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LO CUANTITATIVO Y LO CUALITATIVO EN EL ANALISIS CIENTIFICO



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LO CUANTITATIVO Y LO CUALITATIVO EN EL ANALISIS CIENTIFICO



Las regularidades o razones por las cuales el ser humano puede explicar el por qué ocurren los hechos o fenómenos en la naturaleza, la sociedad y él mismo, permanecen ocultas hasta que este último no reúna las evidencias necesarias para poder reconstruir lo que ocurre y con ello brindar una posible explicación. Todo transcurre a través de un proceso de elaboración y construcción racional y subjetiva, a partir de los hechos y evidencias que puedan ser constatados. Esta es la manera más general en que veo que se presenta la interdependencia de la realidad y la construcción del conocimiento acerca de ella.
En este sentido, resulta ilustrativo y orientador lo que nos señala L.S. Vigotsky acerca de la imaginación creadora y sus más importantes características en relación con su papel en el proceso de construcción del conocimiento científico, dice Vigotsky:
El análisis científico de la creaciones fantásticas y más alejadas de la realidad, por ejemplo: las fábulas, los mitos, las leyendas, etc., nos confirman que las creaciones más fantásticas no son otra cosa que una nueva combinación de los elementos que fueron extraídos, em resumen, de la realidad y han sido sometidos a la actividad modificadora y transformadora de nuestra imaginación” (Vigotsky, 1999, pag.10-11).
Más adelante precisando este proceso y sus resultados plantea:
La actividad creadora de la imaginación depende directamente de la riqueza y la diversidad de la experiencia anterior del hombre, ya que esta experiencia brinda el material con el cual se ha estructurado la fantasía” (Vigotsky, 1999, pag.12).
Siguiendo este importante análisis que mucho tiene que ver con lo que estamos tratando y la necesidad de, por una parte, promover la libre expresión de la creatividad humana, expresión ella de la subjetividad y fundamento de la construcción científica del conocimiento y, por otra, lograr una regulación y control de ella, con el propósito de construir una imagen de la realidad que no la distorsione o no se corresponda, con ella. En este sentido Vigotsky señala una propiedad de la imaginación que a la vez que garantiza la labor y creación de las ciencias, también puede perjudicarla y es eso precisamente con lo que ha luchado el ser humano, desde su expresión más exagerada, en la Edad Media. Dice Vigotsky:
Las impresiones de la realidad se transforman aumentando o disminuyen sus dimensiones naturales, la tendencia de los niños a la sobrevaloración, la exageración, al igual que esa misma tendencia de los adultos, tiene bases internas muy profundas que consisten, en gran parte, en la influencia que ejerce nuestro sentimiento interior sobre las impresiones exteriores” (Vigotsky, 1999, pag.22).
Más adelante precisa:
La sobrevaloración, la exageración, al igual que la imaginación em general es igualmente necesaria tanto para las artes, como para la ciencia. Sin poseer esta capacidad..., la humanidad no hubiese podido crear la astronomía, la geología y la física...” (Vigotsky, 1999, pag.23-24).
En este análisis está presente la importancia de la interdependencia de los elementos que se extraen o provienen de la realidad, los elementos que mediatizan, la sujetividad del ser humano y los productos de esta interdependencia: los contenidos de la construcción de los conocimientos y su relación con la realidad. Por ello la necesaria relación y dinámica de lo objetivo y lo subjetivo, lo cuantitativo y lo cualitativo, lo empírico y lo racional, lo lineal y lo no lineal, el orden y la sistematicidad, con el no orden y la no sistematicidad.
Todo este proceso, de una gran relatividad, porque lo único que parece ser mas objetivo y preciso es que los conocimientos que explican las cosas y su esencia, permanecen ocultos al hombre hasta que éste los descubre y formula o construye las explicaciones que satisfacen y perduran en el tiempo, al no producirse más evidencias que las refuten o las modifiquen. Es un proceso de constante cambio y transformación.
De esta manera es que avanzan las ciencias y el conocimiento sobre la naturaleza, la sociedad y el propio ser humano. La diferencia resulta enorme entre el momento en que el ser humano comenzó a dominar el fuego y la actualidad; sin embargo, muchos hechos y explicaciones aún permanecen sin ser descubiertas, pero, además, a medida que avanzan los conocimientos y el ser humano produce tecnologías y transformaciones, crea situaciones y hechos que tendrán su repercusión y que, por tanto, deberán ser objeto de estudios y explicaciones posteriores.
Para llegar a una explicación o construcción de los argumentos que pongan en evidencia por qué son así las cosas, por qué se producen las dinámicas e interrelaciones, a qué se deben los cambios y el desarrollo o formación de determinados hechos, el ser humano necesitará información, conocer qué elementos intervienen en el hecho, qué papel desempeñan, cómo interactúan con otros, aparentemente no relacionados, o por el contrario, estrechamente interconectados. Este proceso es muy complejo y ha requerido, requiere y requerira mucho tiempo y esfuerzo, a veces, de generaciones enteras de científicos.
La búsqueda de la información necesaria y suficiente está condicionada al conocimiento que se posea, en un momento determinado sobre el objeto de estudio y por supuesto de su naturaleza. También depende de las concepciones generales de los científicos que construyan sus explicaciones, o sea de su subjetividad, por eso toda construcción científica o del saber cotidiano, se encuenra mediatizada por esta última condición.
Existen hechos que resultan más evidentes y, por tanto, es, aparentemente, más fácil la obtención de información, pero hay otros que por su complejidad y, sobre todo, por la falta de conocimiento acerca de sus caracteríisticas y propiedades, resultan menos evidentes y más difíciles de estudiar. Sin embargo, la historia de las ciencias ha demostrado que siempre será posible la búsqueda y recogida de información a partir de concebir esto como un proceso que avanza a medida que se profundiza y amplia el conocimiento del objeto, a través de los estudios que realizan las disciplinas científicas con él relacionadas.
Sistemáticamente, los hechos y procesos, están brindando indicadores y se manifiestan de una u otra manera, en la interdependencia que estos tienen con el sujeto o con otros hechos de la realidad; sin embargo, se constituye en una generalidad que no se aprecien dichos indicadores hasta que no exista alguna intencionalidad por parte del sujeto, de encontrar algunos indicadores que nos permitan elaborar ideas, categorías y explicaciones acerca del hecho o proceso objeto de estudio. Aquí comienza, de esta manera, a tener un papel importante la subjetividad en el proceso de construcción del conocimiento.
Claro, esta intencionalidad puede llegar a tener hasta tres expresiones: la que parte de una elaboración predeterminada a partir de un sistema de conocimientos que ya se posee acerca del hecho o proceso, una intencionalidad menos premeditada y orientada a la búsqueda de lo que se produce de manera natural o de forma más espontánea y, por supuesto, también se puede incluir lo que se descubre por casualidad o sea donde no existe, una clara intencionalidad en un principio, aunque muy pronto la adquiere. Creo que todas estas vías son válidas para explicar la diversidad que se produce en el modo de iniciar un proceso para construir los conocimientos.
La objetividad en el conocimiento parece ser, esencialmente, una cierta organización y verificación de la subjetividad. Ambas cualidades son inseparables, se logra un conocimiento (subjetividad), más objetivo y preciso, cuando la propia subjetividad lo reconoce como tal. Ello se produce porque se aplican procedimientos, creados por ella misma, la subjetividad humana, que le permiten controlar, valorar y confiar en la posible dimensión real de la evidencias que se obtienen. De esta manera debe verse la dinámica compleja de construcción del conocimiento. Este es subjetivo por su naturaleza y, por tanto, su objetividad está expresada y constituida por sus procedimientos, productos y los objetos, en resumen por el contenido de la cultura.
Como este proceso está en constante movimiento, transformación y cambio, constantemente se está corroborando y precisando la objetividad de la subjetividad. La objetividad es un concepto creado por la subjetividad humana esencialmente después de las trágicas consecuencia del oscurantismo, dogmatismo, escolástica e hiperbolización, exageración y sobrevaloración de lo subjetivo e ideal en la Edad Media.
La objetividad es, en última instancia, el conocimiento de las regularidades, construidas y asumidas por la subjetividad, que explican que un hecho sea ese y no otro, dadas las condiciones que lo provocan y es por eso una expresión de la subjetividad. En la medida que el ser humano llegue a conocer cómo se produce la subjetividad, en esa misma medida, será más objetivo su conocimiento. Esto no sólo se logra apreciando las regularidades positivas sino también las supuestas no regularidades o los hechos más probables en detrimento de los menos probables. El problema radica en construir una explicación para cada uno de los hechos que se producen de acuerdo con el descubrimiento que se haga de su dinámica e interrelación con los elementos y condiciones internas y externas.
El ejemplo de la investigación longitudinal acerca del desarrollo educacional, psicológico y de la salud de los niños cubanos, realizada por nosostros puede ilustrar lo mencionado. En este caso se pone en evidencia que los hijos de las familias cuyos padres poseen mayor nivel de escolaridad, mayor participación social y mayor estabilidad en la pareja, tiene más probabilidad de desarrollarse física, psíquica, social y educacionalmente de una manera más positiva. Sin embargo, esta regularidad aunque se presenta en la mayoría de los casos, es sólo una parte del problema porque existen otras combinaciones que no dejan de constituirse también en una regularidad, aunque se presente en una proporción mucho menor.
A esto es a lo que le llamamos las otras regularidades que las ciencias y en particular la subjetividad humana, tienen también que explicar mediante generalizaciones que por su consistencia y confiabilidad permitan el conocer por qué se producen. Sin reconocer lo anterior, se cae muy fácil en los extremos y entonces se llega a posiciones dogmáticas y cerradas que no tienen en cuenta la existencia e interrelación de lo general, lo particular y lo singular.
Precisamente el error en que ha caído el llamado positivismo es hacer un dogma de la mayor probabilidad, de los niveles de significación, de la objetividad, olvidándose de lo esencial, que el conocimiento es relativo y que constantemente estamos conociendo algo más; que el conocimiento es esencialmente subjetivo y todo lo mencionado son artificios que ha elaborado la propia subjetividad humana para hacer dicho conocimiento más preciso, más confiable y más objetivo. De esta manera la objetividad, la precisión y la confiabilidad es un producto de la subjetividad, un logro de la cultura, del conocimiento.
Por todo ello la solución del problema no es rechazar los procedimientos que nos hacen hacer la subjetividad más objetiva, el problema está en no considerar el problema en toda su amplitud y complejidad evitando el reduccionismo y la simplificación, en los dos sentidos que me parecen que existen. Una exageración y sobrevaloración de una objetividad y precisión alejada de toda construcción subjetiva, o una exageración o sobrevaloración de la subjetividad que no tiene nada que ver y que, incluso, rechaza la objetividad.
Tanto es así que las ciencias matemáticas y la estadística, son una muestra de ello. El análisis diferencial e integral fue construido por la subjetividad, el análisis multidimensional también es un producto de la necesidad de estudiar los hechos de una forma interconectada en una complejidad intercausal y un resultado de la invención humana, la subjetividad. En los últimos tiempos los modelos de regresión logística se constituyen en un logro que se adecua más a las exigencias de los modelos de procesamiento cuantitativos a las características de los datos en la ciencias sociales.
La búsqueda de los hechos más objetivos es un producto del empirismo y las ciencias positivas que devinieron en una concepción revolucionaria y transformadora de las formas que se habían empleado durante toda la etapa medieval, en relación con la producción del conocimiento sobre la naturaleza, la existencia del ser humano y los sistemas de sus relaciones.
Bacon, Galileo, Newton, Locke, entre otras figuras cimeras de la ciencia y la filosofía renacentista, construyeron las bases para que el conocimiento no se fundara en ideas y concepciones acabadas, predeterminadas y absolutas e insistieron en la búsqueda del conocimiento en la práctica, en lo observable, a través de datos que se obtuvieran de manera sistemática y confiable.
Sin lugar a dudas, para que esta idea o concepción se impusiera fue necesario enfatizar la importancia y valor de los datos. Sin embargo, esto conllevó a no destacar o precisar la otra parte sustancial y siempre integrante del problema: lo racional, lo reflexivo, lo subjetivo, las ideas. A esto es a lo que se le puede llamar hiperbolización de uno de los aspectos importantes. Además, como complemento del fenómeno señalado, se agrega la concepción que enfatiza la significación de los datos empíricos y desvaloriza el papel de los presupuestos teóricos, filosóficos y conceptuales relacionados con cualquier tipo de resultado o hecho científico. Esto se constituye en una concepción que hay que superar para continuar por el camino fecundo de la obtención de conocimientos cada vez más acabados.
La esencia de este problema radica en que cualidad y cantidad no se pueden separar, siempre forman parte indisoluble de lo que se está estudiando, el orden y la sistematicidad, con el no orden y la no sistematicidad, también presenta la misma condición. El problema está en no exagerar una de las partes y tenerlas en cuenta siempre en cualquier proceso de construcción del conocimiento
Otra consecuencia de la hiperbolización, es la paradoja entre proceso y resultado, cuando sólo se insiste en el resultado porque, supuestamente, es el dato observable y confiable, esto es debido a que no se contempla la interrelación entre lo cualitativo y lo cuantitativo, porque el proceso científico, en su mayor medida, corresponde al campo de la reflexión, la elaboración de una explicación a través de las ideas que sugieren los datos, muy estrechamente relacionados y unidos con las creencias, concepciones y explicaciones teóricas anteriores y actuales.
Lo que siempre se presenta ante el investigador o sujeto son resultados y sólo a través de una seriada y sistemática obtención, en un tiempo dado, y sus variaciones y características, es que presumimos un proceso, elaboramos una fundamentación o explicación del por qué ellos se producen. En la mayoría de los casos, sólo son hipótesis que más tarde corroboramos o prueban otros, mediante investigaciones cuidadosamente diseñadas y ejecutadas, pero de nuevo lo que obtenemos son resultados, datos que interpretamos en relación con la concepción con que se elaboró la investigación y la estrategia que se siguió en la misma, lo que puede derivar en la construcción de nuevos problemas e hipótesis científicas.
Se puede asumir que un niño tiene una alta capacidad de aprendizaje cuando podemos constatar, con los resultados que provocamos mediante la realización de tareas de enseñanza de diferentes grados de complejidad, que el escolar las aprende y las utiliza independientemente. También cuando observamos de manera natural como resuelve los problemas presentados en clases o incluso en la vida cotidiana, aplicando los conocimientos adquiridos en la escuela De manera inversa puede presentar una baja enseñabilidad cuando el escolar, a pesar de la insistencia y utilización de los métodos, no logra aprender y mucho menos hacerlo independientemente.
A todo este análisis se llega por el conjunto de resultados e información recogida consciente y sistemáticamente a través del proceso de la enseñanza o la situación experimental o de prueba que se organice, en un caso, o por la observación natural y espontánea de los productos de la actividad y la comunicación del escolar con los contenidos de la enseñanza, los maestros, condiscípulos y problemas de la vida del escolar.
A partir de estos datos comenzamos a elaborar los aspectos explicativos y cualitativos y, por tanto, procesales de este hecho. Para ello se pueden utilizar varios procedimientos: uno de ellos puede ser el recoger un conjunto de datos acerca de la vida anterior del sujeto para poder precisar si estos escolares tuvieron un desenvolvimiento anterior efectivo, cómo fue la influencia cultural en la familia, cómo se presentó el sistema de relaciones sociales, si el proceso de la enseñanza ha sido el más adecuado y si no existió ningún proceso que alterara el desarrollo de su sistema nervioso central, entre otros.



Estos resultados permitirán elaborar un análisis acerca del proceso general que serviría de explicación a la situación del escolar en ese momento. En esta dinámica se incluye también la concepción que posee el especialista del problema objeto de estudio, su experiencia, creencias y su intuición.
Otra manera de precisar la explicación y el proceso que producen aquellos resultados, es que el niño sea puesto ante tareas muy específicas que permitan, a través de las respuestas que evocan en ellos, determinar si esas estructuras psicológicas básicas, conocimientos previos y habilidades necesarias, existían o no en los escolares en cuestión y entonces poder explicar el por qué se producen o no dichos resultados.
Todas estas son formas diversas de llegar a conocer algo y obtener datos que permitan encontrar una explicación más o menos acabada de lo que se produce, puede ser en términos de hipótesis o tesis en la medida en que la estabilidad, sistematicidad, y fuerza de los datos y del análisis que va haciendo el investigador, así lo permitan. Pero aún esto es relativo y pudiera cambiar en dependencia de determinadas condiciones, el tiempo y el lugar en los cuales se desarrollan.
Esta reflexión sugiere que en el proceso de búsqueda y construcción del conocimiento, no es posible hacer una separación entre lo cuantitativo y lo cualitativo o entre el resultado y el proceso. La separación puede tener un fin metodológico pero no conceptual, debido a que se puede apreciar cuándo estamos en la etapa o momento de cuantificación y cuándo estamos en lo interpretativo, cualitativo o recogiendo datos de esta naturaleza, pero todo resultado exige regresar a su fundamento o proceso que le dio lugar, todo dato cuantitativo requiere de una explicación que le otorgue un significado que lo relacione con la cualidad (Hegel, 1974).
Para la ciencia puede ser importante acumular datos; sin embargo, lo más trascendente, es lograr su sistematización y encontrar una explicación al problema, que permita precisar las causas y condiciones que le dan lugar, así como la posible dinámica de su formación en el tiempo y en el espacio. Este es el conocimiento relativo final.
Podemos quedarnos en el resultado, en el dato cuantitativo y esto también es ciencia, pero no es todo lo que plantean sus funciones y en particular la social.
Si las ciencias son cada vez más necesarias para el ser humano, con el fin de proyectar su futura existencia y la calidad de la vida, resulta obligatorio llegar a las explicaciones y conocimientos de cómo se produce la dinámica y los procesos que conducen a los resultados esperados, de forma tal que permitan modelar sistemáticamente los proyectos para introducirlos en la practica social.
Muchos errores de hoy, producto de lo que fue el adelanto de las ciencias en los siglos XVII al XX son un producto de no insistir en el análisis de todas las consecuencias y la dinámica o proceso que produce o se derivan de los resultados, o considerar que éstos son fijos e inmutables, absolutos. Un ejemplo de ello es el efecto invernadero, la deforestación de la tierra, el uso de los test psicológicos o las pruebas estandarizadas para medir conocimientos, entre muchos otros. No se trata de que no hubiera en algunos casos una explicación, una reflexión, un sistema de ideas acerca de los datos obtenidos, el problema radica en la significación e importancia que se les atribuyó, la explicación que se construyó, la subjetividad que está detrás de lo que realmente se conoce, hiperbolizáandose aspectos que a la postre provocaron ideas y prácticas erróneas.
El problema es una consecuencia del culto dogmático otorgado al dato, porque ellos garantizaba la objetividad y la precisión. Esta hiperbolización, no permitió detenerse en lo cualitativo, explicativo y procesal; sin embargo, surgieron las implementaciones tecnológicas y sólo después fue que se valoraron las consecuencias y efectos negativos para la propia subjetividad del ser humano. No se logra de esta manera las posibilidades anticipadora de la conciencia humana, que sería a través de un producto complejo de la utilización de lo cualitativo y lo cuantitativo, del dato y de la reflexión, lo empírico y lo racional, lo objetivo y lo subjetivo, el resultado, su proceso y su fundamento. Este proceso complejo es lo que permitiría disminuir en mayor medida las concepciones y explicaciones erróneas y apreciar donde es necesario mejores datos y explicaciones. Como se puede apreciar todo está, en última instancia, en el dominio de la subjetividad humana.
El mal no ha estado solo, como dicen algunos científicos que tratan, con muy buena intención, de rescatar el lugar de la subjetividad, en considerar el dato como un producto objetivo y preciso de la realidad, sino en no tener en cuenta su relatividad y el carácter limitado de esa objetividad y el papel de la subjetividad en ello, sino también en el carácter exagerado y sobrevalorativo de las ideas, la imaginación y la creatividad del ser humano, sin tomar en cuenta los datos de la realidad. Todo ello es del campo o dominio de la subjetividad. El mal está en no tener siempre presente la dinámica entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo externo y lo interno, entre lo material y lo ideal.
Este análisis lleva a una reflexión importante: siempre, aunque no se reconozca, el científico maneja lo cuantitativo y lo cualitativo, tanto un positivista o cuantitativista, como un cualitativista. El problema está en el no reconocimiento de su interrelación y, por tanto, de la necesidad que tiene el conocimiento científico de elaborarse a partir de la interrelación de ellos.
Lo correcto o no de una determinada explicación científica, está determinado, en lo esencial, por la explicación misma del hecho objeto de estudio. En general, el hallazgo, el descubrimiento, los datos son correctos en cuanto son formas de expresión de un hecho real estudiado, observado y recogido en determinadas condiciones y apreciado por el investigador, lo más importante, por lo general, no es el dato mismo, sino su explicación, que se constituye en el aspecto cualitativo.
Los datos de Galton son correctos, lo incorrecto fue explicar su existencia en los seres humanos, como productos sólo, o esencialmente, de los mecanismos biológicos y de la herencia en particular. La fundamentación de la no variabilidad del factor g de Spearman en un mismo sujeto se debe a la explicación con una base biológica de esa cualidad heredada e inmutable. Hay en ellos una concepción científica y filosófica de base que conforma su subjetividad, a partir de la cual interpretan sus datos, el problema ocurre porque ésta no es la mas acertada y por eso la explicación del dato tampoco lo es. Tanto Galton como Spearman no pudieron ser más cuantitativistas y positivistas, sin embargo su error esencial estuvo esencialmente en la interpretación en la explicación cualitativa. El error, desde mi punto de vista, fue consecuencia de su subjetividad que mediatizó la información obtenida de la realidad y la convirtió en un dato falso o erróneo.
Las diferencias individuales existen, nadie las puede negar; en los seres humanos quizás existe una estructura psicológica, una cualidad intelectual que tiene independencia propia y se expresa a través de diversas inteligencias (Gadner,1993) pero ni la una, ni las otras pueden ser explicadas según lo planteado por Spearman y Galton.
La fundamentación que le dio Freud al inconsciente fue lo cuestionable, no los datos que ponen en evidencias que en el sujeto hay un nivel consciente y uno inconsciente, que ambos influyen en la personalidad del sujeto, en su actuación, en su desenvolvimiento en la vida. El problema radica en que su explicación está dada sólo y de manera exagerada por los elementos sexuales.
El también insistió mucho en el papel de la vida afectiva del niño en su relación con la madre en los primeros momentos del desarrollo; sin embargo, sus datos clínicos son ilustrativos, al igual que los de muchos otros científicos acerca de la importancia de este tipo de relaciones en ese momento. No obstante, el problema estuvo en la explicación del por qué y de la dinámica o proceso que producen las disfunciones afectivas.
Semejante situación se presenta en nuestros días con el cognitivismo y dentro de ello con los datos que proporcionan las llamadas neurociencias, que en su afán de ser objetivos y científicos, recurren a interpretaciones que le dan un carácter reduccionista a sus datos, al intentar una explicación de la subjetividad desde lo fisiológico, lo neurológico y lo cibernético. Esto no significa que su información no pueda ser empleada de nuevo y reanalizada a la luz de una mejor concepción acerca del desarrollo del ser humano y el papel de lo genético y lo fisiológico en ello.
Hoy en día, la polémica sobre lo cuantitativo y lo cualitativo ha cobrado una gran fuerza y, prácticamente, las opiniones se encuentran en tendencias opuestas y grupos diferentes, incluso se habla de una ciencia fuerte o dura cuando se refieren a aquellos científicos que emplean los métodos experimentales y los análisis estadísticos más potentes y, en resumen, una cuantificación de los datos, y una ciencia floja o blanda, cuando, los investigadores recurren o insisten en el uso de lo cualitativo, utilizando sólo los métodos de observación participante, la investigación acción, el análisis de contenidos, las valoraciones y puntos de vistas de los sujetos investigados sin que medie una evidente asignación de números a esas valoraciones y criterios que conduzca a un análisis estadístico poderoso.
El culto al dato y una concepción mecánica y dogmática de éste, incluye también una visión inflexible de la metodología científica que solo recurre a una dimensión cuantitativa, sin llagar a concebir la utilidad e importancia de los enfoques cualitativistas y mucho menos su integración e interrelación en una sola metodología científica.
En resumen, la literatura sobre el tema de lo cualitativo y lo cuantitativo se esfuerza, en lo fundamental, por establecer los límites y el contenido específico entre lo uno y lo otro, resaltando las diferencias y las críticas que merecen el empleo de uno u otro método, intentando separar, cada vez más, dos estrategias, dos formas de penetrar en el complejo mundo de lo desconocido, dos aspectos que, de acuerdo a mi opinión están y deben marchar estrechamente unidos. La tarea consiste en tratar de encontrar sus vínculos, interrelaciones y especificidades.
Sólo sería lógica y adecuada esta situación, si luego de la etapa de comparación, diferenciación y búsqueda de la especificidad de cada una de ellas, se llegue a la conclusión que ambas son adecuadas para la sistematización del conocimiento científico y que su diferenciación, resulta metodológicamente válida pero no por su papel y función dado que para construir el conocimiento más completo, se hace necesario el empleo de los dos tipos de estrategias.
Algunos autores que escriben sobre estos métodos, luego de insistir en los límites y diferencias se aproximan a una conciliación y, de manera breve y limitada, declaran que la combinación de ambos tipos de estrategias y sistemas de métodos se convierte en una forma adecuada de abordar y sistematizar el conocimiento.
Esta declaración que se hace como derivada y secundaria, es imprescindible hacerla de principio y como fundamento esencial. Hay que comenzar a partir de ella cualquier análisis, independientemente de que luego se precisen las especificidades. Sería necesario enfatizar que las ciencias necesitan no sólo llegar a generalizaciones sobre los hechos, lo cual se corresponde con el conocimiento de los aspectos generales que rigen la naturaleza, la sociedad y al ser humano, sino también es necesario conocer las regularidades que se producen en los aspectos particulares e incluso en la individualidad, que es lo mismo que decir que con el conocimiento en todos estos niveles, se logra tanto un saber sobre la generalidad, como en su variedad y profundidad, en lo particular y en lo individual.
Es tan importante saber que cuando el niño se rodea de un medio estimulante alcanza niveles de desarrollo intelectual adecuados, cómo, el por qué y de qué forma, un niño con las mismas condiciones, que es la generalidad, no alcanza los niveles de desarrollo esperados. Es necesario concebir que lo general explica una parte del problema pero lo demás, hay que buscarlo en lo particular y lo individual y esta condición exige, por supuesto, la combinación de las dos estrategias que nos ocupan y la necesidad de no ver separado los resultados de los procesos.
Por lo general, en la literatura sobre el tema se le señala a los partidarios de lo cuantitativo que en este tipo de estudio se pierde el sujeto real y sólo se aprecian generalizaciones estadísticas, formulaciones muy matematizadas que no se orientan hacia la amplitud y profundidad de la esencia humana, su complejidad y particularidades de acuerdo con las múltiples y variadas condiciones que la determinan. Esto es verdad y es un aspecto esencial a superar para lograr que las ciencias no sólo llegue a resultados fríos, superficiales y a veces contradictorios y ridículos. Sobre eso ya hable en el epígrafe anterior.
Por otra parte, los cuantitativistas, con sus exageradas definiciones de objetividad, precisión y uso de los análisis centrados en los términos estadísticos de la significación, señalan que los cualitativistas obtienen datos imprecisos muy subjetivos o carentes de objetividad, que no les permiten realizar generalizaciones y que no pueden determinar las regularidades de manera precisa y objetiva.
Sin dudas, lo anterior no niega la posibilidad de encontrar procedimientos que permitan corroborar la fiabilidad de la información, de los casos individuales y específicos. Mucho se ha hecho en este sentido y el número elevado de formas de lograr esto es ya mayor entre los cualitativistas que entre los cuantitativistas. Creo que esto ha permitido un desarrollo y un enriquecimiento de la metodología científica en general.
Tanto unos como los otros, son señalamientos hiperbolizados, y se refieren más a una incorrecta aplicación y utilización de los conocimientos que se obtienen con cada tipo diferente de métodos, que a la relación que se le puede atribuir a la complejidad de los problemas a investigar. Por ello, para las ciencias y para la construcción del conocimiento en general, es necesaria la utilización de un variado número de métodos que permitan tanto la generalización, como la explicación exhaustiva y amplia del hecho objeto de la construcción del conocimiento, tanto en lo general, como en lo particular y lo singular.
En resumen, de acuerdo con estas reflexiones, el problema se puede reducir a los objetivos y fines que se pretendan en el proceso de búsqueda del conocimiento y su aplicación, y el grado de amplitud y especificidad, el nivel de generalidad y singularidad o el interés por describir o brindar explicaciones acerca del problema o la situación objeto de estudio. De esta manera, no existe mejor procedimiento para encontrar generalidades que caractericen o expliquen algo en los límites de una población determinada que las estrategias cuantitativas, en este caso la información necesaria hay que recogerla u obtenerlas a partir de grandes números de sujetos. Sin embargo, desde el punto de vista del control de la precisión de los datos a obtener y sus interpretaciones, ello se puede lograr- de cierta forma, tratando de disminuir el error- cuando los instrumentos, cuestionarios, pruebas, escalas, entre otras técnicas que se emplean en estos casos, son construidas siguiendo una concepción determinada y ajustándose, lo más posible, a las condiciones sociales, culturales, materiales e históricas del grupo y la población que se estudiará, y, por último, hacer el análisis de los datos de acuerdo con las concepciones de base o resultados de estudios más cualitativos o de carácter más individual.
Si se desea conocer cómo se presentan dichas regularidades en relación con determinadas condiciones particulares y de acuerdo con las especificidades que brinda la individualidad, es necesario realizar estudios de casos o de grupos específicos que se encuentren orientados hacia la búsqueda de las particularidades que se presentan y con ello tener un conocimiento de las múltiples alternativas o formas de expresarse lo general en lo particular y lo singular, qué condiciones y variables producen estos cambios y especificidades. En este caso, conociendo las leyes y principios más generales se puede explicar una parte de los problemas o datos que se presentan o determinar en qué medida se cumple en lo particular, lo general; no obstante, seguramente nuevos elementos surgirán que enriquecerán, ampliarán o profundizarán la explicación de los aspectos particulares e individuales.
En relación con el control y la calidad de los datos y las vías a través de las que se obtienen, tanto por métodos cuantitativos, como por los cualitativos, se exigen indicadores de validez y confiabilidad, los cuales se adquieren de forma relativa por medio de diferentes procedimientos que demuestren que la información que se obtiene permite disminuir el grado de error con que nos aproximamos a una de las relativas explicaciones de la realidad, objeto de estudio. Sin embargo, el mejor indicador en este sentido es el tiempo y la historia. Si un conocimiento o una explicación perdura de forma total, parcial o es dejada de considerar es la muestra de su grado de competencia para explicar lo que pretendía.
Por estas razones, no tiene porqué presentarse un enfrentamiento en cuanto al uso de una u otra estrategia, como no es contrapuesto lo racional y lo empírico, el proceso y sus resultados, lo subjetivo y lo objetivo. Es necesario concebir esta dicotomía, o lo contrario, verla como una unidad, porque sólo en la unidad y la interrelación es que el sujeto se aproxima más a la búsqueda y construcción del conocimiento.
Este análisis tiene un enorme valor para la evaluación y el diagnóstico educativo y psicológico porque él se ha debatido, también, entre estos límites de lo cuantitativo y lo cualitativo. Creo que el poseer una concepción determinada sobre estos problemas contribuye a tener una posición concreta acerca del proceso mencionado, debido a que se constituye en una base orientadora de nuestra subjetividad para realizar las labores de evaluación y diagnóstico con mayor efectividad.
La evaluación y el diagnóstico educativo y psicológico se debate entre un enfoque cuantitativista, clasificador, descriptivo, estigmatizante y otro enfoque formativo, explicativo y correctivo, o encaminado a eliminar las dificultades que se detecten en el proceso evaluativo y ello tiene mucha relación con el tema que acabamos de analizar.
LAS CIENCIAS PSICOLOGICAS, LA ESTADISTICA Y EL SIGNIFICADO DE LA “SIGNIFICACION”. UNA APROXIMACION DE LAS ESTRATEGIAS CUALITATIVAS Y CUANTITATIVAS



Los análisis y reflexiones que realizó L.S. Vigotsky sobre el uso de lo cuantitativo y la estadística en la psicología, orientan hacia la búsqueda de una solución a una contradicción que se presenta entre el posible y verdadero papel que estas estrategias poseen en el proceso de construcción del conocimiento científico y la hiperbolización en la utilización en la práctica, conjuntamente con las concepciones que de ello se ha derivado o le sirven de base.
En el trabajo, de carácter programático del mencionado autor, titulado “Significado histórico de la crisis de la psicología. Una investigación metodológica”, como ya referimos con anterioridad, se señalan severas y acertadas críticas al uso de la estadística y la psicometría; sin embargo, conjuntamente se realiza la valoración de que esta forma de operar se constituye en una férrea metodología (Vigotsky, 1991)
Por otra parte en su trabajo sobre “El diagnóstico del desarrollo y la clínica paidológica de la infancia difícil”, precisa algo más acerca de cómo esta férrea metodología debe utilizarse para que ella sea más efectiva. En este documento, Vigotsky, criticando los diagnósticos descriptivos, sintomáticos y superficiales que se derivan del uso de las técnicas psicométricas y en búsqueda de un diagnóstico más explicativo, que intente llegar a la esencia y dinámica causal de los problemas en el desarrollo, señala acertadamente:
Las mediciones aisladas siguiendo un patrón, sin la idea y la intuición sobre la estructura general, es poco probable que puedan movernos del lugar... La tarea de la metodología, consiste no solo en enseñar a medir, sino también en enseñar a ver, a pensar, a relacionar, y esto significa que el miedo excesivo a los llamados momentos subjetivos en la interpretación y el intento de obtener los resultados de nuestras investigaciones mediante una vía puramente mecánica y aritmética, como tiene lugar en el sistema de Binet, son erróneos. Sin el perfeccionamiento subjetivo, es decir, sin el pensamiento, sin la interpretación, sin el desciframiento de los resultados y sin el análisis de los datos no hay investigación científica”. (Vigotsky, 1989, p. 267).
Estas dos reflexiones, aunque aparentemente contradictorias, indican, a nuestro juicio, una salida a la crisis sobre el lugar que ha tenido la cuantificación en la psicología hasta nuestros días y en ese sentido pretende marchar el contenido del presente trabajo, dado que aún continúa sin resolverse la polémica acerca de lo cuantitativo y lo cualitativo y, en particular, el uso de la estadística como una vía para la organización y sistematización de los datos y para facilitar el análisis explicativo.
No es casual que mencione primero la palabra cualitativa, cuando hablo de la relación entre lo cualitativo y lo cuantitativo, la razón esencial se debe, según mi punto de vista, a que toda expresión cuantitativa, toda cuantificación comprende una consideración, un análisis, una valoración y un conocimiento de naturaleza cualitativo. Lo cuantitativo se inicia cuando se comienza a contar la cantidad de elementos que poseen tal o mas cual característica, sin embargo, desde este mismo momento la cuantificación está mediatizada por la consideración, conocimiento y el análisis que se realice desde lo cualitativo, acerca de la cualidad que se constituye en la base de la clasificación, de la agrupación o del reconocimiento. Las dificultades que se le pretenden atribuir a la cuantificación son insuficiencias o limitaciones de las consideraciones cualitativas, las valoraciones que desde la reflexión y la conceptualización realice el científico, incluyendo la concepción que se tiene de la estadística y su significación.
Cuando un científico pasa a un nivel más complejo de cuantificación, por ejemplo, considera que existe la cualidad pero, además, que en unos casos ésta existe en mayor cuantía que en otros o solamente que en unos casos es diferente que en otros, se requiere que el investigador tenga un conocimiento, dominio y explicación, valoración cualitativa, de lo que se está estudiando, de manera tal que le permita construir desde lo cualitativo, lo cuantitativo. El trabajar con datos que se expresen en una relación nominal, ordinal, en intervalos o en forma proporcional implica que el conocimiento que se tenga de las propiedades y características del objeto de estudio lo fundamenten, expliquen y permitan.
Otra forma de expresar la cuantificación se puede referir a la explicación de lo que se represente a partir de un modelo determinado. La explicación de un modelo matemático puede, desde lo cualitativo, ser adecuada, parcial o incompleta, por tanto, no tiene porqué existir una sola explicación del modelo, sino tantas como concepciones o puntos de vistas existan acerca de la naturaleza del problema. Un ejemplo de ello, es el significado que se le ha atribuido a la “curva normal” la cual se ha identificado con la estandarización y homogeneización de la población, con la presencia de cualidades heredadas biológicamente, fijas e inmutables. Ha sido un recurso para someter a patrones supuestamente normales a todos los sujetos de una población determinada.
Haciendo un análisis muy diferente, me gustaría decir que el modelo de la “curva normal” sugiere, desde el punto de vista individual de los sujetos que representa, significados muy diferentes, en primer lugar DIVERSIDAD o HETEROGENEIDAD, o sea que los individuos de una población se distribuyen atendiendo a la regularidad de la no homogeneización. Este análisis se puede hacer tomando en cuenta la base de la curva, el eje de las “X”, donde se representan a los sujetos diferentes, aunque sean por mínimas diferencias.
Por supuesto, si la interpretación se realiza sólo tomando en cuenta los casos más frecuentes y no se consideran los menos frecuentes, entonces se hace una interpretación limitada del modelo como artificio para representar la realidad que es diversa y heterogénea. No obstante, esta explicación sí se puede justificar, no desde lo que representa el modelo, sino desde lo que creen, consideran y, en resumen, desde el contenido de la subjetividad del ser humano o del grupo de sujetos, que hacen la interpretación del modelo o de la cuantificación. De esta manera se puede comprobar, una vez más, que lo cualitativo está comprendido en lo cuantitativo y que es precisamente en este nivel donde se puede producir una adecuada, o no adecuada, construcción de la explicación. Se interpreta o construye la explicación a partir de la concepción que se posea del objeto de estudio o análisis.
Por lo general, los científicos, tanto los que crearon el modelo, como los que más tarde lo han utilizado poseen una concepción pragmática de la realidad, consideran que las estructuras y funciones psicológicas tienen un origen y un desarrollo de naturaleza biológica, una idea absoluta de la cuantificación y de la representación por modelos de la realidad y, además, posiciones ideológicas discriminatorias, clasificadoras y destructivas de la condición humana, todo lo cual pertenece a lo cualitativo y, por tanto, mediatiza todo tipo de interpretación y construcción cualitativa, conceptual o subjetiva a partir de los datos cuantitativos que se obtengan o del modelo estadístico que se emplee.
El modelo de la curva normal sugiere, incluso que en el área donde se ubica la “normalidad”, según las escalas de medición, por ejemplo, de la inteligencia (medio, normal bajo, normal alto, inferior, superior, muy superior y deficiente) (Manual de la adaptación española del Wisc, TEA, 1984; Wechsler, 1955; Terman, 1975), existe una infinita gama de diferencias y de expresiones diversas de lo que se desea representar, por tanto, esta representación se constituye verdaderamente en un modelo de que lo normal de una cualidad o de una población es la infinita variabilidad tal y como se presenta en la realidad. Estas clasificaciones, como se puede apreciar, ubican la “normalidad” sólo en la parte central de la curva y sugieren que los dos extremos no forman parte de la normalidad, lo cual nos parece que distorsiona la realidad de este concepto al no concebir la normalidad como heterogénea y diversa.
Los otros aspectos en relación con las consideraciones biologicistas y discriminatorias poca relación tienen con el modelo, ellos son un producto directo de lo subjetivo, de las creencias, ideas, concepciones y puntos de vistas que posean los que lo utilizan como artificio para sus explicaciones.
Otro aspecto superado por la propia estadística, es la afirmación de que este modelo representa a la realidad, dado que sólo se reconoce como una variante particular que representa algunas variables dentro de la amplia población de variable de la realidad. Por lo general, lo que se acepta, estadísticamente, es el predominio de las distribuciones irregulares y asimétricas.



Semejante situación se presenta con la utilización de las computadoras como modelo de representación y explicación de la mente, lo cual no considera el verdadero aspecto esencial de la mente o sea su carácter intencional, anticipatorio, consciente, reflexivo, volitivo, emocional-afectivo y constructivo. Se puede tener un modelo parcial pero es necesario precisar conceptualmente lo que falta y mucho más cuando eso que falta, es lo esencial.
Estos usos inadecuados de la cuantificación y la modelación, esta hiperbolización, son los que pueden producir un rechazo al uso de estos valiosos instrumentos o artificios para la explicación de aspectos de un gran nivel de abstracción. A este procedimiento inadecuado de análisis, en relación con el uso de la cuantificación, se encuentra muy estrechamente relacionado el problema


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