Estudio cromático de la ciudad de Puerto Vallarta: Color Construido, Color imaginado, 1990 – 2016”



Descargar 53.53 Kb.
Fecha de conversión15.06.2018
Tamaño53.53 Kb.
Vistas66
Descargas0

Estudio cromático de la ciudad de Puerto Vallarta: Color Construido, Color imaginado, 1990 – 2016”

"Chromatic study of Puerto Vallarta city: Color built, imagined Color, 1990-2016"

Jimena Vanina Odetti, Instituto Tecnológico Superior de Puerto Vallarta

jimena.odetti@tecvallarta.edu.mx

Resumen

El artículo realiza una revisión bibliográfica y de antecedentes sobre los estudios cromáticos de la ciudad, para proponer a través de una metodología propia, un análisis cromático de la ciudad de Puerto Vallarta, Jalisco, México, desde la identificación de relaciones de los colores con los sentimientos y pensamientos en torno a la urbe, conjuntamente con las tonalidades que indican la relación entre ésta y el habitante, estableciendo una red de significación entre color, arquitectura, contexto e imaginarios urbanos.

El planteo del trabajo sostiene que la presencia del color tanto en la arquitectura como en cada uno de los elementos que constituyen el espacio público son fundamentales para la construcción del significado de una imagen urbana.



Palabras Clave

Color y ciudad – Imaginarios urbanos – Color Construido – Color imaginado



Abstract

The article performs a review of literature and background information on the issue to propose through a methodology an analysis of chromatic from the city of Puerto Vallarta, Jalisco, Mexico, since the identification of color relationships with feelings and thoughts around the city, together with keydrivers that indicate the relationship between the latter and the inhabitant, establishing a network of significance between color, architecture, context and urban imaginaries.

The proposal or theoretical contribution of the work based on the literature review and the analysis of examples around the world, argues that the presence of color, both in architecture and in each one of the elements that constitute the public space, are fundamental for the effective construction of the meaning of an urban image.

Keywords

Color and city - urban imaginaries - Color built - imagined Color



Introducción

“El color expresa el carácter de la ciudad, constituyendo uno de los signos visuales propios de la cultura de un sitio y de la memoria histórica de una comunidad.”

Beatriz Sarlo.1

El estudio cromático de una ciudad comprende el abordaje desde la percepción de sus colores como elementos que la hacen única y la relacionan directamente con su patrimonio cultural e histórico, al tiempo que contribuye a la construcción de un sentido de pertenencia e identidad local, pero también como la multiplicidad de los colores del espacio urbano refleja la multiplicidad de sus habitantes y de los elementos de la cultura colectiva. Por consiguiente, el color de las ciudades es un reflejo del momento vivido por sus habitantes, de su pasado y proyección hacia el futuro.



Los colores de la ciudad, colonia o calle donde vivimos gran parte del día influyen en nuestra vida, aunque muchas veces no sea de manera consciente. Un ambiente cuyos colores son agradables para quien lo habita, puede mejorar la calidad de vida de las personas que viven en él. 

A través de un análisis cromático de la ciudad de Puerto Vallarta, México, se pretende establecer la relación entre el color construido y el color imaginado por los habitantes de la ciudad, como ejes que permitan estudiar el fenómeno del color como elemento de experiencia y percepción cultural de una urbe.

Por color construido, y de acuerdo al análisis de la bibliografía existente a nivel nacional e internacional desde este enfoque, se lo concibe como el color físico de la ciudad, cuyo principal objetivo es el hallazgo de valores de color expresados generalmente en paletas; este tipo de desarrollos de carácter contemplativo, revelan el carácter cromático de las ciudades desde el análisis de elementos como el paisaje, las fachadas y el mobiliario urbano, todos ellos componentes del espacio público. Por otra parte, se contemplan los estudios que abordan al color imaginado, es decir, el color de la ciudad relacionado con la percepción del ciudadano, con la configuración de imaginarios a partir del color y como desde allí es posible describir aspectos de la ciudad relacionados con la experiencia del ciudadano.

La metodología con que se plantea el estudio del color, constituirá una parte importante de este trabajo. Como resultados esperados el color aparece como un elemento revelador desde el diseño que puede ayudar a armar espacios integrales, realzando la arquitectura, la historia, la organización social, la estética y, en definitiva, conformando mejores ciudades.

Se subraya en este trabajo la necesidad de tomar conciencia sobre el rol que cumple el color en la ciudad, tomar conocimiento del alcance del mismo, es competencia de todos aquellos que intervienen en la construcción del ambiente urbano.

La percepción y vivencia del escenario arquitectónico confiere al usuario o habitante una cantidad de significados e información que ayudan a crear un mapa cromático mental y esto constituye junto con el paso del tiempo, elementos configuradores de una identidad.

La actuación del color en la ciudad es fundamental para establecer la identidad y la estructura de su imagen. Para elaborar un plan de urbanización es necesario preservar la identidad colectiva cultural de ciertos núcleos urbanos, y para ello sería de gran ayuda un relevamiento previo de los contextos más amplios, que van desde la colonia y la ciudad hasta la región en la cual se encuentra insertada.



Puerto Vallarta, ciudad turística y pueblo tradicional:

En la ciudad de Puerto Vallarta, se han ido conjugando una serie de elementos que han constituido en conjunto a una de las ciudades turísticas más importantes de México.

Una de las regiones con más alto nivel de crecimiento en México es la región costera norte del estado de Jalisco, donde se asienta la ciudad de Puerto Vallarta, que es a partir de la actividad turística que se ha posicionado como un destino de importancia mundial y con ello se ha convertido en un centro de atracción de inversiones y de personas en busca de una mejora en su nivel de vida.

“Hacia los años 40s del siglo pasado, y por varias décadas, la hoy ciudad de Puerto Vallarta, Jalisco, uno de los más importantes destinos turísticos de México, tuvo una definición urbana y un atractivo particular basado en su cualidad de lejanía y cierto aislamiento. A partir de los años cincuenta, luego de la filmación y distribución de la película - made in Hollywood - “La Noche de la Iguana”, protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton, este lugar, situado en una bahía de la costa del Pacífico mexicano rodeado y escondido por montañas, se convirtió en sitio de reunión de un grupo de estrellas cinematográficas y parte de la burguesía nacional y mundial. Puerto Vallarta se convirtió desde aquellos años en un foco de atracción de lo que se vino a conocer como destinos mundiales del turismo. Hacia la década de los ochentas, el proceso de globalización tanto de la oferta como la demanda agregó su impronta sobre la ciudad y el territorio, el factor turismo se convirtió en un complemento sustancial para la economía del país y de la Región”[Gon08]

En el litoral Pacífico del país destacan por su desarrollo y perspectiva, Puerto Vallarta y el territorio de la Bahía de Banderas, que resume en el presente sus actividades a partir de la ciudad dominante, lugar geográfico que se ha posicionado como el más mexicano de los destinos de playa, el cual ha sido ampliado con el desarrollo turístico del Estado de Nayarit, en el municipio de Bahía de Banderas, además del municipio de Cabo Corrientes en Jalisco. Allí están ahora concurriendo proyectos y realizaciones, como el caso de los que impulsa el Fideicomiso, alentando la inversión para crear una de las grandes opciones de mayor diversificación de la oferta turística en una de las más bellas bahías del mundo.

Puerto Vallarta, destino turístico reconocido mundialmente, ha pasado entonces por diferentes etapas que encuadran el esquema cualitativo por el que han pasado muchos pueblos y ciudades, áreas y zonas naturales que son parte del cuadro de mercado turístico mundial.

En este proceso de dinámicas y cambiantes condiciones que han significado el lugar, en un plazo corto que va de mediados del siglo pasado al presente, ha provocado que las relaciones de ocupación del espacio natural y estructura edificada, la acumulación de la renta que se deriva de ello, ha pasado por las etapas del alquiler y uso hotelero, a la proliferación de nuevos esquemas de negocio durante los últimos años.

De manera intensa las estrategias se han movido hacia la promoción y venta de espacios como segunda residencia. En todo este proceso de necesaria ocupación de territorios geográficos y modificación del medio natural, uno de los sectores económicos cuya intervención ha sido esencial en la transformación del lugar como espacio especializado para el turismo, es el sector inmobiliario.

Este aspecto de la explotación económica y la realización de la renta, en su paso por el aprovechamiento de las condiciones del desarrollo del sector y de las características que ha adquirido el mercado, se ha impulsado incluso entre la modificación de los esquemas de promoción y las políticas empresariales de las corporaciones hoteleras, las de transporte marítimo, aéreo y terrestre.

En este contexto se plantean dos realidades a abarcar, por un lado, se enfatiza la idea de un Puerto Vallarta cuyo atractivo principal es la imagen de pueblito típico mexicano, que aún conserva sus tradiciones, situación que los vallar tenses quieren cuidar y preservar. Pero por el otro existen zonas segregadas alrededor de este sector turístico de la ciudad que presentan amplias diferencias, incluso en situación de marginalidad, cuyas condiciones de infraestructura urbana, servicios y planeación parecerían quedar al olvido o a la suerte de las nuevas especulaciones territoriales por parte del mercado.

En este sentido un grupo de empresarios y agentes de asociaciones civiles comenzaron a alertar sobre el contraste existente entre la imagen con la que se promociona este destino turístico, con la realidad que se vive cotidianamente y que tanto los turistas como los habitantes de la ciudad tienen que enfrentar día a día. Consecuencia de ello se presentó un proyecto de constitución de un Patronato del Centro Histórico de Puerto Vallarta, como una herramienta para empoderar a la sociedad, que pretende que las acciones sobre el uso del suelo, trasciendan los periodos electorales y las administraciones municipales.

El objetivo fundamental de este patronato es buscar la recuperación plena de este destino turístico, y regular cualquier acción o modificación sobre uso de suelo, construcciones, licencias de giros comerciales y preservación de la imagen en el perímetro de su competencia. Así es como se invita a la participación de la ciudadanía en el desarrollo de las tareas relacionadas con la conservación, preservación y rescate del centro histórico de la ciudad.

En esta coyuntura histórica para el puerto, es en la que se pretende inscribir al color como un elemento articulador de realidades tan distantes y como elemento que pueda configurar y enriquecer las labores de rescate, resguardo y generación de identidades en el marco de una ciudad turística.

El estudio del color Urbano, metodologías y enfoques.

El estudio del color urbano comprende al entorno como un emisor de información cromática, la cual posee diferentes connotaciones de acuerdo con el contexto en que se encuentre. En consecuencia, las investigaciones en este campo consideran las variables condicionantes del color de las ciudades, como son las tonalidades permanentes (referidas a los elementos estables) y aquellas aleatorias o efímeras, vinculadas a los factores cambiantes de la imagen urbana.

De la misma manera, la metodología de estudio contempla la existencia de tres contextos: temporal (situación estacional del entorno), espacial (condición física) y cultural (factores histórico-sociales y subjetivos del ciudadano).
Los estudios cromáticos de la ciudad se destacan por la diversidad de disciplinas que lo han abordado. Arquitectos, psicólogos, semiólogos, antropólogos, diseñadores y artistas han tratado el tema con una perspectiva particular, cada contexto muestra dos enfoques desdelos cuales se han planteado las investigaciones. Por una parte, se encuentra el color físico, relacionado con los componentes formales de una ciudad, tales como calles y fachadas, y del otro lado, el color imaginado, que responde a las percepciones de los habitantes y las relaciones cognoscitivas existentes entre el entorno y el observador.
Si bien dichos enfoques marcan dos grandes vertientes en los estudios del color, no siempre son tan distantes uno del otro. Ejemplo de ello es el trabajo realizado por María Mercedes Ávila [Ávi15], quien en investigaciones desarrolladas en el Instituto del Color de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), aborda el color urbano desde la forma, la expresión y el significado. Su propuesta hace un planteamiento del color como material de construcción de la ciudad, ya sea en su aplicación publicitaria, corporativa o arquitectónica, y toma en consideración tanto el aspecto físico urbano como la percepción del habitante y su propia experiencia.
Del mismo modo, señala a las fachadas como el componente de mayor protagonismo, pues en su mayoría, proyectan información cromática proveniente de tonos de pintura, materiales de construcción y elementos publicitarios, los cuales son organizados mentalmente por el ciudadano y enlazados a recuerdos, experiencias y gustos que se traducen en el imaginario del color.
Al respecto de este segundo enfoque metodológico Carlos Rodríguez[Rod14]sugiere incluir un análisis cromático desde la metodología del estudio de imaginarios urbanos “El análisis del color imaginado de las ciudades contempla la metodología de estudio del imaginario social, fundamentada en herramientas de investigación como el diario de campo, la observación, las entrevistas y la aplicación de encuestas a la ciudadanía.”

Con este último enfoque se busca identificar las relaciones de los colores con los sentimientos y pensamientos en torno a la urbe, conjuntamente con las tonalidades que indican la relación entre esta y el ciudadano.

En este sentido, Galen Minah, de la Universidad de Washington, utiliza el color como medio para el registro de la experiencia, convirtiendo la visión de los peatones de la ciudad en un valor central para el diseño urbano.[Min08].

Se comprende entonces en una primera aproximaciónla necesidad de una lectura del color perceptual urbano, que se relacione con el componente cromático del contexto cultural, temporal y espacial, y luego este análisis pueda ser llevado a un nivel más complejo con el estudio del sistema de variables (Luz, materiales, etc.) que determina nuestra experiencia perceptiva de los lugares.

La sensación perceptiva provocada por un entorno urbano, radicaría según esta perspectiva en la interacción cuantitativa y cualitativa entre los diversos elementos.

A su vez, varios estudios se han enfocado exclusivamente en el color urbano desdelo tangible o lo intangible.

Esta característica cromática, referida al color de fachadas y calles, estudia los pigmentos que conforman la imagen urbana y son físicamente comprobables. Precisamente en este campo, el diseñador francés Jean Phillipe Lenclos es pionero. Su análisis se fundamenta en la “geografía del color”, teoría desarrollada durante su trabajo como colorista alrededor del mundo y que es sintetizada en la publicación Colors of the World [Len99]: La investigación de Geografía del color originada en los años sesenta, está basada en la observación metodológica y analítica de varios componentes visuales que contribuyen a la individualización del hábitat. De hecho, esta es la herramienta más práctica para delimitar claramente las tonalidades que constituyen un lugar [Len99]

De acuerdo con la tesis planteada por Lenclos, cada ciudad posee una información cromática que la hace única y se relaciona directamente con su patrimonio cultural e histórico, al tiempo que contribuye a la construcción de un sentido de pertenencia e identidad local. Por consiguiente, el color de las ciudades es un reflejo del momento vivido por sus habitantes, de su pasado y proyección hacia el futuro.

Para sustentar su proposición, Lenclos ha desarrollado una metodología fundamentada en el uso de distintas herramientas: observación directa, toma de muestras de materiales, realización de dibujos en el lugar, comparación y sistematización de la información por medio de cuadros de color. Todo esto apunta a la obtención de paletas de color para los sitios estudiados, que son el objetivo final del análisis de cada caso.

A su vez Cristina Boeri señala que para analizar el color de una zona urbana, no es suficiente proceder en términos "puntuales", como si fuera una suma de los componentes de colores individuales, sino que se deberían de tener en cuenta las relaciones de la percepción del color de un espacio urbano pensando en términos de contexto espacial cromático, que conducen a destacar, el sistema de variables - la luz, materiales, forma, tamaño, y cercanía de los colores a distancia –como determinantes de nuestra experiencia perceptiva de los lugares.” [Boe10]

Sumando aspectos al análisis del color en una ciudad aparece una corriente que trabaja el rescate de la cromaticidad de una localidad relacionándola con su valor histórico o patrimonial.

En este sentido se pueden destacar proyectos como el de la ciudad de Valencia en España, en donde se ha pretendido rescatar una paleta cromática determinada para cada barrio histórico. O en el segundo sentido el proyecto de la Ciudad de Valdivia, en Chile, que ha realizado una clara propuesta de intervención cromática participativa para un condominio de interés social.

El uso del color en la arquitectura como herramienta para la revalorización de áreas urbanas ha sido también protagonista en distintas intervenciones, como lo es el caso del casco histórico de la ciudad de Madrid en España, que expresa el rasgo distintivo de estas acciones es el mantenimiento permanente y sostenido.

Entre distintas experiencias significativas en Latinoamérica también constituye un buen ejemplo la ciudad de Valparaíso en Chile.

Desde Brasil, se suman los análisis situados en distintas ciudades de gran riqueza cromática y patrimonio cultural, como es el caso del barrio Villa Madalena, en San Pablo, trabajado por Sanches Lima [San07] cuyo producto describe una paleta de colores determinada, sistematizada bajo el sistema de ordenamiento de color Munsell2

Pero también desde Brasil Betânia Brendle[Bre12] advierte sobre la “carnavalización patrimonial” en algunas intervenciones que llevan a la pérdida de identidad cromática de algunos centros urbanos. En este caso menciona los ejemplos de los centros antiguos de João Pessoa (Paraíba) y Olinda (Pernambuco), cuyas intervenciones, ahora productos de campañas publicitarias para firmas de capital privado, en colaboración con instancias oficiales de preservación patrimonial, constituyeron acciones irregulares, que llevadas a cabo por iniciativa de los residentes, han alterado en gran escala la integridad y autenticidad del entorno construido con un gran valor cultural para el patrimonio colectivo de Brasil.

La autora advierte sobre los cuidados concretos que hay que analizar en una intervención de rescate cromático: por ejemplo, en la relación del color y el rendimiento técnico de la cal en un edificio antiguo, identificando y analizando los factores que afectan de forma destructiva y en el aspecto urbano causado por el uso de pinturas a base de látex sintético, con una técnica inadecuada. Subraya también la transformación de la imagen urbana de preexistente valor patrimonial en “escenarios y juguetes urbanos adulterados por la homogeneización de colores atrevidos, inadecuados y extraños a las tradiciones culturales locales”[Bre12]

Dentro de las voces portuguesas que trabajan el color como elemento central en el rescate de centros urbanos patrimoniales José Aguiar[Agu03]presenta una amplia bibliografía y experiencia en la planeación y ejecución de proyectos de conservación del color en ciudades históricas europeas, poniendo énfasis en la necesidad de estructurar los proyectos urbanos de color, recurriendo a una combinación de diversos aspectos y estrategias identificados, en construcción de un equilibrio que dependerá principalmente del contexto local y la realidad de su gente - en toda su plenitud y la conciencia de la historicidad de cada actuación.

También desde Europa y en un sentido similar, Verónica Zybaczynski [Zyb14] en su tesis doctoral sobre el rescate del color como elemento de identidad, aclara que cada respuesta de color en la ciudad es un diseño, esa respuesta se debe no sólo a la justificación derivada de la historia y de un pre -existir ,sino de una meta de la facultad del color para resolver las contradicciones dictadas por las transformaciones de la ciudad ,que involucran tanto el tejido urbano histórico y los llamados suburbios caducados , donde un enfoque para colorear la ciudad permite devolver identidad y sentido de pertenencia y puede constituir una estrecha relación entre el color en las zonas urbanas con los espacios y los significados de las relaciones humanas que tienen lugar en su interior . La autora pone de relieve el papel del proyecto cromático y la percepción para contribuir a rescatar el sentido de identidad urbana, así como generar un sentido de la ciudadanía y la relación entre los diferentes roles que se suceden en una ciudad. Enfatiza entonces: “El carácter de adaptación de los esquemas cromáticos resultados se deriva de la consideración de las estrategias de desarrollo urbano de los municipios, de las preferencias de color de los residentes y también de la naturaleza dinámica de los cromatismos de un área”.[Zyb14]

Siguiendo este énfasis en el elemento color y la relación con los sentidos de pertenencia en una ciudad Saldarriaga[Sal84] añade que “El color de una ciudad, de un barrio o de un pueblo es el color de sus recintos, el color de sus casas y edificios, el color de su historia y de sus gentes. La multiplicidad de los colores del espacio urbano refleja la multiplicidad de sus habitantes y de los elementos de la cultura colectiva que allí ha nacido, se desarrolla y actúa como guía de la vida cotidiana. [Sal84]

Un elemento más se suma a este nivel de análisis, el concepto de color local que incorpora Green-Armytage[Gre02] que lo define como "todas las vistas, sonidos, olores y gustos, impresiones de espacio y tiempo, reuniones físicas e interacciones sociales y las experiencias individuales en el espacio". Por lo que “el Color” se refiere a la apariencia, a los sentidos, y al "lugar" a lo físico, al entorno objetivo.

Para puntualizar estos aspectos Vasiljević Tomic y Marić [Vas11] reseñan los elementos que conforman la cromaticidad urbana: "como las características de la naturaleza, las interrelaciones de color y de forma, así como la experiencia de la forma del espacio público urbano, mientras preservan su identidad”.

A nivel general, Moughtin et al [MOU99]sugieren que la cromaticidad urbana puede ser dividida en cuatro componentes:

- El primer componente, estaría representado por las características generales de la ciudad y el cromatismo, que están dando la identidad.

- El segundo, representado por los colores de las calles, los edificios, el tráfico, las señales, el alumbrado público, etc.

- El tercer componente, representado por el color de la vegetación, de la luz solar, del cielo etc.…;

- Y el cuarto componente, representado por los colores de los vehículos, peatones, de los paneles publicitarios, y vehículos comerciales ligeros.

Verónica Zybaczynski[Zyb14]propone analizar la cromaticidad de la ciudad desde una separación en capas:

- Primera capa - geográfica y climática, que comprende los elementos del contexto geográfico (suelo, agua, vegetación etc.) y del clima (características, la luz del sol, etc.)

- La segunda capa - de la construcción del medio ambiente, incluyendo las calles y edificios.

- La tercera capa – el paisaje natural construido o preservado por el hombre (vegetación, lagos, etc.)

- La cuarta capa - la vida de todos los días, incluyendo tanto los elementos relacionados con el automóvil y el tráfico peatonal y todos los artículos relacionados a la industria de la publicidad.

La autora sostiene que todas estas capas superpuestas generan, en una escala mundial, los cromatismos que pueden configurar la identidad de la ciudad.

Cada una de estas capas tiene ciertas dinámicas resultantes del ritmo y de la velocidad del cambio.

La capa geográfica y climática tiene un relativo carácter estático, pero también tiene una cierta ciclicidad debido a la vegetación existente fuera de la ciudad, como parte del marco geográfico, y debido a la luz solar y las estaciones.

La capa del entorno construido tiene una dinámica de bajos generado esencialmente por los diferentes valores de la luz a lo largo del día.

La capa de lo natural hecho por el hombre paisaje tiene una mayor dinámica generada por el color de la vegetación cambiar con el paso de las estaciones, pero tiene un carácter cíclico.

La capa de la vida del día a día es una capa con una gran influencia en el nivel del individuo que está cruzando a través del área urbana, pero que tiene también una muy alta dinámicas.

Al respecto Gómez Alzate et al [Góm07] añaden que los patrones de color en el paisaje y la expresión popular constituyen una propuesta metodológica de análisis visual del color, que a partir de la definición de tres escalas visuales y de la síntesis visual del color, permite definir con mejor precisión las características cromáticas de un lugar y de sus elementos constitutivos, en diferentes niveles de interpretación para encontrar las relaciones e interacciones cromáticas como una forma de aproximación a su conocimiento y como base fundamental para su intervención.

Todas estas aproximaciones hacia el análisis cromático de la ciudad desde lo que en este trabajo se denomina “el color físico” han ido evolucionando y conformando una metodología que claramente no puede dar resultados exactos y precisos, pues la diversidad y las infinitas variaciones del color en los entornos estudiados, superan la intención misma de sintetizarlo; sin embargo la importancia del aporte está en el proceso de análisis, el cual permite entender cómo el color se relaciona en los diferentes contextos y cómo la naturaleza misma de las formas está condicionada necesariamente por el color; porque el color además de simbolizar e identificar es un aspecto determinante de la forma.

El ejercicio se convierte por tanto en una forma de incursionar por el mundo del color, para encontrar no resultados fijos, sino por el contrario, un infinito número de posibilidades aplicables en espacio-tiempos variables. La interpretación y aplicación de los resultados de estos procesos pueden conducir a soluciones concretas o simplemente a asociaciones mentales como base para su aplicación en la planeación, la proyectación, el diseño y las artes aplicadas.

Por último, para este trabajo se pretende agregar dentro de estas corrientes analizadas y desde los nuevos aportes de la antropología urbana, el estudio del color imaginado o percibido por los habitantes.

Para ello se toma como punto de partida la investigación desarrollada por Armando Silva [Sil06]sobre imaginarios urbanos, como un claro referente de las relaciones cognoscitivas que se construyen entre los habitantes de una ciudad y de cómo ello es una forma de apropiar el lugar donde se reside.

En su trabajo surgen observaciones acerca de la manera en que lo imaginario afecta lo real y de cómo un acontecimiento se puede magnificar imaginariamente a través de procesos de narración urbana.

Las técnicas planteadas por Silva (fotografía, estadística y narración social) son un punto de partida para posibilitar un mayor acercamiento al objeto de estudio.

Los imaginarios determinan maneras de ser y comportarse, así como las formas de uso de los objetos que representan. En esta medida, los imaginarios no existen en un espacio geográfico, sino simbólico, que permite rastrear y examinar posiciones y relaciones inter-subjetivas y eco-lógicas. A su vez, los objetos que incorporan imaginarios van construyendo archivos que, más allá de almacenar cosas tangibles, van almacenando experiencias estéticas y valoraciones simbólicas. Dichos archivos sirven para jerarquizar y valorar culturalmente los objetos y sus imaginarios.

En este sentido, mientras que lo imaginario hace alusión a la percepción grupal a través de los deseos, el archivo implica su documentación, almacenamiento y reconocimiento. Los imaginarios apuntan a una categoría cognitiva que revela cómo los seres sociales, no por medio de la razón, sino más bien a través de la sensación perciben sus propios mundos y realidades [Sil13].

En este contexto se estudia la percepción cognoscitiva de los habitantes respecto al color de la ciudad. Por lo tanto, se remite a la teoría de los imaginarios urbanos y a las construcciones mentales elaboradas por las personas en el ejercicio de ser ciudadanos. Cabe aclarar que esta vinculación entre las metodologías de los imaginarios urbanos y el elemento color como protagonista, significa un nuevo escenario o punto desde donde partir para el estudio del color, por tanto, desde aquí, se ofrece una nueva perspectiva más apegada a la percepción de las personas y a sus historias en relación con los colores que las rondan.



Aportes a la Discusión.

Puerto Vallarta ha experimentado un crecimiento demográfico acelerado y el agregado en el incremento de turistas, la presión sobre el entorno ecológico y la calidad urbana es cada vez mayor. En este contexto los conflictos que mueven la complejidad urbano-territorial sintetizan las contradicciones acumuladas del pasado, y aceleran las del presente.

En este trabajo se plantea como elemento enriquecedor en este proceso de revisión y de búsqueda de nuevas soluciones urbanas para la ciudad, al color, como un elemento conector, el cual muchas veces acontece de manera desapercibida en la conciencia pública, sin embargo, va formando un aspecto clave de nuestro sistema de subsistencia, de comunicación, de identidad y en última instancia, de emociones que desencadenan estados subjetivos.

El color se presenta entonces como un enlace, como un elemento vital en un paisaje urbano cada vez más fragmentado, siendo necesario encontrar puntos de contacto que le den mayor sentido a los lugares que en conjunto forman la ciudad. Este color-enlace, tal como un hilo o una lana, permite re-tejer una ciudad, integrando en forma simbólica, a través de su significado asociativo, partes que antes estaban separadas.

El color tiene un potencial enorme en la proyección y construcción tanto de espacios nuevos como en la revitalización de espacios deteriorados de la ciudad, siendo una herramienta que debiera estar presente en estos desafíos, tanto a nivel público como privado. Pero no de una manera meramente formal, como es habitual, basado en criterios de moda o en el mejor de los casos en relaciones cromáticas artísticas, sino que ligados estrechamente a la identidad de las personas que habitan el lugar.

La ciudad entonces cobra sentido a través de sus colores, que ya sabemos, no son inocentes. En función de lo anterior, la selección de colores debe ser parte de un proyecto mayor, donde se entienda que éste puede contribuir notablemente a armar espacios integrales, realzando la arquitectura, la historia, la organización social, la estética y, en definitiva, a conformar mejores ciudades.

Como ya se ha mencionado, desde hace tiempo en varios países europeos y sudamericanos, el poder público ha tomado conciencia de la importancia del color del paisaje urbano, y que el mismo constituye un patrimonio cultural de la ciudad o de la región. Esto ha llevado a implementar normativas en cuanto a la determinación de una paleta de color a aplicarse en las nuevas construcciones como así también en la rehabilitación de las viejas. También el color está empezando a ser un elemento de sensibilización y de empoderamiento en los contextos marginales o en los nuevos proyectos de vivienda social latinoamericana.

El color urbano a lo largo de la historia ha sido estudiado por múltiples disciplinas, desde la sociología o la antropología hasta investigaciones en los campos del arte, la arquitectura, el urbanismo y el diseño.

Desde la arquitectura y el diseño urbano, el color ha sido analizado en la mayoría de las ocasiones con el objetivo de encontrar valores de color expresados generalmente en paletas; este tipo de desarrollos de carácter contemplativo, revelan el carácter cromático de las ciudades desde el análisis de elementos como el paisaje, las fachadas y el mobiliario urbano. Subrayando desde allí la importancia de su resguardo para la generación de planes de intervención o rescate cromático, como es el caso de las restauraciones de centros históricos. O para generar paletas de colores que “identifiquen” determinados paisajes o zonas geográficas.

El uso de técnicas espectrofotométricas y de muestras estándar tomadas de atlas de sistemas de ordenamientos del color para identificación, clasificación y especificación del color aparece actualmente como una necesidad en estudios de color, planes de color y proyectos de rehabilitación o restauración de edificios históricos y distritos urbanos, y ofrece la posibilidad de construir bancos de datos de color precisos.

En este sentido también se ubican investigaciones que pretenden analizar la relación de los colores en el ámbito urbano construido, con los colores naturales, la luz y el dinamismo de las ciudades, incluso estudiando las paletas cromáticas en sus distintos momentos del día o la noche.

Un buen número de investigadores del color en el diseño del medio ambiente ha estado empleando en sus estudios metodologías experimentales derivadas principalmente de la investigación en psicología, psicometría y psicofísica.

Cabe mencionar en este punto las aportaciones que ha venido realizando la Asociación internacional del color (AIC) sobre el color en la arquitectura y el diseño en los años más recientes, con la participación de muchos especialistas que trabajan en estas áreas. Algunos aportes van desde el campo de la psicología, hasta el diseño del color en el medio ambiente, o desde los sistemas de ordenamiento del color hasta las asociaciones de significados del color y las combinaciones de color. Desde aspectos semióticos del color en la arquitectura y los espacios urbanos, hasta el desarrollo de proyectos de rehabilitación cromática.

Desde la antropología o la sociología, el análisis del color urbano se relaciona más con el estudio de la percepción del mismo por parte de sus habitantes, incluso de los significados culturales atribuidos a ellos.

Desde estas disciplinas aparecen metodologías nuevas, como la de los imaginarios urbanos, que muestran como pueden ser configurados también a partir del color y que desde allí es posible describir aspectos de la ciudad relacionados con la experiencia del ciudadano.

Otros estudios como “Barcelona Pez de Plata”[Ini10], dan cuenta de lecturas de ciudad desde descripciones de naturaleza cromática y, en otros casos, desarrollos de carácter proyectual como la instalación “Color Jam” en la ciudad de Chicago[Sto15] son ejemplos de la incidencia del color en las dinámicas urbanas y las relaciones con el entorno.

Se encuentra entre estas dos vertientes de análisis la oportunidad de plantear un estudio del color urbano que pueda cruzarlas o vincularlas, desde la metodología de análisis del imaginario en el abordaje al ciudadano y la metodología de análisis del color físico, como herramienta comparativa entre realidad e imaginación.

Conclusión

En Puerto Vallarta, se vive un momento crucial, la constitución de un Patronato para el Centro Histórico de la ciudad, en conjunto con una serie de replanteos de modelos de planeación urbana, señalados por la sociedad, por los especialistas, por las asociaciones civiles y por los distintos sectores del gobierno, abren la posibilidad de incluir en las nuevas estrategias, acciones cromáticas reflexivas y participativas que ayuden a reforzar o generar una nueva identidad y un nuevo sentido experiencial de la ciudad.

En el presente trabajo, se pretende abrir el debate que rodea la relación entre la arquitectura y el paisaje urbano, estableciendo el color-enlace, como un agente primordial para resolver esta encrucijada urbana actual, pero también para estudiar las relaciones de los colores con los sentimientos y pensamientos en torno a la urbe, conjuntamente con las tonalidades que indican la relación entre esta y el ciudadano.

Desde aquí se sostiene entonces que el análisis cromático de una ciudad, desde una lectura del imaginario del color, permitiría establecer relaciones que describan a la ciudad desde la percepción de sus habitantes y la interpreten desde la imagen visual.


Bibliografía


Gon08: , (González Romero, D.; Pérez Bourzac, M. T.; Rivera Borrayo, E.;, 2008),

Ávi15: , (2010),

Rod14: , (2014),

Min08: , (Minah, 2008),

Len99: , (1999),

Len99: , (Lenclos, 1999, pág. 17),

Boe10: , (Boeri, 2010),

Mun46: , (1946),

San07: , (2007),

Cai95: , (Caivano J. L., 1995),

Bre12: , (2012),

Bre12: , (Brendle, 2012, pág. 5),

Agu03: , (2003),

Zyb14: , (2014),

Zyb14: , (Zybaczynski, 2014),

Sal84: , (1984),

Sal84: , (Saldarriaga, 1984),

Gre02: , (2002),

Vas11: , (2011),

MOU99: , (1999),

Zyb14: , (2014),

Góm07: , (2007),

Sil06: , (2006),

Sil13: , (Silva, 2013),

Ini10: , (BMW., 2010),

Sto15: , (Stockholder, 2015),



Jimena Vanina Odetti

Doctorando en Diseño, Universidad de Palermo. Buenos Aires. Argentina.

Maestra en Promoción y Desarrollo Cultural. Universidad Autónoma de Coahuila, México.

Licenciada en Artes Plásticas. Facultad de Bellas Artes. Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Docente Investigadora. Instituto Tecnológico Superior de Puerto Vallarta, Jalisco, México.

Corea del Sur 600. Col. El Mangal, Coapinole. Puerto Vallarta, Jalisco, México.

E- mail: Jimena.odetti@tecvallarta.edu.mx

Cuerpo Académico de Innovación y Diseño.

Líneas de Investigación:

Creatividad - Diseño e Innovación - Estética y Diseño - Procesos de diseño Sustentable



1 Beatriz Sarlo, Instantáneas. Medios, ciudad y costumbres en el fin de siglo, Ed. Ariel, Buenos Aires, 1996

2El Sistema Munsell[Mun46] describe la organización del color a partir de una esfera, y las variables de análisis de cada color son: el tinte, el valor y el croma. “Es uno de los sistemas más utilizados en el diseño, debido a la actualización y publicación del Atlas de colores, en el cual cualquier muestra de color, puede referirse por comparación a su muestra en el Atlas y a su notación correspondiente”[Cai95]

Catálogo: servicios dyc -> encuentro2010 -> administracion-concursos -> archivos conf 2013
archivos conf 2013 -> Metodología simbólica, para el desarrollo intuitivo de perfiles de consumidores, basados en comportamientos arquetípicos
archivos conf 2013 -> Universidad de Palermo Facultad de Diseño y Comunicación Doctorado en Diseño Tema
archivos conf 2013 -> ¿Tendencias contemporáneas del Diseño?: styling contra método Dra. Luz del Carmen Vilchis Esquivel
archivos conf 2013 -> Vii congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño
archivos conf 2013 -> Jugando y Aprendiendo
archivos conf 2013 -> Turismo +Desarrollo +Territorio +Mendoza y más
archivos conf 2013 -> Paula andrea murillo jaramillo diana cristina cordoba cely
archivos conf 2013 -> Vii congreso Latinoamericano de la Enseñanza en el Diseño
archivos conf 2013 -> Pensamiento magico y diseño mauricio mesa jaramillo d. I. – Mg est. Resumen fotografias sebastian mesa carmona
archivos conf 2013 -> Diseño Centrado en el Usuario en el Desarrollo de Accesorios Inteligentes


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos