Facultad de psicologia



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capacidad innata es una conclusión particularmente débil, debido a que, las tareas que aparecen en las pruebas de aptitud son invariablemente de un tipo que el niño (o adulto) ha tenido que aprender a efectuar como resultado de su experiencia en el mundo que lo rodea, experiencia que la ha adquirido en el hogar, la escuela, parque de recreo, el trabajo, los programas de TV, el cine y otros lugares. Que en última instancia, es lo que ha promovido la formación de las operaciones mentales y las capacidades ligadas a la realización de las tareas.
“Con todas estas variables en experiencia entre el momento en que se nace y la época en que se aplica la prueba, es absurdo suponer que una calificación de aptitud mide alguna entidad fija con la que el niño nació”. ( Idemne)
Esto indica que las causas de que los tests sean utilizados como datos absolutos, invariables, que reflejen capacidades innatas y que se empleen de forma no científica no ha sido porque sus teóricos o creadores no hayan alertado acerca de sus ventajas y desventajas, de sus posibilidades y limitaciones en el momento en que surgieron sobre la base de lo logrado por la psicología como ciencia en esos momentos, sino al resultado de una práctica no científica y sin un adecuado profesionalismo.
Un tópico interesante para reflexionar es el relacionado con las bases o fundamentos teóricos de los instrumentos de medición. Las críticas más frecuentes en este sentido se refieren a que el empirismo y el pragmatismo rigen la labor en la construcción de los tests psicológicos y las pruebas estandarizadas o no para la evaluación del aprendizaje.
Como ya señalé, el desarrollo de los instrumentos en las ciencias reflejan de alguna forma el nivel alcanzado por el conocimiento de las características y naturaleza del fenómeno objeto de estudio y su sistematización pudiéndose construir instrumentos más eficaces en la medida en que se produzca esta interrelación.
Para nadie es un secreto que el surgimiento de los primeros tests estuvo asociado al sistema de conocimientos adquiridos como resultado del primer laboratorio experimental de psicología creado por Wundt (1879. Cattel (1890) creó sus tests sobre la base de los tiempos de reacción, la medición de las sensaciones, la memoria, e incluso se concibió una teoría elemental que no pasaba de ser una concepción hipotética-teórica, de que los sujetos mejor dotados intelectualmente debían poseer mejores tiempos de reacción, indicadores de atención, percepción, lo cual posteriormente con numerosos estudios e investigaciones fue refutado.
De la misma manera, en la medida en que han surgido concepciones acerca de lo psíquico y sus diferentes manifestaciones se ha procurado llevarlas al plano de su aplicación práctica. La práctica galopante exige, y ha exigido, soluciones a las necesidades que se presentan, principalmente en relación con la búsqueda de una información, lo más rápida y confiable posible, y, en este sentido, los instrumentos de medición en psicología y pedagogía han sido los llamados a satisfacer tal necesidad.
En relación con el desarrollo intelectual, mucho se ha investigado en psicología y múltiples concepciones han existido en este sentido. Por eso, en la medida que se observa una evolución, como resultado de todos los estudios y concepciones de A. Binet, Spearman, Wechsler, Venguer, Vigotsky, Piaget, entre otros, también han evolucionado o evolucionarán las concepciones y los instrumentos de medición en la psicología.
No es posible exigirle a A. Binet, como analizaremos posteriormente en este mismo libro, que concibiera su escala de evaluación de la inteligencia con la perspectiva de la zona próxima de desarrollo, porque ésta como concepción teórica y práctica ha venido a tener auge en el mundo de la psicología a partir de las últimas décadas transcurridas. Sin embargo, no sólo está presente este hecho, sino que aún no se cuenta con una adecuada operacionalización para evaluar este importante aspecto del desarrollo intelectual a pesar de los intentos que se realizan en diferentes países y la simpatía con que se ha asimilado este concepto acerca del desarrollo por numerosos psicólogos, incluso de tendencias diferentes.
Este importante hallazgo indudablemente incorporará en los próximos tiempos a las técnicas de medición un indicador muy importante para evaluar con mayor precisión y objetividad aquello que caracteriza a una persona de otra en el aspecto intelectual. Sin embargo, no quisiera dejar de mencionar una idea de A. Binet, que aunque simple e incompleta, pertenece a la esencia que lleva implícita la concepción de zona próxima de desarrollo más definida y acabada por L. S. Vigotsky, formulada apenas unos diez o veinte años después de la obra de Binet.
En este sentido, este autor, en el artículo ya citado, al referirse a la evaluación de la inteligencia postula que es un problema muy difícil y complejo de resolver y enfatiza que no existe un sólo método para su exploración, que los más empleados son: el médico, el pedagógico y el psicológico. Al atribuirle a este último método el poder más directo y el que más ayuda a medir el estado de la inteligencia en el momento en que se evalúa el sujeto, señalando que el que aplica la prueba debe lograr, por la vía de las tareas experimentales (estimulación), que el sujeto haga un esfuerzo para que muestre sus capacidades en la comprensión, juicio, razonamiento e invención. (Binet, 1910)
Las palabras de este autor se pueden interpretar como que cualquier muestra de tareas experimentales a ejecutar por el sujeto, en las cuales el investigador o especialista posee un manejo completo de la variable independiente, tiene que ser en última instancia un buen indicador de lo que él es capaz de hacer, de cuáles son las exigencias que puede cumplir y permitir que el sujeto muestre todas sus posibilidades, cuánto más puede lograr mediante su esfuerzo. Binet no tenía instrumentada la forma de evaluar la zona próxima de desarrollo pero, a nuestro juicio, no dejó de considerarla con la idea expresada.
En término de la ciencia no se puede dejar de ver un hilo conductor entre una cosa y la otra, pero también en términos científicos no se puede pedir que A. Binet instrumente la aplicación de la medición de la inteligencia tomando en consideración la zona próxima de desarrollo que se ha venido a imponer en las ciencias en los últimos decenios.
Sin embargo, la escala de este autor (Binet) tuvo su marco teórico referencial, todavía, quizás, elemental, simple, carente de evidencias, es decir, todavía como una hipótesis teórica a partir del conocimiento que existía en ese momento y las concepciones imperantes acerca del desarrollo.
Por supuesto, en los momentos actuales sería imperdonable no incorporar, el descubrimiento de la zona de desarrollo próximo al sistema de evaluación y diagnóstico educativo y psicológico. Así, a mi juicio, se mueve la construcción de un conocimiento acertado acerca de la medición la evaluación y el diagnóstico en la Psicología, la Pedagogía y la Psicopedagogía.
En este sentido, podemos referir muchas ideas en relación con algunos fundamentos teóricos acerca de la inteligencia y su medición, expresado en sus artículos y libros donde se hace referencia al papel de la educación en el desarrollo intelectual e incluso en la corrección y compensación de los defectos, el papel decisivo del maestro en el desarrollo de la inteligencia, como estudiaremos y analizaremos más adelante.
Entre los psicólogos, pedagogos, psicopedagogos, maestros y profesores en todo el mundo existe uma intención de superar críticamente las concepciones teóricas de las distintas escuelas psicológicas y en particular de la psicometría. Considero que nosotros tenemos magníficas condiciones para contribuir a la realización de esta tarea, pero es importante insistir que el campo de la medición requiere una dedicación franca y una voluntad orientada a la búsqueda de instrumentos de medición más precisos y ajustados a nuestras condiciones socio-culturales. También es imprescindible alejarse de todo vestigio de dogmatismo, superficialidad e intereses personales (individualistas). Además, es necesario tener un alto concepto de la honestidad y seriedad en el trabajo, lo cual nos debe eliminar todo tipo de prejuicio hacia determinados autores, escuela psicológica o instrumentos de medición.
Todo lo señalado permitirá reconocer los aspectos positivos en los que ha avanzado el conocimiento psicológico, cuáles son los aspectos que se corresponden entre las diferentes concepciones teóricas, aunque se identifiquen con una terminología diferente, y cuáles de las conceptualizaciones de una escuela se complementan con la de otra. Simplemente, lo que hay es que elaborar esas conceptualizaciones en un contexto teórico general más adecuado e integrador.
La negación no puede ser mecánica, absoluta, ésta es anticientífica y dogmática. El análisis de los tests en psicología hay que seguir haciéndolo, y ése, a mi juicio, deberá partir de una concepción general acerca de la teoría de la medición, evaluación y diagnóstico en esta ciencia particular, lo cual permitirá avanzar mucho más en este importante campo de la psicología.
Es posible que estas ideas constituyan un punto de vista para la reflexión, si se logra, habré alcanzado el propósito que persigo. El problema está en que la esfera relacionada con la medición en la psicología no puede seguir siendo un campo sin análisis ni reflexiones profundas, sin estudios amplios sobre su historia y sus realizadores más eminentes, sobre sus logros y limitaciones. No se puede reducir este análisis a postular que los autores son innatistas, empíricos, pragmáticos, absolutistas, y que no consideran la relación entre los datos cuantitativos y cualitativos.
No se pretende exonerar a los investigadores, en el uso de la medición en psicología y pedagogía, de las deficiencias y los errores. De lo que se trata es de insistir en el proceso, la dinámica y la evolución positiva para continuar perfeccionando este importante científico, así como utilizar lo ya acumulado, que no es despreciable.

LA MEDICION EN LAS CIENCIAS. LA PSICOLOGIA, LA PEDAGOGÍA Y OTRAS CIENCIAS SOCIALES , UN CASO PARTICULAR

"...algunas ramas de la matemática aplicada pueden resultar de la máxima importancia para manejar datos e ideas científica; la estadística es una de dichas ramas.... si se realizan hipótesis erróneas las matemáticas proporcionan respuestas que pueden ser matemáticamente correctas pero no científicamente correctas."(Heath, 1977, pag. 54)



Muchos investigadores en la psicología se cuestionan la posibilidad y la necesidad de emplear la medición en el estudio de lo psíquico y en general, de aquellos fenómenos y hechos en los que hay un gran peso de lo subjetivo e ideal. Algunos se oponen determinantemente, enfatizando y contraponiendo lo cualitativo a lo cuantitativo.
Con el propósito de establecer un diálogo constructivo, con los especialistas que piensan de la forma mencionada, es esencial señalar que este rechazo por la medición es una consecuencia de determinadas causas que ya mencionamos en el epígrafe anterior, por lo que sólo pretendemos, en el presente trabajo, la búsqueda de una explicación que contribuya a poner en su justo lugar la medición en las ciencias sociales, su importancia y limitaciones, comparándolo con las posibilidades y, fundamentalmente, con las limitaciones que se presentan en el campo de la medición en otras disciplinas científicas. Este estudio y análisis pretende desmistificar las creencia de factibilidad de la medición en otras ciencias y de no factibilidad en la Psicología, Pedagogía y demás ciencias sociales.
Se parte del criterio de que la Psicología, como cualquier otra ciencia, necesita de la medición como instrumento para la búsqueda de la información y el análisis tanto cualitativo como cuantitativo, el problema radica en que las características que se van descubriendo del objeto de la psicología, ponen en evidencia que los métodos estadísticos y de medición tradicionales y clásicos, no satisfacen las exigencias que impone lo psíquico y en general lo subjetivo.
Esta concepción del problema, se constituye en un reto para la psicología y las ciencias matemáticas en el sentido de la búsqueda de aquellos procedimientos de medición y análisis que más se correspondan con la naturaleza y dinámica de la subjetividad así como también de una orientación metodológica que garantice su empleo adecuado sin caer en reduccionismos, hiperbolizaciones y tergiversaciones.
¿Por qué se produce este rechazo? ¿Cómo transformar esta actitud hacia la medición? ¿De qué manera explicar que para las ciencias es una acción importante el medir? ¿De qué manera fundamentar que antes de hacer una evaluación y después un diagnóstico es necesario medir? ¿Cómo se mide en psicología? ¿Cuáles son sus exigencias y principios? Estas y otras interrogantes son necesarias contestárselas para ayudar a cambiar las opiniones y actitudes que se presentan en el acto de medir los fenómenos sociales y psíquicos: la subjetividad.
Una razón que considero muy significativa y que puede explicar el cuestionamiento de la medición en psicología o en otras ciencias sociales y humanistas es lo relacionado con la hiperbolización de su uso e incluso su utilización inadecuada desde el punto de vista matemático, estadístico y desde el marco referencial teórico y metodológico de la propia ciencia. La medición y la cuantificación, no debe ser un proceso mecánico y arbitrario; no es, como algunos piensan, lo que le brinda el carácter científico a la ciencia, ni le garantiza la objetividad y la precisión, aunque sea importante para ello.
Ella es un momento importante del desarrollo del conocimiento alcanzado, pero no puede haber cuantificación y medición si éstas no pasan por el análisis cualitativo y la acumulación de conocimientos y reflexiones sobre lo que se pretende medir.
Ningún empleo de las matemáticas y las estadísticas en las ciencias se puede realizar satisfactoriamente si no existe, al menos, una hipótesis teórica que la sustente y que pueda explicar en los términos de la ciencia en cuestión, las cantidades y relaciones que se establecen, las diferencias, factores y cualquier otra condición. Toda aplicación de un modelo de medición, cuantificación y análisis estadístico debe tener su justificación y fundamentación, en términos teórico-conceptuales de la ciencia.
EL CONCEPTO DE MEDIR MAS VALIDO Y APLICABLE EN LA PSICOLOGIA
El concepto más general, como ya señalamos en el primer epígrafe, de medir es comparar lo que estudiamos con un patrón o una norma, la cual se debe elaborar sobre la base del conocimiento existente acerca de la esencia de lo que se pretende medir, a partir del descubrimiento de las razones de su variabilidad y las relaciones que se establecen entre ellas. No se trata de una norma o patrón numérico, sino conceptual, teórica y explicativa que le brinde un significado, en última instancia, a los signos numéricos. Esto es lo que permite que los números que se incluyan en una escala de medición impliquen un saber, una explicación, un sistema de regularidades construidas y descubiertas por la labor científica.
Esta posición se opone a lo que en determinados momentos la literatura especializada define como medición cuando define que medir es asignar números a las cosas. Esto resulta mecánico, superficial y, sobre todo, erróneo.
Todo proceso de construcción de una escala de medición o una medida debe responder a una concepción teórica-explicativa del problema o la variable que se pretende medir, del desarrollo psicológico general y de las posibilidades de cuantificación que existan, porque las matemáticas y las estadísticas, cómo ciencias, son disciplinas también en constante movimiento, desarrollo y cambio; no poseyendo, tampoco, verdades absolutas y recursos acabados e infinitos. Ellas van estructurándose, y así ha ocurrido, a medida que ha ido avanzando el saber acerca de la naturaleza, la sociedad y el propio ser humano.
Cuantificar exige identificar, relacionar y comparar un sistema de símbolos, los numéricos, con un cualidad, un concepto, una definición conceptual, a partir de una concepción determinada, una explicación de cómo se presentan estas relaciones y cuánto reflejan los hechos, sus variaciones, las razones de estas variaciones. El no tener en cuenta estas exigencias es lo que hace inadecuado, desde el principio, en los estudios psicológicos, el empleo de la cuantificación. Esto, entre otras razones, es lo que hace que las relaciones entre variables se expliquen de forma simple y lineal; cuando acudimos a una cuantificación mecánica y sin un sentido claro. El asignar de manera arbitraria número a una cualidad y la forma en que ella varía y se expresa, puede resultar profundamente equivocado y conducir a resultados no científicamente válidos.
A mi juicio, la cuantificación en Psicología, Pedagogía y en otras ciencias sociales, es el resultado de un conocimiento profundo de las cualidades del hecho y de las variables que se estudian y su interdependencia y sólo luego, es que se pueden asignar números o categorías acotando en qué condiciones se hace y qué significan. Por eso es que las cifras y la cuantificación en estas ciencias pueden resultar frías, superficiales, débiles e incluso ridículas y contradictorias.
Por esta razón es que en la estadística actual surgen métodos cada vez más nobles y ajustados a las condiciones que exigen los estudios de las variables multideterminadas en las ciencias sociales. De un modelo paramétrico basado en la homosedasticidad, en la normalidad de la distribución de los datos y en la continuidad y proporcionalidad de la variabilidad de estos; ha pasado o construido sistemas no paramétricos, análisis de regresión logística, de ecuaciones estructurales y de análisis de contenido de discursos o expresión oral computarizados. No obstante estos nuevos avances, todavía se seguirán creando otros sistemas que se aproximen cada vez más al nivel de complejidad que es característico de las ciencias sociales y se evite de esta manera el reducir el análisis de los datos de estas disciplinas, al esquema cuantitativo que sí se puede aplicar en otras ciencias. Esto último es lo que se hizo en las ciencias sociales al comienzo de su desarrollo y ha sido una de las prácticas inadecuadas y reduccionistas que, justificadamente, ha creado a la postre, un rechazo por la cuantificación y la medición en estas ciencias.



COMO SE MIDE EN LAS CIENCIAS. QUE REGULARIDADES SE PUEDEN ENCONTRAR
Para fundamentar un poco el papel, la importancia y las dificultades que entraña el proceso de medición, es necesario hacer un análisis acerca de lo que es medir en diferentes ciencias y ejemplificar las particularidades que esto reviste en cada disciplina. Tomando en consideración este propósito, se desprende una interrogante que parece ser decisiva para la comprensión de la acción de medir en las ciencias sociales y sus inconvenientes: ¿Las llamadas "ciencias exactas" y "naturales" están exentas de los problemas o dificultades que presenta la medición, su validez, exactitud y objetividad, en la psicología?
La física es una de las ciencias naturales más antigua y su desarrollo ha sido siempre ascendente en relación con un mejor conocimiento de su objeto de estudio, o sea, los logros científicos de Copérnico, le sirvieron a Galileo Galilei que los superó; los de éste a Newton, y los de este último a Einstein. Esta ciencia tuvo sus científicos, como Kepler, que fue capaz de integrar, sistematizar y construir el conocimiento en una física general, proporcionando así un sistema estructurado de leyes, categorías y conceptos fundamentales y generales que se podían refutar, corroborar o replantear a través del aporte y continuidad de la labor científica. Luego la solidez de los conocimientos físicos, su continuidad y dialéctica son evidentes, lo cual ha estado determinado, en parte, por la naturaleza más concreta y objetiva de su objeto de estudio y la historia de esta ciencia.
La naturaleza y diferencia entre el objeto de estudio de la física y el de la psicología, la pedagogía y demás ciencias sociales es indiscutible, aunque, el conocimiento que se posea acerca de éste, sea esencialmente subjetivo, aunque su origen, sea más objetivo y material. Como en toda ciencia él es el resultado de la reflexión y el análisis del pensamiento humano que sabiamente ha aprendido a emplear indicadores que se obtienen de la práctica para hacer el proceso constructivo del conocimiento y de las explicaciones, más objetivo y cercano a lo que realmente se presenta y produce en la realidad.
El conocimiento es un ir y venir de la práctica al pensamiento humano (subjetividad) y de éste a la práctica, por tanto, eso hace pensar que aquello que denominamos "objetividad" también es "subjetividad" y ésta se hace mas objetiva cuando se logra una adecuada relación, correspondencia y equilibrio, entre lo que pensamos y las evidencias que podamos encontrar en la práctica o realidad. Este es, a mi juicio, el primer hecho que es común a todas las ciencias y, por supuesto, campo de estudio de la psicología y la pedagogía, aunque haya hechos y fenómenos dentro de cada ciencias, que resulten mas fácil de estudiar que otros, más difícil de hacerlo.
Si sólo hacemos ciencia expresando nuestras reflexiones o ideas acerca de las cosas y su naturaleza, se cae en la especulación más ideal, y si sólo creemos en los datos que pueden extraerse de la práctica, sin acompañarlos del análisis y la reflexión correspondiente, entonces nos convertimos en unos empiristas o positivistas absolutos. Ambas estrategias se tornan insuficientes para el saber humano, no son verdaderamente científicas, lo adecuado es la búsqueda del equilibrio entre estas dos concepciones esenciales del conocimiento. La estrecha relación entre teoría y práctica, lo empírico y lo racional, lo inductivo y lo deductivo, descriptivo y lo explicativo, lo real y lo subjetivo. Sólo con estas relaciones de manera inseparable es que logramos, en el proceso de construcción del conocimiento, la objetividad y la precisión reclamada por los científicos de una u otra forma, con unas u otras palabras.
Por estas reflexiones considero que la objetividad se logra con el grado de conocimiento que se obtenga o haya sido acumulado por una ciencia, acerca de su objeto de estudio y sus particularidades. Correspondientemente, la exactitud y precisión es el conocimiento sobre el grado en que la ciencia se aproxima a un saber más pleno, o sea, esto permite al conocimiento aproximarse al error con que se trabaja o se construye un conocimiento más acabado del objeto que se estudia. La precisión y la exactitud es el conocimiento aproximado del error con que se trabaja en la ciencia y en la aplicación relativa en la práctica.
En la física, la práctica ha hecho la medición exacta, por lo general; sin embargo, ¿lo es? Podemos afirmar que la ventaja está en que el físico, mejor que cualquier otro científico, puede calcular el error de su medición, incluso calcularlo de manera cuantitativa-probabilística.
La física posee otra ventaja y es que, históricamente, los patrones e instrumentos de medición se han adoptado por acuerdo o por consenso de los científicos a partir de numerosos análisis de los resultados obtenidos en investigaciones concretas. Esto se ha dado por la necesidad asumida por el colectivo de científicos de estas ciencias de trabajar conceptos generales relativos. Esto ha permitido su uso y comprobación experimental e incluso el estudio para constatar los márgenes o límites de error que poseen. Es importante insistir en que, indiscutiblemente, en este hecho juega un papel muy importante la naturaleza del objeto de estudio, el desarrollo prolongado de la ciencia, su historia y la conciencia de la necesidad de la medición como un hecho que caracteriza a las ciencias. Esta última condición la considero esencial en el proceso de desarrollo de la medición en las ciencias y en la física en particular.
En la historia de la física se observan también incomprensiones en relación con sus instrumentos de medición, el uso de aquellos primitivos y elementales que su utilización conlleva a márgenes muy grandes de error, sustitución de ellos por otro más exactos en la medida, como resultado del avance en el conocimiento de la ciencia en cuestión y la medición a través de medidas indirectas a partir de deducciones, cálculos y estimados. En resumen, goza de dificultades que pudiéramos encontrar semejantes a problemas que hoy se debaten en la ciencia psicológica, pedagógicas y otras ciencias sociales, cuando hablamos de medir.
Con este análisis se puede apreciar que esto parece ser una regularidad, una particularidad de la concatenación universal de los fenómenos, siendo un hecho que se repite en cualquier ciencia durante el proceso de su desarrollo, la acumulación y sistematización del conocimiento acerca de la naturaleza de su objeto de estudio.
La medición en física tiene una gran diferencia con la que se puede hacer hasta nuestros días en las ciencias mencionadas, esta diferencia es que en la inmensa mayoría de los casos esta ciencia ha logrado la cuantificación en las categorías de medición e, incluso, esta cuantificación la ha podido establecer, aunque también arbitrariamente y de forma referencial, con unidades de intervalos pequeños e iguales. Se puede determinar que una longitud es: 3m, 10 cm y 5mm. Esto es imposible de aplicar en las ciencias sociales pero de ningún modo esto se tiene que constituir en un modelo a lograr, porque medir no es sólo eso.
En física se plantea que el patrón tiene que ser accesible e invariable y se postula que estas dos características en ocasiones son contrapuestas. Lo accesible es referido a que el instrumento de medición esté siempre al alcance del que realiza el cálculo o la comparación, lo invariable se refiere a que siempre se utilice, el mismo instrumento para evaluar o medir una magnitud. Ejemplo de accesible es el uso del brazo o el pulgar para medir longitud, los cuales son accesibles pero muy variables de una persona a otra y ello conduce a una mayor inexactitud de la medición e invariable o mejor dicho según mi concepción, menos variable. El metro que presenta una longitud y subdivisiones iguales en todos los casos, con un metro diferentes personas pueden hacer mediciones semejantes con muy poco margen de error, pero notemos que es factible mencionar el necesario margen de error.
En esta ciencia los instrumentos de medición han presentado un proceso de evolución que resulta de interés resaltar. Ellos han pasado a ser instrumentos cada vez más precisos y menos variables, o sea, de aquellos burdos como las mediciones derivadas del brazo humano, el pie y el pulgar, a aquellos como el metro, la longitud de onda de la luz anaranjada, emitida por los átomos de isótopo puro del Criptón-86
Una característica importante es la relacionada con la exactitud de las mediciones. Si bien la tendencia será siempre hacia la búsqueda de instrumentos cada vez más confiables y precisos, esto será un propósito eterno pero estará directamente relacionado con el conocimiento que se alcance sobre las regularidades que explican la naturaleza y condiciones del objeto de estudio.
Por esta razón podemos decir que el metro, patrón aceptado internacionalmente para medir, en estos momentos ya no es todo lo exacto que se pensaba porque a él se llegó tratando de obtener alguna fracción conveniente de la distancia del polo al Ecuador, a lo largo del meridiano que pasa por París. Sin embargo, medidas más exactas efectuadas después de haber elegido el metro como patrón universal, pusieron de manifiesto que éste difiere ligeramente (cerca del 0,023%) del valor que se había pensado.
Semejante situación se presenta con la medición del tiempo, en los que se ha podido constatar que el mejor de los relojes diseñados, posee un error de aproximadamente de 0.02 segundos con relación al tiempo solar medio durante un año.
Además de estos aspectos o errores objetivos, pueden existir aquellos de naturaleza subjetiva o sea, que dependen del hombre en su labor de medición y entre estos tenemos el error de posición o de paralaje que se produce cuando al hacer la lectura de lo que nos indica el instrumento nos colocamos de tal forma que no realizamos una adecuada anotación de la medida en cuestión. En este sentido también influye la posición en que ponemos el instrumento de medición.
Un aspecto importante en la medición física y en general de cualquier tipo de acto de medir lo constituye "el patrón" o sea, con lo que se compara lo que queremos medir y evaluar. Por lo general se piensa que el patrón es algo rígido, inflexible, invariable y perfecto. Claro, esto se concibe así, entre otras razones porque se pretende establecer una exactitud y precisión en las mediciones que realmente no se ajusta a la mayor o menor relatividad con la que se presentan los fenómenos en la realidad produciéndose un falso concepto acerca de esta propiedad y dañando el verdadero y amplio sentido de la medición.
Hay que defender que todo patrón -su construcción o elaboración influye mucho sobre esto-, es una vía que se emplea para unificar, establecer criterios más precisos y hasta poder cuantificar las propiedades y características que deseamos conocer, descubrir o evaluar en un objeto o fenómeno determinado de una manera mas fácil y a la vez con mayor precisión. La exactitud, la invariabilidad, la rigidez del patrón no pertenecen a la concepción adecuada del problema, sino a los criterios que inadecuadamente se han ido formando en la práctica alejada de una buena concepción teórica y metodológica acerca del problema.
En oportunidades, cuando se pretende oponer el uso de normas y patrones, a lo psicológico, lo social o lo clínico, se dice que, en estas ciencias, 2 + 2 no siempre es cuatro, que no se puede tener patrones rígidos, que estas ciencias no son como la física, etc. Estos criterios ignoran que la exactitud está dada, no en lo invariable, en que algo tenga que ser fijo y de una forma determinada, en que todo lo medible y cuantificable tenga que expresarse en una cantidad dada, sino en la apreciación de cuánto es variable una magnitud, propiedad o fenómeno, cuán complejo e impreciso es un objeto de estudio determinado, en resumen, que lleguen a tener una idea del error con que se pudiera estar trabajando y se puedan elaborar juicios y hacer evaluaciones flexibles, aproximadas, no acabadas aunque sí ajustada a los logros y avances que la ciencia posea acerca del conocimiento del problema o hecho científico en cuestión y lo que podamos extraer como indicadores del hecho en la realidad.
Se han señalado ejemplos donde se ponen de manifiesto la relatividad de la exactitud de una medición en física; sin embargo, es importante señalar que muchas medidas en esta ciencia se hacen en base de estimados y deducciones por ejemplo, utilizando los procedimientos estadísticos para ello, calculados a partir de un conjunto de mediciones en las cuales se obtienen datos cuantitativos variables, el cual se constituye en una medida que identifica el valor de la magnitud de lo que se quiere medir, no obstante, esta medida no nos puede hacer olvidar que procede de una variabilidad y que ésta es importante tenerla en cuenta para saber que toda unidad se produce en la diversidad y que en esta última siempre existe una unidad, estas dos categorías se encuentran de forma indisoluble en todo hecho o fenómeno.
Todo lo analizado se puede incluir en el campo de la llamada "física clásica" sin embargo, cuando se trabaja en el terreno de la física del macromundo y del micromundo, donde los procesos no pueden ser observados directamente y el asumir que se producen hechos, en los cuales intervienen variables o conjunto de ellas no directamente medibles, hace el proceso de medición y de obtención de conocimientos mucho más complejo. Algo semejante nos ocurre a los psicólogos cuando pretendemos medir, evaluar y diagnosticar algo en la personalidad sana o enferma, o en la obtención de un conocimiento dado y su consecuencia en el desarrollo cognoscitivo, por ejemplo.
La química es una ciencia muy cercana por su objeto de estudio y sus métodos a la física; no obstante la naturaleza del fenómeno químico, se presenta ante el hombre de una forma menos objetiva y su observación directa se hace más difícil. En esta ciencia la intuición, la reflexión y el análisis, a partir de elementos indirectos para elaborar conclusiones sobre fenómenos y hechos científicos, no palpables objetivamente, se hace mas frecuente, (micromundo).
No obstante, esta característica del fenómeno químico, los psicólogos u otros especialistas afines, no nos cuestionamos la necesidad y utilidad de la medición en esta ciencia, que al igual que en la física, posee una gran variedad de técnicas, instrumentos y patrones para poder comparar, medir y evaluar un fenómeno objeto del estudio en este campo del conocimiento.
Una característica que se mide en la química de manera sistemática e, incluso, pertenece al dominio popular, es el grado de acidez o basicidad de una solución determinada. Esto se puede hacer a través de diferentes instrumentos y principios. En cada caso podemos obtener la información que se requiere, desde aquella que nos indica si en la solución hay un predominio de ácido o es una solución básica, hasta aquellos instrumentos que cuantifican el grado de acidez que presenta la solución.
Por supuesto, en cada caso tenemos un nivel de exactitud y precisión de la cualidad que se quiere medir y un margen de error determinado. En una se mide en una escala que no va más allá de una apreciación, si es; o no es... y en otra, en una donde hay una precisión de un número de unidades determinadas que indican el grado de acidez o no que tiene la solución. No obstante este análisis, en lo esencial, el especialista posee la información necesaria para elaborar la valoración o conclusión que se requiera y de acuerdo con lo que exija el estudio.
Otro hecho medido y cuantificado en esta ciencia es la estimación del peso atómico, de cada uno de los elementos químicos, el cual se calcula tomando como patrón el peso del Carbono, debido a que éste es el más preciso de todos aquellos conocidos y por tanto, el de los demás, es una comparación o una fracción de aquél. En este caso debemos suponer que, independientemente de la utilidad del peso atómico, éste es un estimado y, por tanto, el resultado de una aproximación de lo que es en realidad. No obstante, el método empleado y el patrón establecido, permite operar fácilmente con esta medida y su cuantificación.
En la Química como ciencia, además, se emplean métodos de medición del volumen de un líquido determinado y por ello sabemos que si unimos 10 ml de agua y 5ml de permanganato de potasio tendremos una solución de 15 ml, con más o menos concentración. No obstante, cuando mezclamos 10 ml de agua y 5 ml de alcohol el volumen es ligeramente menor a los 15 ml.
Esto es un ejemplo de que en Química, a pesar de nuestras ideas, tampoco siempre, dos más dos es igual a cuatro y, por tanto, debemos recurrir a las explicaciones o valoraciones teóricas y cualitativas acerca de la esencia del hecho que ocurre. Esta reflexión se puede hacer, porque se posee un conocimiento acerca de lo que sucede en realidad y que nosotros no vemos directamente pero que tenemos un indicador que resulta contradictorio con lo esperado, convirtiéndose en un motivo para buscar por otras vías, incluida la reflexión, la deducción e, incluso, la intuición la explicación correspondiente. Cuando no se poseen evidencias empíricas y teóricas, el científico se debe proponer buscarlas.
En esta ciencia también existen categorías que se miden de forma indirecta, apreciándolas a partir de otros elementos mas objetivos, por ejemplo, el concepto de "masa" es mas bien teórico, sirve para explicar aquello de lo que están formados todos los cuerpos. La masa aunque responde a una realidad objetiva, no podemos representárnosla por una imagen específica y precisa, sino a través de los objetos que la contienen, sin embargo, podemos calcular la cantidad de masa de un cuerpo.
Semejante situación se presenta entre la distinción de masa y peso. Estos concepto nos indican como también en la química se hace complejo el acto de medir y valorar un hecho científico. No obstante, en esta ciencia se han buscado los principios, métodos, procedimientos y patrones más adecuados y ajustados al conocimiento existente para hacer cada vez mas confiable la información y los datos que se obtengan.
Para medir el volumen de una masa de gas, cuando cambia la presión o para calcular ésta al llevar el gas a un nuevo volumen, se puede utilizar la ley de Boyle‑Moriotte; sin embargo, hay que tomar en cuenta que todos los gases, quizás como ocurre cuando estamos valorando la individualidad de la personalidad o una capacidad determinada, no cumplen exactamente esta ley, y, por tanto, los valores que se obtienen, aunque muy válidos porque nos permiten un conocimiento más confiable de esta condición de los gases, son tan sólo aproximados, porque se sabe que mientras menor es la presión empleada con mayor exactitud se cumple la ley. 2
Como se puede apreciar, en todos los jardines crecen las malas hierbas. El problema está en trabajar por evitar que proliferen, encontrar los métodos y procedimientos más apropiados para eliminarlas y profundizar en el conocimiento acerca de ellas. Estoy convencido que en la Psicología, la Pedagogía y demás ciencias sociales, existen las vías, lo que sucede es que están por descubrir algunas y, en otros casos, están por estudiar, conocer realmente su alcance y limitaciones, evitando considerarlas absolutas e infalibles. Esto es un absurdo, no sólo en la medición y evaluación del fenómeno psíquico, sino en cualquier tipo de ciencia natural o exacta, del hombre o social, histórica o económica.
La medicina es una de las ciencias aplicadas o expresión tecnológica de un conjunto de ciencias del hombre y por su objeto de estudio, se aproxima más a la psicología que a la física y a la química, aunque la aventaja en el hecho que puede utilizar en sus procesos de medición, técnicas, procedimientos e instrumentos desarrollados por la química y la biología como ciencia natural y aplicada a los fenómenos de la vida y el hombre en particular. Por estas razones, es interesante analizar cómo se concibe el proceso de medición en esta ciencia y cuánto se asemeja a lo que ocurre en la medición en la física, la química y en particular en la psicología.
En la clínica se mide cuando se hace un análisis de sangre; lo primero que se realiza es extraer una muestra de sangre, de los aproximadamente cinco litros que circulan por nuestras venas y arterias. De esta muestra, mediante una observación de la cantidad de elementos que se pueden contar en un área determinada, se hace un estimado de la cantidad de ellos en la sangre en su totalidad.
¿Se puede afirmar absolutamente que esta estimación es exacta en un 100% ? ¿Se puede concebir que no existirá error en cualquiera de los pasos que se den y que produzcan una incorrecta comparación y estimado, conteo y cálculo en relación con el espacio medible o que sirve de patrón o norma? Por supuesto, que ambas preguntas pueden ser contestadas negativamente, sin embargo, prácticamente, nadie se cuestiona este antiguo procedimiento de medición, o al menos se asume como una información valida que nos brinda un conocimiento útil acerca de algo que no se puede comprobar de otra manera. Además, ya se conoce que la sangre no es la misma en las venas, que en las arterias, o en un órgano u otro. Sin embargo, es muy válido continuar empleando la muestra de sangre extraída de una gota del dedo para hacer un hemograma.
Semejante situación se produce cuando pretendemos medir la cantidad de transaminasa en sangre, como índice de hepatitis o infartos del miocardio. En este acto de medición se incluyen otros factores de error, como pudiera ser el de la efectividad de los reactivos e incluso el tipo de escala que se utiliza. Pero la medicina tiene otro vía para comprobar o medir, me refiero al empleo del método clínico que, quizás sea un aporte de esta práctica profesional desde tiempos remotos, al proceso de búsqueda de información y medición.
El método clínico implica la búsqueda del conjunto de síntomas, las reacciones psicofisiológicas y morfológica del sujeto y sobre todas las cosas la evolución o historia del problema objeto de estudio, con anterioridad al proceso de evaluación, medición y diagnóstico. El análisis que se deriva de toda la información es comparado constantemente, con el sujeto normal, o mejor dicho, con el patrón que se posea de la relativa normalidad, llegándose a conclusiones aproximadas. Ejemplo de esto, es la información acerca de la orina de color turbio y las heces fecales blancas en el caso de la hepatitis; las amígdalas irritadas, malestar general, temperatura elevada en el caso de los estados gripales, etc.
En cada una de estas situaciones, el clínico está midiendo, está comparando el estado individual de un sujeto, en determinadas circunstancias, con una norma o patrón. No obstante, la conclusión o diagnóstico se debe elaborar mediante una evaluación y análisis profundo de toda la información que se ha adquirido a través de las diferentes formas de medición. Esta es la forma de elaborar un juicio final o diagnóstico. Una vez más, estamos ante la presencia de que tanto una evaluación, como un diagnóstico, son procesos complejos que incluyen aquellos que conforman los de la medición y obtención de información pero, por ningún concepto, se puede reducir a ellos.
En la clínica, como en cualquier otro campo del saber, ningún dato aislado permite llegar a una conclusión definitiva. El análisis cualitativo, tomándose en consideración la experiencia, cultura y nivel profesional del especialista quien es, en última instancia, lo que garantiza el arribar a una conclusión adecuada. Este diagnóstico o juicio tampoco se puede concebir como exacto o preciso en un ciento por ciento. En todo está presente el número probabilístico porque ello rige en todos los fenómenos y hechos del mundo orgánico, inorgánico y social.
Como se ha podido observar, en el análisis realizado sobre la dinámica de la medición en las diferentes ciencias mencionadas, se evidencia de forma simple, una verdad indiscutible, que ella es un elemento o parte importante del proceso de búsqueda y obtención de conocimiento, de la actividad encaminada a la búsqueda de datos más o menos precisos y sistematizados con el objetivo de lograr un mejor y más eficiente descubrimiento de las regularidades que pueden explicar la esencia de los hechos y fenómenos de la realidad, pero no es la medición sola la que nos brinda la información necesaria y suficiente para elaborar una explicación acerca de un hecho determinado.
REFLEXIONES ACERCA DE LA MEDICION EN LAS CIENCIAS. SU APLICACION EN LA PSICOLOGIA, LA PEDAGOGÍA Y DEMÁS CIENCIAS SOCIALES
Sin pretender agotar el tema, es esencial para la medición tomar en cuenta su carácter objetivo y subjetivo, la estrecha relación entre los aspectos cuantitativos y cualitativos y, por tanto, la relatividad de la medición. Estos fundamentos generales de las ciencias y del conocimiento, son aplicables a la medición su comprensión e interiorización. Esta reflexión resulta una condición necesaria para que se forme la conciencia acerca de su empleo y la necesidad que ella representa en la búsqueda del conocimiento y en el desarrollo de la ciencia.
Por esta condición, y por formar parte de un proceso de búsqueda y acumulación de conocimientos, la medición es y será en última instancia, un reflejo de la realidad y, por tanto, tendrá el doble carácter de ser objetiva por su contenido y subjetiva por su forma. Ante esta afirmación se puede comprobar que la medición guarda en si misma un carácter contradictorio.
Todo científico e investigador, tiene que comprender y asimilar que debe lograr que sus resultados, sean lo más precisos y rigurosos posible, acercarse cada vez más a determinar las cualidades, magnitudes, propiedades de los objetos, hechos o fenómenos pero que, a su vez, no llegará a tener la exactitud que metafísicamente algunos le atribuyen o desearían obtener, que siempre hay un margen de error, dado por los instrumentos, la manipulación, los procedimientos y las interpretaciones de los resultados. Como todo el conocimiento, no es absoluto, sino relativo.
Para el conocimiento dialéctico existen dos condiciones esenciales, una es de naturaleza material, objetiva y la otra sigue siendo ideal y subjetiva aunque en última instancia es producto de lo material y lo objetivo. Esta afirmación lleva a precisar que el dominio de la historia del conocimiento teórico, acumulado por una ciencia, es una condición esencial para continuar acumulando nuevos y más profundos conocimientos acerca de las regularidades de los hechos y fenómenos, que serán siempre subjetivo porque ellos son una representación de lo que se presenta en la realidad, en la mente humana.
Por otra parte, se pone en evidencia que el avance de las ciencias se logra básicamente, estudiando los hechos y fenómenos de la realidad y uno de los pasos que deben darse para conocerlos es compararlos, agruparlos, clasificarlos, establecer sus nexos e interdependencia o intercausalidad y procurando establecer patrones o normas que sinteticen las cualidades esenciales. Con estas acciones, ya estamos en el dominio del proceso de la medición.
Por todo lo señalado, es evidente que la medición tendrá un carácter objetivo pero también subjetivo. Cuando se analizaron las características de la medición en física se insistió en este problema precisando algunos ejemplos particulares, los cuales son válidos en mayor o menor medida también en la química, la medicina y en todos las ciencias en cuestión.
La afirmación de esta generalidad no nos impide hablar del carácter o peso de lo objetivo y lo subjetivo en algunos casos particulares donde no se presentan en la misma proporción. En la física generalmente, hay una tendencia a una mayor objetividad de los datos que se obtienen; en la medicina, ya esta objetividad es mucho menor, y en el caso de la Psicología, el carácter subjetivo se hace mucho más relevante. Esta desproporción se compensará en la medida que se logre un mayor conocimiento de las regularidades del objeto de estudio y se construyan, científicamente, instrumentos de medición acorde con esos logros en el conocimiento.
Esta forma de interpretar la relación proporcional de lo objetivo y lo subjetivo esta condicionado por dos razones fundamentales:


  • el carácter complejo del objeto de estudio de la ciencia y el desarrollo de los métodos para su estudio.




  • lo sistematizado o acumulado en cuanto al conocimiento de las regularidades que explican la esencia de los hechos y fenómenos implicados en el objeto de estudio.


Volvemos a tropezar con un elemento que hace más evidente la relación entre lo objetivo y lo subjetivo, entendido lo objetivo como lo que nos viene dado de la realidad, de lo que existe independientemente de nosotros, y lo subjetivo, como lo mediatizado, lo que proviene del proceso de obtención de conocimiento de las regularidades que explican la esencia de los hechos y fenómenos del mundo material, en la mente humana. Claro, esto se complica más cuando, por ejemplo, en la Psicología, el objeto de estudio, los hechos y fenómenos que se investigan son también de carácter subjetivo. Los índices e indicadores que se tomen son entonces, doblemente subjetivos, porque son doblemente indirectos.



Todo investigador se enfrenta a estas contradicciones entre lo objetivo y lo subjetivo, el problema está en tenerlo siempre en cuenta y lograr conformar y definir los métodos, técnicas y procedimientos científicos que permitan no apartarse de la búsqueda de confiabilidad y validez de lo que se representa a partir de los hechos y fenómenos que nos llegan de la realidad, sin dejar de considerar entonces que en esta relación siempre está presente su carácter subjetivo y relativo.
Precisamente, en este análisis desempeña un papel fundamental la acumulación de datos e información confiable acerca del objeto de estudio. Para el logro de la confiabilidad señalada la medición o evaluación posee un valor muy peculiar. Decimos que posee una gran importancia porque tiene tres cualidades muy significativas:


  • La posibilidad de concebir, construir y aplicar instrumentos cada vez más precisos y confiables así como la definición de patrones, normas y escalas más efectivas, lo cual es una muestra del resultado alcanzado en el conocimiento de la esencia de los fenómenos y, por supuesto, del dominio de sus cualidades y características.




  • La posibilidad de tener instrumentos confiables de medición, aprobados y aceptados permiten avanzar mucho más y profundizar en el conocimiento alcanzado.




  • Una mayor aplicación práctica de los conocimientos acumulados por la ciencia y la solución, más eficaz y eficiente a problemas de la realidad


Todo lo anteriormente descrito es el resultado de la obtención de numerosos datos e información acerca del objeto de estudio y su complejidad de interrelación con los diferentes factores o variables sociales, biológicas e individuales. Esta información, por supuesto, se obtiene mediante el estudio empírico y teórico de las diferentes manifestaciones que adopta el fenómeno psíquico.
En la medida que obtengamos información valiosa sobre el fenómeno psíquico y logremos estructurarla en adecuadas categorías generales, y además, se pueda llegar a establecer escalas valorativas, se podrán perfeccionar y estructurar mejores instrumentos de medición que permitirán, posteriormente, obtener datos más confiables y precisos, hasta llegar a la cuantificación de las categorías.
La cuantificación de determinado hecho o cualidad psíquica es el resultado de un conocimiento más o menos profundo de su naturaleza o esencia. Cuantificar por cuantificar no es un acto necesariamente científico, puede ser una vulgarización de la realidad y de su representación o imagen. Se cuantifica lo que por el conocimiento acumulado y la regularidad que se observa se puede cuantificar, incluso se comprueba a través de las pruebas de análisis estadístico y los hechos de la práctica y la vida
Esto es la base para la estrecha relación entre lo cuantitativo y lo cualitativo, que existe en cualquier hecho de la realidad en forma muy interconectada. No obstante, para cuantificar una medición es imprescindible corroborar que los datos que se poseen, sobre la forma en que se manifiesta una cualidad determinada o un conjunto de ellas, se justifica científicamente. Esta corraboración se puede alcanzar mediante el análisis estadístico de los datos y el análisis teóricos de los resultados.
Aunque las ciencias se tienen que encaminar hacia el análisis cuantitativo de sus datos, conjuntamente con la valoración cualitativa que incluye a éstos y sus resultados, no se puede llegar a lo cuantitativo por decreto, sino como resultado del conocimiento y la búsqueda de procedimientos adecuados y sobre todo a partir de los estudios y análisis cualitativos de los hechos y fenómenos objetos de estudio e investigación.
Al igual que la física se tuvo que valer del cálculo diferencial e integral para elaborar e interpretar sus resultados, en el estudio de los hechos y fenómenos físicos, la psicología, prácticamente, demandó y contribuyó a que surgieran los análisis estadísticos multivariables, que constituyen un modelo adecuado para hacer estudios de hechos donde intervienen un gran numero de variables interrelacionadas de una u otra forma y, en general, las exigencias de las variables en las ciencias sociales justifican la existencia de los modelos de análisis estadístico no paramétricos, de regresión logística, entre otros.
La cuantificación, el análisis matemático, no es la reducción, no es la formalización del conocimiento psicológico, al lenguaje matemático de manera formal sino todo lo contrario, es y debe ser, la síntesis más adecuada de la acumulación de conocimientos acerca de un hecho o fenómeno psíquico determinado. La cuantificación no es un fin en sí mismo, es el resultado al que llega un desarrollo determinado del conocimiento alcanzado por una ciencia con su objeto de estudio.
La cuantificación no niega la cualificación, todo lo contrario, la complementa y necesita, permitiendo que ella sea más acabada y rica en valoraciones, a la vez que el análisis cuantitativo permite una mayor oportunidad y posibilidad de generalización en comparación con las valoraciones cualitativas. En resumen, nos aproximamos más al lenguaje científico que necesariamente debe caracterizarnos, la combinación o interrelación de lo cuantitativo y lo cualitativo, constituye en el método idóneo para adentrarnos en el complejo mundo de la construcción del conocimiento científico, de lo descriptivo y de lo explicativo, de lo general y de lo particular en las ciencias.
Se afirma que para conocer la realidad es preciso no sólo el análisis cualitativo, sino también el cuantitativo de los fenómenos y procesos. Además, mientras más se desarrolla la ciencia, tanto mayor es el número de índices cuantitativos con que se pueden operar y por tanto el análisis se hace más completo y preciso al integrar los elementos cuantitativos y cualitativos, del fenómeno y su esencia. Cuando esta unidad se logra, entonces estamos ubicados en la medida del hecho científico y podemos concluir que conocemos mejor su estructura y su esencia.
La relatividad de la medición es otra característica que se debe tomar muy en cuenta, ésta se puede definir por el hecho de que toda medición, todo instrumento para medir, y todo acto de medir por parte de un especialista, esta relacionado con las siguientes condiciones:


  • Nivel de desarrollo alcanzado por la ciencia en el conocimiento de su objeto de estudio, integración de los conocimientos alcanzados. A medida que esto se logra son más adecuados los patrones que se pueden establecer para comparar, haciendo más precisas y mejores las escalas que se elaboran.




  • El desarrollo alcanzado por las ciencias afines que les puedan facilitar principios e instrumentos que permitan ser aplicados en la ciencia en cuestión.




  • El nivel de profesionalismo y cientificidad de los especialistas en la ciencia en cuestión que implique, la conciencia de la necesidad de la medición para el desarrollo del conocimiento de las ciencias; el dominio de la relación de lo objetivo y lo subjetivo en la medición y la relación entre los aspectos cualitativos y cuantitativos.


El análisis de la necesidad de la medición en la Psicología, Pedagogía y demás ciencias sociales, nada tiene que ver con los negativos intentos de cuantificar o cerrar en categorías estrechas algunas cualidades en estas ciencias. Estas experiencias inadecuadas solo pueden ser útiles para analizarlas críticamente y no volver a caer en ese tipo de error. A estas ciencias todavía le falta por recorrer un enorme y complejo camino en el proceso de búsqueda, descubrimiento y construcción del conocimiento acerca de sus objetos de estudios que en este proceso, la medición es un aspecto de gran importancia. Ello está por hacer.


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