En la historia



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seguido también por G. CHIOSSO (L'Oratorio di Don Bosco e il rinnovamento educativo nel Pie-monte carloalbertino, en: BRAIDO, Don Bosco nella Chiesa, p. 83-116), el cual afirma: «L'interesse per la scuola non oltrepassó [...] il semplice dato suggerito dal pratico buonsenso e doé che un po' di istruzione poteva consentire a sconfiggere la miseria» (p. 111). Muy diversa es la opinión de G. COSTA: «Don Bosco sentí [...] la necessitá di liberare la scuola dall'aspetto formalistico e instaurare invece una pió accentuata coscienza formativa ed educativa. Da questo derivano le notevoli aperture verso tecniche didattiche nuove, pió efficad e interessanti, fondate sul metodo intuitivo e inductivo, sul metodo sdentifico della scoperta e della ricerca, sull'uso di sussidi didattici

per rendere meno astratto l'insegnamento» (Don Bosco e la letteratura giovanile dell'Ottocento, en:



Ibid., p. 349).

18 Ibid., p. 108.

" Ibid., p. 396. Ibid., p. 403.

2' B. BELLERATE, Ii significato storico del sistema educativo di Don Bosco nel sec. XIX e in prospettiva futura, en: Il sistema educativo di Don Bosco tra pedagogia antica e nuova, Leumann (Torillo), Elle Di Ci 1974, p. 35.

22 L. CLAN, Cosa dice Don Bosco alla scuola d'oggi, en: «Ji Maestro» (maggio 1988) 9. Otros trabajos significativos: Il "sistema preventivo" di Don Bosco e i iineamenti caratteristici del suo stile, Leumann (Torillo), Elle Di Ci 1985; Educhiamo i giovani d'oggi come Don Bosco, Leumann (Torino), Elle Di Ci 1988.

" G. DACQUINO, Psicologia di Don Bosco, Torillo, SEI 1988, p. 135. La idea central es que

«il metodo educativo di don Bosco tendeva, con la forza della persuasione e del cuore, a sublimare e integrare le pulsioni istintive» (Ibid., p. 142).

24 X. THÉVENOT, Don Bosco educatore e il "sistema preventivo". Un esame condotto a partire dall'antropologia psicoanalitica, en «Orientamenti Pedagogici» 35 (1988) 701-730. Ibid., p. 708-712.

El tema de la escuela sería, pues, absolutamente añadido y secundario-accidental, justificable sólo en orden a consideraciones preferentemente exteriores, como las exigencias histórico-sociales y las presiones prácticas, pero fundamentalmente extraño a la savia más íntimamente constitutiva de la vocación salesiana.

Para no cerrar en este punto nuestra reflexión, sin posibilidad de réplica, hace falta mirar hacía la segunda de las orientaciones a las que hemos aludido, que tiende en todo caso, pero en medida indudablemente menor, a modificar sensiblemente las líneas recordadas hasta aquí.

Ya había afirmado V. Cimatti,27 en el intento por presentar a don Bosco como educador plenamente aceptable en todo ambiente y toda situación educativos, que, en su sistema, la escuela constituye, junto a la familia y a la Iglesia, uno de los factores educativos centrales (hay que decir, sin embargo, que este planteamiento acababá poniendo excesivamente en la sombra la gran tradición del recreo y del patio, indudablemente sometida a exigencias demasiado abiertamente escolares). Más acertadamente, J. Aubry volvió sobre esta sugerencia hasta formularla de im modo que nos parece sustancialmente más adecuado e incisivo: «El patio era [...] un punto estratégico tan importante como la capilla y el aula de clase»28 en las manos del santo educador, por lo que la tríada pedagógica identificada así (patio — escuela — capilla) debe entenderse en el sentido de un único ambiente formativo articulado, en el que los tres elementos constitutivos tienen lin peso y una importancia igualmente determinantes.

Pero la intervención más decisivamente comprometida, que se puede interpretar como un verdadero y real «contrapaso» del ensayo de Thévenot, pertenece a Pellerey, que enfoca — según nuestro parecer, acertadamente — la mirada sobre el «camino de la razón»29 como elemento totalmente indispensable para acercarse a él y considerarlo detenidamente en la pedagogía de don Bosco.

26 Ibid., p. 710.

27 Cf. V. CIMATTI, Don Bosco educatore, Torino, SEI 1925.

24 AUBRY, II santo educatore di un adolescente santo: Don Bosco e Domenico Savio, en: R. GIANNATELLI (ed.), Don Bosco. Attualitá di un magistero pedagogico, Roma, LAS 1988, 160. Cf. también J. AUBRY, Lo spirito salesiano. Lineamenti, Roma, Ed. Cooperatori Salesiani 1972.

29 Cf. M. PELLEREY, La via della ragione. Rileggendo le parole e le azioni di Don Bosco, en «Orientamenti Pedagogici» 35 (1988) 383-396.

La razón — recuerda Pellerey — es en él medio educativo explícitamente admitido y recomendado, además de rasgo esencial de su personalidad operativa y, por tanto, elemento consustancial propio de su sistema pedagógico, en el que la aceptación y la valoración de la naturaleza cultural de la persona humana no pueden subestimarse de ningún modo," a costa de alterar o, de todos modos, debilitar más de la cuenta un rasgo básico de su visión antropológica. Nace de aquí, además, la importancia de la instrucción y de la escuela como expresión con la que se realiza de modo concreto la «voluntad de concurrir a la elevación moral y material de las masas populares a través de la acción educativa dirigida a cada uno»," en una consonancia plena de aspiración pastoral y de misión social."

Podemos tomar, por tanto, un primer punto. Se trata de deshacer, en realidad, el nudo que hemos venido describiendo en sus componentes fundamentales, hasta responder de manera satisfactoria a la pregunta de la que hemos partido.

Y es precisamente lo que trataremos de hacer inmediatamente. 3. Una solución

Proponemos, con este fin, una especie de vuelta a Valdocco, es decir, un viaje hacia atrás a los lugares de la experiencia directa de don Bosco para tratar de encontrar en los testimonios originales del sistema preventivo algunos posibles elementos de salida del problema sobre el que estamos trabajando.

'° Sobre la concepción antropológica de don Bosco, se puede ver: PALUMBIERI, Don Bosco e l'uomo, p. 61ss. Según este autor, don Bosco, ajeno a una visión que atribuye un primado a lo «spirituale dísincamato», proclama «la centralita del riferimento al valori e al fondamento divino e personale di essi nel progetto di riforma integrale della persona e della sodetá, con quena che potremmo oggí chiamare rivoluzione culturale, funzionale ad un'autentica cíviltá innovativa, biofila e creativa, libera e solidale, nella quale l'uomo, con la sua integralitá di corpo-cuore-anima, reticolato di rapporti, strutture e progettí, possa esser oggetto e termine di ini7iative di segno umano» (p. 68-69). En este cuadro, el «privilegiamento dell'anima» puede ir acompañada de una «visione U-7 positiva della corporeitá», el «cuore» puede hacerse «elemento culminante» y «punto di sintesi della ricchezza della persona umana» (p. 64), sin dejar, por esto, fuera de juego la racionalidad entendida como «ragionevolezza» (p. 113).

31 PELLEREY, La via della ragione, p. 386.

32 No se puede apartar a don Bosco del clima de creciente interés por la instrucción popular que caracteriza al Piamonte de su tiempo, del que sin duda compartió el acercamiento a ella no como «un male da esorri77are, ma una risorsa da valorizzare per provvedere alla completa formazione umana e cristiana dei giovani» (CHtosso, L'Oratorio di don Bosco, p. 109). Y esto hasta llegar él mismo a convertirse en uno de los más celebrados promotores de dicha instrucción popular. El tema de lo «escolar» circula también significativamente a propósito de la formación profesionaL Se puede ver, a este propósito: D. VENERUSO, Il metodo educativo di San Giovanni Bosco alla prova. Dai laboratori agli istitutí professionali, en: BRAMO, Don Bosco nella Chiesa, p. 133-142; L. PAZZAGLIA, Apprendistato e istruzione degli artigiani a Valdocco, en: F. TRANIELLO (ed.), Don Bosco nella stork della cultura popolare, Tocino, SEI 1987, p. 13-80; P. BAIRATI, Cultura salesiana

e societa industriale, en: Ibid., p. 331-357.

Como es fácil intuir, se trata de un viaje que tiene una meta bien precisa, es decir, una hipótesis conductiva que conviene exponer enseguida en sus términos constitutivos: .



  1. la escuela representa una categoría inicial de la preocupación pedagógica

de don Bosco, tanto como el recreo (en otras palabras: es original como el Oratorio);

  1. el desarrollo de la escolarización de forma institucional-colegial introduce elementos de desequilibrio y dificultades en la «totalidad educativa» imaginada y vivida por el Santo, de los que él mismo se dio cuenta totalmente al final.

Comencemos, pues, a desarrollar la primera parte de la hipótesis, recogiendo en sus diversos puntos los aspectos evidentes a favor que nos parecen los fundamentales 33

  1. Maestro siempre: — Una lectura escrupulosamente atenta, pero que acepte al mismo tiempo lo suficiente para el caso, de las Memorie dell'Oratorio, revela fácilmente que don Bosco, desde los momentos «míticos» y «fabulosos» de su vida (se trata del pastorcillo de los Becchi, del campesino y del muchacho de campo y en las diversas casas en las que trabaja, del estudiante y después del seminarista de Chieri), piensa en la escuela y asiste a ella, percibe con un sentido unitariamente global la vocación sacerdotal y la de maestro (a don Calosso, que le pregunta, le dice que quiere estudiar «para abrazar el estado eclesiástico» y esto, a su vez, para poder acercarse, «hablar, instruir en la religión a tantos compañeros míos»), une siempre la instrucción al recreo, quiere ser maestro: es saltimbanqui y predicador, prestidigitador y lector, organizador de juegos y maestro, hasta el punto de que identifica su misión con ser al mismo tiempo sacerdote y educador.

  1. Escuela enseguida: —Las actividades del Oratorio implican casi inmediatamente, desde sus comienzos y a partir de los momentos precarios y nómadas, tiempos y espacios para la escuela que aparece, en algunos casos, una preocupación hasta dominante.

Ya en la fase de la capilla aneja al edificio del «Ospedaletto di S. Filomena», hay un «local destinado a capilla, a escuela o a recreo de los jóvenes»; en el período de San Francisco es él mismo el que afirma que ha «conocido la necesidad de alguna escuela»; en el Rifugio y en Casa Moretta echa a andar la' «escuela dominical estable» y se echan los cimientos de aquellas «clases nocturnas» que encontrarán más tarde su desarrollo definitivo una vez trasladadas a Valdocco. Empieza «la enseñanza gratuita de italiano, latín, francés, aritmética» para los jóvenes a los que pedía que le ayudasen en el catecismo y en las clases, cuyo desarrollo florece de tal modo que se decide a poner en marcha la redacción de las primeras obras de divulgación (la Storia Sacra, el Sistema metrico decimale) y edificantes (II Giovane provveduto); a la clase de instrucción escolar normal se unen muy pronto las de canto y música, y no tardarán los cursos del «ginnasio» y del «liceo» y después los talleres y, por fin, las escuelas profesionales.

" De ahora en adelante, a no ser que se diga otra cosa, los textos de don Bosco serán tomados de: Bosco, Scritti sul Sistema preventivo.

Para resumir todo en una imagen, dirá que en el Oratorio se tiene «recreo, canto y clase hasta la noche».



  1. Leer y escribir: — La intensísima actividad de redacción, editorial y de publicación que tuvo don Bosco personalmente y, más aún, provocó y estimuló incansablemente, sobre cuya importancia la crítica actual ha volcado su atención,34 no tendría ninguna explicación si no formase parte de una actitud radicalmente positiva en relación con la instrucción y con una conciencia plena de sus funciones no sólo utilitarias, sino también morales.

No es casualidad que don Bosco se presente como «acompañado siempre por el pensamiento de progresar en los estudios» y describa cuidadosamente su pasos de lector ávido y estudiante eficacísimo.

  1. Estudio y santidad juvenil: — Una indicación indirecta, pero preciosa sin duda alguna, nos puede venir de las cuatro conocidísimas biografías edificantes dedicadas a L. Comollo, D. Savio, M. Magone y F. Besucco (si es verdad como afirma con agudeza P. Braido — que «la pedagogía de don Bosco tomó su rostro de miles de jóvenes educados por él»).35

El análisis de estas biografías demuestra ampliamente que el deseo de aprender, la diligencia en el estudio, la disciplina escolar y la aplicación se entienden como características esencialmente definidoras de la perfección juvenil, y nunca sucede que a don Bosco se le escape alguna expresión a la que se le pueda atribuir un sentido contrario o falto de interés por el trabajo intelectual. Al contrario, la preocupación cultural se mantiene intensa y continuamente despierta en cada período y situación de su obra.

Por eso, entonces, Magone se transforma de pequeño cabecilla de la calle en «joven marcado por el estudio y la atención» y Besucco, de pobre pastorcillo analfabeto en estudiante modelo («Cuando oía la señal para ir al estudio, iba inmediatamente sin esperar un instante» y «era bonito verle siempre recogido, estudiando, escribiendo con la avidez de quien hace algo que le gusta»).

Añadamos además que es precisamente en el ambiente de esta biografía donde don Bosco acuña aquella frase que, entre tantas tríadas enunciadas por él, puede considerarse aún la más explicitamente representativa, precisamente porque está empapada de «cosas» y no de conceptos, de todo su trabajo:

«Alegría, estudio, piedad».

" Cf. los recientes e iluminadores estudios de F. TRANIELLO, Don Bosco e l'educazione giovanile: la «Storia d'Italia», en: ID., Don Bosco nella storia, p. 81-111; S. PIVATO, Don Bosco e la «cultura popolare», en: Ibid., p. 253-288; F. MOLINARI, La «Storia Ecclesiastica» di Don. Bosco, en: BRAMO, Don Bosco nella Chiesa, p. 203-237; G. COSTA, Don Bosco e la letteratura giovanile dell'Ottocento, en: Ibid., p. 329-353.

35 Bosco, Scritti sul Sistema preventivo, p. 175.

Nos parece posible afirmar, entonces, sin temor, que el complejo instruc. ción-cultura-escuela tiene que verse como un elemento totalmente intrínsecc (por tanto, no sólo accidental-exterior-añadido) de ese proceso e itinerario de humanización-espiritualización-salvación en el que don Bosco entendía que estaba el deber auténtico y verdadero de la educación popular y cristiana. En 1875, cuando escribe a los alumnos y a los salesianos del colegio de Lanzo, anima a «buscar, estudiar, conservar y promover los tres grandes tesoros: salud, estudio y moralidad», ofreciéndonos, con ello, la mejor y más definitiva definición de todo lo que hemos buscado presentar hasta este momento.

4. Un problema

Pero hemos dicho que el tema, que acabamos de plantear y desarrollar (y deseamos que de modo suficientemente decisivo) sólo en lo que se refiere a la primera mitad de nuestra hipótesis, deja por ver precisamente el aspecto críticamente más relevante, es decir, el de la integración real de los dos planos, el de la escuela y el de la extraescuela, en su vivencia y realización en la marcha de las instituciones salesianas.

No nos detenemos en consideraciones que pudieran referirse a la acción escolar de don Bosco en cuanto tal, sino para notar que se pueden encontrar en ella, junto a los motivos de un conservadurismo obstinado en cuanto a los contenidos apoyado en una visión de trazos moralizantes duros,36 sugerencias de gran frescura e inventiva didáctica en el campo de la enseñanza catequística (uso de las imágenes, recurso al diálogo),37 de la enseñanza de los clásicos (las dramatizaciones)," de la primera alfabetización,39 de la enseñanza artística y expresiva (canto, música, teatro)," de la actividad motora (abandono del paradigma militarista por una recuperación plena del principio del juego y una orientación a la práctica y a la mentalidad deportiva).'


36 Para don Bosco, en su «opera di divulgazione e di lettura destinata al giovani adolescenti», la precedencia de los valores contenutísticos en sentido «ideológico» (TRANIELLO, Don Bosco e Pedurazione giovanile) y «la subordinazione dei valori umani a quelli relig. iosi e morali» estaban absolutamente fuera de discusión, lo mismo que la «ricerca sistematica, continua, di una lingua semplice, chiara, precisa, che potesse trasmettere con immediatezza il pensiero» (P. ZOLLI, San Giovanni Bosco e la lingua italiana, en: Ibid., p. 113-141).

37 ALBERICH - GIANETTO (Don Bosco maestro di educazione religiosa) declaran: la instrucción catequística se coloca en un «contesto umano ed educativo globale» (p. 190), que impide toda «separazione fra catechesi, formazione religiosa ed educazione» (p. 189).

38 Según G. PROVERBIO (La scuola di don Bosco e l'insegnamento del latino, en: TRANIELLO [ed.], Don Bosco nella storia della cultura popolare, p. 143-185), en la enseñanza secundaria se seguían «metodi e schemi piuttosto tradizionali». (Se puede hallar una confirmación de este hecho en las memorias de don Nespoli transcritas por P. STELLA, Don Bosco nella storia economica e so-dale (1815-1870], Roma, LAS 1980, p. 481-493; don Nespoli habla de impaciencia frente al «me-todo meccanico» practicado en las clases). Proverbio habla también de la presencia de rasgos innovadores, como la lectura de autores que se hacía en el primer curso, el acento puesto sobre el carácter instrumental de la gramática y, especialmente, las «accademie», con declamación de tes-tos en latín, y las representaciones teatrales. De todas formas, el dato más relevante es, una vez más, de carácter contenutístico, con la aproximación de los autores cristianos a los latino-paganos.

39 Don Bosco afirma que su método de enseñanza utilizado en las escuelas dominicales (estu‑

El punto que nos interesa directa y específicamente aquí tiene que ver con la problemática de la disciplina y, más todavía en general, de la relaciones, ya que es respecto a ellas donde se sitúa el fulcro de nuestro examen, en el que se tratará precisamente de ver si la armonización, la síntesis y la composición de la vida del Oratorio (o bien — y da lo mismo — de la pedagogía del recreo) con la de las escuelas y los colegios (o también — si se quiere — con la pedagogía de la enseñanza) se pueden considerar logradas del todo o, si en cambio, no existe lugar para alguna diferencia.

Para analizar la cuestión, dividimos nuestro período de observación en dos momentos muy distintos entre sí: en el primero, la convivencia y simultaneidad de la vida de escuela y de la vida de Oratorio aparece resuelta en un único y unitario contexto y ambiente de experiencia y de realización educativa, por lo que la diferencia entre ser alumno y ser muchacho del Oratorio — para remontarnos a los mismos recuerdos de don Bosco y a la copiosísima memoria al respecto — es prácticamente inapreciable, en cuanto el uno y el otro son igualmente modos de ser «hijos» de don Bosco. En el segundo, en cambio — caracterizado por la institución de los colegios, por el desarrollo de las escuelas clásicas y profesionales, por la difusión nacional, europea y, por último, mundial de las casas salesianas —, surgen las condiciones de una creciente separación, como si las dos realidades tendiesen cada vez más a situarse en caminos progresivamente paralelos y poco a poco menos comunicantes entre sí.

Veamos ahora si tomamos más detenidamente estas sugerencias que resumen nuestro problema.

En los Reglamentos, y más todavía en las cartas a los directores y a los responsables de las instituciones salesianas, se puede advertir fácilmente, además y más allá de la preocupación por los hechos menudos de orden práctico y administrativo, casi el ansia de no perder los caracteres más intrínsecamente propios del Sistema preventivo, como el de hacerse «amar antes que temer», el prestar la máxima atención a los más débiles y a los menos afortunados, el dio del alfabeto y del silabeo con inmediata aplicación a las preguntas del catecismo) era tan eficazque consentía que en sólo «otto giorni festiví [...] taluni giungessero a leggere e a studiare da sé delle intere pagine di catechismo».

" Cf. M. SODI (ed.), Liturgia e musica nella formazione salesiana, Roma, Edizioni SDB 1984;

M. RIGOLDI, Don Bosco e la musica, Carugate 1987; S. STAGNOLI, Don Bosco e il teatro educativo salesiano, Milano 1967-1968; PIVATO, Don Bosco e la cultura popolare, p. 276-279; ID., Don Bosco e il teatro, en: C. NANNI (ed.), Don Bosco e la sua esperienza pedagogica, Roma, LAS 1989, p. 100‑112.

41 PIVATO, Don Bosco e la cultura popolare, p. 280-282: en los «ingenui e spiritosi esercizi ginnici» ideados por don Bosco «nulla fascia intravvedere», sino que se coloca exactamente «alle origini dello sport cattolico», en el cual, el deporte es «consigliato come sussidio alla formazione religiosa e come strumento formativo di una piú intensa vita di pietá».

hablar «con frecuencia», el pasar con los jóvenes «todo el tiempo posible», el prestar nuestro servicio «a favor de la parroquia», el utilizar «siempre modos y palabras de caridad y mansedumbre», el no hacer nunca «donde sea posible [...] uso de los castigos» (Ricordi confidenziali a los directores; II Sistema preventivo nella educazione della gioventú).

Sobre todo, se repite con insistencia el tema de los castigos y de las penas, a propósito de los que se insiste casi continuamente en el precepto de que «no hay que usar nunca medios coercitivos, sino siempre y sólo los de la persuasión y la caridad»; se exige que se recurra (si es estrictamente necesario) a formas de «corrección paterna» y sólo en privado, avisando para «dar tiempo a la reflexión», eliminando la precipitación y la alteración emotiva; se exhorta a «evitar la angustia y el temor inspirado por la corrección», para «decir una palabra de aliento» que deje la puerta abierta a la «esperanza» que nace de «sentirse de nuevo situado por su (= del educador) mano caritativa en el camino de la virtud». En un primerísimo lugar, por último, debe quedar la exclusión de cualquier forma de «áspera violencia», porque «no se educa [...] la voluntad cargando sobre ella un yugo excesivo», sino respetando siempre el primado de la amabilidad y de la religiosidad en el contacto interpersonal, ya que la educación es «cosa del corazón» del que «sólo Dios [...] es el dueño» (Dei castighi da infliggersi nelle case salesiane).42

Nos parece poder ver, en nuestra interpretación, el peso creciente del paso de una fase típicamente (y — podríamos decir — gloriosamente «carismática», en el sentido de unitiva y afectivamente inmediata, sin reservas),43 a otra «empresarial», en la que el éxito y la consolidación van mezclados desgraciadamente con la articulación organizativa, pero disgregadora, con la lejanía desalentadora de lo inmediato, con la necesidad de hacerse entender por medio de prescripciones y conceptos más que con la comunión directa y cálida de vida y acción con la constricción a tener que dejarse en las manos (y en las meaciones, no siempre apreciables) de los demás, sín poder estar presente persdionalmente.


42 Se debe atribuir a CASOTTI (La pedagogía, passim) el mérito de haber puesto perfectamente de relieve el carácter intrínsecamente humano y no violento de la educación según el sistema preventivo sobre la base del primado de la acción. El optimismo pedagógico cristiano de don Bosco no se debe confundir, sin embargo, con ningún tipo de ingenuo angelismo; por eso nos parece sorprendentemente fuera de lugat: atribuirle, como hace DACQUINO (Psicologia di don Bosco), convicciones tales como la «fede piú assoluta nefia bontá della natura umana» (p. 159).

43 Tomamos de THÉVENOT (Don Bosco educatore, p. 704 sgg.) la indicación de las características fundamentales del carisma educativo, identificables en el «grande seno dell'assoluto», tendencia a las «scelte radican» y en los «segni d'una certa seduzione o fascino». Es importante también advertir que todo esto está acompañado de un realista «seno delle lentezze e dei limiti», con todos los debidos controles ético-racionales del caso. Es útil, por tanto, afirmar que el carisma educativo de don Bosco, fuera de toda connotación falsamente y, por tanto, peligrosamente « seduttiva», se sirve (acepto, esta vez, las observaciones de DACQUINO, Psicologia di Don Bosco) de rasgos como una «oblativitá apena e dinamica» (p. 10), dotes de «lottatore tenace, capo rassicuunte e trascinatore e soprattutto dotato di spirito di sacrificio, di costanza e di umiltá» (p. 174), el sentido de «autostima» y de «sicurezza» unido a la «consapevolezza delle proprie quanta». En definitiva, se perfila la «personalitá estroversa» y «versatile» (p. 23) de un «prete simpatico, atletico e giocoliere» dotado de una extraordinaria «capacita naturale di sintonizzarsi con i giovani» (p. 96).

El punto crítico de nuestro análisis se coloca, por tanto, en el paso de las dimensiones restringidas y directas de la «aldea pedagógica» de Valdocco (lugar de la paternidad: modelo de la familia) a las cada vez más amplias, formalizadas, estructuradas, reglamentadas y afectivamente.lejanas de la escuela y el colegio como instituciones complejas (lugares de la profesionalidad: modelo de la empresa), ya que es a partir de este paso donde el mismo don Bosco empieza a vivir hasta el fondo la experiencia. «difícil» (como expresión de una exigencia destinada a quedar insatisfecha en buena medida) de mantener abierto y constante el contacto entre los dos estratos de su obra, de modo que se logre llevar — es éste el sentido último de la observación — el Oratorio a la escuela. Si nos atenemos a la reconstrucción de P. Stella, la salida de Valdocco hacia nuevas empresas costó adaptaciones y resistencias y, en último análisis, la aceptación de cometidos que no coincidían del todo con las intenciones originales.

Efectivamente — hace notar — «la enseñanza privada [...] no era un camino del gusto de don Bosco, cuya obra del Oratorio se cimentaba en la reunión de muchos con la utilización máxima de pocos animadores»,44 y que había transmitido a sus primeros colaboradores la convicción firme y llena de orgullo de la bondad de este planteamiento, por lo que, con cierto esfuerzo, después «tuvo que aclarar que aceptar Valsalice correspondía a una orden insistente del nuevo arzobispo, Lorenzo Gastaldi; sólo de ese modo le fue posible obtener el consentimiento del Capítulo superior de la congregación», aunque apareciese claro que '«el camino de los colegios había llevado hacia la clase media, mientras que, en cambio, en su conciencia y en la opinión pública ellos estaban especialmente para la juventud pobre y abandonada».45

Se abría de ese modo el dificilísimo problema de mantener, bajo la misma inspiración educativa «preventiva» y bajo la misma concepción pedagógica salesiana, las partes de una empresa en la que se iba delineando ya una multiplicidad sorprendente de intenciones, finalidades, destinos y contextos diversos, ante los que el modelo del Oratorio iba poco a poco quedándose descolgado y cada día más lejano.

Al tema de la desarticulación empresarial se le puede unir, para seguir la misma línea de reflexión, el de la lejanía, conectado con la difusión de la actividad misionera que, junto a grandes consuelos, no dejó de plantear a don Bosco más de un motivo de reflexión e intervención para hacer que también ellos entraran en el cuadro de la conciencia crítica a la que, en los últimos

" STELLA, Don Bosco nena stork economica, p. 124. 45 Ibid., p. 143s.

años de su vida, llegó el Santo, «consciente de que de lo que tenía necesidad la congregación sobre todo, tanto en Italia donde ya estaba desde hacía tiempo, como en América Latina, a donde acababa de trasplantarse, no era sólo la unidad y la estabilidad de estructuras. La garantía de futuro, y de un futuro salesiano, estaba en las manos de los hermanos y de los colaboradores, con tal de que permaneciesen fieles al espíritu de los orígenes, es decir, al método y al estilo educativo que había caracterizado la vida del Oratorio de Valdocco».46

Tres cartas de agosto de 1885 — la primera a mons. Cagliero, la segunda a don Costamagna y la tercera a don Tomatís — expresan con acentuada claridad el sentido de estas observaciones: una presenta una llamada cordial a la «caridad, paciencia, dulzura» y prosigue, aún más explícitamente, afirmando que no se hagan «nunca reprensiones humillantes, nunca castigos», sino siempre «hacer el bien a quien se pueda, mal a ninguno». La otra enuncia sin medias tintas el desagrado por la lejanía y la intermediación («querría tener yo mismo un sermón o, mejor, una conferencia sobre el espíritu salesiano que debe animar y guiar nuestras acciones y cada palabra nuestra») y pasa después a resumir en pocas y enérgicas lineas lo que, evidentemente, quería hacer bien presente: «El sistema preventivo debe ser nuestra característica. Nunca castigos penosos, nunca palabras humillantes, nunca reprensiones en presencia de otros; sino que en las clases debe resonar la palabra dulzura, caridad y paciencia. Nunca palabras mordaces, nunca una bofetada fuerte o ligera. Hágase uso de los castigos negativos, y siempre de modo que los que reciben un aviso se conviertan en amigos más próximos que antes y nunca se alejen de nosotros envilecidos». En la última, finalmente, resuena la seca llamada a la coherencia: «No basta saber las cosas, sino que hace falta practicarlas ».47

Llegamos de este modo a la ya justamente célebre Lettera da Roma del 10 de mayo de 1884 que, en línea de la parábola «autocrítica» que estamos tratando de recorrer, puede considerarse como el documento central en interés e importancia.

Don Bosco toma el tema a partir de un sueño imaginario (es un verdadero «contrasueño» respecto al de los nueve años: una especie de « contrautopía» negativa, frente a la «utopía» positiva de los primeros tiempos ya lejanos) para desarrollar, en realidad, la más enternecedora descripción de la pérdida del verdadero espíritu salesiano, que se enclava con gran eficacia, precisamente en la disociación entre escuela y recreo.

«El maestro al que sólo se ve en la cátedra, es maestro y nada más; pero si va al recreo con los jóvenes, se convierte en un hermano»: hace falta volver a la conciencia activa de este punto fundamental, mezclándose todavía en las diversiones de los muchachos, animando sus recreos, vigilando desde cerca, llamando la atención sin amenazar, aceptando la fatiga que haga falta para amar lo que les gusta a los jóvenes, encontrando las expresiones naturales del amor a través de la familiaridad («ahora se considera a los Superiores como Superiores y no como padres, hermanos y amigos; por tanto se les teme y se les ama poco»).


46 F. Morro, Introduzione a Tre lettere a salesiani in America, en: Bosco, Scritti pedagogici, p. 357.

47 La «coherencia en todo momento» expresa, de la manera más incisiva, la esencia del testimonio de los santos piamonteses contemporáneos a don Bosco. Cf. F. PERADOITO, La «scuola dei santi» in TorMo, en «Vita e Pensiero» 81 (1988) 735-744.

Parece, pues, que las condiciones que habían hecho del «pequeño mundo» de Valdocco un mundo completamente realizado de la educación según el módulo salesiano han desaparecido en gran parte, por lo que no queda más que el espacio para el lamento y la nostalgia esperanzada («que vuelvan los días felices del Oratorio primitivo. Los días del afecto y de la confianza cristiana... los días del espíritu de condescendencia y de tolerancia por amor de Jesucristo... los días de los corazones abiertos con toda la sencillez y el candor, los días de la caridad y de la verdadera alegría para todos»). Pero el sentido final es precisamente el de un sueño en gran medida desvanecido e iluso. La gran obra unitaria se ha fragmentado y dividido de algún modo.

5. Lecciones

Hemos recorrido — para llegar a alguna nota y reflexión final — un itinerario que nos ha llevado de lin momento de unidad carismático-educativa inicial a la identificación de una posibilidad de reunificación que se puede proponer y actuar, en lo concreto de la situación que nos ha permitido experimentar, por el camino de la conciencia pastoral, cultural, metodológica y estructural, en la que los tiempos y los modos de la «razón» pueden aún unirse con los tiempos y los modos de la «religión» en un espíritu de persistente «amorevolezza». Pero no es una meta inmediata ni asegurada sin fatiga.

En este cuadro, es indudable que lo paraescolar, si se identifica con la figura de la pedagogía del Oratorio, ejerce un evidente primado orientador, pero, al mismo tiempo, la escuela no puede quedar excluida de ese horizonte.

La primera lección que hay que sacar, entonces, es la conciencia tanto de ese primado como de la necesidad de que no se puede sustraer a la conciliación de escuela y extraescuela en un intento común educativo, con el fin, sobre todo, de llevar a la instrucción (y a la escuela) aquellos rasgos de humanidad, riqueza de relaciones, vitalidad, alegría y significatividad que muy frecuentemente le faltan. Pero la escuela (también la de don Bosco y la de los salesianos) revela que siempre tiene más de una rémora para saber habitar con plenitud de vida donde circula el hálito más profundo de la educación en su hacerse y producirse original.

Lo que fue difícil hasta para don Bosco no puede ser, desde luego, fácil para nosotros: y esto debe hacernos reflexionar, en un compromiso que no debemos descuidar, para evitar ingenuas y peligrosas ilusiones.


LA PENITENCIA. Y LA EUCARISTÍA

EN LA EDUCACIÓN SEGÚN DON BOSCO

Jacques SCHEPENS

O. Introducción

Al tratar en don Bosco el tema de los sacramentos, no hay que perder de vista el núcleo sin el que se traicionaría toda su médula, es decir, el aspecto educativo y su especificidad de la educación con amorevolezza. Amorevolezza quiere decir «amor demostrado», el trato mediante el cual se manifiesta el propio afecto, la comprensión y la compasión, la coparticipación en la vida de otro.

En don Bosco amore y amorevolezza tienen casi como sinónimo el término caridad, esa caridad cristiana de la que San Pablo tejió el himno y que don Bosco (en referencia a 1Cor 13,4-7) evoca en las páginas oficializadas sobre el Sistema preventivo: «Charitas benigna est, patiens est; omnia suffert, omnia sperat, omnia sustinet».' Es ésta la caridad que lo impulsa a trabajar activamente por la salvación integral, temporal y eterna de los jóvenes y que se demuestra con la amorevolezza, que se hace próxima a los jóvenes.

En la mente de don Bosco, el afecto' a los jóvenes encontraba su raíz más profunda en su espiritualidad. En las colinas de Castelnuovo, Juanito Bosco había buscado en vano un sacerdote que -se le acercase. En su conciencia, aquellos hechos lejanos habían tomado el valor de acontecimientos dispuestos por la Providencia para que él adoptase no sólo un método cualquiera cimentado en la sintonía psicológica, sino la propia vida específica, fundada en la gracia y en esta arnorevolezza que debía ser su comunicación y demostración.'

Lo subrayaba, entre muchos otros testigos, el canónigo- Giacinto Ballesio,

' G. Bosco, Inaugurazione del patronato di S. Pietro in Nizza a mare con appendice sul sistema preventivo nella educazione della gioventú [= Sistema preventivo], San Pier d'Arena-TorinoNizza Marittima 1877, p. 52 = OE XXVIII 430; para la ed. crít., Cf. P. BRAIDO [ed.], Il sistema preventivo nella educazione della gioventir. Introduzione e testi critici, en RSS 4 (1985) 171-321; también: Bosco, Scritti pedagogici, p. 125-200.

2 Cf. P. STELLA, Don Bosco e le trasformazioni sociali e religiose del suo tempo, en: M. MIDALI - P. BROCARDO (eds.), La famiglia salesiana riflette sulla sua vocazione nella Chiesa di oggi, Leumann (Torino), Elle Di Ci 1973, p. 162-170.

exalumno del Oratorio, en el elogio fúnebre con ocasión de la muerte de don Bosco: «Pero nosotros le hemos visto, nosotros hemos oído a don Bosco. Entonces su obra, reducida a este Oratorio, hacía sentir más intensa su eficacia. Él, aún lleno de energía, con su ingenio, con su gran afecto, era todo para nosotros, siempre con nosotros. Vedlo por la mañana tempranísimo con sus hijos. Él los confiesa, dice la misa, les da la comunión. No está nunca solo, no tiene un momento para sí; o los jóvenes, o la audiencia a los muchos que lo asediaban continuamente en la sacristía, bajo los pórticos, en el patio, en el comedor, por las escaleras, en su habitación. Así por la mañana, durante el día y la noche. Hoy, mañana y siempre»? «¿Quién fue don Bosco en medio de nosotros? Fue nuestro maestro y nuestro guía al amar a la juventud y llevarla al bien. Y de él brota el espíritu de los Oratorios festivos, que se van cada día multiplicando con gran provecho para el pueblo. Don Bosco fue ejemplo para nosotros de verdadera amorevolezza cristiana y al dirigirnos evitó el formalismo artificial, el rigorismo que ahonda un abismo entre el que manda y el que obedece».4

En la experiencia personal e institucional de don Bosco, el tradicional «sistema preventivo» se expresa con un estilo inconfundible. La educación con amorevolezza se realiza en obras asistenciales y educativas, nacidas a lo largo de veinte años (1844-1863) en favor de la «juventud pobre y abandonada», que formarán casi el esquema básico de las empresas posteriores y benéficas del educador de Turín. Todas ellas encuentran su matriz en el Oratorio de San Francisco de Sales de Turín-Valdocco, lugar hacia el que al principio (1844) se polarizaban casi espontáneamente jóvenes emigrantes que vivían en un estado de precariedad humana y social y que se habían apegado a don Bosco a partir de la catequesis. La experiencia del Oratorio, «lugar destinado a distraer con agradables diversiones a los jovencitos, después de haber satisfecho sus deberes de religión»,' se refleja en las otras iniciativas promovidas por él en beneficio de los ambientes populares: desde el hospicio-internado para aprendices y estudiantes (1847), la «Casa annessa», el internado con talleres para artesanos y clases de «ginnasio» (1853-1863) hasta la expansión fuera de Turín (1863), fuera de Italia (1875) en las misiones extranjeras (1875); desde la fundación de la Sociedad de San Francisco de Sales hasta la del Tnstituto de las Hijas de María Auxiliadora o la fundación de la unión de los Cooperadores salesianos.

Debe tener presente esta especificidad quien estudia los temas importantes de la acción de don Bosco. Se encuentra sobre todo en dos aspectos de su amplia y variada actividad: en los escritos y en su práctica educativa.

Cf. G. BALLESIO, Vita intima di D. Bosco nel suo primo Oratorio di Torino. Elogio funebre, Tip. salesiana 1888, p. 9-10. Ballesio (1842-1917) entró en el Oratorio en 1857.

Ib p.21.

5 Para una definición, cf. G. Bosco, II pastorello delle Alpi. Ovvero vita del giovane Besucco Francesco d'Argentera, Torino, Tip. dell'Oratorio di S. Francesco di Sales, 1864 [= Besucco] = LC 12 (1864) n. 5-6, p. 70 = OE XV, 312.

Trataremos de seguir esa doble vía en el tema que se nos ha confiado: el papel de los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía en el sistema educativo de don Bosco, sin olvidar, sin embargo, que toda sistematización resulta insuficiente para expresar su experiencia vivida en su concreción y aun en su problematismo.

1. La doctrina de los sacramentos

Don Bosco produjo una mole de textos, en buena parte ya a disposición de los lectores por medio de la reimpresión anastática de las Opere edite.6 Existe la lista completa de los escritos editados por él en vida, incluidos los anónimos, dudosos, los atribuidos a él o atribuibles. Y nos informa de cada una de sus ediciones, transformaciones, traducciones, etc.7 La primera serie de las Opere edite (Libri e opuscoli) contiene en buena parte divulgaciones devocionales, hagiográficas, catequísticas y didácticas y también «vidas» de adultos (Cafasso) y jóvenes (Comollo, Savio, Magone, Besucco...), con frecuencia en forma narrativa y con tendencia a construir «modelos» ideales de comportamiento para imitar por sus jóvenes alumnos. Con su vasta actividad editorial, don Bosco no intentaba ofrecer de ningún modo a sus lectores trabajos doctos o científicos; se dirigía con su estilo sencillo, edificante o apologético al corazón de todos, del pueblo, de los jóvenes que encontraba en la calle o que educaba en sus instituciones. Los escritos informan, aunque con frecuencia de forma esquemática y ocasional y sin justificación teórica convincente, sobre las doctrinas y a veces también sobre la práctica de don Bosco en el campo de la educación sacramental. Las doctrinas son, en términos esenciales, las de la teología común y oficial de la Contrarreforma, las de la catequesis típica del clima de la Restauración, en la que, por otra parte, se desarrolló toda la formación de Juan Bosco, en la familia, en la escuela, en el seminario y en el Convitto ecclesiastico.8

Los aspectos doctrinales o teóricos de los sacramentos, formulados generalmente en términos catequísticos y casi siempre simplificados en función del pueblo y de la juventud, se encuentran sobre todo en las páginas apologéticas del mismo santo o en los autores cuyas obras él publicó con más frecuencia en la colección de las «Letture Cattoliche».9 Pero siguen también en el fondo de

6 Cf. 0E.

Cf. P. STELLA, Gli scritti a stampa di san Giovanni Bosco, Roma, LAS 1977.

8 Hemos analizado la actividad literaria de don Bosco, en el campo de los sacramentos, en:

J. SCHEPENS, L'activité littéraire de don Bosco au sujet de la pénitence et de l'eucharistie, in «Salesianum» 50 (1988) 9-50; el mismo texto se halla también en: R. GIANNATELLI (ed.), Pensiero e prassi



di don Bosco nel centenario della monte (31 gennaio 1888-1988), Roma, LAS 1988; J. SCHEPENS, Beichte und Eucharistie in der erzieherisch-pastoralen Praxis don Boscos = Folge der Schriftenreihe

zur Pflege Salesianischer Spiritualitát 19-20, Kóln-München-Wien 1988.

9 Colección fundada por don Bosco con el apoyo de mons. Moreno, obispo de Ivrea y de los escritos no directamente polémicos, sobre todo en los que tienen un fin catequístico o didáctico, en las vidas edificantes y en las páginas hagiográficas o devocionales del Giovane provveduto y de textos familiares con este manual de oración y meditación para los jóvenes. Efectivamente, después de los cambios radicales en el campo social, político y religioso habidos entre 1847 y 1850 (la plena emancipación de los hebreos y de las confesiones protestantes, el proselitismo valdense, la proliferación de periódicos y publicaciones laicas o anticlericales) y después durante los años de la supresión de las corporaciones religiosas y de la unidad de Italia, don Bosco se siente llamado a reaccionar con una decidida pedagogía preventiva y con frecuencia defensiva tanto contra la herejía como contra la impiedad. A partir de aquel tiempo, sus escritos, aun manteniendo su carácter catequístico y educativo, adquieren un tono más explícitamente defensivo o apologético contra el proselitismo protestante y la progresiva laicización de la sociedad. Esta afirmación vale sobre todo para los textos que se refieren a los sacramentos de la confesión y la eucaristía. La apología de los sacramentos, considerados desde siempre como fundamento indispensable de la vida, de la felicidad, de la moralidad y de la educación, obliga a don Bosco a explicitar ciertas verdades histórico-dogmáticas de la doctrina católica en relación con otras religiones y confesiones.

1.1. La confesión

En el campo de la confesión, don Bosco debe afrontar, entre el 50 y el 60, los ataques del apóstata Luigi Desanctis, considerado, junto a A. Bert y J.P: Meille, al menos durante algún tiempo, como uno de los personajes más grandes de la historia de los Valdenses en Piamonte.1° Él reacciona vivamente, publicando las Conversazioni tra un avvocato ed un curato di campagna sul sacramento della confessione» El opúsculo, todo él dedicado a la defensa de la confesión «auricular», le ofrece ocasión para especificar la doctrina católica de la confesión y subrayar su importancia, indispensable para la educación y las costumbres, contra sus adversarios que la calificaban como una fábula o una invención de los curas.

Los ataques de Desanctis no se limitaban a formular «a medida del pueblo» las objeciones ya conocidas de origen protestante. Eran también eco de los recelos lanzados por el llamado «descreimiento», del siglo XVIII o más reciente, de los «espíritus fuertes» («los filósofos») y que cada vez iban penetrando más en el mundo de los jóvenes y de los obreros.

mons. Ghilardi, obispo de Mondovl, sobre todo, para la difusión de buenos libros contra la propaganda valdense y las ideas laicas y anticlericales; el primer número apareció en 1853.

'° Acerca de los motivos de la ruptura entre Desanctis y la Iglesia valdense, cf. V. VINAY,



Luigi Desanctis e il movimento evangelico fra gli italiani durante il Risorgimento, Torino, Claudiana 1965, p. 59-62.

" Torino, Tip. Paravia e comp. 1855 = LC 3 (1855-56) n. 7-8 = OE VI 145-272 [=-- Conversazionz].

La existencia, la necesidad y la utilidad de la confesión misma se ponían en cuestión»

Los escritos de don Bosco o los textos de los autores que citaba en la colección de las «Letture Cattoliche» deb3 ían mostrar ante todo la única doctrina verdadera de la confesión sacramenta1.1

Tomando una por una las objeciones de sus adversarios, en un tono no de desprecio, pero sí humorístico, don Bosco refuta sus argumentos refiriéndose a la práctica continua de la confesión auricular y sacramental en la Iglesia." El contenido y el estilo de su argumentación, adaptados siempre a su público potencial de poca o mínima cultura, se distinguen por su tono popular de las páginas de otros autores que reaccionaban contra Desanctis.'

Para don Bosco se trata de demostrar ante todo que la confesión se remonta a Cristo mismo y que fue establecida de modo constante, durante todos los siglos de la historia cristiana. Añade además que los mismos hebreos, los paganos, los protestantes más inteligentes veneraron siempre este sacramento. Y hasta incrédulos como Voltaire y Rousseau subrayaron su valor.16

En las páginas menos directamente apologéticas, los «modelos» presentados (Comollo, Savio, Magone, Besucco, Cafasso...) concretan los principios ideales seguidos en la práctica educativa y muestran las condiciones que se consideran necesarias para acercarse con devoción, utilidad y saludablemente a la confesión, la misa y la comunión. A este fin, don Bosco clarifica la naturaleza y los efectos de la confesión por medio de fórmulas y expresiones con frecuencia tradicionales. Es misericordia de Dios, remedio, .alimento, bálsamo,

12 Conversazioni [1855], p. 13-15 = OE VI, 157-159.

13 Cf. los escritos de don Bosco: Fatti contemporanei esposti in 25 forma di dialogo [= -7 74 Fat5; Torino, Tip. dir. da P. De Agostini 1853 = LC 1 (1853-54) n. 10-11, p.Il galantuomo. Almanaccó nazionale pel 1855, coll'aggiunta di varíe utili aniositaGalantuomo], Torino, Tip. dir. da P. De Agostini 1854, p. 101-103 = OE VI, 15-17; Novella amena di un vecchio soldato di Napoleone 1, esposta dal sacerdote Bosco Giovanni [= Novella amena], Tocino, Tip. dell'Oratorio di S. Francesco di Sales 1862 = LC 10 (1862-63) n. 10, p. 18 = OE XIV, 242. De otros autores: [FAVRE]-CARLO FILIPPO DA POIRINO, 1l cielo aperto mediante la confessione sinceMANNINra, Torino, Tip. Paravia e comp. 1860; Torino, Tip. e Libreria salesiana, 1885 [4' ed. ]); H. La confessione ossia l'amore di Gesic pei penitenti. Traduzione dai francese di Concettina Basile, Tip. e Libreria salesiana .1886; La confessione della regina ossia il glorioso martirio di S. Giovanni Nepomuceno. Storia del secolo XIV, versión libre del alemán, 2 fasc.; J. PASSAVANTI, Lo specchio di vera penitenza annotato ad uso de' giovinetti da Gaetano Deho, 2vol., Torino, ).Tip. e Libreria salesiana 1874 = Biblioteca della Gioventú Italiana [= BGI] 6 (1874) giugno (n. 66



" Conversazioni [1855], P. 23-26.34.36.38-40.42.47 = OE VI, 167-170.178.180.182-184.191.

L' Para otras reacciones contra Desanctis, cf. A. BFLT T, Sulla dottrina e disciplina della Chiesa romana intorno al sacramento della confessione. Discorso [...J contro il saggio dommatíco-storico di L. Desanctis, Firenze 1851; B. NEGRI, Errori di Luigi Desanctis sul domma della confessione, Tocino 1862; G. CASACCIA, Il trionfo della confessione sacramentale sul saggio domrnatico-storico di L. Desanctis, confutato per se stesso, preceduto da una risposta alía prefazione in replica alle confutazioni 25-26; Conversazioni [1855], p. del monaco Belli, Tocino, Tip. G.A. Reviglio 1854. -26; IV = OE VI, 148.16 Fatti [1853], P. medio necesario para restablecer los lazos de amistad entre el hombre y

Contra los recelos sembrados en un momento en que el espíritu de «descristianización» parecía difundirse en los estratos populares, don Bosco describe con términos clásicos los frutos de una confesión bien hecha: el perdón de los pecados y la reconciliación con Dios, la tranquilidad del corazón y del espíritu y la fuerza para hacer progresos en el camino de las virtudes." Partiendo de la convicción de que el sacramento de la penitencia constituye el mejor apoyo para los jóvenes, cuya naturaleza humana se siente vulnerable y débil, les enseña a aprender a confesarse, no sólo frecuentemente, sino también bien, según las disposiciones que son necesarias. Sus exhortaciones insisten en los cinco elementos que, según dice J.C1. Dhótel, se habían hecho comunes desde Belarmino con el fin de multiplicar los actos del penitente: el examen de conciencia, la contrición, el propósito, la confeáión y la penitencia." Sus formularios para el examen de conciencia se distinguen por su carácter breve.2° El dolor (o la contrición) debe ser «interno, sobrenatural, sumo y universal»,21 y «unido a un propósito firme» cuya autenticidad se manifiesta en los frutos de la confesión, en el alejamiento de las «ocasiones que nos pueden llevar al pecado mortal»22 El que recae con frecuencia en los mismos defectos, que haga más bien propósitos firmes que confesiones frecuentes. En el espíritu

" G. BOSCO, Il mese di maggio consacrato a Maria SS. Immacolata ad uso del popolo [= Maggio], Torillo, Tip. Paravia e comp. 1858 = LC 6 (1858-59) 124 = OE X, 418; Conversazioni [1855]

75-77 = OE VI, 219-221; G. BOSCO, La forza della buona educazione. Curioso episodio contemporaneo [= Pietro] = LC 3 (1855) n. 17-18, p. 43 = OE VI, 317; Besucco [1864] 38 = OE XV, 280.

18 Cf. por ejemplo: G. BOSCO, Nove giorni consacrati all'augusta madre del Salvatore sotto il titolo di Maria Ausiliatrice [= Nove giorni], Torillo, Tip. dell'Oratorio di S. Francesco di Sales 1870 = LC 18 [1870] n. 5, p. 34-35.37-38 = OE XXII, 286-287. 289-290.

" J.C1. DHÓTEL, Les origines du catéchisme moderne d'aprés les premiers manuels imprimés en France, Paris 1967, p. 340.

20 Ilgiovane provveduto per la pratica de' suoi doveri degli esercizi di cristiana pietá per la recita dell'uffizio della beata Vergine e de' principali vespri dell'anno coll'aggiunta di una scelta di laudi sacre ecc. [= Giovane provveduto], Torillo, Tip. Paravia e comp. 1847, 94 = OE II, 274; La chiave del paradiso in mano al cattolico che pratica i doveri di buon cristiano [= Chiave], Torillo, Tip. Paravia e comp. 1856, p. 65-66 = OE VIII, 65-66; cf. los formularios más desarrollados y largos de [ERASMO DA VALENZA], Il contadino instrutto con dieci dialoghetti sopra il sacramento della penitenza tra un padre missionario ed un contadino, Saluzzo 1847, p. 99-130, y CARLO FILIPPO DA POIRINO, Il cielo aperto mediante la confessione sincera, Torillo, Tip. Paravia e comp. 1861 = LC (186061) n. 8, 55-67.

21 Cf. Chiave [1856], p. 61-62 = OE VIII, 61-62; Giovane provveduto [1863), p. 117; [1875), p. 103 = 0E, XXVI 103; G. Bosco, La figlia cristiana provveduta per la pratica de' suoi doveri negli esercizi di cristiana pieté per la recita dell'uffizio della B.V. de' vespri di tutto l'anno e dell'uffizio dei morti coll'aggiunta di una scelta di laudi sacre [= Figlia cristiana], Torino, Tip. e Libreria salesiana 1878; citamos de Figlia cristiana [1883], p. 102 = OE XXXIII, 280.

zz Chiave [1856], p. 62 = OE VIII, 62; Giovane provveduto [1863], p. 118; [1875], p. 103 = OE XXVI, 103; Figlia cristiana [1883], p. 102 = OE XXXIII, 280.

del Catecismo diocesano, don Bosco recomendaba también: «Confesemos los pecados ciertos como ciertos y los dudosos como,,dudosos».23

1.2. La eucaristía

A diferencia de la confesión, los Valdenses consideraban la eucaristía como sacramento. Quedaba, sin embargo, la problemática plurisecular de la presencia real, de la consagración y de la transubstanciación y del carácter sacrificial de la misa. En el Cattolico istruito (y más tarde en el Cattolico nel secolo), don Bosco cita los ataques de un cierto Trivier, sacerdote apóstata, como Desancti, s24

y hace publicar por la tipografía del Oratorio un libro de G. Casaccia, párroco de Verrone Biellese, para defender el punto de vista católico como reacción contra otro libro de L. Desanctis, y que trata el tema de la misa25 En el espíritu de la teología y de la catequesis de la Reforma católica, reafirma el dogma de la presencia real, tomando como mira sobre todo a sus adversarios valdenses y basándose en el relato de la institución del sacramento en el Evangelio, en la historia de la Iglesia y los milagros que se produjeron durante toda la historia humana en favor de la presencia real de Cristo en la eucaristía. En 1853, en el momento del enfrentamiento con las herejías eucarísticas y con ocasión del cuarto centenario del milagro de Turín, hace publicar el opúsculo Notizie storiche intorno al miracolo del SS. Sacramento avvenuto in Torillo 6 giugno 14532"

En 1854 publica un opúsculo de Carlo Filippo da Poirino en el que el autor describe la naturaleza del sacrificio y de su institución contra «las doctrinas erróneas de los protestantes y de los impíos».27



Chiave [1856], p. 70 = OE XIII, 70; Giovane provveduto [1863], p. 126; [1875), p. 109 = OE XXVI, 109; Figlia cristiana [1883], p. 108 = OE =CM 286; cf. también: Maggio [1858], p. 127 = OE X, 421; Compendio della dottrina cristiana ad uso della diocesi di Torino. Catechismo ad uso degli ammessi alla comunione e degli adulti, Torillo 1822, p. 139-140.

24 Ch.L. TIUvTER, Esposto dei principali motivi che mi hanno indotto ad uscire dalla Chiesa romana, Ginevra 1852, obra traducida del francés por Salvatore Ferretti; cf. V. VINAY, Evangelici italiani esuli a Londra, Torillo 1961, p. 145; cf. también: Il cattolico istruito nella sua religione. Trattenimenti di un padre di famiglia co' suoi figliuoli secondo i bisogni del tempo, epilogad dal sac. Bosco Giovanni [= Cattolico istruito], Torno, Tip. dir. da P. De Agostini 1853, pt. 2, tr. 37, p. 275.277.278 = OE IV, 581.583.584; publicada de nuevo con el título: G. Bosco, Il cattolico nel secolo. Trattenimenti di un padre coi suoi figliuoli intorno alla religione [= Cattolico nel secolo], Torino, Tip. e Libreria salesiana 1883, pt. 3, u. 10, p. 389.390 = OE XXXIV, 389.390.

' L. DESANCTIS, La messa. Saggio dommatico-storico, Torillo 1862; Roma-Firenze 1872; contra Desanctis: G. CASACCIA, La santa messa, yero sacrifizio e sacramento della nuova legge contro il saggio dommatico-storico di L. Desanctis, Torillo 1865.

26Torillo,Tip. dir. da P. De Agostini 1853 = LC 1 (1853-54) n. 6; inspirado en: Ricerche critiche sul miracolo del SS. Sacramento avvenuto in Torillo il 6 giugno 1453, Torillo 1852.

22 [CARLO FILIPPO DA POIRINO), Trattenimenti intorno al sacrifizio della S. Messa = LC 2 (1854-55) n. 11-12.

Mientras que las páginas devocionales, catequísticas, didácticas y hagiográficas tratan temas como prolongación y en el espíritu de esta catequesis de carácter apologético, orientan también la atención sobre otros aspectos importantes de la vida sacramental ligados con frecuencia más directamente a la práctica educativa. El educador de Turín vive en tiempos en los que se había producido mentalmente un cierto grado de separación entre misa y comunión. Por este motivo presenta la eucaristía bajo una doble luz: la comunión, verdadero alimento espiritual, y la misa, sacrificio del altar. El lazo entre estos dos aspectos es la presencia real en el santísimo sacramento.28

Para don Bosco la misa es «la acción más grande que se puede realizar en este mundo; es el acto más sublime y excelente en sí mismo [...]; es la continuación y la renovación del que Jesucristo hizo en la última cena [...]; es también la continuación y la renovación del sacrificio de la cruz».29 Sus páginas ofrecen ademáslestimonios esporádicos de la evolución de sus convicciones (y de su práctica) en el campo de la comunión frecuente por parte de los jóvenes. Confía a sus escritos sus motivaciones, toma en consideración posibles objeciones que vienen del ambiente, precisa las condiciones y las disposiciones necesarias para una comunión frecuente y diaria bien hecha. El texto de Nove giorni puede considerarse como punto de referencia de una evolución." Mientras que en la primera edición del Giovane provveduto, don Bosco se limita a decir que «aquel hijo que después de haber pecado no quiere enmendarse, es decir, quiere ofender de nuevo al Señor, no es digno de acercarse a la mesa del Salvador»,3' sus sugerencias se hacen mucho más precisas en la Chiave y en los textos que, hasta un cierto punto, se sitúan cerca o dependen de ella.32 Se convierte en promotor de la comunión frecuente y entonces parece haber tenido que precisar también la purificación interior requerida para la comunión con el fin de evitar que algunos creyesen ingenuamente en los efectos producidos por el sacramento. Con la ayuda de sus colaboradores, redacta los textos de las Pratiche divote y del Cattolico provveduto. En las Pratiche adopta el párrafo titulado «Invitación a la comunión frecuente» en el que ofrece los argumentos a favor de la frecuencia ya expuestos en el Mese di maggio,33 pero diluye el tema diciendo que «no basta acercarse con frecuencia, porque hace falta además acercarse dignamente».34

28 Cf. Chiave [1856], p. 43-57.73-84 = OE VIII, 43-57.73-84; Giovane provveduto [1863], p. 105-114.128-135; [1875], p. 90-99.111-120 = OE XXVI, 90-99.111-120; Figlia cristiana [1883], p. 87-98.110-119 = OE XXXIII, 265-276.288-297; cf. también Maggio [1858], p. 134-138.139-144 = OE X, 428-432.433-438; Nove giorni [1870], p. 44-62.63-70.70-82 = OE XXII, 296-314.315‑325.326-334.

29 Nove giorni [1870], p. 63 = OE XXII, 315.

30Nove giorni [1870], p. 44-45 = OE XXII, 296-297; textos análogos en: Chiave [1856], p. 73-74 = OE VIII, 73-74; Giovane provveduto [1863], p.128-129; [1875], p.111-112 = OE XXVI 111-112; Figlia cristiana [1883], p. 110-111 = OE XXXIII, 288-289. Giovane provveduto [1847], p. 98 = OE II, 278.

32 Cf. Chiave [1856], p. 74 = OE VIII, 74; Giovane provveduto [1863], p. 129; [1875], p. 111112 = OE XXVI, 111-112; Figlia cristiana [1883], p. 110-111 = OE XXXIII, 288-289.

33 Pratiche divote per l'adorazione del SS. Sacramento, Torillo, Tip. dell'Oratorio di S. Francesco di Sales 1866, p. 12-21 = OE XVII, 264-273; cf. Maggio [1858], p. 139-143 = OE X, 433‑443; véase también: Il cattolico provveduto per le pratiche di pietá con analoghe istruzioni sécondo il bisogno dei tempi, Torro o, Tip. dell'Oratorio di S. Francesco di Sales 1868, p. 443-455 = OE XIX, 451-463.
Los escritos presentan además a los jóvenes modelos de la comunión frecuente y cotidiana: Comollo, Savio, Luis Gonzaga...,35 mientras que las páginas devocionales o catequísticas ofrecen «actos» sencillos de preparación y de acción de gracias.36

2. La praxis de don Bosco

La praxis sacramental de don Bosco parece que se dirige a suministrar a los jóvenes una experiencia positiva e intensa ante la idea, compartida con otros pastores y autores de la época, de que «la salvación de un joven depende ordinariamente de sus años de juventud»37 y que el joven tiene que «entregarse a Dios a tiempo»: «el camino que el cristiano tiene en la juventud se mantiene en la vejez y hasta la muerte. Adolescens iuxta viam suam etiam cum senuerit non recedet ab ea. [...] Si empezamos una vida buena ahora que somos jóvenes, seremos buenos cuando avancen los años, y buena nuestra muerte y principio de la felicidad eterna. Al contrario, si los vicios se apoderan de nosotros en la juventud, generalmente continuarán en todas las edades hasta la muerte».38 Esta ocupación central de la vida de don Bosco, subrayada desde los primeros tiempos de su actividad educativa, está íntimamente ligada a la otra convicción del educador de Turín que se expresa más claramente ante el clima de apatía religiosa: que sin la base de la religión cristiana católica, los valores humanos como la felicidad, la moralidad, la educación... no pueden triunfar. «Sólo la religión es capaz de empezar a poner en marcha la gran obra de una verdadera educación».39 En este contexto, se entiende la importancia

34 Pratiche [1866], p. 16-21 = OE XVII, 268-273.



Cenni storici sulla vita del chierico Luigi Comollo, morto nel seminario di Chieri ammirato

da tutti per le sue singolari virtú, scritti da un suo collega [= Comollo], Torillo, Tip. Speirani e Ferrero 1844, p. 51-52 = OE XXXV, 51-52; Savio [1859], p. 70 = OE XI, 220; Giovane provveduto[1847], p. 65-66 = OE II, 245-246 [Luigi Gonzaga].

36 Giovane provveduto [1847], p. 99-101 = OE 279-281; Chiave [1856], p. 76-79 = OE VIIL 76-79; Giovane provveduto [1863], p. 131-132; [1875], p. 115-117 = OE XXVI, 115-117;



Figlia cristiana [1883], p. 112-114 = OE XXXIII, 292-295.

37 Cf. Giovane provveduto [1847], p. 12 = OE II, 192; don Bosco se inspira en las páginas de la Guida angelica, o siano pratiche instruzioni per la gioventú. Opera utilissima a ciascun giovanetto data ella luce da un sacerdote secolare milanese, Torillo 1767, p. 5-6, y de Ch. GOBINET, Instruction de la jeunesse en la piété chrétienne, tirée de l'Écriture sainte et des saints Péres, Paris 1733 (trad.it.: Istruzione della gioventú pietá cristiana, Torillo 1831), pt. 1, cap. 4.

38 Giovane provveduto, p. 6-7 = OE II, 186-187; don Bosco se inspira en la Guida angelica,p. 5-6.

" Esercizi spirituali alla Gioventú. Avviso sacro, Torillo 1849. Texto impreso con ocasión de

que da a la oración, a las prácticas de piedad, a los sacramentos: «Está demostrado por la experiencia que los soportes más fuertes de la juventud son los sacramentos de la confesión y de la comunión. Dadme un joven que frecuente estos sacramentos y lo veréis crecer en la edad juvenil, llegar a la maturez y alcanzar, si Dios quiere, la más avanzada vejez con una conducta que será el ejemplo de todos los que le conozcan».4° La praxis educativa de don Bosco, que tenía que promover esta experiencia positiva en el campo de los sacramentos, está documentada desde los primeros tiempos del Oratorio festivo. Don Bosco presenta la santidad a los jóvenes como un ideal atrayente «muy fácil», que todos pueden alcanzar. La combinación original de la dinámica de la vida juvenil con los elementos de la piedad y de práctica religiosa en un clima de sentido del deber, de alegría y de espontaneidad, favorecida por la típica presencia de don Bosco, hace comprender la sagacidad del sacerdote piamontés. En el nivel del ideal, las «vidas» de los primeros jóvenes o salesianos, redactadas o controladas por don Bosco o escritas por otros salesianos, o las descripciones de la primera vida oratoriana (de don Bosco y de otros salesianos) presentan las pruebas. Los reglamentos, por otra parte, dejan intuir con frecuencia otros aspectos de la «realidad» de la praxis de los sacramentos.'"

Confesión, misa y comunión parecen haber sido elementos indispensables de la vida del Oratorio. Don Bosco debió de haber hablado a los jóvenes de la vida ejemplar de su amigo y compañero Luis Comollo,42 de las virtudes de san Luis Gonzaga.'" La praxis sacramental, bajo la influencia innegable de la enselos ejercicios espirituales para jóvenes, cf. MB III 605; en este sentido son especialmente interesantes los siguientes escritos: La forza della buona educazione (= Pietro) y Valentino o la vocazione impedita, episodio contemporaneo (= Valentino), Torino, Tip. dell'Oratorio di S. Francesco di Sales 1866 = LC 14 [1866] n. 12 = OE XVII 179-242.

4° Savio [1859], p. 67-68 = OE XI, 217-218; Besucco [1864], P. 100 = OE XV, 342; Sistema preventivo [1877] cap. 2, 4, p. 54-55.56-57 = OE XXVIII, 432-433.434-435.

" A modo de exemplo citamos un párrafo del Regolamento de 1877: «Contegno in chiesa [...] 3. Durante le sacre funzioni astenetevi, per quanto potete, di sbadigliare, dormire, volgervi qua e lá, chiacchierare ed uscire di Chiesa. Questi difetti mostrano poco desiderio delle cose di Dio, e per lo pis danno grave disturbo ed anche scandalo al compagni. 4. Andando al vostro posto abbiate cura di non smuovere i banchi o le sedie né farle scricchiolare movendovi ad ogni tratto. Non sputate mai sul pavimento, perché tal cosa é sconvenevole e mette in pericolo d'imbrattarsi chi prenso voi s'inginocchia' sse [...] 6. Nel dire le orazioni non alzate troppo la voce, ma nemanco ditele tanto piano da non essere uditi. Le orazioni si recitino posatamente e non con precipitazione, né vi sia chi voglia fare piú in frena, terminando mentre altri é ancora a metá...»



(Regolamento per le case della Societá di S. Francesco di Sales, Torino, Tip. e Libreria salesiana, 1877, p. 65-66 = OE XXIX, 161-162).

42 Comollo [1844] = OE I, 1-84; mientras la 1' ed. (1844) estaba dedicada a los seminaristas, la 2' (1854) se dirige a todos los jóvenes; fue publicado en la colección de las LC 1 (1853-54), n. 20-21.

" Cf. Le sei domeniche e la novena di san Luigi Gonzaga con un cenno sulla vita del santo [= Sei domeniche], Torino, Tip. Botta 1846; publicado después en el Giovane provveduto [1847], p. 55-75 = OE II, 235-255; don Bosco usó el texto de [I>. DE MArrEi], II giovine angelico S. Luigi Gonzaga proposto in esemplare di ben vivere in alcune considerazioni, preghiere, pratiche di virtú ed Unza y la vida del seminario de Chieri y las lecturas espirituales que allí realizó, fue para don Bosco, como para tantos otros de su tiempo, el signo de una piedad radicada en la personalidad.44 En el estadio inicial, la preocupación de don Bosco parece inclinarse sobre todo hacia una «manera de asistir con fruto a la santa misa».45 Denuncia ya el poco respeto por parte de los jóvenes: «Pero ver a tantos jóvenes con deseo deliberado de distraerse, estar irreverentemente sin modestia, sin atención, sin respeto, de pie, mirando a todas partes, ¡ah! éstos renuevan muchas veces los dolores del Calvario con grave escándalo de los compañeros y deshonra de la religión».46 Los invita a entrar «con disposición de verdaderos cristianos en el espíritu de Jesucristo».." Al hablar de la comunión, subraya la necesidad de las «debidas disposiciones»48 y precisa que el que «no quiere corregirse no es digno de acercarse a la mesa del Salvador».49 La confesión tiene su centro de gravedad en el «gran dolor» que debe llevar al «propósito [...] de no querer ofender más a Dios en el futuro »."

Desde este momento, el educador turinés pone en guardia a los jóvenes contra las confesiones sacrílegas que cometen si callan por vergüenza u otro motivo los pecados." Insiste también en la confianza entre penitente y confesor: «No tengáis ningún temor respecto del confesor; él se alegra oyendo que le confiáis lo que habéis hecho [...] y no puede decir a nadie las cosas de que os confesáis y no puede servirse de ellas aunque le sirvieran para evitar la muerte».52 Esta cita ofrece la ocasión de advertir ciertas antinomias no superadas por don Bosco. Se da una tensión entre un cierto conformísmo antiguo, en el que la obligatoriedad de las observancias es el núcleo fundamental y que explica ciertos elementos que algunos consideran «terroríficos» por una parte, y su sentido de espontaneidad, de libertad, de agilidad y de responsabilidad, de confianza, de intuición y de adaptación por otra. La idea de la salvación eterna del alma del joven, única cosa necesaria al final de todo, crea en él con frecuencia una tensión a veces preocupada y ansiosa que no renuncia completamente a hacer valer también ciertos mecanismos de una pastoral del «miedo», a pesar de que la conciencia de la «misericordia de Dios» nunca se borró de su mente." En el espíritu de Guala, Cafasso o del Convitto ecclesiastico, don Bosco subraya desde el comienzo de su actividad: «Ved, fieles, con qué facilidad podemos estar seguros del perdón de nuestras culpas mediante el sacramento de la penitencia. ¡Qué gran beneficio [...I nos hizo y qué gran misericordia nos demostró Dios al instituir un sacramento tan útil y necesario! ».54


esempi a celebrar con frutto le sei domeniche, e la novena in onore dell'istesso santo: opúsculo muy difundido en Italia. •

44 Cf. P. STELLA, Don Bosco II, p. 196.223.



Giovane provveduto [1847], p. 84 = OE II, 264.

46 Ibid., p. 85 = OE II, 265. Ibid., p. 85 = OE II, 265.

48 Ibid., p. 98 = OE II, 278.

49 Ibid., p. 98 = OE II, 278.

5° Ibid., p. 95-96 = OE II, 275-276.

lbid., p. 96 = OE II, 276. " Ibid., p. 96 = OE II, 276.

" Cf. el minucioso opúsculo Esercizio di divozione alfa misericordia di Dio, Torno, Tip. Botta [1847] = OE II, 71-181.

La ambivalencia de don Bosco ansioso y vigilante, inclinado a ciertas formas de cerrazón, y el otro, dulce y «amable», que apela al sentido moral de los jóvenes y al lazo personal entre educador y educando, no parece que se haya resuelto nunca completamente, al menos a nivel especulativo. Existe un Juan Bosco, que propone meditaciones diarias sobre los novísimos, el ejercicio mensual de la buena muerte con su examen de conciencia y sus letanías o los ejercicios espirituales anuales, preocupado sobre todo por volver a proponer el mecanismo de la conversión, del arrepentimiento y del propósito de no pecar más. Don Bosco y sus jóvenes entran en la dinámica de los novísimos declarándose semanalmente, mensualmente y anualmente pecadores arrepentidos." Cuando se trata de la salvación del alma y de la suerte eterna, desea que no haya riesgos, y no cede a la idea de no hacer una cierta presión sobre las conciencias de los jóvenes, que difícilmente se aceptaría hoy.56 Este don Bosco subraya sobre todo la necesidad del sacramento de la confesión por la naturaleza «débil» del joven, que le inclina fácilmente al pecado y que le deja siempre expuesto al peligro de las confesiones mal hechas. Estos jóvenes, a su parecer, deben recibir de sus educadores la convicción de lo que se afirma en la vida de Comollo y de Besucco, es decir, que los sacramentos de la confesión y de la comunión son los pilares más seguros de su juventud o que la confesión frecuente es el «apoyo de la inestable edad juvenil»." Este don Bosco subraya

54 Esercizio [1847], p. 93-94 = OE II, 163-164; don Bosco se inspira en N.S. BERGIER, Tableau de la miséricorde divine tiré de l'Écriture sainte ou motifs de confiance en Dieu pour la consolation des ames timides, Besangon 1821, p. 310-311.

35 STELLA. Don Bosco II, p. 108.

'6 A modo de ejemplo, transcribimos un texto de G.B. Francesia (1838-1930) traducido de su descripción de las «passeggiate autunnali»: «11 nostro D. Bosco, prima di lasciarci andare a letto, secondo la pia consuetudine, ci disse due parole. [...] Qui con un colpo di scena cambió tono di voce ed aspetto, che in noi produsse un'impressione straordinaria. "Noi, disse, siamo qui a divertirci, a fare le vacanze, che in grazia di buoni signori, passiamo tra l'allegria e le feste; eppure dobbiamo pensare alla morte. Stanotte uno dei nostri amici sara chiamato alreternitl. Fortunato lui che vi é preparato da lungo tempo, e che poté ricevere i SS. Sacramenti, e cosi assicurarsi un posto in paradiso. Miei cari figlioli, si muore. Prima perció di separarci, recitiamo una preghiera per lui, e raccomandiamo l'anima sua alla carita del S. Cuore di Maria!" Non disse di pió, e non ne avevamo bisogno, perché la nostra commozione non avrebbe potuto reggere. Ci guardammo l'un l'altro in fronte, quasi per indovinare chi era si vicino a scomparire. [...] Poi datoci il buon ti-poso, volle che anche in quella sera si pregasse per colui che all'Oratorio in quella notte medesima doveva morire, non senza moho affetto e pietá. Dopo si ancló a letto, e pió d'uno ebbe qualche difficoltá per prendere sonno, e guando lo prese continuava a pregare» (G.B. FRANCESIA, Don Bosco e le sue ultime passeggiate, Torino, Libreria salesiana di S. Giovanni Evangelista 1897, p. 131132).



Comollo [1854], P. 4; la cita falta en la edición de 1844; Besucco [1864], P. 103 = OE XV, 345.

lo necesario que es para los jóvenes aprender a confesarse bien desde niños, con las debidas disposiciones." Se declara seguro de la capacidad que tienen los niños, ya a los siete años, de cometer pecados graves o de callarlos en la confesión, de hacer confesiones sacrílegas, poniendo así en peligro su salvación eterna." En la línea de otros educadores, moralistas y escritores (Gobinet, San Alfonso, Humbert, Arvisenet...) parece a veces obsesionado por el temor de que los muchachos callen o mientan respecto de los pecados (de impureza e inmodestia) y que, con la gracia, pierdan todo, también la verdadera felicidad y la salvación eterna: «autores célebres en moral y en ascética y de gran experiencia y especialmente una persona autorizada que tiene todas las garantías de la verdad, concuerdan en decir que la mayor parte de las confesiones de los jovencitos, si no son nulas, al menos son defectuosas por falta de instrucción, o por omisión voluntaria de cosas que deben confesarse».6° A los miembros del primer Capítulo general de los salesianos les declara, el 4 de febrero de 1877, que una larga experiencia le ha convencido de que hace falta que los jóvenes hagan confesión general cuando vienen a los colegios salesianos." A los mismos jóvenes les recomienda que no se dejen nunca «engañar por el demonio callando por vergüenza algún pecado en la confesión» y habla del «gran número de cristianos que van a la perdición eterna sólo por haber callado o no haber expuesto sinceramente ciertos pecados en la confesíón».62

Según P. Stella la peculiaridad de la confesión en Valdocco está en el hecho de que don Bosco tendía a irradiar en la confesión la misma confianza paterna y filial que le distinguía ya en los otros momentos de la vida. Padre, amigo, guía con dotes extraordinarias, don Bosco favorecía una cohesión espiritual singularísima que era para él uno de los fines para conseguir el objetivo de la educación cristiana y por ello la garantía de que conducía a los muchachos al camino de la salvación y de la santidad:63 «Amante y expansivo, ejercía la autoridad inspirando respeto, confianza y amor. Y nuestras almas se le abrían con abandono íntimo, alegre y total. Todos queríamos confesarnos con él, que dedicaba a esta santa, y al mismo tiempo dura tarea, de diez y seis a diez y ocho horas cada semana [..J. Sistema más bien único que raro entre Superior y Subordinados; sistema de los Santos, que permite conocer la índole, plegarla sabiamente y liberar sus energías recónditas»." Estas palabras son de G. Ballesio.
" Giovane provveduto [1847], p. 93 = OE II, 273; Maggio [1858], p. 124 = OE X, 418.

" Chiave [1856], p. 57 = OE VIII, 57; desde 1863, las ediciones del Giovane provveduto recogen el mismo texto; Magone [1861], p. 28 = OE XIII, 182, cf. también: STELLA, Don Bosco II,p. 312. Magone [1861], p. 29 = OE XIII, 182; cf. anche: Chiave [1856], p. 58 = OE VIII, 58; Giovane provveduto [1863], p. 106; Maggio [1858], p. 126-127 = OE X, 420-421; Nove giorni[1870], p. 40 = OE XXII, 92.

61 MB XII, 91; otros testimonios en: S. STRANO, Don Bosco, confessore dei giovani. Aspetti particolari, Acireale, Arti Grafiche della Cittá del Fanciullo 1960, p. 1-44.

bz Magone [1861], p. 24.25-26 = OE XIII, 178.179-180; también: Giovane provveduto [1847], p. 96 = OE II, 276; Pietro [1855], P. 19.20-21 = OE VI, 293294-295. 61 STELLA, Don Bosco II, p. 3 10-3 11.

La función educativa de la confesión depende para don Bosco más del modo con que se realiza la relación confesor-penitente que de motivaciones teológicas inherentes a la función medicinal de la gracia aneja al sacramento.°

La confianza que don Bosco irradiaba, el espacio real que daba a la espontaneidad, la autonomía y la libertad que intentaba promover las energías interiores del joven orientado hacia una discreta autonomía que apoye y desarrolle la responsabilidad personal, tal vez explican también el motivo por el que don Bosco animaba insistentemente al confesor «estable» y «ordinario» y a la fidelidad que hay que tenerle. El sentido pleno del sacramento de la confesión parece realizarse en la relación cualitativa que establece el joven con el confesor, su guía segura. Los escritos de don Bosco, sobre todo las «vidas», demuestran claramente la introducción gradual del tema del confesor estable.66 La insistencia sobre el sigilo sacramental, sobre todo en los años 60-70, tiende también al mismo fin: « [Los confesores] no dejen nunca de recordar y con mucha frecuencia el gran secreto de la confesión. Digan explícitamente que el confesor está atado por un secreto Natural, Eclesiástico, Divino y Civil».61 Las palabras de don Bosco se explican por la alta estima de su misión sacerdotal, por su pedagogía de sencillez y de afecto, pero también por la angustia ante las confesiones defectuosas de los jóvenes. Quedando en pie el principio general, puede haber motivos suficientes para cambiar de confesor, sobre todo cuando el sacerdote no logra establecer lazos de confianza con su penitente. En ese caso, busca el camino más seguro: «Cuando hayáis elegido ya un confesor que se adapte a las necesidades de vuestra alma, no lo cambiéis sin necesidad. Mientras no tengáis un confesor estable, en el que pongáis toda vuestra confianza, os faltará siempre el amigo del alma. [...] Pero podéis cambiarlo sin escrúpulo cuando vosotros o el confesor cambiéis de residencia u os resultase muy molesto ir hasta donde él vive, o estuviese enfermo, o en ocasión de solemnidades en las que se viera muy solicitado. Y lo mismo si tuvieseis algo en vuestra conciencia que no os atrevéis a manifestar al confesor ordinario: antes de hacer un sacrilegio, cambiad, no una vez, sino mil veces de confesor».68

Don Bosco suponía también probablemente que no todos los jóvenes pasarían dé la confesión en el Oratorio a la de la parroquia; o de la del colegio a la de las asociaciones confesionales («le unioni dei buoni»). Por eso anima al confesor «estable» u «ordinario».


BALLESIO, Vita intima, p. 21.

5 G. GROPPO, Vita sacramentale, catechesi, formazione .spirituale come elementi del sistema preventivo, en: II sistema educativo di don Bosco tra pedagogía antica e nuova. Atti del convegno europeo sul sistema educativo di don Bosco, Leumann (Torillo), Elle Di Ci 1974, p. 62.

66 Cf., por ejemplo, la evolución del texto en: Como//o [1844], p. 26 = OE I, 26; [1854], p. 32-34; [1884], p. 41 = OE XXXV, 41.

Besucco [1864], p. 104 = OE XV, 346

68 Magone [1861], p. 26-2756-57 = OE XIII, 180-181.210-211; Besucco [1864], p. 103-104 = OE XV, 345-346; Savio [1866], p. 60-61.

Con el mismo espíritu, anima también a participar en la misa dominical y en la comunión frecuente. Al principio, encontramos que en su praxis se tiene en cuenta la costumbre general. Don Bosco había adoptado lo que era costumbre local o ley. La ley solía determinar ciertas prácticas, la costumbre había adoptado prácticas sugeridas por el catecismo diocesano o por manuales de devoción." El desarrollo de las prácticas en Valdocco y en otros lugares se vio condicionado sin duda por el modo adoptado en general en Turín y Piamonte. Pero inmediatamente sufrió el influjo de otros elementos específicos, como la distinción entre internado y externado, entre estudiantes y artesanos, entre clérigos y jóvenes, entre educadores y educandos, entre adultos y jóvenes, entre recién llegados y veteranos en la casa. En lineas generales, la vida religiosa que promovía don Bosco se articulaba en un sistema de prácticas comunes, costumbres espontáneas de grupos (las diversas compañías: de San Luis, del Santísimo, de la Inmaculada, de San José) y de cada uno.

En el primer lustro del internado, las oraciones de la mañana precedían a la asistencia a la misa, que se hacía como en las congregaciones de los estudiantes y según el modo que sugerían los catecismos, las instrucciones o las normas impuestas a los estudiantes piamonteses: en silencio, siguiendo los momentos más importantes con ayuda de las meditaciones propuestas por el Giovane provveduto, tal vez introduciendo algún canto. G.B. Francesia recuerda que, en aquellos años (1850-58?), sucedía que varios jóvenes se presentaban en la sacristía antes de la misa para que don Bosco los confesase. En la iglesia se esperaba rezando o en silencio hasta que don Bosco se presentaba en el altar." Según P. Stella, notas *de don Bosco e indicaciones de jóvenes y clérigos hacen creer que, en aquellos tiempos no había control de la participación de los jóvenes y de los clérigos a la misa." El aumento con los años del número de los habitantes de Valdocco debió suscitar lógicamente una cierta disciplina. El consejo de la misa cotidiana, obligatoria teóricamente en los Estados sardos para los estudiantes todos los días de clase, se transformó en Valdocco, una vez convertido en internado, en norma general. Y las oraciones de la mañana con el rezo del rosario se incluyeron en la misa comunitaria.' En Turín, en los «Tommasini», en el colegio de los «Artigianelli» y en centros educativos de monjas sucedía lo mismo. La educación para la oración mental se deja para momentos y ejercicios escogidos libremente por el joven, en las circunstancias previstas y según los reglamentos y las costumbres."
69 STELLA, Don Bosco II, p. 284-285.

70 G.B. FRANCESIA, D. Giovanni Bonetti sacerdote salesiano. Cenni biografici, S. Benigno Canavese, Tip. Salesiana 1894, p. 29ss.

7' STELLA, Don Bosco II, p. 306-307.

Desde 1863 don Bosco refuerza el ejemplo de San Isidro, escribiendo: «Vi raccomando di avece grande premura per andare ad udire la santa Messa ogni giorno...» (Giovane provveduto) [1863], p. 106 (el subrayado es nuestro); cf. también: Magone [1858], p. 138 = OE X, 432.

La misa nos lleva al núcleo más íntimo de la espiritualidad católica. Llena de ejercicios piadosos (entre ellos, el rosario) y de cantos populares, evocaba en los jóvenes de Valdocco los mismos sentimientos que suscitaba en el pueblo, del que provenían y al que, después, en general, se volvían a integrar como adultos.74 El apóstol de los jóvenes busca, además, promover los modos de asistencia a la misa que le parecen más oportunos para la psicología de los jóvenes, mirada sobre todo bajo el ángulo de la llamada «mobilita giovanile». Los ejercicios piadosos, sobre todo el rosario y no la oración mental, se integran también por su carácter vocal comunitario." Don Bosco quiere de verdad que los jóvenes le tomen gusto a la piedad y por eso acepta y promueve prácticas religiosas que surgen por iniciativa de los grupos. Enseña y hace enseñar, también por amor a la Iglesia, el canto gregoriano, pero fomenta también el canto popular. Publica en el apéndice del Giovane provveduto, y aparte, una serie de Laudi sacre;76 promueve la música de G. Cagliero,77 del maestro De Vecchi, de don Costamagna (1846-1921), del coadjutor G. Dogliani (18691934) y de otros. Sobre todo después de la construcción del santuario de María Auxiliadora, muchos iban a escuchar los coros polifónicos. El orden de la iglesia, especialmente de la de María Auxiliadora, el clero infantil, la participación masiva... todos estos elementos contribuyen a la belleza de las ceremonias.

Para don Bosco el deseo de la eucaristía constituye la clave en que es posible descubrir la radicación de la fe y de la caridad, el gusto por las cosas del cielo y el grado de perfección cristiana. Comollo, Savio, Magone y Besucco dan un testimonio claro de un gran amor a Jesús. Viendo el impulso que da a la piedad eucarística o a la comunión frecuente y cotidiana, a la publicación en las «Letture Cattoliche» de opúsculos sobre la eucaristía, sobre la misa o sobre la comunión, se debe tener presente el clima, sobre todo de la segunda parte del siglo, la mentalidad y la indiferencia hacia las prácticas de piedad."

" STELLA, Don Bosco II, p. 309. Ibid., p. 330.

" Ibid., p. 308.

76 Cf. P. STELLA, Valori spirituali nel «Giovane provveduto» di san Giovanni Bosco, Roma, Tip. Pio XI 1960, p. 6-14; ID., Don Bosco II, p. 322, n. 160.

77 Acerca de Giovanni Cagliero (1838-1926) se lee: «In seguito il giovane Cagliero fu posto a studiare la musica: D. Bosco non intendeva [...] di formare un'artista per l'arte aristocratica e difficile. Gli occorreva una musica facile, briosa, adatta a' suoi giovani, di facile apprendimento e di pió facile esecuzione. [...] Cagliero gettó canti siffati con una feconditá strabiliante, infaticabile...» (S. RASTELLO, In memoria di S.Em. il cardinale Giovanni Cagliero, primo missionario salesiano, Milano 1926, p. 5-6).

78 Los títulos más importantes son: [CARLO] FILIPPO DA POIRINO, Trattenimenti intorno al sacrifizio della S. Messa = LC 2 (1854-55) n. 11-12; ID., Trattenimenti intorno al ss. sacramento dell'eucaristia = LC 3 (1855-56) n. 19-20; ID., Trattenimenti morali intorno az' riti ed alle ceremonie

Como educador, don Bosco desarrolla una pastoral eucarística basada también en la convicción de que, sin religión y sacramentos, toda la vida humana está condenada al fracaso. Además tiende progresivamente a tener en cuenta una mentalidad que se considera comúnmente como fuente de frialdad en la piedad.

En este contexto, don Bosco anima también a la comunión frecuente, organizando además grupos que estimulen a su imitación. Orienta a sus jóvenes hacia la comunión frecuente, partiendo de convicciones que están ya en su formación, pero que van madurando a la luz de las nuevas situaciones. Con otros pastores de su tiempo, no descuida los bienes de la comunión «digna, fervorosa y frecuente», hecha con las disposiciones necesarias.79 Para don Bosco, sin embargo, la comunión se hace poco a poco alimento indispensable para el joven, que tiene que vivir tiempos no fáciles del todo. Sobre todo en la segunda parte del siglo, parece que su pensamiento se sitúa cada vez más en sintonía con teólogos y pastores de almas que se sentían inclinados a adoptar actitudes menos restrictivas en el tema de la frecuencia de la comunión eucarística. Mientras su formación juvenil en el seminario de Chieri se había desarrollado en una línea pastoral restrictiva, que prevalecía en la enseñanza teológica y en la praxis sacramental en el Piamonte durante el siglo XVIII y en el tiempo de la Restauración,9° él se fue haciendo cada vez más sensible a una

della s. messa coll'aggiunta di un metodo per udirla con frutto = LC 4 (1856-57) n. 8-9; ID., Il délo aperto mediante la comunione frequente = LC 7 (1859-60) n. 8; 1865; 1878; LEONARDO DA PORTO MAURIZIO, Il tesoro nascosto °uvero pregi ed eccellenze della s. messa con un metodo pratico e divoto

per ascoltarla con frutto = LC 8 (1860-61) n. 12; 1881; HUGUET [et L'esistenza reale di G. Cristo nel ss. Sacramento = LC 11 (1863-64) n. 7; G. FRASSINETTI, Due gioie nascoste = LC 12 (1864) n. 10; G. DE SEGUR, La santissima comunione = LC 20 (1872) n. 7; 1875; ID., Ogni Otto giorni = LC 26 (1878) n. 7; ID., Venite tutti a me = LC 27 (1879) n. 6; A. DE LIGUORI, Visita al SS. Sacramento ed a Maria SS. per ciascun giorno del mese [...] preceduta dall'atto eroico e da preghiere in onore dei sette dolori e delle sette allegrezze del patriarca S. Giuseppe = LC 15 (1867) n.10-11.

79 Otros autores de su ambiente subrayan, sobre todo, las disposiciones, cf. F. CECCA, Le veglie de' contadini cristiani. Dialoghi familiari-istruttivi-morali sovra le quattro partí della dottrina cristiana, ad uso, e vantaggio de' contadini, e di altre persone che vogliono approfittarne, Torino 1806, p. 278-280; Ch.-F. LHOMOND, Doctrine chrétienne en forme de lectures de piété, oit l'on expose les preuves de la religión, les dogmes de la foz; les régles de la morale, ce qui concerne les sacremens [sic] et la priére, Lyon 1808, lec. 89 (p. 417-421); trad. it.: Dottrina cristiana in forma di lezioni di pietá in cui si espongono le prove della religione, i dogmi della fede, le regole della morale, quel che riguarda i sacramenti e la preghiera ad uso delle case di educazione e delle famiglie cristiane, 3 'Vol., Milano 1831; A. Guild-01s, Explication historique, dogmatique, morale, liturgique et canonique du catéchisme avec la réponse aux obiections tirées des sciences contre la religion, Paris 1870, III, p. 135-138; trad. it.: Spiegazione storica, dogmatica, morale, liturgica e canonica del cate-chismo colle risposte alle obiezioni attinte dalla scienza per oppugnare la religione, 4 vol., Prato 1863, 1865, 1882; P. COLLE'T, Lo scolaro cristiano ossia trattato dei doveri di un giovine che brama santificare i suoi studi, Milano 1844, p. 186-195; Compendio della dottrina cristiana ad uso della diocesi di Torino, Torino 1822, p. 120.

80 Cf. G. PENCO, Simia della Chiesa in Italia, II. Dal concilio di Trento az' nostri giorni, Milano 1978, p. 290; P. STELLA, Giurisdizionalismo e Giansenismo all'universitá di Torino nel secolo XVIII, Torino 1958, p. 45.70-71.90; ID., Crisi religiose nel primo Ottocento piemontese, en «Salesianum» 21 (1959) 66-67.

línea pastoral más indulgente en el campo de la comunión. Inspirándose en la corriente pastoral más-indulgente, corriente que nunca había estado ausente del todo de la historia (cf. C.E. Pallavicini, B. Lanteri, Th. Gousset...), algunos pastores y teólogos (como G. Frassinetti, G. De Segur, S. Franco, J.J. Gaume, J.M.J. Huguet...), situados hacia la mitad del siglo en confrontación con los resultados probablemente poco prometedores de la situación religiosa, empezaban a echar las culpas al jansenismo o a la pastoral rigorista (el probabiliorismo) de hacer surgir la languidez y la crisis de la fe, del indiferentismo religioso y del enfriamiento del pueblo hacia las prácticas de piedad: a los fieles se les había privado del pan eucarístico, el «alimento de los fuertes», el alimento indispensable para poder afrontar los «tiempos difíciles» y la lucha para vencer las dificultades en el plano personal y social. Don Bosco, que en la escuela de Guala y Cafasso había conocido ya esta pastoral benigna, entra probablemente en la campaña a favor de la comunión frecuente y hasta diaria, que en el contexto político-social se convierte también en una afirmación pública de fe. Se hace uno de los promotores de la comunión frecuente de los niños, con la convicción, madurada gradualmente, de que la ligereza juvenil, raíz de faltas, necesita la fuerza espiritual de la comunión, sobre todo para la lucha contra las tentaciones que deben afrontar en el contexto de nuevos retos que proceden de una mentalidad que ha cambiado. Por el mismo motivo, don Bosco se hace también promotor de la comunión dada a los niños lo antes posible.

Hace falta prevenir a tiempo, robusteciendo a los niños y a los jóvenes contra los asaltos del demonio.




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