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Facultad de Psicología. UNLP.

Psicología I. Unidad 2. Módulo 3.

Año 2014.

Un modelo para lo pensable en psicología. El papel de la neurofisiología y el evolucionismo en los comienzos de las psicologías.
Profesora Adjunta Ord.

Lic. Julieta Malagrina.
1. Condiciones de posibilidad de la elaboración de las psicologías modernas.
La modernidad suplantó el fundamento teológico de las explicaciones sobre el mundo por el conocimiento sistemático sobre el humano. Esto supuso, a partir de la independencia de la religión, con la secularidad (Hobsbawn, 1989), que se dieran cambios culturales para habilitar las ciencias que estudian al hombre, las disciplinas que producen conocimientos sobre el humano y que actúan como técnicas1, que influyen sobre el hombre, modelando su subjetividad (Rose, 1996).

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Algunos interrogantes tomaron forma psicológica al introducir el desafío de lo humano. ¿Porqué las sensaciones humanas no crecían o decrecían con la misma medida que la medida de los estímulos? ¿Cómo se producía el sufrimiento mental sin base lesional anatómica? ¿Cómo se explicaba el cambio de una idea por otra?

Los incipientes desarrollos teóricos en psicología se apoyaron en tradiciones de investigación, hicieron uso del sostén legitimante de alguna ciencia que ya gozaba de prestigio epistemológico, que según fuera la tradición académica y experimental de alguna sociedad puntual podía ser la física, la anatomía, la biología, la fisiología o la neuroanatomía.
La historia de este proceso en psicología tuvo formas diversas. Algunos autores historiaron los conocimientos psicológicos de otros presentando los saberes como “descubrimientos” continuos de fenómenos psicológicos o “inventos” teóricos o prácticos sólo desde la ocurrencia lúcida de sus autores3 o escribieron su propia historia de esta acumulación de saber4. Estos autores hacen historias tradicionales o presentistas de la disciplina psicológica, y como aseveran de ellos Smith y Danziger, no identificaron el apoyo de los científicos en sus comunidades académicas, atravesadas por intereses intelectuales, tradiciones de investigación y pautas culturales diversas y concretas. Esta forma de hacer historia de la psicología sostiene falacias que alimentan mitos de origen.
Por el contrario otros autores provenientes de distintas disciplinas, como Danziger, Smith y Rose, y advertidos de una perspectiva histórica más crítica, se ocuparon de la historia de la psicología y sorteando los mitos reduccionistas prestaron atención a las condiciones de producción del saber sobre el hombre.

Estas nuevas teorías sobre el hombre están posibilitadas por un desarrollo previo que prepara el terreno para su constitución. Los conocimientos no se producen en un vacío social, se apoyan en tradiciones previas asentadas en la cultura de esa sociedad y en las maneras de legitimar saber, una historia social y una epistemología. Esta es la intención de Marcel Gauchet al escribir El inconciente cerebral (Gauchet, 1994).

La hipótesis central del autor, despeja la creencia de que Freud inventó el inconciente freudiano, inspirado en el inconsciente filosófico del romanticismo alemán, o en el inconciente hereditario proveniente de la clínica de la degeneración. Más bien afirma que el psicoanálisis instrumentó esta filiación para separarse más fácilmente de la psiquiatría y neuroanatomía e inscribirse como disciplina humana.

Gauchet se pregunta ¿Cómo se constituyó la concepción contemporánea de inconsciente?

Este autor demuestra que se pensó en funciones mentales inconcientes mucho antes de la delimitación del concepto de inconsciente en el psicoanálisis. Busca en los orígenes del psicoanálisis, no en las fuentes. No supone una continuidad porque dos autores utilicen el mismo término. Tampoco acuerda con que se considere una influencia de la neurofisiología al psicoanálisis, porque no son lazos de acuerdo de autor a autor, dice que afirmar influencias es sostener pantallas ficticias para dar la seguridad de una continuidad de sentidos que no es tal.

Gauchet en cambio atiende al método en tanto se pregunta “¿Cómo concebir el encadenamiento histórico de los pensamientos fuera de las continuidades patentes y de las influencias directas?” (Gauchet, 1994,23) ¿Cuáles fueron las condiciones de posibilidad históricas que hicieron concebible la noción de inconciente freudiano?

Analiza las condiciones históricas de posibilidad, de aquello que hizo concebible una noción como esa del funcionamiento humano. Interroga a través de la noción de inconsciente cerebral la pertenencia del psicoanálisis a su época. Una larga historia que empoderaba cada vez más el alcance de los reflejos en las actividades mentales (normales y patológicas), prueban el quiebre uniforme que ya tenía en la comunidad científica la identificación de la conciencia con el psiquismo.

Como dice Gauchet, Freud5 descuida la verdad cuando le atribuye al psicoanálisis esa separación. La originalidad del psicoanálisis no fue destituir a la conciencia. Esa desilusión ya había sido instalada, el privilegio de la conciencia estaba cuestionado a partir de estos conocimientos y modelos neurofisiológicos. Razón por la que Gauchet afirma que el psicoanálisis hace una explotación positiva de una teoría posible.

Así Gauchet se propone recorrer con detalle las consecuencias de la apoyatura del inconsciente psicoanalítico en una tradición científica, que da explicación al funcionamiento del humano desde la cerebración inconsciente, pero da con un modelo general que describe las condiciones que posibilitan la construcción de todas las psicologías modernas.
Como dice Hobsbawn al analizar el impacto del evolucionismo en ciencias sociales y en psicología, lo que preocupaba a la psicología, “no era la forma en la que reaccionaban los seres humanos, sino cuan poco su capacidad de razonamiento influía en su comportamiento” (Hobsbawn, 1998, 282).

El prestigio científico se sostenía de la mano de la verificación positiva, dos corroboraciones empíricas se definieron como verdades científicas ineludibles. Ambas mostraron el valor del procedimiento científico y la verificación empírica para la definición de las verdades. Se delimitaron categorías de análisis cargadas de valor para la comunidad científica, como por ejemplo el establecimiento de leyes de funcionamiento psíquico.

La verificación contrasta con el escenario conocido, chocan los nuevos hechos corroborados y obligan a repensar todo y a imaginar lo nuevo desde la perspectiva de un modelo. Los dos hechos se vuelven evidentes desde su comprobación, se visualizan como verdades.

El psicoanálisis pertenece a su época porque, como las demás psicologías modernas, tiene “”de” y “debe” al impacto antropológico de los dos descubrimientos de mediados del siglo XIX: la evolución de las especies y el funcionamiento unificado del sistema nervioso central.



Hecho 1: La continuidad funcional del sistema nervioso.
El primer hecho que para Gauchet cambió el escenario de lo pensable, fue un radical cambio en la manera de pensar el funcionamiento del sistema nervioso, el mecanismo reflejo y su generalización. El sistema nervioso médulo- espinal se unificó. Al proponer la unificación funcional del eje cerebro espinal se planteó una extensión al cerebro de los procesos reflejos, que antes sólo podían pensarse en relación al funcionamiento de la médula.

Desde ese momento se comprobó fácticamente que la mayor parte de la cerebración era automática e inconsciente. Los neurofisiólogos introdujeron el término “inconsciente” en la descripción del funcionamiento del espíritu humano y lo corroboraron científicamente.



Bell y Magendie6 a principios del siglo XIX habían constatado la ley de conducción nerviosa en su doble vía funcional. Probaron en 1822 que los nervios espinales conducían a vías sensorias (desde las raíces posteriores de la médula ascendente y aferente) y vías motoras (desde las raíces anteriores descendentes y eferentes) que antes se pensaban indiscriminadas.

Diez años más tarde Hall experimentó mecánicamente sobre la médula espinal en animales decapitados, probando que aún desconectada del cerebro, ésta actúa como una especie de cerebro espinal. Las reacciones reflejas, los arcos reflejos7, son independientes del cerebro, son inconscientes, automáticos y mecánicos. Müller8 amplió con “el principio de especificidad” de las vías sensoriales en fisiología humana, que significaba que en el hombre existía una actividad nerviosa específica para cada estimulación. Diferenció las fibras sensoriales (para cada uno de los cinco sentidos), cada nervio transmite un tipo de sensación (visual, olfativa, gustativa, etc.).

Aunque le dio cierto lugar a la sensación y la volición, esta interpretación del sistema nervioso centralizado todavía suponía un dualismo de base (oposición esencial entre voluntario e involuntario). Tenía una división de dominios, con un sistema nervioso inferior en la parte espinal refleja y un sistema nervioso superior de actividad cerebral. En el cerebro no se aplica el reflejo, la conciencia, el yo y la voluntad organizaban al cuerpo de reflejos, instintos y pasiones, un modelo de lo psíquico que se volverá antiguo.


Gauchet sitúa un ambiente de debate por preocupaciones semejantes, tensiones y disputas, que empiezan a carcomer la entidad absoluta del viejo esquema de interpretación.

Para los fisiólogos era un escándalo que la médula regule movimientos, le quitaba poder a la regulación cerebral que dominaba la maquinaria viviente. La descentralización corroborada daba extensión del dominio del reflejo, era un hecho, un acontecimiento científico.

En 1840 Laycock9, afirmó que el cerebro estaba sometido a las leyes de la acción refleja. Estableció un principio general de funcionamiento a partir de una deducción. Si hay identidad de estructura en el cerebro y la médula ya que ambos tienen sustancia blanca y gris ¿por qué no podría haber identidad en el funcionamiento? Observó un continum anatómico y supone un continum fisiológico, y realizó una pegunta teórica que supuso unidad de lo vital y lo mental.

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Laycock en 1837 realizó encuestas e investigaciones experimentales magnéticas a sus pacientes histéricas en Londres, llegando a la conclusión de que los fenómenos mesmeristas constituían un grupo de manifestaciones funcionales del encéfalo inducidas artificialmente, que le permitieron probar la teoría de la acción automática del cerebro11.

Extendió al sueño y a las patologías mentales (delirio, sonambulismo y locura) el modelo explicativo basado en la acción refleja del cerebro, mencionando el término hipnotismo que Braid forjó en 1843.

En varias comunidades científicas se estableció un lazo entre la extensión del modelo reflejo con la continuidad nerviosa y la búsqueda de un modelo patogénico.

Griensinger12 en 1843 en Alemania escribió sobre las “acciones reflejas psíquicas” ligadas a la esencia de las enfermedades mentales, estableciendo también un lazo entre fisiología y patología del cerebro. Se preguntó ¿cómo dar cuenta médicamente de esas enfermedades?, justo luego del fracaso de la anatomía patológica como explicación orgánica a las enfermedades, sostenida en el ilusorio ejemplo de la parálisis general progresiva (PGP) en 1820.

El modelo fisiológico era una esperanza, las enfermedades psíquicas eran enfermedades del cerebro aunque no haya pruebas orgánicas, eran enfermedades funcionales. Las formas y los mecanismos obedecían a las mismas leyes reflejas, eran del mismo orden. Esto suponía que los estímulos centrípetos y centrífugos eran del mismo orden, por lo tanto la conciencia por primera vez era susceptible de análisis en términos de reflejos. Había armonía entre sensación y movimiento a nivel de la médula y su equivalente entre representaciones y esfuerzos a nivel de la actividad cerebral.

Griensinger convocó la periferia para aclarar el centro transformándolo en un prototipo explicativo, el automatismo era primordial. En 1845 presentó un modelo reflexológico que rindió cuenta positivamente de las enfermedades psíquicas como enfermedades nerviosas, modelo que fue leído por Freud. El automatismo es primordial, la conciencia y la voluntad surgen por diferenciación, por un trabajo de distanciamiento permanente, un trabajo psíquico constante, reconquista o rechazo dando lugar a mecanismos psicológicos. Una dinámica que sostiene una teoría del yo para explicar la locura. El yo es una abstracción integradora nunca totalmente unificada, pero organizada, que asimila o rechaza en lucha y conflicto. Su construcción y mantenimiento implica un esfuerzo psíquico, no está dado, ni asegurado. De esta alteración primera puede surgir otro yo falso delirante, que desde la labilidad del yo explicaría la locura.

Esta reflexología generalizada se observa también en Laycock y su concepción continuista. La conciencia era coincidente y no antecedente, o sea estaba vinculada con las funciones cerebrales excitadas bajo la forma refleja. La conciencia era un acompañamiento, un plus, no una fuente. No conducía, sólo refractaba un funcionamiento más amplio. Los cambios mentales ocurrían independientemente de ella. La conciencia quedó descalificada como centro de gobierno humano.
Un nuevo campo intelectual desde el inconsciente cerebral como promesa explicativa reunió y anudó la fisiología nerviosa, las enfermedades mentales, las neurosis, la herencia y la psiquiatría dinámica. Gauchet conjetura que este es el origen fisiológico del esquema dinámico en psicología.

Para Gauchet el psicoanálisis hace una explotación positiva de una teoría posible.



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El funcionamiento cerebral mina las bases de la representación clásica del sujeto conciente y su poder voluntarista, pone en duda una filosofía que es incompatible con las representaciones mínimas del funcionamiento del aparato nervioso.



Hecho 2: La teoría de la evolución.
El segundo hecho señalado por Gauchet como revolucionario del pensamiento científico de la época fue la teoría de la evolución. Esta actuó como un mecanismo heurístico esencial al igual que el efecto especulativo ejercido por la unificación del sistema nervioso en fisiología. El paradigma de la evolución permitía establecer paralelos entre los cambios en la materia viva y los cambios en la vida de un individuo, se sostenían en una progresión lineal que va desde una organización limitada, elemental y sencilla hacia una compleja, sofisticada más perfecta.

El paralelo ontogénesis/ filogénesis tomado de la biología sirvió de esquema generador en psicología. Esta ruptura traumática que obliga a revisar todo lo pensable para el ser humano es válida tanto para el psicoanálisis como para otras teorías del siglo XX.

En el caso del psicoanálisis el centro de la operación freudiana consistió en introducir la historia en el interior del sujeto individual (Gauchet, 1994). De esta manera el sujeto va a ser producto de su historia, se vuelve el resultado de su propio futuro, al mismo tiempo desde una perspectiva universal dependiente de su estructura a la vez que desde la singularidad de sus deseos. Es válido para todos los sujetos respetando la homogeneidad de las leyes biológicas y conserva lugar para variantes en cada sujeto cumpliendo la condición evolucionista de las variaciones individuales.

En la teoría de la evolución no hay anticipación ni detalles de la manera de ser aplicada a la psicología, no menciona la historia individual, ni la manera de estructurar etapas en el desarrollo sexual armando una historia en el sujeto que contemple la historia de la humanidad. Sí establece la posibilidad de pensar una evolución de alguna manera, delimita una forma de investigación. Permite que exista una proyección de la relación entre la sexualidad, la memoria y la infancia. La memoria oscura, inconciente y reprimida queda inscripta en el cuerpo y el espíritu. Revela la infancia en el adulto, se vuelve a representar con la llegada al yo del individuo.

En cada individuo se reconstruye la historia de la especie, estableciendo una proyección retrospectiva de la inscripción de la pauta cultural en el niño con la prohibición del incesto en la coyuntura del Complejo de Edipo en la constitución de la humanidad a través de la ley por medio del asesinato del padre reconstruido sugestivamente en Tótem y Tabú. Constituye la individualidad de cada sujeto espejada por el desdoblamiento de los tiempos sin precisar del protagonismo de la conciencia. El hombre hiere su propia imagen con la objetividad de la teoría de la evolución y la unificación del sistema nervioso. No sólo el hombre ya no es una creación divina, tampoco domina todo su comportamiento, está determinado por la historia de los cambios evolutivos en la naturaleza, y determinado por la historia de las pulsiones y deseos reprimidos inconscientes.
Otros autores han señalado el impacto de las teorías de la evolución en las ciencias del hombre. Smith afirma que debe considerarse para el estudio del impacto en ciencias sociales y psicología más de un evolucionismo, ya se trate del uso de los argumentos de por ejemplo, Lamarck y Spencer o Darwin).

Así como era una preocupación de muchos resolver la manera de funcionar del humano, también la explicación de los cambios de la materia viva tuvo más de una acepción con discusiones sostenidas durante todo el siglo XIX. Hubo más de una explicación causal de la teoría de la evolución. Hubo más de una teoría de la evolución.

La teoría de la evolución de Lamarck puso el acento en la dirección del progreso y la adaptación al medio como disparador de las adquisiciones, generadas por el esfuerzo de acomodarse al medio, trofías o cambios que luego sostenerse por ejercicio podían heredarse.

La teoría de la evolución de Darwin, conformada cincuenta años después, subrayó la adaptación como resultado de las luchas por existir. Las mutaciones de origen azaroso jugaban a favor o en contra según la composición del escenario de lucha, y el motor de la evolución dependía de una supervivencia sin determinación de la complejidad ni de la perfección, sino debatida en la lucha permanente a nivel de cada individuo (Ruse, 2008; Smith, 1997). Es una teoría de la evolución que no necesita de la noción de progreso, el triunfo está dado por la garantía de la vida, gana la especie que continúa en la vida, no la más compleja o sofisticada. Esta diferencia abrió aguas para los estudios sociales y psicológicos que se basaron en los argumentos evolucionistas que suponían que se puede tener incidencia en la adaptación evolutiva fomentando un cambio a través de políticas estatales para una mejora en la población. Por ejemplo los criterios eugenésicos aplicados como intervención poblacional por Galton, al provocar o impedir uniones para generar o no “progresos evolutivos“ en la inteligencia de la descendencia de la sociedad inglesa.

También demuestra Smith, hay más de un evolucionismo darviniano, según cuál proyecto científico social se apoyó en el nombre de Darwin para legitimarse (Smith, 1997). Smith advierte que no se trató de un trabajo independiente de las ciencias biológicas y luego influenció las ciencias humanas, el pensamiento evolucionista formó parte de las ciencias humanas. Es decir estos autores de las ciencias humanas, como Spencer o Pearson, provenían de ese tejido social y pensaron en la biología evolucionista al articular metas políticas, garantizando valores a través de la autoridad de la ciencia empírica.

Respecto del impacto en el pensamiento de la época de la probación empírica de las hipótesis evolucionistas, Smith dice que Darwin hizo plausible la creencia de que los seres humanos, se originaban en la naturaleza física y de un modo acorde con las leyes causales al igual que el resto de la vida, como las plantas y los animales. Por primera vez la naturaleza física confirmaba la conclusión de que la naturaleza humana y la naturaleza física son entendidas en los mismos términos. Darwin demostró que había continuidad entre ambas naturalezas, por lo tanto la ciencia natural abarcaba al hombre y era la legitimación teórica de las ciencias humanas.

Smith sostiene que el argumento evolucionista se sostuvo fuertemente por tres puntos interrelacionados que son especialmente pertinentes para entender el lugar que este llegó a ocupar en las ciencias humanas (Smith, 1997). En primer lugar la teoría de la evolución adquirió autoridad como prueba de que el hombre tiene un ancestro animal. Los datos organizados por Darwin convencían. En segundo lugar, el argumento se sostuvo simultáneamente como conceptual y empírico, como abstracto y concreto. Ambas dimensiones filosóficas y científicas juntas hicieron que la teoría de la evolución resultara significativa para las ciencias humanas. En tercer lugar, el impacto de la imagen de los hombres y las mujeres como animales, como foco de la teoría persuadió, tuvo efecto de choque en la imaginación del público.

Como dice Smith, la significación de Darwin para las ciencias humanas no es independiente del debate sobre qué tipo de ciencia humana estaba bajo discusión.


Entonces es esperable que las psicologías espejaran esa diversidad antagónica. La historia llevada al interior del sujeto, tuvo diferentes interpretaciones dependiendo de la manera de cada teoría de la evolución de explicar el cambio evolutivo.

Las psicologías modernas, tomaron una u otra perspectiva evolutiva y por lo tanto diferentes historias introducidas al interior de los individuos.



Así las variaciones que pueden encontrarse entre ellas, que impiden ser unificadas por su diversidad y antagonismo, las historias al interior de los individuos tomaron una interpretación lineal, complejizante, progresiva, gradual, de a saltos, deterministas del proceso de la construcción subjetiva. La proyección de esta hipótesis se plasma en el abanico de las nuevas psicologías.

2. El amplio abanico de las nuevas psicologías.




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Las corroboraciones empíricas de los neurofisiólogos y de la teoría de la evolución, corrieron el suelo de lo pensable y delimitaron la posibilidad de plasmar en una nueva lógica del funcionamiento mental psicológico. (Gauchet, 1994).

Desplazaron la conciencia como totalidad, como perfección, como control, fue difícil explicar su origen, situarla y explicarla.

Se habilitó a pensar la continuidad nerviosa y la continuidad en los cambios evolutivos. Una concepción a la vez genética y dinámica, una parte del psiquismo se opone a sí misma siendo de la misma naturaleza. Por la teoría de la evolución jerarquiza niveles de complejidad crecientes, el nivel superior procede del inferior a la vez que lo rechaza dominándolo.


Como ejemplos pueden estimarse los siguientes desdoblamientos en las distintas teorías: conciencia, inconciente; funciones psicológicas superiores, funciones psicológicas elementales; actividad representativa, actividad sensoriomotriz.
El desdoblamiento de los tiempos permitió construcción de distintas hipótesis sobre el desarrollo psicológico. La mente que confronta a la mente en el pasado con el uso de la memoria, dinámicas interiores que sitúan conflicto entre partes, conocimientos, instancias o esquemas, surgimiento de nuevos esquemas, instancias o funciones por diferenciación de las anteriores.

El mecanismo heurístico esencial del paralelo entre la filogénesis y la ontogénesis como esquema generador introdujo la historia al interior del sujeto individual con organizaciones teóricas y prácticas de la psicología que respondían a distintos proyectos científicos y procedían de diferentes orígenes sociales.

Se definieron nuevas posibles formas de pensamiento sobre el humano y la delimitación de nuevas formas de investigación.

Mills retoma una afirmación de Danziger que muestra la forma particular que toma cada desarrollo disciplinar originado en sociedades siempre particulares: ”históricamente, la psicología ha consistido en una familia de paradigmas unidos en un sentido puramente nominal. Cada paradigma tuvo su propia forma de definir qué constituían los datos, de determinar qué métodos debían usarse para recolectar datos, de definir el rol y la naturaleza de las fuentes de los datos (...), de ocuparse del rol y la naturaleza de los observadores y de tratar el problema mente/cuerpo”. (Mills, 1998, 15).

La investigación y la teoría psicológicas dependen de categorías específicas que ordenan los fenómenos y les dan carácter psicológico. Tradicionalmente consideraban a los conceptos teóricos reflejos de la realidad, aproblemáticos y ahistóricos. Si fueran divisiones reales dentro del mundo natural podrían llamarse clases naturales. Sin embargo los estudios históricos mostraron que las categorías psicológicas varían con el tiempo, varían según los intereses intelectuales y tradiciones de las sociedades académicas15 y además, estas variaciones preceden más que suceden los hallazgos empíricos (Danziger, 1979, 1997, 1999), por lo que pueden ser llamadas “clases humanas”.

Esto muestra cómo son diferentes categorías las que se tornan valiosas para ser modeladas al interior de cada tradición científica.

Las nuevas psicologías del siglo XX y sus prácticas de intervención tomaron un color particular del abanico de lo pensable que tienen consecuencias distintas para la vida de las personas objeto de su estudio. Es un ejercicio proyectar esta hipótesis con algunos de los desarrollos teóricos de mayor repercusión.

La Psicología Conductista norteamericana, a comienzos del siglo pasado, ordenó sus bases sobre el supuesto de la continuidad funcional y la evolución desde una interpretación particular.

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El aprendizaje se sostenía en los procesos reflejos elementales e inconscientes. Sobre esta estructura biológica simple las funciones más sofisticadas como el pensamiento se complejizaban gradualmente. El aprendizaje aumentaba progresivamente. La evolución de estos comportamientos era lineal continua y culminaba en acciones completas en el adulto. El pensamiento tenía una localización corporal, se apoyaba en acciones motoras mecánicas imperceptibles. Watson afirmaba, por ejemplo, que pensar era hablar sublingualmente.

La continuidad progresiva en el comportamiento tenía paralelo en la evolución de la vida.

El conductismo de Watson explicaba el comportamiento humano por las mismas pautas que el comportamiento animal (paralelo ontogésis y filogénesis) en tanto los procesos fisiológicos reflejos se podían condicionar con el mismo mecanismo de aprendizaje, la asociación.

Las conexiones inconcientes del comportamiento se sostenían en la homogeneidad de lo biológico, dando una silenciosa continuidad evolutiva entre los animales y la especie humana. Desde esta perspectiva lo psicológico era un epifenómeno de lo biológico, donde la conciencia quedaba como subrogada del hábito y negada, ya que no había aceptación de un esquema dinámico al interior del sujeto.

Gauchet hace una pequeña mención a la teoría conductista, afirma que el conductismo se sostiene como ciencia positiva desde el pragmatismo de establecer la verdad apelando a los hechos, hechos puramente físicos. Gauchet señala que el asociacionismo es una idea que se presenta como un hecho, una unidad de conexión sensorio motriz con apoyo anatómico. Con la “tentación” de la “analogía” (Gauchet, 1994, 69), el mecanismo reflejo y su funcionamiento se extrapolan hasta la complejidad de lo mental.

Otro tono del mismo abanico tomó la Psicología de la Gestalt. Los psicólogos de la Forma también se valieron de la fiebre de cientificidad positiva de la segunda mitad del siglo XIX, ordenando el caos a través de la corroboración de leyes universales, para la explicación de las distorsiones e ilusiones perceptivas. Un principio ordenador más amplio cubrió de manera sugestiva los saltos entre los órdenes de la realidad. El principio de isomorfismo permitía un paralelismo entre el mundo físico, el biológico y el psicológico, anudando imaginariamente una continuidad en el paralelismo. El campo unificaba los órdenes y daba el sentido.

Ash tiene una lectura político social de este esfuerzo especulativo. Planta que el desastre y la fragmentación de las grandes guerras, llevaban a un panorama desalentador y desolador, que sólo podía sostenerse en Alemania con la ilusión de unificación ideológica y filosófica. El campo aunaba el paralelismo psico- bio- físico, heredó esta misión, dada por sentada por el principio ordenador del isomorfismo, principio que conducía a un holismo vital (Ash, 1991).



Köhler y Kofka establecieron investigaciones que ponían de manifiesto la fuerza del campo sobre los procesos cognitivos tanto en los monos como en el hombre. Suponían continuidad entre animales y humanos. Leyes del campo funcionaban siempre y para todos los seres vivos, no eran específicas del psiquismo humano. La percepción, la memoria, la inteligencia, el aprendizaje se organizaba según la mejor forma dada, la más pregnante, la más segregada por proximidad y semejanza, la más simétrica.



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Preparación adaptativa holística para lo vital que excede el esfuerzo de cada individuo y su conciencia.

El sistema nervioso sano tenía asegurada la continuidad funcional preparada para la adaptación vital.

El humano puede interpretarse con las mismas categorías que los animales en su psicología, filiándose en la misma evolución vital.

La Gestalt no atiende a un evolucionismo que de cuenta de saltos o cambios evolutivos en el individuo. Era en la ontogénesis sincrónica, sin atención a un desarrollo, ni un esquema dinámico al interior del sujeto, que tenga que reordenar su organización ni desdoblarse.

No se interesa en la progresión de la complejidad de los comportamientos en los sujetos, más bien recorta observables que presentan cierta estabilidad durante la vida.

El registro de la novedad, la comprensión brusca que resuelve los problemas inconscientemente, el “insight” resolutivo, es independiente del acto interpretativo. La significación no se constituye por un esfuerzo de la voluntad, no del yo, deviene a pesar de la conciencia, la excede, era un orden propio del campo, una organización dada, una forma.

En los desarrollos de la psicología de la inteligencia la fisiología y la evolución también ordenaron el escenario de lo posible. La Psicología Genética usó el nuevo modelo al ordenar la inteligencia como una progresiva construcción que apoyada en el reflejo compartido con todos los mamíferos. Iba del esquema sensoriomotor más simple (el ejercicio del reflejo ya específico del humano), hasta la inteligencia formal, la mayor sofisticación adaptativa patrimonio de la humanidad. Los esquemas de acción eran inconcientes, primero elementales, rústicos y prácticos, luego mental y reflexivo. Respecto del vocabulario biológico utilizado por Piaget en su teoría, autores como Liliane Maury hicieron importantes observaciones (Mauri, 2000). Piaget recopiló de experiencias anteriores, por ejemplo de Claparède y Binet, recortes experimentales o conceptos provenientes de la biología, como el concepto de asimilación, acomodación, adaptación, necesidad, equilibrio. La autora muestra los marcos de procedencia de algunos temas de los que se desprende diferenciándose la noción de conflicto, o el lugar de la acción en el niño.

Sin embargo no destaca el uso que el concepto toma en la teoría de Piaget o la modificación que el autor hace del concepto.

Piaget atribuyó a diferencia del Conductismo y la Gestalt una diferencia cualitativa en la construcción humana. Plantea un carácter exclusivamente psicológico, dando cuenta de un salto no continuo, cualitativamente distinto entre animales y personas. Una mutación evolutiva radical, que modifica la interpretación del funcionamiento del comportamiento.

Debe interpretarse desde el sentido que el sujeto da a su acción aunque pase mucho tiempo para que intervenga la conciencia en ella. La acción tiene sentido tempranamente, sabe de su acción sin intención y sin conciencia, ya que la misma es tardía.

Las acciones pueden “evolucionar“ mejorando, porque la asimilación psíquica guarda la memoria de la experiencia, generando un desenvolvimiento del sujeto abarcando cada vez más mundo.



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Las estructuras de conocimiento progresan reorganizándose de a saltos heterogéneos, promovidas desde los mecanismos funcionales psicológicos de asimilación y acomodación.

Los saltos estructurales precisan de una teoría dinámica, un conflicto al interior del sujeto que confronta las interacciones conocidas con las nuevas y potencia el desarrollo intelectual dando por resultado de esa operación un aprendizaje sobre el mundo y sobre sí. Podría estimarse un paralelo entre el esfuerzo del niño por acceder a una reflexión descentrada del egocentrismo elemental de origen (ontogenia) y la acumulación de saber de la especie que parte para Piaget de rusticidad sensoriomotriz para superarse y constituirse en saberes de la complejidad de la ciencia (filogenia).

Vigotsky combate una reflexología rusa que pauta la psicología como una parte de la biología reglada por el mecanismo reflejo y su proyección. Se diferencia tajante y claramente de esta perspectiva fisiológica refleja, donde la conciencia no tiene sentido. Sin embargo su propuesta no escapa a los coletazos de la unificación del sistema nervioso en fisiología. El bebé depende de la constitución biológica y refleja característica de su especie para iniciar la construcción de su psiquismo y volverse ser humano.





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