G. S. Kirk y J. E. Raven Los filósofos presocráticos



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G.S. Kirk y J.E. Raven Los filósofos presocráticos

G. S. KIRK, J. E. RAVEN Y M. SCHOFIELD


LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS
HISTORIA CRÍTICA CON SELECCIÓN DE TEXTOS
VERSIÓN ESPAÑOLA
DE JESÚS GARCÍA FERNÁNDEZ
SEGUNDA EDICIÓN

PARTE I




EDITORIAL GREDOS
Libera los Libros

Índice




PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN 3

LAS FUENTES DE LA FILOSOFÍA PRESOCRATICA 6

CAPÍTULO I - LOS PRECURSORES DE LA COSMOGONÍA FILOSÓFICA 13

CAPÍTULO II - TALES DE MILETO 93

CAPÍTULO III - ANAXIMANDRO DE MILETO 121

CAPÍTULO IV - ANAXIMENES DE MILETO 176

CAPÍTULO V - JENÓFANES DE COLOFÓN 201

CAPÍTULO VI - HERÁCLITO DE ÉFESO 225



PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN

Hace más de veinticinco años que apareció, por primera vez, nuestro estudio sobre Los Filósofos Presocráticos. Sus numerosas reimpresiones han experimentado, desde entonces, correcciones de escasa importancia hasta 1963 y las siguientes se han mantenido inalterables. GSK y JER fueron conscientes, durante los últimos años, de que pronto iba a ser necesaria una edición revisada a fondo, si no querían que se quedara anticuada. Dado que JER no disfrutaba de buena salud y que sus intereses investigativos se centraban exclusivamente en cuestiones botánicas, le pidió a GSK que buscara el momento oportuno para sugerir un tercer colaborador. Resultó, además, que la parte del libro que fue originariamente obra de JER era la que requería una mayor revisión, debido a los nuevos derroteros que los intereses de los estudiosos habían alumbrado; GSK había estado también trabajando en otros campos y necesitaba un colaborador para el grueso de las cuestiones. MS aceptó, en 1979, participar en la tarea y los tres estuvimos de acuerdo sobre la realización del trabajo.


Hay mayores e importantes cambios en esta nueva edición. MS ha reescrito por completo los capítulos referentes a los eleáticos y pitagóricos, debido, sobre todo, a las investigaciones de los filósofos analíticos respecto a los primeros y a las de Walter Burkert (en particular) sobre los segundos —investigaciones que han exigido una cierta reconsideración valorativa de los puntos de vista de Cornford-Raven en lo tocante a las interrelaciones entre las dos escuelas. Se ha incorporado a Alcméon en estos capítulos. MS ha igualmente reescrito en su totalidad el capítulo sobre Empédocles, a fin de tomar en consideración las reinterpretaciones de J. Bollack, G. Zuntz y otros y la controversia que han provocado. Esperamos que la disposición de los fragmentos de Empédocles en su orden original probable resulte más útil al lector. El capítulo sobre Anaxágoras, en cambio, se mantiene, en gran medida, tal como JER lo escribió; MS ha indicado, en notas de pie de página (cf. al respecto su An Essay on Anaxagoras, Cambridge, 1980) sus diferentes soluciones ocasionales, pero fue deseo de los tres autores que este capítulo se mantuviera sin cambios en su mayor parte. También Arquelao continúa sin alteración y Diógenes ha sido ampliado con una simple nota a pie de página; MS ha escrito de nuevo las secciones referentes a los principios metafísicos de los atomistas, los átomos y el vacío y el peso de los átomos (para tener en cuenta la investigación de D. J. Furley, J. Barnes, D. O'Brien y otros) así como las relativas a la epistemología y la ética —la sección sobre la ética ha sido, en gran medida, obra del Dr. J. F. Procopé, a quien expresamos nuestro cálido agradecimiento.
GSK ha revisado en su totalidad la parte primera del libro, aunque hay escasas rescripciones completas. El capítulo I, los Precursores, ha sido redistribuido, abreviado y simplificado en algunas partes y se le han añadido secciones relativas al nuevo material órfico, al fragmento cosmogónico de Alemán y a la transición del mito a la filosofía. Muchas han sido las publicaciones sobre los Milesios, Jenófanes y Heráclito en el último cuarto de siglo, pero sus consecuencias han sido menos significativas que las referentes a los Pitagóricos, los Eleáticos y Empédocles. Se han tenido en consideración particularmente las contribuciones de C. H. Kahn (sobre Anaximandro y Heráclito), las de J. Barnes y de W. K. C. Guthrie, pero su interpretación y presentación, no obstante los numerosos cambios de detalle, no han supuesto una alteración muy drástica. Todo ello refleja nuestra convicción general de que el libro no debía sufrir un cambio radical en su aproximación y en su énfasis, salvo cuando fuera necesario; en consecuencia, la opinión, sin duda retrógrada, de GSK al menos es que, a pesar de todo el polvo del debate, los progresos reales han sido muy pequeños en lo tocante a estos primeros pensadores.
Una mejora definitiva, en especial para los muchos lectores que se sirven de las traducciones más que de los textos griegos, ha consistido en introducirlas en el cuerpo del texto1. La bibliografía se ha puesto al día y el nuevo «Index Locorum» es obra de Mr. N. O'Sullivan, a quien los autores están muy agradecidos, a sí como también a los que han publicado e imprimido la obra por su ayuda y cuidadoso tratamiento de un texto relativamente complicado. Mas, tristemente, «autores» quiere decir los que sobreviven, ya que JER murió en marzo de 1980, a la edad de 65 años; sus dotes notables y su loable personalidad han sido bien destacados en John Raven by his Friends (publicado en 1981 por su viuda, Faith Raven, Docwra's Manor, Shepreth, Herts., England). Es un placer, en cambio, volver a dedicar el libro al Profesor F. H. Sandbach, cuyo profundo conocimiento ha sido comprendido y valorado ahora mejor incluso que lo fue anteriormente.
Junio 1983. G. S. K.
M. S.

PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN


El presente libro va primordialmente dirigido a aquellos que tienen más que un simple interés por la historia del pensamiento griego antiguo, si bien hemos procurado que sea también de utilidad para aquellos estudiosos de la historia de la filosofía o de la ciencia que no tienen una familiaridad previa con este campo importante y fascinador, mediante la traducción de todas las citas griegas y la impresión en letra menuda de las discusiones más detalladas al final de cada parágrafo.
Hemos de resaltar dos puntos. La limitación de nuestro objetivo, en primer lugar, a los principales "físicos" presocráticos y sus precursores, cuya preocupación fundamental radicó en el estudio de la naturaleza (physis) y de la coherencia de las cosas como una totalidad. A lo largo de los siglos VI y v a. C. se desarrollaron simultáneamente intereses científicos más especializados, sobre todo en el campo de la matemática, la astronomía, la geografía, la medicina y la biología, pero no hemos estudiado sus objetivos más allá de los intereses de los principales físicos debido a la falta de espacio y a una extensión proporcionada del libro. No hemos incluido tampoco a los sofistas, cuya positiva contribución filosófica, exagerada con frecuencia, radica fundamentalmente en los campos de la epistemología y de la semántica. En segundo lugar, no hemos pretendido producir una exposición necesariamente ortodoxa (si es que es posible una exposición semejante dentro de un campo en el que cambian con tanta rapidez las opiniones), sino que hemos preferido, en muchas ocasiones, exponer nuestras propias interpretaciones. Al mismo tiempo hemos mencionado, de ordinario, otras interpretaciones a los puntos discutidos y hemos procurado siempre ofrecer al lector los textos principales para que pueda formar su propio juicio.
La parte del libro que trata de la tradición jonia, e incluso sus precursores, así como la referente a los atomistas y Diógenes (i. e. los capítulos I-VI, XVII y XVIII), con sus notas a las fuentes, es obra de G. S. Kirk, mientras que la parte dedicada a la tradición itálica y los capítulos sobre Anaxágoras y Arquelao (i. e. los capítulos VII-XVI) está escrita por J. E. Raven. Las contribuciones de ambos autores han estado sometidas naturalmente a una minuciosa crítica mutua y la estructura general del libro es obra de ambos.
La extensión de cada una de las secciones del libro es variable, ya que cuando los testimonios son más abundantes y más claros, sobre todo cuando se conserva un número considerable de fragmentos, tal es el caso de Parménides, p. e., los comentarios pueden ser más breves y, cuando las pruebas son más escasas y menos claras, como en el caso de Anaximandro o los pitagóricos, p. e., nuestras propias explicaciones tienen que ser necesariamente más largas y complicadas. El capítulo I, concerniente a una parte de la temática, a la que, frecuentemente, se le ha prestado poca atención, tiene una extensión tal vez mayor que la que su verdadera importancia exige y recomendamos a los no especialistas que la dejen para el final.
Hemos citado únicamente los textos más importantes y, aun así, dentro de una selección personal inevitable. A aquellos lectores que deseen una colección casi completa de los fragmentos y de los testimonios los remitimos a H. Diels, Die Fragmente der Vorsokratiker (5.a y última edición, Berlín, 1934-1954, editada por W. Kranz). Nos referiremos a esta obra fundamental mediante las siglas DK, y cuando en la referencia de un pasaje citado en nuestro libro se le añada un numero a las siglas DK (p. e., DK a 12), entiéndase que la cita en cuestión tiene en H. Diels una extensión mayor que en nuestro libro. Omitimos las referencia DK cuando éste aduce menos o no más, y lo mismo en el caso de los fragmentos cuando su número, siguiendo siempre la numeración de Diels, es el mismo que el de la correspondiente sección B de DK). Cuando, en los textos citados, aparecen apéndices y no se da ninguna otra información, citamos, de ordinario, por Diels y puede entenderse que nos referimos a las notas textuales de DK.
Estamos en deuda, naturalmente, con muchos amigos por sus sugerencias y ayuda; al igual que —no hace falta decirlo— con otros tratadistas anteriores, como Zeller, Burnet, Cornford, Ross y Cherniss; y así lo recordamos muchas veces en el texto. Agradecemos a la dirección de la editorial Cambridge University Press sus consejos sobre la tipografía y su valiosa asistencia. H. Lloyd-Jones y I. R. D. Mathewson leyeron las pruebas y aportaron sugerencias estimables. Aportó también una contribución sobresaliente F. H. Sandbach, cuyos numerosos comentarios, doctos y agudos, al esquema final fueron de la mayor importancia y a quien, como un tributo sin mérito, nos gustaría dedicar este libro.

G. S. K. J. E. R.

Cambridge, Mayo, 1957.

NOTA INTRODUCTORIA






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