Ficha 1785 La Psicología proyectiva Pozzi, N



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UNIDAD IV

FICHA 1789 Notas sobre la noción de síntoma Guerra, M.M.

El término “síntoma” se define desde la medicina como un fenómeno revelador de una enfermedad como señal de algo que está sucediendo o va a suceder. Pero para la psicología, el síntoma es una metáfora, un cifrado del cual no tenemos de antemano la clave para descifrarlo. Para esto requiere de trabajo analítico y de interpretación. Es un término vinculado a la noción de conflicto. Así, el síntoma surge como efecto de tal conflicto en la medida que permitirá realizar una transacción entre las tendencias en conflicto, esto es, la libido insatisfecha y el yo. La formación de compromiso que supone entonces el síntoma, explica la resistencia de este por su doble sustentación.

Nos encontramos con dos vertientes presentes en el síntoma neurótico: la formación sustitutiva (formación de compromiso) y satisfacción sexual sustitutiva. En tanto que la formación sustitutiva, sostenida por los mecanismos del inconsciente (condensación y desplazamiento), el síntoma adquiere valor simbólico, admite interpretación y del mismo podrá leerse un sentido. En tanto satisfacción sexual sustitutiva, ésta es siempre parcial, limitada y apenas reconocible.

Series complementarias: es un modelo que pretende mostrar la complejidad de la causación de los síntomas neuróticos. Dicho modelo sale de la dicotomía entre lo exógeno y lo endógeno. El descubrimiento del inconsciente produce una ruptura respecto de los esquemas explicativos de la medicina. Las llamas series son complementarias en el sentido en que ninguna por sí misma es capaz de producir ni determinar el surgimiento del síntoma. Incluso, solo a posteriori, podrá establecerse el sentido del síntoma, esto es, reconstruir la particular manera en que estas series se han articulado.

Causación de la neurosis es igual a la sumatoria entre la disposición por fijación de la libido (constitución sexual y sucesos infantiles) y los sucesos accidentales del adulto (traumáticos).

Los sucesos infantiles, como las otras series en cuestión, no suponen una direccionalidad o acción unilateral respecto de la causación del síntoma. Por otro lado, no puede al momento de éstos producirse, preverse la eficacia que tendrán, en el futuro, en cuanto a la formación de síntomas neuróticos. La posibilidad de interpretar un síntoma siempre es a posteriori y en relación a lo individual/particular. El propio modelo “funciona” con una lógica retroactiva: los sucesos infantiles no han tenido en la época en que se produjeron significación alguna y solo regresivamente han llegado a adquirirla. Los sucesos de la vida infantil, reales o fantaseados, no tienen en si mismo eficacia patógena; sino en la medida en que se enlacen con situaciones actuales que, por determinaciones que habrán de interpretarse, resignifiquen tales sucesos de la vida infantil.

Los síntomas, según Freud, crean una sustitución de la satisfacción denegada, por medio del retroceso de la libido, a fases anteriores, circunstancia que trae consigo el retorno a los objetos u organizaciones característicos de dichas fases. Esta satisfacción que el síntoma procura es de una singularísima naturaleza. El sujeto no la siente como tal sino por el contrario, como algo doloroso y lamentable, transformación que no es sino un efecto natural del conflicto psíquico, bajo la presión del cual hubo de formarse el síntoma.

El síntoma entraña una satisfacción que no debe leerse en el sentido de lo placentero. La satisfacción, parcial y sustitutiva, que implica el síntoma es vivida por el yo, generalmente de forma displacentera.

El movimiento regresivo que ha sido subrayado como inherente a la formación del síntoma, conducen la libido a la actividad de la fantasías tornándose éstas más intensas, surgiendo así el conflicto con el yo. La regresión a la fantasía es entonces condición necesaria para la formación de los síntomas neuróticos.

FICHA 1782 Aparato psíquico y mecanismos de defensa Cortejarena, A.

Aparato psíquico

En 1913, Freud establece una topografía de la mente distinguiendo lo consciente de lo no-consciente, y dentro de este, lo inconsciente de lo preconsciente (suceptible a acceder a la consciencia), por lo que el conflicto psíquico se plantearía entre estas dos instancias CC/ICC. Pero esta primera descripción del aparato psíquico a nivel topográfico le resulto insuficiente. La explicación de que el conflicto se daría entre lo CC y lo ICC, es parcial dado que los mecanismos defensivos del Yo son tambien ICC. Asi, propone una nueva concepción del psiquismo, si en la primera tópica del aparato psíquico intervenían tres sistemas: ICC/PCC /CC, en la segunda tópica intervienen tres instancias, el ello, el yo y el superyó.

El ello son las fuerzas instintivas, el polo pulsional, ajeno a la voluntad del sujeto. Abarca la representación psíquica de los impulsos instintivos. El bebe al nace es puro ello, el ello seria la materia inicial de la cual van a surgir por diferenciación progresiva el yo y el superyó. En las primeras etapas del desarrollo, la relación del bebe con su propio cuerpo constituye un factor importante para la evolución del yo. Este es para el bebe la realidad que tiene a su alcance inmediato como fuente de gratificación. El cuerpo es el factor mas importante para la evolución del yo en estos primeros momentos, por eso se dice que el yo es primeramente un yo corporal, que luego ira madurando por su contacto con el mindo externo a partir de factores madurativos y experiencias de placer y dolor. Se diferenciara el yo y no yo y se iran consolidadndo las funciones sintéticas del mismo al concluir los procesos de identificación. El bebe tiene necesidades (del Ello) que exigen inmediata satisfacción, pero el ello, no puede comunicarse con el medio externo. Es el yo el que rige la motricidad, la percepción, la memoria, el que va a relacionar la necesidad del Ello con lo que el medio permite o no satisfacer. El Yo se desarrolla a través de un proceso de diferenciación del aparato psíquico en contacto con la realidad externa. Inicialmente formaba parte del ello, pero la percepción de la realidad exterior lo va modelando. Se puede decir que la percepción es para el Yo, lo que los instintos para el Ello.

Existen dos modos de funcionamiento del aparato psíquico: el proceso primario y secundario. El Ello se rige por el primario que es la tendencia a obtener gratificaciones de deseo sin demora. Es típico del Ello y del Yo inmaduro. Se caracteriza por la movilidad de cargas, es decir, por la facilidad con que la carga puede ser desplazada de su propio objeto original a un objeto sustituto de éste (por ej. A falta del pecho materno, se chupa el dedo), logrando así, momentáneamente satisfacción. Se rige por el principio de placer. El proceso secundario se caracteriza por la postergación de la satisfacción de la necesidad, la energía psíquica es ligada, posibilitando la capacidad de espera y el desarrollo del lenguaje. Se rige por el principio de realidad.

El superyó es una instancia que se va separando del Yo a partir de las identificaciones con los ideales y con las normas parentales, formando el Ideal del Yo y la Conciencia Moral. En esta etapa se internalizan los principios morales que fueran incorporados de las figuras parentales. Esto no quiere decir que dejan de tener influencia los padres y/o sustitutos, sino que el niño comienza a tener dentro de sí las nociones de lo que debe y lo que no debe hacer, sin referente externo. Existe ya una norma interna que determina y regula el comportamiento de un sujeto en relación con los demás.

Establecido el Superyó, tiene que convertirse en un aliado del Yo para luchar contra los reclamos del Ello, pues le ayudará a reprobar aquello que puede ser considerado indebido, inoportuno o prohibido. En la medida en que el Superyó actué tolerantemente, entonces el Yo estará en condiciones de poder frenar los impulsos del Ello. Pero si el Superyó es rígido y sádico, el Yo encontrará difícil cumplir con sus prohibiciones y será sometido a castigos permanentes. Entonces, quedará sometido a tres servidumbres, y amenazado por tres clases de peligros: los provenientes del mundo externo, de la libido del ello y de la severidad del Superyó.

El yo posee la capacidad de generar angustia, siendo este el recurso principal que tiene para dominar los impulsos del Ello, el manejo del medio exterior y la satisfacción a las prohibiciones que le impone el Superyó. Hay angustia real cuando es ante un peligro conocido y una angustia neurótica, ante un peligro que desconocemos, pero siempre se trata de un peligro pulsional.

Cuando el Yo se opone a la emergencia de un impulso del Ello, lo hace porque siente que ese impulso generaría una situación de peligro. El conflicto originario entre el Ello y el mundo externo se transforma en un conflicto intrapsiquico entre el Ello y el Yo. Aparece la angustia como señal de alarma y este impulso es reprimido para poder impedir el peligro que implicaría la manifestación del impulso prohibido. Para defenderse de este peligro es que el Yo pone en marcha los mecanismos de defensa.



Mecanismos de defensa del Yo

Son operaciones ICC que tienden a protegerlo de montos de angustia intolerables, de modo que no en todas las circunstancias pueden considerarse patológicos, sino que tienen el atributo de ser recursos protectores de la estabilidad intrapsiquica, atendiendo a su condición de protectores. Rafael Paz sistematiza los conceptos básicos de las defensas:



  • Desde el punto de vista evolutivo: el pasaje de formas primarias de defensa a otras mas evolucionadas, que suponen una respuesta menos global y mas especifica.

  • Tópico: son ICC, pero pueden volverse CC. (ejemplo: fobias).

  • Estructural: pertenecen al Yo, en tanto instancia que se define por su tendencia al mantenimiento de la cohesión de la personalidad.

  • De los motivos de la defensa: básicamente de las pulsiones primarias y secundariamente de sus derivados representacionales y afectos.

  • De la salud: algunos corresponden al desarrollo sano y otros al patológico.

Las defensas serán exitosas cuando dan lugar al cese de lo que se rechaza y son ineficaces cuando obligan a una repetición o perpetuación del proceso de rechazo, a objeto de evitar la irrupción de los impulsos rechazados y que producirá actitudes que conducen a la fatiga y falta de relajación.

Las defensas reguladas por el mecanismo de escisión se llaman defensas primitivas y son típicas de severos trastornos de la personalidad cuando se dan en adultos. Y las defensas represivas, son las propias de la organización neurótica.

Un desarrollo saludable del Yo implica la presencia de una amplia gama de recursos que puedan ser instrumentados en cada momento de acuerdo a las necesidades de equilibrio psíquico. Incluye la capacidad de encontrar distintas maniobras defensivas para operar sobre la angustia y la ansiedad emergentes del conflicto, sin estereotipar la respuesta.

La escisión es un mecanismo de las primeras etapas de desarrollo yoico que consiste en separar introyecciones de valencias diferentes, conservando las positivas y expulsando las negativas. Surge como resultado de la normal falta de integración de las primeras introyecciones y es empleada con fines defensivos para proteger a las introyecciones positivas, favoreciendo así, el crecimiento yoico y dejando al Yo, dividido. A medida que van madurando las funciones autónomas del Yo sumada al fortalecimiento de los procesos sintéticos (construcción de la realidad), hace innecesaria a la escisión porque las introyecciones positivas están instaladas más fuertemente y por lo tanto, no hay peligro de ser contaminadas por las negativas. Por eso, en la etapa más avanzada del desarrollo del Yo apela al mecanismo de represión, que consiste en el rechazo por parte del Yo consciente, de un impulso, de su representación ideacional o de ambos.



Mecanismos regulados por la Escisión

  • Proyección: es una operación por medio de la cual el sujeto expulsa de si y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos, incluso “objetos” que no reconoce o rechaza de sí mismo.

  • Introyección: es lo inverso a la proyección. El sujeto hace pasar, en forma fantaseada, del “afuera” al “adentro” objetos y cualidades inherentes a estos objetos. Este mecanismo se asocia a la incorporación oral de los primeros estadios de la vida.

  • Identificación proyectiva: concepto de M. Klein para designar un mecanismo que se traduce por fantasías en las que el sujeto introduce su propia persona, en su totalidad o en parte, en el interior del objeto para dañarlo, poseerlo y controlarlo.

  • Idealización: proceso psíquico por el cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto. La identificación con el objeto idealizado contribuye a la formación y el enriquecimiento de las instancias ideales del sujeto. La idealización del objeto constituiría, en esencia, una defensa contra las pulsiones destructoras.

Mecanismos regulados por la Represión

-Represión: es una operación por medio de la cual el sujeto rechaza o mantiene en el inconsciente, pensamientos, imágenes o recuerdos ligados a una pulsión cuya satisfacción podría provocar displacer en virtud de otras exigencias. La ideación reprimida sigue produciendo efectos y se expresa a través de sueños, fallidos, etc.

-Formación Reactiva: es una actitud o hábito psicológico en sentido opuesto a un deseo reprimido; se reprime la conducta ligada al objeto malo pero no de manera estabilizada o fija, de manera que existe el peligro de que se reactive el conflicto ambivalente. La conducta que se expresa es la ligada al objeto bueno y se hace mas intensa.

-Aislamiento afectivo: es peculiar de las neurosis obsesivas. Después de un suceso desagradable o de un acto propio, se interpone una pausa en la que nada debe suceder, no efectuándose durante ella percepción alguna ni ejecutándose acto de ningún género. El suceso desagradable no es olvidado pero si despojado de su afecto y suprimidas o interrumpidas las relaciones asociativas quedando así aislado y no siendo tampoco reproducido en el curso del pensamiento conciente. Entre los procedimientos de aislamiento podemos citar las pausas en el curso del pensamiento, rituales y todas las medidas que permitan establecer un hiato en la sucesión cronológica de pensamientos o de actos.

-Anulación: consiste en la realización de un acto determinado con el fin de anular o reparar el significado de uno anterior. Se trata de realizar algo de carácter positivo que real o mágicamente, es contrario a algo que fue realizado antes. Se intenta atenuar o anular la significación, valor o consecuencias de un comportamiento.

-Regresión: tiene lugar cuando aparece un conflicto actual que el sujeto no puede resolver y entonces reactiva y actualiza conductas que han sido adecuadas en otro momento de su vida, pero que se corresponden a un nivel anterior, infantil. Nunca es un revivir total de conductas anteriores, sino que siempre son conductas nuevas y distintas, pero que se hacen dentro de un molde o estilo que pertenece al pasado.

-Negación: es característica de la infancia la negación de las realidades displacenteras, se mantiene a pesar de que el desarrollo de la capacidad de juicio de la realidad hace imposible esta falsificación global de la realidad. Sigue funcionando ante ciertas percepciones de carácter doloroso o desagradable.

-Racionalización: es una forma de negación en la que para evitar el conflicto o la frustración se dan razones o argumentos que los encubren, explicaciones coherentes desde el punto de vista lógico y aceptable desde el punto de vista moral.

-Intelectualización: es un proceso en virtud del cual, el sujeto intenta dar una formulación discursiva a sus conflictos y a sus emociones, con el fin de controlarlos. Presenta sus problemas en términos más racionales y generales que emocionales y personales. La mayoría de las veces, el término se toma en sentido peyorativo; designa el predominio otorgado al pensamiento abstracto sobre la emergencia y el reconocimiento de los afectos.

-Sublimación: las tendencias que en su forma original eran culturalmente rechazadas, se cambian por conductas aceptadas y útiles. Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados. Freud describió como actividades de sublimación a la actividad artística y la investigación intelectual.

FICHA 1739 Concepto de Angustia Musa, M. – Guerra, M.

El termino angustia nos remite al estado afectivo de aflicción, congoja, que surge ante una sensación de amenaza indeterminada; generalmente acompañada de signos neurovegetativos característicos (sudoración, taquicardia y palpitaciones).

Freud diferencia a la angustia de dos conceptos: el miedo y susto. Para el primero existe una causa objetiva, un elemento u objeto externo que lo provoca. El segundo surge como un producto de la irrupción de peligro frente al cual el Yo no se halla preparado. La angustia seria una reacción inespecífica global.

Freud comienza la conceptualización de su primera teoría de la angustia, donde explica su mecanismo de producción en el estancamiento de la libido. Una teoría en términos económicos que entiende que este quantum energético inmovilizado, es transformado y liberado en forma de angustia. Dicho estancamiento podría tener dos causas: falta o inadecuación de la satisfacción sexual (Neurosis de angustia) o por defensa psíquica (Psiconeurosis de defensa). Entonces en la primera teoría, la angustia es producida por efecto de la represión.

En “Inhibición, Síntoma y Angustia” propone una segunda teoría donde la angustia se convierte en una señal de alarma para el Yo. Le advierte un peligro externo realista (amenaza de castración) al modo de una señal anticipatoria inconsciente que remite a la reacción angustiosa propia de una situación traumática primitiva. Entonces en la segunda teoría, la angustia es causa de la represión.

El proceso seria el siguiente: en el Ello hay un incremento pulsional, el amor al objeto del mundo exterior conlleva amenaza de castración, entonces aparece la Angustia como señal de alarma en el Yo y da lugar a la represión que recae sobre la pulsión.

FICHA 1779 Una puntuación sobre la transferencia Guerra M.

En “Estudios sobre la histeria” Freud habla de una circunstancia que en la realización de tal análisis catártico desempeña un papel indeseadamente importante. Tal circunstancia se presenta por un fracaso en el esfuerzo asociativo. Lo que llamo resistencia. Tal resistencia puede aparecer vinculada con la perturbación de la relación del enfermo con el medico. En otro apartado dice: “cuando el enfermo se atemoriza al ver que transfiere a la persona del médico representaciones displacentes emergidas durante el análisis, caso muy frecuente e incluso regular en ciertos análisis, la transferencia al medico se lleva a cabo por medio de una falsa asociación.

En “La dinámica de la transferencia” Freud apela al esquema de las series complementarias para situar la transferencia en tanto que repetición de una especie de patrón o clisé de la relación del sujeto con los objetos. Dice que solo una parte de estas tendencias libidinosas que determinan la vida erótica han realizado una evolución psíquica completa. Esta parte, vuelta hacia la realidad, se halla a disposición de la personalidad conciente. En cambio, otra parte de tales tendencias libidinosas ha quedado detenida en su desarrollo por el veto de la personalidad conciente y de la misma realidad y solo ha podido desplegarse en la fantasía o ha permanecido confinada en lo inconsciente. Es, por lo tanto, perfectamente normal y comprensible que la carga de libido que el individuo parcialmente insatisfecho mantiene esperanzadamente pronta se oriente hacia la persona del medico. Y esta carga se atenderá a ciertos modelos, se enlazará a uno de los clisés dados en el sujeto de que se trate o incluirá al medico en una de las series psíquicas que el paciente ha formado hasta entonces.

En “Recuerdo, repetición y elaboración” Freud dice que el analizado no recuerda nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo. No lo reproduce como recuerdo sino como acto, lo repite, sin saber, naturalmente, que lo repite. Y agrega que la transferencia no es por si misma mas que una repetición y la repetición, la transferencia del pretérito olvidado. Liga entonces la transferencia con la repetición y la resistencia. Ya que en la transferencia, el analizante repite en lugar de recordar. Pero la transferencia no es solo resistencia sino que también posibilita la cura analítica. Y entonces hablamos del amor de transferencia. Ante esto Freud dice: “conservemos la transferencia amorosa, pero la trataremos como algo irreal, como una situación para la que ha de atravesar fatalmente en la cura, que ha de ser referido a sus orígenes inconscientes y que ha de ayudarnos a llevar a la conciencia del paciente los elementos mas ocultos de su vida erótica, sometiéndolos así a su dominio conciente.



Contratransferencia: conjunto de las manifestaciones del inconsciente del analista relacionadas con las manifestaciones de la transferencia del paciente. El analista no debe darle nada al analizante que provenga de su propio inconsciente. Para esto tiene que reconocer y superar su contratansferencia para estar libre de si mismo. En cambio, acceder a la propuesta “contratransferencial” del entrevistado, responder en el plano de la reciprocidad afectiva, nos alejaría del lugar desde el cual podemos ejercer nuestra función.

FICHA 1791 Algunas notas sobre el análisis de la Prueba de la Realidad Campos, S.



Prueba de realidad: es un proceso que permite al sujeto distinguir los estímulos procedentes del mundo exterior, de los estímulos internos y prevenir la posible confusión entre lo que el sujeto percibe y lo que meramente se representa, que se hallaría en el origen de la alucinación.

Los criterios preceptúales comunes, permiten mantener una cierta invariancia en la lectura de las significaciones, constituyen el núcleo de lo que se llama Juicio de realidad. La prueba de realidad permite la diferenciación de la organización límite de personalidad, de los principales síndromes psicóticos. Se define por la capacidad de diferenciar el si mismo del no si mismo, lo intrapsíquico, de los orígenes externos de la percepción y estímulos y la capacidad para evaluar realísticamente el contenido de nuestros propios afectos, conductas y pensamiento en términos de las normas sociales ordinarias. Se reconoce por un lado por la ausencia de alucinaciones y delirios y por el otro por la ausencia de un afecto o emoción, o un contenido de pensamiento o una conducta fuertemente inapropiada o bizarra.



El principio de realidad forma un par con el principio de placer, mientras que al primero lo gobierna el proceso secundario (la represión permite que el pensamiento sea el eje cardinal que dirige el discurso y sus acciones, percepciones, acompañado de una investidura afectiva-emocional acorde a los estímulos. Predomina la lógica y la coherencia) en el segundo gobierna el proceso primario (esta bajo el predominio pulsional en la necesidad de descarga y satisfacción inmediata y se manifiesta con representaciones, percepciones “crudas” ligadas a la perseveración de temáticas sexuales o agresivas, objetos despedazados, fragmentados, inadecuación de las respuestas a los estímulos, percepciones atípicas con escasa o ninguna compatibilidad con los objetos del mundo físico y social, desorganización de las secuencias temporoespaciales, ausencia de coherencia ideacional con fallas a la lógica formal, expresiones de afectos masivos atribuidos a contenidos de muerte, miedo, destrucción, persecución o euforia melagomaníaca, entre otras).

Prueba de realidad en la entrevista: se reconoce por la adecuación a la consigna, organización del pensamiento expresado en lógica discursiva y orientación temporo-espacial.

Prueba de realidad en las técnicas gráficas: se reconoce por la adecuación a la consigna, la precisión formal y el tamaño, emplazamiento y secuencia. La adecuación a la consigna es la capacidad para responder a la consigna adecuadamente, la precisión formal tiene que ver con dibujar las figuras u objetos con buena representación de las partes y relaciones, representación diferenciada de las partes y la integración de las diferentes zonas del gráfico. También hay que ver el grado de humanización (completud, complejidad e integración).

Prueba de realidad en el cuestionario desiderativo: se reconoce cuando se puede responder adecuadamente a la consigna mediante cualquier contenido de la fantasía desiderativa. Cuando no se cumple con la prueba de realidad podemos ver el fracaso a responder la consigna, ya sea en modo silencioso, huida o descarga emocional, y también comentarios autorreferentes que sustituyan la respuesta a la consigna. Por ejemplo “Me gustaría ser un caballo alado porque puede bucear en los ríos”.

Prueba de realidad en el TRO: adecuación a la consigna, construcción de relatos adecuados a las láminas, es decir, que no incluya personas que no estén o que sean bizarros, que se respeten los tres tiempos demandados, etc.

Prueba de realidad en el RO: cuando el pensamiento se manifiesta con una lógica absurda, desordenada o caótica hay alteración en este principio. Es esperable comprensión y cumplimiento de la conducta, atribución de percepciones identificables por el examinador, ósea, una realidad compartible, contenidos vitales e intereses en contenidos humanos por sobre los contenidos animales e inanimados, presencia de 5 respuestas populares y el hecho de no encontrarse fenómenos especiales. Y por sobre todas las cosas el mantenimiento de la conciencia de interpretación, que significa que el sujeto es capaz de concebir la realidad de la situación como el despliegue de una tarea interpretativa y no del orden de la certeza o del reconocimiento. Es deseable que no aparezcan rupturas o anulaciones serias de esta conciencia, como son las autorreferencias, la lógica autista, fracasos o fallos, las respuestas geométricas que mostrarían la fragilidad en la prueba de realidad. Además hay que tener en cuenta la calidad formal de las respuestas, ya que las que son valoradas positivamente nos van hablar de un juicio de realidad conservado.

FICHA 1777 Procedimientos metodológicos para la administración de la E. inicial Pérez Lalli, M.

NO LO RESUMO PORQUE ES UNA GUIA PARA REALIZAR LA ENTREVISTA.

FICHA 1781 Entrevista semidirigida Pozzi, N – Pérez Lalli, M.

La entrevista semidirigida es la técnica psicológica insustituible del psicodiagnóstico, por su carácter proyectivo.

La entrevista inicial: va a ser la que le da comienzo al proceso psicodiagnóstico. Es un intercambio verbal entre el psicólogo y un consultante al que se le trata de comprender en su singularidad para dar respuesta a una demanda. En tanto inicial, en general se trata del primer encuentro cara a cara con el psicólogo. En tanto proyectiva tiene las características de las técnicas proyectivas. Son construidas para promover distintos tipos de conductas que tienen la función de exteriorizar la estructura y la dinámica de la personalidad. Responde a los conceptos de proyección, determinismo psíquico y apercepción.

En la entrevista semidirigida no se trabaja con preguntas previamente establecidas, ya que no es una entrevista estandarizada sino que en función del despliegue de la situación en el aquí y van a surgir las posibles intervenciones. Consta de un momento libre y un momento mas dirigido. Lo que define a la entrevista semidirigida es una estructura que acabamos de decir y una actitud por parte del entrevistador. Inicia con un estimulo lo suficientemente ambiguo pero estructurado a la vez. El aspecto ambiguo permite al sujeto adentrarse en el proceso psicodiagnóstico, desde el lugar que su psiquismo “le imponga”, el momento libre comienza con la consigna: “háblame de vos”. Por otra parte, la tarea de diagnóstico es una labor investigativa. Así, una vez estimulada la proyección, toda técnica establece un momento en el cual disminuye la ambigüedad, “sacrificando” algo del carácter proyectivo, para adentrarse en un momento de focalización, mas dirigido. Donde comienza una tarea exploratoria especifica en la cual se realiza una indagación orientada a obtener datos mas precisos sobre lo relatado. El objetivo es profundizar las hipótesis que ha construido el entrevistador en el momento libre, recabando información que no ha sido brindada espontáneamente por el entrevistado y que es necesaria a los fines diagnósticos.



Entrevistas mediatizadas por otras técnicas proyectivas: los test se administran siempre en el marco de una entrevista. Por ejemplo, en el test de Ro, se realiza un interrogatorio sistemático (retest) respecto a las características de la respuesta. Sin embargo, esto solo se hace luego de que el sujeto ha visto todas y cada una de las láminas y ha podido responder, sin intervención alguna “qué podría ser eso” para él.

Entrevista de devolución: es el encuentro final. Tiene por objetivo trabajar con el consultante sobre algunas hipótesis presuntivas que se han establecido. No esta por fuera del proceso sino que es un espacio de construcción, ratificación y rectificación de hipótesis. El entrevistador mantiene la misma actitud, procurando no obstaculizar el despliegue subjetivo que consiste en que el sujeto siga brindando datos y establezca asociaciones que le permitan apropiarse mejor de los resultados que el entrevistador le ofrece. Hay que tener en cuenta que la propia cualidad final del encuentro, pone en juego variables nuevas en la situación que pueden ser estimulo sobre aspectos del sujeto que antes no habían aparecido. En esta etapa el psicólogo dice lo que ha podido inferir de la producción del sujeto.

Campo psicológico: es el emergente complejo del vínculo entrevistado-entrevistador que se lleva a cabo en un espacio, un tiempo particular (situación), en un contexto y en cualquiera de los ámbitos del trabajo psicológico, a través de una particular relación que se funda entre ambos, con propósitos definidos. Para obtener el campo particular de la entrevista debemos contar con un encuadre fijo. El entrevistador controla y dirige la entrevista, favoreciendo que el campo sea configurado predominantemente por las variables del entrevistado.

El encuadre: consta de determinadas reglas, indicaciones y acciones previstas y planificadas por el entrevistador. Las mismas responden a criterios racionales y estrategias metodológicas inherentes a toda actividad científica, como también refiere a criterios técnicos que le serán explicitados con claridad al examinado.

Es un marco fijo que delimita, contiene y estabiliza la situación del campo de la entrevista y su dinámica. Que sea fijo no quiere decir que se deba entender de una actitud rígida e inamovible. De ser necesario se establecen ajustes en las estrategias técnicas. Así, la plasticidad es valiosa para que el psicólogo pueda ubicarse frente al “caso” con acierto y dar con el encuadre apropiado.

También facilita la observación de los fenómenos psicológicos relacionados con la manera que el entrevistado percibe este marco, le molesta, se adapta, intenta modificarlo, etc. todas conductas que darán cuenta de su estilo relacional, estabilidad o constancia, coherencia, contradicciones, formas de interactuar y relacionarse con otras personas.

El encuadre funciona como una especie de estandarización de la situación estimulo que le ofrecemos al entrevistado, para que deje de oscilar como variable para el entrevistador. Con esto nos aseguramos que el material surja del paciente y las variables sean introducidas por el y no por el psicólogo.

Un encuadre siempre esta presente, aun para aquellos entrevistadores que manifiestan trabajar sin encuadre, podemos decir que ese es su encuadre, es decir, no mantener fijas ciertas variables.

Algunas variables que se deben controlar son: la modalidad del entrevistador, definición de roles (funciones de quienes intervendrán en el proceso), explicitación de la tarea a desarrollar (momentos, etapas, contrato), procedimientos técnicos (técnicas proyectivas y psicométricas), tiempos, lugar, cantidad estimada de encuentros, fechas y horarios, objetivos del psicodiagnóstico, expresión textual de las consignas, entrevistas de devolución oral al consultante (con especificidad al ámbito), informe escrito con adecuación a quien lo solicita y a la especificidad de cada ámbito y los honorarios.






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