Fundamentos para el rol de una economía solidaria dentro de la perspectiva de la idea de “economía plural”



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3. Aunque sea cierto que Francisco haya identificado una enorme reserva de motivación solidaria, existen también enormes reservas de motivación individualista, y reservas aún mayores de indiferencia. ¿Sería la única salida posible que los interesados en el cambio —o sea quienes son perjudicados por el actual sistema— realicen una lucha de largo aliento hasta tener el poder suficiente para derrocar a los privilegiados e imponer por la fuerza otro régimen? ¿Hasta qué punto es posible aquí y ahora arar con los bueyes que hay?

El resto de este capítulo se dedicará a responder a estas tres dudas.
La Historia Continúa

Según un famoso libro del asesor del gobierno norteamericano Francis Fukuyama en cierto sentido ya no hay más historia. Fukuyama define la historia como la competencia entre sistemas socio-económicos36. Ya no hay más competencia. A nivel mundial el duo capitalismo y democracia es el único sistema legítimo37. Domina y va a dominar de aquí en adelante38.

A primera vista, Fukuyama parece decir que hay una solución única para los problemas sociales principales y ya sabemos cuál es. Parece negar el principio de organización ilimitada, el principio de flexibilidad institucional, el principio de sociedad abierta de Karl Popper39, y el principio de sociedad experimental de John Dewey40. Parece negar también el argumento de John Maynard Keynes a favor de la autonomía nacional. Según Keynes, puesto que ninguna sociedad ha encontrado las soluciones adecuadas a los problemas económicos, los distintos países del mundo deben gozar de autonomía para probar las diversas soluciones que les parezcan las más adecuadas para sus respectivas sociedades en sus respectivas circunstancias41.

Una lectura atenta de Fukuyama enseña, al contrario, que este autor reconoce plenamente que las democracias capitalistas “post históricas” distan de haber resueltos los problemas principales de la humanidad. (Cabe mencionar que aunque según su teoría en cierto sentido la historia haya terminado existen en Medio Oriente y en otras partes sociedades atrasadas las cuales quedan a la zaga y las cuales “se quedan todavía en la historia”42). Las afirmaciones y negaciones de Fukuyama son en fin de cuentas limitadas y modestas. Se las pueden resumir en tres: (1) En el futuro el contexto de la búsqueda legítima de soluciones a los problemas humanos será la democracia política; (2) Se apreciarán las funciones sociales de los mercados y en general las de una pluralidad de instituciones descentralizadas; (3) La planificación central del tipo soviético no será una opción viable43

Fukuyama reconoce plenamente que las democracias capitalistas no han podido combinar la productividad de una economía moderna con las exigencias éticas de la igualdad y la dignidad44. Reconoce plenamente que aunque hoy en día el comunismo soviético ya no es un modelo atractivo, la democracia social escandinava todavía lo es45. Escribe además: “Nadie ha resuelto el problema de crear cultura vale decir, de regenerar los valores morales internalizados— como un asunto de política pública”46. Más aún: La vida en la sociedad burguesa llega a ser en fin de cuentas aburrida. No satisface las necesidades profundas de los seres humanos47. Al contrario, el liberalismo disuelve los antiguos valores que son necesarios para sostener la vida en comunidad48. Y así continúa49.

En fin y al cabo y a pesar de lo que uno podría suponer al leer el título de su libro en lo fundamental la opinión de Francis Fukuyama no difiere de la opinión de Francisco en Evangelii Gaudium: “Estamos lejos del llamado « fin de la historia », ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente plantea­das y realizadas”50.
El Poder Económico
Michael Kalecki nos ayuda a comprender por qué estamos lejos del llamado “fin de la historia”. Proporciona una breve y clara explicación del mecanismo del poder económico. El nivel de empleo depende en gran medida de lo que se llama el estado de la confianza. Si se deteriora la confianza, cae la inversión privada. Esto da a los capitalistas un poderoso control indirecto sobre las políticas públicas. Hay que evitar cuidadosamente todo lo que pueda sacudir la confianza, porque causaría una crisis económica.

Aquí la palabra “confianza” significa “expectativa que el dinero adelantado va a regresar aumentado”. Decir que la economía depende de la confianza es equivalente, pues, a decir que depende de la rentabilidad; lo que a su vez es equivalente a decir que depende de la acumulación de capital51. El mecanismo del poder económico es, pues, la amenaza (o la realidad) que la economía no funcione (o no funciona).

Nota bene: EL MECANISMO DEL PODER ECONOMICO NO DEPENDE DE LAS MOTIVACIONES INDIVIDUALES. Los imperativos propios del sistema se imponen por sobre los valores de las personas. Los imperativos sistémicos no son productos de los valores. La tendencia es más bien al revés: Obligadas a cumplir con el sistema, las personas tienden a racionalizar su conducta, tranquilizando su conciencia por asumir valores coherentes con el sistema.

Peter Drucker considera el caso de un empresario (dueño, CEO, o administrador) angélico. Como persona ha logrado una perfección en la caridad igual a la de San Francisco de Asís. En su alma no hay ni la sombra de una mancha de egoísmo. Igual tiene que velar por la rentabilidad de la empresa52. La empresa necesariamente tiene que vender sus productos en cantidades y a precios suficientes para cubrir los costos de la producción, dejando una margen de ganancia suficiente para pagar el costo del capital53. De lo contrario la empresa no puede dar trabajo a su personal, ni abastecer con bienes o servicios útiles a los consumidores, ni tributar al fisco.

Los inversionistas y quienes manejan los fondos de terceros también poseen solamente una limitada libertad para actuar según sus motivaciones individuales. Necesariamente tienen que velar por la rentabilidad y la seguridad de las inversiones.

Según Kalecki existe una salida técnicamente factible que permitiría a la sociedad cumplir con valores sociales como los son el empleo para todos y la conservación del medio ambiente. Si bajara la confianza, el gobierno pudiera compensar la retirada de la inversión privada con el avance del gasto público54. Así se podría desactivar el mecanismo del poder económico. Es un cambio, según Kalecki, técnicamente factible55. Lamentablemente no es políticamente factible.
Maticemos a Kalecki:

1) No es tan sólo que el gobierno sea capaz de desactivar el mecanismo del poder económico. Otros también pueden compensar la caída de la confianza con el auge de modos de producción orientadas por otras lógicas e impulsadas por otras motivaciones. Hay que considerar también el cooperativismo, las empresas auto-gestionadas por sus trabajadores, las instituciones sin fines de lucro, las redes de trueque con o sin monedas comunitarias, la solidaridad barrial, la economía de la gratuidad, la economía de la comunión, la economía del bien común, los micro-emprendimientos operando con varias formas de subsidios patentes o discretos, la permacultura, el servicio comunitario voluntario o pagado, los estudios becados, las empresas para-estatales, los partenariados público/privados, los emprendimientos sociales, las prácticas económicas indígenas, los clanes y familias extendidas, las aldeas ecológicas, el comercio justo, etc. etc., e incluso las empresas del mismo sector privado con fines de lucro puedan compensar una caída de confianza si actúan con criterios más sociales y menos económicos. Hay que ver el mundo bajo una óptica de organización ilimitada.

2) Según luces atendibles de la teología, la psicología, la sociología, la antropología, y la biología, cabe matizar el carácter antagónico de las relaciones sociales bajo el capitalismo postulado (o presumido) por Kalecki. Ya hemos visto que en la medida en que haya actitudes sociales entre los empresarios y los inversionistas, su expresión es necesariamente limitada por los imperativos sistémicos. Las actitudes sociales tienen que permanecer en alguna medida invisibles e inoperantes. Es probable que su invisibilidad y su ineficacia se hayan reforzado con una engañosa verisimilitud por la creencia de que no existan.

3) Es también engañoso decir que lo que frena el pleno empleo y por ende la economía solidaria es “político”. Más vale decir que el freno es “la estructura social,” o aún mejor “la estructura cultural básica”.

La frase “estructura cultural básica” es mejor porque aclara que la economía actualmente dominante es constituida por las normas que establecen el mercado como institución, como son las que establecen la propiedad y el deber de cumplir los contratos. Son normas culturales.56

A la luz de Kalecki matizado, se puede ver que una economía solidaria capaz de desactivar el mecanismo del poder económico requiere “otra estructura social”. El trasfondo de un concepto de economía solidaria (su “meta narrativa” en el vocabulario de Jean-François Lyotard57) sería la buena noticia de la alegría. Dicho con palabras más sobrias sería la sociabilidad humana. Sus actitudes básicas serían el servicio y la administración. La organización ilimitada sería un principio general de flexibilidad institucional.

Los cinco elementos de “otra estructura social” a continuación constituyen un plan específico para resolver la crisis de hoy. Se subentiende que la construcción de una economía verdaderamente solidaria en las circunstancias de hoy requiere el concurso de los empresarios y los políticos. Esto requiere a su vez la liberación de su sociabilidad de los imperativos impuestos por el mecanismo del poder económico.

Primer elemento: La pluralidad. Este elemento repite lo ya dicho como primer matiz a Kalecki.

Segundo elemento: La vocación de servir58. Este elemento repite el principio de Drucker citado arriba, que el propósito de un negocio es producir bienes y servicios. El capital debe ser un medio a administrar a fin de cumplir los objetivos sociales articulados en la Misión y Visión de la organización.

Tercer elemento: Separar el derecho de vivir de la necesidad de vender, siempre conservando el deber de trabajar. Un ejemplo: El servicio comunitario pagado59. Otros ejemplos: Investigación científica subvencionada, estudios becados, creación artística auspiciada, entrenamiento para deportistas auspiciado.

Cuarto elemento: Socializar las rentas60. Este elemento hace factible el tercer elemento. Hace factible volcar las rentas de los recursos naturales, las rentas monopólicas, etc., hacia el gasto social61.

Quinto elemento: El desarrollo comunitario. Considero estructural y estratégica la psicología comunitaria y todo lo que construya solidaridad a nivel de barrio62.
Hay quienes dirían que esta “otra estructura social” resolvería el problema de la subordinación de la producción a la acumulación de capital analizado por Kalecki y otros, pero sin embargo no resolvería los principales problemas de hoy, puesto que hoy el capitalismo ha entrado en una nueva fase de especulación financiera a nivel global. El tradicional circuito D - M - D´ se ha simplificado a D - D´. Se acumula riqueza ficticia sin producción útil alguna. Sugiero, por otra parte, que hay que recordar que la desregulación financiera y la globalización exagerada de hoy surgieron en la historia precisamente como respuestas a la caída crónica del motor del circuito D – M – D´. Vale decir: Como respuesta a la caída de la tasa de la ganancia63. Desde esta óptica se puede ver la economía solidaria y el crecimiento desmedido de la especulación a nivel global como dos respuestas alternativas a la inestabilidad de un sistema productivo motivado por la acumulación de capital. La primera es una respuesta sana. La segunda es una respuesta malsana. Pudiendo construir la primera no se necesita la segunda.
Reinterpretaciones
Cuando uno propone un concepto cualquiera siempre propone una manera de ver. Propone una lectura de la realidad.

Cierro citando a tres personas cuyas maneras de reinterpretar la realidad me ayudan a ver que la solidaridad es asequible y la economía es transformable. No las cito en calidad de testigos de hechos. Les cito en calidad de articuladores de conceptos.

Cito primero algo que me dijo Hermes Binner quien era en aquel entonces el alcalde de Rosario, Argentina. Ahora es candidato a la presidencia de la república. Rosario ha sido premiado por la PNUD por sus elevados niveles de participación y solidaridad ciudadana, por su logro de consensos entre todos los sectores, y concretamente por programas notables realizados; entre otros, sus parques educativos y su red de clínicas de atención primaria en los barrios. Observó Binner:
No es que la naturaleza humana sea distinta aquí. Hay que partir de la base de lo que es, y no de lo que no es, siempre esforzándose para entender el mundo mejor a fin de poder cambiarlo con medidas eficaces. Está comprobado que en todas partes la naturaleza humana tiene además de sus tendencias egoístas, tendencias sociales. Nosotros hemos apostado por la solidaridad como uno de nuestros ejes rectores no porque no sepamos que el ser humano es egoísta, ni menos porque queremos explotar al personal médico, sino porque sabemos que el ser humano es también solidario. No creo que Rosario cuente con una cultura solidaria, con un acervo de capital social, mayor que en otras partes, o por lo menos mayor que en muchas otras partes. La diferencia es que aquí hay una propuesta política, concretamente en el área salud, que aprovecha y apoya en forma sistemática aquellas tendencias solidarias que sí tenemos los seres humanos64.
El mundo no cambia cuando Binner pronuncia estas palabras. Lo que cambia es la lectura del mundo de quien lo escuche y lo crea. La economía solidaria deja de ser leída como un sueño utópico cuya realización hay que postergar hasta que cambie la naturaleza humana.

Se supone que cuando Binner se refiere al apoyo sistemático a las tendencias solidarias no excluye las tendencias solidarias de los mismos emprendedores y empresarios. Los empresarios también son seres humanos. Aunque en ciertos aspectos la estructura misma del sistema castiga la solidaridad, el sistema no la castiga siempre. Se puede reforzar adrede aquellos aspectos que la recompensan. Así se construye una cultura en la cual la conducta solidaria llegue a ser una expectativa general. Una norma.

Mi segunda cita es de Michael Porter y su co-autor Mark Kramer: “Hay que redefinir el propósito de la empresa. Debe ser la creación de valor compartido. No debe ser simplemente la rentabilidad”65.

Con su concepto de valor compartido Porter y sus colegas han reinterpretado cuestiones sobre la distribución de las entradas de las empresas que solían ser leídas como luchas entre individuos y grupos: ¿Cuánto destinar al retiro de deudas con bancos? ¿Cuánto destinar a abultar los ingresos de los altos ejecutivos? ¿Deben ser más abiertas o más intransigentes las posturas de la empresa frente a las negociaciones con proveedores y con trabajadores? ¿Conviene destinar una parte de los beneficios de mayor productividad a bajar los precios a los consumidores? ¿Cuánto distribuir a los accionistas y cuánto invertir para hacer crecer la empresa? Etc.66

El concepto de valor compartido ve todo esto bajo luces diferentes. Bajar los precios a los consumidores y subir los sueldos de los trabajadores ya no son derrotas para nadie. Son victorias. Cumplen objetivos. Desde el primer momento la empresa se esfuerza para incrementar su productividad y para atender mejor a sus mercados con el propósito de crear valor para compartir67. El compromiso social se ve como una fuente de felicidad y una garantía de legitimidad para los dirigentes de la empresa y en fin para todo su personal.

Blake Mycoskie se encuentra entre los empresarios que no postergan ni su felicidad ni sus aportes al bien común hasta el día lejano cuando se jubilen y empiecen a gastar su fortuna. Ya goza del verdadero dinamismo de su realización personal en lo que hace ahora. A sus 37 años (nació en 1976) ya ha fundado cinco empresas. La más reciente y más exitosa es Toms Shoes. Toms Shoes promete que por cada par de zapatos que compre el cliente, la empresa va a entregar un par igual a un pobre del tercer mundo quien carece de medios para calzarse. La entrega es personal. Cada par de zapatos regalados se coloca cara a cara, asegurando que la talla sea cómoda. A juzgar por el crecimiento espectacular de sus ventas, igual que Mycoskie los clientes también se sienten felices y realizados.

Mycoskie escribe:

TOMS aporta dinero para vivir para mí y para todos quienes trabajamos en TOMS. TOMS me acerca a gente y a lugares que amo. Me ofrece una oportunidad para contribuir algo a personas necesitadas. Con TOMS no tengo que dividir mi vida en fracciones separadas: Personal, profesional, y filantrópica. Todo converge en una sola misión.


Si tú eres como yo y como la mayoría de las personas que conozco, tú buscas algo más que el éxito en los negocios. Tú buscas el significado de tu vida. Tú quieres gozar del tiempo y de la libertad para hacer las cosas que amas hacer y para contribuir a construir un mundo mejor”68.
Las palabras de Mycoskie me ayudan a leer la realidad de otra manera. Reinterpretan (o en el vocabulario de José Luis Coraggio “resignifican”69) lo que es economía, lo que es empresa, y lo que es la motivación del ser humano. Juntas con las palabras de Binner y de Porter me ayudan a ver la solidaridad como asequible y la economía como transformable. No saco la conclusión que se pueda transformar la economía sin lucha. Sí saco la conclusión que hay buenas razones para creer que la lucha se puede ganar.

1 Michael Kalecki. 1943. Political aspects of full employment. Political Quarterly. Volume 14, pp. 322-331. Todas las traducciones son mías.

2 “Bienvenido a todos” es una interpretación de la clásica palabra griega ágape que después llegó a ser una palabra central en las primeras comunidades cristianas y en el Nuevo Testamento. Así en La Odisea cuando Odiseo en fin regresa a su casa en Ítaca después de la Guerra de Troya y una serie de aventuras todos le dan una gran fiesta de bienvenida con ágape.

3 Luis Razeto 2014. Origen y vigencia del concepto de economía solidaria. Video disponible en el sitio www.repensar.cl. Consultado 30 enero 2014.

4 Francisco. 2013. Evangelii Gaudium. Roma, Tipografía Vaticana.

5 Francis Fukuyama 1992, The end of history and the last man. New York, Macmillan.

6 Ver Howard Richards 2008. Solidaridad, participación, transparencia: Conversaciones sobre el socialismo en Rosario, Argentina. Rosario, Fundación Estévez Boero.

7 Michael E. Porter and Mark R. Kramer. 2011. Creating shared value. Harvard Business Review. Volume 13, pages 1-17

8 Blake Mycoskie. 2011. Start something that matters. New York, Spiegel and Grau.

9 Ver Ricardo Lagos and Oscar Ruffat. 1975. Military government and real wages in Chile: a note. Latin American Research Review. Volume 12, pages 177-181.

10 Emile Durkheim. 1893. De la division du travail social. Paris: Presses Universitaires de France. El contraste entre la sociedad tradicional o arcaica y la sociedad moderna es un tema en casi todas las obras de este autor, como también lo es en las obras de otro gran pionero de la sociología quien fue Max Weber. Traducción al castellano: 1985. De la división del trabajo social. Barcelona, Planeta. Véase también la obra clásica del amigo de Weber Ferdinand Tönnies primera edición 1887 (Leipzig, Fues) última edición 1935 Gemeinschaft und Gesellschaft. Traducción 1947 Comunidad y sociedad. Buenos Aires, Losada.

11 Ver por ejemplo Louis Dumont 1999. Homo aequalis: Génesis y apogeo de la ideología económica. Madrid, Taurus: Robert Heilbroner. 1968. The making of economic society. Englewood Cliffs NJ, Prentice-Hall: Karl Polanyi. 1992. La gran transformación. México, Fondo de Cultura Económica

12 Ver Gavin Andersson. 2014. Unbounded organization: Embracing the societal enterprise. Pretoria, University of South Africa Press; y el sitio www.unboundedorganization.org.

13 Los hechos de los apóstoles. Capítulo dos y capítulo cuatro.

14 Luis Razeto. 1993. Los caminos de la economía de la solidaridad. Santiago, Vivarium; Luis Razeto. 1988. Fundamentos de una economía comprensiva. Santiago, Ediciones PET; Luis Razeto. 1984. Las donaciones y la economía de la solidaridad. Santiago, Ediciones PET; Luis Razeto, Arno Klenner, Apolonia Ramírez, Roberto Urmeneta. 1990. Las organizaciones económicas populares 1973-1990. Santiago, Ediciones PET.

15 Papa Francisco. 2013. Evangelii gaudium. Roma, Tipografía Vaticana.

16 Se cita a párrafos y no a páginas porque las páginas puedan variar de una edición de la exhortación apostólica a otra.

17 Aquí Francisco hace referencia en una nota al margen al documento final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoame­ricano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), página 360.El lema de la convocatoria de dicha conferencia fue tomado de las palabras de Jesús “Yo soy el camino, la verdad, y la vida.” Juan 14: 6. Se puede bajar dicho documento en versión PDF del sitio http://www.vidanueva.es/2013/04/01/documento-de-aparecida-v-conferencia-general-del-celam-2007/


18 No entro en detalle sobre la lógica del dilema del prisionero porque es muy conocida; en torno a ella hay una literatura abundante fácilmente asequible, y porque lo que aquí interesa no es precisamente su dilema como preso imputado sino el tipo de dilema del cual éste es un ejemplo, o sea el tipo de dilema que exige elegir entre lo que más le conviene a uno y la cooperación con otras personas.


19 “…cooperación que no es trivial en un solo (one shot) juego de dilema del prisionero es observada en forma regular.” Toshio Yamagishi et al. 2000. The social exchange heuristic. Paper presented at the annual meeting of the American Sociological Association, Marriott Hotel, Loews Philadelphia Hotel, Philadelphia, PA, Aug 12, 2005, página 1; Elinor Ostrom and James Walker (Eds.) 2005.



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