Factores sociales y culturales que facilitan la transmisión del vih en Bolivia



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Factores sociales y culturales que facilitan

la transmisión del vih en Bolivia



Gracia Violeta Ross Quiroga1

violetitaross@hotmail.com




Una pandemia diferente

Una de las características de la pandemia del vih y sida en el mundo, que la diferencia de otras epidemias es que la prevención y asistencia a quienes son afectadas/os es un factor directamente relacionado con los aspectos sociales y culturales.


Muchas/os de nosotras/os desearíamos que la epidemia del vih se pudiera controlar con una fumigación o con el uso de mosquiteros o vacunando a toda la gente. Los factores relativos a la transmisión del vih tienen que ver de forma directa con la cultura, la sociedad y la vivencia de la sexualidad.
Es importante tratar este tema porque si la respuesta de nuestro país al sida se enfoca solamente en lo médico y clínico, estaremos ciertamente dando soluciones para los efectos del sida pero no resolviendo las causas. Si esto es así, nunca seremos una sociedad libre de la problemática del sida.
¿Cuáles son los factores sociales y culturales que facilitan la transmisión del vih en Bolivia?
La epidemia del vih en Bolivia y en toda América Latina ha demostrado su conexión con las normas culturales y valores sociales. Veamos algunos:


  1. El tabú de la sexualidad.

Cuando se indaga cuántas personas adultas hoy en día, han aprendido sobre sexualidad con la generación anterior que hoy son los abuelos, descubrimos que se trata de un porcentaje muy pequeño. Vemos que esta situación no ha tenido gran cambio. Hoy en día existe más “propaganda sexual” aunque no por lo tanto “información o educación”. Hablar de la vivencia de las sexualidades es todavía un tabú, un tema prohibido o escabroso en nuestras familias, escuelas y sociedades.
Cuando se presenta una programa de “educación sexual” muchas veces se reduce a una exposición esquemática de los “órganos genitales” y le “fecundación” olvidando que la sexualidad tiene directa y amplia relación con lo subjetivo, las vivencias, las emociones y los sentimientos.
Nuestra juventud aprende sobre sexualidad en los baños de los colegios, con algún amigo o amiga (ciego guiando a otro ciego) y casi siempre se le presenta en términos de afán de consumo (utilizar hombres y mujeres como objetos) y en un ámbito de lo prohibido.
Le educación y diálogo constructivo sobre la sexualidad debería ser una transversal en los programas educativos puesto que la identidad sana de las personas está directamente relacionada con la formación de una sexualidad plena, placentera y segura.


  1. Los roles de género.

Para nadie es un secreto que Bolivia es un país machista. Lo que aún no se conoce muy bien es el impacto de este esquema ideológico en las personas y la vivencia de su sexualidades. Hemos visto que el machismo tiene muchas consecuencias que se hacen más severas en el contexto del vih y el sida.
Entendemos por machismo aquella creencia cultural y construida (por lo tanto posible de desconstruir) que señala el mito de la superioridad de lo masculino sobre lo femenino en todos los niveles (laboral, sexual, intelectual inclusive físico y biológico).
El peso del machismo cae tanto sobre hombres como sobre mujeres. A los hombres se les exige ser duros, proveedores, no demostrar debilidad ni sentimientos de fragilidad, no expresar sus emociones y ser capaces de todo. Este tipo de exigencia resulta muy estresante para muchos varones que no saben cómo descargar esta presión.
Las creencias populares de que el hombre debe tener muchas mujeres y que así es más “macho” y aquella que señala que en vez de tener una esposa o pareja se tiene una “mujer” (resaltando el aspecto sexual de esta persona) enfatizan la posesión sexual del hombre sobre la mujer.
La creencia de que al verdadero hombre no le pasa nada y la creencia de que a cierta edad hay que lograr la “hombría” a través de la demostración de una relación sexual o de la evidencia que ofrece una Infección de Transmisión Sexual2 de la actividad sexual. Todas estas fomentan la actividad sexual irresponsable e irrespetuosa por parte de los hombres hacia las mujeres.
Sin embargo, como mujeres debemos reconocer que también hemos sido y somos partícipes de este esquema de violencia. Con el rol de “cuidadoras” y “educadoras naturales” que se nos han asignado a las mujeres, hemos capacitado a muchos hombres durante su niñez y les hemos enseñado que hay cosas que los “hombrecitos” no deben o no pueden hacer, tales como cocinar o jugar con muñecas, inclusive les enseñamos a ser dependientes de una mujer para su cuidado personal, la mayoría de los hombres siempre tiene una mujer que le lave y planche la ropa, que le cocine, etc.
Si las mujeres no cuestionamos estos roles asignados y construidos por la cultura, entonces tampoco tenemos oportunidad de reclamar. No cuestionar y no denunciar estos hechos es hacerse cómplices. Muchas mujeres están asustadas por el cambio y prefieren mantener el statu quo y muchas mujeres que hemos iniciado batallas contra estos esquemas hemos sido calificadas de “poco femeninas” y se nos ha acusado de querer ser como los hombres. No es mentira aquel dicho que señala que “el peor enemigo de una mujer es otra mujer”.
Muchas mujeres asumen como real el estereotipo de la “virgen María” que dicta que las mujeres debemos ser calladas, sumisas y aguantar todo porque es “nuestra cruz” y que al hombre se le pueden perdonar todo tipo de infidelidades porque “es hombre, tiene necesidades”.
Muchas mujeres piensan que una mujer que sabe de sexualidad o que exige que cuiden su cuerpo o que toma la iniciativa en la relación sexual es una mujer “fácil” una mala mujer. Son los estereotipos de “Eva” (la seductora, la pecadora, la malvada) y “María” (la buena, la santa, la sumisa).
Si las mujeres no somos capaces de cuestionar estos esquemas y estar dispuestas a proponer nuevos y asumir las responsabilidades del cambio, entonces somos cómplices de lo mismo que reclamamos.
El desbalance de género se hace más evidente cuando se vive la sexualidad porque es generalmente el hombre quien decide cómo, cuándo y dónde se tienen las relaciones sexuales. Si la mujer tiene dependencia económica o emocional del hombre, será más difícil que ella pueda negociar un condón o poner fin a una relación donde no se cuida su cuerpo y no se respetan sus derechos.


  1. El consumo de alcohol asociado a la actividad sexual

Mi trabajo con PVVS me ha mostrado que un 98% ha adquirido el virus en situaciones de consumo de alcohol. No significa que eran personas alcohólicas pero sí significa que eran bebedores/as sociales.
La actividad sexual asociada al consumo de alcohol es socialmente legitimada en Bolivia. Inclusive he escuchado nombrar el hecho de beber para desinhibirse e iniciar una relación sexual como “tomar valor civil”.
Aquí también deberíamos considerar cuántas violaciones sexuales ocurren porque el agresor está en estado de ebriedad.
Si en medio de la relación sexual hubo consumo de alcohol es casi imposible que exista cuidado de uno/a mismo/a o de la otra persona. Mucha gente en Bolivia consume alcohol y luego tiene relaciones sexuales, es como el broche de oro de una noche de diversión.
Un dato estadístico notable señala que el líquido consumido en mayor cantidad en Bolivia es la cerveza, en segundo lugar está la Coca cola y en tercer lugar la leche, ¿qué les parece este dato?


  1. Las percepciones sobre el condón

El método de prevención más ampliamente divulgado hasta hoy ha sido el uso sistemático del condón.
Sin embargo, el solo hecho de distribuir condones no ha significado que la gente los usado en verdad. Muchas personas tienen el preservativo en su billetera o cartera y no son capaces de negociarlo con la pareja, especialmente las mujeres.
El uso del preservativo no es automático, sino que obedece a una orden del cerebro porque allí existe instalado un principio “me voy a cuidar”. Al igual que nuestro dedos meñiques no se mueven automáticamente sino cuando damos la orden en el cerebro, el uso del preservativo corresponde a un compromiso con uno/a mismo/a “no me voy a poner en riesgo”.
El uso del condón tampoco es un asunto sencillo. Si la relación ha comenzado sin éste, el preservativo puede ser visto como algo ajeno, algo extraño y algo que produce desconfianza y que aflora conflictos relacionados a la fidelidad o infidelidad de las parejas.
También he conocido que mucha gente dice “yo sé con quien lo uso”. El uso de los condones es opcional aún en los locales comerciales del sexo! Donde se paga un poco más por tener relaciones sin condón!
El machismo también fortalece la resistencia al uso del condón. Conozco personas que han preferido adquirir el virus que utilizar un preservativo. Muchos hombres piensan que con el preservativo no se siente nada y que es “como ducharse con un paraguas”, que es muy pequeño, que no es la talla correcta.
El condón masculino es el más accesible económicamente y el más conocido pero sigue siendo una estrategia en manos de los hombres. Las mujeres podemos pedir, negociar, rogar, insistir, etc. pero finalmente el que usa el preservativo es el hombre y si él no quiere, el condón no será utilizado.
El preservativo femenino se está difundiendo recientemente, es más costoso y difícil de utilizar e inclusive peligroso si no se sabe cómo colocarlo. Es una alternativa válida para las mujeres pero me temo que es una forma de echarnos nuevamente “toda” la responsabilidad del cuidado como a veces sucede con el embarazo (a la mujer se le dice “por que no te has cuidado” como si el embarazo lo hubiera hecho sola).
Desde el punto de vista de una mujer que quiere involucrar a los hombres en la respuesta al vih, pienso que debemos insistir en el condón masculino porque es una eficaz forma de involucrar a los hombres en el cuidado durante la relación sexual.
Finalmente hay que mencionar que el condón no es un método 100% seguro. En el uso y en su calidad hay factores que pueden aumentar el riesgo. El vih puede atravesar las pequeñas ranuras entre las fibras del condón. El preservativo puede romperse por mala calidad o caducidad. Si se utiliza en forma errónea se puede romper o recorrer. Puede no estar disponible siempre y cuando la gente decida tener relaciones sexuales. Finalmente puede ser que las mujeres tanto como los hombres simplemente piensen que es desagradable y que no quieren utilizarlo.
Esto quiere decir que los “mitos” sobre el condón están siendo más fuertes que la información que algunos medios y ONGs están dando.


  1. Las percepciones sobre las ITS

Está clínicamente comprobado que donde existe una ITS (Infección de Transmisión Sexual) el riesgo de transmisión del Vih es mucho mayor.
Sabemos que nuestra población sexualmente activa tiene un alto índice de ITS. Este es un dato fácil de conocer en instituciones como CIES o PROSALUD. También sabemos que las personas acuden a los centros de salud solamente cuando las ITS tienen síntomas muy graves, con dolor y que les imposibilitan para desarrollar sus tareas cotidianas.
Hay resistencia cultural y vergüenza a la hora de ir a un centro de salud para tratar una ITS, la mayoría de las personas piensa que “se va a pasar” y prefieren comprar algún medicamento paliativo pero no curativo en las farmacias.
Es alarmante porque sabemos que toda ITS se constituye no en una puerta sino en un “garaje” para la entrada del vih.
Actualmente existen comunidades que consideran algo prestigioso a una herida causada por alguna ITS puesto que evidencia su hombría y su actividad sexual frecuente.
Respecto a las ITS el problema para las mujeres es que no todas ellas tienen síntomas visibles sino hasta un desarrollo tardío de la enfermedad. Es por esto que se recomienda realizar el Papanicolau cada año para detectar el Cáncer Cérvico Uterino que pocas veces es detectado a tiempo. Es que el órgano sexual de las mujeres es interno y poco visible.


  1. La pobreza del país, comunidades y personas

Donde exista pobreza podemos garantizar que existirá sida aunque no podamos verlo ahora.
La pobreza extrema lleva a muchas personas al trabajo sexual. Sabemos que en la ciudad de La Paz hay niñas de la calle que se prostituyen por Bs. 2 (dos) o por un plato de tripitas. Otras inclusive por el solo hecho de tener un lugar dónde dormir. Sabemos también que muchas mujeres abandonadas se prostituyen en la noche y trabajan parte del día para lograr lo suficiente para poder mantener a los hijos. La pobreza también conlleva el intercambio de favores por sexo y fortalece la inequidad entre ricos y pobres.
Bolivia es un país pobre y la epidemia del vih es una de las más costosas de la historia. Actualmente el Programa ITS Sida no tiene dinero asignado del Tesoro General de la Nación, funciona con dinero de USAID. Esto quiere decir que nuestro pequeño programa de ITS sida está bajo los criterios de un donante que ya ha decidido reducir el presupuesto de IEC (Información, Educación y Comunicación).
Países como los de África están experimentando las consecuencias a largo plazo del sida: la pobreza. Comunidades donde hoy en día sólo existen los sobrevivientes del sida, huérfanos y ancianos. Familias extensas que han gastado todos sus recursos en tratar de curar a los enfermos y familias que han perdido su sostén económico. Generalmente las personas que adquieren el vih son personas de la PEA (Población Económicamente Activa). Muchas familias quedarán sin el sustento económico principal.
La desigualdad entre países ricos (norte) y pobres (sur) se ha agudizado con la presencia del vih. Para quien está en el norte, el sida es un gran negocio. No resulta sorprendente que hoy en día los países que producen los medicamentos antirretrovirales (que tienen un costo aproximado y variable de 1500 USD/ mes) sean producidos por los países del norte (USA y Europa) y los países que tienen la mayor cantidad de PVVS y que necesitan los medicamentos para que no mueran seres productivos sean los países en vías de desarrollo (Asia, África y América Latina).


  1. Un sistema de salud deficiente

Países que tienen un sistema de salud deficiente que no respeta a los “pacientes” y los Derechos Humanos tienen el terreno abonado para la dispersión del vih.
Conocemos que en Bolivia nuestro sistema de salud es deficiente, con una formación mediocre y con personas encargadas que llegaron a través de un partido político y no por méritos.
Sabemos que en los Hospitales Público hace falta insumos, presupuesto, infraestructura y personal capacitado y con sensibilidad. Conocemos todas las huelgas y paros que actualmente existen por la falta de pago de salarios al personal de salud y conocemos la distancia que existe entre la formación académica del personal de salud y las necesidades de la población. Es bueno estudiar medicina pero no hay presupuesto para ponerla en práctica y al servicio de la población.
La formación de los trabajadores en salud es deshumanizante, se les enseña a ver la enfermedad y no a las personas, el medicamento y no los sentimientos de las familias afectadas. La formación de los estudiantes de medicina es militarizante jerarquizante y sumamente competitiva. El trato hacia los estudiantes es falto de respeto de sus derechos humanos haciéndoles pasar por experiencias traumáticas que les desensibilizan para toda la vida y para el ejercicio de su profesión. La promoción del “no involucramiento” con los “pacientes” es perjudicial cuando se trata del vih y el sida.


  1. Un cultura de discriminación

Bolivia tiene sociedades en las que hemos aprendido a discriminar por todas las razones posibles, tal vez debido a que nosotros/as mismos/as hemos experimentado la discriminación durante siglos.
La discriminación en Bolivia se ha hecho evidente aludiendo temas como el de raza, clase económica y social, identidad étnica, identidad de género, acceso a la educación y a un idioma, creencia religiosa, etc.
Al parecer hoy en día y mucho más con la presencia del sida, la discriminación se perfila en salud/ enfermedad de donde se deriva sanos/ enfermos. La salud hoy en día no es un derecho humano básico sino un objeto que se puede tener si se logra comprarlo. Entonces, estar enfermo implica ser pobre.
También debemos pensar que una PVVS se convierte en el “chivo expiatorio” perfecto para discriminar. Los mitos que rodean al sida nos hacen pensar que si una persona ha adquirido el vih es porque es una trabajadora sexual, un gay, un usuario de drogas o un/a promiscuo/a. Al parecer la discriminación estaría justificada debido al tipo de vida que ha llevado una persona que adquirió el vih. Si tendría que contar las formas y el número de veces que se ha discriminado a PVVS tendría que tomar todo un día.
La falsa creencia de una sociedad justa, santa, normal y moral ha generado todo tipo de discriminaciones en contra de las PVVS. Comenzando por el aislamiento, los insultos, los juicios de valor, la separación, el abandono, la negación de atención, el uso diferenciado de platos, vasos y cucharas, la violación de la confidencialidad del diagnóstico, la publicación de nombres completos de PVVS en la prensa, hasta la negación de un entierro digno a una persona que ha fallecido a causa del sida.
Si nuestra actitud propia y personal hacia las PVVS es de juicio y de discriminación, entonces esta feria no tendrá ninguna utilidad. La conciencia y prevención del sida comienza en mi misma/o y no en la persona que ya adquirió el virus.
Si usted conoce a una PVVS, discutir las formas en que adquirió el virus y el tipo de vida que llevó, etc, ya no tiene utilidad porque esta persona ya tiene el virus y nada de nuestra discusión podrá cambiar este hecho. Lo que sí se puede cambiar es el futuro de las personas que no tiene el virus. Usted piense, ¿Cómo me puse hoy, el anterior Viernes, etc. en riesgo?


  1. La información circulante y las percepciones acerca del vih y el sida

Quizás uno de los mayores obstáculos para una verdadera prevención del sida es la información, muchas veces errónea, amarillista y falsa que actualmente circula en nuestro medio.
La evidencia de esto son hombres que dicen que están libres del vih porque salen con “chicas limpias” y mujeres que dicen que son “casadas” y que por ello no están en riesgo. Personas que dijeron que el sida sólo existe en Santa Cruz, Brasil o Argentina o que es algo que sólo les pasa a los homosexuales y a las trabajadoras sexuales. La verdad es que el mayor riesgo es pensar que no se está en riesgo.
La falsa información de que una persona con vih necesariamente tiene sida y la imagen de un ser desvalido, sumamente delgado y lleno de sueros que algunos medios han presentado, no nos permite recordar que hay personas que tienen el vih y que no se ven enfermas y que hay muchas otras que lo tienen y ni siquiera lo saben.
La relación sida-muerte es algo que debemos cuestionar siempre y demostrar que hay 40 millones de personas que viven con vih actualmente llevando vidas productivas.
Debemos promocionar un ambiente ético favorable para las PVVS para escuchar nuestras experiencias en un ambiente de solidaridad y con respeto, con el deseo de aprender de los errores de quienes ya vivimos con vih.
La conferencia mundial del sida realizada el año 2000 en Durban tenía como lema la frase romper el silencio y se realizó una campaña llamada el silencio es muerte. Quienes generamos el silencio que luego genera muerte somos las sociedades, es así que todas las personas tenemos responsabilidad en la epidemia, no solamente aquellos/as que ya tienen el virus.


  1. La migración y la movilidad de la población

Otro factor que hay que considerar a la hora de analizar la epidemia es la migración y la movilidad de las poblaciones.
Diferentes estudios en África (que hoy en día es el continente más golpeado por el sida) demuestran que la epidemia siguió las rutas de los camioneros y que la epidemia se mueve con los flujos migratorios.
Recordemos que en Bolivia hay un importante contingente de gente de las áreas rurales que se mueve a las grandes ciudades durante algún tiempo o definitivamente para buscar mejores oportunidades de trabajo. Algunas de estas personas han adquirido el virus y llevado éste a sus comunidades rurales. Como activista para las PVVS tenía la esperanza de que el virus no llegue al área rural de Bolivia pero ya llegó, existen datos de casos de vih en Llallagua, Caranavi, Coroico, Chulumani, Viacha, Chapare, Yacuiba y otros.
También debemos considerar la importantye cantidad de bolivianos /as que se mueven hacia Argentina (no muchos últimamente) y a Brasil. Ambos países con alta prevalencia de vih. La cantidad de peruanos que vienen a Bolivia, es otro factor a considerar, Perú es un país con incidencia media de vih pero con un gran sub registro.


  1. Los índices de violencia doméstica, física, sexual, psicológica y simbólica

Donde exista violencia podemos garantizar que existe vih aunque no sea visible hoy en día.
Los datos de violencia intrafamiliar, física (golpes), psicológica (insultos, maltratos), simbólica (exclusión de las decisiones, esclavitud) y sexual (violación) son altos en nuestro país.
A pesar de la habilitación de las Defensorías de la mujer, la niñez y la familia, hay muchos casos que no se denuncian y que permanecen ocultos. El índice cada vez mayor de violencia sexual a mujeres jóvenes, niñas y niños es alarmante. Todos/as ustedes han debido ver el caso del llamado niño Moisés que fue violado y luego asesinado. Este es sólo uno de los casos.
En algunos países de África se cree que el vih se debe a una brujería y que si se tienen relaciones con un/a niño/a o una mujer virgen, uno puede “limpiarse” del vih, entonces hay muchos hombres que violan a las mujeres jóvenes y ellas quedan embarazadas; resulta que en vez de tener 1 caso se tienen 3 el hombre, la mujer y el niño que nacerá de ella.
Una persona que ejerce violencia física o psicológica está muy cerca de ejercer también violencia sexual, aunque esto ocurra dentro de un matrimonio o una relación estable.


  1. El papel de las iglesias

Las iglesias y las religiones alrededor del mundo tienen un importante papel en lo que respecta a la definición de lo que es y debe ser un hombre y una mujer y cómo deben vivir su sexualidad.
En América Latina y en Bolivia, la religión oficial es la católica y ya hemos señalado el efecto de la imagen de la Virgen María para la vida de las mujeres.
Otro aspecto en que la iglesia tiene una gran responsabilidad y un desafío es la enseñanza sobre la sexualidad y el sexo. Son casi inexistentes las iglesias que hablan y educan abiertamente a sus feligreses sobre la sexualidad y el sexo. Si se hable es con metáforas y sólo en el contexto previo a un matrimonio.
Sin embargo, el hecho de que la iglesia no hable de sexualidad no quiere decir que las personas no están viviendo sus sexualidades. Sabemos que las iglesias tienen casos de violencia sexual, aborto, relaciones sexuales fuera del matrimonio y pocas veces se asume este diálogo de forma abierta, franca y honesta.
La asociación sexo=pecado es uno de los mayores errores de las iglesias puesto que ahora la sexualidad se aprende en las calles y generalmente con los maestros equivocados.
Este hecho amerita una relectura de la Biblia puesto que la sexualidad es un regalo de Dios y está contemplada dentro de un plan divino. Existe en la Biblia un libro entero que habla acerca de la belleza el amor, de la sexualidad y del erotismo.
Las iglesias tampoco están asumiendo de la mejor forma su papel de apoyo a las PVVS y a las poblaciones afectadas. De por medio está la concepción de que el sida es un castigo de Dios y que debemos dejar a estas personas morir porque así lo ha determinado el Supremo, especialmente en las iglesias protestantes.
Por otro lado, la iglesia católica si ha respondido a la epidemia del vih ha sido dentro de un enfoque paternalista y asistencialista, haciendo de las PVVS “los pobrecitos”, este enfoque ha sido desempoderador. La iglesia católica regala ropa usada y alimentos a las PVVS pero no está involucrada en la formulación de políticas que incluyan a las PVVS como decisores.
En religiones fundamentalistas tales como el Islamismo, existen prácticas culturales violentas en relación al sexo como por ejemplo la extirpación del clítoris a las mujeres en las sociedades puesto ellas no deben sentir placer ya que se trata de algo pecaminoso.
Casi todas las religiones promueven relaciones de poder y no equitativas entre hombre y mujeres. Debido a que la mayoría de los líderes son hombres, las mujeres son tomadas como personal de apoyo y en muy pocas iglesias pueden asumir roles de dirigencia o roles de alta jerarquía. En sus enseñanzas e interpretaciones erróneas de la Biblia promueven el abuso de poder de los hombres y la sumisión de las mujeres. Por ejemplo la oración de un hombre judío en el pasado esta: “Gracias Jehová porque no me has hecho gentil (no judío), perro, ni mujer”.
Conclusión

¿Qué podemos hacer los/as profesores/as?


  1. La identidad del profesor/a y la relación con loas/as alumnos/as

Las/os profesoras/es tienen una gran oportunidad para marcar una diferencia en la epidemia del vih y el sida. La labor misma de enseñanza que desempeñan les hace cruciales para cambiar el rumbo del vih en Bolivia. La imagen del profesor o la profesora en Bolivia es apreciada. Las profesoras y profesores pueden llegar a lugares donde los programas de prevención no pueden hacerlo. Pasan mucho tiempo con los/as alumnos/as y tienen la oportunidad de repetir las enseñanzas sobre el vih hasta que sean asimiladas. Los/as jóvenes confían en los profesores y a veces son los únicos consejeros que la juventud conoce.




  1. Tranversalizar el tema de la equidad de género

Las/os profesoras/es pueden transversalizar el tema de género con relaciones equitativas entre hombre y mujeres, con esto se habrá dado un gran paso en lo que respecta al riesgo que corren hombres y mujeres. Un hombre o una mujer conscientes de la inequidad de género, que la cuestionan y no la practican, difícilmente adquirirán el vih y serán sujetos/as de cambio con efecto multiplicador, enseñando a sus parejas y redes sociales cercanas.




  1. Fortalecer la autoestima de los/as alumnos/as

Las/os profesoras/es pueden fortalecer la autoestima de los/as alumnos/as. Una persona con una autoestima alta que decide rechazar cualquier relación que le ponga en riesgo tendrá menos posibilidades de adquirir el vih y de vivir su sexualidad de forma obligada.




  1. Tranversalizar la enseñanza de una sexualidad sana y placentera

Las/os profesoras/es pueden transversalizar la enseñanza de que todas las personas tenemos el derecho de vivir una sexualidad sana y placentera libre de presiones y que debemos ser nosotros/as y no la cultura, la televisión o los amigos/as quienes decidan cuándo, cómo y dónde tener actividad sexual. Debemos enseñarles a denunciar cualquier tipo de violencia y a rechazar relaciones que no les respetan como seres humanos y que ponen en riesgo su salud.




  1. Divulgar información correcta sobre el vih y el sida

Las/os profesoras/ees pueden divulgar información correcta sobre el vih. Luego de haber asistido a este taller tienen la información necesaria para hacerlo. Motivar el criterio y la crítica en los alumnos/as también será de mucha ayuda. Esta información también debe divulgarse con los padres y madres de familia.





  1. Promover la investigación local sobre el vih y el sida y actualizarse

Poco es lo que se sabe en el mundo sobre el vih y el sida, cada día hay nuevas noticias en relación a este tema. En Bolivia existe menos información y muy poca relativa al desarrollo local de la epidemia. En todo nivel se puede estimular la investigación sobre el sida como tareas para los alumnos/as.


Si la información sobre vih no está a la mano, hay que buscarla. Esta actitud es la verdadera prevención. No olvidemos que podemos ser profesionales, personas adultas y “decentes” pero seguimos viviendo nuestra sexualidad. La información actual y veraz que busquemos sobre el vih y el sida puede salvar nuestras propias vidas.


  1. Cambiar el lenguaje con que se refieren al vih y sida.

Foucault decía que nombramos el mundo según lo conceptualizamos, Mientras exista un lenguaje de guerra contra las PVVS y un lenguaje de muerte y de alarma, las personas rehusarán la invitación a hablar sobre el vih y el sida.


Aquí algunas sugerencias prácticas sobre algunos cambios:

  • El vih se transmite no se contagia, la gripe es contagiosa. El vih es transmisible como la clasificación ITS lo indica (infección de transmisión sexual).

  • Es diferente vih de sida. Vih es la condición de tener el virus el un cuerpo, sida propiamente no es una enfermedad sino una condición de defensas muy bajas donde es cualquier enfermedad oportunista la que enferma a la persona.

  • Sólo hay tres vías de transmisión del vih 1) cualquier tipo de relación sexual sin condón, 2) por agujas con sangre con vih o por transfusiones de sangre, 3) de madre a hijo.

  • A las personas que viven con vih no se les puede nombrar a partir de un diagnóstico, por ello los términos “contagiado”, “infectado”, “sidoso”, “portadores”, “seropositivo”, “vih”, “paciente”, “enfermo”, “sidático” y otros deben ser descartados. Las personas que tienen el virus siguen siendo personas y hemos pedido que se nos llame personas viviendo con vih y sida que se puede resumir en la sigla PVVS.

  • Un lenguaje de guerra con términos tales como “control”, “estrategia”, “lucha”, “vigilancia” generan la visión de lucha que a veces no se distingue si es contra el virus o contra las personas que viven con vih. En vez de todas estas palabras se puede utilizar respuesta al vih y al sida.

  • Los términos negativos para referirse al sida sólo producen negación y rechazo psicológico, por lo tanto, términos como “lacra”, “castigo de Dios”, “desgracia humana” y similares no son adecuados, lo mejor es referirse a la problemática del vih.




  1. Analizar su propia sexualidad y el riesgo que están corriendo

Una de las lecciones más valiosas del sida es que no se puede emprender ninguna respuesta a no ser que no exista una previa auto reflexión, auto conocimiento acerca de su sexualidad, sus relaciones de género, sus prejuicios y percepciones y su disposición al diálogo abierto y franco.


Lamentablemente hemos visto muchas veces que son los mismos profesores/as quienes rechazan la enseñanza y diálogo sobre el vih y sida señalando que es un estímulo para que los jóvenes inicien su vida sexual más tempranamente.
Si usted no está dispuesto a cambiar sus percepciones y prejuicios sobre el vih y el sida, es mejor que no tome este curso.
La respuesta al vih comienza en uno mismo/a.


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Sontag, Susan



1988 El Sida y sus metáforas. Barcelona: Muchnik Editores.


1 Gracia Violeta Ross Quiroga es una mujer viviendo con VIH, estudió Antropología en la UMSA Universidad Mayor de San Andrés en La Paz- Bolivia, actualmente es becaria de la OMS par estudiar la Maestría en Género, Salud Sexual y Reproductiva en la Universidad Peruana Cayetano Heredia en Lima- Perú. Es activista por los derechos de las personas viviendo con VIH (PVVS), especialmente de las mujeres, Referente Titular de la sub región ICW Andina, miembro de la Red Latinoamericana de PVVS REDLA, miembro de la Red Boliviana de PVVS, REDBOL, Contacto de la Coalición Global de Jóvenes y Sida para Sud América, miembro del Comité Internacional de Asesoría de BRIDGE y de la Coalición Global de la Mujer y el Sida.



2 Esto sucede actualmente en comunidades quechuas de Sucre, tener una llaga producida por la sífilis es un asunto de prestigio porque demuestra la actividad sexual. Qué lamentablemente que no sepan que toda herida abierta es una “puerta de entrada” para el vih. Otras presiones para la actividad o inicio sexual tienen que ver por ejemplo con forzar a los hombres a asistir a lugares donde hay trabajo sexual.



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