Esquema desarrollado documento : GÉnero y políticas públicas



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Cuadro IV




ÁREA ESTRATÉGICA

Plan Nacional de la Mujer 1998-2003 (aspectos relacionados con los asuntos tratados en esta investigación)

LÍNEA DE ACCIÓN

SALUD








  • Promoción de programas de investigación actualizada a nivel intersectorial que permitan tener un diagnóstico adecuado sobre la salud de la mujer en sus distintos ciclos evolutivos.

  • Coordinación de acciones para la inclusión en la normativa de enfermedades de denuncia obligatoria, los casos de cáncer uterino y mamario, violencia física, psicológica y abuso sexual; así como las referidas a salud mental, a fin de obtener un perfil epidemiológico de la mujer afectada por esas patologías a nivel nacional, regional y local.

  • Diseño de indicadores estadísticos para la recolección de información sobre causas, consecuencias y frecuencia de los hechos de violencia intrafamiliar y fuera del grupo familiar.

  • Promover la priorización de programas de pesquisa, diagnóstico precoz y atención de cáncer de cuello uterino y mamas.

  • Apoyo de las redes interinstitucionales (ámbitos público, privado y ONG´s) e intersectoriales en los distintos niveles del gobierno, para la coordinación de planes operativos en materia de planificación familiar, salud reproductiva y salud mental.



EDUCACIÓN





  • Fortalecimiento del programa “Educando para la Igualdad”, a través de la evaluación y actualización de su contenido y estrategias de ejecución.

  • Asegurar a la población general y en especial las niñas y mujeres su permanencia en el sistema educativo formal, a través de acciones intersectoriales.

  • Desarrollo de programas de formación y capacitación a docentes con enfoque de género, en los distintos niveles y modalidades del sistema educativo, de manera que éstos se constituyan en facilitadores de “Educando para la Igualdad”.

  • Sensibilización de todas las autoridades del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, Consejo Nacional de Telecomunicaciones y Medios de Comunicación Social, para que se incorpore en los textos escolares y programas televisivos y radiales una imagen de la niña y el niño equilibrada y libre de estereotipos.

  • Promoción de programas de educación y desarrollo de estrategias didácticas, que sensibilicen y capaciten al personal docente acerca de las consecuencias negativas que generan en el proceso formativo de la niña y el niño las prácticas tradicionales impuestas por las costumbres, reforzadoras de actitudes discriminatorias entre los géneros.




(Continúa)




ÁREA ESTRATÉGICA


Plan Nacional de la Mujer 1998-2003 (aspectos relacionados con los asuntos tratados en esta investigación)


LÍNEA DE ACCIÓN


POBREZA,

ECONOMÍA Y TRABAJO





  • Motivación a los representantes de las universidades públicas y privadas, centros de investigación especializada y ONG´s, para que incluyan en sus líneas de investigación el tema “Mujer Trabajadora”.

  • Orientación de programas nacionales, regionales y locales de fortalecimiento y apoyo a la microempresa y otras actividades económicas, adecuadas a cada región, liderizadas por mujeres excluidas del sector laboral formal.

  • Promoción de programas de formación gerencial y crecimiento personal para mujeres microempresarias y de pequeñas y medianas empresas, que les facilite el acceso al financiamiento y comercialización.

  • Ampliar la cobertura del Programa Multihogares y Hogares de Cuidado para la atención de los hijos de las mujeres trabajadoras.

  • Incorporar la visión de género a los Programas de Capacitación para el Trabajo.

  • Exigir el cumplimiento de la normativa legal referida al establecimiento de guarderías infantiles en las empresas públicas y privadas.

  • Promover acciones intersectoriales para el desarrollo de programas que atiendan los problemas de las “Trabajadoras Amas de Casa” no renumeradas. Debe garantizarse la protección de ellas a través del Sistema de Seguridad Social, cualquiera sea la forma que este adopte, apoyándose en las investigaciones que se hagan al respecto.





PARTICIPACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA




  • Inclusión del enfoque de género en todos los Planes de Políticas Públicas, como estrategia de desarrollo del país.

  • Coordinación de acciones con las instancias respectivas, que facilite la aprobación de la propuesta para incluir en el Proyecto de Reforma de la Ley del Sufragio presentada por el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU) en el Congreso de la República (Ver nota al pie N° 5).

  • Impulsar investigaciones que permitan conocer las causas que limitan la participación representativa de la mujer en todas las instancias del poder a nivel nacional y local; así como también que faciliten la construcción de un perfil político de la mujer dentro del enfoque de género.



(Continúa)



ÁREA ESTRATÉGICA


Plan Nacional de la Mujer 1998-2003 (aspectos relacionados con los asuntos tratados en esta investigación)


LÍNEA DE ACCIÓN

VIOLENCIA





  • Coordinar acciones para la incorporación al sistema de vigilancia epidemiológica del Ministerio de Salud y Desarrollo Social los hechos de violencia intrafamiliar y sexual, a fin de conocer su prevalencia, difundirlos y diseñar métodos de prevención.

  • Coordinación de acciones intersectoriales para la creación de albergues o casas de refugio para la atención inmediata de las víctimas de actos de violencia en cualquiera de sus formas.*

  • Coordinación interinstitucional a fin de unificar y organizar los casos policiales registrados en los distintos organismos receptores de denuncia, para el control de los casos relacionados con la violencia hacia la mujer y la niña en todas sus formas.

  • Promoción dentro de las comunidades de redes de ONG´s de solidaridad para la ayuda de las mujeres y las niñas víctimas de violencia.

  • Promover acciones para la creación y ampliación de servicios de rehabilitación y prevención, tanto para víctimas como para victimarios.**

  • Promoción de investigaciones cuantitativas y cualitativas interinstitucionales sobre violencia intrafamiliar, destacando causas y consecuencias, a fin de diseñar estrategias y acciones para su prevención.


* “Aún habiendo sido creados dos refugios por el Instituto Nacional de la Mujer, las organizaciones que hacemos atención de casos no tenemos claridad en los mecanismos establecidos para acceder a los refugios. Tenemos además la preocupación de que al parecer uno de ellos no está en funcionamiento” (Muñoz , en Coddetta y Rosales (comps.), 2003).



**En Venezuela no existen organizaciones gubernamentales ni colectivos de hombres que trabajen en la atención de hombres agresores. Sólo AVESA y FUNDAMUJER prestan asistencia a hombres en el contexto de la asistencia a la mujer (PNUD/AVESA, 1999).

IV. Género. Educación, Empleo, Salud y Poder Político.
IV. a. Género y Educación.
La cifra de atención a nivel preescolar para los años 1995, 96 y 97 no llegaba a cubrir ni el 40% de la población comprendida entre los 3 y 5 años de edad. En las zonas urbanas marginales y rurales la cobertura era aún menor (PNUD/Avesa, 1999). Para el período 1998-1999, la tasa de matriculación fue del 44,28 %, lo cual indica una mayor cobertura, aunque todavía insuficiente (INE/PNUD, 2002). Esta situación tiene consecuencias importantes para las madres, puesto que al tener que dedicarse al cuidado de los y las niños/as, ven limitadas sus oportunidades de trabajo y de participación pública. Ampliar la cobertura de este nivel educativo, especialmente en los sectores más pobres, será muy positivo para los y las propios/as niños/as y a la vez contribuirá a mejorar las oportunidades de empleo y participación de las mujeres.
A nivel de Educación Básica, la cobertura aumentó de 35,65 % en 1970 a 63 % en 1990, pero entre ese año y 1997 disminuyó a 50 %. Para 1997, dos venezolanos/as de cada diez entre 7 y 14 años estaban fuera del sistema escolar (PNUD/Avesa, 1999). Con relación a la brecha entre niños y niñas en este nivel educativo, para el período 1995-19977 se observa una pequeña desproporción a favor de los niños. En el año 2000 se habían matriculado en Educación Básica 2.166.821 niños (50,4%) y 2.132.850 niñas (49,6%) (MSDS/UNFPA/OPS, 2003a). En el período 1998-1999, la tasa de matriculación general aumentó al 84,90 %, con una tasa de deserción del 9,1, y el porcentaje de repitientes fue del 8,22 %. La tasa de matriculación para el nivel de Educación Media Diversificada es dramáticamente inferior a la de Preescolar y Básica; en el período 1998-1999 se matriculó el 24,71 %, con una tasa de deserción del 8,1 % (INE/PNUD, 2002).
La socialización de los géneros representa oportunidades y obstáculos distintos para hombres y mujeres con relación a los costos de la deserción escolar. Las niñas que abandonan la escuela para ayudar en casa con las tareas domésticas y el cuidado de sus hermanos tienen muy pocas oportunidades de desempeñarse en otros oficios durante su vida adulta; las niñas que se quedan en la escuela tienen más posibilidades de entrar al trabajo productivo. Pero al formar su propia familia enfrentarán el dilema de escoger entre dedicarse a las tareas domésticas o al trabajo renumerado. En términos de la relación entre deserción escolar y retorno a capital humano, las niñas pagan mayores costos que los niños por dejar temprano la escuela. Sin embargo, el hecho de que socialmente esté legitimado el papel de proveedor económico para los hombres puede significar que si no pueden responder a ese rol asuman conductas de riesgo para sí mismos, y/o para las personas de su entorno, y/o para su familia: consumo de alcohol, conductas violentas, entre otros.
A nivel de Educación Media, Diversificada y Profesional, tenemos que para el año 2000 se matricularon 172.145 varones (42.95 %) y 228.649 hembras (57.5%) (MSDS/UNFPA/OPS, 2003a). Según el censo de 1990, el 57,3 % de los/as inscritos/as en la universidad eran mujeres. También se gradúan más mujeres en el Sistema de Educación Superior: para 1994 egresaron 43.994 profesionales, de los cuales 25.785 eran de sexo femenino (PNUD/Avesa, 1999).
IV. b. Género, Empleo y Pobreza.
A pesar de a nivel educativo la brecha entre los géneros es pequeña, en la Educación Básica y Media Diversificada y en la universidad egresan más mujeres que hombres. Sin embargo, en materia laboral las mujeres están “segregadas a las tareas peor remuneradas, menos capacitadas, y tradicionalmente ¨femeninas¨, tanto en el sector formal como informal de la economía” (Castillo, en Quintero (coord.), 2003:100). Los sueldos y salarios de las mujeres son aproximadamente un 30% menores que los sueldos de los hombres, incluso cuando ellas tienen niveles altos de calificación8, y la tasa de desempleo femenino siempre ha estado por encima de la masculina. Estos datos ponen en evidencia que la superación de la brecha educativa entre hombres y mujeres no es en absoluto garantía del cumplimiento del artículo 21 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual establece que todas las personas son iguales ante la ley y en consecuencia no se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo y el credo. En este caso, no se ha cumplido la regla “a igual trabajo, igual salario”.
Por otra parte, la tasa de desempleo femenino en Venezuela siempre ha estado por encima de la masculina. En 1998, la tasa total de desempleo fue de 11,3, siendo para los hombres de 9,7 y para las mujeres de 14,1. En 1999, la tasa total fue de 15,3, 13,6 para los hombres y 18,2 para las mujeres. Para el año 2000 esta tendencia se mantuvo: la tasa total fue de 15,3; 14,6 para los hombres y 16,9 para las mujeres (cifras de la OCEI citadas por Castillo, en Quintero (coord), 2003:101).
Las mujeres pasan más tiempo desempleadas que los hombres: para el segundo semestre de 2002, la duración del desempleo femenino fue de 18,4 meses, mientras que el desempleo masculino duraba 8,2 meses. Así mismo cabe destacar que entre 1990 y 2001, Venezuela ha tenido la mayor tasa de crecimiento en el sector informal femenino de la economía a nivel de Latinoamérica, alcanzando un 36%; la segunda tasa más alta la tiene Colombia, con un 24 %. (Oficina de Asesoría Económica y Financiera, Asamblea Nacional, 2003).
Según Provea (Programa Venezolano de Educación y Acción en Derechos Humanos), “persiste en nuestra sociedad el hecho injusto de no brindar a las mujeres iguales oportunidades que a los hombres para trabajar, lo cual impone la necesidad de avanzar hacia la eliminación de obstáculos y prohibiciones que de una u otra manera redundan en discriminación hacia la mujer” (En PNUD/Avesa, 1999:32). Según datos del INE (2001), el número de hogares pobres para el año 1998 era del 44.3 % y para el 2000 del 44.1 %, lo que significa un leve descenso del 0,2%. Sin embargo, el número de hogares pobres no extremos disminuyó de un 26.3% en 1998 a un 23.4% en el año 2000, habiendo al mismo tiempo un aumento en los hogares pobres extremos a 18.1 % en 1998, y a 20.75 % en el año 2000. Con relación al número de personas provenientes de hogares pobres tenemos que, para 1998, existían 11.663.378 personas pobres (el 50.2 %), y en el año 2000 11.941.411 (50.5 %). De ellas, 4.810.057 (el 20.7 %) estaban en situación de pobreza extrema en 1998, y 5.677.440 (el 24.0%) lo estaban para el año 2000 (ver Cuadro V y VI).

Cuadro V
Distribución de los hogares por situación de pobreza. 1998-2000




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