Factores relacionales entre cultura y emociones y sus aportes al trabajo en equipo



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FACTORES RELACIONALES ENTRE CULTURA Y EMOCIONES

Y SUS APORTES AL TRABAJO EN EQUIPO

Maestría en Educación, Cohorte VII UCC

Módulo de Educación para la convivencia

Claudia Patricia Niño Rueda1

Juan Carlos Rincón Nariño2

Leonardo Prada Martínez3

Martha Isabel Prieto Galván4

Bogotá, Septiembre de 2011

Resumen


El presente trabajo tiene como propósito analizar los aportes que la relación cultura- emociones hacen al trabajo en equipo. Para tal fin se realizó un análisis triádico en el que se buscó reflejar el pensamiento oficial (Velandia, Maturana, Goleman) anti-oficial (Druskatt y Wolf, Platón, Darwin, Descartes) y oscilante (Fernández, Hosftede, Hoschschild) disponible en el material suministrado en el módulo de Educación para la Convivencia y otro material electrónico disponible en la red.
Palabras clave: Cultura, emociones, trabajo en equipo, colectivista, individual.
The purpose of the present work is to analize the contributions that the relationship culture - emotions do to team work. To this end, it was done an triadic analisys in which it is reflected the official (Velandia , Maturana, Goleman ), the anti-ofical (Druskatt y Wolf ,Platón, Darwin, Descartes) and oscillating thinking (Fernández, Hosftede, Hoschschild) available on the material provided by in the module of Education for Convivence and other electronic material online.
Keywords: Culture, emotions, teamwork, collectivist, individual.

Introducción

Las actividades humanas individuales o grupales están influenciadas por la existencia o no de las emociones, porque es imposible “dejarlas en casa” aunque se propenda lo contrario. De esta manera se constituyen territorios emocionales en los cuales las emociones contribuyen en mayor o en menor grado, como posibilitadoras u obstáculos para el alcance de las metas a nivel de trabajo en equipo. Para responder a esta hipótesis se revisará si las emociones hacen cultura o si es la cultura la que predispone las emociones; al final, la manera como cualquiera de estas o las dos, influyen en la consecución de metas cuando se trabaja en equipo.
El trabajo se ha estructurado en tres partes en las cuales se establece de forma triádica los pensamientos de diversos autores; oficial (Velandia, Maturana, Goleman) anti-oficial (Druskatt y Wolf, Platón, Darwin, Descartes) y oscilante (Itziar Fernández, Hofstede, Hoschschild) . En la primera parte, se precisan mediante definiciones y ejemplos los términos cultura y emociones. En la segunda, se caracteriza la relación existente entre cultura y emociones y se establece una clasificación de la cultura con base en los trabajos de investigación realizados por Itziar Fernández y por último, una sección en la que se analizan los aportes de la relación cultura y emociones al trabajo en equipo.
Algunas definiciones

Hofstede (1989) define la cultura como programación cultural de la mente que diferencia un grupo de otro. Para entender una cultura hay que dirigir la atención tanto hacia su modelo emocional ideal, como hacia el modelo emocional real que regula las relaciones sociales y el comportamiento. Por ejemplo, si nos referimos al catolicismo vemos que este propone como emoción ideal: el amor, la fraternidad y la plenitud del gozo de vivir; sin embargo, el sentimiento real en el que se suscribe o encultura a las sociedades crecidas bajo sus preceptos es el de la profunda culpa creada por los judíos y transmitida a través del proceso primario de socialización. El miedo a la culpa y al castigo subsiguiente dominan las culturas inmersas en el cristianismo.


Algunas ideas sobre la naturaleza de las emociones humanas las podemos extraer de la propia etimología del término. La palabra "emoción" proviene del latín emotio, -onis, que significa "acto de remover"; y del verbo emovere, que significa "alejarse" y "moverse". De manera tal que para nuestros ancestros latinos, la emoción por tanto está relacionada con el movimiento, con la acción.
Para la biología, las emociones suponen un complejo proceso hormonal, fisiológico e incluso muscular que sirve para establecer la vida en sociedad. Al respecto Henry5 en Palmero (1997) centra el papel de las hormonas en la emoción. Henry afirma que, independientemente de las experiencias pasadas y los patrones de conducta genéticamente determinados, el modo en que un sujeto reacciona está mediado por los estímulos psicosociales y ambientales que llegan al sujeto. Por su parte, Luna6 en Fernández (2011) sugiere dos grandes enfoques: el Biológico-Esencialista, para el cual las emociones son más de carácter fisiológico y tendientes a la sobrevivencia y el enfoque construccionista, según el cual las emociones son más de carácter sociocultural, orientadas a las formas de estar en el mundo y de desarrollar nuestro potencial humano.
En una perspectiva psicológica, Wong, F. (2011) define las emociones como estados centrales inducidos por determinados estímulos, que se traducen en modificaciones en toda una variedad de conductas. En esta línea, Cannon7 en Palmero (1997) afirma que la experiencia de la emoción ocurre al mismo tiempo que los cambios biológicos, no una después de la otra, por eso cuando vemos un oso, sentimos miedo y nos echamos a correr; ninguna de esas acciones precede a la otra.
Desde una mirada antropológica, Fericgla (2000) señala que “las emociones son la matriz sobre la que se mueve la vida social, son tipos básicos de conductas relacionales sobre las que se da la comunicación necesaria para crear los diversos mundos culturales” (p.2). El amor, por ejemplo y en palabras del conocido biólogo Humberto Maturana (2000) es el conjunto de conductas relacionales a través de las que el otro, la otra o uno mismo surgen como legítimo "otro" en convivencia con uno mismo. El amor es el resultado de una forma de relacionarnos socialmente basada en el reconocimiento mutuo.
Relación cultura y emociones

Fernández; Zubieta y Páez (2001c) plantean que de acuerdo con la cultura son manifestadas las emociones, sobre todo en lo que tiene que ver con los procesos de comunicación y afrontamiento de la emoción. La diferencia se muestra en que en unas culturas el hablar de emociones es muestra de interés interpersonal, mientras que en otras es tomado como falta de respeto, por lo tanto se infiere que en unas culturas se refuerza la introspección y en otras la comunicación verbal sobre las emociones.


Fernández; Carrera, Sánchez y Páez (2001b) refieren las clasificaciones que surgen de investigaciones realizadas con su equipo de trabajo en la universidad del País Vasco, Chile y Venezuela, en las cuales se distinguen: las culturas individualistas, las culturas colectivistas, las culturas femeninas, las culturas masculinas, las culturas de alta distancia de poder y las de baja distancia de poder. Según estos investigadores las personas de culturas individualistas muestran mayor expresión verbal en tristeza y enojo, son egocéntricas, muestran más signos de inconformidad, tienen menos tendencia a expresar el miedo, el desacuerdo o el descontento. Hofstede (1991) expresa que en estas culturas se mantiene un tono hedonista y las reacciones son subjetivas, se promueve la distancia y la autosuficiencia, la explicitación del conflicto y la confrontación abierta, el trabajo instrumental y el logro son preferibles a la expresividad y sociabilidad. EEUU es considerado el país con la cultura más individualista.
Por su parte, en las culturas colectivistas se percibe la dificultad de expresar las emociones verbalmente, sostienen Fernández y otros (2001b). Se privilegia un cuadro social de estructura cerrada al interior del cual los individuos son involucrados emocionalmente (son socio céntricos), con tendencia a la asimetría, a la dependencia y a la deferencia, valoran menos los aspectos internos de las personas, se tiene respeto por las normas de organización y deseo de estabilidad tanto en el campo afectivo como en el laboral, es común que se sientan estresados en su trabajo. Latinoamérica es colocada como ejemplo de ello.
Fernández y otros (2001b) mencionan que en la clasificación de las culturas como femeninas se encuentran los siguientes rasgos característicos: bastante expresividad, valoran más el apoyo social incluido el emocional, desde el punto de vista conductual o de la acción se evitan las críticas, las conductas negativas y el cuestionamiento directo, se expresa mucha vulnerabilidad, se busca mantener las buenas maneras, la forma de ser simpático y de agradar. América latina es catalogada como ligeramente femenina.
En tanto que en las masculinas prevalece la instrumentalidad, con una mayor “dureza” y competencia, así como una mayor diferenciación de género, según la cual los hombres deben ser duros, expresar y vivir menos las emociones, con excepción del enojo y del orgullo, se habla directamente y “al grano” otorgando gran importancia al éxito material. EEUU es catalogada como masculino y lo tratan de emular Ecuador y Colombia.
Fernández; Zubieta y Páez (2001a) mencionan que de otro modo en las culturas de alta distancia de poder, como Latinoamérica se valora y se justifica el estatus, la comunicación verbal es “respetuosa” de acuerdo al estatus, así como la autocontención emocional, presentan más reacciones físicas indiferenciadas en alegría y dolor, valoran la conformidad y la obediencia. Apoyan actitudes autocráticas y autoritarias de sus mandatarios, se impone la dignidad y el respeto junto con el trato diferencial por el poderoso. Matsumoto (1994) sugiere que las emociones negativas amenazan la jerarquía y la cohesión social, se manifiesta un cierto fatalismo impregnado de religiosidad, el estoicismo frente a la adversidad y la resignación ante el destino, se acepta el sufrimiento en la vida y el autocontrol emocional fuerte con reacciones mentales de tristeza.
A su vez en las culturas de baja distancia de poder como la cultura anglosajona y europea se desacraliza el respeto y se cambia por la camaradería presentándose menos reacciones fisiológicas, por lo tanto tienden menos a la violencia para solucionar sus conflictos. Con una mayor expresión verbal. Menor valoración al trato diferencial, los mandatarios son vistos como funcionarios al servicio del pueblo y no como seres omnipotentes.
Fernández y otros (2001a) sostienen que un fenómeno alterno de análisis cultural se manifiesta en La cultura latinoamericana la cual es impregnada por la cultura ritual e indígena lo que la convierte en más colectivista y de mayor distancia de poder que la europea, la cual es más individualista y con menor distancia de poder.
Relación cultura, emociones y trabajo en equipo

Velandia (2011d) define equipo de trabajo como “estrategias, procedimientos y metodologías que utiliza un grupo humano (grupo de trabajo) para lograr las metas propuestas”. Estos equipos requieren de un espíritu de liderazgo en el cual sus miembros sean conocedores de la persona y potenciadores de valores, que usan la inteligencia intrapersonal e interpersonal propuesta por Goleman (2005) para lograr un desarrollo de la inteligencia socio-emocional del equipo aplicando cuatro criterios a saber: reconocimiento de sí mismo y del otro como par; diversos grados de experticia y una emocionalidad común basada en el amor por medio del cual se origina el respeto, la solidaridad y el compañerismo; el reconocimiento de los derechos humanos, los derechos sexuales; y el trabajo circular entre pares.




Por el contrario, Urch y Wolf (2011) sostienen que las personas emocionalmente inteligentes no generan necesariamente organizaciones y grupos emocionalmente capaces, sino que se hace necesario unas normas como ejes orientadores que identifiquen las emociones y luego las regulen con el fin de mejorar el desempeño del equipo mediante la construcción de confianza, identidad y eficacia. Estas normas deben establecerse puesto que el fundamento de los equipos es la organización y ellos no funcionarán sin confianza mutua y un compromiso común para alcanzar las metas.
Adicionalmente, plantean que la inteligencia emocional de los equipos es más complicada que la individual, porque los equipos interactúan en un mayor número de niveles. También sostienen que al interactuar directamente con otros seres humanos mediante el trabajo en equipo o la prestación de servicios, es necesario controlar las emociones, puesto que las tareas tanto físicas como mentales ocasionan estados que pueden ser positivos o negativos en la salud de las personas. Esta situación es denominada por Hoschschild (1993) Trabajo Emocional (T.E) “el cual no es una reacción natural del individuo si no que se trata de una parte más del trabajo exigido por el puesto y por lo tanto puede ocasionar problemas tanto a nivel psicológico como a nivel mental.”
Algunos problemas emocionales tales como la represión, inhibición y alexitimia8 que dificultan la socialización de los sentimientos, producen problemas de comunicación a nivel individual, en los equipos de trabajo, de amigos y de familia y tienen regulaciones culturales diferentes. Greenber9 en Goleman (2002) sostiene que la noción de autocontrol, la necesidad de cobrar conciencia de nuestros propios estados de ánimo y la importancia de la planificación y del uso de la inteligencia son de aplicación universal y que, en el caso de existir diferencias interculturales, serán tan sólo diferencias de matiz.
Hasta el momento se ha establecido que los factores culturales ejercen influencia en la expresión de las emociones, ahora realizaremos un fugaz recorrido histórico en el cual se evidencia como la concepción de las emociones ha sido modificada facilitándolas o inhibiéndolas a través de la historia humana gracias a las visiones de otras ciencias y su influencia en la interacción social a nivel individual y en colectivos.
Los racionalistas como Platón y Descartes promovieron la desconfianza en las emociones por ser herencia biológica primitiva de los animales; Darwin otorgó un valor adaptativo social a las emociones y el lenguaje; los humanistas y los románticos vieron en las emociones una vía alternativa para entender el pensamiento de una manera más integral.
Maturana con su Biología del Conocer y del Amor, Goleman y su teoría sobre la Inteligencia Emocional, De Gregori y su teoría tricerebral entre otras teorías y científicos, quienes desde la biología, la sicología, la sociología, la antropología y la neurociencia, sostienen que las emociones tienen un carácter tanto universal e innato como cultural y social, el cual es modificable. Estos últimos autores coinciden también en que las emociones están directamente relacionadas con el lenguaje verbal o factual y ejercen un papel importante en la adaptación del individuo a su entorno social, tal y como lo plantea Ekman10 en Goleman (2002) “la cultura determina el modo en que expresamos nuestras emociones.” …"La forma de expresión de las emociones, es decir, las configuraciones concretas de movimientos musculares, parecen ser fijas y permitir la comprensión entre distintas generaciones y culturas y, en el seno de la misma cultura, entre extraños y conocidos".
Finalmente, se destacan los aportes de Velandia (2011g) quien en sus documentos plantea una propuesta educativa con base en la relación triádica: emociones-cultura y trabajo en equipo. Este autor promueve la necesidad de una alfabetización emocional en el ámbito educativo, proponiendo una sinergia entre la lógica, la operatividad y la emocionalidad en la educación universitaria, con la cual se desarrollen competencias socioemocionales y sociales mediante la aplicación de una serie de estrategias de enseñanza y aprendizaje que promuevan y desarrollen habilidades de construcción del tejido social y una ciudadanía intercultural. Fomentando de esta manera, la autovaloración, la valoración del otro y la construcción de ciudadanía en ambientes democráticos. Además, considera que con un funcionamiento biológico, sicológico y cultural competente, basado en el amor, como una vacuna que fortalece el sistema inmunológico emocional, se pueden llevar a cabo las transformaciones sociales necesarias para lograr una verdadera convivencia, creando muditas o seres que se regocijan con el bienestar y la alegría de los otros.

Al respecto, Goleman (2002) y otros científicos en sus conversaciones con el Dalai Lama en Emociones Destructivas , también plantean que cualquier programa educativo requiere de un nuevo aprendizaje mental y emocional en el cual se promueva el uso de una serie de antídotos para la aniquilación de las emociones destructivas como la crueldad, el odio, la ira, el egoísmo y la autoestima desproporcionada. Mencionan la necesidad de contrarrestarlas con el cultivo de emociones tales como el amor, la paciencia, la tolerancia, la compasión, la humildad, la empatía, la serenidad amorosa, la amabilidad, el afecto positivo, la activación del cerebro proteico, lo cual se logra mediante la terapia cognitiva y el entrenamiento del cerebro, para lograr un cultivo del equilibrio emocional desde los primeros equipos de trabajo en la formación del ser humano: la familia y la escuela.


BIBLIOGRAFÍA

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1Licenciada en Idiomas, Especialista en Docencia Universitaria UCC; Docente en propiedad vinculada con la Secretaria de Educación de Girón.

2Ingeniero Electricista, Especialista en Docencia Universitaria UCC; Docente en propiedad vinculado con la Secretaría de Educación de Bucaramanga.

3Diseñador Industrial, Especialista en Docencia Universitaria UCC; Docente en propiedad vinculado con la Secretaría de Educación de Floridablanca.

4Ingeniera Electrónica, Especialista en Docencia Universitaria UCC; Docente en propiedad vinculada con la Secretaría de Educación de Girón.

5James Paget Henry: Director del programa animal del proyecto Mercurio de la NASA. Vinculado con la Fuerza Aérea de los USA. Profesor emérito de Fisiología en la Escuela de Medicina de la USC, investigador de la relación entre la hipertensión y el estrés.

6 Rogelio Luna Zamora: Investigador de la Universidad de Guadalajara.

7 Walter Bradford Cannon: Fisiólogo, Profesor de la Universidad de Harvard.

8La alexitimia es el desorden neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal. http://es.wikipedia.org/wiki/Alexitimia

9Mark Greenberg ocupa la cátedra Bennett de investigación sobre la prevención del departamento de desarrollo humano y estudios de la familia en la Pennsylvania State University, donde también es director del Prevention Research Center for the Promotion of Human Development.

10Profesor de Psicología y director del Human Interaction Laboratory de la facultad de medicina de la Uníversity of California en San Francisco. Estudió en la University of Chicago, en la Nueva York University y en la Adelphi University, donde terminó doctorándose.




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