G. S. Kirk y J. E. Raven Los filósofos presocráticos



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118 Aristóteles, Fís. A 4, 187 a 20 (tomado de 104)


118 Pero los otros dicen que de lo Uno se separan los opuestos, presentes en ello, como afirma Anaximandro y cuantos dicen que existe lo uno y lo múltiple, como Empédocles y Anaxágoras; pues también éstos separan las demás cosas de la mezcla,

1191 Simplicio, in Phys. 24, 21 (continuación a 101 a)






119 Es evidente que éste (Anaximandro), tras observar el cambio de los cuatro elementos entre sí, no estimo justo hacer de ninguno de ellos el sus trato, sino de algo fuera de ellos; no deriva la generación de la alteración del elemento, sino de la separación de los opuestos a través del movimiento eterno.

Es casi seguro, a juzgar por la primera frase de 119, que Simplicio no sigue citando a Teofrasto, sino que aduce su propia paráfrasis de lo que acaba de citar. En la segunda frase depende, en parte, del análisis de Aristóteles en 104. Hay dos diferencias notables entre su comentario y el original aristotélico: a) los opuestos se separan desde dentro (e)kkri/nesqai) en Aristóteles, y en Simplicio se separan desde el exterior de (a)pokrinoume/nwn); b) fue Simplicio y no Aristóteles quien dijo que la separación se debía al movimiento eterno. Modernamente U. Holscher (Hermes 81, 1953, 258 ss.) ha argumentado que Simplicio, en la segunda frase de 119 (así como en Fis. 150, 22), amplía pura y simplemente a Aristóteles y no reproduce, en modo alguno, ninguna interpretación de Teofrasto; este pasaje, por tanto, no tiene validez alguna respecto a Anaximandro, al menos que la referencia de 118 de Aristóteles sea fidedigna. Ahora bien, éste, continúa la argumentación, era propenso a interpretar cualquier teoría según sus propios principios, a saber, la suposición de cuerpos simples y dos pares de opuestos básicos y tergiversó, en consecuencia, a Anaximandro, sustituyendo a)pokri/nesqai por e)kkri/nesqai de lo Indefinido. Teofrasto atribuyó a Anaximandro la separación de los mundos innumerables, pero no de los opuestos (άποκεκρίσθαι en 101 c), siendo éste, según Hölscher, el empleo propio de la palabra. Contra esta ingeniosa teoría hemos de hacer las siguientes observaciones: la mención del movimiento eterno por parte de Simplicio procede de fuente teofrastea y no aristotélica (cf. 115), así como su empleo del verbo a)pokri/nesqai, y es, en consecuencia, probable que, aunque no cita a Teofrasto en su comentario, tuviera en la mente su juicio estimativo sobre Anaximandro. Hölscher, además, no tuvo éxito en su intento de refutar, de un modo convincente, el testimonio más poderoso contra su interpretación, el pasaje 121, el cual, continuación de la doxografía del Ps.-Plutarco de 101 c, informa que "lo que es productivo de lo caliente y lo frío desde lo eterno se separó al comienzo de este mundo", y continúa después con detalles de la cosmogonía. Este pasaje, a pesar de su adulteración, reproduce el pensamiento de Teofrasto y demuestra que, en su concepción de la interpretación cosmogónica de Anaximandro, estaba implícita la idea de la separación de lo Indefinido y la idea de los opuestos. Y puesto que el fragmento transmitido (110) sugiere que el mundo sigue estando compuesto de opuestos, parece legítimo aceptar que tanto Teofrasto como Aristóteles creían que los opuestos estaban implicados en su cosmogonía.


Podemos aceptar, sin embargo, la sugerencia de que el empleo de e)kkri/nesqai por Aristóteles sea una deformación de a)pokri/nesqai.
Según 121, lo que se separó no fueron las sustancias opuestas (llama y bruma), sino algo que las producía y que pudo haber sido una especie de semilla o vórtice (hubo, tal vez, una confusión en la tradición, cf. pg. 197). De todos modos, no tenemos derecho a suponer con Aristóteles que los opuestos estaban dentro de (e)nou/saj) lo Indefinido y que se separaron desde su interior; menos aún podemos definir lo Indefinido como una mezcla, según él mismo, acaso, hizo 87. Anaximandro no definió ni analizó con claridad lo Indefinido, lo que no quiere decir, naturalmente, que no lo pudiera haber hecho comportarse, de algún modo, como un compuesto respecto a sus productos —tanto si era una mezcla mecánica como una fusión88. Si es que los opuestos surgieron directamente de lo Indefinido mediante separación desde fuera, como Simplicio manifiesta en 119, es que consideraba inconscientemente a lo Indefinido como no homogéneo; porque la separación desde fuera no puede implicar simplemente el aislamiento de una parte de lo Indefinido, a saber, aquella que se convierte en el mundo, sino que implica, además, un cierto cambio en la parte aislada. Si este cambio no fue la aparición de los opuestos, sino algo que los producía, puede inferirse que lo Indefinido era algo que contenía, p. e., espermas o embriones; pero, ni aun así, quiere ello decir que Anaximandro lo concibiera dotado de una índole específica.

iii) La formación efectiva del cosmos.


121 Ps.-Plutarco, Strom. 2 (continuación de 101 c y 122 a; DK 12 a 10)

(Continúa en 134.)


121 Afirma que lo que es productivo de lo caliente y lo frío desde lo eterno se separó al nacimiento de este mundo y que de ello nació una esfera de llama en torno al aire que circunda la tierra como la corteza en torno al árbol. Cuando ésta (la esfera) se rompió en trozos y se cerró en ciertos círculos, se formaron el sol, la luna y las estrellas.

Este pasaje (con el suplemento de Hipólito de 125, en lo referente a los cuerpos celestes) es prácticamente nuestra única fuente de información sobre la versión de Teofrasto respecto a los detalles del proceso cosmogónico de Anaximandro. Los Stromateis son generalmente menos precisos que Simplicio o Hipólito en la reproducción del pensamiento de Teofrasto (cf. 101), si bien no cabe duda de que el presente pasaje se basa en él y la citación del símil de la corteza, que da la impresión de proceder de Anaximandro mismo, sugiere que, en ciertas partes al menos, le sigue muy de cerca.


Es posible que la frase e)k tou= a)idi/ou "de lo eterno" signifique "de lo Indefinido", descrito como inmortal 89 y la interpretación de "lo caliente y frío generado por lo eterno... se separó de" (desde el exterior) sigue siendo difícil, γόνιμος (productivo) era una palabra predilecta de los peripatéticos, que normalmente conservaba cierto sabor, aunque muy leve, a generación biológica, si bien sólo aparece dos veces en el siglo v, en Eurípides y Aristófanes. Su uso terminó por convertirse en vana metáfora —salvo en el uso especial de la técnica médica (con referencia a los períodos críticos de la enfermedad, donde casi desaparece su significado biológico) en las Investigaciones hipocráticas. Parece, por tanto, improbable que Anaximandro usara el término; y, en vista de que aparece, especialmente en Plutarco, como una metáfora inane, sin implicaciones biológicas, no podemos estar seguros de que pretendiera, en este caso, aludir a una generación de tipo biológico, ni siquiera remota. Debemos recalcar esta circunstancia, a causa de la popularidad de la sugerencia de Cornford, de que este estadio se corresponde en Anaximandro con la producción de un huevo cosmogónico en las versiones "órficas" (cf. págs. 47-55). No nos extrañaría si resultara que Anaximandro recurrió al viejo expediente mitológico de la generación sexual para explicar el estadio más difícil de la formación del mundo —la producción de la pluralidad heterogénea a partir de una única fuente, Indefinida en este caso. No cabría, sin embargo, esperar un artificio tan crudo y explícito como el de un huevo y no existe, ciertamente, prueba alguna en pro de semejante recurso sexual, ni siquiera metafórico. Vlastos (CP 42, 1947, 171 n. 140) propuso una sugerencia completamente distinta, a saber, que to\ go/nimon no era tanto una cosa cuanto un proceso. Un vórtice, p. e., podía explicar perfectamente la aparición de los opuestos; respecto a la fraseología podemos cotejar el fr. 167 de Demócrito di=non a)po\ tou= panto\j a)pokriqh=vai ("un vórtice se separó del todo") 90. Mas, aparte de la consideración suscitada en el § (i) supra, ¿por qué no empleó simplemente Teofrasto la palabra di=noj ο di/nh para describir un proceso que le era completamente familiar y que habría, además, recalcado la semejanza entre Anaximandro y Anaxágoras (n. 2 en pág. 195)? De haber empleado dicha palabra no tendríamos esa vaga circunlocución en Ps.-Plutarco. Es, al menos, posible que Teofrasto mismo dudara sobre este primer estadio, tal vez por falta de información completa y que usara una expresión vaga para salir del paso, si bien no parece probable que se inventara un intermediario entre lo Indefinido y los opuestos (que podía haber sido producido directamente con mayor facilidad, como en 118). Debemos, en consecuencia, abstenernos de emitir un juicio sobre su índole.
La naturaleza de la (sustancia) caliente y de la (sustancia) fría, producidas de un modo tan críptico, queda manifiesta por lo que sigue en Ps.-Plutarco: dichos elementos son llama y aire-bruma (cuya parte interior se supone que se convirtió por condensación en tierra). El globo de llama ciñe tan estrechamente al aire como la corteza se ciñe en torno a un árbol; tal puede ser la intencionalidad del símil, lo que no sugiere necesariamente que la llama sea anular (aunque la forma real de la tierra es cilindrica, cf. 122). Hasta aquí, pues, se dan los siguientes estadios: hay algo que ha sido aislado dentro de lo Indefinido, que produce llama y aire-bruma (aire húmedo); la tierra se condensa en el centro y la llama se ciñe estrechamente en torno al aire. A continuación el globo de llama estalla, se rompe en círculos rodeados de vapor que también se ha dilatado (cf. 125) y forma los cuerpos celestes. Sabemos por 132 que la tierra húmeda es secada por el sol y que los residuos de humedad son los mares 91.
cosmología: la estructura actual del mundo







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