Facultad de psicologia trabajo final de grado


Participación de los padres en la actividad deportiva



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Participación de los padres en la actividad deportiva

La participación de los padres en la iniciación deportiva es sin duda un factor de suma importancia para el rendimiento del niño en el deporte. A través de varios estudios e investigaciones realizados en el ámbito, diversos autores han planteado diferentes estilos de padres en el deporte base, clasificándolos según el compromiso, el comportamiento, la comunicación, las actitudes y el grado de implicación que manifiestan. Entre ellos, Romero (2002) en su trabajo acerca de los comportamientos en el ámbito deportivo de los padres, realiza una clasificación en donde plantea los siguientes tipos de padres que se presentan en la iniciación deportiva:



  • Padres que lograron ser deportistas de elite: estos padres esperan que su hijo logre como principal fuente motivadora para la práctica, los mismos objetivos y éxitos que ellos han concretado a lo largo de su carrera. Para ello se les va a exigir de distintas formas un rendimiento por encima de los demás y la búsqueda constantemente del triunfo para lograr asi acercarse cada vez más al profesionalismo igual a su padre. La imitación del modelo paterno es la motivación que el niño posee en el deporte. Al transmitir la experiencia adquirida, los padres resaltan los éxitos obtenidos en batallas pasadas y terminan implicándose excesivamente en el deporte de su hijo.

  • Padres que no lograron llegar a los objetivos del deportista de elite: aquí la frustración del padre al no lograr la meta de ser elite en su carrera deportiva, es un factor clave para despertar ese deseo no logrado mediante su hijo, y así mostrar un alto grado de involucramiento en el deporte. El triunfo es una de las vías para acercar el deseo, y por ende, se le exigirá y presionara al niño de diversas formas para lograr los resultados. El padre busca satisfacer sus deseos pasados a través del niño sin prestar atención a las posibles dificultades que pueden surgir para el menor en el contexto deportivo y social.

  • Padres obsesionados con el deporte: el hijo es visto como un nuevo talento y posible profesional a futuro, donde además es una gran oportunidad para lograr la salvación económica de la familia a través del deporte. Para el adulto en este caso, todo aquel que interfiera en el proceso deportivo de su hijo es un enemigo público. La presencia de este tipo de padres es capaz de provocar mucha tensión dentro del entorno deportivo.

  • Padres desinteresados en el deporte: son aquellos que demuestran poco o nada de interés en la actividad deportiva de sus hijos. Muchas veces no acompañan a su hijo durante el desarrollo de un juego. La comunicación con los diferentes actores implicados en el deporte de su hijo es escasa o nula. No valoran los beneficios que el deporte genera en el niño y no colaboran para ello. Les da lo mismo que el niño practique deporte, música u otras actividades.

El mismo autor (Romero, 2004) continúa profundizando en el tema y amplía su investigación estableciendo nuevos tipos de padres que se manifiestan en el deporte base:

  • Padres interesados en la formación: dentro de la formación global de sus hijos, son los padres que incluyen el deporte o actividad física como una pieza más de dicho desarrollo.

  • Padres interesados en la formación deportiva como habito: padres que les preocupa que la afición de sus hijos a la actividad física o el deporte se mantenga como algo cotidiano para toda la vida, como ocio-recreación-, etc.

  • Padres interesados en la formación deportiva como prevención: estos padres entienden que deben formar deportivamente a sus hijos para que estas aficiones les ocupen el tiempo libre y en un futuro evitar caer en ambientes no deseados (droga, alcohol etc.).

  • Padres interesados en la formación deportiva como salud: Son los que facilitan a sus hijos la práctica de la actividad física o el deporte de forma reiterada, discreta, y constante para la mejora de la salud.

  • Padres interesados en la formación deportiva como referente social: son aquellos que utilizan la práctica de la actividad física y el deporte de sus hijos como medio de relación, interacción, unión, conocimiento y mejora del status social.

  • Padres interesados principalmente en la forma física: son los que orientan la actividad física y el deporte de sus hijos, de forma desmesurada hacia el culto al cuerpo.

  • Padres entrenadores: se comportan como si fueran entrenadores. Aprovechan todo momento para dar instrucciones a sus hijos durante el partido o fuera de él. Incluso reparte consejos a los demás jugadores. Transmiten toda su experiencia del futbol con el objetivo de que los niños lleguen a ser grandes jugadores.

  • Padres protectores: están muy encima de su hijo preocupado de que no le pase nada. Le prepara la ropa de entrenamiento en lugar de responsabilizarse de sus cosas. En los partidos acude corriendo cuando se hace daño y utiliza siempre todo su ingenio para protegerlo de cualquier situación desagradable. Convierte a sus hijos en deportistas blandos, inmaduros y despistados.

  • Padres manager: padres a los cuales más que la práctica misma del deporte y el bien para su hijo solo les interesan las recompensas económicas. Esta dispuesto a todo para que su hijo logre ser el mejor, pero por lo general ve en él un instrumento de ingreso económico.

  • Padres fanáticos: son aquellos que buscan la victoria de su hijo por encima de todas las cosas, no respetan las decisiones de los árbitros y jueces, utilizan vocabulario hostil, incluso contra su propio hijo, siempre están protestando y percibe con buenos ojos, las trampas, los engaños o la violencia, si ello conlleva a la victoria.

Roffe (2003) en su investigación, clasifica a los padres en tres tipos: padres indiferentes (falta de interés en la actividad de su hijo); padres equilibrados (los ideales para generar un buen clima deportivo); y padres sobreprotectores (exceso de presión hacia su hijo).

Por otro lado Guillen (2010) cita los siguientes tipos de padres en el deporte base y las posibles consecuencias que generan en los niños:



  • Padres directivos: realizan el papel del entrenador, exigen, buscan el resultado dejando de lado el proceso formativo del hijo. Consecuencias: niños inseguros, dependientes y con poca autonomía. A través de la presión de los padres, los niños siguen obligados a continuar la actividad, se hace presente la desmotivación en estos casos.

  • Padres indiferentes: falta de interés en el deporte de su hijo y su respectivo progreso, no ofrecen apoyo, comunicación muy débil con el entorno deportivo en el cual se desempeña su hijo. Consecuencias: falta de atención, se siente desprotegido, baja autoestima y disgusto familiar. Cuando consiguen buenos resultados no tiene con quien compartir sus experiencias.

  • Padres participativos: interés por la actividad deportiva de su hijo y con un grado aceptable de involucramiento. Buena comunicación con el entorno deportivo, brindan apoyo al progreso del niño más que los resultados, y en las derrotas siempre son un factor esencial para animarlos. Consecuencias: el niño está motivado, es autónomo, buena relación y confianza con los adultos.

En otro estudio pertinente al caso, Hellstedt (1987) plantea un modelo en referencia al compromiso que los padres mantienen con la actividad deportiva de sus hijos. Esa participación según el autor puede ser, de baja implicación, moderada o llegar a ser de sobre implicación en el deporte base.

En síntesis, a partir de la multiplicidad de estudios e investigaciones citadas, podemos apreciar, distintas formas en la cual los padres se manifiestan en la iniciación deportiva. Según la interacción, el interés, las conductas, el comportamiento, los deseos, las frustraciones, las actitudes, y el vínculo, entre otros, dependerá en cierto grado, la forma de actuar y desenvolverse de los padres. A su vez, serán responsables, en gran medida, de los beneficios y las consecuencias sobre el desarrollo psicológico y físico que tendrá la práctica deportiva en sus hijos.

Debido a la falta de interés o al exceso de involucramiento en la iniciación deportiva, los padres, representaran un factor obstaculizador o entorpecedor en el rendimiento deportivo y desarrollo personal de sus hijos. Mediante estas situaciones es capaz de originarse diversos factores psicológicos que perjudicaran al niño en cierto grado. En este caso, se deberá prestar atención al desempeño inapropiado de los padres en el deporte, para trabajar con ellos asesorándolos y enseñándoles las consecuencias de sus actos para el niño. Y lograr así, un funcionamiento más acorde a las necesidades, deseos y diversión del menor.

Buscar que los adultos sean una figura de apoyo y motivación durante el proceso deportivo y la evolución personal del niño, sería el principal objetivo no solo para el niño, sino también para el resto de los actores y variables involucradas en el ambiente deportivo. Generando así, un clima saludable, productivo, confortable, de aprendizaje y enseñanza, y varios aspectos más que propiciaran el beneficioso progreso deportivo y social.



EL ESTRÉS EN EL DEPORTE DE INICIACION

Una variable de gran riesgo que puede originarse y perjudicar en cierta medida el desarrollo normal del deporte base e iniciación, es la presencia de estrés. Este es un proceso que se inicia con la sensación de un desequilibrio trascendente entre las demandas de una tarea y la capacidad de respuesta, es decir, se observa que el fracaso en resolver las demandas puede ocasionar al individuo consecuencias importantes para su bienestar personal. La reacción del sujeto ante este factor estará determinada por la lectura que el mismo realice de amenaza o no del impulso estresante (Cantón 1995).

Depresión, trastornos digestivos, fatiga, dolores de cabeza, son algunos de los síntomas originados por el estrés. Según Márquez (1995) existen tres elementos a los que el estrés afectara considerablemente en una persona: los psicológicos, los comportamentales y los fisiológicos:


  • Psicológicos: ansiedad, irritabilidad, perdida de concentración y capacidades perceptivas disminuidas.

  • Comportamentales: temores, perdida de sueño y perdida de las capacidades verbales.

  • Fisiológicos: dilatación de pupilas, tensión muscular, aumento de la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea.

“El estrés se asocia con sensaciones, emociones, pensamientos y respuestas neuroanatómicas y fisiológicas que pueden afectar el rendimiento deportivo” (Raglin y Hanin, 2000, citado en Ureña 2006, p 3).

Entre otros, la relación padres-hijos en el deporte base e iniciación es un posible factor donde el estrés en determinadas circunstancias puede manifestarse como resultado del vínculo que se lleva a cabo entre ambos individuos. Esta situación perjudicara en cierta medida el estado de ánimo del niño y así su rendimiento en la práctica deportiva. Los estados de ánimo, son estados de activación emocional o afectiva, en un tiempo variable no persistente. Se caracterizan por ser más suaves que las emociones, ya que estas se estiman como más intensas y de tiempo más corto. Frecuentemente a los estados de ánimo se los representa como el aparato que responde a distintas emociones y experimenta diversos sentimientos (Márquez 1995).

Con respecto a lo mencionado, las presiones que ejercen los adultos en el deporte y las alteraciones que es capaz de ocasionar en el estado de ánimo del niño las mismas, Roffe (2003), plantea, que el grado de implicación, interacción y el comportamiento que los padres expresan en el ambiente deportivo, representara para el niño una motivación en su práctica, o por el contrario, un obstáculo que traerá diversas consecuencias, entre ellas la manifestación de estrés. Este caos cobra mayor repercusión en el niño debido a la etapa evolutiva en que se encuentra, y todo lo que esto implica y distorsiona para su crecimiento y desarrollo personal.

Además de los padres, el resto del entorno deportivo también presiona y es fuente creadora de estrés. Como ejemplo podemos mencionar la confusión que se genera cuando los mensajes transmitidos hacia el niño son opuestos, es decir, los padres expresan una cosa y el entorno dice otra.

Siguiendo esta línea, a través de las distintas condiciones y situaciones desfavorables que el ambiente deportivo expresa e impone en el niño, Gimeno (2005) realiza una descripción de los posibles efectos negativos que la práctica deportiva es capaz de ocasionar en el menor:


  • Baja confianza y autoestima

  • Falta de autocontrol

  • Deterioro de la relación familiar

  • Déficits en habilidad social

  • Actitudes agresivas, intolerantes o intensamente competitivas

Por otro lado, es importante mencionar que la participación de los padres en ciertos casos contribuye al abandono de la actividad deportiva por parte de su hijo. Este fenómeno es de suma preocupación por los posibles daños que es capaz de ocasionar en la salud psicológica del menor. El abandono deportivo como señala Cantón (1995), puede manifestarse por la interrupción y el decaimiento de la motivación del niño en el ambiente deportivo por múltiples causas (estrés, inseguridad, baja autoestima, conflicto familiar, etc.)

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FUTBOL BASE

Muchas personas consideran al futbol como el deporte más popular del mundo. Esta actividad constituye un espacio que moviliza a niños, jóvenes, padres, familias, y a gran parte de la sociedad.

El Futbol base es el nombre que se le adjudica al futbol que se practica aproximadamente a partir de los 6 o 7 años hasta los 19, antes de alcanzar la categoría absoluta: el profesionalismo. Para los niños es la etapa en la cual inician la actividad física, y reciben las primeras enseñanzas técnicas y tácticas para su posterior desarrollo y formación como futbolistas (Ortiz, 2011).

De acuerdo a lo mencionado anteriormente, el futbol base al ser la etapa en la cual el deportista emprende su camino futbolístico transitando por varias edades y diferentes etapas de su vida, es que se lo reconocerá también en la sociedad con el nombre de:



  • Futbol juvenil

  • Divisiones inferiores o

  • Futbol formativo

El futbol profesional o de elite, es un deporte mediático que posee como objetivo principal la búsqueda de la perfección de los resultados y el éxito. En cambio, el futbol juvenil, “se establece como un fenómeno considerado en muchas ocasiones como parte importante del proceso de socialización de los jóvenes” (Llames, 1994; García y Llames, 1995; Cruz, Boixadós, Torregrosa y Mimbrero, 1996, citado en Garcés y Vives, 2003, p.53). A diferencia del futbol profesional, el futbol juvenil no centra su mirada en la búsqueda del triunfo, más bien hace hincapié en la evolución, crecimiento y el desarrollo personal del joven.

Para algunos, el futbol base es un conjunto de actividades recreativas, donde las relaciones humanas, el valor del equipo y la diversión son los componentes primordiales. Y para otros, significa el ejercicio del futbol de forma organizada, con entrenamientos y partidos en el ámbito de la escuela o de un club.

Donde se realicen intensivos entrenamientos o se trate de imponer ciertas habilidades, técnicas o tácticas demasiadas complicadas y complejas para el deportista, se corre el riesgo de crear factores obstaculizadores para el normal desempeño del niño en la práctica deportiva.

Futbol Infantil en el Uruguay

La Organización Nacional de Futbol Infantil (ONFI), es el organismo que coordina, administra y maneja el futbol infantil en el Uruguay. Aproximadamente unos 60.000 niños entre 6 y 13 años practican futbol bajo la administración de esta entidad, y la realidad es que solo el 1,5% llegara al futbol profesional y tan solo el 0,14% obtendrá el codiciado pase al exterior (Diario El Pueblo, 2013).

ONFI es un movimiento social con una base deportiva en busca de la formación física y moral, el desarrollo personal, y una mayor inclusión de los niños en el deporte. Crea herramientas para complementar y perfeccionar la educación escolar, la familia, la salud y el comportamiento social.

Estimular la práctica del futbol infantil haciendo énfasis en los aspectos sociales, educativos y recreativos sobre los competitivos, es otro gran objetivo de ONFI. Esta organización funciona bajo la órbita del Ministerio de Turismo y Deporte, y el gran desafío para la misma es formar mejores ciudadanos a través del deporte popular del país (Añon, 2010).

El asombroso movimiento social que representa el futbol infantil de iniciación y competición en el Uruguay, revela que cada fin de semana según cifras de la ONFI, aproximadamente unas 300.000 personas se acercan a observar los 2.000 partidos que los más chicos del país disputan.

Acerca del futbol infantil en el Uruguay señala Alfredo Etchandy: “más que una fábrica de jugadores y un deporte, el futbol infantil es una escuela para enseñar futbol. El futbol infantil es la escuela sin túnica y moña” (Punto y Seguido, 2012, parr.5). Por un lado: los niños aprenden a socializar mediante el compañerismo y el trabajo en equipo; y por otro lado el valor de respetar, en este caso: a los árbitros, entrenadores, compañeros, normas y reglas del deporte y de la institución a la que pertenecen, y diversidad de variables que se presenten en el ámbito deportivo. Conviven en un espacio educativo que conecta diversos aspectos de la vida. Cabe destacar como principal objetivo del futbol infantil, que lo más importante es divertirse y hacer amigos más allá de la competencia y el triunfo.

Se debe recordar que el futbol infantil en el Uruguay debe manejarse como una herramienta esencial para educar a los niños en su desarrollo y formación personal. Condición esta, que debido a la influencia de diversos factores del entorno deportivo, el niño puede ser afectado de cierta manera, ya sea para un adecuado desempeño deportivo o por lo contrario, generando graves consecuencias en el estado emocional del menor lo que se verá reflejado en el comportamiento y rendimiento del mismo en la práctica.

Algunas consideraciones en el Futbol Infantil Uruguayo: la participación de los padres

A lo largo de este trabajo se ha plasmado a través de la recopilación de varios artículos, estudios e investigaciones de diversos autores, los conceptos más relevantes y la información más conveniente de acuerdo a la temática central propuesta.

Con respecto a la participación de los padres en el futbol infantil uruguayo, al momento de la revisión bibliográfica, queda demostrada la carencia de estudios, investigaciones, y de producción escrita en general en nuestro país referente a la temática mencionada. Es necesario pensar en otro método como estrategia para desarrollar el contenido en este apartado.

Teniendo en cuenta la dificultad señalada anteriormente, se ha optado por recurrir a los medios de comunicación masiva en el Uruguay (radio, televisión, prensa, páginas web, etc.) como refuerzo hacia nuestra búsqueda de información. Permitiendo de esta manera la aproximación, mediante alguna noticia, publicación, comentario, entrevista, relato o acontecimiento, entre otros, para el despliegue de cierto contenido oportuno, productivo y enriquecedor para el desarrollo central de esta sección.

A través de la vía utilizada, se han seleccionado tres situaciones reales expuestas por los medios, sobre el futbol infantil uruguayo. Las mismas presentan una determinante faceta de los padres en el ambiente deportivo del futbol infantil.

De ahora en adelante, se realizaran algunas consideraciones y opiniones acerca de las situaciones selectas, donde además de los padres, se manifiestan determinadas cuestiones a nivel social interesantes para reflexionar.

En primera instancia, a través de una edición publicada del diario “El Pueblo” perteneciente a la ciudad de Salto, se difunde una noticia donde se refiere al futbol infantil como “un fenómeno social con plataforma deportiva” (2014). Esta edición describe: la gran masa de niños que practican el futbol infantil en el país, datos sobre la Liga de Baby Futbol Salteña, y la historia del equipo más humilde del futbol infantil en Salto, entre otras cuestiones. Pero el hecho que más cautivo el interés en este diario, es el siguiente relato: “¡Dale corre!,¿o querés estudiar toda tu vida?, el grito desaforado de una madre apuntando a su hijo en pleno partido de baby futbol...” (Diario El Pueblo, 2014, parr.13)

A pesar de haberse escuchado el grito en una cancha de baby futbol en Salto, el periodista estima que es una problemática que está presente en varios sectores de todo el país.

Mediante el comentario problema que plantea la edición salteña, se podría considerar una gran diversidad de “posibles” variables fundadoras de la conducta efectuada por la madre hacia su hijo, entre ellas:


  • Búsqueda de la necesidad económica

  • Éxito, prestigio y fama

  • El futbol como única vía de progreso

  • No confía en el estudio hacia futuro

  • Satisfacción de frustraciones pasadas

  • Reconocimiento social

  • Estrictamente competitiva, entre otros

En este caso, ¿cuál sería el verdadero motivo por el cual la madre realizo dicho comentario? ¿Sabrá cuáles pueden ser las consecuencias de su acto en el ambiente?NO SE ENTIENDE QUE SE QUIZO DECIR ¿Qué efectos tendrá en el niño el comentario?

Se debería brindarles ayuda psicológica y enseñar a los padres distintas variables, acciones y formas de comportarse en el entorno deportivo que representen para el niño un elemento sostén para su desarrollo como atletas. A causa de esto, Chalela (2008) expresa: “Muchas veces los equipos no tienen los materiales adecuados para trabajar y son muy pocos los que tienen una economía saneada, estable y sin deudas. Poco se invierte en la formación del futbolista juvenil y mucho se presiona para ganar el fin de semana” (citado en Costa, G. 2014, p.13).

A partir de las diversas actitudes, conductas y comportamientos que los padres expresan en el ámbito deportivo, son capaces de crear determinada carga de presión hacia el niño provocando así la alteración del estado de ánimo lo que repercutirá de alguna manera en el rendimiento deportivo. Consecuencias como la baja autoestima, inseguridad, falta de autocontrol, estrés, ansiedad, actitudes agresivas y desmotivación entre otros, probablemente son efectos del resultado de una relación padres-hijos incomoda e insatisfactoria.

Cabe destacar que en el niño debido a la etapa evolutiva que transita, es muy vulnerable a los estímulos que se generan en el entorno, y más aún, si dichos estímulos son creados por figuras de gran carga afectiva para su ser.

En segunda instancia, a partir de una publicación realizada en el blog de los estudiantes de tercero de periodismo (2012) de la Universidad Católica del Uruguay, FALTA ALGO EN LA FRASE, ESTA MAL CONSTRUIDAse comenta que, actualmente, la violencia, un fenómeno que se instaló en la sociedad Uruguaya, logra perjudicar a través de distintos medios el desarrollo normal y seguro del futbol infantil. Se ha constatado que muchos padres agreden dentro y fuera de las canchas, verbal y físicamente, a los árbitros, y por si fuera poco, presionan a los más chicos sin medir las consecuencias que pueden ocasionar en ellos. Como juego que es y diversión, el futbol infantil en estas circunstancias se ahoga con la furia y la intranquilidad de los adultos, lo que acaba desfavoreciendo a los niños.

Debido a la presión ejercida en este caso por los padres, llegando a cierto punto en que resuelven por medio de la violencia descargar su enfado, ira, presión y frustración hacia los árbitros e impactando de manera directa o indirectamente el estado emocional de su hijo, es que podemos considerar que más allá de los posibles deseos del padre en el deporte de su hijo y la implicación e interés con el que se presenta en el ámbito deportivo, está en evidencia, como lo mencionan en la publicación descrita, la difusión y expansión del fenómeno de la violencia por toda la sociedad, incluida en este caso el futbol infantil.

De acuerdo con lo expresado, Ariño, Aznar, Gimeno, y Sáenz (2007), en su artículo referente a la violencia en el futbol infantil, se plantea que la agresividad y, la propia violencia en el futbol base establecen un fenómeno social y deportivo deplorable. En el cual, las acciones inadecuadas por parte de jugadores, padres, espectadores o entrenadores, revelan una influencia siempre exagerada para el deporte, teniendo en cuenta que el mismo es una alternativa educativa ilustre para el desarrollo infantil y juvenil. Ante estas amenazas, la psicología del deporte debería colaborar mediante:



  1. Técnicas de evaluación que permitan diagnosticar de manera fiable y valida la naturaleza e incidencia de las distintas variables desfavorables para el ambiente.

  2. Y métodos de intervención encaminados a la promoción de la deportividad, y a la prevención de la agresividad y la violencia. La deportividad se trata de la presencia de conductas de respeto, humanidad y apoyo hacia el resto de los participantes (Ariño, et al, 2007).

Ya sea, física o psicológica, la violencia es una variable trascendental más en el deporte en esta situación. Los padres son vistos como el “monstruo” que evoca dichos comportamientos, y por la simple acción cometida representan el factor perturbador, inseguro e inestable para el desempeño natural de la actividad deportiva. Influenciando además, de cierta manera, los distintos actores involucrados en el entorno (niños, árbitros, entrenadores, familias, aficionados, entre otros).

Pero en realidad, ¿cuál es la razón por la que los padres generan violencia en el futbol infantil?, ¿de dónde proviene esa ira que presentan en los partidos?, ¿los padres canalizan sus frustraciones sociales y en este caso la descargan en la actividad deportiva de su hijo?

En este sentido, “es importante considerar que algunas variables de carácter psicosocial si influyen en la manifestación de conductas agresivas y violentas en los diferentes escenarios deportivos...” (Allende, 2005, citado en Lauro, 2010, p.28). Según lo dicho, podemos considerar que algunos individuos, en este caso los padres, aprovechan la oportunidad en la actividad deportiva de sus hijos para manifestar su frustración, rechazo y resentimiento social, produciendo así violencia física o verbal en el ambiente. Es decir, el contexto deportivo es utilizado por los adultos como un medio para descargar toda su rabia y enfado acumulado.

Se debería concientizar, no solamente a los padres sino a la sociedad también, sobre la magnitud del problema y adoptar un cambio de actitud reviviendo, la solidaridad, la comprensión y los valores hoy en día bastante olvidados. El problema no es sencillo, debido a la complejidad de la situación se requiere de una solución multidisciplinaria que se encargue de los posibles orígenes del malestar.

Para finalizar, comentare una publicación realizada por una página web acerca de un hecho particular realizado en el departamento de Maldonado. Se trata de un club de futbol infantil de la ciudad de Punta del Este que debido a la presión y la violencia que en ciertas ocasiones los padres ejercen en el ámbito deportivo en el cual se desempeña su hijo, se crea un premio llamado “Fair Play” (juego limpio) donde se busca contrarrestar las acciones que manifiestan los padres, para lograr un mejor y adecuado clima deportivo favorable para todos los presentes. Este club otorgara el premio a la institución que coseche los mejores antecedentes y resultados en cuanto a su conducta y comportamiento deportivo en la liga de baby futbol de Maldonado.

En este caso seré breve en cuanto a la resolución propuesta por el club de futbol infantil de Punta del Este. NO ES CORRECTA LA SEPARACION

A través del contenido desarrollado a lo largo de este trabajo, podemos considerar en cierta medida cuales serían las consecuencias y los efectos dañinos que la participación de los padres en el deporte de su hijo puede ocasionar. Ya sea por medio de la implicación, el interés, la obsesión, el deseo, y el fanatismo, entre otros, aspectos que indican alguna característica predominante en el comportamiento del adulto a la hora de actuar en el ambiente deportivo, es que el niño se verá distorsionado de diferentes formas, afectando de cierta forma, su desarrollo personal y el rendimiento deportivo.

Como diseño para reducir esos acontecimientos y/o evitarlos, es que, este club plantea como estrategia de precaución y de cierta forma mantener a salvo el progreso y formación de los niños ante los posibles efectos negativos que los padres generan en el deporte. De esta forma como incentivo para los padres y también para los demás actores implicados, el premio en realidad es un instrumento utilizado para lograr el equilibrio, la armonía, y un confortable ambiente para la evolución de los niños, de esta manera eliminando cualquier factor que promueva distorsión o violencia en el entorno. Y por otro lado, teniendo en cuenta que el baby futbol hace parte de la sociedad, se está fomentando un clima saludable, agradable, productivo, y en especial de gran desarrollo y formación para el futuro de la sociedad.

En cambio, para lograr una apropiada participación de los padres en el deporte, ¿qué comportamientos, conductas y actitudes favorecen a los hijos en el contexto deportivo?, ¿en cuales se debe prestar más atención y precaución?, ¿cómo lograr ser un factor motivante y no un obstáculo para el niño?

ACESORAMIENTO PARA PADRES EN LA INICIACION DEPORTIVA

Al formar parte del contexto, y de esta manera, del proceso de enseñanza, los padres, como lo plantea Feu (2002), deben aprender a reforzar y a brindar apoyo a sus hijos para que estos logren el desarrollo y el progreso apropiado en el deporte. Además, sería de gran ayuda, educarlos y asesorarlos, para demostrar a su hijo una imagen de confianza, protección y sostén durante su desarrollo y formación como deportistas. De lo contrario, se corre el riesgo de perjudicar el desempeño del niño mediante determinadas acciones y comportamientos presentados en el contexto deportivo.

En un principio, las motivaciones por las que el niño practica deporte, son fundamentalmente lúdicas. Los padres deben ser conscientes de este factor motivador, para así no inculcar sobre ellos, objetivos o frustraciones personales que en vez de favorecer a la diversión y formación de sus hijos, acaban estropeando el desarrollo personal y el progreso deportivo (Ibáñez 2007).

Por su parte, Peris (2003), aconseja a los padres mostrar una adecuada implicación en el deporte, de manera que se genere un nivel aceptable de interés por las experiencias deportivas de sus hijos, valorando y aceptando tanto los éxitos como los fracasos, y procurando no estorbar en las funciones del entrenador. Es decir, evitar situaciones extremas como ignorar o desvalorizar la práctica deportiva de sus hijos, o estar demasiado involucrados o implicados en ella, generando altos grados de presión y exigencia, y a causa de ello, no aceptando la derrota y el buen rendimiento.



Según la influencia del adulto en el deporte, Sánchez (2007), plantea las siguientes responsabilidades que los padres y madres deberían tener en cuenta en la iniciación deportiva de su hijo:

  • Confiar su hijo al entrenador: reconocer el trabajo y la importancia del entrenador para su hijo. El niño hace deporte por su propio beneficio y diversión, no presionar demasiado en busca de un mejor rendimiento, valorar el esfuerzo.

  • Aceptar las propias limitaciones: enseñar a su hijo que el trabajo en equipo, la dedicación, y el esfuerzo es más valioso e importante que la victoria y los resultados.

  • Aceptar los triunfos y las frustraciones: ante el fracaso, apoyar, enseñar y motivar a su hijo a seguir trabajando para mejorar su condición deportiva. Nunca gritar o reprochar al niño por los errores que cometa. Transformar el fracaso en un éxito.

  • Mostrar autocontrol a su hijo: demostrarle a través de aplausos ante actitudes positivas o esfuerzos su desempeño.

  • Dedicarle tiempo a su hijo en la actividad realizada: ayudarlo a crear y lograr metas positivas, y a respetar las reglas del deporte.

  • Posibilitar que los hijos tomen sus propias decisiones sin obligaciones y exigencias.

A través de un estudio realizado por Gimeno (2003), este autor desarrolla una serie de pautas dirigidas especialmente a los padres y madres, con el propósito de aumentar y beneficiar la autoconfianza de los hijos en el contexto deportivo:

  • Prestar atención y escuchar con interés lo que los hijos relatan y expresan con respecto al deporte que practica.

  • Preguntar con el fin de que el niño reflexione y tome sus propias decisiones.

  • Cuando se habla de deporte, controlar la pasión y la emoción.

  • Valorar el esfuerzo, el interés, la dedicación, y ser optimistas con respecto a su proceso de aprendizaje.

  • No exigir o presionar la búsqueda de resultados.

  • Escuchar, comprender y apoyar en los malos momentos.

  • Evitar la sobreprotección, los reproches, las críticas, y el exceso de implicación en la actividad.

  • Valorar y felicitar: el progreso deportivo, el aprendizaje, la conducta, y la solución adecuada de conflictos entre otros.

  • Establecer un buen vínculo con el hijo, conversar de otros asuntos además del deporte.

  • Ayudar a la maduración del niño permitiendo que tomen sus propias decisiones.

El deporte es un espacio creador y de gran fortalecimiento de valores sociales, educativos y éticos, entre otros, fundamentales y trascendentales para el desarrollo personal del niño. La amistad, la cooperación, el respeto, el compañerismo, y la autoestima, entre otros, son el resultado de un organizado, eficaz y adecuado proceso deportivo. Para lograr estos resultados, los padres tendrán que involucrarse, comportarse y actuar apropiadamente, de modo que no se produzcan trabas e inconvenientes en el rendimiento y desarrollo del niño.

En este sentido, Luque (1998), propone una serie de recomendaciones para padres/madres que se deberían tener en cuenta para lograr que la práctica deportiva de sus hijos sea lo más agradable y confortable posible:



  • Reflexionar continuamente sobre su función como educadores

  • Favorecer la unión familiar entre todos los miembros. De esta manera se fortalecerán todos los vínculos, potenciando el acercamiento e intercambio con los hijos

  • Favorecer la igualdad y evitar estereotipos de sexo

  • Promover el dialogo y la comunicación familiar para generar un ámbito pacifico y divertido, permitiendo además la libre reflexión personal e interacción a nivel social

“Hay que educar a los hijos destacando los valores éticos, deportivos y de juego limpio, valorando también el esfuerzo más que los resultados” (Gutiérrez 1995 citado en Guzmán, Mesa, y Vázquez, 2010, p 190). Asimismo, siguiendo esta línea, se fomentara a la creación de hábitos saludables y disciplina, a través de una actividad sana y productiva del tiempo libre.

La difusión de estos conocimientos es posible mediante la planificación de talleres, cursos, coloquios, juegos y charlas llevadas a cargo por personas responsables y experimentadas en el tema; y por otro lado a través de la divulgación de artículos, estudios, investigaciones, folletos, revistas, y los medios de comunicación masiva entre otros.

De esta manera la relación, interacción y comunicación entre padres/madres e hijos podría evolucionar positivamente, obteniendo como resultados valores y actitudes enriquecedoras y alentadoras en lo referido al contexto deportivo del niño.

Para finalizar, Guillen (2010), cree firmemente en que el entrenamiento a padres es una maniobra de gran colaboración para impedir el alejamiento del niño en el deporte, especialmente en la adolescencia, época en la que sucede un gran número de abandonos en la práctica deportiva.



REFLEXIONES FINALES

Si bien los padres son una figura crucial en la vida de los niños, no significa que siempre sean vistos como un factor de apoyo, progreso y evolución para los niños. En este caso, en el deporte base e iniciación y corroborando con algunos acontecimientos sucedidos en el futbol infantil uruguayo, es un claro ejemplo de ello.

Debido a la diversidad de estudios e investigaciones realizadas sobre el tema, se han postulado varios ejemplos de padres que se manifiestan en al ámbito deportivo, según la implicación, el interés y la interacción que presentan frente a sus hijos. Cada uno de ellos dependiendo de las características que lo identifican serán un elemento favorable o desfavorable para el niño.

Al ser favorables, representaran para el niño una fuente motivadora y de apoyo apropiada, para que el mismo logre el aprendizaje correcto, adquiera determinadas valores y conductas saludables para su desarrollo personal y desempeño deportivo.

Por lo contrario, si los padres representan un elemento desfavorable, provocaran en el niño conductas, actitudes y comportamientos inapropiados para su práctica deportiva, y en determinados grados estorbaran el desarrollo personal. Baja autoestima, desconfianza, inseguridad, ansiedad, desmotivación, estrés, entre otros, son las posibles consecuencias en los niños a través de una inadecuada participación de los padres en la iniciación deportiva

Mediante las consideraciones realizadas sobre el futbol infantil uruguayo, además de los beneficios o consecuencias que los padres generan en sus hijos, podemos apreciar la expansión y repercusión que producen los efectos de los adultos en todo el ambiente deportivo. Es decir, sus comportamientos afectan al resto de los participantes (árbitros, entrenadores, aficionados, familias, rivales) en el deporte y en ciertas ocasiones logran repercutir en gran parte de la sociedad.

Asimismo, así como los adultos afectan en cierta medida a la sociedad, la sociedad a su vez, produce en ellos determinados patrones de comportamiento, que podrán ser negativos o positivos dependiendo de las circunstancias que se transiten. En este caso, el futbol infantil, puede ser un espacio en el que los padres manifiestan y descargan las frustraciones creadas por la sociedad. Como lo demuestran las situaciones postuladas sobre el futbol infantil uruguayo, es evidente el importante papel que juegan los padres en el deporte infantil. Donde en ciertas ocasiones se elaboran estrategias o programas como medidas para prevenir posibles inconvenientes a la hora de la actividad deportiva por parte de los padres. RELATIVO LA SOCIEDAD LA FORMAMOS TODOS, AL DECIR CREADAS POR LA SOCIEDAD PARECE COMO AGENA A LOS PADRES

Actualmente el deporte se ha transformado en un campo de desarrollo psicosocial básico para muchos niños y adolescentes. El deporte base es la fase en la que los más chicos inician su camino deportivo. Es necesario trabajar las distintas variables que se presentan en el entorno para conseguir un adecuado y equilibrado desarrollo, aprendizaje y enseñanza de la actividad deportiva. Los padres en ocasiones son un elemento motivador y de apoyo, y en otras, un obstáculo para su hijo. De ser así se tendrá que concientizar a los padres, educarlos y asesorarlos para que alcancen un nivel adecuado de participación en el deporte, donde se obtenga un beneficioso proceso deportivo y social de sus hijos como resultado. Como padres, demostrar los caminos más saludables y beneficiosos hacia el futuro. “El apoyo parental es fundamental para la participación, el compromiso y el éxito deportivo de los jóvenes” (Gimeno 2003; Keegan, 2010; Torregrosa, 2007; citado en Carratalá, Gutiérrez, Guzmán, y Pablos, 2011, p.338).



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