G. S. Kirk y J. E. Raven Los filósofos presocráticos



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39 Pues cuantos de Gea y de Urano nacieron, hijos los más terribles, desde el principio eran odiados por su propio padre; y a medida que cada uno de ellos nacía, a todos los iba ocultando, sin permitirles salir a la luz, en los escondrijos de Gea y se regocijaba de su mala acción Urano; y ella, Gea prodigiosa, gemía por dentro, sobrecargada; y maquinó un astuto y perverso ardid... le envió (a Krono) a un oculto lugar de emboscada; puso en sus manos una hoz de agudos dientes e hizo descansar sobre ella todo el engaño. Vino el gran Urano trayendo a la Noche y, deseoso de amor, se echó sobre Gea y la cubrió toda ella; desde el lugar de la emboscada estiró el hijo su mano izquierda y con la derecha cogió la hoz monstruosa, grande, de agudos dientes; con rapidez segó los genitales de su padre y los lanzó hacia atrás para que fueran llevados lejos...

(Las gotas de sangre fecundan a Gea y engendran a las Furias, los Gigantes y las ninfas Melias; las partes arrancadas caen al mar y de su espuma nace Afrodita.)


Los detalles de la presente versión sugieren que Urano se separaba de Gea al menos de día; ¿por qué, entonces, no alumbró Gea a su hijo durante su ausencia? Es probable que, en otras versiones de la historia, Urano cubriera constantemente a Gea (como Rangi cubre a Papa en el mito maorí), de modo que, según la manera habitual de hablar, se pudiera decir que "el cielo y la tierra eran una sola forma". No cabe la menor duda de que esta cruda narración sexual afronta, bajo un plano distinto y menos elaborado, el mismo hecho cosmogónico implícito primeramente en la expresión Χάος γένετ' y, en segundo lugar, en Gai=a... e)gei/nato i)=son e(auth=| Ou)rano/n de la versión expresamente cosmogónica de 31 24.
El paralelismo entre la versión hesiódica de la sucesión de los dioses más antiguos y la tableta hetita de Kumarbi, de origen hurrita, que, en su constitución actual, data de la mitad del segundo milenio a. C. aproximadamente, demuestra, de un modo sorprendente, que parte del contenido de la Teogonía no tiene un origen griego y es de una fecha muy anterior a los predecesores inmediatos a Hesíodo25. En la versión hetita, el primer rey del cielo es Alalu, que es arrojado por el dios-cielo Anu; Anu es desposeído por el padre de los dioses ya evolucionados, Kumarbi (equivalente de Krono "padre de los dioses"). Cuando Anu intenta escaparse al cielo, Kumarbi le arranca de una dentellada los genitales y se los engulle. Kumarbi, cuando se le dice que ha quedado fecundado con el dios de la tormenta y otros dos "dioses terribles", escupe el miembro, que fecunda la tierra, con los otros dos dioses; no puede, sin embargo, liberarse del dios de la tormenta y termina por alumbrarlo. Con la ayuda de Anu —es evidente—, el dios de la tormenta (cuyo equivalente griego es, sin duda, Zeus, el dios del trueno y del rayo) depone a Kumarbi y se convierte en el rey del cielo. Las semejanzas con el mito griego son evidentes: la sucesión dios del cielo, padre de los dioses, dios de la tormenta es común a ambos e igualmente la emasculación del dios-cielo por obra de Kumarbi/Krono y la fecundación de la tierra por el miembro arrojado. Hay, naturalmente, también diferencias significativas: la versión hetita (lo mismo que otras narraciones del Oriente próximo) tiene un dios, Alalu, anterior al dios-cielo; lo que Krono engulle es una piedra (por equivocación, en lugar del dios de la tormenta, Teogonía 468 ss.); y no es él, sino Rea la que lleva en su seno al dios de la tormenta, Zeus. Se ha pensado que es posible que, en la parte rota de la tableta hetita, hubiera alguna referencia a que Kumarbi se comió una piedra, pero esta suposición no es segura. Hemos de notar también que, en la versión de Hesíodo, el dios-cielo (junto con Gea) ayuda al dios-tormenta. La versión hetita no implica que la emasculación tuviera relación con la separación del cielo de la tierra ni está tampoco implicada ninguna diosa de la tierra. Esta diferencia importante sugiere no que el tema griego de la separación no tuviera un arquetipo en el segundo milenio, sino que incorpora variantes que no se encuentran en la narración hetita y que no se derivó, concretamente, de dicha narración: hubo una versión común, de amplia difusión y con numerosas variantes locales, de las que la tableta hetita ofrece una variante y Hesíodo otra, variante que, además, ha sufrido las vicisitudes de su transmisión a otra cultura posterior muy diferente.

6. TEOGONIAS "MIXTAS"


A) alcmán
El lírico espartano Alemán desarrolló su actividad en torno al 600 a. C. y la publicación, en 1957, del papiro Oxirrinco n° 2390 produjo la gran sorpresa de que uno de sus poemas había contenido una especie de teogonía cosmogónica ("en este canto Alemán se ocupa de la naturaleza"), según informa el comentarista, fr. 3 col. i, 26), nacida, tal vez, de una invocación de las Musas como hijas de la Tierra. No tenemos más que ligerísimas vislumbres del poema en sí; el papiro (del siglo ii a. C.) conserva partes de un comentario en prosa, de talante claramente aristotélico, que resulta manifiestamente desconcertante y ha motivado otros muchos intentos de interpretación (col. i, 27 s.). La parte central del comentario aparece en la cita 40; pero es importante observar que contuvo también lemmata, es decir, breves frases de Alemán, que servían de base al comentario y que e)k de tw~ p [ antiguamente en col. ii (verso 3) seguido de la aclaración po/ron a)po\ th=j por. [en el verso 6, muestra, por la forma dialectal tw= en lugar de th=j, que Alemán usó, sin duda, el término po/roj—con el que te/kmwr, una forma poética en cualquier caso, tiene una íntima relación. Otros lemmata (que siguen a 40) son presg [ uj y a continuación a)=ma/r te kai\ sela/na kai\ tri/ton sko/toj, es decir, "venerable" y "día y luna y, tercero, oscuridad".

40 Alemán fr. 3 (Page), col. ii, 7-20



40 Porque, cuando comenzó la materia a ser dispuesta, surgió una vía [o camino, poros], como un principio [u origen, arché]. Por tanto, Alemán dice que la materia de todas las cosas estaba desordenada y sin hacer y que después nació algún ordenador del todo; surgió luego un camino [poros] y cuando el camino hubo pasado al lado, un limite [o término tekmór] seguía. Y el camino es como un principio [u origen], mientras que el límite es como un fin [o límite, telos]. Cuando Tetis hubo nacido, éstos se convirtieron en el principio y fin de todas las cosas y la totalidad de las cosas tienen una naturaleza similar a la materia del bronce, Tetis a la de un artesano y el camino y el límite a la del comienzo y el fin...

El comentarista asemeja el procedimiento de Alemán a la discusión aristotélica de las cuatro "causas" —i. e., precondiciones o aspectos de la existencia física—, en Física B. Hay, sin duda, una semejanza obvia entre Tetis (sobre todo, si aceptamos que su nombre ha podido asociarse con la raíz de τιθέν , θέσθ, i. e. colocar o poner en su sitio) y la causa eficiente o el artesano, entre Poros y la causa formal y entre Tekmór y la causa final. Alemán, sin embargo, pensó en términos menos abstractos y quizás menos analíticos y, aunque se ha especulado mucho recientemente sobre el tenor preciso de su pensamiento, no se ha llegado a conclusión convincente: tekmór (nuestra vacilación entre una notación mayúscula o minúscula es deliberada) es la señal que muestra el camino o poros (Burkert); poros equivale a senderos en el mar primigenio, tekmór a señales de dirección a través de él (West), o a las estrellas (Vernant); Poros es "repartición" (cf. πέπρωται /* πόρω) para equilibrar a Aisa en el fr. 1, 13 de Alemán (cf. más abajo) (Page). Es verdad que Tetis es una diosa marina, lo que aboga por la atractiva conjetura de West, pero es posible que su nombre se relacione más con la posible derivación antes citada y su antiguo culto en la Esparta misma. En lo tocante a Poros y Tekmór debemos dudar entre significados más concretos o más abstractos, si bien nos inclinamos ligeramente hacia los primeros: entre un camino o huella física y la vía o medio de paso o progreso y, entre señal visible, marca o límite y fin o culminación (ambos son homéricos). Y el grado de abstracción o su contrario debe tener su correspondencia con los dos términos diferentes; así, "límite", en un sentido más concreto, podría corresponderse con Océano (cf. § 2), en particular, si Tetis tiene, entre otras, su connotación de diosa marina; pero no es fácil comprender, entonces, el sentido de "sendero".


El lema sobre skotos, oscuridad, sugiere razonablemente una afinidad con la Noche (§ 3). El comentarista coloca la oscuridad en el estadio en que la materia estaba aún "no separada", lo que quiere decir que "y, tercero" (en relación con el día y la luna) ha tenido que recibir un sentido lógico y no cronológico. Continúa diciendo que "llegó al ser por la acción de [...] vía, límite y oscuridad", siendo probable que la laguna contuviera el nombre de Tetis. Es posible que la oscuridad represente el estado primigenio, afín al Caos de Hesíodo (§ 5), a pesar de la inferencia del comentarista de que no es anterior a poros y tekmór.
La probabilidad de que, en los versos fragmentarios 13 ss. de Alemán, fr. 1 (Page), el "Partenio", Poros estuviera unido a Aisa, en calidad de "los más viejos de los dioses" ha causado dificultades. El comentarista del verso 14 (Page, Lyrica Graeca Selecta (Oxford, 1968), pág. 6) hace la notable sugerencia de que Poros es lo mismo que el Caos de Hesíodo, aunque el contexto mismo, por muy deficiente que sea, parece exigir un destino o asignación al hombre, como sentido general, tanto para Aisa como para Poros —motivo por el que Page sugirió para este último una conexión con la raíz de πέρωται, etc., más que con la más obvia de εράω, etc. No parece improbable, sin embargo, que el comentarista del Partenio estableciera relación con el Caos de Hesíodo, a partir de este fragmento cosmogónico y puede aportar una clave para el sentido de Poros en este contexto, cualquiera que fuere su función en el Partenio. Sin embargo, poros, camino por donde o vía no puede identificarse con Caos, en el sentido de materia oscura e informe (o algo parecido); debe tener éxito o causar efecto sobre él, como el comentarista de 31, 8-12 supone. La mención de Hesíodo es interesante, sin embargo, y puede sugerir (lo que era ya nuestra sospecha) que Alemán, lo mismo que otros aficionados a los temas cosmológicos, era consciente del transfondo de la versión hesiódica. Ahora bien, ni Poros, ni Tekmór, ni Tetis, son, en modo alguno, hesiódicos (ni tampoco parecen de procedencia oriental) y constituyen para nosotros el suplicio de Tántalo. Mas ¿qué importancia han podido tener para los Presocráticos? No han tenido importancia o influjo específico alguno, aunque demuestren que la especulación cosmológica flotaba en el ambiente en la época de Tales y no sólo en Jonia, sino también en el entorno cultural bien diferente de la Grecia continental —en el de Esparta, a la que Anaximandro parece haber visitado una generación más tarde (pág. 158). Además, este tipo de imaginación cosmogónica no se ocupó sólo de la elaboración o disposición secundaria de los conceptos tradicionales de Hesíodo (como "Epiménides", cf. § 3 iii), sino que se extendió a nuevas aplicaciones metafóricas de ideas muy generales, como las incluidas en la serie de significados que pueden atribuírsele a tekmor —con el que sentimos la tentación de vincular el anverso más prosaico de Anaximandro, to\ a)/peiron) ο lo Indefinido.

Β) ferécides de siro


El Ferécides al que nos referimos fue un mitógrafo y teogo-nista, que conviene distinguir del genealogista ateniense del mismo nombre (siglo v) y de otro Ferécides Lerio 26, posterior y menos importante. Según Aristóteles, el tenor de su pensamiento no tuvo una estricta formulación mitológica:

41 Aristóteles, Met. Ν 4, 1091 b 8



41 Puesto que los teólogos «mixtos» y que no expresan todas las cosas en una forma mítica, como Ferécides y algunos oíros y los Magos también, hacen del primer generador el mejor de todas las cosas.

FECHA
Ferécides desarrolló su actividad durante el siglo vi a. C., acaso hacia su mitad. Los autores antiguos difieren entre sí: según una tradición, fue contemporáneo, grosso modo, del rey lidio Aliates (c. 605-560 a. C.) y de los Siete Sabios (fechados, de un modo convencional, en torno al eclipse predicho por Tales, 585/4, o el arcontado de Damasias, 582/1); según otra, basada en Apolodoro, su acmé acaeció en la Olimpíada 59, 544-541 a. C., siendo contemporáneo de Ciro27. La datación de Apolodoro le hace, pues, una generación más joven que Tales y coetáneo, aunque más joven, de Anaximandro; todo ello concuerda con la tradición pitagórica posterior, según la cual Pitágoras enterró a Feré-cides (pág. 86), aunque es probable que este detalle en sí sea ficticio. Ninguna de estas tradiciones cronológicas, sin embargo, parece exactamente histórica y sabemos que este tipo de sincronismos fue obra de los cronógrafos helenísticos quienes se basaban en meros a priorí. El interés por Ferécides continuaba, ciertamente, vivo durante el siglo iv a. C. (una época crucial para la transmisión informativa sobre el período arcaico) y no es probable que sean falsos los amplios límites de su datación, i. e. el siglo vi.


EL LIBRO DE FERÉCIDES

42 Diógenes Laercio I, 119


(cf. 49 respecto a su continuación).


42 Se conserva del hombre de Siro el libro que escribió, cuyo comienzo es: «Zas, Crono28 y Ctonia existieron siempre»...

43 Suda, s. v. Ferécides



43 Todo lo que escribió es lo siguiente: Siete Escondrijos o Mezcla divina o Teogonía (y hay una Teología en diez libros que contiene la génesis y sucesión de los dioses).

44 Diógenes Laercio I, 116



44 Teopompo afirma que éste fue el primero en escribir sobre la naturaleza y los dioses. Algunos cuentan que fue el primero en editar una composición en prosa.

Según 42, el libro de Ferecides (o el que era considerado tal) subsistía en época de Diógenes, en el siglo iii d. C. Podemos conocer, con suficiente exactitud, sus palabras introductorias, debido a su incorporación al catálogo que Calimaco hizo de la biblioteca alejandrina. (Su patronímico, Βάβυος, aquí omitido, "hijo de Babio", quedó expresado un poco antes.) Una cita más extensa, la 50, confirma que el libro sobrevivió al incendio de la Biblioteca en el año 47 a. C., si bien dicha cita y otros fragmentos pudieron transmitirse a través de manuales o antologías. Su título aparece en 43 Έτάμυχος, "(de) siete escondrijos" parece ser el verdadero título del libro; se añaden variantes descriptivas de su contenido —hecho frecuente— de origen probablemente posterior 29. La "teología en diez volúmenes" es probablemente una confusión con otra obra también en diez volúmenes sobre historia ática (que, sin duda, comenzaba también por los dioses y los héroes) atribuida por Suda, en las líneas siguientes, a Ferécides el Ateniense. La significación precisa de un título tan críptico e insólito es muy oscura: cf. pág. 95. La cita 44 ejemplifica la tradición, muy difundida, de que éste era el primer libro escrito en prosa. Lo que Teopompo (siglo iv a. C.) debió haber dicho, en realidad, es que Ferécides fue el primero en escribir en prosa sobre los dioses, en oposición, p. e., a Hesíodo, ya que es de suponer que existieran anales escritos en prosa antes de Ferécides, si bien es muy posible que éste y Anaximandro (cuyo libro pudo ser aproximadamente coetáneo, fechable hacia 547/6 a. C., pág. 155) fueran los primeros escritores en prosa de importancia que se transmitieron.




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