Estudio esoterico de tres simbolos sagrados



Descargar 80.71 Kb.
Fecha de conversión09.10.2018
Tamaño80.71 Kb.
Vistas60
Descargas0

ESTUDIO ESOTERICO DE TRES SIMBOLOS SAGRADOS


(La Trama de la Vida, el Corazón y las Moradas Humanas)

MANUEL ARDUINO


SEÑALES EN EL CAMINO

Con este título el autor desarrolló un breve "Curso Básico sobre algunos símbolos fundamentales en nuestras vidas", que tuvo lugar en la ciudad de Montevideo, en marzo del año 2002 y que le sirvió de base para este trabajo más amplio y exhaustivo. En aquella ocasión, y en esta obra, se procuró pasar revista a las connotaciones vivas de tres símbolos de significación axial: la Trama de la Vida, el Corazón y las Moradas Humanas. En distintos órdenes, todos ellos encierran amplias conexiones con el día a día de cualquier ser humano y, aunque éste no lo perciba o cierre los ojos a las vastas implicaciones de estos emblemas universales de orden y sensibilidad, todos ellos se hallan establecidos por debajo de su experiencia consciente, provocando íntimas suscitaciones de la verdad escondida. A menos que nos hagamos cargo de estas implicaciones escondidas, estos símbolos no revelarán toda la rica y pródiga inspiración que podría redundar, seguramente, en nuevos recursos -no meramente explicacionales- para comprender la existencia como un todo, y, por consecuencia, interactuar humanamente, imbuidos de la especial destreza que se evoca con el conocimiento de estas "mensuras celestes-terrestres", los códigos, cánones y axiomas que viven en el interior de los símbolos vivos.


Es desde esta óptica que nos propusimos investigar y encontrar la aplicabilidad en nuestras vidas de este conocimiento, y más específicamente, en la existencia considerada como un sendero de desenvolvimiento de habilidades y potencialidades dormidas, en algunos casos atrofiadas. Según esta última concepción, connatural a ese corpus de conocimiento alternativo, a la visión propia del Esotericismo, todo cuanto rodea al hombre o lo penetra, es referencial, magisterial, y si permanece atento, puede servirle de señal en el camino, de alta señal en el sendero de creciente conscienciación, en el que tarde o temprano recupera sus propensiones originales (espirituales) y gana en una nueva idoneidad, ampliando sus capacidades para prestar servicio y volviéndose un agente impersonal e instrumento de aquellas fuerzas y potencias, igualmente presentes en cada uno como alma, y en el cosmos como Alma del Mundo. Para emprender este viaje inespacial hacia las reconditeces de los tres símbolos escogidos, no por azar, estudiamos y correlacionamos, hasta donde nuestra propia experiencia de vida y nuestro entendimiento lo permitieron, las múltiples ideas e íconos de gravitación interna, residentes en las napas más hondas en que se encuentran enraizados estos "bloques cuánticos" de Luz, Poder e Inteligencia.
El autor debe establecer con justicia y con justeza que reforzó su investigación con algunos documentos que verdaderamente favorecen la pesquisa en órdenes profundos, y especialmente, que se basó en los últimos veinticinco años de su existencia, los que dedicó al estudio y la práctica de la Teosofía y el Esoterismo, hasta donde su particular desarrollo y perspicacia se lo han permitido. Naturalmente se trata de un mero avance, de una línea exploratoria muy ecléctica, susceptible en todo momento de recibir aportaciones y merecer modificaciones o correcciones en auxilio de vacíos o ausencias de entendimiento de las que no ha de excusarse, sino por constituir en sí mismas obstáculos para la apreciación consciente del lector, así como espectros glamorosos que más bien encubren que demuestran la practicabilidad de estas altas señales y mensuras celestes-terrestres. El autor desea sí excusarse por los silencios o exclusiones, que sólo su natural ignorancia y falta de luz pueden explicar. En otro sentido sentiría su trabajo verdaderamente justificado si, más allá de esas omisiones, consiguiera imprimir en el alma de sus lectores la visión de un mapa de ruta sugestivo, aprovisionándolos de la fuerza inspiracional necesaria para servirles de plataforma de lanzamiento a una nueva dirección de vida, o en el mejor de los casos, para el refuerzo de la determinación y pasión que están poniendo en todos los momentos en el cumplimiento cabal de su propia misión, sirviendo de auxiliares y agentes diligentes en el planeta físico de las Altas Fuerzas Espirituales, a las que humildemente dedica estos prístinos esfuerzos, ahora y siempre.

Introducción al Simbolismo Sagrado

Los símbolos son representaciones sensibles de realidades de orden inteligible o aun espiritual. Existen símbolos de valor metafórico, que aluden a significaciones puntuales o más abstractas en relación con las cosas conocidas, y símbolos de valor metafísico, que expresan lo inexpresable, los llamados por algunas tradiciones "símbolos sagrados". Son los puentes que vinculan el mundo de la representación, este mundo, con los órdenes de la realidad metafísica o ultra física. En cierto sentido toda la Creación, la Manifestación, es una vía simbólica y un puente, una configuración representativa del mundo de las ideas y de los nóumenos o esencias de las cosas. Es un puente que evoca la cosa en sí, el espíritu y sus expresiones ideales. Un puente cuyo cabezal sensible se encuentra "en esta orilla" y que permite recorrer el camino consciencial necesario para alcanzar "la otra orilla", el cabezal espiritual. Este puente simbólico y energético es, también, en otro sentido, aquella duración metafísica o vía de desenvolvimiento de las potencialidades latentes, encapsuladas o cristalizadas (atrofiadas o en rudimento) en el tiempo personal o mental en razón de su condición de emblemas psicoactivadores que han sobrevivido bajo el umbral de la consciencia por un tiempo prolongado. Esa duración metafísica está expresada en el puente que unifica la cola y la cabeza del Uroboros, y que en esencia describe el recorrido circuital o axial, que conduce desde la experiencia témporoespacial a la incondicionada experiencia de lo que está más allá del tiempo, considerado éste como una medida del ritmo de la mente, una dimensión mental que varía a medida que la consciencia se internaliza, hasta disolverse todo rastro de sucesión fenoménica sufrida o percibida pasivamente. Es decir, con el desmantelamiento de la superestructura formal del símbolo y la liberación de la energía que este encierra. Esta vía o puente metafísico y místico, la vía simbólica, entraña una cierta correspondencia con la imagen del laberinto o del meandro, del dédalo que intercomunica dos estados o condiciones del ser (tal cual lo hace, en idéntico sentido, el puente): la puerta de ingreso en el comienzo de la peripecia existencial o probatoria y la puerta de salida, en la puerta pinacular o cupular, en la cima de la bóveda celeste, adonde tiene lugar la ultérrima Coronación del alma, cuando ella deja de ser vivida como símbolo y manifiesta su realidad y realeza originales.


Todos los símbolos sagrados tienen un carácter exotérico y otro escondido o esotérico. Se suele decir que en esta condición no expresan ni explican la realidad evocada, simplemente sirven de soporte o herramienta de penetración, para elevarse, mediante la vía de la meditación (analítica y sintética) hasta el conocimiento, encuentro y fusión con las verdades metafísicas invocadas.
Según la Ciencia Oculta existen siete niveles o grados de penetración en la materia simbólica, algunos de ellos están expresados por las vías astrológica, psicológica, numerológica, mitológica o dramática, y nominativa, todos ellos susceptibles de una interpretación macro y microcósmica. En el mismo sentido la vía simbólica se encuentra encerrada en el rito, el cual es representación dramática de un orden superior, figurando las potencias e inteligencias elevadas que intervienen en la creación, mantenimiento y regeneración del mundo y de los hombres: una suerte de mandala vivo y dinámico en el que se representan por medio de la ceremonia y los instrumentos de poder, las escenas encontradas como más evidentes o idóneas para establecer el canal o contacto con aquellos órdenes espirituales, activos en la proyección, creación y construcción de todas las esferas de la realidad, colectiva e individualmente hablando. Este ritmo esencial, inherente a la obra mágica de la Creación que está teniendo lugar, se expresa por medio de la gestualidad representativa o dramatización de una verdad mayor, la imagen, la palabra de poder o el mantram y la expresión oracional. De ello se debe concluir que coexisten diversas líneas de invocación-evocación por medio de una vía simbólica y que, en consecuencia, cada ser humano, por sus propensiones o singularidad propia, penetra con mayor eficiencia en una o algunas de ellas mejor que en las otras.
El universo, considerado como la Vía Simbólica de la Deidad, es, por grados, el instrumento videncial, que se vuelve enteramente profético y magistral, cuando el Iniciado comprende la hondura de la trama en la que se encuentra entretejido en la dimensión viva del espacio tiempo. Todas las criaturas, objetos y fenómenos, son las letras y las palabras del Libro de la Naturaleza y la Vida. Es, en este preciso sentido, que la gracia de la revelación (luz inducida o infundida por el alma espiritual sobre el principio mental), alcanza a iluminar de sentido la propia visión programática de la entidad humana, sirviéndole de referencia cierta respecto a la parte que le corresponde dramatizar en el Plan de Vida; la misión o dharma personal que le está destinado, secreto impreso en la mente arquetípica o causal y que es desentrañado en los estados de alta lucidez y atencionalidad espontánea. Esta es desde el punto de vista de la actualización de la consciencia arquetípica, propia de la mente espiritual, una con la Mente Universal, la base fundamental de la vía simbólica considerada como un sendero que lleva, por grados, a la reconstrucción del mundo de las ideas noumenales en este mundo de los fenómenos, empezando por la propia vida del Iniciado y extendiéndose, también por grados, a la vida de la comunidad. Se trata de la actualización del reino de los cielos o de las almas en cada unidad humana y, por extensión, la promesa de redención o alzamiento para la Humanidad como una unidad mayor. La apreciación oculta de los eventos planetarios de los últimos siglos revela el creciente triunfo de nuevas almas, que alcanzaron su estatura real, al servir de impulso programático para las concepciones, estrategias y realizaciones humanas colectivas en todos los campos del saber.
La regla y el método general para el examen de un símbolo se suele situar en el eje: Analogía-correspondencia-resonancia. El trazado del mapa de asociaciones legítimas y analógicas, es el instrumento racional para hacer las mediciones, que suele ser igualmente versátil para el estudio exotérico y para la develación de los significados ocultos de la forma considerada. Desde el ángulo de la apreciación interna, se hace énfasis en el aspecto vivo y energético, apresado o incluido en el símbolo, por lo cual la voz que parece evocar más explícitamente la experiencia de indagación que remata en la vivificación de las potencialidades personales y transpersonales implicadas en el símbolo, es "resonancia". ("Aquella Voz Silenciosa produce estos ecos poderosos en nosotros").
La analogía o correspondencia sitúa en primer plano la incidencia del conocimiento directo o intuitivo, que se verifica como justa y ecuánime medición racional inspirada. En ello está involucrado el aspecto lumínico del alma. En tanto que en su correlato instrumental, la resonancia, el aspecto vibración armónica o eco de la otra orilla, se pone en evidencia el aspecto poder mágico constructivo del ser espiritual. El sonido primordial creador resonando (y relumbrando en la mente) desentraña el misterio manifestado en la vía simbólica y permite la ascensión en consciencia hasta la idea arquetípica propiciatoria, así como la actualización de las capacidades psicodinámicas asociadas con la puesta en acción de un símbolo. Este concepto "puesta en acción de un símbolo" alude a la liberación de la energía inteligente, propia de la estrategia o plan de la Mente Divina para la edificación de la representación sobre la que se medita y reflexiona, así como a la simultánea cualificación mental e instrumental que experimenta el practicante durante la puesta en marcha de la parte del proceso (dentro del Plan de Vida) que le corresponde efectuar, una vez que hace el descubrimiento, el hallazgo. En síntesis la palabra--pensamiento, o pensamiento puro, es la simiente sónico-luminosa original, a la que se asciende, trascendida la trama racional, el mismo Velo de Isis, que enmascara y encubre aquella realidad noética del mundo de las consciencias o almas: la realidad en el reino de las almas es pensamiento puro, una Potencia Armónica o Lira de Dios. Esta metodología es una vía de conocimiento sapiencial, en razón de ser consecuencia del obediente seguimiento de un hilo conductor de valor universal, la intuición, que confiere certezas plenas y pruebas subjetivas (con verificación positiva en la Naturaleza) y asegura la experiencia del Sendero, fijando o afirmando los descubrimientos en el continuo mental, de modo de dotar al practicante con el nuevo poder del pensamiento instantáneo inspirado y la apertura del canal de comunicación con la "nube de las cosas cognoscibles", sintonizándolo con la fuente omnímoda del Saber Uno, de la que surgen (surgentes) todos los conocimientos legítimos y útiles que se quiera rastrear. Para esto el practicante realiza el instantáneo alineamiento con el ser interno y permite que desde la esfera de la Relación (el reino de las almas) -donde todas las Funciones Divinas son experimentadas como los hilos de luz (las almas espirituales son hilos y urdimbre de luz, por extensión)
de la experiencia de unidad palmaria que viven los seres espirituales- desde la esfera de la Relación, escribíamos, el Maestro Interno, uno con todas las almas, ilumine el momentum experiencial del buscador y le infunda la Ciencia, la Gracia y el Gozo de la Autoiniciación.

Introducción al Simbolismo considerado como una herramienta para el desenvolvimiento espiritual.
Está dicho que las enseñanzas secretas de la Humanidad se trasmitieron en la Antigüedad mediante los mitos, alegorías y leyendas, y ocultos y distorsionados en los sistemas litúrgicos y dogmáticos de las religiones, dichos y refranes de la llamada sabiduría popular y especialmente a través de las signaturas reales o matemáticas.
En el sistema de conocimiento alternativo que constituyen el Esoterismo y la Teosofía, el estudio de los símbolos para encontrar las verdades esenciales que se ocultan bajo ellos tiene varios niveles. Se entiende al símbolo como la investidura, el revestimiento de un número y una función divina. Todos los símbolos se sintetizan en la mente del esoterista en sus valores numéricos, cifrados y esenciales, que expresan y permiten el conocimiento directo de las relaciones, los poderes y las inteligencias presentes en la construcción de la trama de la vida en el Cosmos, y de la trama de la vida interna en el hombre.
Niveles de penetración en la materia simbólica, siguiendo una gradación que avanza desde los aspectos conceptuales en el uso de los poderes de la mente, a los propios poderes del alma de apercibimiento e irradiación del rayo de la consciencia espiritual.
a) nivel racional. En este nivel se estudia e interpreta el simbolismo a fin de obtener evidencias de las leyes y principios universales que regulan la Vida y su manifestación.

b) nivel meditativo (visual y analítico). Siguiendo en nuestra mente el curso de la energía que está contenida en cada símbolo o arquetipo del mundo de las ideas (mundo espiritual), tal como es ofrecido al practicante, éste invoca su centro espiritual vitalizado por una forma de energía análoga a la de los arquetipos e ideas percibidos como símbolos, mediante un acto de recogimiento profundo y absorción en la forma visualizada en la mente, convocando esa energía inteligente que atrae a la conciencia los múltiples significados, el sentido y el propósito uno del símbolo. Las herramientas o semillas sobre los que se medita son: el sonido o mantram y el color y la forma abstracta o abstracción geométrica, todos íntimamente relacionados entre sí, y unidos a otros emblemas sígnico-simbólicos con profundas connotaciones que aluden a nuestra íntima naturaleza transmental espiritual (ejs.: espada flamígera, ojo en el triángulo, ser de luz). A esta segunda fase de patentización o dimensionamiento en la mente vigílica de las ideas esenciales en el proceso de internalización en la meditación analítica, se le llama evocación. Invocación-Evocación son las dos palabras que aluden a esta ciencia de contacto con el alma espiritual, mediante el empleo de la energía propia del nivel mental superior, que es la misma que está siendo irradiada desde ese plano espiritual por las ideas o arquetipos sobre cuyas representaciones formales se medita. Las ideas o arquetipos del mundo espiritual son creaciones de la energía del pensamiento puro, propio del alma espiritual en el hombre. Y es la energía del pensamiento puro, no decodificada en signos con ilación verbal, la que arrastra o allega a la mente en el presente, el valor y la quintaesencia de esos símbolos rastreados en nuestro interior. Es en este nivel que se da la experiencia de penetración en el misterio de las cosas creadas, la develación del propósito, el sentido y los significados de las ideas y sus objetos correspondientes.

c) estado de conciencia superior. En este estado es la energía espiritual el único fenómeno o vestidura de los contenidos de la Mente Divina. Se contempla el esplendor de la naturaleza espiritual y se comprende, por unificación, disolviendo la supersetructura racional personal (la cual es otro signo-símbolo de la constitución interna del hombre) y fundiéndose en la trama más sutil de la vida, en la unidad subyacente de todas las almas, en el llamado reino de las almas o reino de la unidad y de las galaxias de almas.
Propósito, sentido y significados.
Esta es la tríada formativa o básica de toda idea arquetípica.
Propósito: La dirección original de la Mente Divina, ligada en el hombre a su mónada o principio espiritual puro. El objetivo esencial de un fenómeno o una idea (símbolo). En conexión con la voluntad y el dharma de la mónada.

Sentido: El hilo conductor. La dirección que el alma del mundo y el alma del hombre (la tríada espiritual atma-buddhi-manas) siguen para expresar el propósito. Ligado a la luz de la consciencia espiritual o insight, iluminación, comprensión intuitiva.


Significados: Los diferentes niveles en que se puede reconocer a las ideas a través de los signos y símbolos con que están expresadas. Ligada al uso de la razón y de la lógica, la analogía y la síntesis.
Se trabaja con estos tres niveles de la Realidad, precipitada desde el Centro Divino a la esfera de la manifestación, mediante otro ternario, constituido por:
a) El prototipo. El alma. El numen o idea arquetípica.
b) El entipo o antetipo. La mente. El concepto o pensamiento abstracto.
c) El tipo. El cuerpo. La cosa, objeto o representación sensible.

En el Gran Triángulo Espiritual se encuentra situado el patrón o Canon Formativo de todas las ideas divinas, desarrolladas en Héptadas. Esos Tres del Triángulo son los Tres de los Siete y su proyección en los Cuatro. En la obra de Alice A. Bailey se insiste sobre esta técnica central de la canalización triádica del propósito generador: la llamada Ciencia de los Triángulos, que se halla impresa en todas las asociaciones inteligentes y proposicionales en la Tierra. Los discípulos activos trabajan en su naturaleza energética oculta con este Canon, e igualmente en el tejido de hilos subjetivos que los unifican con sus condiscípulos. Asimismo esta Ciencia enseña la aplicación de este Canon Formativo a toda operación material o societaria, deliberadamente emprendida en correspondencia con el Plan de Vida. Este circuito triangular sigue la lógica interna de la todopoderosa Forma Divina Original o Solar (atma-buddhi-manas), y de los Triples Fuegos (Cósmico, Solar y por Fricción) que energetizan, cósmica y microcósmicamente hablando, todos los órdenes de existencia involucrados en la vía simbólica, siendo el patrón del que surgen las íntimas correlaciones polares unificadas desde un punto central y superior (el tercer Polo, el polo espiritual). En el mismo sentido un Discípulo Iniciado es este tercer polo, u octava superior de una escala de tres notas (los otros discípulos), desarrollada en séptuplos para la edificación mágica de la Obra en la tierra: la instauración del Reino de las Almas. La Humanidad, la Jerarquía Planetaria y Shamballa, constituyen, a su vez, un gran Trípode energético planetario, donde se refleja ese orden subyacente a la manifestación de Vida.



LA TRAMA DE LA VIDA Y SU SIGNIFICADO



GENERALIDADES.
Corrientemente apreciamos los eventos de nuestra existencia como ocurriendo en una suerte de despliegue de alta complejidad, en el cual se anudan o se encuentran incorporados elementos de diferentes naturalezas: personas humanas, criaturas de los otros reinos, objetos, palabras, sentimientos. También habitualmente damos por sentado que esta disposición o configuración de los acontecimientos de la existencia es inevitable, debe ser sufrida sin remedio, constituyendo una causa de esclavitud, dependencia y limitación, las cuales son vividas más o menos pesarosamente, dependiendo ello del resultado (ganancia o pérdida, placer o dolor) recogido en última instancia de cada experiencia de vida. En escasas oportunidades comprobamos las sincronicidades o coincidencias significativas entre algo que estaba en nuestro interior y algo que emergió en la realidad fenomenal u objetiva, en respuesta o correspondencia a esa presencia subjetiva previa. Entonces un ligero asombro nos abre un poco los ojos ante esa circunstancia en que advertimos una comunidad (una comunicación cierta) entre nuestros intereses e intenciones y los eventos que ocurren a nuestro alrededor. Es posible que a partir de estas experiencias de descubrimiento seamos iniciados en la apreciación más amplia de una forma de inteligencia y orden subyacentes que interligan las mentes individuales con los hechos de la realidad visible, una trama o red vista como un poder que habita en la Naturaleza, mediante el cual la Vida permite la emersión de lo latente (subjetivo y personal) en lo patente (objetivo y general).
Se ha escrito mucho en psicología analítica sobre estas sincronicidades que, doblemente: revelan la estructura subjetiva-objetiva de la realidad, como coexistiendo simultáneamente en la mente y en la materia; así como el hecho de constituir pequeñas iluminaciones indirectas sobre la inteligencia de la Vida, que anticipan eventos o conexiones más hondas y removedoras con nuestro mundo interior y con la energía del mundo físico, en razón de abrir las puertas de la percepción intelectual, allegándonos sueños significativos o trayendo a nuestra esfera de experiencia personal, individuos e ideas, más o menos conexos con el evento de la coincidencia significativa que nos ocurriera. Si estuviéramos atentos descubriríamos que las sincronicidades son permanentes y muy numerosas. En los estados de alto desarrollo de la conciencia se disuelve la frontera subjetivo-objetivo y el espacio revela su condición de ser siempre interior (interior a la Mente Divina), de ser Pura Relación o energía espiritual desplegando una Unidad Básica que se expresa rica y diversamente en las asociaciones mentales y materiales en que se desdobló. El tiempo se presenta como un bloque homogéneo, el cual sólo es sufrido como duración (fragmentación, división) a causa de la oscuridad y limitación del calibre de la mente. El ojo de la mente permanece cerrado o apenas entreabierto en la inmensa mayoría de las entidades humanas, por lo cual la percepción del tiempo es una dimensión ciega, resultado de la no apertura, la no potenciación ni realización de esa luz interior, inherente a la mente, que ha de permitirnos experimentar una completa fusión con la realidad que habita más allá de las coordenadas del espacio tiempo.
Relación es la palabra que mejor explica la impronta del mundo de las almas en la vida de relación psicofísica, tal cual se ve reflejada (reflejos de reflejos) en un planeta habitado por entidades humanas. Relación que se establece como hilos de energía y de luz cubriendo todo el espacio, ejemplificando la inextricable urdimbre en que se engarzan todas las coincidencias y distanciamientos, conexiones y desencuentros: es decir, participaciones abiertas con ese orden fundamental o disociaciones egoístas (ignorancia y ceguera espiritual) con ese mismo orden.
La Trama de Vida es el Canon Original, el Patrón Formativo de la existencia fenomenal, considerada como la expansión objetiva en coordenada témporoespacial, de las esencias, potencias e inteligencias que en el seno divino son Una sola Vida y Realidad Siempre Presente. Se trata de la base de todo, como superestructura de luz que sostiene la extensa peripecia del espíritu encarnado, y que paralelamente diagrama las líneas de fuerza y las angulosidades de cada experiencia existencial.
A este respecto vamos a emplear la traducción de la Estancia II del Libro de Dzyan, obra en que se basó H.P.Blavatsky para redactar su monumental "La Doctrina Secreta", tal cual aparece en el libro "La Contextura del Universo" de E.L.Gardner:
"Aún no nacían los siete de la tela de luz... Padre-Madre elabora un tejido cuya extremidad superior está adherida al espíritu, a la luz de la oscuridad-una, y la inferior a su extremo sombrío, la materia, y este tejido es el universo bordado de las dos sustancias hechas una"
La Primera Jerarquía de Luz, presentada como una Héptada (los siete de la tela de luz), son las fuerzas primordiales, los Siete Primeros Rayos o Radiaciones mediante las cuales el Espíritu Divino (Padre-Madre) teje el Tejido de la vida y del universo. Este tejido está hecho de las dos sustancias unificadas (espíritu y materia); se extiende en toda la amplitud del Cosmos y constituye un Kosmos u Orden Elevado y Trascendental, soporte del Universo de universos. Este tejido es la Escala Celeste (véase la analogía con la urdimbre y la trama de una malla o red en una escala) a través de la cual le es permitido a todos los espíritus que han caído en el borde inferior del tejido, el mundo material, ascender hasta las alturas celestes. Esta trama universal se halla "bordada", es resultado de una textura delicada, sagrada, llena de Verdad, Belleza y Bondad; es un tejido divino, que resalta la excelente propiedad artificial-artesanal de la Inteligencia Divina aplicada a la Creación de semejante base de sustentación de todo. Por extensión y conforme al principio de correspondencia ("así arriba como abajo") la totalidad de los eventos que ocurren en el mundo se halla bordada a la perfección, conforme a las disponibilidades con que cuentan los Agentes Urdidores o Señores del Karma, de las tradiciones esotéricas y orientales. Si este no es "el mejor de los mundos imaginados" ello se debe a que no somos capaces de poner en manos de los Tejedores un material apropiado para servir de soporte para la edificación del Reino. La transformación de este reino sombrío en Reino de Luz, es la parte que nos corresponde asumir a todas y cada una de las unidades humanas involucradas en el tejido de la trama de vida inteligente y corporativa que es otra expresión de la unidad humana o Humanidad. La Humanidad se encuentra con dolores de parto, en preparación de los soberbios fastos que advendrán, tras la obscuración moral, la actual y prolongada crisis general de valores, anticipatoria de una inevitable y feliz solución y definición de esta encrucijada existencial, punto de acceso o de pasaje hacia otra condición del ser, en que la Relación Consciente constituya el principio funcional de un mundo de almas reinando en armonía con la Naturaleza y en sintonía con el Universo.


EXAMEN DE LOS SIGNIFICADOS MITOLÓGICOS Y ESOTERICOS DEL SIMBOLO.


Los hilos y la tela.
En el telar de la Naturaleza se teje esta tela de luz, y está constituida por una doble hilera (dos hilos, una ilación): una urdimbre vertical representando el principio activo, masculino y solar, el factor de generación universal; y una trama horizontal desplegando el principio pasivo, femenino y lunar, que evoca el factor de gestación, el factor formativo de la vida manifestada. Existe además un cordón umbilical que une el feto a la madre así como un "cordón plateado" que une la vida del espíritu al soporte Etérico-físico mediante el cual el individuo encarnado ejecuta su experiencia terrestre. Estos hilos se encuentran presentes en distintos niveles de la constitución oculta del Universo y del hombre, como líneas de fuerza a través de las que se alimenta (feto-entidad personal) y se mantiene en el circuito vivo a las formas involucradas, e igualmente como hilos de luz sobre los que se engarzan los principios y los diferentes niveles vibracionales que conforman la estructura del ser (sutratma) o que sirven de puente ascensional a la consciencia cautiva en su viaje de redención hacia la fuente espiritual, la mónada, el Rey del Reino Transformado (antakarana-hilo de la consciencia).
Este valor del símbolo de la tela, la urdimbre y la trama, se encuentra presente en las exposiciones filosóficas y poéticas así de Oriente como de Occidente, en el simbolismo cristiano filoesotérico y en el Taoísmo, por ejemplo.
Otra presentación del misterio del hilo que sirve de conductor ( y del hilo que conduce o hilo conductor de la consciencia) se encuentra representado en las tradiciones indostánicas mediante la telaraña. La telaraña que encierra una forma del espiral sobre coordenadas reglares (tiempo-espacio) evoca el sendero celeste de la energía y a la evolución de la Vida. La sagrada forma espiral evoca también, en medio del diagrama dimensional de la duración psicológica: una prisión (telaraña) para el que intenta "volar" en medio de las limitaciones y la cautividad kármica. En las mismas tradiciones a través de este tejido, la Araña (una diosa madre, Hilandera o Tejedora, una Jerarquía Constructora, de las Siete (y Doce) Jerarquías Originales) teje la trama de MAYA, el mundo de combinaciones y entrelazamientos reflectivos o relativos e impermanentes. Una trama universal que impide la visión o descubrimiento de la Realidad subyacente, lo cual es sinónimo de espejismo e ilusión, el Maya emocional y el Maya intelectual, de las modernas exposiciones esotéricas.


El mito de Aracné.
Análogamente en la Grecia Clásica se escribió el Mito de una sencilla mortal, Aracné, capaz de tejer sublimes telas, sólo comparables a las que tejía Palas Atenea, una diosa de rica acepción, la cual sintiendo celos de su competente símil humano, la metamorfoseó en araña, condenada a imitar hasta la saciedad el principio de poder de la deidad, en la telaraña. Palas Atenea, consensualmente personificaba así el "cielo luminoso" como la Sabiduría, fuente de las invenciones, artes y oficios.
Desde el punto de vista oculto, este Mito es susceptible de variadas interpretaciones. Respecto al poder que representaba su reinado sobre el Cielo Luminoso, evoca el concepto de éter lumínico, aun de Akasha y al océano de Jiva o Vida. Desde el punto de vista de los conocimientos actuales de la física, también representa aquella realidad conocida como Campo Cuántico de energía y el entramado vibratorio de partículas y ondas formativas del que se suspenden las formas vivas. Igualmente alude a la red de influencias que se entrecruzan y deciden las nuevas incorporaciones instintivas en los animales, y por extensión al principio de experiencia o descubrimiento (un hecho de consciencia) que redunda en Sabiduría en las entidades humanas. Esto se halla graficado en la Ciencia Contemporánea por el llamado Campo de Resonancia Mórfico.
Consideremos estas implicaciones particularmente:
1) Éter lumínico, Akasha. El primero de los Tattvas o principios raíces, del que proceden todas las diversificaciones de la energía, los elementos y por extensión los mismos órganos de los sentidos, capacitados para recoger y vibrar de consuno con ellos. Este concepto de energía primordial (Fohat) ramificándose (desde el principio Padre-Madre) nos lleva hasta "los Siete de la tela de luz", los siete rayos o radiaciones primordiales del Ser. Siete energías conscientes diferenciadas que regulan y dan la nota clave de todas las vidas y agrupamientos de vidas de todos los reinos de la naturaleza, visibles e invisibles. Asimismo presente este principio séptuple en el microcosmos (hombre) en los múltiples aspectos de rayo, tema abordado en extenso, especialmente por H.P. Blavatsky, Ernest Wood y Alice A. Bailey.
Estas radiaciones se combinan infinitamente tejiendo un tapiz de energía espiritual o todoconsciente. Desde este punto de vista el propio reino de las almas o de la consciencia universal, sería un tapiz de luz celeste, donde se encuentran bordadas todas las notas de la Armonía Universal, las almas espirituales, las notas de la Lira Divina, del Tricordio, del Tres que se vuelve Siete notas armoniosas. Volvemos aquí al concepto de alma como aspecto relación del Ser, y todas las implicaciones que toda galaxia, hueste o racimo de almas encierra.
2) Jiva - Prana. La Vida misma en su condición original y en su manifestación periódica. Ya como base del ser de la realidad (jivatma) o de la entidad habitada por aquél (prana), el hombre personal, esta realidad fundamental, lo único que es y existe, se encuentra expresada a través de corrientes de energía o fuegos triples, cuyas irradiaciones entretejen los vehículos sutiles, que sostienen y fundamentan al hombre manifestado. Los hilos de Vida universal y solar alimentan a las vidas organizadas en cada planeta y en todo sistema de mundos, constituyendo el tejido capaz de unir lo espiritual con lo material, en el nivel energético. A este respecto se asocia este concepto con el aludido Campo Cuántico de Energía, el entramado vibratorio de partículas y ondas formativas. Esta es en sí la misma Trama de la Vida, hecha de hilos de vida. Incluso nuestro cuerpo físico es visto a la luz de la observación más refinada de la ciencia como una onda hecha de ondas de energía.
La Vida, con mayúsculas, está así expresada en una red creada por las vibraciones del sonido-luz uno, el Verbo que teje distintos órdenes de realidad vibratoria (pranas o niveles de la realidad macro y microscósmica), hasta hacerse carne (onda de ondas). Este concepto se extiende más ampliamente al Árbol Sephirotal y al árbol vital y sus ramas: los llamados Planos, subplanos, o dimensiones del ser. A los elementos y principios energéticos (tattvas), a los esquemas constelares, solares y planetarios, a los globos y rondas de vida así como a los reinos, razas y familias humanas que los habitan: la Red de Vidas.
En alguna medida los Mandalas y yantras y todo soporte geométrico para la meditación, recogen la percepción de esta realidad vibratoria en combinaciones radiales y de red, aludiendo a los circuitos, relaciones y funciones divinas impresas en la consciencia unitotal de la mónada humana.

3) Red Ambiental o Ecosistema. Este aspecto que alude a la organización, al orden impreso en la Vida manifestada, estuvo presente en las concepciones antiguas prevédicas, en las formas de magia filonatural, del chamanismo telúrico, así como en el Buddhismo y el Taoísmo. Concepto que ha sido presentado como el Interser en el Buddhismo moderno, aludiendo a la interdependencia en la gestión de la existencia, por parte de todas las unidades y roles involucrados en el mundo.


Este principio de red o trama está expresado en las mismas ondas hertzianas, electromagnéticas, cósmicas, y de cualquier tipo, registradas y reconocidas por la ciencia. En las triples energías Fohat - Kundalini -Prana. En los tres fuegos: Cósmico -Solar - Planetario. Presente de forma ostensible en los "tejidos" que constituyen los órganos de los cuerpos vivos. Y en el modo de actuar de la energía y de la fuerza (vórtices, centros de energía radiante, nadis o hilos de energía en los éteres físicos).
Mito de las Moiras o Parcas, tejedoras del destino.
Este Mito iguala e identifica la Trama de la vida con el destino y a las Tejedoras con los Lipika indostánicos, o los Señores del Karma. El tapiz o tapete sagrado de las tradiciones orientales, persas y neoarábigas, en que se encuentran registrados los signos de la Acción (laberintos, meandros, dédalos, mandalas) es otra representación en un plano, de las fuerzas concurrentes y formativas de la vida manifestada. Alude a la forma (ley de causación) en que las unidades vivas se intervinculan a partir de sus voliciones y conductas, creando senderos que se bifurcan, líneas que se interceptan y dibujan un mapa complejo recorrido por ríos y corrientes, a veces torrentosas, a veces calmas. Aporta la visión de la existencia como una tela o tejido de circunstancias que se encuentran unificadas en el conjunto, pero que constituyen, como en la imagen de los nudos o ligaduras de la urdimbre con la trama, los objetivos particulares sobre los que debe ser dirigida la atención y la actitud de sana voluntad constructiva, buena voluntad, en la práctica de rectas acciones y sin la expectativa de recompensas o la espera furtiva de resultados.
En relación con el desarrollo y actualización de propensiones o potencialidades y habilidades en el tiempo, la teoría de los Campos de Resonancia Formativos expuesta por Rupert Sheldrake, a propósito de la naturaleza animal y su forma de alcanzar progresos evolutivos, arroja luz sobre antiguos conceptos teosóficos y esotéricos, tales como los átomos permanentes y los skandhas buddhistas, la red de propensiones

kármicas o ancestrales. De la misma manera como cada nueva habilidad instintiva es registrada a nivel energético y formativo en el alma grupal de las familias del reino animal, cada descubrimiento o hallazgo en consciencia abre senderos en la mente (acaso senderos en el cerebro) dejando incorporadas nuevas líneas de acción, en la Mente Colectiva de la Humanidad y en el individuo sujeto del insight, susceptibles de ser evocadas por este y por todos y actualizadas en cada renacimiento, a lo largo de la fase de recapitulación que cada alma debe emprender con cada nueva existencia. De esta manera los centros focales en que se registran las improntas skándhicas, los átomos permanentes, son explicados gracias a la aportación de la Ciencia, a nivel de la forma en que ocurren las "ganancias y réditos" de la Acción, desde el punto de vista de incorporación de nuevos tesoros de sabiduría y poder, atesorados por el alma en su peregrinaje humano en el llamado Cuerpo Causal, el Templo de Salomón, que de esa manera es edificado, vuelto a erigir, para gloria del espíritu.


Trama Vital, la red de los nadis.
Se trata de la forma en que se halla entretejida la energía vital, los éteres, en el Cuerpo vital o doble Etérico. Alude a las redes protectoras de los centros de energía (los chakras), que impiden el afloramiento y ascensión de la energía kundalini. El desgarramiento de la trama vital o etérica hace expandir la percepción y estimula la sensibilidad síquica. Se trata de una trama protectora que gradúa la vitalización y el ingreso de los distintos órdenes de energía: fuerza telúrica, magnetismo terrestre y planetario, magnetismo animal y psíquico, radiaciones de inteligencia espiritual, intuición y voluntad. Evita que inoportunamente ocurran desastres para el sistema vivo, a consecuencia de un desgarramiento violento o accidental de las mismas; permitiendo de ese modo una creciente organización energética que hace que se vayan sutilizando y flexibilizando estas tramas, hasta las mismas instancias en que la pureza de vida y de mente llevan irremisiblemente a su ruptura y a la ascensión de la energía que había permanecido aletargada a la base de la columna, en espera de nuevas condiciones en la entidad personal, que la habilitarán para comenzar en la justa estación (madurez espitritual) su "peregrinación por las fuentes del Nilo o del Ganges", por "las siete iglesias": los centros de energía activos por el poder del alma, que acaba de tomar el control.
La fusión de esta electricidad o fuego espiritual planetario (kundalini) con el rayo de la mónada o centro divino (fuego cósmico), el verdadero individuo espiritual, tiene lugar en la cámara más interna del corazón, para el encendimiento del fuego solar. Es la Vivencia Real en "la interna alcoba donde tiene lugar la unificación energética y amorosa, las bodas místicas y alquímicas: la unión del espíritu, el alma y la mente en el sagrado altar del centro, en el corazón".


Otras ideas afiliadas a la de tramas o redes de vida y consciencia.

Los anillos no se pasa, los círculos no se pasa de la tradición esotérica, las redes cósmicas, los límites de la expansión perceptiva alcanzados en el peregrinaje evolutivo, constituyen igualmente símiles de redes en que se ve atrapado el hombre-pez, el Iniciado, en su avance por la línea de menor resistencia que le es apropiada en pos de su condición real. Del mismo modo que ocurría con la trama etérica, estas redes cósmicas conscienciales, son descorridas a medida que el espíritu entronizado en el hombre alcanza vislumbres de realización del poder y la sabiduría que le son inherentes.


Por extensión, todos los sistemas de vidas, expresados en mundos o sistemas solares y constelares, siguen la lógica (vistos desde su faz espiritual) de cerrarse como límites y limitantes y abrirse como puertas de pasaje en las Iniciaciones Cósmicas, a efecto de permitir a los Logos Solares proseguir su peregrinaje, siempre hasta los límites de una nueva demarcación perceptiva.
En otro sentido, todos los sistemas vivos, los reinos de la naturaleza, siguen esta lógica de red restrictiva, hasta ocurridos ciertos saltos cualitativos que permiten a las unidades colectivas y particulares emerger del otro lado de la red, ingresando al reino contiguo, en un circuito expresado, como antes dijimos, en la maravillosa forma de la telaraña.
Velo de Isis. Velo Psicológico. Trama Descendente. Trama oscurecedora de la consciencia.
Desde el ángulo de la experiencia interna, situados en la esfera de los pensamientos y los deseos, el oscurecimiento de la luz a causa de una apretada trama o velo psicológico, construido a partir de las proyecciones, racionalizaciones, procuros, fantasías, ensueños y toda la actividad automática o parasitaria en el funcionamiento del eje cerebro-mente, da lugar a la ilusión o infatuación mental, y al estado de cautividad que se trasunta en el encontrarnos enredados en esa tela que hace invisible la luz superior. La tela está compuesta por innumerables y viejos lazos, ligaduras, nudos, ataduras y encadenamientos, expresiones todas que aluden al cautiverio en esa celda psicológica; a la dependencia del pasado del que no alcanzamos a librarnos; a los vínculos magnéticos y kármicos que no dejamos morir -con nuestra recurrencia en los pensamientos autocentrados y fragmentarios, poniendo al yo psicológico (intereses personales) en el nivel de un imperativo categórico.
Esos puntos nodulares en que se entrecruzan las fuerzas del tejido psíquico, suelen ser las raíces o gérmenes de las enfermedades y los trastornos de la personalidad, en todos los niveles, resultado de una obstrucción del canal que comunica a la entidad encarnada con su prototipo celeste, el alma espiritual. Desde esta óptica, la enfermedad es una secuela de esa consciencia apresada, reprimida, anestesiada, encapsulada y cautiva a causa de vicios en el pensar y en el sentir, que alimentamos y arrastramos con nosotros por períodos muy extensos y casi sin darnos cuenta. Precisamente este velo psicológico tiene el "poder" de impedir que nos demos cuenta, que nos apercibamos de la situación, de la emergencia crítica por la que estamos atravesando. Impide que nos sanemos, impide que emerja en el primer plano de la consciencia el Sanador Interno, el ser espiritual propiamente dicho, libre ya de contradicciones y resistencias psicológicas y existenciales.
El desmantelamiento de esta trama (Isis sin Velo), el "poder de darnos cuenta" facilita la experiencia del autoconocimiento, en una profundidad cada vez mayor, como experiencia de expansión creciente de la consciencia de sí y de realización de la unidad de ésta con la totalidad de la Vida, que remata en la identificación con una Inteligencia Viva y Universal, que las tradiciones han designado como Yo Superior. Esta es la trama que urge disolver, considerándose como el instrumento eficaz para ello, el desarrollo de la autoobservación, en la atención vigilante rítmica, lo cual, expresado de otra forma, consiste en el poder de irradiación de la consciencia, propio del ser espiritual, que inunda la mente, refina toda la gama de la sensibilidad, y oblitera los agregados e impurezas de los niveles perianimales del velo mayávico de Isis. Es el poder del fuego solar, del fuego del alma, que quema y hace de cernidor de las sombras y fantasmagorías mentales a las que tomamos, ignorantemente, por realidades indiscutibles.
Aprovechamiento de este principio universal de red.
a) Visión de Red.
El Orden y el Caos, realidades intercambiables.
El reconocimiento permanente de la interdependencia e interrelación de todos las entidades humanas y no humanas, de la interinfluencia palpable detrás de todos sus actos, presencias y ausencias, y en general de la configuración de todos los eventos existenciales, como encontrándose ligados recíprocamente por una fuerza ordenadora que dota de organicidad a la trama conjunta y de flexibilidad a los puntos de inflexión, en el modelo general, es, conforme lo sugiere la enseñanza de la Sabiduría, una realidad que ha terminado por asumir el primer plano en la consciencia de un número cada vez mayor de entidades humanas pensantes.
Este cambio de paradigma para la apreciación de la totalidad, como un tejido formado por universos funcionales o locales (espacios dentro del Gran Espacio) que sigue las leyes y principios del Universo Integral, en tanto obedece a un Orden emergente del que dependen todas las operaciones vivas, ha venido como consecuencia de la recuperación de la visión antigua del organicismo y del holismo, presente simbólicamente en múltiples tradiciones sapienciales en formas más o menos naturalistas, hasta aquellas otras puramente metafísicas. Asimismo se ha hecho evidente en la proposición de la moderna teoría de sistemas, en el citado paradigma holográfica y en el énfasis puesto en la prospectiva y el análisis de todo evento y circunstancia colectiva, desde la perspectiva de su indagación de las leyes que legitiman las relaciones y funciones interiores a todo fasto colectivo; todo esto bajo las evidencias que la historiografía científica, la sociología y especialmente la antropología psicológica han puesto sobre la mesa de estudio.
La misma teoría del Caos, la entropía y el principio de incertidumbre, no excluyen (como por ejemplo en la graficación de los fractales) las unidades o espacios o pequeños universos de orden autosuficiente (sólo en apariencia) que la evolución de las fuerzas dibujan en la incontenible acción disipativa de la energía. Esta evidencia de que el Orden es nuclear y reside en el seno del Caos, del vacío, del espacio vivo y no demarcable, nos lleva al concepto de los sistemas vivos "interaislados" por campos de radiación libre: otra forma de expresar el principio que existe detrás de la visión de red, en idéntico sentido que en los aludidos anillos o círculos no se pasa, resultado de la expansión alcanzada más que de la retracción perceptiva o consciencial.
La lógica de la energía que se dispersa incontrolablemente, el reinado aparente del Caos (mejor del vacío y de la vacuidad en todas las cosas sencientes y conscientes), nos habla de la naturaleza de la fuerza inherente al espacio como de una entidad viva, y es en este terreno donde el principio de disipación necesita del principio de integralidad disipativa. Si consideramos la totalidad como algo particular en el examen, las partes se ven como extraviadas, pero si se considera a la totalidad como una entidad viva y mutante, universal, se descubre que, a la vez, las partes separadas se hallan ligadas por la separación que ocurre entre ellas. Así la energía entrópica genera campos de autorregulacíon formativos, es decir unidades "interaisladas", desde la óptica de la totalidad sobre la que progresan y respecto a la cual influyen. Este neologismo, "interaislamiento", ejemplifica la paradoja universal resultado de la apreciación fragmentaria y no global que la mente humana puede hacer de todos los eventos y aun de la forma cómo opera la energía; sencillamente es un espejismo debido al alcance limitado de la visión mental.
Desde un punto de mira más elevado o central (la Mente Arquetípica Divina a la que podemos acceder), se nos dice que sólo existe el Mahabindu, un punto infinito recorrido por vectores y vórtices autorregulados por el entrejuego estar-ser. En tanto los elementos nucleares de la trama de la energía en disipación son el "estar", el Orden, los puntos de inflexión, las bisagras fenoménicas; la trama energética y lo que ella incluye, en su totalidad, son el "ser" mismo, el Movimiento Perpetuo del Vacío-Caos y la Vida de la Entidad Espacial. Ambas nociones, "estar" y "ser", pueden ser intercambiadas libremente, por corresponderse o montarse recíprocamente sus funciones, conforme sea el punto de acceso a la totalidad implicada a través del cual se haga el análisis. La versatilidad absoluta es el resultado de la ley de transformación de la energía, que permite dar saltos cualitativos en nuevas fases o facetas, desde el principio contenidas en simiente en su inteligencia particular, el propósito de toda forma de la Energía Una.
Esto se puede expresar perfectamente en el axioma budista "Nirvana es Samsara", en el vedantino "Esto es Aquello" y en nuestro "Orden es Caos en tanto estado de intergralidad expansiva (noesis) y disipativa e impermanente (fenomenal) y Caos es Orden en su condición de disipación integral", o, como sostiene el Esoterismo, "Espíritu es Materia en orden de sutilidad absoluta, Materia es Espíritu en orden de condensación absoluta, Inteligencia es Fuerza, Muerte es Vida, Luz es Sombra", etc... No existe más que un poder, el de la versatilidad, el poder que está detrás de la evolución y desarrollo infinito de la Forma y de la Vida. Sólo existe Identidad desafiante (central-orden y excéntrica-vacuidad) y Unidad incondicionada.
Entre los diferentes puntos de eflorescencia o semillas de orden, y la energía en disipación, o árbol espacial, actúa la casuística del estado "interaislado" inherente a la complejidad misma de la trama interna de toda energía. Otra manera de expresar este axioma es la siguiente: las unidades se aíslan para integrar el todo, de esta forma ocurre la expansión, debido a las leyes internas del todo que permiten que al aislarse relativamente las unidades ordenadoras, afecten de consuno el crecimiento o expansión de la totalidad, favoreciendo la evolución misma y el desenvolvimiento de nuevas y mayores potencialidades a medida que crecen con el crecimiento del conjunto. Crece la parte corpuscular, crece el todo ondulatorio.
Hay caos en el orden y orden en el caos, ya que ambos son esencialmente Fohat en contracción y expansión -el Tao que incluye sus facetas Yin y Yang-, la versátil y todopotente Energía Primordial, la Electricidad y el Fuego Cósmico de la Sabiduría Transhimaláyica.
El Rayo Ordenador.
Este giro en las actividades de los hombres de pensamiento, se nos había venido insinuando, sería una de las resultancias globales de la creciente influencia del Séptimo Rayo Creador, precisamente el que está detrás del Orden y de la Organización, y que permite la visión y el conocimiento de las totalidades implicadas en el juego cósmico. Necesariamente el florecimiento de la Ciencia de la Organización ha de pasar, tarde o temprano, por las mensuras celestes-terrestres, por el rescate del perdido (para los profanos) Canon de las Proporciones, que permite medir y establecer las correspondencias vivas entre los niveles físico y ultra físicos del universo: espíritu, alma, mente, cuerpo. Este Arte Ciencia, que en la antigüedad se conoció como Magia Ceremonial, probablemente habrá de asomar bajo una nueva faz en el futuro próximo. Toca todos los departamentos de la actividad humana de interrelación. Así la sexualidad, como la política, el deporte y las finanzas; las artes y toda rama del saber humano, y su correspondencia con el conocimiento y el saber de entidades de filiación espiritual absoluta con el hombre, que evolucionan conforme a un programa particular en el universo, paralelo al humano. Se trata de la "mandalización" de todas las actividades en las distintas esferas del ser, el ordenamiento conforme a principios arquetípicos formativos (los 7 Rayos), la autorregulación de la mente individual (interpersonal) conforme al poder de la Consciencia Universal, en obediencia al Propósito y al Plan de la Vida del Logos.
El secreto que subyace a la manifestación de la Vida estuvo en manos de estos magnos sabios del pasado, los cuales regimentaban y reglaban sus movimientos diarios en conformidad y obediencia con las altas evoluciones de las energías y los esplendores, que en sí mismos constituían la sustancia de los espacios interiores y las llamadas dimensiones paralelas.
El nuevo impulso ordenador de la familia humana promete cumbres hasta hora insospechadas, en la forma cómo se habrá de modelar el fenómeno social y las actividades personales en el Interser: la red viva que unifica a todos los agentes de la Vida, sus roles correlativos, mutuamente dependientes, e indispensables unos para otros, desde lo infinitesimal a lo infinito.
b) Unidad en la diversidad.
Este es un principio noético y ético universal, que explica el Interser y la dinámica de los distintos grupos dentro del Todo. Todos aportan al Todos y obtienen, en la misma medida que aportan, lo que necesitan del Todos, puesto que la base es la perfecta Ley de Economía Cósmica, una armonía o factor ordenador. La momentánea sustracción al Todos, vista globalmente, no es sino autosustracción de la parte que sustrajo: es decir inevitable restitución dolorosa al Todos de la parte que sustrajo y del objeto sustraído. El Todos no es sino la Totalidad, Todo, desde el punto de vista de las unidades interactuantes. No es la suma de las unidades como un Todo, ya que la Totalidad es mucho más que la suma de todas las partes. Se trata de una relatividad funcional, o dialéctica, excusablemente dúctil a los efectos del estudio del sendero de creciente conscienciación que progresa hacia la Unidad. Las relaciones interiores en la Unidad, en el Todo, constituyen el "espejismo real" que aquí hemos llamado "el Todos".
La diversidad es resultado del florecimiento del No Ser del Ser en la Existencia Condicionada; la unidad es el resultado del florecimiento del Ser del No Ser en la Existencia Incondicionada. Esta es otra forma de presentar la ley de Evolución, propiamente dicha. La diversidad manifiesta las potencias o semillas del Uno, que no pueden escapar al ámbito unitario donde tiene lugar su gradual florecimiento y desarrollo.
Este principio general es de difícil aplicación para las naciones y los grupos humanos diferentes, e igualmente entre los individuos con signos múltiples de singularidad. Pero resulta urgente la transición hacia modelos de globalización o planetarización inspirados en la lógica intratómica de los conjuntos que se interpenetran. La Ciencia ha avanzado en la captación de este enunciado grandemente, pero es sabido que los paradigmas, en cualquier campo del saber y hacer humano en el que se enuncien, demoran muchos años en alcanzar el total consenso, si es que lo consiguen. Esta disciplina que sigue el Tiempo como factor mental para situar los modelos nuevos de visión y comprensión de la realidad manifestada, no excluye una interna mutación de los ritmos con que se operan las asimilaciones grupales y planetarias. En este contexto se está dando en la Tierra el fenómeno de síntesis de todas las actividades humanas, en el sentido de integración, en principio confusa, y en algunos casos fusión, en principio difusa, de las particularidades asociadas en un todo mayor que las engloba igualitariamente. Los puntos de convergencia entre la Ciencia y la Religión o la Ciencia y la Filosofía, puestos en evidencia en debates y encuentros multidisciplinarios, preparan el camino para una formulación igualitaria de una nueva visión o paradigma que todos esperan recibir de lo más hondo del Campo Continuo de Energía, de la Mente Divina o del Alma del Mundo. El paradigma ya está sobre nosotros, y su poder, como entidad mental, es creciente, sólo que colide con los íconos, ídolos y cristalizaciones culturales todavía sobrevivientes, que fueran establecidos durante la Vieja Era saliente.

c) Racionalización del Servicio Voluntario.
La visión de red alcanza su cumbre en la aplicación de la inteligencia creativa y la razón, para la implementación de todas las prestaciones de Servicio, individual y grupalmente considerado. El conocimiento de las necesidades genuinas del que reclama auxilio, es fundamental para la eficiencia del servidor. En el mismo sentido, el conocimiento de las Leyes Universales, Naturales y Espirituales, asegurará, con el tiempo, la excelencia antes aludida en la actividad socorrente planetaria.
La Buena Voluntad y la Voluntad al Bien son los primeros pilares de la acción compasiva y sanadora, puestas en manos de los agentes activos ocupados en la construcción del Tabernáculo Colectivo, del Cuerpo Causal de la Humanidad, recinto luminoso donde habrá de ocurrir el nacimiento del Cristo en Todos.
Indicios de esta ciencia de erección grupal del Templo Interno, fueron ofrecidos al público en ocasión del disciplinamiento de algunos condiscípulos a mediados del siglo pasado, alistándolos para las primeras iniciaciones grupales, una faz revolucionaria en el programa de la Jerarquía Oculta para las almas en trance de despertar. (Véase Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II) Se trata, en otras palabras, del avance en red, en unidad radial, de las entidades humanas involucradas en el proceso de hacer patente el Reino de los Cielos, en ellos mismos y en la Tierra.
La organización creciente del Servicio y la identificación de las aptitudes más relevantes en los servidores, así como el entrenamiento permanente, en la aplicación de esos principios ordenadores sobre la propia naturaleza mental e instrumental de cada uno de los voluntarios, son los recursos indispensables que dan la garantía necesaria y cualifican internamente para la acción compasiva en redes. Es en la interacción de los servidores, en el terreno mismo de la experiencia, donde ha de darse el primer paso para que despierte en cada uno de ellos y en todos la "intuición de la necesidad y de la emergencia", en forma sincronizada, no importa cuán lejos estén físicamente unos de otros. Ni siquiera si carecen o no de equipos de intercomunicación electrónicos. En este sentido el futuro entrenamiento (ya iniciado, naturalmente) de más entidades humanas en el uso científico de la Telepatía Mental y Etérica, aparejará soluciones e inmediatez en la prestación del auxilio y en el conocimiento panorámico del problema, visto e interpretado desde los diferentes "ojos mentales" de todos los servidores que asisten a un problema determinado.





Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos