Familia, pobreza y ciudadanía: realidades (I)reconciliables Angelina Dois C



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Familia, pobreza y ciudadanía: realidades (i)reconciliables
Angelina Dois C.

Enfermera-matrona, Licenciada en Enfermería, Magíster en Psicología.

Profesora Asociada Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina

Pontificia Universidad Católica de Chile


Resumen

La familia es el ámbito donde las personas toman decisiones que inciden en su bienestar, su desarrollo y en el ejercicio ciudadano. La familia pobre habitualmente es invisibilizada en este potencial dado que se la considera en sí misma como vulnerable. Objetivo: explicar la relación entre familia y pobreza desde la experiencia familiar de quienes viven en dicha condición. Metodología: estudio cualitativo analítico relacional basado en la Grounded Theory. Los datos fueron recolectados con entrevistas semi estructuradas y la Escala de Resiliencia SV-RES a adultos chilenos(as) con ingreso familiar

Palabras claves: familia, pobreza y ciudadanía.

Abstract

The family is the place where people make decisions that affect their well-being, development and the exercise of citizenship. The poor family is usually invisible in this potential as it is considered in itself as defenseless. Objective: To explain the relationship between family and poverty from the family experience of those living in that condition. Methodology: relational analytical qualitative study based on the Grounded Theory. The data were collected through semi-structured interviews and Resilience Scale SV-RES to Chilean adults with household income

Key word: poverty, family and citizenship

Introducción

La ciudadanía puede definirse como el espacio de actuar público y de ejercicio de los derechos de los individuos. Clásicamente se ha entendido el concepto de ciudadanía desde tres ópticas: la ciudadanía social vinculada a quienes son sujeto de derecho, la ciudadanía legal que garantiza la igualdad ante la ley y la ciudadanía política, es decir, la posibilidad que tienen las personas de intervenir en las decisiones políticas del Estado (Zuluaga, 2003). Es cada vez mayor la investigación sociológica que apunta a considerar la cultura como base de la construcción de ciudadanía (Renguillo, 2003; Elia, Gauna & Nieto, 2010), dado que implica la relación que se establece entre los actores sociales involucrados, es decir, las personas, el Estado, la sociedad y sus instituciones (Gutiérrez, 2011). Estas relaciones se actualizan en la cotidianeidad de la vida de las personas en tanto ciudadanos y van adquiriendo así un sentido y una representación social que es común a quienes forman una determinada sociedad (Jodalet, 1986, citado en Gutiérrez, 2011).

Por otro lado, la representación social de una realidad y/o condición establecida permite al individuo construir su propia realidad y en el proceso, construirse a sí mismo y definir su estatus o posición en el orden social. Esto a su vez, posibilita el establecimiento de relaciones sociales con distinto grado de poder (Villarroel, Brito & De Armas, 2004).

En el contexto de las representaciones sociales, la familia ha sido históricamente vinculada al mundo privado de las personas, sin embargo, es a través del ejercicio de funciones que le son propias que se desarrollan los procesos de socialización fundamentales que habilitan a sus miembros para el ejercicio ciudadano y la vida en democracia. Pese a esto, es permanentemente invisibilizada frente al Estado que diseña políticas públicas en temas de familia que dan cuenta de decisiones que han sido tomadas sin considerar a las personas que son objeto de las mismas, reconociéndoles derechos sociales y legales, pero no los que emergen del ejercicio de su ciudadanía política.

Esta situación se hace aún más dramática al referirse a condiciones de vida definidas como vulnerables, entre ellas, la condición de pobreza (León, 2011).

En Chile, como en otros países, son considerados pobres aquellos hogares cuyos ingresos per cápita son inferiores al mínimo establecido para satisfacer las necesidades básicas de sus miembros y en situación de indigencia a aquellos hogares cuyos ingresos son inferiores al mínimo establecido para satisfacer las necesidades alimentarias de sus miembros. Según los indicadores de estratificación social, el 50% de las familias del país son de nivel socioeconómico bajo; 3.7% de ellas son indigentes y un 11.4% son pobres no indigentes. Aun así, en los hogares en torno a la línea de la pobreza se describen flujos de pobreza-no pobreza y viceversa, debido a la inestabilidad de los ingresos per cápita, a cambios en el número de integrantes de la familia y al aporte económico generado por los hijos mayores de 15 años (Estefanía & Tarazona, 2003; Fondo Nacional de Superación de la Pobreza, 2005; CASEN, 2009).

Sin embargo, el criterio económico pese a ser el más frecuente en las definiciones de pobreza, limita la capacidad operacional de las personas y familias a la provisión de bienes a sus miembros (Plazas, 2010). La evidencia muestra que las familias a pesar de las adversidades, logran salir adelante. A esta capacidad se le llama resiliencia, es decir, la aptitud de resistir la destrucción y preservar la integridad en circunstancias difíciles, y de reaccionar positivamente a pesar de las dificultades. Una persona con características resilientes es aquella capaz de establecer relaciones sociales constructivas, con un sentido positivo de sí mismo, que dimensiona los problemas, tiene sentido de esperanza frente a las dificultades, extrae significado de las situaciones de estrés, desarrolla iniciativa y se fija metas posibles de alcanzar (Álvarez & Baranda, 2006; Saavedra & Villalta, 2008).

Siendo la familia el núcleo primario de referencia, es importante considerar que éstas crean sus propios sistemas de representaciones incorporando características de la cultura y subcultura donde se insertan lo que es reforzado por la representación colectiva que de ella hacen sus integrantes. Y es este sistema de representaciones y significados el que determina la interpretación de la realidad que la familia impone a sus miembros constituyéndose como un modelo que guía y da sentido a las acciones de sus integrantes, no solo en la intimidad sino también en la forma de ejercer la ciudadanía, lo que puede ser un factor protector en condiciones de pobreza (Ceirano, 2000).

Objetivo

Explicar la relación existente entre las concepciones teóricas de familia y pobreza con la experiencia familiar de las personas que viven en condiciones de pobreza.

Metodología

Diseño: Estudio cualitativo de diseño analítico relacional basado en la Grounded Theory.

La información se generó con entrevistas semi estructuradas basadas en un guión temático, un instrumento para variables sociodemográficas y la Escala de Resiliencia SV-RES a un representante adulto de cada familia que cumpliera con los criterios de inclusión: chilena(o), que se reconociera como parte de una familia, con ingreso familiar per cápita menor a US$275 y que estuviera dispuesto a firmar Consentimiento Informado.

Para acceder a los sujetos participantes se utilizó muestro por conveniencia y en cadena (Sandoval, 1996).

El criterio de finalización de las entrevistas fue la saturación teórica de la información (Flick, 2004). Cada entrevistas tuvo una duración aproximada de una hora y fueron grabadas en su totalidad y transcritas verbatim.

El análisis se realizó bajo la aplicación sistemática del método y los procedimientos propuestos por la Grounded Theory (Glaser & Strauss, 1967).

Para el análisis descriptivo se utilizó codificación abierta, para identificar conceptos emergentes, sus propiedades y dimensiones. Para el análisis relacional, codificación axial para relacionar categorías y subcategorías en torno a ejes aglutinadores y codificación selectiva para integrar estas categorías a un esquema teórico más amplio que permitió formular un modelo explicativo. Los pasos del proceso de análisis fueron: a) Lectura amplia y exhaustiva de las narrativas transcritas de cada entrevista, para obtener un sentido del todo, b) Segunda lectura para identificar los temas o categorías relacionados con el fenómeno, fundamentadas en frases textuales, c) Organización de las categorías en torno a algunas más amplias, que dan cuenta de la esencia del fenómeno en estudio, d) Análisis comparativo de las categorías encontradas desde las narrativas de los participantes, con aquellas reveladas en la literatura sobre el tema. Refinamiento y fundamentación teórica de las categorías y subcategorías y e) Proposición de las categorías y subcategorías que revelan la relación existente entre las concepciones teóricas de familia y pobreza con la experiencia familiar de las personas que viven en condiciones de pobreza, fundamentadas en sus palabras y en la literatura. Para el rigor metodológico se aplicaron los criterios de Guba (1990): a) Credibilidad: obtenida a través de la expertez del equipo en el tema en estudio y metodologías aplicadas. Los resultados fueron devueltos a algunas participantes, para verificar si revelan su propia experiencia respecto del fenómeno, b) Fidegnidad: cada categoría se fundamentó en palabras textuales de las participantes, c) Confirmabilidad: Se llevó registro de cada paso del método seguido (registros, entrevistas, notas y análisis del equipo), d) Transferibilidad: La descripción exhaustiva del fenómeno permite a los lectores verificar si representa al fenómeno en estudio y si es transferible a otras poblaciones parecidas. Las categorías relevantes del fenómeno fueron determinadas de acuerdo a los resultados aportados por las entrevistas semi estructuradas, los antecedentes bibliográficos y la triangulación de los datos.

Las consideraciones éticas de este estudio se originan a partir del resguardo de la dignidad de la persona durante toda investigación, considerando el consentimiento informado aprobado por el Comité de Ética de la Escuela de Enfermería de la Pontificia Universidad Católica de Chile que asegura la confidencialidad de la información, la participación voluntaria y el respeto por la autonomía de las personas participantes.



Resultados

La muestra formada por 15 mujeres, entre 89 y 24 años, en su mayoría con baja escolaridad, dueñas de casa, de familias formadas por un promedio de 4,2 integrantes. El 50% de las familias perciben ingreso mensual entre US$226 y US$271 ($125.001 y $150.000 pesos chilenos) y el 19% entre US$90 y US$ 135 ($50.001 y $75.000 pesos chilenos). En la Escala de Resiliencia se obtuvieron puntajes globales altos, al igual que cada una de las tres sub- escala que evalúan dimensiones relacionadas con identidad, autonomía, redes, metas, autoeficacia y generatividad.

El análisis descriptivo realizado a partir de las entrevistas permitió identificar 5 categorías que se relacionan directamente con el fenómeno en estudio:

- Definiendo familia

- Significado de la familia en la vida de las personas

- Definiendo pobreza

- Caracterizando a las familias pobres

- Definiendo riqueza


Las participantes reconocen elementos estructurales que describen a los distintos tipos de familia, quiénes las forman y cómo se constituyen los vínculos que las unen. En ese sentido, describen como familia a personas que tienen algún grado de parentesco sanguíneo o civil y dan cuenta de estructuras familiares variadas que se constituyen como familia. Sin embargo, esta descripción se supedita a las características que para ellas son irrenunciables al momento de definir una familia, entre ellas, el que haya afecto/cariño entre sus miembros, que tengan canales de comunicación expeditos entre sus integrantes y sobre todo, que tengan un proyecto común por el cual trabajar, que surge de la concepción que la familia se constituye a partir de una decisión personal.
“…Mi familia son mi marido-hijos… yo elegí estar con mi pareja y porque yo quise tener a mis hijos…” (E7, 35)1
Todas las participantes de este estudio se reconocen como pertenecientes a una familia. Para ellas la familia es una totalidad que da significado y sentido a la vida, lo que vinculan con la capacidad ilimitada que ellas perciben en sí mismas de entregar afecto a sus integrantes.

En relación a la pobreza, la totalidad de las entrevistadas describe dos tipos de pobreza. La primera asociada a la falta de recursos (materiales y no materiales) y la segunda vinculada a relaciones de dependencia. Siendo este último tipo de pobreza el que es considerado por ellas como pobreza real ya que las carencias materiales pueden revertirse con esfuerzo y trabajo. La pobreza por dependencia fue vinculada a personas que no se esfuerzan por conseguir sus metas y concretar sus proyectos, que no tienen aspiraciones y no experimentan crecimiento personal.

Al describir a las familias, las entrevistadas reconocen que hay familias que viven en condiciones de pobreza material, pero eso no significa que sean familias pobres. Una familia pobre es descrita como aquella en que no hay comunicación ni apoyo mutuo entre sus miembros y en que cada uno de sus integrantes vela por intereses personales y no por los intereses de la familia como un todo.

Las participantes, son enfáticas en describir que la riqueza de una persona está esencialmente ligada a su pertenencia a una familia ya que es la familia la encargada del cuidado de sus integrantes y de la transmisión de valores esenciales.


“…en cambio, una familia eeh en general tiene la riqueza misma de ser familia y ya eso la sitúa fuera de la pobreza” (E2, 237)

Del análisis relacional se desprende que para las mujeres entrevistadas, la familia se define a partir de tres aspectos centrales e irrenunciables. La comunicación, que da cuenta de características de las relaciones interpersonales de los integrantes de la familia y la forma en que enfrentan distintas situaciones por las que atraviesan como familia y de manera individual sus integrantes en pro del proyecto y las metas compartidas. El segundo elemento definitorio es el cariño, que aparece como un presupuesto necesario para mantenerse juntos en el tiempo, alcanzar las metas y trascender más allá de los intereses personales. Por último, el tercer elemento es la concepción de familia como proyecto de vida, que influido por la comunicación y el afecto, motiva a iniciar y mantener la familia y que tiene como característica más importante las metas compartidas por sus integrantes, la disponibilidad de los mismos para con quienes la componen y el cumplimiento de las funciones propias de las familias relativas a la satisfacción de necesidades de cada uno de sus miembros.

A juicio de las entrevistadas, contar con un proyecto compartido por todos los integrantes de la familia, es la clave para diferenciar a las familias que seguirán trayectorias de pobreza versus aquellas que no lo harán, no así respecto de los recorridos individuales ya que distinguen que la condición de pobreza de una persona es independiente de la condición de pobreza de la familia a la que pertenece y viceversa.

Figura 1: Características de las familias que viven en condiciones de pobreza



Respecto de la pobreza, el análisis de los datos obtenidos en este estudio, permite distinguir dos formas, una asociada a la falta de recursos y otra vinculada a relaciones de dependencia.

Respecto de la carencia de recursos, estos se relacionan casi exclusivamente con la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas de sus miembros (recursos materiales), y a las oportunidades de acceso a beneficios sociales y trabajos y a recursos personales con los que la persona cuenta como la educación, los valores y las redes de apoyo emocional (recursos no materiales).

El segundo tipo de pobreza descrito es la pobreza por dependencia, que en el caso particular de las entrevistadas se asocia a tres características: estancamiento, conformismo y actitud ganancial.

El conformismo es percibido como una decisión personal por ser pobre y mantenerse en la pobreza, sin recibir ni buscar ayuda. Esta forma de entender la pobreza como responsabilidad personal asociada a desidia, pereza falta de esfuerzo, poco o nulo interés por mejorar ha sido avalada por diversos estudios que dan cuenta de factores individuales como causa primaria de pobreza (Palomar y Cienfuegos, 2006)

A su vez, la actitud ganancial es descrita como un modo de ser que se vincula al interés de obtener beneficios derivados de la condición de pobreza, sin que se requiera realizar ningún esfuerzo para lograrlo, como por ejemplo, la obtención de beneficios sociales de fondos públicos, lo que también ha sido descrito en otros estudios (Fondo Nacional para la Superación de la Pobreza, 2005). Por último, el estancamiento se vincula a personas que son percibidas como flojas y que no se esfuerzan para conseguir sus metas y concretar sus proyectos, que no tienen aspiraciones ni experimentan crecimiento personal y que a la luz de los resultados de este estudio, se ve influido por el conformismo y la actitud ganancial de las personas consideradas pobres y que según algunos autores se relaciona exclusivamente a factores ligados a un capital humano insuficiente (Leiva & Parra, 2011)



Figura 2: Percepción de pobreza


Conclusiones

La familia es el grupo primario más importante en la vida de los individuos y es además, el ámbito social donde las personas toman decisiones importantes sobre su vida, trabajo y otras acciones que inciden en su bienestar (Arriagada, 1998), entre ellas, las acciones vinculadas con las construcción de su vida en la sociedad en que están insertos. Estas acciones incluyen necesariamente el ejercicio de la ciudadanía.

La ciudadanía puede entenderse como el espacio de actuar público y de ejercicio de los derechos de los individuos y plantea una estrecha relación entre el Estado y las personas. Sin embargo, al observar esta relación se debe considerar como está siendo concebida desde los actores involucrados, lo que es especialmente importante al referirse a personas en condición de pobreza. Por un lado, el Estado tradicionalmente ha entendido la pobreza desde la óptica de la carencia de recursos económicos y desde ahí distingue en condición de vulnerabilidad a las personas cuyos ingresos no alcanzan lo definido con criterio económico. Por otro lado, los resultados de este estudio dan cuenta que las personas entrevistadas entienden a la pobreza como una condición que tiene que ver con la actitud a la vida y a la forma de enfrentar la adversidad que ésta plantea y excluyen de este razonamiento la capacidad de adquirir y proveer de bienes a sus integrantes para potenciar el valor de la familia en sí mismo, como eje articulador que significa y da sentido a la vida.

Es entonces que la relación pobreza-ciudadanía-Estado se polariza de manera irreconciliable. El socialmente definido “pobre” no se considera como tal mientras el Estado lo instala en espacios de “vulnerabilidad”. Surge entonces la duda respecto de la posibilidad real que tiene una persona que vive en condiciones de pobreza en sociedades capitalistas de desarrollar y ejercer ciudadanía.

Si se sostiene el empeño estatal y social de victimizar a las familias que viven en condiciones de pobreza, se amplían las brechas sociales y se desconoce la capacidad que tiene la familia de imponer modelos que guían y dan sentido a las acciones de sus integrantes, lo que sin duda impactará en el tipo de sociedad que se construya y en las relaciones que establezcan sus integrantes.

Reconocer a la familia desde las ópticas propias permitirá descubrirla en su realidad y enfrentar la tarea de ayudarla a emerger con sus propias fuerzas y potencialidades. Por lo tanto, para abordar la problemática y necesidades de las familias que viven en condiciones de pobreza, se debe intentar develar el mapa interno sobre el cual la familia construye su forma de pensar, actuar y sentir, sus manifestaciones y su modo de vivir. De esta manera es posible comprender el significado particular atribuido a hechos y experiencias de la vida que ponen en juego la identidad de las familias y de las personas y generar formas creativas de trabajo intersectorial que les permitan abordar sus problemas, potenciando el desarrollo de sus capacidades y de integración real de todos quienes forman la sociedad permitiendo la construcción de sistemas de representación inclusivos.

Limitaciones

Dentro las limitaciones de esta investigación se deben considerar que los resultados obtenidos son el reflejo exclusivo de la vivencia de un grupo particular de mujeres y sus resultados si bien comparte elementos con otros estudios en esta línea, no pueden ser generalizables. Por otro lado, la muestra estuvo formada sólo por mujeres con niveles altos de resiliencia, situación que no fue intencionada por el equipo de investigadoras, por lo que nuevamente solo permite acceder a una parte de la realidad.

Bibliografía

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1 Las letras corresponden a las entrevistas, el número que acompaña a la letra corresponde al número de entrevista y el número después de la coma, al párrafo de la entrevista donde aparece la aseveración




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