G. S. Kirk y J. E. Raven Los filósofos presocráticos



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31 Antes que nada nació Caos, después Gea (Tierra) de ancho seno, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el más hermoso entre los dioses inmortales, relajador de los miembros y que domeña, dentro de su pecho, la mente y el prudente consejo de todos los dioses y todos los hombres. De Caos nacieron Erebo y la negra Noche; de la Noche, a su vez, nacieron Éter y el Día, a los que concibió y dio a luz, tras unirse en amor con Erebo. Gea (la Tierra) primeramente engendró, igual a sí misma, a Urano brillante para que la cubriera en derredor por todas partes y fuera un asiento seguro para los dioses felices por siempre. Alumbró a las grandes Montañas, moradas graciosas de las divinas ninfas, que habitan en los sinuosos montes. Ella también, sin el deseado amor, dio a luz al mar estéril, al Ponto, hirviente con su oleaje; y después, tras haber yacido con Urano, alumbró a Océano de profundo vórtice, a Ceo, Crío, Hiperión y Japeto...

El autor de la Teogonía decidió retrotraer el linaje de los dioses al principio del mundo y la cita 31 relata sus primeros estadios, en los que la producción de constitutivos cósmicos como Urano (el cielo) conduce gradualmente a la generación de personas míticas, vagas pero antropomórficas del todo, como los Titanes. Esta cosmogonía poética, que es de suponer que fuera compuesta a principios del siglo vii a. C., no la inventó Hesío-do, ya que su irracionalidad ocasional y la reduplicación de los estadios indican que es una síntesis de al menos dos versiones anteriores distintas. Erebo, por ejemplo (con una etimología probablemente hetita), debe relacionarse en su localización, a pesar de su vaguedad en Homero, con todo el complejo Gea-Hades-Tártaro ( )Ere/besfin u(po\ xqono/j u(po\ xqono/j en Teogonía 669); si bien es generado en un estadio posterior a Gea y Tártaro. Podría explicarse como una diferenciación local, a la manera en que las Montañas y el Mar (Ponto) nacen como diferenciaciones locales de la Tierra, si bien, en este caso, parece natural que procediera de Tártaro o Gea y no de Caos. Su agrupación con la Noche se debe, sin duda, a que participa de su característica más importante (la oscuridad), lo mismo que a Éter se le agrupa con el Día. La generación se hace mediante opuestos (p. e. Erebo —cuyo género neutro no impide su actividad generadora— y la Noche engendran a Éter y al Día) o a través de semejantes (Erebo y la Noche nacen de Caos, cf. pág. 71) o por diferenciaciones locales, si bien algunos nacimientos, en especial el de Urano a partir de Gea, no se pueden explicar basándose en cualquiera de estos principios. Aparece, una vez más, una inconsistencia respecto al método de producción. A Eros se le genera en el primer estadio de diferenciación con el fin presumiblemente de procurar una explicación sexual, antropomórfica, de la diferenciación subsiguiente, aunque no la emplea de una manera consecuente. Gea genera, en 132, a Ponto "sin amor"; en 125, la Noche se une a Erebo, pero, en 213, vuelve a engendrar "sin yacer con nadie"; Caos en 123 y Gea, de nuevo, en 126, generan independientemente, aunque ya existe Amor. Inmediatamente después de engendrar ella sola a Ponto en 132, engendra, uniéndose a su hijo y esposo Urano 18, a Océano.



Es notable la supremacía que se le asigna a Caos ("antes que nada llegó al ser Caos") en la Teogonía hesiódica y debe investigarse cuidadosamente el probable significado que, en este pasaje, le atribuye. Tres interpretaciones podemos rechazar de inmediato: i) Aristóteles (Física Δ 1, 208 b 29) entendió que quiso significar "lugar". Pero es probable que el interés por este concepto y los relacionados con él comenzara con los eleáticos, muy posteriores a la Teogonía, y halla su expresión más destacada en el Timeo de Platón, ii) Los estoicos siguieron a Zenón de Cicio (por ejemplo SVF 1, 103), quien tomó, tal vez, la idea de Ferécides de Siró (DK 7 B la), y derivan χάος de χέεσθαι, interpretándolo, en consecuencia, como lo que es vertido, es decir, el agua, iii) La interpretación usual moderna de caos como desorden puede observarse, p. e., en Luciano, Amores 32, donde el χάος hesiódico es interpretado como materia desordenada, informe. Es probable que sea un influjo de la concepción estoica.
El sustantivo se deriva de la raíz χα, que significa "abertura, resquicio, bostezo", como en χίνειν. χάσκειν, etc. De los usos seguros de la palabra antes del 400 a. C., solamente un grupo se refiere al Χάος cosmogónico de este pasaje (Acusilao en 18, Aristófanes, Aves 693, Nubes 627); el otro grupo tiene el significado especial de "aire", referido a la región existente entre el cielo y la tierra, la región en que vuelan los pájaros (Baquílides 5, 27, Eurípides, fr. 448 —Nauck19—, Aristófanes, Nubes 424, Aves 1218). Puede sospecharse que el uso poético y acaso original que Baquílides hace en la frase sumamente personal e)n a)tru/tw| xa/ei (la región en que las águilas vuelan —el aire libre— en cuanto que se opone a la tierra o el mar) fue conscientemente imitado por Eurípides y Aristófanes, bien con un carácter lírico (Aves 1218), bien como una interpretación adecuada, no exenta de ironía, del caos cosmogónico de Hesíodo. Los testimonios, pues, no apuntan hacia un empleo extensivo de χάος en el sentido del espacio entre el cielo y la tierra, si bien se conocía, sin duda, su uso con tal significación. Debemos considerar otro ejemplo de la palabra en la Teogonía misma:
32 Hesíodo, Teogonía 695 (Zeus lanza rayos contra los Titanes)

32 Hervía la tierra entera y las corrientes de Océano y el Ponto estéril; una ardiente llamarada envolvió a los Titanes, hijos de la tierra; la llama inextinguible llegaba al éter divino y el resplandeciente fulgor del rayo y del relámpago cegaba (sus) ojos, a pesar de ser fuertes. Un fuego inefable invadía a Caos; parecía al verlo de frente con los ojos o al oír el ruido con los oídos, como si Gea (la tierra) y el ancho Urano (el cielo) se estuvieran juntando arriba; pues un estrépito igual de grande se habría levantado...

Se discute sobre cuál es la región del mundo que representa Χάος en el verso 700. a) Representa a la totalidad o a parte del inframundo —existe un paralelo para este uso en Teogonía 814 (35); tal vez, una de las variantes añadidas (cf. págs. 42 y 70); o b) representa la región existente entre la tierra y el éter. La interpretación a) es difícil: ¿por qué, podemos preguntarnos, el calor ha de penetrar en el inframundo? (así lo hace la concusión de los misiles en 681 ss., ¿pero es lógico y efectivo?). Por otra parte, los Titanes no están en el inframundo, sino sobre el monte Otris (632) y, puesto que se nos ha dicho que la llamarada llega hasta el aire superior, es pertinente añadir que también el calor llena toda la región intermedia; los versos siguientes, además, se imaginan a la tierra y al cielo chocando entre sí —sin resaltar para nada el inframundo. Un juicio objetivo, pues, concluiría seguramente que Χάος en el verso 700 describe a la región intermedia entre el cielo y la tierra.



En vista de que su significado fundamental es el de un resquicio o algo similar 20, es decir, el de un intervalo limitado, no "vacío", de su empleo constatado en el sentido de la región existente entre el cielo y la tierra durante el siglo ν y de su uso en la Teogonía con la misma significación probablemente, debe prestarse seria atención a la interpretación, expuesta sobre todo por Cornford (p. e., Principium Sapientiae (Cambridge, 1952), 194 s.), de que el Χάος γένετ' del primer verso de 31 quiere decir que "surgió el resquicio entre la tierra y el cielo", es decir, que el primer estadio de la cosmogonía fue la separación de la tierra y el cielo. El único inconveniente para esta interpretación radica en su incompatibilidad con una característica indudable existente en esta concepción cosmogónica: la posposición del nacimiento de Urano a un segundo estadio en los versos 126 y s. (ya que es posible que el nacimiento de Caos, según los versos 123 ss. y el de Gea, en 126 ss., fueran simultáneos). Todas las demás condiciones se adaptan a la interpretación propuesta: la tierra y el Tártaro, su apéndice, aparecen tan pronto como surge el resquicio e igualmente Eros, que, en su forma más concreta, bajo el aspecto de lluvia/semen, existe entre el cielo y la tierra, según ciertas referencias poéticas21 .
La interpretación de Cornford puede reforzarse con el empleo de los verbos en la descripción del primer estadio de la cosmogonía: no usa h)=n, sino γένετ', con lo que, tal vez, quiere significar que Χάος no era la eterna condición previa de un mundo diferenciado, sino una modificación de la misma. (Es imposible que Hesíodo o su fuente creyeran que la sustancia productora procedía de la nada.) Es posible que la concepción de que la tierra y el cielo eran originariamente una sola masa fuera tan general (cf. págs. 72-74) que la diera por válida y comenzara su relato de la formación del mundo por el primer estadio de su diferenciación. Sería éste, sin duda, un procedimiento críptico y lacónico y parece probable que, con la expresión Χάος γένετ', quería dar a entender algo más complicado que la simple idea de que "el cielo y la tierra se separaron", aunque me inclino a pensar que ésta era la significación originaria implícita en la frase. Es muy posible que el carácter de este hiato entre el cielo y la tierra, después de su separación primera, apareciera un tanto detallado en las tradiciones populares, en las que es de suponer que se inspirara Hesíodo, ya que es comprensible que intentaran imaginarse cuál sería la manifestación de las cosas cuando sólo existían el cielo oscuro, la tierra y el hiato entre ambos. A este fin debemos acudir a dos de las variantes sobre la descripción hesiódica del inframundo.
34 Hesíodo, Teogonía 736



34 Allí de la tierra lóbrega, de Tártaro nebuloso y del ponto estéril, de todos están una tras otra las fuentes y los límites penosos y húmedos, que incluso los dioses odian, de una gran sima, a cuyo umbral no podría llegarse en un año completo, ni aun estando dentro de sus portones. Sino que de aquí para allá le llevaría a uno tormenta tras cruel tormenta; terrible, incluso para los dioses inmortales (es) este prodigio; y la morada terrible de la sombría Noche se alza cubierta con nubes de azul oscuro.

35 Hesíodo, Teogonía 811 (repetición de los versos 736-9, cf. 34)



35 Allí hay brillantes portones y un umbral broncíneo, inquebrantable, fijado con raíces sin fin, natural (no artificial); enfrente, lejos de los dioses todos, habitan los Titanes, allende Caos sombrío.

Es evidente que la cita 34 constituye un intento por perfeccionar la descripción de 726-8 (2), donde se dice que Tártaro está rodeado por la Noche y que sobre él están las raíces de la tierra y del mar; πείρατ' supone una reversión más exacta a su fuente indudable, i. e. Il. 8, 478-9, citado en 2, ta\ nei/ata pei/raq'... gai/hj kai\ po/ntoio; la introducción del término πηγαί se debe en cambio a su pertinencia respecto al mar; los versos 740 ss. constituyen un desarrollo especial y particular de 720 ss., mientras que la cita 35, repetición de los cuatro primeros versos de 34, comienza con un verso ligeramente alterado (Il. 8, 15) procedente de la descripción homérica de Tártaro (1); continúa con la imagen de las "raíces" de 2, bajo una forma de absoluta vaguedad, y termina con el χάσμα μέγ' de 740, expresado esta vez bajo Χάεος. Ambos pasajes contienen incongruencias, compatibles con el hecho de ser expansiones un tanto superficiales, e. g. la alteración de la idea razonable de que las raíces de la tierra están encima de Tártaro por la de que las "fuentes y límites" de la tierra, cielo y Tártaro están en Tártaro (34).


Lo interesante es la descripción ulterior de Tártaro como un χάσμα μέγ', una gran abertura o hendidura (cf. Eurípides, Fen.1605), llena de tormentas, que contiene la mansión de la Noche. Esta abertura la describe la cita 35 como "Caos sombrío" (no es necesario que nos ocupemos de su especial geografía, salvo en lo referente a la observación de que Caos no es absolutamente ilimitado); es probable que se refiera al Caos inicial del verso 116 (31) y parece razonable suponer que los autores de estas dos adiciones entendieron que el Χάος inicial era oscuro y ventoso corno Tártaro. Corrobora esta interpretación el hecho de que, en la versión cosmogónica original, Erebo y la Noche (sombríos, como es de suponer) nacen de Caos.
Los testimonios parecen apuntar a la siguiente conclusión: el primer estadio en la formación de un mundo diferenciado era, para la fuente de Hesíodo, la producción de un vasto resquicio entre el cielo y la tierra. Hesíodo destaca la naturaleza del hiato en sí y no el acto de la separación que lo origina. Lo concibe negro y ventoso, porque el éter y el sol no han nacido todavía y la noche y las tormentas caminan juntas. El mismo tipo de descripción aplica, de modo completamente natural, a las simas sin luz de Tártaro; a veces, considera a Tártaro en términos del hiato original o como una parte del mismo 22.

LA SEPARACIÓN DE LA TIERRA Y EL CIELO EN LA LITERATURA GRIEGA




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