Formación y dinámica de redes sociales en latinoamérica



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Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica

FORMACIÓN Y DINÁMICA DE REDES SOCIALES EN LATINOAMÉRICA

GT-30 Sociología del Arte y la Cultura

María Fernanda Aguilar García

Yosebeth Coto Astorga

Nicolás Salas Ruiz.
Resumen

La presente ponencia surge producto de la reflexión sobre la formación y dinámica de las redes sociales construidas en contextos rurales y comunitarios desde la teoría decolonial desarrollada por Walter Mignolo y a partir de una propuesta metodológica que ubica la creación de redes sociales, los movimientos de resistencia comunitaria y las prácticas coloniales en una pirámide relacional. Para lograr lo anterior se estudia la distinción entre las redes sociales formadas en lo societal y en lo comunitario, para posteriormente identificar las implicaciones de la conformación de redes sociales en los movimientos de resistencia comunitaria.



Palabras clave: Redes sociales, resistencia comunitaria, decolonialidad, ruralidad, societal-comunitario.

Introducción

La teoría de redes ha sido desarrollada por la ciencia social principalmente a partir de la segunda mitad del siglo XX como un intento por analizar, configurar y distinguir los vínculos que establecen los individuos entre sí y que justifican las prácticas. Es así como el análisis de estas permite estudiar las estructuras sociales al mismo tiempo que los patrones de relaciones en los que se involucran los seres humanos. Sin embargo, la búsqueda de un concepto único de red social se ve dificultada por la cantidad de autores que abordan el tema desde distintas perspectivas. Para efectos de esta propuesta, una red social es el conjunto delimitado de actores vinculados unos a otros en torno a intereses, necesidades, voluntades y emociones.

En la investigación que este equipo desarrolla, y que está en proceso de ejecución, se toma como punto de partida la experiencia desarrollada en comunidades guanacastecas en el marco del proyecto Epistemologías del sur: Red de pensamiento anticolonial respecto de lo educativo, lo migratorio y lo rural. A partir de las dinámicas observadas en este espacio geográfico se procede a analizar la creación y el comportamiento de las redes sociales en lo rural, y el papel que cumplen éstas como herramienta de resistencia comunitaria. Esto se logra a partir de una propuesta metodológica que ubica la creación de redes sociales, los movimientos de resistencia comunitaria y las prácticas coloniales en una pirámide relacional.

Sin embargo, para poder relacionar esos tres pilares de la investigación (red social, lucha comunitaria y colonialidad) es necesario establecer las diferencias existentes entre las redes sociales construidas en sociedad y las rurales, tomando en cuenta el papel de la “línea divisoria”, en tanto racionalidad, que plantea Frantz Fanon e identificando las prácticas coloniales presentes en la dinámica de formación de redes a partir de la teoría decolonial desarrollada por Walter Mignolo. Lo anterior constituye la base fundamental del análisis.

Finalmente, es importante señalar que ésta, al ser una investigación en curso desarrollada por estudiantes de sociología en tercer nivel y dentro un proyecto en marcha, pretende alcanzar con hipótesis de partida un balance crítico entre la formación de redes y las luchas o movimientos de resistencia comunitaria. Específicamente en estas zonas guanacastecas, el agua representa un problema grave que es atendido por los pobladores mediante organizaciones comunales. En este punto, la teoría de redes sociales se presenta como una categoría de análisis ideal para tratar este tema.

Redes sociales y decolonialidad

Cuando se piensa en redes sociales, se tiende a confundir el concepto de red desarrollado por la teoría de redes con las actuales redes sociales de Internet. Sin embargo, a pesar del auge que éstas han manifestado en el siglo XXI, las redes sociales ocurridas en el contexto cotidiano tienen tanta o más permanencia que las virtuales. Es por esta razón, y a partir de experiencias vividas con comunidades guanacastecas que surge el interés por investigar las redes sociales formadas en el contexto rural y comunitario a partir de las teorías decoloniales y descubrir sus implicaciones en el ámbito rural-comunitario. Es justamente en este punto donde interesa identificar las prácticas coloniales, tomando en cuenta el concepto de redes sociales empleado en este trabajo.

Walter Mignolo presenta varios escritos donde analiza el concepto de “decolonialidad” a partir de diversas situaciones, y sintetiza este como una opción diferente, un nuevo modo de pensar que se desvincula de las nuevas micro narrativas occidentales. (2013, p. 9-10) Además de recalcar que con esta como opción, se promueve lo comunal como otra alternativa al capitalismo y el comunismo.

De este modo, nos es posible entender el concepto de prácticas coloniales como aquellas que se realizan en lo societal, es decir, las prácticas en cuanto a redes sociales con características procedentes de un pensamiento y experiencia occidental moderno.

Ahora bien, para visualizar de mejor manera la presencia de dichas prácticas en la formación y dinámica de redes sociales en lo comunitario, es necesario estudiar el concepto de epistemología fronteriza, desprendimiento y desobediencia epistémica de Mignolo (2013) y que Fanon resuelve con la sociogenesis.

En cuanto a la epistemología fronteriza, se trata de desprender el conocimiento del pensamiento y la experiencia colonial, con el fin de conseguir un compromiso para lograr el saber, ser y hacer decolonialmente y a esto contribuye la sociogenesis en Fanon, como concepto que “nos permite desprendernos precisamente del pensamiento occidental”. (Mignolo, 2013, p.11)

Dicho lo anterior, y entendido desde una epistemología fronteriza, se analiza como aun cuando se trabaja desde una lógica occidental en la formación de redes, las prácticas (de) coloniales están presentes en la ruralidad porque se piensa con “…cuerpos, sensibilidades y memorias diferentes, sobre todo sensibilidad del mundo” (Mignolo, 2013, p.8), y nos permite cuestionar si la ruralidad es toda igual, en otras palabras, si una comunidad forma y dinamiza su red social con un fin específico utilizando prácticas identificadas como coloniales, porque son derivadas de pensamientos y experiencias occidentales, pero su propósito es la resistencia comunitaria ante la reproducción comercial del recurso y no el de hacer la vida posible, ¿es considerada una red social comunitaria?

Para abarcar esta premisa es necesario comprender primero los conceptos y límites de lo societal y lo rural y de acá partir hacia una relación de las redes sociales en estos ámbitos, lo cual se explica con las siguientes categorías de análisis.



Redes sociales en lo comunitario y en lo societal

Para lograr establecer una contraposición entre la forma en que se dinamizan las redes sociales conformadas en lo comunitario y en lo societal es necesario iniciar por la problematización de dichas categorías así como de la dicotomía ruralidad/urbanidad que toma un papel fundamental en el presente análisis principalmente por las transformaciones estructurales que dicha división produce en la construcción social de los espacios comunitarios.

Partiendo de lo anterior al referirnos a lo societal entendemos todo aquello perteneciente a la sociedad, ésta a su vez explicada por Ernst Wallner (1975) como “(…) un conjunto de acciones multiformes de muchas personas que se comportan entre sí de determinadas maneras y que actúan las unas con las otras y para las otras, pero también las unas al margen de las otras y contra las otras. Por tanto la sociedad en modo alguno es un conjunto inmóvil, sino más bien un juego de fuerzas en constante actividad.” (p. )

Esto permite comprender que en la sociedad no solo existen relaciones basadas en la cooperación y reciprocidad, sino que también existen prácticas de subordinación del ser humano sobre el ser humano, lo cual, en la sociedad capitalista moderna, ha dejado de ser algo nuevo y más bien ha sido naturalizado e interiorizado por el ser humano.

Por otra parte, Mora y Pineda (2009) definen la comunidad como la “construcción de relaciones humanas fundadas en el bienestar y la seguridad, más allá de la imposición sistémica, individualista, economicista, proveniente de la llamada globalización” (p. 3) lo anterior, contrario a lo societal, expresa un organización dirigida al bienestar colectivo distante de las practicas individuales propias de la sociedad moderna.

En este primer acercamiento a partir de dos categorías antagónicas es posible suponer que la forma en la que se producen las redes sociales, su organización y objetivos están dirigidos a otro tipo de intereses en donde las dinámicas capitalistas y mercantiles no son la prioridad.

Esta relación de la forma en que se producen las redes sociales en lo comunitario y en lo societal con la sociedad capitalista moderna responde a que los espacios comunitarios han sido dirigidos a espacios rurales producto de transformaciones estructurales tales como, la revolución industrial, la globalización y la urbanización, procesos temporalmente distantes entre sí pero que en la totalidad social toman sentido articulado.

Es aquí donde la dicotomía ruralidad/urbanidad toma un papel fundamental ya que estos procesos transformadores no solo repercuten en la estructura económica y productiva de las sociedades sino que reconstruyen los espacios y conducen la productividad a los centros y ciudades, lo que deja al margen las zonas rurales que si bien son parte de dinámicas capitalistas, producto del paso de la agricultura de subsistencia a la agricultura industrial, no tienen la misma capacidad productiva.

Es pertinente entonces retomar las categorías de análisis propuestas por Ferdinand Tonnies (2011) de casa lugareña y casa urbana ya que fortalecen lo antes mencionado; dichas categorías permiten diferenciar la construcción de un espacio en donde habitan personas que tienen como principal objetivo ser parte de las dinámicas mercantiles -Casa Urbana- y el espacio en donde habitan personas capaces de satisfacer sus carencias sin la necesidad de ser parte de estas dinámicas –Casa Lugareña-. (p. 120)

Esta capacidad de satisfacción de necesidades tiene una estrecha relación con el contexto y sobre todo ubicación espacial en tanto la división de lo rural y lo urbano ya que en este último, producto de los procesos productivos centralizados antes mencionados, existe una construcción de necesidades creadas o falsas, las cuales según Marcuse (1968) define como “(…) aquellas que intereses sociales particulares imponen al individuo para su represión.”(p. 35)

Lo anterior no quiere decir que en cierta área rural de cualquier territorio no existan este tipo de necesidades, sino que en el área urbana, producto de la cercanía con la producción de mercancías y a su vez con los avances tecnológicos la persona está más propensa a caer en esta dinámica, esto a su vez potenciado por los medios de comunicación y publicidad quienes se encargan de vender y mostrar a la población la inmensa cantidad de mercancías existentes.

Producto de esta problematización conceptual y la distancia existente entre lo urbano y lo rural podríamos suponer que los espacios comunitarios no son únicos de áreas rurales, sino que producto de distintas transformaciones, lo rural se ha fortalecido en la formación de prácticas comunitarias en donde exista una “(…) identificación del individuo con el grupo, interacción mantenida a lo largo del tiempo, conocimiento mutuo, solidaridad grupal, individuos entregados al grupo y conciencia de pertenencia como conciencia del Nosotros.” (Gurrutxaga, 1991, p. 36)

En relación con lo anterior, Tonnies (2011) también señala que existe una relación de lo comunitario con la tierra y el hogar (p. 114) lo que permite articular entonces estas dos como unas de las necesidades de las personas en relación con su ubicación contextual y espacial que por tanto su formación en red, sus agrupaciones, no responden de la misma manera que en la sociedad, caracterizada por un conjunto de personas individualistas y dirigidos a la obtención y/o satisfacción de falsas necesidades en dinámicas mercantiles capitalistas.

Por lo tanto, y en contraste con lo anterior, la formación de redes sociales en lo comunitario son dirigidas a la sobrevivencia del grupo, se organizan para el bienestar del colectivo, por lo que en este ámbito, podríamos decir que se organizan por la satisfacción de lo que Marcuse definiría como necesidades básicas o vitales (Marcuse, 1968, p. 35) esto se puede ver reflejado en la comunidad de Quebrada Honda de Nicoya, en donde se organizaron para lograr satisfacer sus necesidades vitales, específicamente de agua y a su vez debatir sobre la reproducción del sistema capitalista por parte una empresa para explotar los recursos naturales de su pueblo lo cual se puede ver ejemplificado teóricamente en el siguiente apartado.



El impacto de las redes sociales en lo comunitario: las redes sociales como herramienta de resistencia comunitaria

A partir del concepto antes desarrollado de lo comunitario, y el de red entendido como el “conjunto bien delimitado de actores -individuos, grupos, organizaciones, comunidades, sociedades globales, etc.- vinculados unos a otros a través de una relación o un conjunto de relaciones sociales” (Lozares, 1996, p. 108), nos proponemos a establecer una relación entre la dinámica de las redes sociales y las luchas y resistencias comunitarias. Para lograr dicha relación es necesario realizar un acercamiento al significado de resistencia y de lucha en comunidad, en este caso, desde la ley del poder desarrollada por Manuel Castells en su bibliografía, a partir de un análisis de su obra realizado por Esteban Torres.

De este modo, se toma como punto de partida en este análisis el siguiente fragmento de la obra de Castells:

“La ley general de las sociedades a lo largo de la historia: donde hay dominación se genera la resistencia a la dominación” (Castells, citado en Torres, 2013, p. 694).

Para este autor, la ley del poder representa “un modo sustancial de reconocimiento del conflicto, la protesta y la lucha (no sólo de clase) como elementos constitutivos e inextinguibles de las relaciones sociales” (Torres, 2013, p. 695). Derivadas de esta ley, surgen dos fórmulas diádicas (opresión/resistencia, dominación/resistencia) que -para efectos de esta investigación- funcionan como modelo explicativo de la propia ley.

Es claro que estas fórmulas encuentran su origen en otras categorías marxistas clásicas, principalmente cuando se desarrollan términos como explotación y opresión. Y que consecuentemente tienen que ver también con las dinámicas socioeconómicas y políticas del modelo capitalista. Sin embargo, estos temas son trabajados al margen en este documento; en este caso, el interés primordial en el trabajo de Castells consiste en la formulación de un marco teórico y conceptual a partir del cual se pueda plantear la relación luchas comunitarias-redes sociales.

Tomando en cuenta lo anterior, rescataremos algunos postulados de la ley del poder que posteriormente van a ilustrar los planteamientos realizados por este equipo con respecto al uso de las redes sociales como herramienta de lucha comunitaria.

En primer lugar, para Castells resistencia y lucha son manifestaciones comunitarias por excelencia, excluye la estructura estatal de estas formas de acción. “Sólo las comunidades resistirán o intentarán resistir la dominación del Estado y de las empresas privadas capitalistas” (Torres, 2013, p. 698), solo el Estado es ente opresor dada su naturaleza autoritaria y centralizada. En segundo lugar, "es característica de la sociedad red que tanto las dinámicas de la dominación como de la resistencia a la dominación dependen de la formación de redes..." (Castells, citado en Torres, 2013, p. 699).

Estas dos perspectivas explican teóricamente la relación comunidad-resistencia, ahora es necesario establecer las similitudes y diferencias que puedan suscitar de la contraposición de la formación de redes sociales y movimientos de resistencia. Con respecto a las primeras, es importante la existencia de un vínculo entre individuos que encuentre explicación a partir de los intereses personales y colectivos de los miembros de la red. Este vínculo supone la unión de un colectivo relacionado entre sí que se encuentra organizado con respecto a un fin específico, como el ocio, la comunicación, la satisfacción de necesidades vitales, la espiritualidad, los negocios, etcétera.

Por otro lado, las luchas o movimientos de resistencia comunitarias, al ocurrir dentro del marco de una construcción de relaciones humanas como lo es la comunidad, comparten características con las redes. Para que las luchas y resistencias sean efectivas es necesaria la agrupación de varios individuos que se relacionen entre sí en favor de un objetivo definido (mantener su propio acueducto, defender una naciente de agua, reclamar un mejor servicio de salud…). Es decir, la comunidad debe organizarse, y la herramienta por excelencia de organización social es la red.

A partir de estas aproximaciones se evidencia la relación existente entre la formación y dinámica de las redes sociales con respecto a las luchas y movimientos de resistencia comunitaria. En efecto, las redes funcionan como una herramienta de organización y agrupación social que facilita la lucha y la resistencia comunitaria, a partir de la relación que establecen los individuos entre sí con el objetivo determinado de lograr la meta. “El efecto de la red es la creación permanente de respuestas novedosas y creativas para satisfacer las necesidades e intereses de los miembros de una comunidad, en forma solidaria y autogestiva” (Yanco, citado en Perilla y Zapata, 2009, p. 150).

Sin embargo, lo anterior no quiere decir que toda organización comunal es red social, “se requiere de vinculaciones estrechas en torno a intereses, necesidades, voluntades y emociones que surgen de la experiencia interactiva que se da al hacer cosas juntos. La trama vincular rompe conceptos como los de jurisdicción, sector, disciplina, entre otros (Dabas, citada en Perilla y Zapata), y plantea configuraciones y maneras de relación alternativas.” (, p. 150).

Siguiendo a estos últimos autores Perilla y Zapata (2009), y en conclusión a la relación que se acaba de construir, la noción de red social es parte de una metodología de acción que permite mantener, ampliar o crear alternativas deseables para los miembros de una organización social. En este proceso, el individuo que forma parte de la red se ve a sí mismo como un participante reflexivo y responsable de los actos que surjan de la red.

Reflexiones finales

La formación y dinámica de las redes sociales construidas en contextos rurales y comunitarios ha evidenciado una profunda diferencia con respecto a las que surgen en espacios societales. Ya algunos autores advertían esta situación cuando afirmaban que las redes sociales latinoamericanas se forman alrededor de intereses distintos que los que mueven las redes europeas y anglosajonas.

Como se desarrolló en el grueso del artículo, las redes sociales comunitarias y rurales latinoamericanas cumplen funciones más allá de la organización popular de un barrio o comunidad. A pesar de la dimensión política que suponen las redes sociales como instituciones que hacen efectiva la democracia participativa, el ejercicio de la ciudadanía y la apropiación de temas que son de interés colectivo; en estas redes descritas anteriormente, es de mayor importancia lograr y defender la reproducción de la vida, ya sea en cuestiones ambientales o políticas: el fin principal de su asociación es la sobrevivencia. “hacen realidad la democracia participativa, la ampliación de lo público y del ejercicio de la ciudadanía, así como también son objeto de discusión y puja por la participación temas que antes no estaban sometidos al debate público y menos aún eran objeto de política pública…” (Perilla y Zapata, 2009, p. 152-153), en estas redes descritas anteriormente, es de mayor importancia lograr y defender la reproducción de la vida, ya sea en cuestiones ambientales o políticas, el fin principal de su asociación es la sobrevivencia. A partir de este descubrimiento se concreta la utilización de las redes sociales como herramienta de resistencia comunitaria.

Estos hallazgos responden al planteamiento que guio este documento y que tiene que ver con un modelo piramidal que relaciona la creación de redes sociales con los movimientos de resistencia comunitaria y las prácticas coloniales.

De esta manera se puede concluir que la situación de las redes sociales latinoamericanas rurales y comunitarias tiene que ver con procesos de resistencia al modelo civilizatorio que el sistema mundo expande, y que se impone igual o más intensamente en la comunidades rurales costarricenses, buscando la explotación de los recursos naturales y humanos. Este modelo civilizatorio a su vez responde a las prácticas coloniales que vienen extendiéndose a lo largo del mundo –y principalmente de América- desde 1492.

Mientras existe una tendencia de lo societal a imponerse y hacer suyo lo comunitario, este último se ha valido de las estrategias y herramientas societales no solo con fine de adaptación sino también como resistencia a la dominación. Las redes sociales construidas en la ruralidad emplean dinámicas comunitarias que confrontan la imposición colonial que se hace efectiva a través de la explotación de los recursos hídricos, ambientales, humanos, entre otros, a través de los mismos mecanismos por los que intenta ser dominada.

, A. (1991) El redescubrimiento de la comunidad. Centro de Investigaciones Sociológicas. Recuperdado de Stable URL:  http://www.jstor.org/stable/40199493

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Catálogo: acta -> 2015 -> GT-30
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