Espiritualidad escolapia



Descargar 159.13 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión14.05.2019
Tamaño159.13 Kb.
Vistas43
Descargas0
  1   2   3

ESPIRITUALIDAD DE MADRE PAULA MONTAL

INTRODUCCIÓN

Hablar de Madre Paula nos puede parecer una reiteración de datos de la vida de una persona ya muy conocida por nosotras. Y así es. Pero siempre hay algún aspecto que se puede realzar alguno en el que no nos hemos dado tanta cuenta. Por este motivo vamos a reflexionar sobre la espiritualidad de M. Paula.


Dios da a cada persona unos dones, unas potencialidades, que a lo largo de la vida se van desarrollando dentro de unas circunstancias concretas, con influencia de los acontecimientos vividos y de la manera de ser de nuestros genes. De esta manera se va forjando la personalidad, que ayuda a tomar unas determinadas decisiones en la vida y a orientar la vida de una manera concreta.
Madre Paula supo dar una respuesta muy válida y duradera a una necesidad de su tiempo: la educación de la mujer, mediante una formación integral de la niña y de la joven. Necesidad que, en muchos países, está todavía muy viva.
Su vida, que abarca casi todo el s. XIX, fue un desbordamiento del amor que Dios le manifestaba. Ella nos legó una manera de actuar y de vivir, una espiritualidad concreta que, para las escolapias, es nuestro modelo y nuestra guía.

¿Pero, qué entendemos por espiritualidad? En los documentos de la Iglesia referentes a la vida religiosa se nos remarca la gran importancia de vivir una espiritualidad. Podemos encontrar muchas respuestas. Me voy a fijar en una que dio el Dalai Lama. Al preguntarle qué era para él la espiritualidad, respondió: “Espiritualidad es aquello que produce en el ser humano una transformación interior. En realidad es lo que te hace mejor, lo que te hace más compasivo, sensible, desprendido, amoroso, responsable, humano.”


Lo central de la espiritualidad es tener experiencia de encuentro con Dios, en el día a día, y desde ahí, ver desde Dios y reconocerle, recibirle, encontrarnos con Él, que se nos regala como don y nos compromete. Es un giro hacia nuestro interior.

Todos estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, como se nos dice en la Lumen Gentium, pero a menudo nos quedamos atrapadas en leyes y normas y no entramos en la verdadera experiencia, permaneciendo en una religiosidad que cuida más el envoltorio que lo interno. A veces buscamos a un Dios que no es el Dios de Jesús, cuando en realidad de espiritualidad sólo hay una: la cristiana, ya que toda espiritualidad se apoya en Jesucristo. Es una única realidad encarnada de muchas maneras, y matizada por los carismas propios.


El modelo a seguir siempre es Cristo y, si toda persona cristiana ha de identificarse con Él, aún más las personas consagradas que se han comprometido a vivir este seguimiento de una manera radical.

Si Jesús es la base y el fundamento de toda espiritualidad, es importante ver cómo vivió Jesús. Encontramos tres características u orientaciones muy marcadas en su vida:



  • Centró su existencia en Dios. Vivió en profunda comunión con el Padre, mirando y valorando todas las cosas desde Él.

- Fue un hombre para los demás. Su unión con Dios le llevó a solidarizarse con las personas, especialmente con las más débiles y necesitadas.

- Se comprometió en la construcción del Reino de Dios y en la transformación radical del mundo.


Las personas que hemos querido seguir a Jesús e identificarnos con su manera de vivir y de actuar, hemos de estar:

  • Relacionadas con Dios por la plegaria y la contemplación.

  • Relacionadas con las personas por la fraternidad y la solidaridad.

  • Relacionadas con el mundo por el testimonio y el compromiso de la propia vida.

Los Institutos religiosos tienen notas comunes: una espiritualidad cristocéntrica y mariana. Todos practican la caridad fraterna en alguna faceta concreta y llevan una vida de oración, de silencio, de austeridad… Todos se comprometen con unos votos en el seguimiento de Jesús. Pero alguno de estos rasgos puede ser vivido con una intensidad mayor o una dedicación especial a una misión, con un modo específico de realizarla, captando y explicitando alguna faceta concreta del evangelio. Y esto es lo que iremos viendo en la vida de Madre Paula.

SANT PAULA MONTAL Y FORNÉS

DE SAN JOSÉ DE CALASANZ

La espiritualidad requiere una base humana en la cual apoyarse. Por esto nos interesa destacar algunos rasgos de la persona de Madre Paula que nos ayuden a comprender la manera de enfocar su vida, dedicada, la mayor parte de ella, a hacer el bien a los pequeños, a los privados de cultura, viviendo un itinerario espiritual, fundamento e impulso de este compromiso.


Oficialmente M. Paula lleva ya el título máximo que la Iglesia concede a una persona, el de Santa, desde que Juan Pablo II declaró públicamente, el 25 de noviembre de 2001, su santidad, después de un largo proceso que había empezado en 1957. Sin embargo, las escolapias, desde siempre habíamos pensado que M. Paula era santa y así la hemos considerado.
Pero yo diría que el título más adecuado es el de Madre. Simplemente Madre, ya que ejerció esta función para muchas niñas y jóvenes de su tiempo, en quienes volcó su amor y dedicación, y un ángel para las familias.
Este reconocimiento de la Iglesia nos da esperanza y seguridad, porque tenemos una buena intercesora en el cielo, que vela por las escolapias y por todas las obras educativas que vamos desarrollando, y también es, para nosotras, un verdadero modelo de vida en el seguimiento de Cristo y en la manera de extender el Reino de Dios entre la niñez y juventud.
¿CÓMO ERA?
“Si Madre Paula estuviera de pie, su estatura parecería más bien baja. Sus manos son fuertes y regordetas. Lo más interesante es su rostro, con estas características personales: facciones alargadas, cutis terso de color moreno, frente amplia, cejas separadas y firmes como signos de una voluntad fuerte, nariz aguileña, labios muy finos, mentón pequeño, unos ojos obscuros, profundos y muy expresivos. Brota de la figura una gran bondad, en la actitud y en la mirada.”. Esta descripción del único retrato que se conserva, nos la hace, de una manera imaginativa, un escolapio, el P. Dionisio Cueva, muy enamorado de M. Paula.
El P. Calasanz Rabaza nos dejó un libro titulado “Alma humilde” donde nos la describe así: “Paula se nos muestra profunda y reflexiva, interioriza con facilidad las vivencias y las integra armoniosamente. Es delicada y exquisita en el trato, enormemente respetuosa. Este rasgo es una constante de su actuar, una cualidad casi imprescindible en el magisterio para el que estaba singularmente dotada según sus biógrafos.
Su temperamento era sereno y amable, bondadoso y pacífico y, a la vez, activo y enérgico, emprendedor y dinámico, decidido, tenaz y valiente, que sabía reprimir a tiempo sin perder la serenidad de su semblante. Poseía un talento natural práctico y habilidad en el arte del bolillo y en la confección de encajes.
Era prudente en el hablar, parca en la comida, amante del silencio y del orden, enemiga de conversaciones inútiles, cariñosa con las alumnas y sus familias. Buscaba la armonía y la paz, y era muy respetuosa con las decisiones de los superiores y fiel en la observancia de las Reglas.
En el actuar cotidiano se mostraba sencilla en el porte, trabajadora, afable, muy comedida y recatada, comprensiva con los demás, abnegada hasta el sacrificio, ecuánime, reservada.
Cuando llegaban los momentos fuertes, sabía ser, a un tiempo intuitiva y reflexiva, constante en sus propósitos, resuelta en sus decisiones, y si ha de salvar dificultades, no le arredran los obstáculos. En los días fáciles y difíciles, en toda ocasión, se ganaba a la gente con una sonrisa que cautivaba. Y siempre hablaba en voz baja.”
Otros datos nos han llegado por parte de testigos que la conocieron o que habían oído hablar de ella. En el proceso de canonización se recogieron testimonios aportados por algunas alumnas de Olesa de Montserrat (Barcelona), y de religiosas escolapias, que todavía pudieron declarar.
Gracias al estudio científico de sus huesos podemos saber cosas de su aspecto externo y también de su psicología. La fotografía que nos han hecho de Madre Paula, según las técnicas modernas, nos pone de relieve unos aspectos muy significativos, que nos ayudan a tener un conocimiento mayor. En unas pinceladas nos revelan unos rasgos, que describimos a continuación.
“Era una mujer de estatura mediana. Podía medir 1’69 m. De apreciable fuerza física y orgánica. Con una gran capacidad craneal, lo cual motiva a sospechar una gran inteligencia. Persona decidida y de gran carácter. Tenaz, incansable y trabajadora. De ojos grandes, despiertos, de mirada profunda y tranquilizadora. La cara alargada, la frente alta y la nariz larga y estrecha y los labios finos demuestran dulzura y serenidad. Los huesos temporales y frontales denotan una persona con una gran sabiduría.
Ya anciana, el desgaste de los dientes la convirtió en una viejecita de aspecto agradable. Los brazos y los dedos revelan una tendencia a las labores manuales de la primera juventud.
Es significativo su carácter decidido y tierno y su afán de conocer todo lo que la rodeaba.
Sufrió un endurecimiento y rigidez de la columna vertebral que le tenía que provocar fuertes dolores y seguramente un caminar lento, arrastrando los pies, y una disminución de la capacidad respiratoria. Los huesos de las piernas dan testimonio de los muchos kilómetros que recorrieron.
Este fue el soporte humano-psíquico que le ayudó, junto con las circunstancias externas, familiares, sociales, geográficas a desarrollarse como persona.


ETAPAS EN LA VIDA DE MADRE PAULA
Primera etapa: cada persona es fruto

de sus circunstancias.
Para conocer una persona y su modo de actuar, hemos de encuadrarla en un marco histórico y en un país concreto. Las coordenadas históricas, geográficas, sociales y familiares fueron configurando su manera de ser y de pensar. Influyeron en su vida unos acontecimientos externos y también la familia que le tocó en suerte.
El hecho de haber nacido Paula en Arenys de Mar, pueblo abierto al mar y con un gran movimiento en sus atarazanas y en su puerto, le dio amplitud de horizontes. Su vida no quedó anclada en el pequeño reducto de su pueblo natal; al contrario, su acción su mirada, su pensamiento se extendió mucho más allá
Al ser la mayor de cinco hermanos tuvo que ayudar amadre a cuidar y a educar a los pequeños y trabajar en las tareas de la casa. Así se iba entrenando para ser una verdadera madre y maestra para sus futuras discípulas.
La difícil situación política del momento, las guerras, la paralización del comercio con América, la devastación de la población, y la aparición de la pobreza, motivada por las frecuentes guerras, fue marcando la personalidad de Paula y forjando en ella un espíritu luchador y entrenado para afrontar las dificultades que a lo largo de la vida se le irán presentando.
Pronto conoció el dolor producido por la muerte del padre, y las consecuencias que este acontecimiento le comportó, al tener que vivir con mayor austeridad. Austeridad que va marcando su entrega a los demás sin ahorrar sacrificios en el cumplimiento de su ideal.
La muerte prematura del padre la obligó, desde jovencita, a entrar en el mundo del trabajo, para aportar una ayuda a la economía familiar. De esta manera aprendió a comprometerse con responsabilidad y esfuerzo.
El trabajo de “puntaire” requería constancia, mucha atención, paciencia, habilidad para entretejer los hilos de los bonitos y difíciles encajes. Habilidad que le resultó muy útil para enseñar a las niñas de Figueres primorosas labores de blondas.
El haber ejercido como catequista en la parroquia, la puso en contacto con los pequeños y a profundizar en la Doctrina de la Iglesia. Allí podía contagiarles su vivencia de sentirse hija de Dios y muy querida por Él. Plasmó esta vivencia en el lema de su obra y la dejó como herencia al Instituto Religioso por ella fundado: “Quiero salvar las familias enseñando a las niñas el santo temor y amor de Dios”.
El ser miembro activo de diversas Cofradías incardinadas en la parroquia de Arenys de Mar, una de las cuales comportaba unos compromisos de ayuda a los otros, especialmente a los más desvalidos, le dio una nueva visión de la sociedad y aprendió la entrega apostólica, la preocupación por los necesitados, el servicio gratuito, el compromiso y la intuición para descubrir a quien necesitaba una palabra de consuelo y de ayuda.
La situación de marginación cultural de la mujer y de la joven de su época –el 99% eran analfabetas- el sometimiento al marido, la poca valoración social, la falta de escuelas para niñas y la despreocupación de la Administración respecto a este tema, fue el detonante que la impulsó a tomar una postura, a dar respuesta a esta situación, dedicando su vida entera a ayudar a las niñas a salir de la ignorancia. No la frenaron, en este empeño, las dificultades de toda índole que se le presentaban para poder llevar a término este deseo y realizar esta misión.
M. Paula se acostumbró a leer los acontecimientos de la vida a la luz de los valores evangélicos, a descubrir el querer de Dios. El deseo de dedicar la vida al bien de los otros se iba dibujando en su horizonte. Pero ¿cómo llevarlo a término?
Movida a dar una respuesta y con la fuerza de Dios que le iba mostrando un camino, salió de su pueblo natal, dejó la propia familia, renunció a formar una nueva familia carnal para dar paso a una gran familia espiritual, unida por el mismo ideal. Con un bagaje cultural y económico muy pequeño y los conocimientos de experta “puntaire”, se lanzó a la aventura. Fiada en la fuerza de Dios, impulsada por su amor y con la compañía de su mejor amiga, Inés Busquets, emprendió un largo camino hacia Figueres, decidida a poner una escuela para niñas. Allí puso la simiente que daría paso a otras fundaciones escolares, hasta llegar a formar el frondoso árbol de la familia escolapia femenina.
El objetivo era ambicioso; el ideal muy noble y la ilusión fuerte; pero los medios económicos muy pobres: cuarenta reales en el bolsillo. Con todo, nada frena a una persona cuando Dios está detrás de los proyectos, aunque a veces parezcan inviables.

Segunda etapa: Paula abre nuevos caminos
Madre Paula se perfila como fundadora. El Espíritu Santo desempeña un papel esencial en la vida de cada fundador, inspirando la forma peculiar de vida y la misión concreta como parte integrante de la misión de la Iglesia.
Un fundador o una fundadora es una persona que contempla el mundo y la Iglesia de su tiempo a partir de una experiencia de Dios y destaca algún valor evangélico hasta aquel momento olvidado o poco atendido. Elemento que se considera indispensable para contribuir a la extensión del Reino.
Estamos en el año 1929. Empiezan, para Paula, 30 intensos años de actividad. La vemos marchar a Figueres para ejercer de maestra, con poquísimos medios. La podríamos llamar ilusa, soñadora, imprudente; pero más bien me atrevo a calificarla como persona que quiso ser fiel a una llamada y puso su confianza en Dios, que nunca abandona.
Los primeros años son de penuria, de vicisitudes, de abrirse camino, pero a pesar de ello no se arredra. Llegaron las niñas que deseaban ser instruidas. Un viejo palomar fue el edificio acondicionado para escuela. Y de aquel humilde y sencillo lugar, Dios ha querido que naciese un frondoso árbol.
Es en Figueres donde realizó, a lo largo de trece años, una labor educativa intensa, proponiendo amplios programas de materias que abarcaban todas las asignaturas elementales. Porque, en aquella escuela, además de lo prescrito por la Ley: doctrina cristiana, formación religiosa, labores propias del sexo y encajes, también se enseñaba a leer, a escribir, a contar; se daban nociones de aritmética, de geometría, de geografía, de historia de España, de historia Sagrada, caligrafía, dibujo y muy pronto también se enseñó francés. Todo este elenco era algo increíble en aquel momento.
Era una escuela que representaba una novedad dentro del campo educativo, con dedicación a las niñas. Rompía con el modelo de escuela privada en la que sólo se enseñaba costura, labores y Doctrina Cristiana, y sobrepasaba, en mucho, a las escuelas públicas.
La experiencia de Figueres va adelante y crece el número de alumnas Por esto piensa extender su obra a otras poblaciones. Arenys de Mar es el siguiente objetivo. Se han unido a este proyecto educativo otras muchachas, alumnas de la escuela, que se han sentido atraídas por Dios y por la labor educativa de Paula.
Sigue una etapa intensa de fundaciones y de dar solidez a la obra comenzada.
En Arenys de Mar, parece que tuvieron noticia de los Padres Escolapios y Paula descubrió, con inmensa alegría, que la obra de Calasanz realizada con los niños pobres es lo que ella deseaba para las niñas de las clases populares.
Fundar en Sabadell se convirtió en otro objetivo. Aquí el naciente Instituto entra en contacto con los Padres Escolapios y se integra en la Escuela Pía. Le dicen que allí encontrará escolapios que la ayudarán a dar forma a su idea, a hacer realidad su deseo: el nacimiento de la Escuela Pía Femenina, para ofrecerla a la mujer.
Identificada con el carisma de Calasanz, no se conforma sólo con aceptar su pedagogía e implantarla en sus escuelas; desea vivir de lleno la espiritualidad escolapia y configurar su vida y ayudar a sus compañeras en el seguimiento de Jesucristo, al estilo de Calasanz y de los escolapios.
Llegaron a Sabadell el día de la Virgen de la Merced, el 24 de septiembre de 1846. Allí encontraron un ambiente social inquieto, revueltas políticas, inestabilidad, mucha población obrera, mucha pobreza, niños y niñas trabajando durante largas horas, de doce a quince al día, en fábricas húmedas, lugares cerrados, con poca ventilación y recibiendo un trato muy duro.
En esta población había unas escuelas privadas, pero ninguna escuela pública para niñas. La primera que existió fue la de las Escolapias.
Al llegar, como en todos los inicios, tuvieron que soportar grandes privaciones; pero el deseo ardiente de M. Paula, de llegar a ser auténticas escolapias, pasaba por encima de todo. Gracias a los Padres Escolapios, Jacinto Feliu y Agustín Casanovas, fueron conociendo y profundizando en la pedagogía y espiritualidad de Calasanz, de quien deseaban ser verdaderas hijas. Paula pudo emitir sus votos religiosos, junto con sus compañeras, el 2 de febrero de 1947, día de la Presentación del Niño al Templo y de la Purificación de María.
Recibieron, del Padre Jacinto Feliu, Comisario Apostólico:

Carta de Hermandad, junto con un



Extracto de las Constituciones, el 16 de julio de 1848.
Más adelante, el 3 de marzo de 1855, el P. Jenaro Fucile, superior general de la Orden de las Escuelas Pías, mandó una reliquia de San José de Calasanz, junto con una carta a la Superiora General, M. Felicia Clavell, diciéndole: “Os constituimos en el seno de nuestra Congregación, haciéndoos partícipes de todos los frutos espirituales a que se ordenan los oficios y los merecimientos del Orden de las Escuelas Pías”.
Y, finalmente, el Compendio de las Constituciones de San José de Calasanz.
Fruto de esta relación obtuvimos el ceñidor escolapio, el escudo con el nombre de María, los rezos propios de la Escuela Pía, las normas de vida, las Constituciones y el nombre de Escolapias.
Madre Paula se explaya en una carta que dirige al P. Jenaro Fucile, el día 2 de octubre de 1855. Dice así: “Con sumo placer tomo la pluma para poner en conocimiento de vuestra paternidad el gozo y la alegría que experimenta mi espíritu. Desde que he sabido por el Reverendo Padre Director de nuestra Congregación, que se ofreció para presentar al Sumo Pontífice las Reglas de nuestra Congregación (…) hace más de 18 años que ésta, su súbdita y hermana, tiene unos deseos tan grandes de que podamos ser unas verdaderas Religiosas Escolapias”.
El carisma de Calasanz quedaba ampliado. La educación se extendía a las niñas para que fueran buenas hijas, excelentes esposas y buenas madres de familia.
Su ideal quedaba plasmado en este lema: “Salvar a las familias enseñando a las niñas el santo temor y amor de Dios”.
En Sabadell, gracias a los Padres Escolapios, nuestro naciente Instituto, hasta aquel momento llamado “Hijas de María” pasó a llamarse “Pío Instituto de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías”.
La alegría de Madre Paula fue completa por haber conseguido uno de sus grandes deseos: llegar a ser una verdadera escolapia. “El gozo arde en nuestro pecho por la mano del patriarca Calasanz, cuya imitación es nuestra dicha, nuestra esperanza, nuestro consuelo”,
escribe, en su segunda carta al P. Jenaro Fucile, el día 1 de enero de1856.
En Sabadell M. Paula vivió momentos muy fuertes de su vida: aquí hizo la profesión religiosa, aquí recibió la carta de Hermandad Escolapia, aquí fue maestra de novicias. Fueron noventa las que recibieron de ella la formación y las que, más adelante realizaron la expansión del Instituto. También, en esta casa, tuvo lugar el Capítulo General, en el cual M. Paula no salió elegida como superiora general, a pesar de ser la fundadora. Dios tiene sus caminos, que pueden ser de mayor eficacia que los que nosotras podamos planear. Como maestra de novicias su influencia fue mayor. Ella deseaba poner bien firmes las bases del Naciente Instituto y formar directamente a sus miembros. El Señor le concedió este deseo.
Además de las tres casas mencionadas, durante su vida se realizaron más fundaciones. Ella participó directamente en la de Igualada, El Vendrell, El Masnou y Olesa de Montserrat. No era la superiora general, pero sí la fundadora.
Otras fundaciones se efectuaron sin su presencia directa, pero intervino de alguna manera: Gerona, Blanes, Barcelona, Sóller, Madrid, Carabanchel, Lucena, Alzira, Bujalance, Vilanova i la ltrú, Zaragoza, Valencia y Córdoba.
Seguía con gran interés la vida del Instituto y, más de una vez, como en la casa de la fundación de Barcelona, recurrieron a ella para solucionar algún problema.
A su muerte el Instituto contaba con 19 escuelas y se habían pasado los límites de Cataluña. Pudo contemplar el nacimiento de una Provincia: Castilla en 1872. Quedando el Instituto, en aquel momento formado por dos Provincias: Cataluña y Castilla.


Tercera etapa: retiro en olesa de montserrat
Los últimos treinta años de su vida M. Paula los pasó en Olesa de Montserrat, su última fundación, lugar donde deseó quedarse por ser la casa más pobre del Instituto. Es la etapa de su Nazaret. Aquí se entregó en cuerpo y alma a las niñas, a sus hermanas religiosas y a las familias. En los últimos años de su vida vivió la pobreza en toda su persona, ya que incluso le llegó a faltar la Eucaristía diaria y la asistencia de su director. Era la noche en su vida espiritual. El Señor le retiraba los apoyos humanos para que se centrara solamente en Él.

Pasaba largas horas de oración. Su libro preferido: las obras de Santa Teresa de Jesús. Su amor: María y las niñas. Su contemplación: Jesús y la belleza de la naturaleza que la llevaba a Dios.


Son años de serenidad, de profundización, de enraizarse más en el Señor, de identificarse con Él. Madre Paula llegó a ser una verdadera mística. Su unión con Dios era muy fuerte. En todas las cosas, circunstancias y personas descubría la mirada amorosa de Dios y todo le servía para dar gracias al Creador.
La plegaria ocupaba gran parte del día y de la noche. Cuando ya se había debilitado su vista, quería que las niñas le leyeran las obras de Santa Teresa, la gran mística española, de quien era muy devota. Cada poco pedía que se pararan para exclamar: “Basta, basta, ahora los ojos al suelo y la mirada al cielo. Pensemos un poquito en lo que acabas de leer; pues la lectura espiritual es como la comida, que si no se mastica no se digiere bien, y si no se digiere, no nutre”.
Por la noche, cuando iba a descansar, le decía al Señor: “Mira, Amor mío, yo me voy a descansar; en el Sagrario te dejo mi corazón: que te ame siempre sin cesar… y, cuando yo vuelva mañana por él, que me lo entregues hecho un ascua de amor… y que este amor sea sólo para Ti y para tu Madre y mi Madre, la Virgen Santísima… Cuando mi corazón esté dispuesto de esta suerte, entonces envíame cruces y penas, que todo lo sufriré con alegría. Más, si un instante de mi vida he de dejar de amarte, ¡oh, entonces, quédatelo: no me lo devuelvas, pues no lo necesito más que para emplearlo en tu amor”.




Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos