Experiencia de alfabetización académica en la universidad sergio arboleda de colombia



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EXPERIENCIA DE ALFABETIZACIÓN ACADÉMICA EN LA UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA DE COLOMBIA

Rodrigo Noguera Calderón, Rector de la Universidad



ronoguera@usa.edu.co

Germán Quintero Andrade, Vicerrector Académico

german.quintero@usa.edu.co

Mauricio Uribe Blanco, Decano de la Escuela de Filosofía y Humanidades



mauricio.uribe@usa.edu.co

Blanca Yaneth González Pinzón, Directora del Departamento de Gramática



blanca.gonzalez@usa.edu.co

UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA – BOGOTÁ, COLOMBIA

Área temática del Congreso en la que se incluye: “La alfabetización académica en la Educación Superior”.

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Cómo empezaron a replantearse en Colombia los procesos de lectura y escritura

A partir de la promulgación de la Ley General de Educación (1994), en Colombia la calidad de la educación se convirtió en un importante tema de debate. Esto, a su vez, propició un replanteamiento del papel que jugaban para esta discusión los procesos de lectura y escritura en cada uno de los niveles de formación.

Términos como P.E.I. (Proyecto Educativo Institucional), logro, indicador de logro, recuperación, promoción, proceso, desempeño, malla curricular, interdisciplinariedad, lineamiento, competencia, estándar, etc. se volvieron más frecuentes en los materiales bibliográficos subsiguientes. Al inicio, como en todo ejercicio de renovación y restructuración, la familiarización con la terminología y la comprensión de la intencionalidad de la Ley generó todo tipo de reacciones en los docentes, sobre todo de la educación primaria y secundaria, no porque en los de la superior se hubiera tomado con naturalidad, sino porque se pensaba que la Ley no tocaba sus predios y que lo que allí se hacía estaba bien. Sin embargo, los simposios, conferencias, discusiones, talleres de orientación para maestros -focalizados a involucrar la discusión dentro de la escuela- fueron paulatinamente permeando a la educación superior. Se puede decir que mucho de lo que impulsó el repensar de la educación superior fue herencia del fuerte trabajo que se promovió en los otros niveles de educación. Cuando nuestros estudiantes de secundaría ingresaban a la universidad se encontraban con un sistema de evaluación y de promoción considerablemente distinto del que habían conocido en el bachillerato. Allí no circulaban términos como recuperación o evaluación por logros. Esto obligó a entrar más en conversación con los procesos que se venían dando en dichos niveles. Doce años después, las diferencias no son tan notorias.

El Instituto Colombiano para el fomento de la Educación Superior (ICFES), ente encargado, entre muchas otras funciones, de elaborar y aplicar el examen estatal para ingreso a la universidad, coadyuvó en gran medida para que los procesos en lectura y escritura entraran en observación y análisis. Diferentes investigadores, en su mayoría de universidades del Estado, contribuyeron a que se diera este giro con la publicación de materiales (Jurado, Bustamante, 1995) y la preparación de docentes para los nuevos retos que enfrentaban en el desarrollo de estas habilidades.

Se aplicó una Evaluación de Competencias Básica en Lenguaje, Matemática y Ciencias (de 1988 a 1999) y se hizo circular en cada uno de los colegios colombianos el documento que analizaba los datos arrojados por las pruebas piloto con el fin de que cada institución organizara sus planes de reestructuración. Posteriormente, se siguieron aplicando las Pruebas Saber para diferentes niveles, con el eslogan oficial de “Evaluar para mejorar”. Por estos años, se creó también la Red Colombiana para la Transformación de la Formación Docente en Lenguaje. Los procesos de cambio han generado resistencia, pero definitivamente han ganado todos, pues en las universidades e instituciones pedagógicas, donde se forman los maestros, los enfoques han tenido que replantearse y, aunque una década es poco para generar cambios definitivos, sí existe en Colombia una manera distinta de pensar estos procesos.

Algunas cifras que permiten entender el contexto de la educación universitaria en Colombia

Cerca de cinco millones de colombianos, entre 18 y 23 años, se encuentran en edad de formación profesional (10,9% del total de la población). El país cuenta con 276 instituciones de educación superior; las privadas (195) doblan en número a las oficiales (81). De carácter técnico profesional hay 51, 60 tecnológicas, 91 instituciones universitarias y 74 universidades. La educación universitaria es la que cuenta con mayor número de matriculados y le sigue la tecnológica. Entre 1996 y el 2005 la evolución en la matrícula en educación superior pasó de un 15.3% a un 24.6%. De los 433 programas acreditados (ingeniería, arquitectura, urbanismo y afines, en su mayoría), 204 son de universidades privadas y 229 de privadas y tan solo 11 universidades cuentan con la acreditación de alta calidad hasta el momento. Las demás se encuentran en proceso para obtenerla.

Uno de cada dos estudiantes no termina sus estudios, a pesar de que la tasa anual de deserción disminuyó de 16.5% en el 2003 a 13.4% en el 2005.

En el primer semestre de 2005, los diez programas académicos de pregrado con mayor número de estudiantes fueron: Derecho (69.87%), Administración de empresas (60.23%), Contaduría pública (52.30%), Ingeniería industrial (34.81 %), Ingeniería de sistemas (32.96%), Medicina (28.56%), Psicología (26%), Ingeniería electrónica (21.49%), Ingeniería civil (18.24%) y Enfermería (16.36)1.



Un sintético contexto normativo

Como se mencionó anteriormente, en 1994 se promulgó la Ley 115. En ella se establecieron los criterios generales con los cuales se iba a regir, tanto la educación primaria y secundaria como la superior. Por supuesto que antes de esta fecha, otras leyes y decretos ya se habían publicado, como la Ley 30 de 1992 -vigente aún- que organizó el servicio público de la Educación Superior, estableciendo los principios y lineamientos mediante los cuales se regirían las universidades. El Consejo Nacional de Educación Superior (CESU) colaboró con el Estado en su función de promover y orientar el desarrollo científico y tecnológico, de acuerdo con lo establecido por la Ley 29 de 1990.

Un decreto relativamente reciente, el 2566 de septiembre de 2003, establece las condiciones mínimas de calidad y demás requisitos para el ofrecimiento y desarrollo de programas académicos de educación superior. Entre ellas vale la pena mencionar aquí lo expuesto en el artículo seis, que hace referencia a la formación investigativa: “La institución deberá presentar de manera explícita la forma como se desarrolla la cultura investigativa y el pensamiento crítico y autónomo que permita a estudiantes y profesores acceder a los nuevos desarrollos del conocimiento, teniendo en cuenta la modalidad de formación. Para tal propósito, el programa deberá incorporar los medios para desarrollar la investigación y para acceder a los avances del conocimiento”. Atendiendo a ese llamado, y en consonancia con los rasgos propios de su misión y filosofía, la Universidad Sergio Arboleda asumió una política institucional para que los procesos de lectura y escritura –transversales al ejercicio académico en su totalidad- respondieran a los retos de las nuevas visiones y exigencias.

De la Universidad Sergio Arboleda y sus políticas institucionales para la lectura y la escritura académicas.

La Universidad Sergio Arboleda es una institución de carácter privado, relativamente joven en Colombia (25 años) comprometida con la formación integral de profesionales idóneos para la ciencia, la investigación y la cultura, estructurados de acuerdo con los principios de la filosofía cristiana y humanística.

Dentro de la universidad se han promovido grandes proyectos como la construcción del Observatorio Astronómico al tiempo que se invierten dinero y esfuerzos en intercambios con instituciones internacionales y desarrollo de proyectos de diferente índole. La vida académica allí es dinámica y múltiple. La investigación como actividad generadora de conocimiento hace parte de sus principios filosóficos, y una de sus políticas institucionales es “educar con estructura conceptual, para que el individuo pueda expresar con claridad, coherencia y conocimiento los temas objeto de su profesión en un lenguaje propio”2.

Conscientes de que la universidad es cien por ciento lectura y escritura y que diversos fenómenos están vinculados con ellas, se impulsó el programa de alfabetización académica con la convicción de que los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura, pensadas como herramientas para la investigación y la producción de conocimiento, redundarían en beneficio de la calidad y de la vida profesional de sus graduados.

Dicho programa se estableció como iniciativa de sus directivos partiendo de la concepción de que así como la alfabetización informática de sus futuros profesionales requerían ingentes esfuerzos y la inversión significativa de dinero, la alfabetización académica no podía ser menos importante. Por esta razón, trazó unos derroteros claros para orientar el trabajo de aula hacia el desarrollo eficaz de las destrezas para la lectura orientada a la investigación y la escritura a la producción de conocimiento.

Se partió de que el objetivo primordial era brindar a los estudiantes herramientas sólidas que apuntaran al desarrollo de su capacidad investigativa y al éxito académico en su área. Para ello era necesario que todas las áreas participaran. Pero después de dos años el proceso está en la fase de sensibilización y de formación de maestros para ello, como lo veremos más adelante.

Las siguientes son, en síntesis, las diferentes iniciativas y los principios básicos de las políticas institucionales con los que hasta el momento se ha llevado a cabo esta experiencia.


Iniciativa rectoral

La alfabetización académica en Colombia es un tema de discusión todavía en etapa inicial. Incluso el término se utiliza muy tímidamente porque es nuevo para muchos. Apenas en mayo de este año, la Universidad Autónoma de Occidente de Cali organizó un primer encuentro sobre lectura y escritura en la educación universitaria, que congregó a no más de 50 personas de diferentes universidades del país. Allí se trataron cuatro temas básicos: Nuevas tecnologías para leer y escribir en la universidad; Formación de docentes universitarios en lectura y escritura; Lectura y escritura para la formación de estudiantes universitarios y Políticas institucionales sobre la lectura y la escritura en la universidad.

Algunas investigaciones como: Enseñar a comprender textos en la universidad (Rincón, Narváez y Roldán, 2005), Lectura y escritura en la universidad: una investigación diagnóstica (Cisneros, 2005), Lectura y escritura en la educación superior (Sánchez y Osorio, 2006) de la Universidad del Valle, de la Tecnológica de Pereira y de la de Medellín, respectivamente, son los esfuerzos más significativos. Sobresalen también los trabajos publicados por las profesoras Flórez y Cuervo, a partir de su trabajo con la facultad de Medicina de la Universidad Nacional. Y comienzan a tomar mucha fuerza, gracias a que han sido difundidos en diferentes encuentros académicos en el país, las publicaciones de los docentes de la Universidad Sergio Arboleda y los artículos publicados por Sánchez Lozano (2004).

Es de anotar que lo que hace especial la iniciativa de la Universidad Sergio Arboleda, a diferencias de las experiencias anteriores, es que estas responden a esfuerzos de pequeños grupos de profesores que, preocupados por los bajos niveles de desempeño en lectura y escritura que presentan sus estudiantes universitarios, emprenden de manera atomizada trabajos de análisis, sin contar a veces con el apoyo de la institución. No se conoce hasta ahora, excepto la iniciativa de nuestra universidad, un programa similar.



Departamentalización

La Departamentalización es una estrategia particularmente productiva que ha robustecido los fundamentos del programa y ha facilitado el trabajo en equipo.

Catorce profesores fueron contratados en el segundo semestre de 2004, bajo la dirección de un consultor del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), Carlos Sánchez Lozano, quien se encargó, en tres semestres, de dejar establecidas las bases del funcionamiento de dicho Departamento.

Hasta el momento más de 4.000 estudiantes han hecho parte de este programa piloto. De acuerdo con los Registros Estudiantiles de Lectura y Escritura (RELEES), el 70% de estos estudiantes logra avances significativos en el desarrollo de sus competencias.

El programa se desarrolla durante el primer y segundo semestres de la carrera. En cada semestre el estudiante obtiene 2 créditos para los cuales debe asistir a 64 horas de clase presencial, 35 de trabajo autónomo y 20 de asesoría acordadas con el docente de la materia. Los cursos de lectura y escritura que se dictan en las universidades colombianas reciben diferentes nombres, según los objetivos que los impulsan: español instrumental, curso de comunicación oral y escrita, taller de lengua, etc., pero raras veces responden a la lectura y la escritura académicas; están desvinculados de los temas y contenidos que lo muchachos adelantan en sus carreras y, en muchos de los casos, aun en la misma universidad, los programas que se adelantan en una facultad no conversan con los de otras. Eso por nombrar solo algunas dificultades.

En la Sergio Arboleda el Departamento de Gramática (denominado así por el nombre con que desde su fundación fue registrada la asignatura) hace parte de un grupo de materias orientadas a la formación humanística, dirigidas desde la Escuela de Filosofía y Humanidades para surtir a las demás facultades (Escuelas). Está encargado no solo de la intervención pedagógica, sino de elaborar pruebas de diagnóstico para los estudiantes de primer semestre, así como los planes de estudio y programas por desarrollar en cada una de la Escuelas, definir los ejes problémicos a partir de los cuales se dirige el plan lector, programar el concurso de artículos escritos por los estudiantes, elaborar y publicar los materiales de apoyo necesarios para la labor pedagógica, establecer acuerdos con diferentes docentes de distintas Escuelas, programar jornadas de capacitación con docentes disciplinares y planear cursos de extensión dirigidos a empresas y entidades fuera de la universidad.



Trabajo interdisciplinario

Orientar procesos eficaces de lectura y escritura no es un trabajo de especialistas, requiere de los esfuerzos mancomunados de quienes participan de un proceso pedagógico, cualquiera que sea la institución (Fiallo, J. 2001 y Álvarez Pérez, M 1998).

Conscientes de que avanzar hacia materias de lectura y escritura intensiva en las diferentes asignaturas de las carreras, siguiendo el modelo de algunas universidades norteamericanas, (Carlino, 2005), es un trabajo progresivo de sensibilización, hemos empezado por establecer conexiones con siete profesores de algunas materias introductorias con quienes compartimos estrategias. Estos docentes nos han colaborado con la revisión de preguntas problémicas, temáticas y bibliografía de los artículos que escriben los estudiantes. Valga la pena anotar que en nuestras estrategias de lectura y escritura involucramos textos del interés académicos de los estudiantes, es decir, documentos que tengan que ver con algunas de las materias que adelantan. También, para diversificar las temáticas y responder a inquietudes de los estudiantes, los documentos escritos que producen se trabajan a partir de tres ejes: el social (identidad, fenómenos sociales y salud); el cultural (fenómenos culturales, arte, ciudad, filosofía y religión e historia universal y de Colombia) y el disciplinar (temáticas propias de las carreras).

Los requerimientos en manejo de la informática para realizar trabajos académicos es una habilidad más actualmente, en ello los docentes de informática de las diferentes facultades se han sumado desde este semestre al trabajo interdisciplinario y refuerzan en sus clases contenidos que apoyan nuestro quehacer. Por poner un solo ejemplo y simple. Varios estudiantes desconocen la herramienta en su computador que les permite insertar notas al pie de página o hacen uso inadecuado del corrector de ortografía. En eso los docentes de informática conservan un listado de requerimientos de la escritura académica, que desde nuestra materia les hemos facilitado, y nos ayudan con la instrucción computacional para ello.



Fondo de publicaciones

La Universidad ha puesto su Fondo de Publicaciones al servicio del Departamento y ha apoyado las iniciativas de los profesores. Hasta el momento, se han publicado los siguientes materiales de apoyo: ¿Cómo elaborar una ficha de lectura? ¿Cómo tener ortografía? ¿Cómo escribir oraciones y párrafos? ¿Cómo elaborar textos escritos? ¿Cómo escribir ensayos?

Se encuentran en elaboración:¿Cómo leer críticamente? Manual de escritura académica ¿Cómo escribir monografías? ¿Cómo elaborar mapas conceptuales? Diccionario multidisciplinario básico ¿Cómo escribir para la prensa? Y, como producto del trabajo realizado por dos años y apoyo al trabajo de los docentes de las diferentes áreas académicas, Estrategias didácticas par la lectura y la escritura en la universidad.

Por supuesto, los estudiantes también han participado de las publicaciones. Anualmente se publica una antología que recoge los mejores escritos de los alumnos.



Trabajo tutoriado

La institución invierte esfuerzos y dinero para que cada docente dedique 10 horas semanales al trabajo personalizado, es decir, hay cerca de 150 horas destinadas a esta labor. Dentro del abanico de razones que justifican el trabajo personalizado en el desarrollo de estas habilidades comunicativas (Cassany, 1999), (Carlino, 2002) están: permite recoger información de qué y cómo aprenden los estudiantes; posibilita no solo medir resultados, sino comprender procesos; fortalece la comunicación profesor alumno; hace una verdadera implicación del alumno dentro de su proceso de aprendizaje; motiva al estudiante para que autogestione su conocimiento y sus destrezas; lo involucra para que cambie su concepción de que todo lo que se le revisa tiene una nota y así valore más las apreciaciones cualitativas sobre su trabajo; le permite entender que aprende para algo y lo motiva para que pierda el miedo a mostrar sus producciones. Es tan eficaz el trabajo de tutoría que los estudiantes las solicitan por su cuenta. Incluso algunos que ya pasaron por el año inicial de formación, regresan al Departamento para que un docente les de visto bueno a los trabajos en lectura y escritura que realizan para otras materias.



Proyecto de investigación

Las pruebas diagnósticas efectuadas durante 4 semestres, el trabajo de observación en el aula y las patentes necesidades institucionales nos han permitido detectar un árbol de problemas que serán aprovechados para desarrollar en los próximos años distintos proyectos de investigación. En este momento, se adelanta una investigación observacional participativa en la que tratamos de definir cómo son las prácticas de lectura y escritura que llevan a cabo los docentes disciplinares y cuáles son sus necesidades de formación para orientar la lectura y la escritura académicas. Otros problemas identificados tienen que ver con la relación entre el currículo (plan de estudios) de la materia de Gramática y otras asignaturas; el uso de herramientas propias de las nuevas tecnologías y su relación con la investigación; criterios para orientar un plan lector para la lectura y la escritura académica y el impacto del programa de alfabetización académica en la comunidad universitaria.



Formación de docentes

En Colombia, abundan los cursos de posgrado en docencia universitaria, gracias al mismo proceso de cualificación de la educación superior y a la conciencia de que el saber académico no es garantía de una eficaz orientación de procesos pedagógicos. Pero ninguno de ellos dedica asignaturas o seminarios a las necesidades de capacitación para orientar los procesos de lectura y escritura. Ya se había mencionado que es un proceso en estado inicial. La literatura, sin embargo, sobre la formación permanente de docentes es abundante, Fernández Pérez, M. (1994), por ejemplo. Es una realidad -y las encuestas realizadas a sesenta profesores de nuestra universidad así lo revelan- que los mismos docentes tienen falencias en sus habilidades de lectura y escritura y, como no ha sido parte de sus estrategias involucrar ejercicios intensivos de estas habilidades, no habían visto la necesidad de formarse para ello. Por eso, en la segunda fase del proyecto de investigación se impartirán talleres para los docentes. Será una oportunidad para ir vinculando a los maestros a estos procesos.



Otros instrumentos de apoyo al trabajo académico:

Hay otros factores que representan valor agregado a las políticas institucionales como tal y corresponden a iniciativas que han surgido del trabajo en equipo.

Concretamente son: a) el aula virtual -es una herramienta de apoyo que complementa tanto al trabajo en clase como a las tutorías. En ella se ubican, bien sea contenidos por estudiar o bien exámenes y ejercicios que se evaluarán; b) la promoción cultural – actividades programadas con el fin de potenciar presaberes indispensables para la lectura crítica y para la comprensión y contextualización de los fenómenos que los rodean; c) pruebas diagnósticas – exámenes de comprensión de lectura, de producción de textos escritos y de ortografía, con el fin de detectar las dificultades que presentan los estudiantes para así encaminar el trabajo hacia la superación de dichas falencias, tanto en el trabajo de aula como en las asesorías personalizadas de intervención pedagógica directa; d) proyecto para evitar el plagio – dado que el plagio comprobado tiene sanciones en el Reglamento Estudiantil. (artículo 42), sensibilizamos, a través de diferentes mecanismos, para reconocer la autoría intelectual de las fuentes usadas para los trabajos (tomadas de Internet o de cualquier texto); e) el plan lector - A partir de algunos títulos y autores de la literatura universal y colombiana, de de textos de interés general y de textos disciplinares se busca que los estudiantes afiancen sus hábitos de lectura; f) biografía de trabajo - es una carpeta en la que el estudiante conserva los documentos que va produciendo. Se espera que ello les ayude a generar conciencia para reconocer deficiencias y avances en su proceso; g) rejillas de valuación - son instrumentos de evaluación cualitativa que definen los criterios y desempeños sobre los que se hará seguimiento a los procesos de lectoescritura. Con ellas propiciamos tanto al autoevaluación como la coevaluación; h) el RELEE - Registro Estudiantil de Lectura y Escritura - herramienta de seguimiento para que, tanto el estudiante como el profesor, conozcan y reflexionen acerca del proceso de aprendizaje en lectura y escritura durante el semestre. En él se registran los resultados que el estudiante va obteniendo en las diferentes pruebas parciales de lectura y en los documentos que produce a fin de observar sus avances i) revista electrónica de estudiantes – estrategia de difusión de las producciones de los estudiantes. Acaba de cumplir un año y ya fue merecedora en Colombia de un premio a revistas universitarias. En su comité directivo participan seis estudiantes de cinco escuelas de la universidad.

Difusión de estas políticas fuera de la Universidad y Proyecciones

La experiencia capitalizada se ha compartido en diferentes encuentros: Se presentó en el Primer Encuentro Nacional de Investigación en el Aula, llevado a cabo en la ciudad de Cali, por la Universidad del Valle, en noviembre de 2005; en el Encuentro Internacional de Educación Superior. Formación por competencias, en Medellín por la Universidad de Antioquia, en junio de 2005 y en el Primer Encuentro Lectura y Escritura en la Educación Universitaria, en Cali por la Universidad Autónoma de Occidente, en mayo de 2006.

Para continuar y robustecer la discusión iniciada por la Universidad Autónoma de Occidente, con el apoyo de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUA) y con el ánimo de convocar a directivos de otras universidades, se llevará a cabo en Bogotá y en las instalaciones de la Sergio arboleda el Encuentro Internacional para la Discusión de Políticas Institucionales para la Lectura y la Escritura en la Educación Superior, con el fin de generar reflexión al respecto y multiplicar en otras instituciones estas experiencias.

Tenemos, para finalizar, las siguientes proyecciones:

1. Aplicar el examen de diagnóstico no al inicio del I semestre, sino como parte del proceso de admisión del estudiante. Esto permitiría, como en cualquier examen de adscripción, ubicar a los estudiantes por niveles de desempeño para, de esta manera, realizar un trabajo más acorde con las dificultades de los grupos.

2. Extender el programa de lectura y escritura a semestres más avanzados o promover las materias de lectura y escritura intensivas.

3. Realizar encuentros con instituciones de secundaria para promover transformaciones concretas en los procesos de orientación de lectura y escritura, pensados para la vida académica. 4. Afianzar la “clínica del texto” que es un servicio paralelo en el cual el Departamento ofrece sus servicios para revisar los documentos de circulación institucional.

5. Programar y desarrollar cursos de extensión para formar docentes de colegios y otras universidades en la orientación de procesos de lectura y escritura.

6. Promover talleres de redacción. fuera de la universidad para empresas del sector productivo.

7. Continuar con los talleres de lectoescritura dirigidos, en diferentes niveles, a todo el personal que trabaja en la Universidad. En esta categoría están: Taller I, dirigido al personal de servicios y administración; Taller II, dirigido a quienes tomaron el curso de Gramática II y presentan aún dificultades por resolver; Taller III, dirigido a quienes se encuentran en proceso de elaboración de monografías; Taller IV, dirigido a profesores de todas las escuelas y a profesores investigadores y Taller V, dirigido a estudiantes de posgrado.

8. Avanzar en el diseño de un test de eficiencia como requisito para graduarse. A partir del segundo semestre de 2006, los estudiantes que están en proceso de graduación y de monografía se someterán a dicho examen.

9. Avanzar en el trabajo interdisciplinario, tanto en la formación de docentes para que participen en la orientación de proceso de lectura y escritura, como en la vinculación de otros especialistas de diferentes áreas el saber al Departamento.

10. Producir materiales de apoyo para docentes disciplinares, mientras se cumple la fase de formación de docentes.

Bogotá, julio de 2006

BIBLIOGRAFÍA





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_________ (2002) Alfabetización académica: un cambio necesario, algunas alternativas posibles. Tercer encuentro “La universidad como investigación, Depto. de psicología, Universidad Nacional de de la Plata.

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Ministerio de Educación Nacional. Boletín informativo No. 6. Enero, marzo de 2006.


1 Ministerio de Educación Nacional. Boletín informativo No. 6. Enero, marzo de 2006.

2 Documento del P.E.I. de la institución. Filosofía y principios de la USA y Políticas institucionales.





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