Estructura curricular



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PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA INFANTIL

ÍNDICE


  1. Introducción

1

  1. Filosofía Educativa, Modelo Educativo y Diseño Curricular del CETYS

7

  1. Perfil genérico del egresado del CETYS Universidad

16

  1. Consideraciones académico-administrativas básicas para la operación del plan de estudios

23

  1. Fundamentos de la disciplina y del entorno

30

  1. Perfil de egreso y objetivo curricular

64

  1. Perfil de ingreso, y criterios de admisión, permanencia y egreso

67

  1. Plan de estudios

69

  1. Programas de las actividades académicas

78

Relación de instituciones con las que se tiene convenios o programas de concertación.

367

Relación de Universidades Extranjeras con las que se tiene convenio para intercambio académico

368



PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA INFANTIL


1. INTRODUCCIÓN.

    1. Justificación de la reforma curricular.

La Universidad en el entorno de las tendencias nacionales y mundiales de la educación superior.

La identidad de las universidades contemporáneas parece verse reconstruida a partir de dos vertientes: la apertura hacia la sociedad civil abriendo la puerta de sus aulas a grupos sociales que antaño no tenían acceso, lo cual se refleja en el crecimiento geométrico de su matrícula. El segundo aspecto es como una lucha contracorriente que se refleja en cada vez más filosofías educativas universitarias: la necesidad de que la universidad verdaderamente humanice a sus integrantes, y con ello la igualdad, la solidaridad y la justicia, sean los valores que sustenten sus estrategias de trabajo.

Es fácil advertir ambas vertientes a partir de la década de los setenta. El informe Faure de la UNESCO1, donde se habla de la educación y sus perspectivas a principios de los años 70’s señalaba que el vértigo del futuro nos está ganando, y que sería posible descubrir saltos cualitativos en los niveles educación, producción y calidad, pues “las perspectivas del desarrollo científico son al mismo tiempo excitantes, impresionantes y aterradoras2, y debe reconocerse, que hasta tal punto hemos caminado que la frase cumple cabalmente a más de treinta años de distancia. Curiosamente el nombre del informe es precisamente Aprender a Ser, pues el equipo de especialistas que participó en su elaboración capta perfectamente que la educación tiene razón de ser en la medida en que es un camino para que el hombre sea él mismo. Por ello, para ese año de 1972, y pensando en los años por venir, se puntualizaba que la educación debía tener también una doble dimensionalidad: “Debe preparar para los cambios, hacer a los hombres aptos para aceptarles y beneficiarse de ellos... Paralelamente, la educación debe desempeñar el papel de antídoto contra numerosas deformaciones del hombre y de la sociedad, pues una educación democratizada debe poder remediar la frustración, la despersonalización y el anonimato en el mundo moderno.3

Lo importante del discurso no es lo que debe ser, sino la extensión de la crisis cambio. El multicitado informe que la Comision Delors entrega a la UNESCO en 1996, no sólo valida las necesidades del 72, sino que se vuelve incluso más desafiante. “Más que nunca, la función esencial de la educación es conferir a todos los seres humanos la libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación que necesitan para que sus talentos alcancen la plenitud y seguir siendo artífices, en la medida de lo posible, de su destino4. El mensaje y la conclusión que se puede extraer de un texto bellamente hilvanado en sus párrafos, es que la educación que se ofrezca en una universidad debe entonces ser capaz de ver por el hombre, por esa primacía de la ética sobre la técnica y sobre la economía, la ética no como una ciencia que estudie lo moral, sino como una forma de compromiso personal y comunitario que contribuya en el quehacer de una sociedad con otro rostro.



Un par de años después, la UNESCO lleva a cabo una Conferencia Mundial sobre la Educación Superior5, donde se hace una Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI. Nuevamente el discurso nos lleva a los paralelismos de los informes anteriores:

  1. Enfrentamos los albores de un nuevo siglo con una demanda de educación superior sin precedentes en la historia educativa del mundo. El número de estudiantes matriculados creció más de seis veces de 1960 (13 millones) a 1995 (82 millones). Ya decíamos que una de las vertientes sostenidas de la universidad era el crecimiento de la matrícula.

  2. El proceso de expansión espectacular no ha logrado reducir las brechas entre los países industrialmente desarrollados, los países en desarrollo y en particular los países pobres. Al contrario, las brechas se van volviendo cada vez más grandes, aún a pesar de que se reconoce que el papel del conocimiento en las sociedades futuras, jugará un papel de singular importancia. Un poco al estilo de Alvin Toffler, el círculo parece predeterminado e irremediable: decía Toffler que los que ya llegaron a la tercera ola tienen altas posibilidades de llegar primero a la cuarta, y los que están en la segunda, se moverán con una notable lentitud y además con marcadas diferencias regionales.

  3. Estas circunstancias de empobrecimiento y de establecimiento de brechas, exige la transformación y una renovación radical que jamás haya tenido la educación universitaria, puesto que se va en busca no de los satisfactores económicos, sino “de asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas”. Ese monstruoso parteaguas no se ve ni en las políticas, ni en las acciones concretas de las universidades. De hecho, en un congreso nacional e internacional llamado “Los retos y expectativas de la universidad”, que tuvo lugar en México en noviembre del año pasado, las ideas que fueron tomando carta de residencia en las mesas de trabajo y en las conclusiones, abonaron más hacia el terreno de las universidades eficientes y eficientistas, con expresiones como:

  • Los profesionistas mexicanos se verán precisados a ingresar a la cultura de la actualización profesional.

  • Las universidades y el sector privado deben trabajar en la normatividad relativa a la educación continua, entre otras, para promover el desarrollo sustentable del país, que contribuya con el sector productivo y de bienes y servicios en la preparación de su capital humano.

  • Debe hacerse énfasis en la evaluación de la calidad de la educación para sintonizar las nuevas demandas de la sociedad, de la economía y la influencia que éstas proyectan en los sistemas educativos.6

Creemos que uno de los aspectos nodales de la expresión social de las universidades de hoy en día es el cómo lograr articular discursos que aparentemente resultan antagónicos en los que resaltan expresiones como competitividad, cultura de la calidad, acreditaciones, internacionalización, liderazgo, eficiencia, mejora continua, cultura de la evidencia, expresiones que logran amalgamarse en coincidencia con las que se proclaman en la Declaración Mundial de la Educación Superior.

Crear espacios abiertos para la formación superior que propicie el aprendizaje permanente; contribuir a comprender, preservar, difundir las culturas nacionales; contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad; preocuparse seriamente por crear las condiciones de igualdad para el acceso; fortalecer y promover la participación y el acceso de las mujeres; el reforzar la cooperación con el mundo del trabajo y el análisis y la previsión de las necesidades de la sociedad; el diversificar conocimientos, metodologías y procesos de educación como una medio para reforzar la igualdad de oportunidades. Por supuesto, el concebir métodos educativos innovadores, partiendo de un pensamiento crítico y creativo y poniendo en el centro a los principales protagonistas de la educación superior: el personal docente y el estudiante. Estas últimas son algunas de las prioridades en la reforma curricular que el CETYS ha emprendido en este tiempo. La reconceptualización del currículo, que exige poner al mismo nivel los contenidos científicos y las estrategias de aprendizaje, al igual que los elementos que fortalezcan la formación integral, particularmente en el campo de las cualidades y valores, es una finalidad que cruza todo este esfuerzo de reforma curricular.


1.2 Humanismo y currículo universitario

Uno de los conceptos quizás menos clásicos pero que expresan con bastante sensibilidad lo que es el humanismo, lo define Pablo Latapí: Humanismo es la corriente de pensamiento que valora y subraya lo específicamente humano. Humana es la conciencia que tenemos de nosotros mismos. Humana es la atávica convicción de que toda persona posee una dignidad especial que la hace fin en sí misma, por lo que no puede ser utilizada como medio ni reducida a instrumento ni esclavizada ni explotada por otros hombres. Humanos son los símbolos, el arte, la creatividad estética, la sublimación de instintos en belleza y la humanización de la naturaleza que hacen los artistas. Todos somos responsables de preservar la esencia humana; por eso todos educamos, en la familia, en la calle, en la escuela, uno mismo7.

Esta definición le da fuerza a tres cuestiones fundamentales: la conciencia de SER humano; nuestro sentido de DIGNIDAD, de sabernos iguales como humanidad; toda la SIMBOLOGIA que nos humaniza. Y es una tarea de la universidad, como institución preservadora y generadora de cultura, el impulsar estas expresiones.

En términos específicos, el humanismo universitario puede entenderse bajo estos puntos:



  1. Es el reconocimiento del ser humano como una unidad y totalidad, es decir, como un ser que existe formado de alma y cuerpo sin predominio de ninguna de las partes, siempre poseedor de ambas. Bajo esta perspectiva puede reconocer el humanismo que el hombre debe desarrollarse de manera integral, el cuerpo deja de ser visto como inferior, y su realidad espiritual es valorada reconociendo que ella es parte intrínseca de nuestro valor. Para una concepción educativa, esta totalidad del ser humano marca un claro rumbo a seguir, pues la formación que se ofrece debe tender sin rodeos a fomentar, o por lo menos a no segregar intencionalmente, ninguna de las dimensiones del hombre.

  2. Es el reconocimiento de que el ser humano existe en el mundo. Al reconocer al hombre como parte de la naturaleza, lo vuelve corresponsable en la conservación de ella. Se destaca la profunda dignidad del ser humano que lo coloca en un punto especial dentro de nuestro entorno, y se insiste en reconocer que la libertad es un elemento clave para lograr el desarrollo del ser humano en el mundo. Como consecuencia de ello, el mundo sólo adquiere su pleno significado y realización en torno al hombre8. Esta dimensión nos acerca a la construcción de una ética ambiental, tan necesaria en esta época.

  3. Derivado de los puntos anteriores, el reconocimiento de que el hombre representa el valor central en el mundo. La actividad desarrollada individual o colectivamente, las cosas que creamos con base en la ciencia y la tecnología, el placer que de manera cada vez más refinada parecemos buscar, o cualquier realidad que se piense, queda subordinada a convertirse en un valor que adquiere consistencia en función del desarrollo integral de la persona. Los valores, de acuerdo con Savater, son cualidades que tienen nexos con su pasado, que no lo determinan necesariamente en un sentido, pero que deben reconocerse para superarse. De aquí puede derivarse el compromiso social que acompaña al hombre a lo largo de toda su vida. El humanismo pretende sentar las bases de la dignidad humana, entre otros puntos, a partir de que se asume que el hombre existe de cierta forma de acuerdo a una experiencia social previa, que va determinando su forma de actuar; por ello insiste en la necesidad de reconocer los pasos previos para saber hacia donde orientar su crecimiento. La cultura clásica adquiere sentido en el humanismo en la medida en que ella es capaz de orientar la actuación de la persona.

  4. Es finalmente, el reconocimiento de que el ser humano debe formarse tanto individualmente como en una dimensión social para llegar a ser una persona. Cuando una de estos dos extremos se exagera, viene el riesgo de desbalancear al hombre y mujer que participan de un proceso educativo. El equilibrio, no está aquí en ser por momento individualista y por momentos colectivo, sino en ser conscientemente ambas cosas.

Todos estos elementos que desde una perspectiva sintética han delineado el campo del humanismo, encuentran un sentido de acción en el acto educativo. El reconocimiento de sí, la toma de conciencia, el saberse en el mundo; el responder desde la historicidad y desde el presente, son posiciones que la educación debe ir fomentando y recreando en el encuentro de cada paso por el aula. La formación de docentes humanista adquiere una connotación en esa dirección, y hacia allá debe ir concretando sus proyectos. Finalmente, el acto de educar humanista es un proceso que se encuentra regido profundamente por la emancipación, por la libertad y por la autoformación.

Al referirnos al humanismo, lo entendemos como la visión filosófica que entiende el valor primordial que el ser humano, individual y colectivo, posee intrínsecamente por su unidad indisoluble, el cual le permite reconocer y valorar a los demás seres con los que interactúa en los diversos ambientes de la vida; siendo así, el ser humano necesita de una gama variada de valores, pero el humanismo reconoce que todos ellos pueden ser considerados como valiosos en función del valor que representa la vida misma del hombre.

Luis Olmos9, al analizar la relación humanismo y currículo universitario, identifica nueve elementos específicos que impactan directamente a un diseño curricular. Plantea que los rasgos de una identidad humanista son:





  • la idea de la persona humana.

  • la idea de la verdad

  • la idea de la libertad del espíritu humano

  • la conciencia del otro

  • la dignidad de la ciencia

  • la educación como partera de espíritus

  • la apreciación del arte, la belleza y la palabra

  • la idea del bien y el amor

  • la coherencia de la vida.

Una forma de dar respuesta a esos planteamientos de educación universitaria integral, es definiendo o redefiniendo una filosofía educativa que espere de la educación algo más que una capacitación o una instrucción. Es cierto que los estudiantes deben aprender cosas del mundo, pero también deben saber cómo aprenderlas, como utilizarlas y como dignificar las relaciones entre los humanos y entre éstos y el planeta. En esencia, eso es lo que dice la megatendencia que marca la UNESCO.

2. FILOSOFÍA EDUCATIVA, MODELO EDUCATIVO Y DISEÑO CURRICULAR DEL CETYS UNIVERSIDAD
2.1 Filosofía institucional, sistema de valores. El CETYS y la educación humanista
El CETYS inicia formalmente el camino de la formación humanista en sus procesos educativos a partir de 1977, año en el que se redacta su Misión. “Es propósito del CETYS contribuir a la formación de personas con la capacidad moral e intelectual necesaria para participar en forma importante en el mejoramiento económico, social y cultural del país.”10

Lo anterior significa un paso trascendental en la búsqueda de su identidad como institución educativa y, por ende, de su filosofía. Declara su vocación netamente humanista, pues es la persona, no el profesionista, la prioridad del proceso educativo. Cabe igualmente destacar la confirmación del sentido social que tiene la educación: contribuir, a través de sus egresados, al mejoramiento de la sociedad. Por otra parte, se delinea un perfil genérico de sus profesionistas, cuyos componentes son, al lado de una capacidad intelectual, “…aquellos valores que tradicionalmente han sido considerados como básicos para que el hombre pueda vivir en sociedad en forma pacífica y satisfacer las necesidades que su capacidad laboriosa le permite.”11

Por último, este documento señala que la existencia de nuestra institución se justifica en la medida en que se va logrando la excelencia sobre la base de los valores que acepta y promueve: libertad, búsqueda de la verdad, respeto a la dignidad humana.

La evolución del planteamiento filosófico de la Misión es visible. En el Plan de Desarrollo 1982-1985, se retoma la convicción de la necesidad de una mayor precisión de la filosofía educativa o la Misión y de los objetivos institucionales, establecidos en lo que ahora se denomina “Declaración de Principios del CETYS”.

Son varios los elementos dignos de resaltar. En primer término, hay un agregado muy significativo en el contenido de la Misión: en cuanto ingrediente fundamental en la formación de la persona, es incorporada la capacidad moral que pretende generar no sólo profesionistas altamente capacitados, sino también hombres y mujeres valiosos.

Acorde a lo anterior se establece un modelo educativo sustentado por la definición de Principios y la Misión. En tal modelo se destaca la educación valoral, científica y cultural, bajo la rectoría de dos principios: calidad educativa y búsqueda permanente de la excelencia.

En 1991, el eje maestro de la filosofía institucional constituido por la Misión, es sometido a un análisis con miras a una actualización integradora. Ello representó un avance muy significativo, pues se agrega una explicitación al texto de la Misión y principios, donde se abordan conceptos fundamentales que enseguida son enunciados.

Una concepción de la persona humana es bosquejada por primera vez, al menos en forma integral y esquematizada. La dualidad de materia y espíritu conforman el sustrato substancial de la persona, acorde a la tradición Judeo-Cristiana. Sobre ese basamento son explicitadas las dimensiones fundamentales de la persona: la racionalidad como definitoria de su naturaleza específica que la hace trascender sobre lo puramente físico o corpóreo; la individualidad que hacen del humano un ser único, irrepetible e insustituible; la sociabilidad connatural que no sólo no se opone al individuo, sino que es condición indispensable para que aquél pueda lograr su realización, es decir, lo social e individual mutuamente se incluyen, se necesitan y complementan; la libertad, considerada como valor fundamental, es el medio más propio que el ser humano tiene para su realización, teniendo sólo como límites aquellos que le imponen su propia naturaleza, la búsqueda del bien común y la justicia. Derivados de la dignidad de la persona están todos los derechos humanos, mismos que son inalienables y deben ser respetados; aparejadas a los derechos, están las obligaciones que exigen su cumplimiento.

Es de subrayarse el concepto de educación, entendida como un proceso interminable de perfeccionamiento de la persona en todas sus dimensiones. Es, pues, la tarea de hacernos cada vez más humanos. Esto no es posible sin la contribución de otras personas. En este proceso, el verdadero protagonista es el educando, en cuanto sujeto y destinatario de la educación. El educador, en consecuencia, está al servicio de aquél, ejerciendo una función subsidiaria: complementaria, no supletoria, y encaminada a la autonomía y autosuficiencia del educando.

En consonancia con lo anterior, el CETYS se redefine a la luz de su Misión, reasume su vocación y clarifica su papel y compromiso frente a los retos y oportunidades que el nuevo mundo plantea en los albores del presente siglo y del milenio. En cuanto Universidad, busca ser un agente civilizador, responsable y comprometido, mediante sus funciones básicas que deberán inspirarse y guiarse por los siguientes lineamientos:




  1. Excelencia como estilo de vida y acción.

  2. Primacía de la Ética sobre la Técnica, ésta al servicio del ser humano.

  3. Respeto a la dignidad de la persona y a los derechos humanos.

  4. Afirmación de la libertad como principio que sustenta el orden y la dinámica sociales, así como la solidaridad en respuesta a los problemas sociales.

  5. Construir profesionalmente una civilización de calidad humana, donde el tener esté al servicio del ser.

  6. Orientar la educación informal y los medios de comunicación al servicio de la persona y la convivencia social.

  7. Primacía de la reflexión sobre la información.

En el año 2003, el Rector advierte que el documento de la Misión considera más de 24 cualidades valorativas y que se hace necesario redefinir la identidad del CETYS a partir de esa Misión. Es por ello que un equipo de trabajo se da a la tarea de generar un sistema de valores para CETYS, entendiendo a éste, de acuerdo a Milton Rokeach12 como …” una organización permanente de creencias respecto de modos preferibles de comportamiento, a lo largo de una escala que establece la importancia relativa de cada uno”. La necesidad de contar con un sistema, según Ana Hirsch13, radica en 4 puntos muy concretos:




  • Estructuran una visión del mundo, el sentido y los proyectos de vida;

  • Permiten tomar una postura ante cualquier situación o evento social, actúan como parte central de la conciencia moral, estética, afectiva y cognoscitiva;

  • Son un modelador básico de las relaciones humanas, porque se convierten en un criterio de juicio, preferencia y elección;

  • Contribuyen a la formación de la identidad, integración y adaptación social.

Si bien es cierto que nuestra Misión puede responder a estos planteamientos de manera muy genérica, también lo es que falta hacer un esfuerzo para precisar cuáles de aquella veintena de cualidades valorativas, son los que debemos traducir en programas, proyectos y estrategias de trabajo para desarrollar en corto, mediano y largo plazo.


El sistema de valores del CETYS se compone de los siguientes: libertad, justicia, espiritualidad, belleza, bien, verdad. Su relación con las cualidades valorativas se puede apreciar en la siguiente lámina. Habrá que destacar que tanto el perfil de egreso como los propios programas de las actividades académicas, incorporan actividades de aprendizaje para su vivencia.

Por último, es necesario matizar que toda la filosofía educativa de una institución posee una parte vital, inamovible, que marca el sello propio, y al mismo tiempo, tiene otra parte dinámica, que requiere estar en consonancia con el tiempo y las circunstancias que le toca vivir. Ese es el proceso vital de cualquier institución que quiere ser fiel a sí misma y a sus principios.



A su vez, esto mismo genera compromisos, porque no se puede ser coherente con este esfuerzo formativo si uno mismo no se forma día a día, y la tarea queda inconclusa si no hemos trasmitido a nuestros estudiantes la visión social que debe tener su formación.






2.2. Modelo educativo CETYS
2.2.1. Principios filosóficos.
Determinan el tipo de persona que se quiere formar, en este caso se dimensiona a la educación como un proceso claramente intencionado hacia la formación integral y está explícita y detallada en la Misión del CETYS. Como se planteaba en el apartado anterior, seis valores se pretenden vivir o fomentar de manera intencionada en la comunidad educativa: libertad, justicia, espiritualidad, belleza, bien, verdad.
2.2.2 Los cuatro principios pedagógicos del modelo educativo
Definen la forma en que se realiza el proceso educativo:


  1. Aprender a aprender

Habilidad que manifiesta el estudiante para identificar y administrar estrategias cognitivas y meta cognitivas, que lo lleven a la adquisición de nuevos conocimientos, destrezas y competencias de forma autónoma, independiente y auto regulada.
Conductas observables en el estudiante:


  • Identifica y administra sus procesos de aprendizaje (nivel meta cognitivo)

  • Emplea estrategias pertinentes a cada situación.

  • Diseña y ejecuta su propio plan de trabajo adecuándolo a cada situación.

  • Capta las exigencias de la tarea y responde consecuentemente a las mismas.

  • Examina y valora sus propias realizaciones identificando aciertos y corrigiendo errores

  • Hace inferencias y genera deducciones.

  • Transfiere contenidos e ideas de un ámbito a otro.




  1. Aprender habilidades y destrezas

Conducta que manifiesta el estudiante para adquirir y desarrollar competencias funcionales con base a la aplicación y abstracción del conocimiento logrado, para la formulación y solución de problemas de cualquier índole, ya sea de manera individual o grupal.
Conductas observables en el estudiante:


  • Manifiesta interés para encontrarle aplicación al conocimiento.

  • Aplica el conocimiento a través de una práctica de laboratorio o proyecto.

  • Identifica y formula problemas.

  • Identifica y construye soluciones a problemas haciendo acopio de los instrumentos adecuados.

  • Genera aplicaciones de conceptos fuera del ámbito natural de éstos.

  • Crea y deduce alternativas de solución para problemas de índole diversa.

  • Ejecuta procedimientos y metodologías correctamente.

  • Utiliza instrumentos en forma adecuada.




  1. Aprender a convivir

Conducta observable y permanente en el estudiante en un contexto grupal o comunitario, en el que la tolerancia, la equidad y la justicia deben darse en un marco de comprensión recíproca para el logro de metas, a través de proyectos comunes en los cuales la interdependencia debe ser un rasgo característico fundamental.
Conductas observables en el estudiante:


  • Manifiesta disposición para el trabajo en equipo, dentro y fuera del ámbito académico.

  • Expresa con libertad sus opiniones.

  • Muestra apertura a la crítica.

  • Retroalimenta, amplía o replica con reconocimiento y respeto.

  • Llega a acuerdos y establece consensos.

  • Respeta acuerdos y consensos establecidos.

  • Manifiesta solidaridad y compromiso hacia el logro de metas comunes.

  • Procura mantener la integridad del equipo.

  • Identifica los elementos básicos del trabajo en equipo.




  1. Aprender a ser y a bienser

Búsqueda permanente del estudiante en su interacción con el entorno para descubrirse como persona, construir su individualidad y desarrollar su autonomía mediante la reflexión y la identificación de sus valores, los cuales deberán estar en armonía con el mundo que le rodea.
Conductas observables en el estudiante:


  • Manifiesta un pensamiento autónomo y crítico.

  • Manifiesta congruencia entre lo que dice y lo que hace.

  • Elabora juicios propios.

  • Muestra sensibilidad al arte en sus distintas manifestaciones.

  • Tiene conciencia de la trascendencia de sus actos.

  • Busca el equilibrio en todos los aspectos de su persona (cuerpo, mente y espíritu).

  • Identifica su escala de valores.

  • Identifica valores y contra valores en las personas.

  • Toma decisiones en el plan personal y asume las consecuencias.

  • Muestra sensibilidad ante las situaciones favorables y desfavorables de sus semejantes.

  • Muestra disposición hacia el trabajo comunitario.


2.2.3 Matices del modelo educativo.
Son los elementos distintivos que la institución pretende impulsar más fuertemente en un periodo determinado y su principal punto de referencia son tanto la filosofía institucional como los principios pedagógicos. Más que ningún otro, los matices se deben ver claramente reflejados en el diseño de los planes de estudio.

Partiendo de que todo estudiante CETYS debe ser parte de una cultura donde se vivan y fomenten valores, donde exista una cultura de la investigación y como consecuencia, una cultura de la información, así como el desarrollo de habilidades y destrezas, los matices de las carreras profesionales que operarán a partir de agosto de 2004, son:





  • Actitud emprendedora.

  • Vinculación social y laboral.

  • Mejora continua.

  • Internacionalización.



2.3 Currículo CETYS y matices de la formación.
El diseño curricular de las carreras universitarias de CETYS, se basa en la identificación de tres ejes concretos: el de formación general, el de formación básica en campo determinado del conocimiento, el de formación específica en una carrera. Pasamos a describir cada uno:

  1. Eje de Formación General. Es el eje introductorio de cada uno de los programas académicos. Se define como el conjunto de actividades académicas que todo estudiante debe cursar y que le generan conocimientos, habilidades y destrezas que el egresado de cualquier profesión debe saber, debe tener y debe saber usar. Conforman el eje un total de nueve actividades académicas: Habilidades del Pensamiento, Comunicación Avanzada en Español, Ser Humano y Medio Ambiente, Ser Humano, Historia y Sociedad, Ser Humano y Ética, Globalización y Desarrollo Económico, Comunicación Avanzada en Inglés, Cultural I y Cultural II. El porcentaje que representa de un plan de estudios es cercano al 20%. Además, por la naturaleza de las actividades académicas, la intención de flexibilizar el currículo, administrar de una mejor manera el plan de estudios y la de impulsar valores concretos, la mayor parte de estas actividades académicas aparecen en los primeros semestres.

  2. Eje de Formación Básica. El CETYS ha definido desde su organización académica tres colegios: de ingeniería, de administración y negocios y de ciencias sociales y humanidades. La organización se basa en el tipo de programas académicos que se ofrecen. Este eje comprende el conjunto de actividades académicas que son propias de un campo de conocimiento. El porcentaje que representa de un plan de estudios es variable de acuerdo al programa académico (entre el 30 y 40%). El enfoque de las actividades académicas permiten que el grueso de las mismas se ofrezcan hacia la mitad de la carrera.

  3. Eje de Formación Profesional La orientación del eje va enfocada hacia las actividades académicas encaminadas al desarrollo de habilidades profesionales, por tal circunstancia, el mayor volumen de actividades académicas se ubican hacia la parte final de la curricula. De acuerdo a la naturaleza del programa, el porcentaje de este eje podrá llegar hasta un 40% pero no menos del 25.

El diseño curricular por ejes permite establecer una mejor administración del plan de estudios. Se destaca también en el diseño que cada programa tiene una total de 42 actividades académicas, que 40 de ellos deberán cursarse en 64 horas y que el número de créditos para esas 40 son exactamente los mismos.

Este diseño curricular, con el que el CETYS trabaja a partir de agosto de 2004, se esquematiza a continuación



El esquema sintetiza los elementos centrales que se han descrito en este capítulo: un modelo filosófico que pone en el centro a la persona humana; el modelo educativo que reivindica el papel de la educación centrada en el que aprende; los matices que pretenden imprimir en el estudiante y posteriormente egresado, habilidades y destrezas que lo lleven a actuar en un marco internacional, a tener una actitud emprendedora, y a generar actitud y valores en un marco de vinculación social. Así mismo, la distribución de actividades académicas por eje, el concebir la propuesta del plan para cursarse en un promedio de 8 semestres. El esquema también sugiere que el estudiante cumpla con el requisito de obtener 500 puntos en un examen de inglés similar al TOEFL (ver capítulo 4) antes de llegar al quinto semestre; a partir de éste, debe empezar sus prácticas profesionales, posteriormente el servicio social, llevar un curso integrador y prepararse para un examen general de licenciatura. Cumpliendo con todos esos requisitos, tendrá la titulación automática.





3. PERFIL GENÉRICO DEL EGRESADO de CETYS Universidad


3.1. Elementos que sustentan el perfil genérico.
La finalidad del acto educativo en el CETYS es la formación integral de los estudiantes, entendida ésta como el potenciar habilidades, desarrollar la sensibilidad, manejar y generar conocimiento, y que interioricen en su papel como alumnos, profesionistas y personas, el compromiso, la voluntad y la actitud para ser partícipes positivos en el escenario de lo social y de lo laboral.

El punto de partida para iniciar el proceso que nos lleve a la formación integral, es la MISION DEL CETYS.

El segundo elemento que se perfila hacia el desarrollo de la formación integral, y que directamente se desprende de los postulados de la MISION, son los conceptos que sustentan el Modelo Educativo del CETYS, descrito ya en capítulos anteriores, cuyos conceptos centrales son:
Principios filosóficos contenidos en la Misión del CETYS: contribuir a la formación de personas con la capacidad moral e intelectual necesarias para participar en forma importante en el mejoramiento económico, social y cultural del país.
Principios pedagógicos:


  • Aprender a hacer (aprender habilidades y destrezas)

  • Aprender a aprender

  • Aprender a convivir

  • Aprender a ser

Un curriculum determinado, entendido no sólo como los planes de estudio en sus ejes curriculares y co-curriculares, sino también como el diseño y puesta en práctica de otros programas educativos que permitan lograr mejor los objetivos de cada carrera, debe responder a estos preceptos del modelo. Es decir, ninguna actividad académica por sí sola es capaz de desarrollar todos esos conceptos, pero bien es cierto que en la estructura de los contenidos, en la metodología de trabajo de cualquier materia y programa extra-curricular, y sobre todo en la forma de hacer las cosas, en la forma de vivir, se deben ver reflejados esos principios.

Los Matices.

El tercer nivel de concreción que planteamos para desarrollar la formación integral, son los matices de la educación universitaria en el CETYS, con sus elementos fundamentales:



  • Actitud emprendedora

  • Vinculación social y laboral

  • Mejora continua

  • Internacionalización


El perfil de egreso.

El cuarto nivel en la búsqueda de la formación integral de los estudiantes son los perfiles de egreso. Para fines de los planes de estudio, se dividen en dos niveles: el Perfil Genérico, que se define como aquel conjunto de cualidades, actitudes y habilidades que se desea tenga el egresado de cada una de las carreras que ofrece el CETYS. Como se aprecia, el Perfil Genérico, por su condición de abarcar todas las carreras, hace énfasis en las cualidades y actitudes, así como en las habilidades formativas de los egresados. El segundo nivel es el Perfil Específico de las carreras, que, a diferencia del primero, es sustancialmente más preciso en los conocimientos y habilidades concretas que deberá tener el egresado de una carrera determinada.






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