En la historia


Una nueva orientación espiritual (1860-1870)



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1. Una nueva orientación espiritual (1860-1870)

El grupo de las Hijas de Santa María Inmaculada (HSMJ), comprometido en un intenso ritmo de vida cristiana y entregado a diversas actividades parroquiales,' estaba dirigido habitual e inmediatamente por don Pestarino," y giraba en la órbita espiritual del teólogo genovés, Giuseppe Frassinetti." Entró por primera vez en contacto con el sacerdote Giovanni Bosco a través de la mediación personal del mismo don Pestarino.

Las fuentes documentales no coinciden en la fecha de este encuentro," niu Las Hijas de Santa María Inmaculada tenían como fin «procurare la propria santificazione e coadiuvare alla salute dei prossimi [esercitandosi] nelle opere di misericordia corporale [...] assistendo specialmente le povere inferme del luogo» (Regula della Pia Unione delle Figlie di S. Maria Immacolata, I, 1; HL 37).

13 Don Domenico Pestarino (1817-1874). Originario de Mornese, hizo sus estudios en el seminario de Génova, del que fue más tarde prefecto. Regresó a Mornese en 1847 y trabajó intensamente en la renovación espiritual de la parroquia. Director espiritual de Santa María Domenica Mazzarello, durante 27 años, director del grupo de las Hijas de Santa María Inmaculada y, más tarde, primer director local y espiritual de la primera comunidad de las Hijas de María Auxiliadora. La correspondencia de don Pestarino, conservada en el ASC está clasificada con este título: Pestarino don Domenico, sac. fondatore dell'opere salesiane di Mornese [ASC 275, 1, 3] (cf. F. MACCONO, L'apostolo di Mornese. Sac. Domenico Pestarino, Torino, SEI 1926).

Giuseppe Frassinetti (1804-1868). Prior de la iglesia de Santa Sabina (Génova). Moralista, escritor de obras ascéticas, pastor y director espiritual. Por deseo de don Pestarino, preparó y publicó la Regla de la pía unión de las Hijas de Santa María Inmaculada, y fue animador espiritual del grupo (cf. G. FRASSINETIT, Opere Ascetiche. Introduzione e note di P. Giordano Renzi FSMI,

2 vol., Roma, Postulazione Generale dei Figli di S. Maria Immacolata 1978; POSADA, Giuseppe Frasinetti).

En una memoria del card. Giovanni ,Cagliero, depositada en el AGFMA, se lee que «questo incontro e visite successive avveruiero nel 1860, 61, 62 e 64» (Memoria del Cardinale Giovanni Cagliero, 15 febbraio 1922 in AGFMA). La Cronistoria y el biógrafo de Santa María Mazzarello, don Ferdinando Maccono, citan un testimonio de don Giuseppe Campi, sacerdote de Mor-nese. El encuentro habría tenido lugar «verso il 1862» (Testimonianza di D. Giuseppe Campi en: AGFMA; cf. Cronistoria I, p. 111; F. MACCONO, S. Maria Domenica Mazzarello, Confondatrice e prima Superiora generale delle Figlie di Maria Ausiliatrice, vol. I, Torino, Istituto FMA 1960, p. 100). La autora de la Cronistoria, la M. Clelia Genghini, que fue secretaria general del Instituto de las HMA, basándose en varias investigaciones hechas por ella misma, sugiere como posibles fechas los meses de agosto, septiembre u octubre de 1862 (cf. Cronistoria I, p. 111-114).
en el lugar donde ocurrió,l6 y ni siquiera en el contenido, del cual existen versiones no unívocas. Todas estas versiones indican dos elementos importantes: el entusiasmo de don Pestarino hacia la persona y la obra de don Bosco' y el interés de don Bosco hacia el grupo de las HSMI dirigido por don Pestarino.18 Sin embargo, las mismas fuentes no coinciden en el modo con el cual el ropo entra en la órbita de don Bosco. Algunas versiones presentan a don Pestarino como el que «ofrece» a don Bosco el grupo de la Inmaculada sin una previa petición;" en otras, es don Bosco mismo quien, oyendo hablar a don Pestarino, se «mueve», empujado por su interés hacia el grupo." Algunos testimonios dejan entrever la preexistencia de la inquietud de don Bosco por fundar un Instituto femenino,2' otros ponen de relieve que el encuentro, considerado «providencial», suscita en don Bosco la idea de fundar.22

16 En la citada memoria del card. Cagliero se lee: «Ricordo che Don Pestarino mi disse di aver conosciuto Don Bosco in Genova, in casa del Parroco Frassinetti di S. Sabina». Don Campi afirma que el encuentro tuvo lugar en un viaje en d tren que conducía a don Bosco y a don Pestarino desde Acqui a Alessandria. Este testimonio es recogido por la Cronistoria y por Maccono.

«[Don Pestarino] preso da venerazione per le sue virtit [di don Bosco] s'invoglió di venire

a Torno» (G. CAGLIERO, Memoria, en: AGFMA).

i8La Cronistoria, junto con el interés de don Pestarino por la obra de don Bosco, pone en evidencia el interés de éste por el grupo de las Hijas de Santa María Inmaculada, que don Pestatino dirigía, y reconstruye, de modo hipotético e imaginario, el diálogo entre los dos sacerdotes, del que, en realidad, se conservan solamente algunos detalles (cf. Cronistoria, I, p. 114-116).

19 Es significativo un testimonio de don Rua, sucesor de don Bosco, en el proceso ordinario para la canonización del mismo don Bosco: « [Don Pestarino] con calde istanze ottenne pare che l'adottasse [la Pia Unione] come sua spirituale famiglia. D. Bosco vedendo il buono spirito, la pietá e la vicendevole carita, che cola regnava, lascib il Sacerdote D. Pestarino alla direzione dele medesime [Figlie di S. Maria Immacolata e poi FMA] finché il Signore lo conservó in vita (1872) [sic] » (M. RUA, Deposizione en: SACRA RITUUM CONGREGATIONE, Taurinen. Beatificationis et canonizationis Servi Dei Joannis Bosco Sacerdotis Fundatoris Piae Societatis Salesianae, Positio super Introductione Causae, Summarium super dubio, p. 323). Citaré: Summ.

20 Es la tesis más afirmada en los documentos del Instituto (cf. Schiarimenti, p. 3-4), donde se da énfasis a la pertenencia de don Pestarino a la Sociedad salesiana. El documento más interesante a este respecto es, a mi parecer, la Memoria autografa de don Pestarino, donde él pone en evidencia la intervención de don Bosco respecto a la idea de hacer una fundación. El documento no hace mención del primer encuentro. Parte de 1871: «Nel orille ottocento settant'uno il benemerito Sacerdote D. Bosco esponeva a D. Pestarino Domenico [...] il suo desiderio per l'educazione cristiana dele povere fanciulle e dichiarava che Mornese sarebbe stato fi luogo che conosceva pió adatto [...] essendovi giá da varii and iniziata la Congregazione dele zitelle sotto nome dell'Immacolata e dele nuove Orsoline...» (D. PESTARIN0, Memoria autografa, manoscritto A, en:AGFMA).

21 Así afirman los Schiarimenti.

22 «[Don Bosco] non venne nella decisione [di fondare] sino a guando la Provvidenza gli

A mi parecer, en el encuentro, ocurrido probablemente en el verano de 1862, don Bosco halla el camino definitivo para la actuación de uh proyeco que estaba madurando desde hacía mucho tiempo.23

Desde aquel momento, los hechos nos han llegado con mayor credibilidad y claridad y la implicación del grupo, movido siempre por don Pestarino, aparece más evidente y efectiva. La relación con don Bosco se va perfilando en tres direcciones:


  1. en orden a su persona, que suscita en el grupo admiración, respeto, veneración por su personalidad y fama de santidad;24

  2. en orden a su obra educativa, que interesa a toda la población de Mor-nese, especialmente en la primera visita del Santo al pueblo en 1864:25 las HSMI se vieron especialmente afectadas en la preparación de esta visita; y después de la propuesta de don Bosco a toda la población de fundar en Mornese un colegio para muchachos, se comprometen ellas en primer lugar en el trabajo de construcción del edificio;26

  3. en orden a un proyecto insólito que don Bosco va manifestando lentamente en sus visitas a Mornese en años sucesivos"' y que culmina en un «pnigrama» de vida espiritual propuesto a todo el grupo hacia 1869.28

La implicación mediata más efectiva del grupo de las HSMI en la órbita de aperse essa stessa evidentemente la vía. Un pio sacerdote, D. Domeníco Pestarino ecc.» (M. RIJA, Deposizione, en: Summ., p. 323).

" Cf. POSADA, Alle origini, p. 162-169.

24 Cf. Cronistoria I, p. 148-150. Me parece interesante, a este respecto, una carta de don Pestarino a don Rua, con ocasión de la enfermedad de don Bosco en Varazze, a finales de 1871. Las Hijas de la Inmaculada habían rezado y hasta ofrecido la vida por la salud del Santo: «Ebbi la consolazione, nella tristezza, di sentirrni chiedere da una che, se le permettevo, faceva l'olocausto della sua vita per ottenere la salute e la vita di don Bosco, il che mí ripeterono altre, pronte a morire [...] e faranno l'olocausto alla santa comunione» PESTARNO, Lettera a don Michele Rua,Mornese, 17 dicembre 1871, manoscritto originale, en: ASC 275, 1, 2 [2] Pestarino).

25 «Nell'ottobre di quest'anno [1864] passó da Momese il Rev.mo e celebre D. Bosco di Tocino con 60 e pió de' suoi giovani, con banda musicale ecc... col quale da qualche tempo, per grazia di Dio, io aveva fato relazione ed eravamo intesi in molti punti; con lui avevo esternato tutto fi mio povero spirito e i miel progetti. Giunto qui ed accolto dalla popolazione nel miglior modo possibile, si fermó 4 giorni, nei quali si fece bellissima funzione in Chiesa, accademia a Borgoalto; ed io intanto gli esternai il mio desiderio di fabbricare in tal Mogo...» (Racconto - Memoria della fabbrica di Borgoalto. Copia allografa di un racconto attribuito a Don Pestarino, en: ASC 409, 1, 5, f. 4).

26 Cf. Ibid. 2ss; Cronistoria I, p. 147-154.

n Don Bosco hizo diversas visitas a Mornese (cf. Cronistoria I, p. 204-239). Documentos importantes para reconstruir la relación entre don Bosco y don Pestarino y las visitas del Santo a Mornese son las cartas autógrafas de don Bosco al mismo don Pestarino (cf. ASC 13101). 28 La Cronistoria habla de un «Horario-Programa» de vida, escrito por el mismo don Bosco en abril de 1869 (cf. I, p. 222-224). C. Romero en el estudio ya citado sobre las Constituciones de las HMA se expresa así: «Sena voler entrare nella questione dell'esistenza e datazione di questo regolamento d sembra di poter affermare che non si tratta dí un testo normativo riguardante la vita religiosa di una comunitá» (C. ROMERO, Alle origini delle Costituzioni dell'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice, en: Bosco, Scritti editi, p. 32).

San Juan Bosco, tal como aparece en este decenio de transformación, es de carácter estrictamente espiritual, es decir, revela una actitud común interior que se expresa, por parte del grupo, en la admiración por la persona y la obra de don Bosco y en la primera apertura a sus orientaciones directas. Don Bosco manifiesta interés, pero al mismo tiempo ponderación realista de una opción a través de encuentros mediatos e inmediatos con un grupo del que llega a conocer bien la espiritualidad y la actividad.

2. Una verdadera opción histórica: el «momento» de la fundación (18711872)

Desde el punto de vista histórico, la génesis de un instituto religioso no puede reducirse a la fecha de su fundación. La génesis es un proceso de duración diversa según las vicisitudes históricas que atraviesa el instituto. El 5 de agosto de 1872 es la fecha que el Instituto de las HMA reconoce como el de su fundación y corresponde, efectivamente, a la celebración de las primeras profesiones.

Documentos atendibles referentes a la génesis del Instituto nos permiten verificar modificaciones de importancia en el tiempo que va desde 1871 a 1872. Consideramos este tiempo como el «momento» cumbre de la fundación. Son modificaciones que se refieren a la relación ya estable entre don Bosco y las HSMI.

Una carta autógrafa de don Bosco a Madre Enrichetta Dominici, superiora general de las «Suore di Sant'Anna della Provvidenza»,29 nos pone ya frente a una decisión de don Bosco y a un proyecto de fundación. Pide a la Madre Dominici que le ayude en la redacción de un esbozo de Reglamento para «fondare un Istituto le cui figlie in faccia alla Chiesa siano vere religiose, ma in faccia alla civile societá siano altrettanto libere cittadine».3° Esta decisión la manifestaría a su Capítulo (Consejo) superior.31

29 Madre Enrichetta Dominici (1829-1894). Nació en Borgo Salasio, Carmagnola (Turín). Entró en el Instituto fundado por la marquesa Barolo en Turín, las Hermanas de Santa Ana de la Providencia, dedicadas a la educación popular. Fue Superiora general por 32 años. La personalidad de la Madre Dominici debió de dar seguridad a don Bosco, por su sabiduría y don de gobierno (cf. Vigilia eroica. Pagine autobiografiche di suor M. Enrichetta Dominici delle Suore di S. Anna della Provvidenza. Introduzione e note di Morazzetti S.P., Tivoli 1951). La Madre Dominici fue prodamada Beata en 1978.



" Lettera di don Bosco a madre Enrichetta Dominici, Torino, 24 aprile 1871, original autógrafo en: ASSA.

" Fuentes y estudios indican que el 24 de abril de 1871 es la fecha en que don Bosco se comprometió oficialmente ante su Capítulo superior respecto a la fundación de un Instituto femenino. Para avalar esta afirmación se citan las actas de este día (cf. STELLA, Don Bosco I, p. 188; MB X, 594; Cronistoria I, p. 241). En el ASC no existen las actas de ese año (cf. ASC 0592) y la noticia no se encuentra en las actas sucesivas ni en otras fuentes. Sólo un testimonio de don Paolo Albera, pedido por don Rua, relata el hecho atribuyéndolo al año 1870 (cf. Verbali del 25 dicembre 1907, en: ASC 0592; cf. Summ. lI. Substantialia causae, 68 ss.).

La carta contiene, en efecto, elementos preciosos para identificar, no sólo las fuentes del primer código de vida de las HMA, sino también para conocer la identidad jurídico-eclesial del nuevo Instituto. Aparece, además, significativo que don Bosco se dirija a una mujer para la elaboración del texto-base de la Regla y que escoja a la superiora de un Instituto religioso dedicado a la educación de muchachas del ambiente popular.

Pero también por parte del grupo de las HSMI se verifica una verdadera opción. El grupo, que ha entrado ya en relación directa con don Bosco, se síente llamado a decidir sobre un nuevo compromiso de vida y sobre una pertenencia más estrecha al proyecto del Santo turinés.32 Una parte del grupo de las «Nuove Orsoline» (HSMI) rechaza abiertamente la propuesta de hacerse «religiosas» demostrando conciencia del cambio radical en su condición de vida. Otras se adhieren rápidamente, dando prueba de saber que realizan una opción ya ponderada. Otras se adhieren más tarde, demostrando también ellas que tenían la «sensación» del cambio.33

La Memoria autógrafa de don Pestarino sintetiza así la primera reunión que se tuvo el 29 de Enero de 1872 para la elección de un Capítulo (Consejo) superior:

«[...] il bel giorno di S. Francesco di Sales, ed esposto quanto D. Bosco li aveva consigliato (a don Pestarino), detto il Veni Creator Spiritus col Crocifisso esposto sopra un tavolino con due candelieri accesi, si passó alla votazione, essendo in numero di 27, facendo poi leggere i voti ricevuti da D. Pestarino, dalla Angela Maccagno Maestra del Paese, e fino aflora Superiora di quelle che vivono in loro famiglia. Risultó dallo scrutinio 21 voti a Maria Mazzarello di Giuseppe delta dí Valponasca [...] si passó alla votazione della seconda Assístente che riusci Petronilla con voti 19; si ritirarono queste due e nominaron per Maestra delle Novizie Felicina [Mazzarello], ed Economa Giovanna [Ferrettino] e per Vicaria o Vicesuperiora per quelle del paese, la Maestra Maccagno. Si pubblicarono e si fina col Laudate Dominum l'adunanra che Jopo fu sciolta».34

Siete meses más tarde tuvieron lugar las primeras profesiones. Las que se adhirieron al proyecto de don Bosco se trasladaron al colegio hecho construir por don Pestarino en el lugar llamado Borgoalto y en un primer momento destinado, en la intención de don Bosco, para escuela de los muchachos de Mornese. Ahora se convertía en la Casa-Madre del Instituto de las HMA. El «sello» histórico-eclesial de tal transformación del grupo de simple «Pia Unione» parroquial en instituto religioso lo puso la presencia del obispo de Acqui, mons. Giuseppe Maria Sciandra, durante la función de las profesiones; el «sello» histórico-salesiano lo aportó la presencia del Fundador que, por invitación del mismo obispo, dirigió la palabra a las nuevas profesas, precisamente como Fundador."

32 Cf. PESTARINO, Memoria A, en: AGFMA.

33 Cf. Cronistoria I, p. 272-274.

34 PESTARINO, Memoria A, en: AGFMA. " Loc. cit.

Leyendo superficialmente las pocas noticias que se poseen de este hecho Parecería que don Bosco no demuestra una conciencia «histórica» del hecho que se estaba realizando el 5 de agosto. Efectivamente, no había previsto estar presente en las profesiones,36 aparece como forzado a ir,37 y sale inmediatamente de Mornese sin que su firma aparezca en el Acta de fundación.38 Sin embargo, su presencia, la invitación del obispo a dirigir la palabra a las nuevas profesas, la aceptación que él hace del Instituto en presencia del mismo obispo, revelan la calidad de la relación histórica que se establece ahora con las FMA ante la Iglesia y la historia.

De una implicación simple, aunque profunda, en lo espiritual, la relación de las FMA en orden a la persona y a la misión edesial de don Bosco se transforma en una relación de carácter histórico que supone una dependencia real del Fundador y se abre a la aceptación de un nuevo vínculo, el jurídico, con la aceptación del nuevo Código de pertenencia. Éste, desde las primeras e imperfectas fases de su planteamiento, lleva ya la marca del pensamiento y del espíritu de San Juan Bosco.39

3. Una progresiva conciencia de pertenencia jurídica (1872-1876)

De la observación atenta del modus vivendi de las primeras HIVIA como aparece en las Reglas y de las noticias que las crónicas nos dan, se deduce un estilo simple, pobre, sereno y austero, centrado totalmente en la configuración de la primera comunidad y en el compromiso apostólico entre las muchachas, especialmente las internas.

Sin embargo, algunos hechos casi inmediatamente posteriores a la fundación demuestran una progresiva maduración en la conciencia y en la estructuración jurídica del Instituto, conciencia que incide en la relación que se había establecido entre la comunidad primitiva y su Fundador.

En 1874 y aún en vida de don Pestarino, don Bosco procede a dos medidas jurídicas de importancia: la elección de un Director general del Instituto," en la persona de uno de sus mejores salesianos, don Cagliero,41 y el nombramiento de una superiora general en la persona de Sor María Do/11in, Mazzarello que hasta entonces había presidido la comunidad con el título la, Vicaria."


" Cf. Cronistoria I, p. 297.

" Cf. Ibid., p. 307.



78 Verbale relativo alla fondazione dell'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice eretto in Mornese Diocesi di Acqui, Mornese, 8 agosto 1872, copia auténtica, en: ACVA Registri, 15, 520-522.

39 Cf. ROMERO, Alle origini, en: Bosco, Scritti editi, p. 34-49.

40 Solamente a partir del Manoscritto F de las Constituciones HMA aparece la figura del Director general del Instituto. En los manuscritos precedentes se dice que el Instituto está bajo la dirección inmediata del Superior general de la Sociedad de San Francisco de Sales (cf. Manoscritti

A-E y F, en: Bosco, Scritti editi, p. 209-252).

' Giovanni Cagliero (1838-1926). En 1874 fue nombrado primer Director general de las Hijas de María Auxiliadora. En 1875 partió como responsable de la primera expedición misionera a Argentina. En 1884 León XIII lo nombró obispo titular de Magida y le confió el vicariato apos tólico de la Patagonia. En 1904, Pío X le confió la visita apostólica en las diócesis de Tortona, Piacenza, Albenga y Savona, enviándolo luego como Ministro plenipotenciario y Delegado apostólico de Centro América. En 1915, Benedicto XV lo nombró cardenal y miembro de las congregaciones de Religiosos, de Propaganda Fide y de Ritos. En 1920, obispo de Frascati. Murió en Roma en 1926 (cf. G. CASSANO, Il cardinale Giovanni Cagliero, 2 vol., Torillo, SEI 1955).
El porqué del nombramiento de don Cagliero está justificado por la un' posibilidad, por parte de don Bosco, de seguir directamente al Instituto y de su visión previsora sobre la expansión del mismo." El nombramiento de la superiora general obedece tal vez al deseo de asegurar una figura jurídica entonces controvertida, pero necesaria según los usos del tiempo.44

En el mes de marzo del mismo año 1874, don Bosco había presentado a la Congregación de los Obispos y Regulares un «Riassunto» de la «Pia Societá Salesiana», en orden a la aprobación de las Constituciones. En este «Rías. sunto» hacía alusión a la fundación de Mornese en términos muy sucintos."

Sín detenerse, pues, en clarificaciones sobre la estructura jurídica del Instituto, don Bosco se orienta en cambio hacia la aprobación diocesana del mismo y de las Constituciones procediendo a la revisión de éstas46 con el deseo de presentarlas al obispo de Acqui, el mismo mons. Sciandra que presidió las primeras profesiones.

42 En la primera elección del Capítulo superior del Instituto, el 29 de enero de 1871, fue elegida como Superiora (21 sobre 27 votos) Sor María Dominga Mazzarello. Ella «suggeri le pareva lasciar nelle mani di D. Bosco la scelta della prinia Superiora» (PESTARINO, Memoria A, en: AGFMA). Efectivamente, don Bosco la nombró Superiora general, con el título de Vicaria en 1874, cuando se hizo la elección de Superiora general. De hecho en el Manoscritto D, cuya fecha se coloca entre 1874 y 1875, aparece por primera vez la figura de la Superiora general (cf. Bosco, Scritti editi, p. 85-95).

43 En él año del nombramiento del Director general del Instituto existía solamente la Casa central o Casa madre de Mornese.

44 Es interesante notar que en Italia, antes de 1839, no se plantea el problema del nombramiento de la Superiora general. Algunas dificultades eran de orden eclesiástico, otras relativas a la condición femenina como, por ejemplo, las dificultades de viajar, cosa que entonces no parecía «né conforme alla prudenza né cosa decente che done religiose, di cui la ritiratezza dovrebbe essere un distintivo carattere viaggino con tanta frequenza» (RoccA, Le nuove, p. 155).

45 «Come appendice e dipendentemente dalla Congregazione Salesiana é la Casa di Maria Ausiliatrice fondata con approvazione dell'autoritá Ecclesiastica in Mornese diocesi d'Acqui. Lo scopo si é di fare per le povere fanciulle quanto i Salesiani fano per i ragazzi. Le religiose sono giá in numero di quaranta ed hanno cura di 200 fanciulle» (Riassunto della Pia Societá Salesiana di S. Francesco di Sales nel 1874, en: CONGREGAZIONE PARTICOLARE DEI VESCOVI E REGOLARI [...] Torinese, Sopra l'approvazione delle Costituzioni della Societá Salesiana [?] marzo 1874, en: ASC 0231).

46 Cf. Manoscritti E, F de las Constituciones primitivas en: BOSCO, Scritti editi, p. 99-123.

La petición para la aprobación es un documento sumamente significativo por lo que se refiere al origen del Instituto, su fundación, sus finalidades, su desarrollo.' El manuscrito está firmado por don Bosco, por don Costamagna, entonces director local de la casa de Mornese y por Sor María Mazzarello. Es interesante observar, a la luz del contexto histórico del momento, cómo, junto a la firma de la Madre Mazzarello, don Bosco añadió, de su puño, la abreviatura: sup., que demuestra la existencia real de una Superiora efectiva en el Instituto."

Las cartas de Santa María Dominga Mazzarello, dirigidas en estos años a don Bosco, demuestran su dependencia personal y la del Instituto del Superior Mayor, don Bosco. Escribe la Santa:

«Permetta, Rev.mo Superiore Maggiore ch'io mi raccomandi alle sue efficaci preghiere acció possa adempiere con esattezza tutti i doveri che la mía carica m'impone e possa corrispondere al tanti benefizi datimi dal Signore ed alle aspettazioni della S.V.; dica una di quelle efficaci parole a Maria SS. perché voglia aiutarmi a praticare ció che debbo insegnare alle altre e possano cosi ricevere tutte da me quegli esempi che il mio grado m'obbliga dí dar loro >>.49

Surgida en un terreno de implicación espiritual, espontánea pero profunda, consolidada a través de una efectiva opción de significado histórico, la relación entre las HMA y San Juan Bosco se afirma como pertenencia jurídica real al tronco salesiano. Esa pertenencia supone un singular y estrecho vínculo con el Fundador, quien, al pedir la aprobación oficial del Instituto y de las primeras Constituciones, asume in proprio ante la Iglesia la paternidad real del Instituto.

4. Observaciones finales

Dije al comienzo de estas reflexiones que la relación que se estableció entre las primeras HMA y don Bosco resulta paradigmática en la historia del Instituto. Me parece, en efecto, que se puede afirmar, como conclusión, que los elementos espirituales, históricos y jurídicos que constituyen una única relación, actúan entre sí en una dinámica de «circularidad» a través de los diversos momentos de la vida del Instituto.

Esos elementos o dimensiones se acentúan de modo especial en las diversas fases por las que el Instituto sigue profundizando su relación con el Fundador.

" Cf. Domanda a mons. Giuseppe Maria Sciandra per l'approvazione dello Istituto e delle Costituzioni delle Figlie di Maria Ausiliatrice [s.d.]. Manoscritto originale, Cartella Mornese; copia autenticata (Acqui 26 [?] gennaio 1876), en: ACVA, Registri 17.

48 Cf. Loc. cit.

" Maria Domenica S. MAZZARELLO, Lettera a Don Bosco, Mornese, 22 giugno 1874, en: M.E. POSADA (ed.), Lettere di S. Maria Domenica Mazzarello, Confondatrice dell'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice, Roma, Istituto FMA 1980, p. 51-52.

En el difícil momento de la separación jurídica del Instituto de la Sociedad salesiana, que se realizó en fuerza de las Normae secundum quas emanadas de la Congregacion de los Obispos y Regulares en 1901 y llevadas a efecto en el Instituto a partir de las Constituciones de 1906,5° el Instituto ahonda en sus relaciones con el Fundador y, aun adquiriendo autonomía jurídica, encuentra en la vinculación espiritual con la Sociedad salesiana en la persona del Rector Mayor pro tempore, el punto de sutura con el espíritu de los orígenes.

De 1907 a 1920, y precisamente a través de sucesivas clarificaciones provocadas en el Proceso de beatificación y canonización de don Bosco,5' la Iglesia, la Sociedad salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora tienen la posibilidad de mostrar de modo incontrovertible el fundamento de la paternidad histórica de don Bosco respecto del Instituto femenino fundado por él, desvaneciéndose así cualquier hipótesis sobre una simple paternidad adoptiva, ya que se aclara el verdadero papel de don Pestarino en orden a la fundación de las FMA.

Las fuerzas renovadoras del Vaticano II que impulsa a los institutos religiosos hacia la memoria de su origen y al mismo tiempo hacia la profecía de su futuro, solicitó también la dinámica de la «circularidad» llevando al Instituto a ahondar en el carisma de los orígenes. El texto de las Constituciones renovadas aparece en ese sentido como síntesis de memoria y profecía.52

En esta vuelta refleja sobre la historia y la espiritualidad del Instituto apareció con rasgos más definidos la figura de Santa María Dominga Mazzarello. Don Bosco, Fundador del Instituto de modo inequívoco, no es el único y solo Fundador. La colaboración eficaz y esencial de la Madre Mazzarello animó a la Iglesia a conferirle el título de Cofundadora en sentido verdadero y propio.

La última observación se sitúa en el plano metodológico. Por la dinámica continua, progresiva y circular que se da entre el Instituto y sus Fundadores se impone una continua y progresiva búsqueda documental en orden a una hermenéutica correcta en los diferentes campos: histórico, teológico, jurídico, pedagógico, pastoral, social. A mi parecer, el Instituto está en los pródromos del momento heurístico, tal vez el más delicado, pero también el más fecundo.

Heurística, exégesis y hermenéutica son también dimensiones de una circularidad que lleva, en forma de espiral, a una continua y diría que inagotable investigación del pasado en orden al progreso real de la historia.

" Cf. Normae secundum quas S. Congr. Episcoporum et Regularium procedere solet in approbandis Novis Institutis Votorum simplicium, Typis S.C. de Propaganda Fide, 1901 (cf. IsTrruro FIGLIE DI MARIA AUSILIATRICE, Costituzioni delle Figlie di Maria Ausillatrice fondate da Don Bosco, Torino, Tip. Salesiana 1906).

51 Para un estudio de los procesos de beatificación de don Bosco, cf. P. STELLA, Don Bosco III. Respecto a la fundación del Instituto, en el ámbito de los procesos de don Bosco y de la Madre Mazzarello, cf. M. Mumil, Madre Mazzarello. I1 significato del titolo di Confondatrice, Roma, LAS 1982.

" Cf. ISTITUTO FIGLIE DI MARIA AUSILIATRICE, Costituzioni e Regolamenti, Roma, Istituto FMA 1982.
DON BOSCO Y LA SOCI EDAD CIVIL,

Giuseppe BRACCO

La ocasión del Centenario ha estimulado, sin duda, la atención de los estudiosos sobre la historia de don Bosco. Pero, según la propia especialización (en mi caso, la economía), seguir tras la figura de don Bosco ha significado también tratar de entender cuál era el contexto en el que se fue desarrollando su obra. Mi residencia en Turín ha supuesto para mí una ocasión afortunada para ir a las fuentes originales de la documentación que queda de aquel período.

En esta ocasión me gustaría exponer a los presentes algunas consideraciones, más que un discurso completo, que requeriría otro momento muy diverso, para intentar presentar los estímulos, con sus nuevas indicaciones, que se derivan de las investigaciones realizadas. Trataría también de dar una nueva clave de lectura (si se me permite hablar así) de los estudios conocidos desde hace tiempo y que han contribuido a formar una imagen, consolidada ya, de lo que sucedió en aquellas décadas, sumamente representativas para Turín, comprendidas entre 1840 y 1880.

Se han visto nuevos documentos, pero sobre todo se ha visto que hoy se aborda la historia económica de la Italia del siglo XIX de manera totalmente nueva, que se hace muy interesante también para entender a don Bosco.

Hace unos treinta años se pusieron de moda en Italia los estudios de historia económica, por desgracia con una corriente ideológica predominante, que veía en la aplicación del materialismo histórico una verdad sólidamente erigida a la que muchos acudieron, aunque sólo fuese para aceptar los resultados que aquellos estudios dieron a conocer. Digo esto, porque la visión que se da a veces del Turín del siglo XIX como de una ciudad que vive el período preliminar al despegue del desarrollo industrial, parece hoy universalmente forzada. No se puede ya decir o escribir, como se ha hecho, que el Turín del siglo XIX recuerda el Londres de la fase preindustrial o, peor aún, el Londres de

los primeros años de la revolución industrial. Desde luego que no: basta considerar que la revolución industrial turinesa e italiana se sitúa claramente en la década a caballo entre los dos siglos, el XIX y el )Para una información más amplia sobre el tema tratado en esta comunicación, se puede ver: G. BRACCO (ed.), Torino e don Bosco, vol. I, Torino, Archivio Storico della dttá di Torino 1989 (n.d.e.).

Tratando de construir un cuadro, lo más objetivo posible, de aquella reajidad, estudiosos italianos, estudiosos franceses, estudiosos ingleses, en una .

labra, estudiosos europeos convienen en que la situación económica y social d pae la Italia y también del Turín de aquel período tuvo características propias, pe.. culiares, que no se encuentran en otras partes. Para decirlo en términos económicos, se ha entendido ya claramente que el lento desarrollo italiano fue tal que consintió garantizar una oferta de bienesy servicios, que había en realdad, capaz de responder a la demanda de bienes y servicios que hacía la sociedad italiana. Con esta premisa, se hace más fácil entender el cuadro social y civil del Turín en el que trabaja don Bosco.

Era una ciudad que tenía un tejido muy abierto, muy desmenuzado en actividades productivas, no ciertamente industriales, sino de tipo artesanal, aunque a veces las técnicas usadas eran las de las innovaciones que se conocían en el resto de Europa.

El papel de capital, por otra parte, presentaba todavía a Turín con características diversas, porque, a pesar de todo, Turín era ciudad de servicios más que ciudad de producción. Turín se convertirá en ciudad de producción sobre todo al final del siglo.

Entonces esta ciudad de servicios exigía una masa de hombres, mujeres y campesinos, que venían con un espíritu que recordaba todavía la costumbre de la edad moderna, cuando los pobres del campo, en los momentos de dificultad acudían a las grandes ciudades, porque allí era más probable encontrar recursos para la propia vida, que nacían de la aplicación del viejo dicho católico de la caridad como instrumento real para la redistribución de la renta. Por tanto venían a Turín muchos pobres, hoy diríamos marginados, no tanto porque se encontrase en vías de transformación económico-productiva, sino porque Turín era en todo caso el centro en el que era posible aprovechar la oportunidad de sobrevivir.

Hace falta también tener presente que Turín era la capital de un reino amplio, tal vez el mayor en términos territoriales del contexto italiano (lo formaban Saboya, Piamonte, Liguria, la zona de la actual Costa Azul, la parte marítima y Cerdeña) y por tanto en condiciones de ejercer un reclamo sobre la población pobre de un vasto territorio.

El don Bosco que llega a Turín es portador de los valores que se dan en la ciudad, que se dan en Piamonte. Y estos valores suyos en relación con la sociedad civil los explicita todos en el curso de su acción. Estar presente en esta ciudad con los valores antiguos significaba tener que enfrentarse con un Municipio que derivaba de los antiguos valores de los Ayuntamientos libres y, por tanto, con una autoridad ciudadana que afectaba a toda la ciudad; significaba enfrentarse con el Gobierno del Estado, con la monarquía por tanto, el rey, los ministros y también con una determinada Iglesia. No me compete, desde luego, a mí hacer aquí la historia de aquella Iglesia, pero es una Iglesia que aparece muy en consonancia con una tradición que es del Estado, que tiene un cierto modo de situarse, en los siglos anteriores y también en el XIX, en las entre Iglesia y Estado, lin Estado, Piamonte, que representa también npoecquliue cufiar.

Un contradecirme, parece que los primeros actos, los mstouy primeros pasos que dio don Bosco en Turín están de acuerdo con el plan que -tiene toda la Iglesia de Turín. Un dato que me ha chocado enseguida, apenas me he puesto a leer entre los documentos de don Bosco que están en los archivos comunales, es que don Bosco no está nunca solo. Don Bosco actúa con un grupo de sacerdotes, que parecen todos orientados hacia un mismo objetivo, la intervención en el sector de la marginación y del malestar social, según esquemas que son también antiguos.

Son los personajes que vienen hoy al recuerdo como una riqueza de la Iglesia del siglo XIX, de don Borel a Cafasso, Murialdo y tantos otros. Si se leen con este punto de vista las Memorias biográficas y se anotan sólo los nombres de todos los sacerdotes que pasaron por Valdocco trabajando con don Bosco, nos damos cuenta del fenómeno: don Bosco no está nunca solo; trabaja, permítaseme el término, con una multitud de sacerdotes que trabajan en la ciudad, según un plan que parece común. Que el plan esté trazado antes o que resulte sólo a posteriori como consecuencia de las actuaciones posteriores es hoy de difícil interpretación.

Una carta que hemos encontrado — era desconocida, pero hoy ha circulado ya — de marzo del 46, dirigida por don Bosco a Michele di Cavour, en la que pide permiso para llevar su obra a Valdocco, pone en cuatro puntos fundamentales — autógrafos, en el sentido de que están firmados por don Bosco los principios según los cuales se moverá después don Bosco siempre en la sociedad civil.

El primer punto — escribe — es el amor al trabajo; el segundo, la frecuencia de los santos Sacramentos; el tercero, importantísimo desde nuestro punto de vista actual, el respeto a toda superioridad; el cuarto, la fuga de los compañeros malos, cosa ésta que se puede leer también en términos de simple sociedad civil.

En una ciudad en la que hay mucho malestar; donde hay autoridades muy presentes, hay una Iglesia que trabaja, la relación con las instituciones, con la sociedad civil, se convierte en un instrumento ineludible, debe darse.

Es casi posible (he usado el término) seguir los pasos de don Bosco en sus movimientos por la ciudad. No hay prácticamente ningún acto fundamental, ninguna opción, que don Bosco no haya sometido a la atención de la sociedad civil. Cualquier construcción, desde la más sencilla pared hasta el edificio más grande, desde la pequeña Capilla Pinardi hasta la gran Basílica de María Auxiliadora, se realiza siempre después de haber obtenido el permiso de la autoridad civil. También la intervención en las obras, desde las grandes escuelas hasta la intervención con cada persona, se hace siempre teniendo en cuenta a la sociedad civil. Precisamente la intervención con cada muchacho, por ejemplo, nos presenta un modo de afrontar el problema tan moderno, tan como se haría hoy, que a mí me ha parecido excepcional.

Cuando el Ayuntamiento, la Prefectura, la Jefatura de policía del Gobierno, debían afrontar el caso de un muchacho, diríamos, en peligro o abandonado, como no tenía entonces el Estado saboyano prevista ninguna estructura para intervenir en ese sector y como sólo existían las instituciones que hoy definimos nosotros como IPAB, pedían a don Bosco que interviniese.

En el curso de las investigaciones emprendidas para la preparación de un estudio, promovido por la Administración comunal de Turín, he tenido lá suerte de encontrar cartas que considero muy hermosas, en un fondo del Archivo del Estado de Roma, en las que don Bosco respondía a las peticiones para. que se interesase por los muchachos. Estas cartas son pequeños proyectos para una actuación en la que se examina al muchacho en sus cosas esenciales, se comunica a la autoridad civil, porque parece que don Bosco quería que su modo de actuar fuese, más que aceptado, reconocido por la autoridad civil. Resulta entonces que si el muchacho es demasiado joven, don Bosco dirá: «Mirad que debemos enviarlo primero a ese otro sitio; cuando tenga la edad apropiada, lo aceptaré». Examina a otro muchacho y escribe: «No tiene todavía instrucción. Lo enviamos a la escuela, después le orientaremos al trabajo, pero viendo e intentando comprender cuál es su inclinación personal». O bien viene un muchacho que tiene problemas porque el padre ha tenido -que ver con la justicia, o hasta ha sido ajusticiado, y don Bosco: «Atención, que poner a un muchacho de este tipo con otros muchachos, le puede suponer molestias ulteriores, porque los muchachos, en su malicia involuntaria, pueden perseguirlo tomándole el pelo, y por tanto no obtenemos el resultado de suprimir el malestar, sino de empeorarlo».

Esta referencia continua resulta un elemento importante. Si además, de estos episodios que se refieren a personas y, por tanto, en cierta medida reservados, ampliamos el examen a los hechos más generales que afectan a las comunidades de personas, encontramos comportamientos que son igualmente precisos al buscar su diálogo con la sociedad civil.

Me ha asombrado siempre, al leer la hagiografía tradicional de don Bosco, que para él todas las cosas eran difíciles. ¿Es posible? Y parece que casi todas las veces, para lograr hacer algo, tenía que suceder un hecho extemporáneo, por no decir de tipo casi ultraterreno. Hay siempre alguna intervención que se lo ayuda a resolver. Cuando quiere hacer la Basílica de María Auxiliadora, los malvados del Aytmtamiehto no quieren que se dedique a María Auxiliadora; cuando quiere ir a Valdocco, Michele Cavour grita y así por el estilo. Es decir, cada cosa que hace don Bosco, parece que la tradición la presenta como sumamente difícil. Después llega allí el toque, el deus ex machina que resuelve el problema.

Me he convencido de una cosa: don Bosco usa como método educativo, pedagógico, pero también como método concreto para construir la presencia de su obra en la sociedad civil, un instrumento que puede parecer feo, pero que tiene, en cambio, connotaciones hermosas por las consecuencias que supone. En la comunidad en que vive hay un proyecto, él quiere interesar a dos, él se pasa la vida interesando a personas. Entonces dice: «Tenemos que todos,

esto,-pero es una cosa difícil y hace falta sudar para lograrla». Todos los de la comunidad tienen que participar en ello. El que pueda hacer algo, debe hacerlo. Y en el caso limite de que alguno no pueda trabajar debe también (y perdóneseme el sólo) rezar. Pero tiene que interesarse, tiene que sudar. Esónloeste punto, con el interés de todos, salta el otro mecanismo, que es el de la solidaridad: todos juntos, uno para el otro, porque se tiene algo que alcanzar que está en consonancia con un fin. Este mecanismo construye una comunidad que vive unida, que se beneficia de ello y que encuentra elementos de impulso en los momentos en que después se obtiene el resultado.

Sí leemos las cartas de ese modo, vemos que hasta hay momentos en los que don Bosco ya tiene el permiso en el bolsillo para algunas cosas, ya ha obtenido el permiso de quien tiene que darlo, pero no lo dice enseguida.

Nada. Hay que conquistar cada cosa.

Desde ese punto de vista, he estudiado, tal vez rozando la paranoia, los diversos actos de las loterías de don Bosco. Todos recuerdan las loterías como un instrumento para obtener medios financieros, para construir, para hacer, para actuar. Leyendo esas cosas, he encontrado aspectos muy diferentes. Las loterías son uno de los instrumentos mayores para interesar a la sociedad civil en la obra de don Bosco. Don Bosco, cuando lanza una lotería, presenta una idea. Después comienza a actuar para interesar a todos, que es una obra enorme, para recoger los regalos. El momento de la venta de papeletas es, sí, un momento de compromiso, pero sin duda menor que el compromiso que se ha suscitado antes para formar la Comisión promotora, reunir a los sostenedores y a los donantes: son miles de personas. Y después, muy bien, habrá que hacer seguir el acto de la venta de papeletas, de la realización de la tómbola y el sorteo, con ideas estupendas, como la lotería con premio único: se sortea; ¿quién tiene el número?; nadie lo tiene; lo tenía don Bosco y la cosa queda en casa.

Si se me permite (no querría robar más tiempo del debido), la relación con la sociedad civil la concretaría de este modo: la frase del joven sacerdote que va a Valdocco — «amor al trabajo y respeto a toda superioridad» — se convierte en un modelo que seguir para toda la vida.

La relación con las instituciones es propia de un personaje que forma parte de la comunidad regida por esas instituciones, pero que se pone frente a ellas con igual dignidad.

Él sabe que desempeña un cometido que las instituciones no son capaces de desempeñar y que él, en cambio, garantiza. Entonces esa igual dignidad se hace grande, pero hace falta descender después de las instituciones a toda la sociedad civil y el único instrumento, el verdadero instrumento es el de interesar, interés que implica solidaridad y que al final lleva a la construcción de la comunidad, que yo veo de todos modos, y de la que hablaba con algunos aini. gos esta mañana, en la gran Familia salesiana de hoy.

La rapidez con que los proyectos salesianos llegan al conocimiento de toda la Familia salesiana, por ejemplo, parece un instrumento inventado por don Bosco. Esta mañana citaba el «correo salesiano», como un instrumento para interesar, que parece contrastar a veces con las reglas de la sociedad civil, pero que interesa porque así se está al servicio recíproco, según un plan que es global, para alcanzar resultados que son comunes.

Para terminar, digo que yo leo las Memorias biográficas ya casi exclusivamente más como un monumento a un método pedagógico que como un verdadero documento de historia crítica y, probablemente, hará falta seguir ese camino de la búsqueda de documentos fuera de las instituciones salesianas, porque son muchos y consienten cotejar los comportamientos. En las Memorias biográficas tenemos el instrumento que sirvió para el compromiso; fuera tenemos, en cambio, los documentos que nos permiten captar realmente la grandeza de las cosas que se hicieron.

Muchas gracias por su atención.
DON BOSCO Y EL MUNDO DEL TRABAJO

Silvio TRAMONTIN

1. Un contexto complejo

Gian Mario Bravo en un rico volumen, a pesar de todo, sobre Torino operaia. Mondo del lavoro e idee sociali nell'etá di Carlo Alberto,' mientras aporta con amplitud ideas y actividades de conservadores y moderados sociales, de radicales y reformadores sociales, del primer movimiento obrero y de las sociedad de ayuda mutua, liquida en una paginita la obra de Giuseppe Conolengo y de Giovanni Bosco, escribiendo que «la caridad cristiana y el paternalismo piamontés se unían estrechamente dando lugar a realizaciones también eminentes que, tanto en su concepción como en su ejecución, quedaron limitadas a grupos restringidos de individuos y no llegaron a generalizarse a toda la sociedad». Y prosigue: « [Sus] actividades estaban viciadas por la idea fundamental que movía a ambos, por la que todo quedaba abandonado en las manos piadosas de una providencia divina». Y añade «que hubiera podido, según se le ocurriese, aliviar los males o también agravarlos», por lo que «la única posibilidad de ayuda para los pobres era que los ricos y los nobles de buen corazón se interesasen por ellos dándoles un lecho, una sopa, un local en que reunirse. De ese modo — concluye — seguían extraños a los movimientos reales de las masas y de sus necesidades y, apoyados por las clases dominantes, únicamente podían caminar hacia un subproletariado, aún más miserable y oprimido que los trabajadores normales, pero también con problemas menores que estos últimos y preocupados sólo por procurarse algo con que alimentarse»? «No queremos negar el bien que hicieron estos dos sacerdotes y las instituciones que promovieron; pero observamos que la teorización de sus ideas, intentada más por sus seguidores que por ellos mismos, suponían un impedimento al progreso social e intelectual de las masas y de la misma sociedad piamontesa, al considerar a esta última inmóvil en el tiempo, como si estuviese

Cf. G.M. BRAVO, Torino operaia. Mondo del lavoro e idee sociali nell'eta di Carlo Alberto,

Torino 1968.

2 Ibid., p. 152.

cautiva y enferma por constitución y sólo pudiese mejorar en algunas partes marginales: de ahí procedía su interés por el pueblo y sus males ».3

Ahora bien, aparte la distinción que habría que hacer entre la acción de Cottolengo, orientada a aliviar y proteger los estratos más marginados de la sociedad, y la de don Bosco que si en sus comienzos intentaba acoger y ayudar con caridad cristiana a los jóvenes campesinos que venían a buscar trabajo a la ciudad y se encontraban abandonados (el primer esbozo de constituciones sobre la finalidad de la obra salesiana indicaba los giovani «poverelli», convertidos después sólo en «giovani»), en un segundo momento amplió su obra de la preparación a la colocación y a la asistencia, tal vez sin plantearse el problema de las clases en transformación (como advierte Guasco y con él muchos hístoriadores)4 y, mucho menos, el de una organización de lucha de clases, difícilmente aceptada entonces hasta por los laicos. Por eso hace falta subrayar con Scoppola que si hay que situarle en la linea de los santos sociales que, a partir de Cafasso y Cottolengo y a través de él llega a Murialdo, representando un aspecto original de la sociedad piamontesa, los espacios de su acción fueron amplios, llegando no sólo al campo de la asistencia, sino a muchos problemas conectados con los procesos de modernización del país al día siguiente de la Unidad? Nos parece entonces que no se puede ni siquiera afirmar que «sus instituciones pertenecen a la patética prehistoria paleocapitalista»6 y no han incidido en lo más mínimo en el gran curso de la historia sucesiva. Al contrarío, la Institución salesiana — como escribe un historiador laico, Bairati — se convierte en lugar de paso y de inculturación para los jóvenes que «van del campo a la ciudad, de una sociedad que empieza a ser industrial y se orienta hacia la modernidad, de un modelo de vida y de cultura que se basa en ritmos de comportamiento ligados al trabajo agrícola o paleoartesanal a un modelo de vida y de cultura unido a ritmos y comportamientos más ordenados y estructurados»;' por lo que el modelo cultural salesiano, «aun presentando algunas connotaciones que lo contraponen tajantemente a los tiempos en que nació y anche alla Tocino liberale di Cavour e Gobetti, e alla Torino operaia di Gramsci, alla Torino del lavoro, della imprenditoria, della cultura».
3 Ibid., p. 152.

4 Cf. M. GUASCO, Don Bosco nella storia religiosa del suo tempo, en: Don Bosco e le sfide della modernitá (Quaderno del Centro Studi «C. Trabucco», 11), Torino, Stabilimento Poli9rafico Editoriale «C. Fanton» 1988, p. 4. El juicio está tomado de L. PAZZAGLIA, Apprendistato e istruzione



degli artigiani a Valdocco (1846-1886), en: F. TRANIELLO (ed.), Don Bosco nella storia della cultura popolare, Torino, SEI 1987.

5 Cf. P. SCOPPOLA, Don Bosco nella storia civile, en: Don Bosco e le sfide, p. 20. A este propósito, recuérdese lo que dice el mismo Scoppola, en la conclusión de su conferencia: «Don Bosco appartiene a pieno titolo alla storia civile del nostro paese e di questo nostro travagliato mondo contemporaneo. Appartiene perció a tutta Tocino: alla Torino cristiana e cattolica, ma

6 Cf. S. QUINZIO. Domande sulla santitá. Don Bosco, Cafasso, Cottolengo, Torino, Gruppo Abele 1986, p. 88.

7 Cf. P. BAIRATI, Cultura salesiana e societá industriale, en: TRANIELLO (ed.), Don Bosco nella storia della cultura popolare, p. 338.

se desarrolló, encuentra después en otros niveles una relación propia unida estrechamente con la historia de la sociedad».8 Se hace así moderno, no en el te- rreno de las doctrinas sino en el de la organización, caracterizado por una j fuerte autonomía económica, por una notable capacidad expansiva, y por una especial capacidad de estimular y madurar a los individuos en el trabajo y en la conquista de un papel social, por lo que el mismo Bairati lo pudo definir como «un extraordinario organizador tayloriano del amor cristiano ».9




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