Encarando vita de João Bielh



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7 Clifford, James & Marcus, George. Writing Culture: The poetics and politics of ethnography. California University, 1986.

8 “construímos um conceito de que gosto muito, o de desterritorialização. [...] precisamos às vezes inventar uma palavra bárbara para dar conta de uma noção com pretensão nova. A noção com pretensão nova é que não há território sem um vetor de saída do território, e não há saída do território, ou seja, esterritorialização, sem, ao mesmo tempo, um esforço para se reterritorializar em outra parte”. Gilles Deleuze em entrevista a Claire Parnet. Disponível em: . Acesso em: 08 maio 2006.

9 “É uma sensação peculiar, essa dupla consciência, esse sentimento de estarmos sempre olhando para nós mesmos com os olhos dos outros, de medirmos nossa alma pelo padrão de um mundo que nos observa com piedade e sorridente desprezo. Sente-se que a própria duplicidade – um americano, um negro; duas almas, dois pensamentos, dois conflitos inconciliáveis; dois ideais de luta num mesmo corpo escuro, cuja força obstinada impede de dilacerar-se” (DuBois apud Hannerz, 1997, p. 24).

10 Verbete cibernética. Aurélio Eletrônico Século XXI, versão 3.0, nov. 1999.

11 Orkut. Disponível em: .

12 “Quase 10% da população mundial tem agora acesso à Web. É o que revela um recente estudo conduzido pelo site de pesquisas Nua.com. De acordo com a análise, a audiência global da Internet cresceu para 580,78 milhões de pessoas no final de maio de 2002 – um salto de 173,68 milhões de usuários desde dezembro de 2000, quando a rede totalizava 407,1 milhões de adeptos. O estudo indica que, pela primeira vez em toda sua história, a Europa possui o maior número de internautas no mundo. De acordo com o site, há agora 185,83 milhões de europeus online, comparado com os 182,83 milhões nos EUA e Canadá, e 167,86 milhões na Ásia-Pacífico. No entanto, os dados também indicam que o hiato digital entre as nações desenvolvidas e outras em desenvolvimento está tão grande quanto sempre esteve. Enquanto os europeus representam 32% dos usuários de Internet no mundo, somente 6% dos internautas (ou 32,99 milhões) estão baseados na América Latina. O Brasil, por exemplo, contabilizou 13,62 milhões de pessoas conectadas em maio, o que significa que 7,74% da população brasileira tem acesso à rede. No Oriente Médio e na África a situação é ainda pior, já que as duas regiões são responsáveis por apenas 2% do volume total de internautas no mundo. O país com a maior taxa de pessoas online, no final de maio, foi a Islândia, com 69,8% de seus habitantes tendo acesso à rede. A Suécia é a próxima, com 64,68%, seguida da Dinamarca (60,38%), Hong Kong (59,58%), e Estados Unidos (59,1%). Pelas previsões do Nua, o número de internautas deverá atingir o marco de 1 bilhão em 2005” (IpeNet do Brasil, 2005).

13 A máquina de guerra tem como primeiro axioma ser exterior ao aparelho de Estado. Ela pode ser grosseiramente comparada aos movimentos sociais ou de grupos que não se encaixam no sistema vigente e que geralmente o põem em xeque. “As maltas, os bandos são grupos do tipo rizoma, por oposição ao tipo arborescente que se concentra em órgãos de poder” (Deleuze; Guattari, 1997, p. 21). Para cada máquina de guerra há sempre um ou mais aparelhos de captura, principalmente o Estado, que não mais supõe “um modo de produção, mas o inverso, é o Estado que faz da produção um “modo” (Deleuze; Guattari, 1997, p. 118). A cultura é uma máquina de guerra e uma máquina de Estado, quando capturada. Nesse devir-máquina, essas duas instâncias se sobrepõem de tal forma que a transmigração de uma coisa em outra, às vezes, sequer é percebida.

14 CONICET, Museo de Antropología UNC.


15 Utilizaré comillas para destacar expresiones significativas para esta investigación o pertenecientes al grupo investigado. La letra cursiva y las comillas se emplearán para transcribir las notas del medio periodístico y fragmentos de entrevistas.

16 Trabajaré particularmente con el diario La Voz del Interior, el de mayor tirada de la provincia Córdoba.

17 En este artículo los nombres de personas e instituciones se han modificado a fin de preservar la privacidad de los mismos.


18 La idea de victimario y la de víctima necesitan ser construidas en base a representaciones que se vinculan, en general, a los rasgos que impone la Justicia. En este sentido, la idea de “víctima” busca ser purificada y liberada de toda contaminación; y por su parte, la de “victimario” es asociada al conjunto de lo que es considerado violento.

19 En su libro “El proceso de la civilización”, Norbert Elías (1993) muestra que si bien la “incivilidad” se relaciona con la producción de actos violentos, es también sin duda, una presencia constituyente y constitutiva del proceso de civilización, el cual implicó el monopolio de la violencia física y simbólica en la conformación de los Estados modernos y la transformación de las coacciones sociales externas en coacciones internas.

20 Resulta interesante en este sentido revisar algunos trabajos de la Escuela de Chicago donde la juventud aparece como un “problema” justamente en el proceso de urbanización y constitución de la modernidad. Así, un estudio publicado por Thrasher en 1927 sugiere que “la pandilla” es una respuesta espontánea (aunque organizada) a la desorganización social, que ofrece un sustituto de algo que la sociedad no consigue darles (Cambiasso, Grieco y Bavio, 2002). Esto nos obliga a indagar en los entramados socioculturales en los cuales los sentidos sobre la juventud y la violencia se construyen y vinculan.

21 La abundancia de noticias sobre delitos sociales que atentan contra la propiedad y las personas mostrados por los medios de comunicación, implicaría según Martín (2002), un interés centrado en diseñar una agenda exclusivamente de orden social y política, que deja en un lugar rezagado a otras noticias, como las de corrupción que sólo aparecen como crímenes de escándalo público.

22 Fuerza policial especial incorporada hace pocos años a la estructura de la Policía, que utilizan uniforme camuflado y patrulla en camionetas 4x4.

23 Es interesante observar el proceso por el cual, como señala Lenoir (1993), a partir de un acontecimiento puntual se actualiza la idea de un “problema social” que necesita de opiniones, especialistas, políticas, instituciones, para dar respuestas.

24 La entrevista al funcionario fue realizada varios meses después del hecho, en el año 2004. Cuando le solicité los informes o conclusiones a las que abordaron desde el ministerio con relación al caso, me dijo que no podía acceder a los mismos, ya que era documentación privada del Ministerio.

25 Contradictoriamente, la nueva ley provincial de Protección judicial del niño y el adolescente (ley 9053) que se encontraría en congruencia con la Ley nacional 22.061, continúa asignándole una elevada discrecionalidad al Juez y al conocimiento científico especializado: “El juez de menores podrá disponer que los niños y adolescentes bajo protección judicial sean atendidos integralmente por la autoridad administrativa con competencia en la materia. Y que los tengan bajo su guarda, en los programas, establecimientos o centros destinados a tal efecto, bajo el régimen que considere más conveniente, conforme a los informes técnicos incorporados a la causa” (artículo 42).

26 La autora analiza más de 1800 registros policiales entre 1910 y 1920, donde la intervención policial no se restringía apenas a la intercepción de los menores, sino a una serie encadenada de acciones de detección, detención, clasificación tipológica y encaminamiento a instituciones.

27 En relación a esto, Irma Rizzini (2000, p. 168) señala que: “aunque un nuevo escenario se haya configurado – el estatuto del niño y el adolescente retira la base legal para el empleo del término y los jóvenes de clase media y altas pasan a frecuentar las páginas policiales con incómoda frecuencia. El término en su “poder de síntesis” ya dice todo lo que se espera de ese sujeto, en términos de su categorización social, racial, cultural. Su utilización permite una economía explicativa, en la medida en que suspende la necesidad de explicar quien es ese individuo que se desvió de la ley o de las normas sociales”.

28 Así, el predio de Bouwer pasó a llamarse “Complejo Esperanza”; el instituto CETRAM I se lo renombró como “Pasos de Vida”, el instituto CETRAM II como “Horizontes”, el instituto CAMC como “San Agustín”.

29 La única persona que tiene a cargo el área de estadística de los institutos realizó este cálculo en mi presencia, redondeando los números a grandes rasgos. No me permitió ver ninguna fuente impresa y aunque se mostró amable, las veces que lo visité me costó que hablara de cifras precisas.

30 Son “inimputables” quienes por ser menores de 16 años no pueden ser juzgados por la Ley Penal.

31 Debo aquí mencionar que la llegada tardía del fax y las condiciones de incomodidad en las que este joven tenía que preparar sus materias, generó en mí un sentimiento de impotencia ante la injusta situación que estaba presenciando. De este modo, fui al colegio a hablar con los profesores de Ángel, intuyendo que el antropólogo no puede dejar de involucrarse con los sujetos que investiga, ni de comprometerse con las personas con las que se encuentra.

32 El “sector” es el espacio de la institución destinada a los internos, donde tienen sus habitaciones, baños, comedor y patio. Se encuentra cerrado por puertas de rejas, una adelante y otra atrás; asimismo, un entretejido de alambre que cubre todo el patio a fin de evitar fugas. La restricción del ingreso de cualquier elemento con el que puedan llegar a hacerse daño, no permitía ingresar las carpetas al sector, por lo que Ángel debía estudiar en los momentos en que se lo sacaba del mismo.

33 Predio en las afueras de la ciudad de Córdoba, de varias hectáreas de extensión, donde se emplazan actualmente cinco de los institutos correccionales y la granja pertenecientes al Sistema Correccional de la provincia de Córdoba.

34 Profesor Investigador miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas U de G. josevargas@cucea.udg.mx, jgvh0811@yahoo.com, jvargas2006@gmail.com


35 El informe de la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (CONADEP) reúne en 1984, 8.960 personas desaparecidas, numero que se ha ido actualizando y hoy es cercano a los 10.000.

36La desaparición comenzaba con el ingreso a los centros clandestinos de detención mediante la supresión de todo nexo con el exterior. El procedimiento común utilizado luego de la detención y la exposición de los desaparecidos a torturantes interrogatorios, era el asesinato de éstos. Los métodos elegidos para deshacerse de los cuerpos una vez muertos fueron: arrojarlos al río o al mar, inhumarlos en fosas comunes en lugares desconocidos o inhumarlos en cementerios como N.N., en fosas comunes e individuales. La metodología empleada dependía en general del centro clandestino en el que se encontraba el prisionero.

37 Los medios masivos de comunicación durante el último gobierno dictatorial, fueron factores que potenciaron la creación de los desaparecido, como extraños, ajenos e invisibles (Shindel Estela, Desaparición y sociedad una lectura de la prensa grafica argentina (1975-1978) Berlin, 2003, en www.diss.fu-berlin.de/2005/5/Portada.pdf

38 Hebe de Bonafini, Documento "Historia de las Madres de Plaza de Mayo", en la Home Page de las Madres, www.madres.org.

39 Familiares 30 años. La Lucha que reivindica la lucha. Testimonio de nuestra historia 1976-2006. Instituto espacio para la memoria.

40 Tomaremos al luto, como los rituales sociales y colectivos asociados a la muerte, tal como lo proponen Cordeu, Illia, Montevechio (1994) que lo diferencian del duelo, por ser este último un proceso psicológico, referentes al ex vivientes y que “están sobre todo a cargo de los allegados supervivientes” (Ibíd.:135). De esta manera los autores van a marcar la importancia de los mecanismos sociales de luto en relación con la resolución de las crisis individuales de duelo, retroalimentándose, ambos procesos, recíprocamente.

41 Dice Catela al respecto, que la desaparición puede ser pensada como una muerte inconclusa (2001:115).

42 De aquí en más me referiré a “Familiares” para remitirme a la agrupación Familiares de desaparecidos y detenidos por razones políticas.

43 Entre el 24 de marzo de 1976 y el 9 de diciembre de 1983 los militares sancionaron 1.783 leyes nacionales y 18.146 decretos (Jornal, Pagina 12, 24 de marzo de 2006)

44 El proyecto de ley 24.321, si bien fue ideado y redactado por Alicia Pierini, fue presentado como proyecto del Diputado Mendoza, que presidía la Comisión de Derechos Humanos.

45 Ver fundamentos del proyecto de ley, “Declaración de ausencia por Desaparición Forzada”, presentado ante la Cámara de Diputados de la Nación por el diputado Claudio Mendoza, el 7 de diciembre de 1993, p. 3936.

46 Continuando con la lógica de la Ley de ausencia por desaparición forzada, los diputados de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara baja y organismos de derechos humanos redactaron un proyecto de ley que incorporara al Código Penal los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra. Entre los delitos de lesa humanidad se incluye la desaparición forzada de personas. Mientras hasta ahora los represores juzgados y condenados tuvieron que responder ante la Justicia o cumplir penas por “privación ilegítima de la libertad”, que sólo contempla la pena de reclusión perpetua únicamente en los casos que los mismos sean seguidos de muerte, la propuesta de modificaciones al Código Penal tienen como principal objetivo incorporar la tipificación del delito de “desaparición forzada de personas”, con penas que llegan también hasta la reclusión y prisión perpetua (p. 12, 26 de Julio de 2007)

47 El primer grupo de Familiares surge en Córdoba, en enero de 1976 como respuesta a la desaparición simultánea de 24 personas en esta Ciudad.

48 En www.desaparecidos.org/familiares/historia.html


49 Hebe de Bonafini, ¿Por qué parece utópica la consigna aparición con vida?, en Home Page de las Madres, www.madres.org.

50 Hebe de Bonafini, “No queremos listas de muertos”, en Home Page de las Madres, www.madres.org.

51 Sería interesante considerar que Ana no pertenece a ninguna organización por lo que no tienen ningún compromiso político /ideológico de grupo.

52 Ver fundamentos del proyecto de Ley, “Declaración de ausencia por Desaparición Forzada, presentado ante la Cámara de Diputados de la Nación por el diputado Claudio Mendoza, el 7 de diciembre de 1993, pág. 3936.

53 De esta manera se logra mantener un equilibrio entre familiares y desaparecidos, los primeros, continuando la lucha política de los segundos, y los segundos, cambiando su condición de seres humanos a héroes o seres divinos (por la negativa de la muerte y todo lo que significa). Sería interesante indagar sobre este punto, ya que en muchos casos, la falta del cuerpo y la imposibilidad de ubicar al desaparecido espacialmente en la vida o la muerte hace que éste sea susceptible a ser considerado con un ser que se presenta con un cuerpo transfigurado en una realidad extra empírica (Panizo, 2003). Algunos familiares cuentan que su desaparecido se presenta ya sea en sueños o apariciones, en carácter de ángel, fantasma, espíritu o Dios, para ofrecer caminos de búsqueda, o dar simplemente apoyo y contención. En este sentido el desaparecido tiene carácter divino en tanto es omnipresente y se presenta como un objeto misterioso, que tiene atributos contrarios simultáneamente. De esta manera muchos familiares sostienen que la forma de recordar al desaparecido implica una necesidad de ponerlo en un lugar preferencial, en la categoría de héroe, y crear así un mito: “Por eso yo te digo que la cosa del mito está relacionado con eso... yo te puse la palabra héroe, pero son dioses, es mucho más” (Ana, 2003).


54 No queremos dejar de considerara la importancia histórica /social que tiene la promulgación de dicha ley, en lo que respecta al reconocimiento de la veracidad de un suceso tan terrible como el de la desaparición de personas donde se reconoce la existencia de centros clandestinos de detención en los que se sometían a los individuos acondiciones de torturas y violaciones. Sin embargo, sobre lo que llamamos la atención de dicha ley, es que se habla de centros clandestinos y desapariciones pero no de presuntas muertes.


55 O autor agradece o parecerista pelas contribuições ao trabalho.


56 Marcello Cavalcanti Barra (cello@unb.br) é Especialista em Políticas Públicas e Gestão Governamental (EPPGG), do Ministério do Planejamento. É pesquisador do Ipea e da UnB – grupo “Ciência, Tecnologia e Educação na Contemporaneidade”. Membro das revistas Res Pvblica (EPPGG/Anesp), Revista do Serviço Público (Enap) e Desafios do Desenvolvimento (Ipea). Está com o livro “O Leviatã eletrônico” no prelo.

57 O símbolo @ será usado para designar gêneros identitários relacionados à sexualidade.

58 Esse problema ocorre em Durkheim por falta de uma definição mais precisa de Estado. Se, em um momento, escreve resolutamente que “O Estado nada executa” (Durkheim, 1993, p. 47), em outra passagem anota que “Hoje, ao contrário, não admitimos possa haver, na organização pública, algo de escapo à ação do Estado” (Durkheim, 1993, p. 76) (grifos meus). Devemos, enfim, levar em conta que a obra em que trabalha detidamente a questão do Estado, Lições de sociologia (Durkheim, 1983), provém de material de aulas proferidas e que, supostamente por isso, ela pode não estar tão bem elaborada. Weber supera o problema entre Estado e administração de Durkheim, dizendo que tanto o aparelho administrativo como a ordem administrativa devem existir para se falar do Estado moderno.

59 Ao escrever ethos, estou referindo-me a um espírito, a uma moral existente.

60 Tais observações vão ao encontro do pensamento de Norbert Elias (1994, p. 234 e 235).

61 Professora do Departamento de Antropologia da UnB.


62 Para alguns exemplos recentes, nesse sentido, ver Caixeta, 2003; Chamilco, 2001; Costa, 2002; Dias, 2002; Freitas, 1997; Pinto, 2002; e Silva, 2004.

63 Os nomes originais foram substituídos por pseudônimos. Aproveito para agradecer a generosidade e delicadeza com que D. Dinorá, sua família extensa e suas pacientes sempre me receberam durante minha estada em Melgaço. Agradeço ao apoio que recebi do Grupo Partejar ao longo da pesquisa e na interlocução que vem se desdobrando desde então. Este texto também se beneficiou dos comentários críticos recebidos de Michael Swioklo, Claudia Fonseca, Antonádia Borges e o simpático público dos Seminários do Departamento de Antropologia da Universidade de Brasília.

64 Ver o segundo capítulo de Fleischer, 2007, para uma análise pormenorizada da puxação.

65 Outras pesquisas também notaram distinções internas ao ofício. Ver Tornquist entre as parteiras do nordeste mineiro (2004, p. 213).

66 Agências internacionais como a OMS e o UNICEF têm recomendado os treinamentos de parteiras há várias décadas (Rozario, 1998, p. 144) e, mais expressivamente a partir dos anos 1950, têm produzido documentos para “orientar” as autoridades sanitárias terceiro-mundistas sobre como aproveitar essa mão-de-obra “culturalmente apropriada”, “barata” e “participativa” (Velimirovic e Velimirovic, 1981; Greenberg, 1982; Parra, 1993; Pigg, 1997; Tornquist e Lino, 2005). Em geral, os cursos são tidos como uma dentre várias estratégias para diminuir a mortalidade materna e neonatal (Abouzahr, 1997, p. 262) e não visam estimular necessária e diretamente o parto domiciliar, mas capacitar as parteiras para práticas “mais limpas” e “menos perigosas” e convencê-las de encaminhar “casos complicados” para os hospitais das redondezas. Há uma idéia geral de que as parteiras têm utilidade provisória enquanto a hospitalização não for universalmente democratizada (Parra, 1993, p. 1322) e, assim, os treinamentos têm sido utilizados em vários países do sul econômico, principalmente (e.g., Kelly, 1955; Cosminsky, 1977; Jordan, 1989; Stephens, 1992; Rozario, 1998. Ver Mendonca, 2004, e Tornquist, 2004, para bons relatos sobre o cenário brasileiro).

67 Na bolsa de material, ou kit, constam os seguintes itens: duas tesouras, caixa de inox para guardar a tesoura limpa, escova e sabão para lavar as mãos, gaze, um par de luvas de látex descartáveis, lanterna, sombrinha, bacia de inox, lençol de plástico, fio para amarrar o cordão, pinard, balança com alças, três fraldas, fita métrica e uma camiseta com os logotipos das instituições envolvidas. O conteúdo programático dos cursos e o conteúdo das bolsas são similares em outros países (Beeman e Bhattacharyya, 1978, no Irã; Greenberg, 1982, na Guatemala; Alto et al, 1991, na Papua Nova Guiné; Pigg, 1997, no Nepal). Esta padronização reflete a dimensão da influência das agências internacionais de desenvolvimento, bem como a definição que estas últimas têm tentado consolidar para a idéia de “parteira”.

68 Voltei outras vezes para visitar D. Tetéia. Já em 2005, ela não mais morava na casa de madeira. No terreno ao lado, uma casa de tijolos e telhas havia sido erguida. Restava somente o reboco, a pintura e a cerâmica no piso, todos itens muito valorizados na cidade. D. Tetéia ascendia a olhos vistos, talvez como resultado de um ano profícuo em partos, talvez como resultado dos bons contatos que mantinha com a elite local (uma de suas filhas, por exemplo, era casada com o secretário municipal de obras).

69 Segundo me contou, ela havia recebido um curso de um mês pelas mãos de um tutor biomédico, numa espécie de discipulado individual, sem a presença de outras “alunas”. Ao que parece, D . Dinorá e suas colegas mais próximas não sabiam dessa informação, que não era muito divulgada por D. Tetéia.

70 Doutorando em Antropologia Social pelo Departamento de Antropologia da Universidade de Brasília. Quando escreveu esta resenha o autor era beneficiário de uma Bolsa do Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico do Brasil (CNPQ).

71 Pesquisa desenvolvida por Biehl no momento em que ele se encontrava no Brasil pesquisando sobre o controle da AIDS para sua tese de doutorado, e depois ao estar vinculado a um programa de pós-doutorado em cultura e saúde mental.

72 Um dos aportes valiosos na empreendida de Biehl foi considerar as falas, seja as de Catarina ou dos outros habitantes de Vita, como códigos de vida (2005, p. 88). Tal consideração visualizou-lhe tanto as subjetividades imersas no processo de exclusão como a construção de narrativas que permitissem aos pacientes enraizar-se na realidade, porém conjugando memórias e desejos do presente futuro para afirmar tal laço.

73 As internações de Catarina nos permitem entrever o uso social legal do sistema de saúde, considerando que a hospitalização psiquiátrica no inicio não podia ser negada a um paciente. Ao mesmo tempo, as diferentes internações e as formas destas possibilitam a Biehl tratar dos diferentes modus operandi de diagnostico psiquiátrico.

74 Nas palavras de Catarina, a demanda para ser ouvida se origina cedo, tão cedo como sua condenação à morte social, muito antes de chegar à Vita, através de uma desabilitação de seus papéis sociais, fomentado por uma escolha familiar e suportado pelo sistema de saúde psiquiátrico. Foi aí que começou sua exclusão, onde aparece alheia às suas próprias vontades, existindo um espaço social e cultural para que isso acontecesse. A esse respeito, apreciemos dois depoimentos de Catarina: “I allways had some medications to take. They said that they wanted to heal me, but how could they if they did not know the illness…they don´t know the reason of my illness, my pain… “ (Biehl, 2005, p. 87). “The doctors listened only to him. I think that this is wrong. They have to listen to the patient. They gave me pills…” (p. 94).

75 Permito-me citar uma referência de Franco Basaglia, que pode ser ilustradora no que diz respeito às consequências de diagnosticar: “... desde el momento en que usted hace un diagnóstico, la etiqueta es inmediata, cuando usted dice esquizofrenia, en realidad quiere decir una cosa que no es la esquizofrenia sino lo que el médico entiende por ella, y lo que este entiende es un juicio de valor: bueno o malo (Basaglia et all 1979, p. 20, grifos meus)”.

76 Uma vez descoberta a doença, Biehl conseguiu um seguro de assistência social para Catarina e sua família.

77 Doutoranda do Centro de Estudos Comparados sobre as Américas da Universidade de Brasília – CEPPAC / UnB.


78 Doutorando PPGAS – DAN/UnB.


79 Mestre em Ciência Política pelo IPOL-UnB, doutoranda em Ciências Sociais pelo CEPPAC-UnB.

80 Professora do Departamento de Antropologia da UnB.

81 Professor do Departamento de Sociologia da UnB.



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