Fundamentación Necesidades sociales


Análisis del campo profesional



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Análisis del campo profesional

Las instituciones de educación superior del país y del extranjero comparten la preocupación de diseñar programas de estudio que permitan la producción continua de nuevos conocimientos, que faciliten la incorporación de sus egresados en el mercado profesional – laboral, nacional e internacional, que los preparen para ser competitivos ante los cambios futuros del mercado laboral, que ofrezcan respuestas innovadoras y contextualizadas a las nuevas demandas y problemas sociales.

La profesión surge como un fenómeno de demarcación, de distribución y de especialización de las tareas a realizar dentro del grupo social. Este proceso se debe encaminar fundamentalmente al beneficio del mismo grupo. Por lo tanto, el surgimiento de una profesión es el surgimiento de un servicio específico a la comunidad, en sentido extenso. De lo anterior, se deduce que hay un vínculo estrecho entre sociedad y profesión. El hombre que se dedica a ejercer una profesión – un quehacer determinado - hace profesión de servir a la comunidad en aquello que le es propio. Sociedad y profesión, hombre y comunidad, están en íntima relación el uno con el otro. Una sociedad integrada favorece el surgimiento de profesionales que no sólo mantienen la integración social, sino que además cuestionan el status quo de la misma para incitarla al progreso y la renovación.

Las actividades del psicólogo en México han variado y se han ramificado en diversos campos. Durante las primeras décadas del siglo XX, el psicólogo se dedicó básicamente a la enseñanza debido a que la psicología misma no tenía bien definida su identidad como ciencia independiente y menos aún como profesión, con un rol específico y diferenciado en la sociedad. La psicología en esta época sólo tenía por objetivo descubrir leyes generales de los procesos psíquicos. Posteriormente, a raíz de la preocupación por el comportamiento humano considerado desde el punto de vista individual, surge la psicología clínica que tiene como base la psicología de la personalidad, e intenta conocer y comprender lo que el ser humano tiene de singular (Shein, Sicilia y Sitt 1981). De aquí parte la aplicación de los conocimientos psicológicos en el diagnóstico de trastornos de la personalidad. La psicología clínica surge bajo la influencia de la psiquiátrica y la práctica psicoanalítica; con el paso del tiempo ha incorporado diversas corrientes de pensamiento, ha adquirido una imagen profesional propia y ha extendido su campo de acción al terreno de la psicoterapia.

En el ámbito educativo la psicología ha tenido una gran participación históricamente. Así, la primera época (1880-1920) se caracteriza por la preocupación por el estudio de las diferencias individuales y la administración de tests útiles para el diagnóstico y tratamiento de los niños con problemas de aprendizaje y/o conducta, de modo que en sus orígenes la psicología educativa aparece fuertemente ligada a la educación especial. En un segundo momento (1920-1955) el impacto del movimiento de salud mental promueve la proliferación de servicios psicológicos para tratar los problemas psicológicos infantiles dentro y fuera de la escuela y divulga la idea de una psicología "escolar" no limitada al diagnóstico y tratamiento de los problemas de aprendizaje escolar, sino ocupada también en la atención a los aspectos emocionales, afectivos y sociales del alumno. En la tercera fase (1955-1970) empieza a considerarse la necesidad de formar a los profesores en los avances del conocimiento psicológico y en su integración en la metodología didáctica y se piensa en el psicólogo como el profesional que actúe de puente entre tal conocimiento psicológico y la práctica escolar. A partir de 1970, comienza la búsqueda de modelos alternativos basados en las teorías cognitivas, sistémicas, organizacionales, ecológicas y en la psicología comunitaria, intentando dar un giro al esquema tradicional de atención individualizada a los casos problemáticos subrayando la importancia del contexto, tanto instruccional como socio-comunitario. A raíz de la necesidad educativa de promover el desarrollo integral del estudiante para que pudiese aprovechar sus capacidades y recursos en el mejoramiento de su ambiente familiar y social, surge la actividad psicológica relacionada con la orientación vocacional. Con ello se propició el trabajo del psicólogo con personas que tenían problemas con respecto a la elección de su profesión u ocupación. Más adelante la psicología educativa se introdujo en el campo del perfeccionamiento de los métodos de enseñanza-aprendizaje, la conducta de los grupos, la interacción maestro-alumno y los problemas de lento aprendizaje.

Para la psicología industrial o del trabajo es innegable el impacto que tuvieron las guerras mundiales en su surgimiento y desarrollo; pero otro de los aspectos detonadores en la evolución de esta disciplina provino del deseo de los ingenieros industriales de mejorar la eficiencia. Preocupados fundamentalmente por la economía de la producción, y por consiguiente, por la productividad de los empleados industriales.


Así, la confluencia de la psicología con intereses aplicados y la preocupación por incrementar la eficiencia industrial fue el ingrediente para el surgimiento de la Psicología del trabajo. En México en 1923 (Mouret y Ribes, 1977) con la fundación del Departamento Psicotécnico en el Departamento del Distrito Federal, y el surgimiento de las necesidades del desarrollo de la tecnología industrial. El psicólogo se insertó así en el ámbito empresarial, atendiendo los problemas de la relación obrero-patronal, de la selección de personal, del nivel de eficiencia y de la seguridad del personal, así como optimizar el desarrollo de las organizaciones, en cuanto a producción y condiciones diversas que se hallan en una situación de trabajo.

La psicología social mantiene la preocupación de los filósofos por la naturaleza original del hombre y estudia las influencias socioculturales que intervienen en la actividad humana individual. En esta área de la psicología se interesan en gran diversidad de las relaciones por las que atraviesan los seres humanos en el curso de sus vidas, desde los antecedentes de estas interacciones -como las actitudes, creencias y rasgos particulares de un individuo-, hasta sus consecuencias –formación de grupos, sociedades, etc. Abarcando con ello una diversidad de temas que incluyen los pensamientos, sentimientos y conductas que se dan dentro de toda interacción social. Los profesionistas del área social se interesan en interacciones que se dan en una cercanía temporal y espacial. Relaciones de intimidad y apego, tales como la dinámica entre padres e hijos, parejas, amigos y familiares. Implican, todas ellas, emociones sociales como el amor, el cariño y la felicidad. Estas relaciones descubren diversos temas sumamente relevantes: estilos de apego, comunicación, sexualidad, atracción interpersonal, relaciones familiares, romance etc. Estudian también interacciones sociales que invocan emociones sociales negativas, tales como el odio y la desesperanza. Estas interacciones cubren una gama de situaciones igualmente diversas que las descritas anteriormente. Por ejemplo: relaciones entre enemigos, de hostilidad, desamor y alejamiento. Interacciones sociales que van del conflicto a la violencia. Estas pueden darse en un plano de cercanía e intimidad, como la violencia intrafamiliar o el conflicto familiar; o en un plano de lejanía y distancia, como se da en el caso del racismo, el conflicto internacional, el prejuicio y la discriminación. Aparece en México como campo de aplicación con los estudios realizados sobre la psicología del mexicano y se amplía en la última década con el desarrollo de la tecnología social y la psicología de la comunidad, en especial de la psicología clínica comunitaria y de la psicología social comunitaria (Lartigue, 1981). Por otra parte, también se ha ocupado de los problemas de comunicación, prejuicios, opinión pública, propaganda, producción y consumo.

Se denomina psicología experimental a la psicología que utiliza la observación y la experimentación para extraer las leyes de los procesos mentales y de la conducta, en la medida en que el uso del método experimental garantiza una práctica científica. El campo de aplicación de la psicología experimental tomó fuerza en México en la década de 1960 con las investigaciones sobre neuropsicología, y con el análisis conductual aplicado, conocido bajo el rubro de modificación de la conducta (Colotla y Gallegos, 1978). Este campo se amplió con los estudios sobre conducta animal, que el psicólogo lleva a cabo con el objetivo de comprender la conducta humana semejante; los animales se usan especialmente en investigaciones que pondrían en riesgo la dignidad humana.



Características de los jóvenes de bachillerato

(Notas para pensar un contexto actual -2015- para los estudiantes de psicología en México)

En este apartado intentaremos dar cuenta desde un enfoque tanto global como local, de aquello que aparece como un eterno devenir: la crisis de la escuela preparatoria en México. Para ello se hace necesario, considerar las condiciones contextuales en las que en principio… nos toca vivir. La idea de contexto plantea ya de por sí la emergencia de diversas facetas de esta crisis. En el fondo se trata de la misma cuestión: ¿cuál es la situación de la adolescencia en nuestros días?

Partiendo de que México no pertenece a una sociedad posindustrial como país capitalista, dado un mediano desarrollo en relación con sus fuerzas productivas, a pesar de pertenecer —eso sí— a la era tecnotrónica a escala singular –pues las aplicaciones de la automatización y la cibernética a nivel macro, son privilegio de unas cuantas empresas transnacionales que ocupan mano de obra mexicana con capitales extranjeros a pesar de las regulaciones económicas– difícilmente podríamos aspirar a tan anhelados efectos: enorme riqueza material, según lo quiso hace ya tiempo José López Portillo; modificación profunda en la composición de las fuerzas sociales (disminución de obreros –agrícolas e industriales); aumento de profesionales liberales, etc.

En relación con la película de Chaplin, que satiriza la gran producción en masa sobre la base del modelo taylorista, no tenemos ahora un solo modelo de objetos, sino muchos, que comparados con su demanda… son pocos, en virtud de que la rápida obsolescencia (y su correlato: la desechabilidad) se ha convertido en un valor en la actualidad. La duración hoy en día… es más breve. Ya no es un solo modelo, durable y de gran calidad, repetido infinitamente, sino una infinita variedad de marcas y tipos, justificados en la innovación tecnológica… en detrimento de la calidad y, desde luego, ¡de la economía de los consumidores!

No obstante, en relación con lo que nos compete en cuanto formadores de profesionistas psicólogos, es menester enfatizar lo que se denomina el sector terciario. La producción de servicios. Es justo en este nicho en el que se concentra la mayor parte, por lo menos en nuestro país, de los egresados de las diversas universidades económicamente activos. Paradójicamente, si la industria necesita menos obreros -aunque más calificados- el psicólogo aparentemente reduciría su nivel de incidencia en el plano de las corporaciones. De ahí que sometido a la misma lógica de reducción, se contemple para él un currículo académico sustentado en el conocimiento y la información, condensado en las así llamadas habilidades y competencias como vehículo de reproducción, muchas veces, de las causas que -con base en su imposibilidad analítica- aseguran su eficacia. En general la salida para el asunto de las habilidades y competencias ha sido tomar las cómodas definiciones operacionales con base en el consenso, más esto… nunca dispensará del análisis.

De esta suerte, los emprendimientos -necesariamente económicos- que desarrolle un recién egresado de la carrera de psicología, imprescindiblemente aterrizarán… ¡en la ortopedia técnica!

Ya el estudiante de bachillerato se enfrenta con halos de significación en su contexto que no puede dejar de interpretar como una necesidad constante de actualización e innovación técnica. Debe tomar decisiones mucho más rápidas que aquellas que debíamos tomar en nuestra propia adolescencia, quienes –ahora– somos sus maestros. Se gestan en este espacio, una serie de incompatibilidades fuertes en torno a problemáticas que en los años ’80 resolvíamos exitosamente. Antes se podía simplemente jugar sin tanta necesidad tecnológica -como uno de los efectos de la condición social actual-. Esta cuestión plantea cierta idea de decadencia en la que nos habríamos implicado algunos docentes, al no habernos adaptado a las nuevas condiciones, abriéndose un abismo generacional en el que la diferencia ya no se gestiona en la discrepancia de las ideologías, sino en la incapacidad técnica para el manejo de dispositivos o gadgets. Desde luego no sólo se reduce a eso, pero toma un lugar de importancia.

Esta tensión que genera el cambio tácito de valores -empujados por la economía y sus lógicas-, implican modificaciones en diversos órdenes. En particular al sistema educativo. Ahora, la producción “necesita” un psicólogo que tenga una buena formación general que le permita adaptarse a nuevas técnicas y nuevos dispositivos técnicos supeditados en general a la promoción de la reproducción de la producción capitalista.

Considerando que es en lo países capitalistas avanzados donde se desarrolla la sociedad posindustrial, gestándose ahí una cultura que promueve ciertos valores como la rapidez, la adaptabilidad a las contingencias, la facultad de desechar, y en términos generales la gestión de nuevas formas de lazo social, los medios masivos de comunicación han permitido que en países como el nuestro se haya recibido por extensión una serie de condiciones, ajenas en principio, pero familiares al final.

¿Cómo concebir pues la gestación de condiciones vocacionales para un psicólogo social? (que paradójicamente es insertado de manera muy “natural” en la ampliación de la brecha que separa a ricos y pobres, contribuyendo así a la extensión de la marginalidad social no sólo en países subdesarrollados, sino –curiosamente- en sociedades desarrolladas como la norteamericana). ¡Basta echar un ojo a las postulaciones de esta psicología social norteamericana!

¿Cuál es la idea de “progreso” con la que habremos de trabajar en la formación de un psicólogo? ¿Cuál es esa idea, en un momento de desencanto político, económico y social como el que tenemos en 2015? ¿Cuál es el Gran Proyecto Social? ¿Qué filosofía le subyace? ¿Acaso el iluminismo todavía nos toca en la misma dimensión que el positivismo? ¿Qué ha sucedido con el marxismo? ¿Cómo va el freudismo en la psicología? ¿A qué dimensiones de la política conllevan las nuevas filosofías tácitas, o… medianamente explícitas? ¿Se sensibiliza a los estudiantes de bachillerato en tales sentidos? ¿Cómo se interpreta el liberalismo económico que se nos ha impuesto? ¿Cómo se comprende y plasma el populismo de los partidos políticos?5

Esther Díaz afirma:

El proyecto de la modernidad apostaba al progreso. Se creía que la ciencia avanzaba hacia la verdad, el arte se expandiría como forma de vida y la ética encontraría la universalidad de normas fundamentadas racionalmente. No obstante, las conmociones sociales y culturales de los últimos decenios parecen contradecir los ideales modernos. La modernidad, preñada de utopías, se dirigía hacia un mañana mejor. Nuestra época desencantada, se desembaraza de las utopías.6

¿Cómo se legitiman hoy en día las instituciones y las prácticas sociales –contándose a la de un científico social reconocido como psicólogo entre ellas-? ¿Cómo se le da unidad a la ética y cómo se fundamentan las maneras de pensar nuestro tiempo?

Difícil es no apelar a Hegel como referente de una de las grandes utopías de la modernidad: la historia se construiría como esa marcha del espíritu hacia la libertad.

Otro infaltable es el relato marxista de emancipación de los obreros en la lucha por una sociedad sin clases.

Un tercero más pegado a nuestros días sería el metarelato de origen positivista que promete un mundo de bienestar basado en el desarrollo de la ciencia y por ende, de la industria.

A la luz de esta plataforma de la que apenas esbozamos tres ejemplos, comenzó a repensarse la institución escolar: formación del espíritu y búsqueda del saber por el saber mismo en algunas pedagogías idealistas con gran incidencia en el desarrollo de escuelas humanistas. No tan directamente utilitaria como ahora. Mucho más apoyada en la enseñanza del arte, la filosofía y por supuesto la ciencia en estos contextos.

Había en estos tiempos una expectativa de emancipación, en Escuelas, así con “E” mayúscula, de orientación marcadamente socialista, tanto como en la ideología científica orientada a la felicidad y la libertad de los individuos.

Pero estos “relatos” o formas de asumir los ideales estructuradamente —bajo la forma de un discurso—… entraron en crisis. Fueron diversos los motivos (campos de concentración, la crisis del socialismo en la URSS y Cuba).

Corresponde preguntarnos si se trata de una crisis “terminal”, ¿qué alternativas se abren en lo posible, más allá del intento desesperado de “preparar” egresados para cubrir eventos emergentes que, desde luego… ¡no sabemos en qué consisten!?

¿Qué le queda a los dispositivos de enseñanza cuando asistimos día con día al desvanecimiento de la Utopía del Estado de Bienestar y su desplazamiento por un Estado Gestor al servicio de los grandes capitales? Ahí, parece ser, sólo tiene cabida un solo tiempo gramatical: el presente.

No obstante, por encima de cómo lo querría la posmodernidad, los individuos aún piensan en su emancipación de índole colectiva, es decir a los diversos sometimientos de orden social. La consideración por el respeto a los derechos humanos ha aumentado. ¡Los individuos nos seguimos inscribiendo en grandes proyectos colectivos! Tenemos muy fresco el recuerdo de que en Michoacán el problema de la inseguridad y el narco ocasionó que los mismos ciudadanos empezaran a tomar el problema en sus manos, surgiendo así desde hace un par de años las llamadas “autodefensas”, movimiento que se intensificó en gran medida durante 2014. Asimismo la nueva Ley de Telecomunicaciones trajo grandes movilizaciones, principalmente en la capital del país. ¿Cómo olvidar asimismo los 67 días que estuvo en paro el Instituto Politécnico Nacional resultando un diálogo sin precedentes entre alumnos y autoridades de diversos niveles de gobierno?

Sin lugar a dudas, la gota que derramó el vaso, es el caso Ayotzinapa (como eco del ’68, el Halconazo, la Guerra Sucia, Acteal, Aguas Blancas, Atenco, los niños de la Guardería ABC, los más de 70,000 muertos por la fallida “guerra contra el narco” iniciada por Felipe Calderón, etc.).

¿Podría sostenerse entonces la idea de que los jóvenes representen un paradigma consistente en la ausencia de búsqueda de trascendencia dada la crisis en la producción de ideales?

Pese a estas formas de organización colectiva en torno a ideales y a las nuevas formas de búsqueda de emancipación, es importante reconocer el aislamiento de la juventud; la vivencia de su existir como un perpetuo presente, en el que si el pasado tiene cabida, solo la tiene en la medida en que significa un leve recuerdo de frustraciones y satisfacciones; tanto como el futuro en el sentido justamente de nuevos juegos de necesidades y satisfacciones. La era del consumo y su publicidad invitan al sujeto a hacer las cosas “sin esfuerzo”.

De tal manera, en medio de la doble crisis que plantea el intento de emanciparse ante un Estado Totalitario o bien asumir el nihilismo posmodernista de culto narcisista, la psicología integra en su currículo diversas concepciones de cuño oriental de tipo holístico y naturalista como “alternativas”. Diversas terapias se fundan en la ideología de que la armonía del hombre con la naturaleza se logra a través de la disolución del sujeto en el cosmos. Ya no hay que dominar la naturaleza ó las pulsiones, sino dejarse llevar por éstas. Desde luego se asocian a este tipo de epístemes, los pensamientos ecologistas, constituyéndose en la moda intelectual. De cualquier manera es fácil observar que, tanto por un lado como por el otro, el sujeto racional termina diluyéndose en la inconsciencia de sus determinaciones y por lo tanto, de sus posibilidades.

Ficción del perfil del estudiante egresado de bachillerato en 2015.

Considerando el referente psicoanalítico, no sólo los adolescentes, sino cualquier sujeto en el mundo, implica muchas dificultades para su tipificación unitaria. Empero, diversos autores trabajan con los así llamados “rasgos” que eventualmente pueden sistematizarse en una idea vaga de representatividad.

De entre diversos artículos podrían decantarse algunas de estas características: individuo en crisis, inseguro, introvertido, sujeto en busca de su identidad, idealista, rebelde. Es decir, los adolescentes han constituido… un grupo marginal, por decir lo menos. Momento de pasaje, cada vez más largo, que implica para los varones que ya no tienen lugar dentro del hogar materno ni en la vida laboral del padre en tanto proveedor. Para las hijas: a pesar del conflicto casi “natural” con la madre… cada vez resulta más difícil ser dueña de su propia casa y de tener su propia familia ó hijos.

Por otro lado, parece no haber mucha diferencia del joven que en el siglo III A. de C., Aristóteles, describiera en su libro La Retórica, (citado por Peter Bloss):



Los jóvenes tienen fuertes pasiones, y suelen satisfacerlas de manera indiscriminada. De los deseos corporales, el sexual es el que más los arrebata y en el que evidencian la falta de autocontrol. Son mudables y volubles en sus deseos, que mientras duran, son violentos, pero pasan rápidamente (…) en su mal genio con frecuencia exponen lo mejor que poseen, pues su alto aprecio por el honor hace que no soporten ser menospreciados y que se indignen si imaginan que se los trata injustamente. Pero si bien aman el honor, aman aún más la victoria; pues los jóvenes anhelan ser superiores a los demás, y la victoria es una de las formas de esta superioridad. Su vida no transcurre en el recuerdo sino en la expectativa, ya que la expectativa apunta al futuro, el recuerdo al pasado y los jóvenes tienen un largo futuro delante de ellos y un breve pasado detrás (…).7

DEMANDA LABORAL

Comportamiento ocupacional en México

Cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al segundo trimestre de 2014, muestran que para el segundo trimestre de este año, la Población Económicamente Activa (PEA) del país se ubicó en 52.1millones de personas, que significan el 58.6% de la población de 14 años y más. Al considerar a la población ocupada con relación al sector económico en el que labora, 6.8 millones de personas (13.7% del total) trabajan en el sector primario, 12 millones (24.3%) en el secundario o industrial y 30.5 millones (61.5%) están en el terciario o de los servicios.





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