Esquema desarrollado documento : GÉnero y políticas públicas



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Hogares

1998

1999

2000



%



%



%

Total
No pobres
Pobres

4.900.496
2.727.213
2.173.283

100
55.7
44.3

4.980.543
2.789.104
2.191.439

100
56.0
44.0

5.000.526
2.795.294
2.205.232

100
55.9
44.1

No extremos
Extremos

1.288.028
885.255

26.3
18.1

1.309.883
881.556

26.3
17.7

1.170.123
1.035.109

23.4
20.7



Fuente: INE,2001.




Cuadro VI



Distribución del número de personas provenientes de hogares pobres.

1998-2000


Personas

1998

1999

2000



%



%



%

Total
No pobres
Pobres

23.246.138
11.582.760
11.663.378

100
49.8
50.2

23.476.964
11.550.950
11.926.014

100
49.2
50.8

23.635.331
11.693.920
11.941.411

100
49.5
50.5

No extremos
Extremos

6.853.321
4.810.057

29.5
20.7

7.148.637
4.777.377

30.4
20.3

6.263.971
5.677.440

26.5
24.0


Fuente: INE, 2001.

El término “feminización de la pobreza”, aportado por Pearce en 1978, describe cómo al analizar la situación de los pobres en Estados Unidos se encuentra “(1) un predominio de las mujeres entre los pobres y (2) el impacto no fortuito con sesgo de género, de las causas de la pobreza –sean las que fueren en contextos específicos, locales, regionales y nacionales” (Anderson, en Castillo, 1998:2). Según el Banco Mundial, una de las conclusiones claves que arroja la investigación es que “la inequidad de género retarda el desarrollo económico y la reducción de la pobreza” (Banco Mundial, 2003:5). El tema ha sido tratado en forma destacada en diferentes acuerdos internacionales y regionales: Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995); Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994); IV Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995); VI Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social del Caribe, organizada por la CEPAL (Mar del Plata, 1994).


Recomendaciones para superar la brecha entre educación y empleo femenino:
En Venezuela ha sido difícil que los organismos encargados generen cifras diferenciadas por sexo, a pesar del convenio firmado entre el actual INE y el Instituto Nacional de la Mujer en 1999. Esta limitación en los datos dificulta cuantificar la situación de las mujeres con relación a la pobreza. Algunas medidas propuestas para superar la brecha existente entre educación y empleo femenino y para derrotar la llamada feminización de la pobreza son:


  • Revisión de leyes y procedimientos administrativos para garantizar que las mujeres accedan a los recursos económico-financieros y a la tecnología para su plena incorporación al mercado laboral.

  • Promover servicios sociodomésticos para las familias más pobres.

  • Promover la organización de las mujeres en el sector informal, garantizar mayor acceso al crédito y a la comercialización.

  • Garantizar programas de formación y capacitación que orienten a las mujeres hacia actividades no tradicionales.

  • Promover y consolidar programas de protección de las madres trabajadoras (guarderías, salas de lactancia, higiene y seguridad industrial) (Ver cuadro IV). (Castillo, en Quintero (coord.), 2003).

  • Las referidas en el Plan Nacional de la Mujer 1998-2003 en el área estratégica: Pobreza, Economía y Trabajo (ver cuadro IV).


IV. b. Género y Poder Político.
En ninguna región del mundo en desarrollo las mujeres son iguales a los hombres con relación a los derechos legales, económicos y políticos. La brecha en el acceso y control de recursos, en oportunidades económicas y en poder político es general9. Es por esta razón que dentro de las ocho Metas de Naciones Unidas para el Desarrollo del Milenio, proclamadas en la Declaración del Milenio firmada en septiembre de 2000, la número tres es promover la equidad de género y el empoderamiento de la mujer. Uno de los tres indicadores de este logro es la proporción de mujeres parlamentarias electas en cada uno de los países (Banco Mundial, 2003).

En Venezuela, durante la elección de 1998 para los/as diputados/as del Congreso -las únicas realizadas aplicando el sistema de cuotas10- fueron electas 24 mujeres diputadas, lo cual representa un 11,6 % del total de los miembros de la Cámara. Esto representó un aumento considerable en relación al 6 % de diputadas elegidas para 1993. En el Parlamento electo en el año 2000 después de la Asamblea Constituyente, fueron elegidas 17 mujeres, lo cual representa el 10,3 % del total de diputados/as, una cantidad menor a la de las elecciones de 1998.


En este caso, se recomienda continuar la lucha jurídica para volver a habilitar el artículo 144 de la Ley Orgánica del Sufragio y de la Participación Política; así mismo, se debe incorporar en la nueva Ley de Procedimientos Electorales las cuotas de participación política de las mujeres; apoyar la exigencia de la cuota mínima no sólo para los cargos políticos de elección popular sino también para los cargos de elección o designación de los partidos; desarrollar programas de motivación para la participación política de las mujeres en los puestos de elección popular, así como en cargos directivos de gremios y sindicatos (Codetta y Rosales, 2003).

III. d. Salud Sexual y Reproductiva.
Según datos del MSDS para el año 2001, la tasa de mortalidad general en Venezuela se ubicó en 4,46 por mil. Para el año 2000, la primera causa de muerte eran las enfermedades del aparato circulatorio con 20,97%, seguidos del cáncer con 14,43%, enfermedades cardiovasculares con 7,48% y luego accidentes de todo tipo con 7,48%. La misma institución sostiene que “la salud sexual y reproductiva es el área que aglutina importantes problemas de salud pública sobredeterminados por condiciones socioeconómicas estructurales, por lo que son también problemas sociales. Entre ellos destacan: embarazos en adolescentes; embarazos indeseados y baja cobertura de planificación familiar; la mortalidad materna e infantil por causas prevenibles; la alta incidencia de cáncer cérvico uterino, de mama y de próstata; las infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA; la violencia doméstica y sexual (MSDS, 2003b:8).
Otros datos publicados por el MSDS (2003b:8) dan a conocer que los niños y niñas entre 0 y 9 años, quienes representan el 21% de la población venezolana, presentan como principales causas de mortalidad los accidentes de todo tipo, principalmente en los varones. Sin embargo, es de hacer notar que según un estudio llevado a cabo por San Juan (en Banco Mundial, 2001:73, traducción popia), “del total de muertes violentas ocurridas en Caracas entre 1986 y 1997 (excluyendo los accidentes de tránsito) en las cuales las víctimas eran del sexo femenino, cerca del 40% tenían menos de 4 años y alrededor del 10% tenían entre 5 y nueve años, lo que indica que el 50% de los accidentes son sufridos por niñas de menos de nueve años. Para las niñas de 0 a 9 años la probabilidad de sufrir accidentes aumenta en un 100%, evidenciando que la violencia hacia la mujer comienza a muy temprana edad ya sea a través de la agresión directa, la negligencia o la falta de protección”. Otra investigación realizada por la misma autora evidenció que en el rango de edad de 0 a 4 años el porcentaje de homicidios contra niñas es del 5%, mientras que para los niños es 0 (San Juan, 2003). Otras causas de mortalidad infantil son: enfermedades infecciosas y parasitarias, diarreas, desnutrición, infecciones en el período perinatal e infecciones respiratorias y el VIH/SIDA mediante transmisión vertical de la madre (MSDS/UNFPA/OPS, 2003b:9).
En el período de la adolescencia (de los 10 a los 19 años) existen importantes diferencias relacionadas con el sexo y la edad. Según el anuario de mortalidad del MSDS de 1999, ese año se registraron 3.302 muertes en dicho rango de edad. De éstas, 933 (28,26%) equivale al sexo femenino, y 2.369 (71.74%) al sexo masculino. Para el año 2000 la tasa bruta de mortalidad de adolescentes entre 15 y 19 años evidencia que los hombres de esa edad mueren cuatro veces más que las mujeres, teniendo ellos una tasa de mortalidad de 2,24 y ellas una de 0,55. Las principales causas de muerte son: accidentes de todo tipo (especialmente automovilísticos), violencia (especialmente homicidios) y tumores. La mayoría de estas causas están estrechamente ligadas a conductas de riesgo (MSDS/UNFPA/OPS, 2003b:19).
Cuadro VII

Mortalidad en Adolescentes Según Grupo de Edad y Sexo en Venezuela. 1998




Edad

Sexo

Masculino
N° %

Sexo

Femenino
N° %


Total

10 a 14 años


609


59


410

41


1.019

15 a 19 años


1760


77

523


23


2.283




Fuente: MSDS/UNFPA/OPS, 2003a.
En el grupo de 20 a 59 años de edad, que representa el 49% de la población venezolana, las principales causas de muerte son las enfermedades del corazón, el cáncer cérvico-uterino y de próstata, el VIH/SIDA y los accidentes y homicidios. Estos últimos constituyen las principales causas de muerte en el sexo masculino.
Al analizar los datos de mortalidad adolescente y adulta desde la perspectiva de género, y muy específicamente en lo relacionado con los patrones culturales de construcción de la masculinidad y el varón como factor de riesgo, se evidencia la necesidad de implementar programas de prevención y atención que tomen en cuenta esta perspectiva. Según el MSDS, “la problemática de las causas externas de muerte en los varones y la violencia intrafamiliar en mujeres [...] demuestran que además de las condiciones sociales y económicas que pueden estar incidiendo, se amerita una revisión profunda de la construcción de la masculinidad como un factor de riesgo para la salud de las mujeres” (MSDS, 2003b:12).
Según datos aportados por el Comité de Prevención y Control de la Mortalidad Materna e Infantil del MSDS, ha habido un aumento en las cifras de mortalidad materna desde el año 1998 (ver Gráfico 1). Las causas más frecuentes de muerte materna son: complicaciones relacionadas con el parto y puerperio (50%), edema proteinuria y trastornos hipertensivos (35%), y embarazos terminados en aborto (14%). La mayoría de las causas asociadas a la mortalidad materna son prevenibles con un adecuado control prenatal.

*Datos provisionales.


Fuente: MSDS, 2003.

Con relación a la epidemia del VIH/SIDA, los adultos entre 25 y 39 años representan el 60% de los casos, con un aumento de los casos femeninos desde 1992 (MSDS/UNFPA/OPS, 2003b:15).


Cabe señalar que tres de las metas señaladas por Naciones Unidas para lograr la equidad de género en el milenio son: reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir el VIH, la malaria y otras enfermedades (Banco Mundial, 2003).

III. d.1.-Salud Sexual y Reproductiva Adolescente.



III. d.1.1. Embarazo en Adolescentes.
Generalmente, la fecundidad adolescente es la forma en que se mide el índice de embarazos en la adolescencia. Según algunos autores (Guzmán et. al., 2001), esto puede ser incorrecto pues en muchos países, especialmente en Latinoamérica y el Caribe, existe una alta tasa de aborto inducido en adolescentes. Por esta razón, al analizar el asunto del embarazo en adolescentes se debería tomar en cuenta la información sobre la fecundidad y también la relacionada con el aborto11.
La tasa de fecundidad en adolescentes en Venezuela no es de las más altas de Latinoamérica, pero tampoco de las más bajas (ver Gráfico 2). Venezuela se encuentra entre los países de la región “que bajaron su fecundidad adolescente a partir de 1990, pero que tuvieron tasas de asenso o estables antes de esa fecha12 . Sin embargo, mientras la tasa de fecundidad de la población venezolana ha disminuido (de 4,22 hijos por mujer en 1977 a 2,7 en 1998), su reducción en el grupo de mujeres de 15 a 19 años ha sido mínima con relación a los demás grupos etáreos (Jiménez y Yañez, 2002) (Ver Cuadro VIII).


Fuente: Guzmán et.al, 2001.




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