Francisco Ferrer I Guardia



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Francisco Ferrer i Guardia

(Alella, 1859 - Barcelona, 1909) Pedagogo y activista político español que fue el fundador de la Escuela Moderna e introdujo en España el racionalismo pedagógico. Perteneciente a una familia payesa acomodada y de raigambre católica, su formación académica la realizó de manera autodidacta. En 1873 se instaló en Barcelona, en donde trabajó en una casa de comercio y se contagió del ambiente político que por aquel entonces animaba los cenáculos catalanes. Sus ideas librepensadoras le llevaron pronto al anarquismo, tendencia en la que desarrolló una gran actividad como agitador y revolucionario. Además, se caracterizó siempre por la vehemencia con que difundió sus mensajes anticlericales.

En 1878 comenzó a trabajar como revisor para las líneas ferroviarias que unían Barcelona con Francia, lo que le permitió convertirse en el correo que aseguraba el contacto entre los revolucionarios españoles y el exiliado presidente del gobierno republicano Manuel Ruiz Zorrilla. En el año 1886, participó en el amago de pronunciamiento republicano en Santa Coloma de Fernés, llevado a cabo por el brigadier Villacampa.

Tras el fallido intento, Ferrer i Guárdia pudo eludir a la justicia y exiliarse en París, ciudad en la que descubrió su vocación pedagógica y desarrolló una brillante carrera al frente de la escuela laica que él mismo había fundado, con lo que se ganó prestigio internacional como pedagogo librepensador y enemigo del oscurantismo que por aquel entonces dominaba la enseñanza religiosa en España.

Al mismo tiempo, se relacionó con los más destacados líderes anarquistas del momento, como Elisée Reclus, Malato y Piotr Kropotkin y fue amasando una no menguada fortuna que le permitía llevar sin apuros una agitada vida amorosa -una más de las facetas de su curiosa personalidad-. Durante su exilio francés, hasta el año 1901, Ferrer i Guárdia ingresó en una de las ramas de la masonería francesa, Le Grand Orient de France.

Simultáneamente, alimentaba desde París una faceta de activista revolucionario que, aunque no era bien considerada por los sectores más ortodoxos del anarquismo español, se materializaba en el apoyo financiero que prestaba a la causa. En 1901, tras recibir la herencia que le dejó al morir Ernestine Mennier -una rica anciana parisiense a la que había dado clases de español desde 1894-, regresó a Barcelona, en donde se instaló y dio carta de naturaleza a algunos de sus más ambiciosos proyectos. Así, creó la Escuela Moderna, institución desde la que empezó a sembrar su fructífera semilla laica y anticlerical, fundó una editorial íntimamente ligada a su proyecto educativo y fue editor del periódico anarquista La Huelga General, labor con la que contribuyó notablemente al fortalecimiento del sindicalismo anarquista catalán.

Sus arriesgadas operaciones financieras -llegó a especular en Bolsa- no eran bien vistas por las bases del anarquismo revolucionario, a pesar de que los beneficios obtenidos por Ferrer i Guardia sirvieron para financiar algunas acciones armadas tan importantes como el atentado en París contra Alfonso XIII (1905) y el frustrado regicidio que protagonizó Mateo Morral -profesor de la Escuela Moderna de Barcelona- en Madrid el 12 de abril de 1906.

Tras el suicidio de Morral, y la subsiguiente investigación policial, Francisco Ferrer fue declarado cómplice de la intentona regicida y posteriormente detenido, pero quedó en libertad en 1907, ya que no se reunieron pruebas concluyentes contra su persona. Empero, la Escuela Moderna fue clausurada por orden gubernativa en 1907, lo que le animó a emprender una gira por varias ciudades de Europa, en la que encarnó a las víctimas del furibundo poder eclesiástico español, ya marcado como un hombre peligroso para el gobierno central, por su actitud cada vez más radical y reaccionaria.

Se trasladó a París para colaborar, en unión de varios anarquistas relevantes, como Laissant, Carlos Albert, Eugenio Fourniére, Malato, etc, en la fundación de la Ligue Internacionale pour l´educatión rationale de l´enfance. El objetivo primordial de la liga era continuar en Europa la obra pedagógica comenzada en Barcelona por Ferrer i Guárdia, para lo cual se creó un Comité Internacional, presidido por el propio Ferrer i Guárdia, así como la fundación de una revista, La Escuela Laica, que estaba cortada por el mismo patrón ideológico que sus anteriores publicaciones. Debido a su paulatina proximidad con los elementos revolucionarios sindicalistas de Barcelona, se fue distanciando de Alejandro Lerroux, jefe de los republicanos radicales.

PRESENTACIÓN



Hemos escogido La Escuela Moderna como el primer título para iniciar la sección de pedagogía en nuestra biblioteca virtual porque el solo hecho de llevar a la práctica, su autor, conceptos educativos en franca oposición con el estado mental prevaleciente en la sociedad española de esa época, le costó la vida. Podemos decir que concretiza hasta dónde puede llegar la intolerancia y simboliza en consecuencia la oposición a los métodos educativos de control. Agregaremos que la lucha de Francisco Ferrer Guardia por liberar las mentes de la ignorancia y de los dogmas no ha terminado, sigue siendo una prioridad en el mundo entero ya que, como en esa época, el controlar la educación y la formación de los individuos constituye una de las metas primordiales de los grupos de poder en las sociedades humanas.

Francisco Ferrer Guardia nació el 10 de enero de 1859 en Alella, cerca de Barcelona y, a pesar de haber nacido en una familia muy católica, o gracias a ello, abrazaría la corriente anticlerical. Más adelante, ingresaría a la logia Verdad de Barcelona. Hombre de su época y consecuente con sus ideas, apoyaría en 1886 el pronunciamiento militar cuya finalidad era proclamar el advenimiento de la República, lo que le obligó a exiliarse a París al fracasar este movimiento. Se quedaría en Francia hasta 1901 en donde enseñaría el castellano y según parece, concebiría los conceptos educativos que tomarían cuerpo en su proyecto de Escuela Moderna. Gracias al apoyo de una antigua alumna, Ernestina Meunier, que le heredó una propiedad de un millón de francos, pudó llevar a cabo su proyecto en la ciudad de Barcelona, hasta que en 1906 Mateo Morral, traductor y bibliotecario de su centro educativo perpetrara el atentado frustrado contra Alfonso XIII. Esto tuvo como consecuencia para Francisco Ferrer el cierre de la Escuela Moderna y varios meses de encarcelamiento por complicidad, al término de los cuales fue absuelto. Al año siguiente, se trasladaría a Francia y a Bélgica en donde fundaría la Liga Internacional para la educación racional de la infancia.

Pero, de regreso a España, y debido a su antiguo vínculo con Mateo Morral, es detenido en 1909 acusado esta vez de ser el instigador de las demostraciones de protesta que tuvieron lugar en julio en contra del embarque de tropas hacia Marruecos y que pasaría a la historia como la Semana Trágica.

Tras un simulacro de Consejo de guerra y un agitado proceso, es declarado culpable y ejecutado en la prisión de Montjuich el 13 de octubre de 1909.

Como documento histórico, a continuación publicamos la sentencia reproducida en la Enciclopedia anarquista:

Sentencia

En Barcelona, a 9 de octubre de 1909, reunido el Consejo de guerra ordinario de plaza para ver y fallar esta causa, habiéndose hecho relación por el juez instructor del resultado de autos; presente el acusado; oídas la acusación fiscal y la defensa, y de acuerdo con el dictamen del asesor, por unanimidad, el Consejo de guerra declara:

Que los hechos perseguidos en esta causa constituyen un delito consumado de rebelión militar, por la concurrencia de las circunstancias tercera y cuarta del mismo:

Considera responsable del mismo, en concepto de autor y como jefe de la rebelión, al procesado Francisco Ferrer Guardia, con las circunstancias agravantes del art. 173 del mismo Cuerpo legal;

Y en su virtud, le impone, con arreglo al artículo 238, en su número primero, la pena de muerte con la accesoria, caso de indulto, de inhabilitación absoluta perpetua; condenándole también a indemnizar todos los daños y perjuicios ocasionados por los incendios, deterioros de vías de comunicación, férreas y telegráficas, ocurridos durante la rebelión, quedando, hasta que pueda señalarse su cuantía, afectos todos los bienes de Ferrer Guardia a la extinción de esta responsabilidad civil, y declarando que, en el citado caso de indulto, le será de abono la mitad del tiempo de prisión preventiva sufrida a resultas de esta causa.

Todo con arreglo a los artículos 173, 188, 219, 237 en sus circunstancias tercera y cuarta; 238 en su número primero. 242 del Código de Justicia Militar; 11, 13, 18 al 21, 53, 121 al 228 del Cógio Penal ordinario; los concordantes de ambos Códigos y Ley del 17 de Enero de 1901.- Eduardo de Aguirre.- Pompeyo Martí.- Sebastián Carreras.- Marcelino Díaz.-Manuel de Llanos.- Aniceto García.- Julio López.

La indignación y las protestas ante esta flagrante injusticia, ya que las autoridades nunca pudieron probar su culpabilidad, fueron tan grandes en España y en el exterior que provocaron la caída del gobierno presidido por Antonio Maura.

Para elaborar la digitalización de la Escuela moderna de Francisco Ferrer nos hemos basado en la edición que hiciera la F.O.R.U.(Federación Obrera Regional Uruguaya) en 1960.

Esperamos que el contenido de esta obra motive al lector hacia el análisis del papel de la educación en los individuos y su primordial importancia para el desarrollo de una sociedad.

Chantal López y Omar Cortés

Francesc Ferrer i Guardia y la escuela racionalista



APUNTES BIOGRÁFICOS

Francesc Ferrer i Guardia nació en 1859 en Alella, Catalunya. Fue el tercero de catorce hermanos en una familia de pequeños propietarios rurales, católicos e identificados con la monarquía. A los 13 años tuvo su primera disputa con la iglesia, tras denunciar al sacerdote de su pueblo de intromisión familiar. Su padre le castigo, enviándole a trabajar a Barcelona. Allí entró en contacto con círculos obreros y anticlericales.

En 1883 desarrolló su activismo político a favor de la República e ingresó en la logia masónica Verdad de Barcelona. Trabajando en la compañía de ferrocarriles como revisor, se convirtió en mensajero del líder republicano Ruiz Zorrillas, en Francia.

Se exilio en París tras la represión desatada en 1886, con el intento fallido de instaurar la República, donde conoció a su segunda esposa, Leopoldine Bonnard, una maestra cercana a los movimientos franceses del librepensamiento. Allí trabajó inicialmente como comerciante de vinos, abrió un restaurante en la Rue du Pont Neuf, y a partir de 1889 se dedicó a dar clases de castellano, además de ser secretario sin sueldo de Ruiz Zorrilla.

Más tarde trabajo como maestro en el Cercle Populaire d’Enseignement hasta que volvió a Barcelona en 1901 para fundar un centro de enseñanza. La escuela de fundó gracias a las donaciones de antiguos alumnos franceses, y pronto se convirtió en la base de la Escuela Moderna, en la cual se subvirtió las normas de enseñanza de la época. En contraposición a ella, se impulsó una pedagogía racional, con un alumnado mixto, y en la que se abolieron prácticas retrógradas, como el sistema tradicional de castigos.

El proyecto creció rápidamente. En 1906 había 36 escuelas directa o indirectamente relacionadas con la Escuela o sus libros de texto, a partir de los cuales estudiaban alrededor de 1.000 alumnos.

Fue a través de su crecimiento que la Escuela Moderna se situó en el punto de mira de la iglesia y los estamentos oficiales. Éstas intervinieron en contra de la escuela cuando en 1906 uno de sus profesores, Mateo Morral, fue implicado en el atentado frustrado con Alfonso XIII. Consiguieron clausurarla, y abrirle un proceso a Ferrer i Guardia, del que con el tiempo fue declarado inocente. Tras el juicio volvió de nuevo a París, y fundó la Liga Internacional para la Educación Racional, editando material y obras de gran influencia. Muchos de sus artículos eran publicados en prensa internacional. En Bruselas, el periódico L’Éducation Renouvée, formado por el mismo, se convirtió en un órgano de expresión y agitación. Fue en esos momentos cuando intensificó su trabajo para refundar y perfilar los cimientos de “La Escuela Moderna”.

Ésta al declararse abiertamente anticlerical, fomentar la solidaridad y la educación libre, acabó convirtiéndose en un manual para la pedagogía libertaria. Entre sus principios básicos se establecía que: 1. La educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional; en consecuencia, es preciso separar de ella toda noción mística o sobrenatural. 2. La instrucción es parte de esta educación. La instrucción debe comprender también, junto a la formación de la inteligencia, el desarrollo del carácter, la cultura de la voluntad, la preparación de un ser moral y físico bien equilibrado, cuyas facultades estén asociadas y elevadas a su máximo de potencia. 3. La educación moral, mucho menos teórica que práctica, debe resultar principalmente del ejemplo y apoyarse sobre la gran ley natural de la solidaridad. 4. Es necesario, sobre todo en la enseñanza de la primera infancia, que los programas y los métodos estén adaptados lo más posible a la psicología del niño, lo que casi no sucede en ninguna parte, ni en la enseñanza pública ni en la privada. Después de una años, Ferrer i Guardia regresó a Barcelona de nuevo y vivió allí hasta que fue detenido en 1909 acusado de haber sido el instigador de la rebelión obrera y popular contra la Guerra de Marruecos, conocida como la “Semana trágica”. El 9 de octubre se constituyó el consejo de guerra en la prisión Model de Barcelona para juzgarlo. Tenía en contra la monarquía, el gobierno y la Iglesia; rápidamente lo condenaron a muerte.

La noche anterior a su asesinato escribió un testamento. En él podría leerse: Deseo que en ninguna ocasión ni próxima ni lejana, ni por uno ni otro motivo, se hagan manifestaciones de carácter religioso o político ante los restos míos, porque considero que el tiempo que se emplea ocupándose de los muertos sería mejor destinarlo a mejorar la condición en que viven los vivos, teniendo gran necesidad de ello casi todos los hombres. (...) Deseo también que mis amigos hablen poco o nada de mi, porque se crean ídolos cuando se ensalza a los hombres, lo que es un gran mal para el porvenir humano. Solamente los hechos, sean de quien sean, se han de estudiar, ensalzar o vituperar, alabándolos para que se imiten cuando parecen redundar al bien común, o criticándolos para que no se repitan si se consideran nocivos al bienestar general. Fue fusilado el 13 de octubre del mismo año, junto con cuatro personas más, tras un consejo de guerra celebrado en media de una gran tensión política. La leyenda dice que ante el pelotón de fusilamiento Ferrer gritó: "Soy inocente. ¡Viva la Escuela Moderna!".

La oposición a la ejecución se hizo sentir tanto en el Estado español como fuera, a nivel internacional. La repulsa por su asesinato fue un elemento clave en la caída posterior de gobierno presidido por Antonio Maura. Alfonso XIII se vio obligado a intervenir y destituirle, tras los asaltos a embajadas y luchas callejeras incluidas, que se sucedieron en varios países de Europa. A pesar de su muerte, sus ideas prevalecieron. Éstas han tenido una gran influencia en los cambios que la educación, tanto en el Estado español como a nivel Europeo, han ido viviendo con el tiempo, a pesar de que muchas de ellas fueran desnaturalizadas o readaptadas a los esquemas propios de una sociedad que el propio Ferrer i Guardia aborrecía. En el Estado español, la ideas de Ferrer i Guardia fueron proscritas por la dictadura franquistas, que impuso una enseñanza patriótica, fundamentalista, homogénea y totalitaria. A pesar de eso, con la resistencia antifranquista y la recuperación de la memoria histórica, el modelo de Ferrer i Guardia volvió a estar presente.

De hecho la propia extensión de las ideas de Ferrer i Guardia ha dado ha múltiples interpretaciones. Las más radicales, las libertarias, tomaron formas distintas. Hasta la década de los años 30 una de esas formas serian los ateneos. La proliferación de los ateneos libertarios fue una respuesta, no sólo a la rigidez y dogmatismo de la enseñanza reglada sino a la falta de infraestructuras educativas oficiales para la propia clase trabajadora. Y aunque se constituyeron como asociaciones culturales, funcionaron en la práctica como escuelas para miles de personas sin recursos para poder pagar una enseñanza privada.

INFLUENCIAS DE LA ENSEÑANZA RACIONALISTA

Region española: En el caso de la enseñanza racionalista en la región española, analizamos dos líneas de desarrollo; primero desde Ferrer hasta el ascenso del franquismo (1900-1939), y en segundo lugar desde finales del franquismo hasta hoy en día (1960-hoy en día). Así, en primer lugar, el desarrollo de la enseñanza hasta 1939 en la región española, fue muy intenso y exitoso. Esta enseñanza se difunde con rapidez, surgiendo iniciativas y escuelas racionalistas a lo largo de la península. Como fruto en estos primeros años del siglo XX de la educación racionalista y librepensadora, es la aparición de la “Asociación de profesores laicos racionalistas” (1907) cercano al racionalismo y también al lerrouxismo populista, y que se extiende hasta 1910. También destaca la creación, aunque más a nivel internacional, de la “Liga internacional para la instrucción racional de la infancia” (1906) como método para la difusión de los ideales y métodos pedagógicos racionalistas por todo el mundo, y del que Ferrer será su director.

Así, la influencia de la enseñanza, se materializa en la aparición de escuelas racionalistas por la región ibérica. En Andalucía se crea la “Escuela libertaria de Sanlucar de Barrameda” (1872) “Escuela laica de Sevilla” (1902) o escuelas laicas afines en Córdoba entre 1903-1908. En Galiza se crean centros racionalistas en Ourense, Pontevedra, o A Coruña, donde aparece “La antorcha galaica” entre 1906-1907. En Catalunya, previa a la escola moderna de Ferrer, destaca la “Escuela racionalista de Vilanova i la Geltrú” (1905). En Valencia, destacara la aparición de la “Escuela moderna de Valencia” (1906). Sin embargo, el desarrollo de la enseñanza racionalista hasta 1939, tendrá dos centros de actuación de máximo expansión y desarrollo en Catalunya y Valencia, muy influenciados por la figura de Ferrer.

En Valencia, la enseñanza racionalista, tiene su máximo órgano de expresión en la “Escuela moderna de Valencia”, apostando por una enseñanza racionalista, como ejemplo a la homónima ferrerista, e influenciada por ella (razón, libertad, supresión de premios, castigos, y exámenes, no autoritarismo y coeducación). Será dirigida por Samuel Torner. Esta escuela, cuyos órganos de expresión fueron “Humanidad Nueva” y “Escuela Moderna”, será el referente de las escuelas laicas y racionalistas de Valencia desde 1907. También destaca aquí la “Escuela Libre de Cullera” (1907) y que será la escuela laica más avanzada de la región valenciana, racionalista y de avanzados planteamientos pedagógicos. Además de estas, se desarrollan un sinfín de escuelas en toda la región, influenciadas por el pensamiento racionalista, y que presentan la novedad en sus planteamientos racionalistas en todas ellas, el establecimiento como alternativa pedagógica, de la elaboración y exposición de trabajos prácticos por parte del alumnado, para poner en práctica la materia desarrollada a lo largo del año.

En Catalunya, el movimiento racionalista, es aun más fuerte y señalado, quizás por la cercana influencia de Ferrer. Así, junto a la ya estudiada “Escola Moderna” de Ferrer Guardia entre 1901-1906, se desarrollan un gran numero de ellas, destacando la “Escuela del Ateneo racionalista de Sants” (1917) de Joan Roigè, de corte racionalista y laico, basado en el antiautoritarismo, coeducación, racionalismo, supresión de exámenes, educación integral, y fomento de la enseñanza oral (lecturas, conferencias, discusiones, charlas-debates…).

A partir de 1917-1918, de inicia un desarrollo y expansión, en la creación de escuelas racionalistas en Barcelona. Con la llegada de la II Republica, se produce un auge del movimiento pedagógico racionalista, aunque, el estado republicano, se encargara de primar el desarrollo del laicismo en lugar del racionalismo, destacando casos concretos y celebres, como la “Escuela Germinal” (1933) con amplio desarrollo de programas racionalistas, con frecuentes exposiciones escolares practicas.

Tras el estallido de la guerra civil, este movimiento sufrirá un fuerte impulso, ya que se llegan a desarrollar, hasta 29 escuelas racionalista, solo en el área de Barcelona. Con el triunfo del franquismo, todos estos proyectos serán eliminados, y sus integrantes, fusilados o exiliados. La segunda parte del desarrollo racionalista ibérico, se da desde 1960, hasta la actualidad. Así, desde 1950, se va reconstruyendo la memoria histórica de la enseñanza racionalista, a través de informes clandestinos, publicación de libros en el extranjero, o del testimonio de los exiliados. En los 60, surgen grupos de pedagogos, interesados en recuperar la historia de la enseñanza racionalista, creando en 1965 la “Associació de Mestres Rosa Sensat y Escola d’Estudi”, para la coordinación, e intercambio de información.

Con la caída del régimen franquista en 1975, se establecen alternativas a la educación, entre los años 70, y 80, a partir de la cual surgirán los movimientos de renovación pedagógica en los años 80. Actualmente, se desarrollan numerosos centros de educación alternativa y racionalista.



De entre ellos, destacan especialmente “Paideia” creada en 1978 en Mérida, es una escuela libre racionalista, influenciada por los ideales anarquistas, y basada en la libertad, felicidad, creatividad, y que posee como órgano de expresión “A Rachas”. Es de corte autogestionado, asambleario, y racionalista, nutriéndose de aportaciones económicas básicas, y con un método de enseñanza antiautoritario, que, aunque con dificultades, se mantiene aun. También destaca el caso de la “Escuela popular de personas adultas de Prosperidad” creada en 1973 en el madrileño barrio de Prosperidad, y que es un proyecto de educación de personas adultas. Es un centro autónomo e independiente, financiado por sus socios, y totalmente autogestionado, y asambleario en su método de funcionamiento (asambleas funcionales) basado en la pedagogía racionalista y reflexiva, a través del dialogo, reflexión y solidaridad (con los grupos de aprendizaje colectivo, para difundir una pedagogía alternativa, social, y racional) fomentando la cooperación y participación.

Otros proyectos, de menor calado, pero también muy destacados a lo largo de la región española, serian las escuelas “ O Pelouro” (1972, Pontevedra), “El Roure” (2000, Barcelona), “Ojo de Agua” (Alicante), “La Casita” (1997, Barcelona), “Colegio publico Trabenco” (1972, Madrid), “Escuela de personas adultas La Verneda- Sant Martì” (1978. Barcelona), “Espacio educativo Alavida” (1999, Madrid), o proyectos destacados como la “Escuela vivencia” (1998), basada en la pedagogía, a través de la experiencia, libertad y autonomía de los alumnos.

Internacional: En los primeros antecedentes históricos, de la enseñanza racionalista internacional, deberíamos remontarnos hasta el siglo XVIII, cuando aparece la figura incipiente de la pedagogía racional, de la mano de Jean-Jacques Rousseau, con sus grandes obras “Emilio” o “Nueva Eloisa”, basándose en la libertad moral, socializándola, fomentando el autoaprendizaje, educación abierta, democrática, igualitaria, publica y laica.

Así, entre las primeras grandes experiencias de la enseñanza racionalista en el siglo XIX, destacan: Paul Robin, anarquista francés, amigo personal de Bakunin, que va a fundar en 1837, el “Orfanato de Cempuis”, basado en el antiautoritarismo, pacifismo, apoyo a la emancipación de la mujer, y como una instrucción integral igualitaria, para ser un miembro activo y responsable, de una sociedad justa e igualitaria, mediante la instrucción manual e intelectual.

Defendía la coeducación, y la renuncia a la enseñanza religiosa, la educación física y la higiene. Se fomenta el estudio de las ciencias naturales y matemáticas, así como la historia de los pueblos. No hay ni premios ni castigos, mezclándose ello, con actividades artesanas, juegos, danza y canto, y donde no hay jerarquías, con un sistema no direccional, e igualitario. También destaca el caso de León Tolstoy, ideólogo ruso anarquista, nacido en la región de Jasnaja Poljana, en la cual funda en 1859, una escuela, basada en la libertad, experiencia y auto didactismo, y que dura hasta su muerte en 1862. Para él, es necesario suprimir la autoridad y la represión, que degradan a la educación, y que la escuela renuncie a educar, y se limite a instruir sin adoctrinar. Su ideal es una escuela abierta, sin programas ni reglas, publicando una revista homónima de pedagogía, donde nada es obligatorio (frecuencia, horario, programas y normas) con ausencia de reglas, premios, castigos, lecciones ni exámenes, y en 1871 un curso para educadores, con textos suyos basados en el amor, respeto, tolerancia, igualdad y libertad.

También cabria señalar aquí a Sebastián Faure, anarquista francés, que en 1904 funda la escuela racionalista “La Ruche” en Paris, acogiendo a la gente de forma gratuita, con actividades de teoría, trabajo, recreo y deportes, todo ello programado asambleariamente por todos. No hay normas, premios, castigos ni programas.

En el ámbito del siglo XX, la influencia de Ferrer Guardia, se deja ver claramente, en las escuelas y organismos a nivel internacional. Así, un ejemplo de ello, será la creación en 1906, de la “Liga internacional para la instrucción racional de la infancia”, cuyas bases establecen, que la educación, debe ser científica, racional, instructiva, y fomento del carácter de voluntad y moralidad, adaptándose a la psicología del niño. Sus órganos de expresión serán L`Ecole Renové (Bruselas, Ámsterdam), Escola Moderna (Barcelona), y Scuola Laica (Roma), de la cual Ferrer será su director.

Así, el siglo XX, es cuando ve el nacimiento de proyectos de educación racionalista en todo el mundo. Relacionado con la admiración a Ferrer, en Italia se desarrollan, tras su muerte, algunos proyectos herederos de el, como la escuela laica de Luigi Molinari, articulado en jardín de infancia, curso elemental, y colegio, basado en laicismo, libertad y racionalismo pedagógico, pero el proyecto se abandona a su muerte en 1918.

Sin embargo, si hay algún proyecto de educación racional que destaca a nivel internacional, indudablemente ese es Summerhill. Es una escuela racionalista, fundada en 1921, por el anarquista escocés Alexander Sutherland Neill, en Leisten (Inglaterra). Su escuela, en un inicio arranca como una escuela experimental, basado en una violenta critica a las instituciones represivas (estado, familia, escuela) con teorías psicopedagógicas de los niños (el niño es bueno por naturaleza). Neill, propone una formación no autoritaria, libre e igualitaria, fomentando la autogestión asamblearia de la escuela por sus integrantes, coeducación, no direccionalidad, renuncia a premios, castigos y exámenes, por el trabajo diario, y actividades externas (lectura, pintura, actividades artesanales, mecánicas, proyecciones, charlas, bailes, teatros, juegos...) Las lecciones son optativas, y la asistencia no obligatoria, pero que actualmente es criticada desde el racionalismo actual, por su deriva a favor de la dirección (aunque sigue siendo asamblearia y autogestionada) presenta cuotas fijas de entrada, y establece deberes y exámenes periódicos. También podríamos señalar, el caso de la “Modern Schooll of Stelton”, en Estados Unidos, muy fuertemente influenciada por la obra de Ferrer Guardia, fundada por la “Francisco Ferrer Association” en 1911 en Nueva York, centro de un incipiente movimiento radical, racionalista y librepensador. En 1914, se traslada a Stelton (N. Jersey) voluntario, no autoritario, sin castigo, premios ni exámenes, y con la participación e integración del alumno. En 1920, publica “Voice of the children”, pero por el debilitamiento económico, es cerrada en 1953.

También destaca aquí, un proyecto educativo aun vigente, la “Escuela Barbiana” de Lorenzo Milani, escuela a tiempo completo, fundada en 1954 por el sacerdote italiano, que fomenta una coeducación de niños de las clases mas desfavorecidas en la región de la Barbiana (Mugello). Estaba basado en la simple premisa de que todo el mundo tiene derecho a aprender, donde no había notas, premios, castigos ni exámenes, según un modelo horizontal de solidaridad, y cooperación e integración asamblearia, y autogestionada, fomentando la participación e integración, y la actividad colectiva, discusiones e investigación.

Hoy en día, destacan también otros casos concretos, como la escuela “Bonaventure”, en la isla d`oleron (charente maritime), en Francia, creada en 1993, por Thyde Rosel, y J.M. Raynaud, que cuenta con escuela y casa anexa, propiedad exclusiva de la comunidad, financiada con aportaciones o venta de productos propios. La escolarización es gratuita, con clases únicas de integración, de edades y niveles (según el modelo de Freinet), donde las clases se deciden de forma asamblearia por todo el demos escolar, y con auto-evaluaciones preparadas por los propios alumnos, con clases magistrales, actividades externas, y gestionando una educación racional.

Por ultimo, cabria señalar, por su importancia la llamada “Freeschool” en Corea, creada por el grupo anarquista coreano “Solidaridad Internacional”, según una educación libre y racional, con acceso libre, gratuito, y abierto. Se basa en la adquisición de habilidades, conocimientos y experiencias, abierta para la integración de todo el mundo. Es igualitaria, no direccional, autogestionada, asamblearia, para combatir la opresión y la autoridad, según la difusión de ideales racionalistas, y libertarios, con mayor compromiso e identificación ideológica, contando con un fuerte arraigo, expansión y auge.

A pesar de esto, el movimiento de educación racionalista, esta fuertemente arraigada por todo el mundo, contando para ello, con “ The education revolution, the alternative education resource organization”, una organización a nivel internacional, fundada en 1989, que se encarga de coordinar, y poner en contacto, a escuelas y proyectos educativos racionalistas, con 30 países, y mas de 300 escuelas de todo el mundo relacionados entre si, para la difusión de los métodos de pedagogía racionalista.

La Escuela Moderna: Francisco Ferrer y Guardia

Hace algo más de un siglo, hacia el mes de agosto de 1901, abría sus puertas, en el número 70 de la calle de Bailén de Barcelona, un centro educativo que se proponía transformar radicalmente la experiencia pedagógica en sentido crítico, laico, racionalista y libertario.

Se pretendía afirmar un proyecto abiertamente superador de la mediocridad intelectual, de las limitaciones existentes como fruto de la superstición y del autoritarismo y de las carencias higiénicas y materiales que dominaban el marco educativo de la España de la Restauración, tanto en el caso de los escasos centros públicos estatales como en el de los centros privados, fundamentalmente religiosos.

En realidad existía ya cierta tradición en los ambientes del pensamiento humanista y progresista de la Cataluña de entresiglos: la fundación de escuelas laicas, muy vinculadas al librepensamiento, al republicanismo y a las sociedades obreras, no era una iniciativa demasiado exótica. Ahora, siguiendo este mismo camino, la Escuela Moderna se plantea como un ejemplo de pedagogía militantemente racionalista que, fundamentándose en la educación integral y en la coeducación -de sexos y de clases sociales (posición muy atrevida para la época, por ambas cuestiones)- pueda romper el muro del dogmatismo intelectual y de la falsa moral impuesta a golpe de autoridad, convirtiéndose en un núcleo de permanente promoción de la emancipación social.

En línea con el optimismo filosófico heredero de la Ilustración, buena parte de los ambientes libertarios confiaban en el trabajo en pro de la renovación educativa como instrumento definitivo que abatiría los prejuicios y permitiría conseguir el objetivo de una sociedad libre, justa y fraterna. La piedra de toque es el aprendizaje de la libertad en la libertad, mediante la vía de la razón personal. El medio natural de dicha vía, la única que se basa en la afirmación de la autonomía del sujeto como condición de posibilidad del hecho mismo de la educación es, evidentemente, la laicidad: la ausencia de condiciones previas y de restricciones mentales que, desde la imposición de creencias o de límites a la investigación, impidan el libre acceso al conocimiento. Convendría recordar el mensaje de Francisco Ferrer Guardia grabado al pie de su monumento erigido en Bruselas en 1910, como testimonio de su muerte por la causa de la libertad de conciencia:

“La enseñanza racionalista puede y debe discutirlo todo, situando previamente a los niños sobre la vía amplia y directa de la investigación personal”

Ferrer Guardia, impulsor y alma de la Escuela Moderna, había conectado con el espíritu de la renovación pedagógica por medio de las ideas de Paul Robin -teórico de la educación integral- en sus años de exilio en Francia. Después del frustrado intento de pronunciamiento republicano de Santa Coloma de Farners -inspirado por Manuel Ruiz Zorrilla- de 1886, Ferrer se exilia y vive en Francia hasta el mismo año 1901. Allí comenzará su experiencia docente, en los Cursos Comerciales del Gran Oriente de Francia, y como profesor de lengua castellana. Y es, precisamente, a consecuencia de esto, como podrá llegar a concretarse la fundación de la Escuela Moderna cuando una de sus antiguas alumnas, Ernestine Meunier, le legue en herencia, en abril de 1901, una importante cantidad (una propiedad por valor de un millón de francos, de la que pueden extraerse rentas considerables). El objetivo de fundar una Escuela en Barcelona es, pues, un hecho que podrá materializarse inmediatamente.

El concepto de Paul Robin de educación integral, que engloba de manera simultánea los componentes intelectual, físico, ético, estético y emocional de la personalidad y que no separa el mundo del estudio del mundo del trabajo, se mezclará con la defensa del método intuitivo, inspirado en las teorías de J.H. Pestalozzi y de F. Fröbel, que pretende obtener el desarrollo armónico y progresivo de las facultades y aptitudes naturales de los niños. Niños y niñas han de descubrir la realidad directamente, no conformándose con aquello que pueda decirse, académicamente, sobre dicha realidad. Parece bastante claro que este tipo de procedimientos y de expectativas han sido confirmados más tarde por la pedagogía evolutiva de Jean Piaget.

Y en la Escuela Moderna, cuando casi nadie se lo planteaba todavía, intentaron dar forma a todo ello: los niños y las niñas tendrán una insólita libertad, se realizarán ejercicios, juegos y esparcimientos al aire libre, se insistirá en el equilibrio con el entorno natural y con el medio, en la higiene personal y social, desaparecerán los exámenes y los premios y los castigos. Los alumnos visitarán centros de trabajo -las fábricas textiles de Sabadell, especialmente- y harán excursiones de exploración. Las redacciones y los comentarios de estas vivencias por parte de sus mismos protagonistas se convertirán en uno de los ejes del aprendizaje. Y esto se hará extensivo a las familias de los alumnos, mediante la organización de conferencias y charlas dominicales.

No hay que olvidar, a pesar de todo, que las tensiones sociales e ideológicas provocadas por la cerrazón oscurantista del clima social y político dominante pueden conducir, en algún caso, a posiciones de ingenuo radicalismo, algo contradictorio, incluso, con el uso libre del método intuitivo. Pero, finalmente, la vida misma es siempre lo suficientemente ambigua y se encarga de dejarnos bien claro que no podemos desprendernos fácilmente de nuestras mismas contradicciones. Podríamos encontrar algo de esto en cierta decantación racionalista que quizás no dejaba espacio a las formas no dogmáticas de espiritualidad, o en el uso exclusivo de la lengua castellana, tan característico de un supuesto cosmopolitismo universalista que compartían algunos sectores del movimiento obrero y del pensamiento libertario. Ferrer aducía siempre que se cuestionaba la exclusividad del castellano ante el catalán como vehículo de enseñanza que, de haber podido, se hubiera utilizado el esperanto.

Los libros publicados por la editorial de la Escuela son fundamentalmente creativos y dinámicos, vivos y provocadores, y de probado rigor científico, por otra parte. Tan sólo se precisaría citar, entre otros, los de Odón de Buen, Elisée Reclus, J.F. Elslander (otro referente de la renovación pedagógica), M. Petit, P. Kropotkin, o la misma Clémence Jacquinet, antigua alumna de Ferrer y profesora de la Escuela.

El proyecto de Ferrer tiene el decidido apoyo de algunas personas con las que le une la relación personal, como la profesora antes aludida, y de los sectores humanamente e ideológicamente más cercanos a los objetivos y a los métodos de la Escuela Moderna. No es extraño, entonces, que en su Junta promotora nos encontremos con personas como Cristóbal Litrán, que sería secretario personal de Ferrer, Roger Columbié, dirigente del Centro Republicano Histórico de Barcelona, Anselmo Lorenzo, pedagogo activo, director de publicaciones de la Editorial de la Escuela y destacado representante de la corriente libertaria del movimiento obrero, y Eudald Canibell, con quien esta misma corriente libertaria entronca con el catalanismo federalista y figura eminente del mundo asociativo barcelonés (es fundador, por ejemplo, del Centre Excursionista de Catalunya y del Instituto Catalán de las Artes del Libro, entre otras entidades). Todos ellos, además, fraternalmente vinculados con el promotor de la Escuela Moderna a causa de su pertenencia a la francmasonería, en la cual Ferrer Guardia se había iniciado en 1883.

Los lamentables acontecimientos de 1906 -atentado contra Alfonso XIII- en que se ve involucrado un bibliotecario de la Escuela, conllevarán la clausura del centro. Ferrer Guardia, encarcelado y absuelto posteriormente, no abandonará, no obstante, su ideal pedagógico y será elegido presidente del Comité directivo de la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia, organismo de promoción de las dinámicas educativas inspiradas en la Escuela Moderna. Son remarcables sus órganos de prensa, las revistas L’Ecole Renovée, publicada en Bruselas y Amsterdam y Scuola Laica, en Roma.

La huella de la Escuela y del proyecto ferreriano arraigará, además, en diversas escuelas laicas y racionalistas que irán surgiendo por el resto de Cataluña -Poble Sec, Sabadell, Vilanova, Badalona…-, el resto de España e incluso América Latina.

La muerte injusta de Ferrer Guardia como consecuencia de los hechos de la Semana Trágica de 1909, en los cuales el fundador de la Escuela Moderna no tenía ningún tipo de responsabilidad, no rompe la influencia que el proyecto tiene en el mundo de la renovación pedagógica a lo largo del primer tercio del siglo XX y que llega hasta la II República.

En la actualidad, en un tiempo marcado por la necesidad de generar actitudes de apertura intelectual y de razonamiento crítico que nos capaciten para cribar la información sin manipulaciones, y de responder a los retos suscitados por la transformación tecnológica y social que nos conduce hacia la denominada era de la comunicación, es imprescindible saber colocar los procesos de acceso y de transmisión del conocimiento al servicio del progreso ético de la humanidad. Una formación de este tipo, que no termina nunca, es la que puede proporcionar una enseñanza laica y racionalista, constituida en una de las herramientas imprescindibles para construir una sociedad de hombres y mujeres no mediatizados y capaces de dirigir sus propios destinos, es decir, de labrar su libertad y su felicidad.

El proyecto esencial de la Escuela Moderna tiene, en este sentido, fuerza y vigor.

El conjunto de sus propósitos esenciales pueden verse perfectamente reflejados en lo que publicaba Anselmo Lorenzo en la revista barcelonesa Natura, en octubre de 1903:

“…Dirigirse, con la abnegación del apóstol y la pasión del revolucionario, a la enseñanza integral que ofrezca a la infantil inteligencia y a la del adulto preocupado o analfabeto la verdad conocida en toda su espléndida y sencilla majestad, como se presenta en la naturaleza, de la cual es fidelísima representación, es obra eminentemente salvadora; es esterilizar de raíz la semilla de la desigualdad y sentar como fundamento inconmovible la justicia en las relaciones humanas. Esa es una laudable intención”.




Francisco Ferrer i Guardia fundador de la escuela racionalista y científica


Francisco Ferrer Guardia es uno de esos personajes malditos de la historia de nuestro país. Unos evitan hablar de él, otros lo vinculan a actividades delictivas. Nosotros, dando su nombre a la Fundación, lo reivindicamos por su gran contribución al debate cultural progresista. Sin duda Francisco Ferrer, mito y realidad, es una figura singular y atractiva de nuestra cultura y forma parte, se quiera o no, del patrimonio histórico colectivo.

Ferrer nació en Alella (Maresme) el 10 de enero de 1859. Pertenecía a una familia de pequeños propietarios rurales, católicos y monárquicos, cuya casa paterna era conocida como "Cal Boter". Por diversas razones familiares, Ferrer fue a vivir a Barcelona y entró a trabajar con un comerciante de harina de Sant Martí de Provençals. Aún no tenía quince años cuando el comerciante le inscribió en clases nocturnas, iniciándole en los ideales republicanos. Durante la I República, el joven Ferrer participó con entusiasmo en experiencias de educación popular. Durante los años siguientes el joven autodidacta estudió a fondo el ideario de Pi y Margall y conoció las doctrinas de los internacionalistas.

A partir de 1883, trabajó en la compañía de ferrocarriles como revisor del trayecto Barcelona-Cervère, donde como activista republicano hacía de enlace entre los partidarios de Ruiz Zorrilla del interior y del exterior. El fracaso del intento del General Villacampa, partidario de Ruiz Zorrilla, en el cual estaba complicado Ferrer, hizo que se exiliara a París, donde residió desde 1886 hasta 1901. En París fue secretario de Ruiz Zorrilla y profesor de español. En julio de 1892, participó en el Congreso Librepensador de Madrid.

Durante estos años, Ferrer trabajó en el proyecto educativo de la Escuela Moderna y en el año 1901 se dedicó a preparar el lanzamiento de la Escuela. De hecho, ésta se inauguró el mes de agosto del mismo año. El éxito de la Escuela y la fama de los métodos que se proponían fueron corroborados por la multiplicación de centros educativos racionalistas en todo el Estado. El momento era propicio para una acción escolar que intentara neutralizar la tendencia de la Iglesia hacia el control de la educación pública. Esta circunstancia explica el interés que en las sociedades obreras y populares -no necesariamente anarquistas- tenían los planes escolares y los libros de la Escuela Moderna. También se explica la acogida favorable que recibió la Escuela en los medios burgueses republicanos radicalizados, además de las innovaciones metodológicas y didácticas que podía aportar la Escuela Moderna.

Ferrer pedía una educación basada en la evolución real y psicológica del niño, individualizada. La ciencia sobre los niños, que tanto ha avanzado, afirmaba, no se debe utilizar contra ellos, sino a su favor y del desarrollo espontáneo de sus facultades, a fin de que puedan buscar libremente la satisfacción de sus necesidades físicas, intelectuales y morales. La Escuela Moderna proponía, además, una educación basada metodológicamente en la ayuda mutua, en la solidaridad entre los hombres y la crítica de las injusticias mediante el estudio de los mecanismos y las condiciones que las hacen posibles.

Es imposible entender la evolución ideológica de Francisco Ferrer y, por extensión, su proyecto escolar, sin tener presentes los movimientos sociales y de opinión en Cataluña, España y, en especial, en Francia durante los 25 años de su vida.

La ideología ferreriana de los años ochenta y de principios de los noventa es republicana. Concretamente Ferrer es adepto al Partido Republicano Progresista de Ruiz Zorrilla. Evolucionará posteriormente en un sentido anarquista: participa a fondo en la campaña para la liberación de los presos de Alcalá del Valle y en la creación del núcleo sindicalista barcelonés de Solidaridad Obrera. Era un partidario resuelto de la huelga general y del año 1901 al 1903 subvencionará un periódico con este mismo nombre. Sus artículos en "La Huelga General" recogen la concepción libertaria de la huelga general como preludio de la revolución social cuya concepción va más allá de la simple proclamación de la República.

El día 31 de Mayo de 1906, día de la boda del rey Alfonso XIII, un hecho llenó de estupor el país: cuando la comitiva real pasaba por la calle Mayor madrileña, el sabadellense Mateo Morral lanzó una bomba que provocó la muerte de veintitrés personas. Dos días más tarde era arrestado en Barcelona el director de la Escuela Moderna de la cual el joven anarquista era bibliotecario. Francisco Ferrer fue acusado de complicidad pero los tribunales no pudieron probar ningún cargo y, después de un año en prisión, fue liberado el 12 de junio.

El alboroto que el caso Ferrer provocó tanto en España como especialmente en el extranjero fue realmente extraordinario, se movilizaron a su favor desde los liberales y los republicanos librepensadores hasta la familia socialista y anarquista. El argumento de los acusadores de Ferrer -la derecha autoritaria y conservadora, básicamente- en 1906, se podría resumir con la siguiente inferencia: la Escuela Moderna es un centro de propaganda ácrata, y la propaganda ácrata genera necesariamente la acción terrorista. Por fuerza Ferrer fue cómplice de Morral, como lo había sido de otros actos terroristas anteriores.

La crisis social y política que arrastra desde hace años el Estado español de la Restauración encuentra su más alta expresión en los hechos de la Revolución de julio (Semana Trágica) de Barcelona en el año 1909, verdadero principio del fin del régimen monárquico. El nombre de Ferrer va ligado a estos acontecimientos populares y a su represión. Fue, de hecho, la víctima más significativa y el principal cabeza de turco. Los argumentos que no habían triunfado en el año 1906, lo hacían esta vez: Francisco Ferrer fue condenado a muerte y ejecutado después de un turbio consejo de guerra. Moría en Montjuïc el 13 de octubre de 1909. Nunca se demostró que fuese culpable de lo que se le imputaba. Su muerte interesaba a la derecha ultramontana y al estamento militar.

Una cosa conviene tener en cuenta: el tiempo y el consenso histórico han dictaminado la injusta incriminación de Ferrer. El discurso justificador de su condena se silencia -aunque con fuertes brotes sectarios- a partir de la segunda década del siglo. Pero, aunque parezca increíble, aún hoy en día, existen sectores en nuestro país (sectores conservadores ligados al mundo de la educación y de la cultura) que siguen defendiendo la imagen delincuente de Ferrer.



Mantienen actualidad las palabras pronunciadas por Piotr Kropotkin en Londres unos días después de la muerte de Francisco Ferrer: "Now he is dead, but it is our duty to resume his work, to continue it, to spread it, to attack all the fetishes which keep mankind under the joke of state, capitalism and superstition".


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