Encarando vita de João Bielh



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Medios y


Tecnologías

(Estado de las Fines (Estado de las preferencias sobre los resultados

creencias en la posibles y esperados)

relación de

causalidad Incertidumbre Consenso Controversia

Incertidumbre

Descentralizada

De equipo

De confrontación

Certidumbre

De equipo

Burocrática


De confrontación; de negociación

Controversia

De consulta; de confrontación

De consulta; de confrontación; de apelación

. Indeterminada:

Fuente: Adaptado por Cruz (2001) original de Hult y Walcott (1989:105)
El conocimiento basado en redes fortalece la conexión inherente entre acceso de información, democracia, derechos humanos, protección del medio ambiente y desarrollo sustentable mediante la provisión útil de información para la solución de problemas, alienta la participación comunitaria para una mejor organización de intervenciones del desarrollo y para mejorar las relaciones entre varios grupos de interés para el desarrollo (Nath, 2000). El conocimiento en redes puede compartir soluciones para atacar problemas de desigualdad, degradación del medio ambiente, injusticias, etc., con lo cual se lograría un mejor desarrollo económico y humano.

Sin embargo, en problemas de acción colectiva con elementos distribucionales es difícil ponerse de acuerdo en los objetivos y no queda en claro que resultado colectivo es el deseable. Los soluciones políticas implican mecanismos para encontrar acuerdos y para exigir su cumplimiento. A menos que los ganadores del cambio compensen a los perdedores bajo la situación potencialmente Pareto superior, las instituciones ineficientes tienden a permanecer para mantener el desequilibrio asimétrico de los conflictos distributivos. Si los conflictos distributivos inciden en la disfuncionalidad de las instituciones, a su vez también inciden en los costos de la acción colectiva.

Los conflictos distributivos obstaculizan la descentralización de la gobernabilidad. Si los conflictos distributivos inciden en la disfuncionalidad de las instituciones, a su vez también inciden en los costos de la acción colectiva. Las relaciones inversas o trade offs de la delegación de autoridad a la burocracia central para suministrar servicios públicos en función de los objetivos y la relación costo-eficiencia del gasto público, es uno de los problemas que obstaculizan la gobernabilidad descentralizada en relación con los conflictos distributivos. La gobernabilidad del mercado emerge de las decisiones descentralizadas de un numero de actores que toman decisiones para comprar y vender.

La descentralización política de los Estado-nación constituye una fuerza que tiene su origen en el interior mismo y que cuestiona la viabilidad de su gobernabilidad. La descentralización política ha sido consecuente con la descentralización administrativa y se ha orientado a la persecución de la gobernabilidad democrática, a la reducción de la brecha existente de desigualdades, a promover la participación de la ciudadanía y a combatir la corrupción, entre otras políticas (Finot, 2000).



Descentralización del desarrollo local
La lógica de la descentralización es la territorialiación de la política pública. La delimitación de los espacios territoriales que son considerados como regiones en las cuales se formulan e implementan las políticas públicas o policies. El énfasis en el control local que promueve la descentralización, se centra en la toma de decisiones por los mismos individuos que tienen el derecho putativo para definir su propio proyecto de desarrollo.

Con las reformas al aparato burocrático del Estado nacional se queda con menos instancias de relación directa con la ciudadanía, las cuales se transfieren a los niveles de gobiernos locales mediante procesos de descentralización que tienen en común denominador el fortalecimiento de instituciones de gobierno que están más cerca de los ciudadanos para cerrar la brecha entre los procesos de formulación, implementación y control.

Los procesos de descentralización transfieren el poder de decisión de las instancias del gobierno central a los gobiernos locales. Los diferentes niveles de gobierno en los sistemas democráticos contribuyen a balancear los intereses y demandas de una sociedad plural con los centros de poder e influencia, lo cual requiere como requisito, la descentralización de las decisiones políticas en los gobiernos locales para ejercer control sobre la política pública local.

Por otra parte, el gobierno local puede beneficiarse de la popularidad emergente de la descentralización política y puede ser el vehículo ideal para tal proyecto político debido a su proximidad con la población y a la función percibida de ser el puente entre el Estado y la sociedad civil. En sí mismos, los procesos de descentralización son expresiones propias de la democracia representativa. a pesar de que no todas las decisiones pueden ser descentralizadas a las instancias de poder local

Los procesos de descentralización se orientan a transferir recursos del sector público central a los gobiernos locales y de conformidad con sus características propias debe permitírseles administrarse sus recursos con mayor flexibilidad en sus mecanismos financieros. El punto importante aquí es el reconocimiento de la capacidad de los gobiernos locales para generar recursos propios y tomando en consideración otras variables importantes, como las demográficas.

Los procesos de democratización y privatización de los servicios públicos constituyen el punto central de la descentralización de funciones de los gobiernos locales, los cuales deben de convertirse en los principales catalizadores de las fuerzas sociales de las comunidades, involucradas en el logro de los objetivos a corto, mediano y largo plazo.

Homogeneidad y rigidez de normas son obstáculos a la autonomía de los procesos de descentralización que no permite a los gobiernos locales que avancen en función de sus propias posibilidades, oportunidades y potencialidades, definiendo sus propias instancias y mecanismos de participación, los cuales se orientan a la gestión de proyectos y construcción de obras sin otorgar a los ciudadanos el poder de decisión para convertirlos en actores políticos.


Descentralización y servicios públicos

Es responsabilidad del Estado en la provisión de bienes y servicios públicos, lograr que los mercados sean más eficientes mediante la reducción de los costos de transacción. La descentralización de las funciones del Estado tiende a reducir los costos de transacción en la producción y entrega de bienes y servicios públicos. El análisis de los costos de transacción proporcionan el contexto de la seguridad jurídica en una economía de libre de mercado.

En la descentralización económica se introducen la operación de externalidades y de mecanismos de mercado en la asignación de los factores e insumos de los procesos de producción, así como en la distribución de los bienes y servicios públicos. Lamentablemente, este tipo de descentralización económica que introduce externalidades y mecanismos de mercado, crea fuertes disparidades debido a las diferenciaciones regionales y sociales en la asignación y provisión de bienes y servicios públicos.

La descentralización de las responsabilidades del gobierno puede incrementar la entrega de servicios públicos al nivel local con el apoyo de transferencias fiscales, así como la participación mediante asociaciones de los sectores privados y públicos en los procesos de desarrollo que pongan en movimiento y administren los recursos locales y regionales e incorporen prácticas administrativas profesionales. La tendencia predominante de descentralización política es la del gasto y vincularlo con las aportaciones locales para infraestructura básica, educación y salud principalmente.

La descentralización de funciones para la provisión de estos servicios también requiere la descentralización administrativa de la gestión social. Por lo tanto, para que los ciudadanos tengan garantizado el acceso igualitario al financiamiento de los servicios públicos, la asignación de recursos debe estar centralizada, mientras que se descentralizan en forma administrativa los recursos para la producción y operación de los servicios para garantizar su eficiencia.

Con la descentralización, los municipios vuelven a asumir un rol protagónico en la administración de la provisión de los servicios públicos como atención a las necesidades de las localidades. La descentralización política permite a los gobiernos locales estimular la participación ciudadana para un mejor sistema redistributivo, más equitativo, con mayor diferenciación y eficiencia en la provisión de bienes y servicios públicos.

Es en este sentido, la descentralización política un instrumento que estimula la eficiencia y la participación ciudadana en la asignación y provisión de bienes y servicios públicos, pero que desafortunadamente incrementa las disparidades sociales y territoriales. No obstante, la descentralización política encuentra obstáculos con la existente división geográfico-política porque no corresponden a la demanda diferenciada territorializada de bienes y servicios públicos.

Sin embargo, habrá que determinar si se liberan de las actividades productivas de bienes y servicios públicos a las administraciones locales, mediante procesos de descentralización, las repercusiones en términos de beneficios para el desarrollo regional bajo el nuevo paradigma centrado en la profundización de los procesos de descentralización gubernamental, la revolución tecnológica y científica, la impulsión de empresas y el cuidado del medio ambiente.



Formulación de políticas centralización - descentralización
Las estrategias para la ejecución de la reforma administrativa pueden ser la centralizada y la descentralizada en función de las variables cultura nacional e instituciones del país de acuerdo a las conclusiones de Crozier (1998). No existe información comparativa sólida sobre el diseño de políticas efectivas de centralización – descentralización. En términos económicos, todos los sistemas de gobierno son más o menos federales; aún en un sistema formalmente unitario, por ejemplo, hay un considerable grado de discreción fiscal de facto en los niveles descentralizados.

La descentralización es superior en beneficencia a la centralización cuando las externalidades son pequeñas y las regiones heterogéneas. Por el contrario, si la externalidad pierde su fuerza y se vuelve grande, la centralización se hace más atractiva. Lockwood (1999) integra la literatura de la política distributiva con la literatura de la descentralización incorporando el proyecto de externalidades interregionales en un modelo estándar de política distributiva, en el cual justifica que el gobierno centralizado es menos sensitivo a los “gustos” de los ciudadanos que el gobierno descentralizado. Las condiciones suficientes para que la mayoría de la población prefiera descentralización o centralización, se formulan tomando como referencia la heterogeneidad de los costos más que sus beneficios.

Esta elección entre centralización y descentralización toma un acercamiento de economía política a la modelación del comportamiento del gobierno. La centralización de las funciones del desarrollo, tales como la financiera y la industrial, favorecen ciertas regiones mientras que son las responsables del atraso de otras. Algunas regiones ganan con la descentralización mientras que otras pierden, así que la descentralización no siempre es un fenómeno unánime. Es decir, la centralización de las funciones del desarrollo favorecen a ciertas regiones o zonas a costa del subdesarrollo de otras.

Los regímenes políticos centralizados han logrado más reformas al Estado de Bienestar que los regímenes políticos descentralizados (Huber and Stepehens, 2001), aunque estas reformas han sido posibles por las agudas crisis económicas que han dado lugar a severos shocks macroeconómicos negativos. Hasta ahora, las prácticas de las políticas sociales han sido manejadas por las reformas de las políticas macroeconómicas para cambiar la administración de los servicios sociales a través de la descentralización y la privatización.

La estabilidad política y el control de la corrupción son metas que pueden lograrse mediante instituciones compatibles con democracias participativas con procesos de descentralización política y fiscal. Las instituciones son las reglas del juego que proveen costos bajos para la aplicación de los derechos de propiedad e incentivos para descentralizar las decisiones requeridas para los mercados competitivos (North, 1998).

Discusión
La democratización de los procesos de descentralización política contribuirá a la formación de una gobernabilidad más democrática que las formas centralizadas.

La organización como una red de mentes distribuidas, en donde la autoridad, el poder, la responsabilidad y los recursos son descentralizados en equipos de unidades semiautónomas que consisten de staff semiautónomo, profesional y conocedor. Además, se requiere del conjunto de arreglos institucionales formales e informales que definan las facultades, relaciones y mecanismos de control del comportamiento entre los diferentes niveles de gobierno.

Una descentralización administrativa que estimule la eficiencia, la participación ciudadana y la factibilidad financiera pueden serlo las transferencias subsidiarias a las aportaciones efectivas e iniciativas locales. Por tanto, la descentralización del aparato del Estado debe crear las condiciones para una mejor equidad en distribución de los beneficios entre las regiones y otorgar mayor apoderamiento (empowerment) a los grupos sociales considerados como excluidos. Baquero (2003a, 2003b) defiende la idea de reterritorializar cel concepto de capital social dado el valor estratégico que tiene como dimensión instrumental del empowerment o empoderamiento de los ciudadanos para la construcción e institucionalización de una cultura política.

El empoderamiento o empowerment democratiza el poder que es efectuado con un incremento en las posibilidades y habilidades de los ciudadanos para influir en los procesos de toma de decisiones y formulación de las políticas públicas. El Estado institucionaliza las relaciones de clases en una configuración de la producción social, aunque las clases sociales y los grupos actúan dentro y fuera de los Estados. La capacidad de demanda de algunos grupos de interés sobre el Estado limita el pretendido universalismo del bien público, para adoptar estrategias basadas en tendencias focalistas, contingentes, descentralizadas y de terciarización del sector privado y la sociedad civil.

Por tanto, los sistemas democráticos también tienen limitaciones para ofrecer políticas públicas sustentables. Además, es preciso establecer límites formales e informales a los compromisos económicos de quienes ejercen el poder, tales como mecanismos de descentralización económica y política, establecimiento de organismos independientes de regulación y la creación de los arreglos institucionales para la accountability vertical y horizontal de los poderes públicos.

El gobierno local debe movilizar a la sociedad civil como una nueva forma de interrelacionar al Estado con la sociedad promoviendo mediante procesos democráticos la descentralización de los servicios, con fundamento en el principio de cercanía que enuncia que las decisiones sean tomadas lo más cercano posible a la población involucrada.

La descentralización del aparato del Estado mediante la apertura de nuevos canales para la participación popular, dentro del sistema político, libera el potencial democrático representado por los movimientos locales y regionales que operan al nivel de sociedad civil. Las nuevas formas de protesta son instrumentalmente mediáticas que hacen uso de estrategias que exhiben las debilidades y flaquezas de los actores mediante acciones descentralizadas, impulsadas y coordinadas muchas de las veces espontáneamente por los nuevos movimientos sociales.

La implementación de políticas de descentralización debe estar acompañada con la creación de nuevos espacios para una mayor participación de la sociedad. Así la descentralización del aparato del Estado, debe liberar el potencial democrático representado por los movimientos locales y regionales que operan al nivel de sociedad civil a fin de servir como suplemento de oportunidades para la participación popular, incluyendo la participación político - electoral proveídas por una democracia más participativa.



Referencias
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Ley de ausencia por desaparición forzada: los custos de la memoria

Laura Marina Panizo



Resumo

Neste trabalho eu tento aproximar a problemática da morte no caso dos desaparecidos da última ditadura militar argentina, analisando a criação e o promulgação da lei da ausência por desaparição forçada. Desta maneira, tentaremos demonstrar que o processo de conformação e promulgação desta lei pode ser visto como uma forma particular para representar o passado, que implica em uma posição determinada de parte dos atores sociais nas lutas pela nao aceitação da morte, até que sejam encontrados os corpos e julgados os culpados.


Palavras-chave: morte, desaparição, memória

Absence law by forced desapearance, the memory costs

Abstract

In this article I intend to approach the death problematic in the case of the last military dictatorship missing people in Argentina, analyzing the creation and the promulgation of the absence law by forced disappearance. Hereby we will try to see how the conformation and the promulgation process of this law can be seen as a particular way of representing the past, which implies a certain position from a group of social actors, in their fight for the not acceptance of death until the bodies are not found and the guilty are judged.


Key-words: death, disappearance, memory

Introducción
En este trabajo pretendo abordar la problemática de la muerte en el caso de los familiares de los desaparecidos de la última dictadura militar en la Argentina (que fue responsable de la desaparición de un número aproximado de 10.000 ciudadanos)35 analizando la creación y promulgación de la Ley de ausencia por desaparición forzada. De esta manera, focalizando sobre la falta del cuerpo, intentaremos ver cómo el proceso de conformación y promulgación de dicha ley puede ser visto como una forma particular de representar el pasado, que implica una postura determinada por parte de un grupo de actores sociales, en sus luchas por la no aceptación de la muerte hasta que no se encuentren los cuerpos y se juzguen a los culpables.

Como acabamos de sugerir, la característica de la metodología de la desaparición de personas llevada a cabo por la última dictadura militar en la Argentina (1976-1983) fue que después del secuestro no se comunicaron las muertes ni aparecieron los cuerpos36. De esta manera se fue conformando la categoría de desaparecido, que en un primer momento, era sinónimo de búsqueda37. Por ejemplo, la consigna que creó en 1980 Madres de Plaza de Mayo "aparición con vida" significaba, por parte de las Madres, seguir reclamando con vida a sus hijos ante la falta de explicación por parte del gobierno sobre qué había pasado con ellos. No se quería hablar todavía de la muerte:


(...) En el '80 afirmamos nuestra consigna de aparición con vida. Porque cuando le dieron el premio Nobel a Adolfo Pérez Esquivel, Emilio Mignone había salido con él e iba diciendo por toda Europa que los desaparecidos estaban muertos (...) Pero nosotras no queríamos darle esa oportunidad a la dictadura de que ya empezáramos nosotros a decir que estaban muertos cuando todavía nadie nos había dicho qué había pasado con ellos.38
De la misma manera el objetivo principal de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas fue desde sus inicios la aparición con vida de los desaparecidos y la libertad de los presos políticos39.

A medida que pasaron los años, el descubrimiento de los centros clandestinos de detención, el hallazgo de fosas N.N. y el relato de sobrevivientes detenidos fue acercando a los familiares a la idea de la muerte y una posterior necesidad, en muchos casos, de encontrar el cuerpo, y dar fin a la prolongada búsqueda. Sin embargo cuando no se recuperan los cuerpos, la categoría de desaparición, que nace hija de la ambigüedad, hace referencia a aquellas personas que se encuentran en el umbral entre la vida y la muerte.



Si bien el desaparecido en un principio entraba en el marco de lo no estructurado, es decir, aquella persona que no podía insertarse en ninguna categoría socialmente reconocida (ni muerto, ni vivo) a medida que pasaron los años, el desaparecido se fue convirtiendo en una categoría social, en un símbolo que por consenso general representa un hecho trágico y particular en la historia argentina. Como dice Catela, "la categoría desaparecido propulsó un sistema de clasificación diferente, eficaz para la persona que se posiciona en torno a esta figura, como forma de enunciación de un drama tanto privado como hacia la arena pública" (2001:116). En muchos casos, la ausencia del cuerpo y la no evidencia de la muerte hacen que el proceso de luto40 se suspenda en un estado de liminalidad forzada, haciendo referencia a los rituales de paso que plantea van Gennep. En este sentido, la fase transaccional y ambigua del ritual de paso (ritual mortuorio) se hace constante y no se produce la fase de agregación que reintegra al sujeto ritual dentro de una nueva categoría en la sociedad. El rito queda suspendido, sin concluir y el desaparecido remite así a esta idea de suspensión. En términos rituales, denominamos a este tipo de muerte, muerte desatendida, ya que no hay un muerto –un cuerpo- al que se le rinda culto y se le preste atención, ni espacios sociales que brinden apoyo a los deudos (Panizo, 2003)41. No se produce un reconocimiento social de la muerte, esto es, que el fenómeno de la muerte sea articulado en una diversidad discursiva de la sociedad cuyo grado de autoridad le den veracidad al suceso. Así es cómo algunos miembros de Familiares manifiestan esta muerte desatendida:
(…) Es cómo se inscribe la muerte del otro en tu propia vida. Y es una inscripción en cuotas, no es que vos un día hacés el duelo, te llorás todo y seguís camino. Eso fue lo que hicieron los que recibieron el cuerpo (Alicia, 2006)
(…) Más que la esperanza es la falta de certeza, porque yo acá (se toca el centro de la frente) sé que Alejandro esta muerto pero acá (se toca el pecho) no, porque a mi nadie me dijo nunca “mire a su hijo lo mató fulano de tal, en tal lugar, en tales circunstancias, de tal manera y el cuerpo está en esta parte” (Mabel , 2006).
(…) yo quisiera que ellos entendieran cuánto más a lo largo del tiempo se puede prolongar un dolor de treinta años de no tener el cuerpo y de no elaborar definitivamente el duelo, porque así yo esté sabiendo y esté y convencida de que esta muerto, la fantasía también existe… Ahora desde lo inconciente, esta cosa de no tener el cuerpo, de no tener la prueba visible… existe ese pequeño rinconcito de fantasía que significa no poder elaborar definitivamente el duelo. Es decir, no hay prueba palpable, el día que a vos te la dan, bueno ese día vos decís, bueno ahora lucho por lo mismo, pero con la certeza… (Graciela, 2006)
Focalizándonos entonces sobre la categoría desaparición, en este trabajo, intentaremos dar cuenta de qué manera es promovida por miembros de “Familiares de desaparecidos y detenidos por Razones políticas”42, considerando la creación, promoción y aprobación del proyecto de la Ley de ausencia por desaparición forzada (Ley 24.321). Por ello, trabajaremos con entrevistas realizadas a familiares miembros de dicha agrupación y a la, en su momento, Subsecretaria de Derechos Humanos, Alicia Pierini. De esta manera nos preguntamos si es posible hablar de un cierto trabajo de la memoria, para poder entender de qué manera un grupo determinado de la sociedad propone ubicar a los desaparecidos, en una categoría social que remita a la idea de desaparición y no acepta ningún tipo de reconocimiento social de la muerte.

En este sentido, nos preguntamos si es posible considerar la creación y promulgación de la Ley 24.321 como una construcción que implica una lucha por la memoria.




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