Escuela normal rural



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SECRETARÍA DE EDUCACIÓN

ESCUELA NORMAL RURAL

Justo Sierra Méndez”



Fundada el 13 de abril de 1930 por el Maestro Juan Pacheco Torres

Hecelchakán, Campeche.
Eje temático: El planteamiento curricular

Subtema: Principios pedagógicos que requiere el nuevo currículo

Ponentes: Mtro. Jose Rene Torres Cuc.

Mtro. Víctor Francisco Escalante Burgos

Correo electrónico: joretoc@hotmail.com 99 67 30 31 74

vick0519@hotmail.com 99 99 55 08 46

MP José René Torres Cuc, profesor investigador de tiempo completo

MC Víctor Escalante Burgos, profesor investigador de medio tiempo

Título de la ponencia: “Principios Pedagógicos Para La Escuela Del Siglo XXI”

u
Principios pedagógicos para la escuela del siglo XXI



Resumen

Los problemas relacionados con el curriculum no son por supuesto los únicos a resolver cuando se acomete una reforma educativa, debe contemplar otros factores igualmente determinantes, en mayor o menor medida, del grado de éxito o fracaso de la empresa. Sin embargo, la importancia crucial de las cuestiones curriculares, no sólo en la fase de planificación, sino también en la fase de ejecución, las convierte en uno de los pilares fundamentales de cualquier reforma educativa. En efecto, en él se concretan y toman cuerpo una serie de principios de índole diversa, ideológicos, pedagógicos, psicopedagógicos, epistemológicos y sociólogos, que, tomados en su conjunto, muestran la orientación general del sistema educativo. Elaborar un diseño curricular supone, entre otras cosas, traducir dichos principios en normas de acción, en prescripciones educativas, con el fin de elaborar un instrumento útil y eficaz para la práctica pedagógica.

El curriculum es un eslabón que sitúa entre la declaración de principios generales y su traducción operacional, entre la teoría educativa y la práctica pedagógica, entre la planificación y la acción, entre lo que se prescribe y lo que realmente sucede en las aulas. Así pues, es lógico que la elaboración del mismo ocupe un lugar central en los planes de reforma o modelo educativo y que se le tome a menudo como punto de referencia para guiar otras actuaciones.

No habrá probablemente discrepancia alguna entre los profesionales de la educación si afirmamos que la finalidad última de esta es promover el crecimiento de los seres humanos. Las discrepancias surgirán con toda probabilidad en el momento de definir y explicar en qué consiste el crecimiento educativo y, sobre todo, de decidir el tipo de acciones pedagógicas más adecuadas para promoverlo. La disyuntiva básica se produce entre los que lo entienden fundamentalmente como el resultado de un proceso de desarrollo, en buena medida interno a la persona, y los que lo conciben más bien como el resultado de un proceso de aprendizaje, en buena medida externo a la persona.

¿Qué papel juega el curriculum en las actividades escolares? ¿Qué elementos incluye? En definitiva ¿qué es el curriculum? Esta pregunta es realmente difícil de contestar, pues prácticamente cada especialista tiene su propia definición con matices diferenciales. El camino más directo para precisar qué entendemos por curriculum consiste en interrogarnos acerca de las funciones que debe cumplir y, para identificarlas, conviene recordar y ampliar lo que hemos dicho en el punto anterior a propósito de la naturaleza de las actividades educativas escolares.

El curriculum es una guía para los encargados de desarrollarlo, un instrumento útil para orientar la práctica pedagógica, una ayuda para el maestro. Esta función implica que no puede limitarse a anunciar una serie de intenciones, de principios y de orientaciones generales que, al estar excesivamente alejados de la realidad de las aulas, sean de escasa o nula ayuda para los maestros. El curriculum debe tener en cuenta las condiciones reales en las que va a tener que llevarse a cabo el proyecto, situándose justamente entre, por una parte, las intenciones, los principios y las orientaciones generales y, otra, la práctica pedagógica.



Fundamentación teórica

Acuerdo número 592 por el que se establece la articulación de la educación básica.

Artículo primero- La Articulación de la Educación Básica, que comprende los niveles de preescolar, primaria y secundaria, determina un trayecto formativo –organizado en un Plan y los programas de estudio correspondientes– congruente con el criterio, los fines y los propósitos de la educación aplicable a todo el sistema educativo nacional, establecidos tanto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como en la Ley General de Educación, conforme a lo siguiente:

Con la promulgación del artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917 y la creación de la Secretaría de Educación Pública en 1921, la educación y el sistema educativo nacional se consolidaron como un motor poderoso y constante para el desarrollo de la sociedad mexicana. Desde ese periodo y hasta la primera década del siglo XXI, la educación pública ha enfrentado el reto de atender una demanda creciente y el imperativo de avanzar en la calidad del servicio educativo y sus resultados.

Tomando como antecedente las reformas curriculares determinadas en los acuerdos números 348 por el que se determina el Programa de Educación Preescolar, 181 por el que se establece el nuevo Plan y programas de estudio para educación primaria, y 384 por el que se establece el nuevo Plan y programas de estudio para educación secundaria, publicados, respectivamente, en el Diario Oficial de la Federación el 27 de octubre de 2004, el 27 de agosto de 1993 y el 26 de mayo de 2006, se establecieron las condiciones para la revisión de los planes de estudio y del conjunto de programas de los niveles de preescolar, primaria y secundaria con el fin de propiciar su congruencia con los rasgos del perfil de egreso deseable para la Educación Básica; es decir, para jóvenes de 15 años, en un horizonte de dos décadas. A partir de este ejercicio se identifica un conjunto de competencias relevantes para que éstos puedan lograr una vida plena y productiva, con base en el dominio de los estándares orientados hacia el desarrollo de dichas competencias, conforme al Plan y los programas de estudio determinados en el Artículo Segundo del presente Acuerdo.



Plan de estudios 2011. Educación Básica

El Plan de estudios 2011. Educación Básica es el documento rector que define las competencias para la vida, el perfil de egreso, los Estándares Curriculares y los aprendizajes esperados que constituyen el trayecto formativo de los estudiantes, y que se propone contribuir a la formación del ciudadano democrático, crítico y creativo que requiere la sociedad mexicana en el siglo XXI, desde las dimensiones nacional y global, que consideran al ser humano y al ser universal.


Plan de estudios es su orientación hacia el desarrollo de actitudes, prácticas y valores sustentados en los principios de la democracia: el respeto a la legalidad, la igualdad, la libertad con responsabilidad, la participación, el diálogo y la búsqueda de acuerdos; la tolerancia, la inclusión y la pluralidad, así como una ética basada en los principios del Estado laico, que son el marco de la educación humanista y científica que establece el Artículo Tercero Constitucional.

Propone que la evaluación sea una fuente de aprendizaje y permita detectar el rezago escolar de manera temprana y, en consecuencia, la escuela desarrolle estrategias de atención y retención que garanticen que los estudiantes sigan aprendiendo y permanezcan en el sistema educativo durante su trayecto formativo.

El Plan de estudios requiere partir de una visión que incluya los diversos aspectos que conforman el desarrollo curricular en su sentido más amplio, y que se expresan en los principios pedagógicos.

PLAN DE ESTUDIOS 2011. EDUCACIÓN BÁSICA

I. Principios pedagógicos que sustentan el plan de estudios

I.1. Centrar la atención en los estudiantes y en sus procesos de aprendizaje

I.2. Planificar para potenciar el aprendizaje

I.3. Generar ambientes de aprendizaje

I.4. Trabajar en colaboración para construir el aprendizaje

I.5. Poner énfasis en el desarrollo de competencias, el logro de los Estándares Curriculares y los aprendizajes esperados

I.6. Usar materiales educativos para favorecer el aprendizaje

I.7. Evaluar para aprender

I.8. Favorecer la inclusión para atender a la diversidad

I.9. Incorporar temas de relevancia social

I.10. Renovar el pacto entre el estudiante, el docente, la familia y la escuela

I.11. Reorientar el liderazgo

I.12. La tutoría y la asesoría académica a la escuela
Un análisis del plan de estudios de educación básica: preescolar (2004), primaria (2009) y secundaria (2006) donde nos lleva a una pregunta central ¿es posible desarrollar competencias sin cuestionar los conocimientos?

Currículo por competencias, enfoque por competencias, trabajo por competencias y enseñanzas por competencias, estas expresiones son confusas. Sin embargo, aparecen en los textos oficiales e invaden los discursos sobre la necesidad de que los objetivos de la educación escolar básica evolucionen. Ya que habrá quedado claro: se trata de insistir en el desarrollo de competencias desde la escuela obligatoria. Lo cual supone que actualmente no se desarrollan competencias de este tipo en este nivel de estudios, o no suficientemente.

Esta afirmación se apoya en tres debilidades que dificultan el debate.

La primera debilidad es Conceptual. Mientras la noción de competencia siga siendo imprecisa, lábil, definida cada uno a su manera, ¿Cómo se puede saber si la escuela actual desarrolla competencia? ¿De qué estamos hablando?

La segunda debilidad es de índole Empírica. Suponiendo que nos dotemos de una definición estable y precisa de las competencias, ¿En qué datos podemos respaldarnos para saber si la escuela ya está desarrollando lo que conocemos por competencias? Y, sí es así, ¿Cuáles son? ¿Bastará con referirse a intenciones declaradas? ¿O debemos observar los efectos de la educación escolar a través de encuestas con jóvenes de 15, 20 o 25 años?

La tercera debilidad tiene que ver con la idea que uno se hace de la Misión de la escuela. ¿Es eso un problema? ¿Hay que felicitarse por ello o preocuparse?




El modelo educativo 2016

La Reforma Educativa tiene como objetivo fundamental convertirse en un instrumento decisivo para el desarrollo humano, social, político y económico de México.

Nuestro país requiere que las niñas, los niños y los jóvenes reciban una educación de verdadera calidad que les permita ser personas más libres, autónomas, responsables, competitivas e íntegras, y para que puedan, con el apoyo de los conocimientos, habilidades y valores que les proporcione la escuela, tener una perspectiva más amplia de la vida y construirse un futuro al tamaño de sus expectativas y capacidades, de sus esfuerzos y aspiraciones.

Desde hace años, México y el mundo viven transformaciones importantes y vertiginosas. El siglo pasado ha quedado atrás pero apenas empezamos a comprender los dilemas y desafíos del siglo XXI. Vivimos en un mundo cada vez más interconectado, globalizado y diverso que nos acerca como especie pero también nos muestra retos, desigualdades y problemas que obligan a replantearnos las posibles soluciones para que todos los mexicanos habitemos un México más fuerte, justo y próspero. Al cambiar el mundo, la educación también debe hacerlo. Ha de transformarse para responder cabalmente a las exigencias actuales y las necesidades futuras de los niños y jóvenes de nuestro país.

La finalidad de la escuela ya no es solamente enseñar a niños y jóvenes lo que no saben: su objetivo es contribuir a enseñarles a pensar por sí mismos, a facilitarles lo que necesitan aprender, a moverse con seguridad y confianza en un mundo cambiante y diverso. En este sentido, el desafío actual es doble. Por una parte, definir qué debe enseñar la escuela para formar niños y jóvenes que construyan su propio destino y el de un México justo, incluyente y sustentable; por la otra, es necesario transformar la cultura pedagógica para que los profesores puedan hoy formar a esos niños y jóvenes.

Principios pedagógicos

1. Enfocarse en el proceso de aprendizaje

2. Tener en cuenta los saberes previos del alumno

3. Diseñar situaciones didácticas que propicien el aprendizaje situado

4. Reconocer la naturaleza social del conocimiento

5. Dar un fuerte peso a la motivación intrínseca del estudiante

6. Favorecer la cultura del aprendizaje

7. Ofrecer acompañamiento al aprendizaje

8. Reconocer la existencia y el valor del aprendizaje informal

9. Promover la relación interdisciplinaria

10. Entender la evaluación como un proceso relacionado con la planeación

11. Superar la visión de la disciplina como mero cumplimiento de normas

12. Modelar el aprendizaje

13. Mostrar interés por los intereses de sus alumnos

14. Revalorizar y redefinir la función del docente


La ‘presente propuesta va encaminada hacia la integración de nuevos principios pedagógicos que vayan acorde con el nuevo modelo educativo 2016, centrándose en un aprendizaje para la vida.


PRINCIPIO PEDAGÓGICOS

ENFOQUE HUMANISTA

BASADO EN LOS CUATRO PILARES DE LA EDUCACIÓN



1.- El alumno como el centro del logro de aprendizajes significativos-




2.- Planificar de forma argumentada para la mejora de los aprendizajes.




3.- Implementar situaciones didácticas innovadoras.




4.- Centrar una propuesta de enseñanza y aprendizaje situado.










6.- Crear ambientes propicios para el aprendizaje.




7.- Desarrollar estrategias didácticas para la adquisición de competencias para la vida así como para movilizar conocimientos.










9.- Fomentar el trabajo transversal como estrategia de temas de relevancia social del estado, nación e internacional




10.- Diseñar materiales didácticos innovadores para el proceso enseñanza y aprendizaje




11.- La evaluación autentica formativa como una alternativa para medir el nivel de logro de los estudiantes.




12.- Resaltar la importancia de los pilares de la educación




13.- Promover el trabajo colaborativo y cooperativo





Principios pedagógicos para la escuela del siglo XXI

Introducción

Los problemas relacionados con el curriculum no son por supuesto los únicos a resolver cuando se acomete una reforma educativa, debe contemplar otros factores igualmente determinantes, en mayor o menor medida, del grado de éxito o fracaso de la empresa. Sin embargo, la importancia crucial de las cuestiones curriculares – no sólo en la fase de planificación, sino también en la fase de ejecución – las convierte en uno de los pilares fundamentales de cualquier reforma educativa. En efecto, en él se concretan y toman cuerpo una serie de principios de índole diversa – ideológicos, pedagógicos, psicopedagógicos, epistemológicos y sociólogos – que, tomados en su conjunto, muestran la orientación general del sistema educativo. Elaborar un diseño curricular supone, entre otras cosas, traducir dichos principios en normas de acción, en prescripciones educativas, con el fin de elaborar un instrumento útil y eficaz para la práctica pedagógica.

El curriculum es un eslabón que sitúa entre la declaración de principios generales y su traducción operacional, entre la teoría educativa y la práctica pedagógica, entre la planificación y la acción, entre lo que se prescribe y lo que realmente sucede en las aulas. Así pues, es lógico que la elaboración del mismo ocupe un lugar central en los planes de reforma o modelo educativo y que se le tome a menudo como punto de referencia para guiar otras actuaciones.

No habrá probablemente discrepancia alguna entre los profesionales de la educación si afirmamos que la finalidad última de esta es promover el crecimiento de los seres humanos. Las discrepancias surgirán con toda probabilidad en el momento de definir y explicar en qué consiste el crecimiento educativo y, sobre todo, de decidir el tipo de acciones pedagógicas más adecuadas para promoverlo. La disyuntiva básica se produce entre los que lo entienden fundamentalmente como el resultado de un proceso de desarrollo, en buena medida interno a la persona, y los que lo conciben más bien como el resultado de un proceso de aprendizaje, en buena medida externo a la persona.

¿Qué papel juega el curriculum en las actividades escolares? ¿Qué elementos incluye? En definitiva ¿qué es el curriculum? Esta pregunta es realmente difícil de contestar, pues prácticamente cada especialista tiene su propia definición con matices diferenciales. El camino más directo para precisar qué entendemos por curriculum consiste en interrogarnos acerca de las funciones que debe cumplir y, para identificarlas, conviene recordar y ampliar lo que hemos dicho en el punto anterior a propósito de la naturaleza de las actividades educativas escolares.

El curriculum es una guía para los encargados de desarrollarlo, un instrumento útil para orientar la práctica pedagógica, una ayuda para el maestro. Esta función implica que no puede limitarse a anunciar una serie de intenciones, de principios y de orientaciones generales que, al estar excesivamente alejados de la realidad de las aulas, sean de escasa o nula ayuda para los maestros. El curriculum debe tener en cuenta las condiciones reales en las que va a tener que llevarse a cabo el proyecto, situándose justamente entre, por una parte, las intenciones, los principios y las orientaciones generales y, otra, la práctica pedagógica.

Resulta claro que desde la década de 1990, bajo la perspectiva de impulsar la calidad de educación, se ha gestado una era de reformas centradas en procesos de evaluación, cuyos resultados se ligan de alguna manera al financiamiento. Estas reformas curriculares se realizan bajo la tensión que genera impulsar una idea innovadora (curriculum flexible, curriculum por competencias; incorporar modelos cognitivos o propuestas que emanan de la enseñanza virtual, así como la vinculación institucional, profesional y social) y, al mismo tiempo, responder a una serie de indicadores y porcentajes de contenido de los criterios que formulan los organismos acreditadores de los planes de estudio. Todo ello puede generar que la reforma curricular se visualice sólo como un conjunto de prácticas tecnicistas que, en lo general, hacen a un lado el sentido formativo, para convertirse en acciones justificadoras de la forma en que se asigna el financiamiento a las instituciones para su funcionamiento, especialmente el financiamiento indirecto.
El curriculum de educación básica se trabaja bajo el enfoque por competencias centrándose en un modelo educativo orientado hacia el dicente, con una descarga de horarios de clases saturado y lo podemos constatar en el acuerdo 592, plan de estudios 2011, planes y programas por nivel educativo y grado escolar




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