dicen... que cuando el mundo en torno a la tierra fue calentado por el sol, nació el aire y todos los cielos se expandieron..." (cf. 121).


94 Nombre dado a varios peces.


95 Kahn, op. cit., 69, podría tener razón, cuando dice que una vida corta era la consecuencia de su difícil modo de nacer.

96 Cf. 142 Simplicio, Fis. 149, 32


(Pues sólo respecto a él [Anaxímenes] habló Teofrasto, en la Historia, de rarefacción y condensación, aunque es evidente que también otros se valieron de dichos expedientes [usaron la rareza y la densidad]). No existe dificultad alguna en este pasaje (y no es necesario acudir al expediente drástico de suponer que μόνου significa πρώτου): "los otros" (p. e., Hípaso y Heráclito en DK 22 a 5) emplearon, según la descripción de Teofrasto, sólo de un modo esporádico y secundario, el método de la condensación, mientras que Anaxímenes fue el único que explícitamente hizo de lo raro y lo denso una parte esencial de su teoría. Simplicio malinterpretó ligeramente, en consecuencia, el comentario de Teofrasto a Anaxímenes, cuya expresión es posible que fuera, en efecto, poco cuidada.

97 Una interpretación más falsa, sin duda, es la que hace de Anaxímenes el precursor del atomismo. Se ha argumentado que no puede haber concebido a la materia como continua; por tanto, y dado que puede haber una mayor o menor cantidad de ella en el mismo espacio, tuvo que estar compuesta de partículas que pueden concentrarse en mayor o menor densidad. Parece, no obstante, muy improbable que nadie, con anterioridad a Pitágoras o Heráclito, se preocupara de la constitución formal de la materia, ni de la precisa implicación en el fenómeno de la condensación, que podía ser simplemente una descripción objetiva de ciertos procesos observados.


98 El ejemplo de la respiración es uno de los primeros usos de una observación detallada en apoyo de una teoría física. Obsérvese, sin embargo, i) que no es un "experimento", en sentido estricto, i. e., una producción deliberada de una cadena de sucesos desconocidos, cuya ignota conclusión ha de confirmar o negar una hipótesis previa; ii) que, debido a la falta de control y de minuciosidad, la conclusión que se deduce es el estricto opuesto a la verdad; iii) que es posible que la palabra λέγεσθαι sugiera que la observación era general y que no fue Anaxí-menes el primero en hacerla notar.

99 Se ha sostenido a veces (p. e., Burnet, EGP 78) que los dioses de Anaxímenes eran los mundos innumerables, debido a que, según Aecio, i 7, 12 y Cicerón, N. D. i 10, 25, a sus mundos innumerables [de Anaximandro] se les llamaba dioses (DK 12 a 17). Parece que estas informaciones nacieron de una confusión de los mundos innumerables con las estrellas; y no es posible que Cicerón tuviera la misma fuente de información, puesto que en la sentencia inmediata, 144, sólo dice que un dios nació (y lo describe confusamente como infinito, i. e., como aire primigenio). En realidad solamente existen dos informaciones doxográfícas de que Anaxímenes postuló mundos innumerables: Aecio, π 1, 3 (Estobeo sólo; cf. pág. 186) y 147 Simplicio, Fís. 1121, 12

(Atribuyen nacimiento y destrucción al mundo uno cuantos afirman que existe siempre, pero que no es siempre el mismo, sino que varía según determinados períodos de tiempo, como dijeron Anaxímenes, Heráclito, Diógenes y más tarde los estoicos). Una de las razones posibles de su atribución de mundos sucesivos a Anaxímenes se aduce en pág. 188; pero este pasaje se basa muy de cerca en Aristóteles, de caelo A 10, 279 b 12 (DK 22 a 10), en el que es Empédocles y no Anaxímenes el que precede a Heráclito y no puede excluirse la posibilidad de una contaminación. Existen razones menos poderosas para atribuirle la creencia en mundos innumerables a Anaxímenes que a Anaximandro, a juzgar por la información de los testimonios doxográ-ficos, si bien es posible que Teofrasto dijera algo en este sentido, basándose en que también Anaxímenes postuló una sustancia originaria que aquél consideró infinita (cf. págs. 233 ss.).


100 Como en el caso de Anaximandro, no existe razón alguna para postular la intervención de un vórtice en la concepción de Anaxímenes, salvo la generalización aristotélica de 117; en el caso de este último no es necesario ni siquiera explicar el misterioso "productor de lo caliente y de lo frío". Sin embargo, Aristóteles no le excluyó de su generalización, al menos implícitamente, como es posible que excluyera a Anaximandro. Con razón le clasifica, pocas líneas antes,


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