En la historia


Interpretaciones de la relación histórica entre don Bosco y María Mazzo. reno en el ámbito salesiano



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1. Interpretaciones de la relación histórica entre don Bosco y María Mazzo. reno en el ámbito salesiano

De un examen de las publicaciones (aun diversas por finalidad, ámbito, método y valor documental) relativas a las figuras de los dos santos (biografías, estudios, memorias...) se aprecia enseguida que la presentación de su relación ofrece una variedad de planteamientos y de interpretaciones: desde una absoluta dependencia de la Madre — como se la llamaba habitualmente — con respecto a don Bosco, hasta una acentuación de su papel de cofundadora como valor preeminente y autónomo.3

Las primeras y conocidas biografías del santo subrayan su papel preponderante y la dependencia y sumisión de la joven María Dominga, «atraída» por su persona, aunque en «providencial» convergencia de ideales y de modalidades educativas y apostólicas: «siempre tuvo la mirada clavada en él, como una hija en el Padre, como una humilde discípula en el Maestro, atenta a cada gesto, devota, fidelísima», afirma Amadei.'

El décimo volumen de las Memorias biográficas de San Juan Bosco exalta, en efecto, a la beata María Mazzarello como «quien no tuvo otro anhelo que el de seguir e inculcar el programa trazado por el Fundador».3 Amadei expresa una convicción muy arraigada, tanto en las Hijas de María Auxiliadora como en los salesianos: que María Mazzarello debía aparecer sólo como discípula de don Bosco y colaboradora suya, y no podía presentarse como cofundadora de pleno derecho. La intención explícita y declarada del autor es, efectivamente, aclarar «los caminos del Señor, es decir, las disposiciones de la providencia al guiar cada paso de su Siervo fiel». Y María Mazzarello es sólo el instrumento preparado por Dios para que el Santo pueda fundar su segunda familia.

Es interesante ver, en cambio, que los primeros escritos que se refieren a María Mazzarello de Bonetti en la «Tinitá Cattolica»6 y de Lemoyne en el «Bollettino Salesiano» (1881),7 aunque en tono laudatorio, toman con mayor acento a la Madre en su papel de superiora llena de entrega al echar las bases del nuevo Instituto, hasta el punto de que despierta la admiración y la aprobación de don Bosco. Al exponer la misión de María Mazzarello, los dos autores se refieren al Fundador del Instituto, pero no explicitan la dependencia de la primera superiora con respecto a él.
3 Cf. P. CAVAGLIA, Il rapporto stabilitosi tra S. Maria Domenica Mazzarello e S. Giovanni Bosco. S'uds.° critico di alcune intetpretazioni, en: POSADA (ed.), Attuale perché vera, p. 69-98.

A. AMADEI, La Serva di Dio Madre Maria Mazzarello, en BS 47 (1923) 2, 30. MB X, IV.

6 Cf. G. BONETE, La Superiora Generale delle Suore di Maria Ausiliatrice, en: «L'Unitá Cattolica» (21 maggio 1881), n. 120.

Cf. G.B. LEMOYNE, Suor Maria Mazzarello, en BS 5 (1881) 9, 11-13.

Francesia y Maccono, al poner el acento en las afinidades biográficas y espirituales, intentan de nuevo probar que la Providencia preparó a don Bosco el instrumento apto para la realización de sus obras.8 El Santo encuentra correspondencia a su proyecto en la docilidad y solicitud diligente de la Madre, que lo ejecuta en humilde obediencia, con actitud de discípula fiel.

Cuando más tarde, la Congregación de Ritos atribuye a María Mazzarello el título de cofundadora, los autores tratan de ahondar en el significado y el valor del papel de la Madre como colaboradora, como «auxiliadora» de don Bosco.9

Cenia, por ejemplo, tiene preciosas intuiciones sobre la aportación personal e insustituible de María Mazzarello en la fundación del Instituto, aunque en dependencia de don Bosco?'

Caviglia afirma que don Bosco, al encontrar en María Dominga los rasgos esenciales de la espiritualidad salesíana, los asume para construir sobre ellos algo nuevo y poderoso: no ya dependencia fiel de don Bosco, sino creación de una nueva tradición espiritual." Aunque la interpretación de Caviglia no se basa todavía en una reconstrucción histórica exacta de los encuentros que tuvieron lugar entre los dos santos y sobre sus dependencias recíprocas, tiene el valor de definir la identidad de la relación, pero ya no en términos estáticos de dependencia.

Ahora los estudios más recientes relativos a María Mazzarello (Colli, Fiora, Posada, Midali...) 12 discurren por una hermenéutica más correcta de las fuentes, acuñando los términos de «fidelidad creativa» o «creatividad fiel» de la Madre ante don Bosco.

8 Cf. G.B. FRANCESIA, Suor Maria Mazzarello ed i prim i due lustri delle Figlíe di Maria Ausiliatrice. Memorie raccolte e pubblicate, S. Benigno Canavese, Libreria Salesiana 1906; F. MACCONO, Suor Maria Mazzarello, prima Superiora Generale delle Figlie di Maria Ausiliatrici, fondate dal Venerabile D. Giovanni Bosco, Torino, S.A.I.D. 1913.

9 Cf. la evolución en las mismas biografías escritas por Maccono: de la primera de 1913 a la publicada en 1934.

1° Cf. E. CERIA, Santa Maria Domenica Mazzarello, Confondatrice dell'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice, Torino, SEI 1952.

" A. CAVIGLIA, Santa Maria Mazzarello, Torino, Istituto FMA 1957.

12 C. COLLI, Contributo di don Bosco e di madre Mazzarello al carisma di fondazione dell'Istituto delle F.M.A., Roma, Istituto FMA 1978; L. ÑORA, Stork del titolo di «Confondatrice» conferito dalla Chiesa a S. Maria Domenica Mazzarello, en: POSADA (ed.), Attuale perché vera, p. 37-51; M.E. POSADA, Significato della «validissima cooperatio» di S. Maria Domenica Mazzarello alfa fondazione dell'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice, en: POSADA (ed.), Attuale perché vera, p. 5367; M. MIDALI, Madre Mazzarello. II significato del titolo di Confondatrice, Roma, LAS 1982.

Además, las interpretaciones de marcado acento teológico subrayan el papel de cofundadora como valor preeminente y autónomo." En cambio, la publicaciones sobre don Bosco no se plantean, parece, el problema del tipo de relación entre los santos y siguen en la línea de dependencia y acentúan para. lelismos y semejanzas de vida.

Pero me parece que de una atenta lectura de las fuentes que tenemos a disposición, es necesario plantearse un serio estudio que no reduzca a dependencia absoluta o sitúe en paridad de papel la relación entre los santos: hay, en efecto, una evolución progresiva, gradual, desde una intuición inicial recíproca hasta una auténtica y fecunda colaboración.



2. Línea histórica de la relación

La reconstrucción histórica de los encuentros que tuvieron lugar entre don Bosco y María Mazzarello, hecha a partir de las fuentes más atendibles, tiene como fin identificar el carácter de la relación que se estableció entre los dos santos.

Los documentos y la historiografía salesiana consultada no han facilitado mucho el trabajo: he debido hacer una revisión crítica de las fuentes como, por ejemplo, de la Cronistoria dell'Istituto delle Figlie di María Ausiliatrice (fuente narrativa que reconstruye los orígenes del Instituto a partir de diverso material documental) y de algunas memorias y testimonios fundamentales, pero tardíos."

Siguiendo un criterio cronológico, he dividido la exposición de la investigación en dos períodos delimitados por el hecho de la fundación del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (5 de agosto de 1872), porque pone de re, lieve el carácter, el contenido espiritual de las intervenciones de don Bosco en la vida de María Mazzarello antes y después de la fundación del Instituto.

No entro, sin embargo, en la problemática del proceso de decisión y fundación del Instituto, tema que oiremos en la comunicación siguiente de Sor Posada.

" Cf. MIDALI, Madre Mazzarello.

14 Cronistoria. Se trata de la publicación completa de la «cronistoria» mecanografiada compuesta por la madre Clelia Genghini durante los años 1922-1942. Se presenta como una rica elaboración historiográfica. La autora usa un material abundante y válido, pero no siempre indica las fuentes; a veces, las integra o sintetiza. No obstante, la documentación recogida se conserva en: AGFMA. Dicho material está constituido por fuentes narrativas (testimonios de hermanas que vivieron en Mornese, laicos y sacerdotes paisanos de Madre Mazzarello) y de fuentes documentales, en los anexos al texto (deliberaciones capitulares, actas notariales, documentos históricos, textos de las Constituciones, correspondencia, documentos referentes al status jurídico del Instituto). Además de este material, la Cronistoria toma datos de la biografía de Maccono y de Francesia, de las MB y del BS. Por esto, mi investigación ha exigido la consulta de las fuentes inéditas, para confrontarlas con el texto impreso. Cuando coinciden, cito el ejemplar impreso de la Cronistoria, para facilitar la consulta.

2,1. Antes de la fundación del Instituto (1862-1872)

El contexto histórico-ambiental en que se sitúa el conocimiento inicial de los dos santos es el típico del siglo XIX piamontés-ligur que gira alrededor de las figuras de don Bosco, del teólogo Frassinetti de Génova, de don Pestarino, sacerdote de Mornese, pueblo del Monferrato en el que vive María Mazzarello y en el que tendrá lugar la fundación del Instituto. También este pueblo siente y vive con modalidades y resonancias propias el típico clima de la Restauración del siglo XIX y los problemas religiosos conectados con ella." En el movimiento de renovación espiritual tiene un papel preponderante propio don Pestarino, discípulo y amigo del teólogo Frassinetti, que promueve una espiritualidad esencialmente cristocéntrica, mariana y apostólica.'6

Aunque del examen atento de las fuentes no se logra establecer con exactitud las fechas de los primeros encuentros entre don Pestarino y don Bosco (y hasta su inscripción en la Pía Sociedad Salesiana), aparece, sin embargo, indudable el papel de mediación ejercido por el sacerdote para el conocimiento inicial de María Mazzarello (1862).'7

Los mensajes escritos y orales que don Bosco envía a María Dominga y a Petronila Mazzarello, jóvenes pertenecientes a la asociación local de Hijas de María Inmaculada, comprometidas y formadas ya en una modalidad especial de apostolado educativo, los dirige sin conocerlas personalmente, pero parece que los expresa más bien como una respuesta benévola a lo que el mismo Pestarino expone.'8

Tampoco en el primer encuentro histórico (octubre de 1864, en Mornese, durante una de las clásicas excursiones de otoño de los muchachos de Valdocco) se puede hablar de un interés específico del Santo por María Mazzarello, considerada en el «grupo» de las Hijas de María Inmaculada, aunque presentado explícita e intencionadamente al Santo."

" Cf. M.E. POSADA, Giuseppe Frassinetti e Maria D. Mazzarello. Rapporto storico-spirituale, Roma, LAS 1986, p. 37-41.

Una carta inédita de Angela Domenico Pestarino, nacido en Mornese en 1817, hizo sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Génova, donde fue ordenado sacerdote en 1839. A consecuencia de algunas tensiones que se originaron en el ambiente eclesiástico genovés, volvió a Mornese en 1847, en donde permaneció hasta la muerte (1874) realizando un vasto apostolado y desempeñando importantes funciones en la vida pública local, como consejero del ayuntamiento y ecónomo de la parroquia. Después de conocer a don Bosco, en 1862, se hizo salesiano; pero permaneció en Mornese como Director del naciente Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Cf. F. MACCONO, L'apostolo di Mornese. Sac. Domenico Pestarino, Torino, SEI 1926; cf. también la documentación relativa a don Pestarino en: ASC 275 Pestarino.

En una Memoria del cardinale Giovanni Cagliero, del 15 febrero 1922, se lee que don Pestarino había conocido a don Bosco en Génova, en la casa del teólogo Frassinetti, encontrándose después con él varias veces entre 1860 y 1864 (en: AGFMA). La Cronistoria y la biografía de Maccono recogen, en cambio, un testimonio de don Giuseppe Campi, sacerdote mornesino, que afirma que el primer encuentro ocurrió en un viaje, en el tren de Acqui a Turín en 1862.

" Cf. Cronistoria I, p. 117-118.

19 Cf. Ibid., p. 148-150.

Maccagno a Frassinetti expone el modo y el contenido, más bien exhortativo, para el compromiso en la Pía Unión.20

En cambio, es diferente la resonancia interior y profunda de la figura, de la palabra y la acción de don Bosco en la joven María Dominga que precisamente en esa circunstancia aprende a hacer más esenciales sus intervenciones educativas y más educativa su presencia entre las jóvenes. Los testimonios concuerdan en subrayar la intuición de la santidad de don Bosco y la insólita audacia al proclamarlo abiertamente 21

En la historiografía salesiana se habla del sucesivo y continuo interés indirecto de don Bosco por el grupo de Mornese, pero sólo en 1867 se tiene una carta explícita del santo a don Pestarino para anunciar una visita a Mornese,22 y por la crónica del mismo don Pestarino se sabe que don Bosco dio de nuevo una breve conferencia a las Hijas de María Inmaculada 23

Y en marzo de 1869 tiene lugar otra visita de don Bosco a Mornese, un nuevo encuentro con las Hijas, esta vez más específico: hasta se habla de una especie de horario y de reglamento para las que hacían vida común, pero por desgracia ese documento no aparece.24 El testimonio transmitido por Petronila Mazzarello, pone ya, sin embargo, de relieve elementos fundamentales de la espiritualidad salesiana que van modelando al pequeño grupo del que ahora es cabeza María Mazzarello.25

¿Un interés ya orientado con vistas a la fundación de la obra salesiana femenina? Hasta 1871 no tenemos la primera declaración oficial de don Bosco sobre esa intención; don Pestarino sigue al grupo y lo forma y continúa encontrándose con don Bosco, que sigue con estima y observación atenta y cierta actitud de expectación.26

Paso por encima la sucesión de hechos que llevaron a la fundación del Instituto (es interesante a propósito la memoria del mismo don Pestarino,27 el proceso de la redacción de la Regla, los pasos dados por don Bosco). En cambio, querría más bien poner de relieve la obra de mediación de don Pestarino con María Dominga y sus compañeras: es él quien presenta la propuesta de don Bosco, la misma Regla, orienta la decisión y prácticamente da comienzo a la obra.28


20 Cf. una carta de Angela Maccagno (1830-1890), maestra de Mornese, fundadora del grupo de las «Figlie di, S. Maria Immacolata», al prior, Giuseppe Frassinetti, fechada el 4 diciembre

1864. El manuscrito autógrafo se conserva en el «Archivio della Postulazione Generale dei Figli di Santa Maria Immacolata» (Roma).

21 Cf. Cronistoria I, p. 150.

21 Carta de don Bosco a don Pestarino, 3 de diciembre 1867, en: ASC 131.01.

23 Recogida en: Cronistoria I, p. 204.

24 Cf. Ibid., p. 222-224.

2' Cf. testimonio de Petronilla Mazzarello en: SACRA CONGREGATIO RITUUM, Aquen. Beatifil cationis et canonizationis Servae Dei Mariae Dominicae Mazzarello, Confundatricis F.B.V.M.A. Transsumptum, 133-134.

26 Cf. Cronistoria I, p. 239.241.243.245.

27 Cf. Memoria di don Pestarino, manuscrito autógrafo en: AGFMA.

Don Bosco no está presente (casi obligado) hasta la profesión de las primeras once Hijas de María Auxiliadora el 5 de agosto de 1872. Don Pestarino es de hecho mediación activa y actuante. Y, sin embargo, la fuerte adhesión de María Mazzarello a don Bosco está subrayada por el testimonio que en este momento da Giuseppe Campi (salesiano, natural de Mornese, muy próximo a don Pestarino). «Si por un imposible don Pestarino dejase a don Bosco, yo me quedaría con don Bosco».29

No hubo, pues, por cuanto consta de los testimonios, encuentros directos individuales entre don Bosco y María Mazzarello. Pero no parece que por ello la relación con don Bosco no sea determinante en la vida de María Mazzarello: antes de encontrarse habían madurado ya un ideal parecido y al encontrarse se dan cuenta de la convergencia y de la complementariedad. La relación tiene el carácter de conocimiento inicial recíproco y de aceptación: sin embargo, la postura de María Mazzarello no es de dependencia absoluta y pasiva; acepta libremente vivir la propuesta de don Bosco y según la modalidad salesiana, que ya practicaba inicial y originalmente antes de conocerle.

Don Bosco aparece en la historiografía salesiana que trata de este período como el Fundador y María Mazzarello como el instrumento para la actuación de un designio providencial. En realidad, a mi parecer, la aceptación libre, responsable y hasta original en el modo sencillo de suceder las cosas; hace que el «instrumento» sea activo y dotado de autodeterminación personal.

2.2. Después de la fundación del Instituto (1872-1881)

El período que va de 1872 a 1876, año de la aprobación diocesana de las Constituciones, es el de la formación estructural y espiritual del Instituto: y la relación que se establece entre don Bosco y la Madre Mazzarello ayuda a la constitución definitiva del Instituto. Se pueden encontrar, en efecto, lazos estrechos entre las intervenciones de don Bosco, el papel de la Madre Mazzarello y la formación de las primeras hermanas.

La actitud del Fundador que interviene — unas veces directamente y otras, también, indirectamente — hacia la nueva superiora general y hacia la primera comunidad provoca una respuesta rápida en la Madre y en las hermanas. Pero por otra parte también las características de su modo de ser y de su obra influyen en la modalidad, en la frecuencia y en el contenido de las intervenciones del Fundador.

Una vez más, los días 4 y 5 de agosto de 1872, la atención y la palabra de don Bosco se vuelcan sobre la comunidad para que se forme en una vida de sencillez, pobreza y mortificación." No es posible — como se nos atestigua siquiera un encuentro personal, tan deseado, entre don Bosco y la Vicaria(es éste el título que toma) ni siquiera cuando se la presenta en su nuevo cargo Me parece que la preocupación de don Bosco es clara por la formación de la comunidad (enviando a las religiosas de Santa Ana, aceptando personalmente a las que desean ingresar, yendo personalmente a Mornese);3' pero al mismo tiempo muestra atención y confianza hacía aquella mujer, campesina, sí, pero verdadera educadora.


28 Cf. Cronistoria I, p. 250-252.

29 Testimonio de Giuseppe Campi en: AGFMA.

30 Cf. Cronistoria I, p. 223.

En las visitas que están documentadas (como en 1873, 1874, 1875),32 las intervenciones de don Bosco van dirigidas a delinear y consolidar la fisonomía del nuevo Instituto. A la aprobación de las Constituciones de los salesianos (1874) le sigue a poca distancia la inserción del Instituto en la Pía Sociedad Salesiana: don Bosco se convierte de derecho en el Superior Mayor de las Hijas de María Auxiliadora. Sin embargo, conserva el modo de relación, estima y confianza hacia María Mazzarello, de la que va conociendo gradualmente el sentido de responsabilidad y la progresiva capacidad de gobierno. La Madre no se dirige a él — como vemos en la documentación de las cartas33 — por motivos personales, a los que puede y sabe renunciar; sino que se dirige al Fundador en su papel de superiora de la comunidad para la selección de personas que desean entrar en el Instituto, para pedir consejo sobre la marcha de la casa.

La relación con don Bosco se basa en la verdad y la confianza. Hay obediencia y escucha; pero hay también capacidad de propuestas maduras y de opciones oportunas. Don Bosco, en su actitud de interés, de guía siempre discreta (y realizada por medio de don Pestarino, primero, y después de don Cagliero) precisa normas y provoca una cooperación eficaz y esencial.

Con la aprobación diocesana de las Constituciones de las Hijas de María Auxiliadora (1876), el Instituto comienza su expansión, no sólo en Piamonte, sino también en Liguria, Francia y América. Para la Madre Mazzarello es un período intenso de obras, de iniciativas, de viajes, de correspondencia epistolar.

Los encuentros con don Bosco son más prolongados y más frecuentes. Es ella la que siente la necesidad de recurrir al Fundador para pedirle consejo o para darle cuenta de la marcha del Instituto. En la apertura de nuevas casas es ella la que escoge el personal, es ella la que forma con verdadera sensibilidad educativa. Le caracteriza el don de un discernimiento auténtico.34
31 Cf. Ibid. II, p. 24.28-31.40; cf. también: Annali e cronache Istituto Suore di Sant'Anna, vol.

I, 1873, p. 103-104, en: Archivio «Suore di Sant'Anna della Provvidenza» (Roma).

32 Cf. los testimonios recogidos en: Cronistoria II, p. 40.88.146. 148.

" Cf. carta de la Madre Mazzarello a don Bosco, 22 de junio 1874, publicada en: E. POSADA, Lettere di S. Maria Domenica Mazzarello, Roma, Istituto FMA 1980, p. 51; carta del 17 junio

1878, en: Ibid., p. 83; del 22 diciembre 1879, en: Ibid., p. 128; del 30 octubre 1880, en: Ibid.,p. 167.

Después de las visitas que hace a las cosas acude a don Bosco para referirle lo que ha visto. No nos queda documentación de esas relaciones. Sin embargo las idas a Valdocco son numerosas."

Don Bosco interviene personalmente más tarde en el traslado de la casa madre a Nizza Monferrato: y la actitud de confianza de don Bosco hacia la Madre asume, en ese período, un tono de mayor intensidad, estimulando su colaboración, reduciendo sus intervenciones, apelando con mayor frecuencia a su capacidad de Superiora general efectiva.36

Por su parte, María Mazzarello madura en sí misma el sentido de pertenencia y de responsabilidad hacia el Instituto, cuyo espíritu es el de don Bosco. Las intervenciones de don Bosco, que ahora se hacen menos frecuentes y numerosas, se dirigen a reforzar la unidad en la familia religiosa."

Los últimos encuentros de 1880 y de comienzos de 1881 tienen lugar en Sampierdarena, Marsella, S. Cyr.38 La Madre está enferma y es don Bosco el que le hace entender la verdad del momento. Hace su ofrecimiento. En la última conferencia a las hermanas la Madre habla de la obediencia hacia don Bosco, mediador de la voluntad del Padre."

Pero don Bosco no está presente cuando muere María Mazzarello. Faltan documentaciones explicitas que justifiquen su ausencia. El 14 de mayo de 1881 don Bosco se encontraba en Florencia con «cosas muy graves entre manos», como escribía a don Berto.4° Le sustituye Cagliero.

Este último período de la vida de la Madre Mazzarello se caracteriza, pues, por la presencia de colaboración, de confianza plena por parte de don Bosco. El 'Santo interviene, sí, con sus precisiones, normas ascéticas, consejos, aprobaciones, pero da plena libertad a esta mujer sencilla y excepcional, cuya auténtica maternidad culmina en el ofrecimiento total de su vida por el Instituto.

La exposición lineal de esta relación histórica, como se ha expuesto, ha exigido sin embargo una búsqueda atenta en la documentación accesible.

A través de la reconstrucción de los hechos, a través de los testimonios, la correspondencia epistolar, como también la consideración de los encuentros indirectos, se ve cómo entre don Bosco y María Mazzarello se dio una comunicación progresiva y variada. Los encuentros, ni frecuentes ni largos, pero fe. curdos en consecuencias, hacen entrever que entre don Bosco y María Mazzarello hubo de hecho un influjo recíproco.
34 Cf. los testimonios del proceso de canonización: SACRA CONGREGATIO RrniUm, Aquen. Beatificationis et canonizationis Servae Dei Mariae Dominicae Mazzarello Primae Antistitae Instituti

Filiarum Mariae Auxiliatricis Summarium super dubio, 408-422.

33 Recogidas en: Cronistoria II, p. 182.202269.323.341.

36 Cf. Ibid., p. 350.385.

37 Recogidas en: Ibid., p. 32.58.66.70.139.172.178.229232.

38 Cf. Ibid., p. 340.343.346.354.

39 Recogida en: Ibid., p. 367-368.

4° Carta de don Bosco a don Berto, 8 de abril 1881, en: E IV, 42-43.

El carácter de los encuentros es también significativo para el conocimiento del estilo de las intervenciones propias de don Bosco. Es típico de él, en efecto, la intervención breve, oportuna, siempre estimulante para el crecimiento interior, realizada con una actitud de respeto y confianza. Así son exactamente las intervenciones de don Bosco en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y en la vida de María Mazzarello.

3. Mediaciones significativas

Una alusión especial, dado el límite de una comunicación, se impone para identificar y nombrar al menos algunas de las mediaciones significativas de la relación que se estableció entre don Bosco y María Mazzarello.

Ya se ha aludido al papel preponderante de mediador del conocimiento primero y del espíritu, después, de don Bosco, jugado por don Domenico Pestarino (1817-1874), precioso educador de la vida espiritual de María Mazzarello. Primer director del Instituto, desempeñó su papel con una presencia discreta y eficaz, refiriéndose, como es natural, a don Bosco, pero utilizando también su sólida formación doctrinal desde los años de seminario de Génova, madurada con una intensa vida parroquial.

Don Giovanni Cagliero (1838-1926) director general aun antes de la muerte de don Pestarino, se presenta como mediación privilegiada de la solicitud de don Bosco por el naciente Instituto. Colaborador entregado y ligado por el afecto a don Bosco, está autorizadamente presente en la vida del Instituto y su palabra es acogida como si fuera la de don Bosco, del que es portavoz oficial. Con frecuencia es don Bosco mismo quien confía a su sagacidad y experiencia cosas que se refieren al Instituto. La relación de cordial y filial apertura es especial y se manifiesta con singular confianza, delicado e intenso afecto por parte de la Madre hacia él. Las cartas son un testimonio explícito de ello.°

Don Giacomo Costamagna (1846-1921), tercer director local, conocido por su particular «exuberancia» al querer formar a las Hermanas, tiene el mérito de haber llevado a Momese el estilo de vida y las tradiciones de Valdocco. El equilibrio de la Madre Mazzarello hizo que en la estima recíproca, en la caridad, se lograse mantener un clima de alegre serenidad salesiana, aun dentro de la tensión ascética impuesta por él.42

41 Cf. las cartas de Madre Mazzarello a don Giovanni Cagliero: 29 diciembre 1875, en: Po. SADA, Lettere, p. 53; 5 abril 1876, en: Ibid., p. 58; 8 julio 1876, en: Ibid., p. 64; 27 diciembre

1876, en: Ibid., p. 73; 27 septiembre 1878, en: Ibid., p. 85. Sobre la figura del Card. Cagliero, cf. G. CASSANO, Il Cardinale Giovanni Cagliero, 2 vol., Torino, SEI 1935.

42 Cf., por ejemplo, las cartas de don Costamagna a Madre Mazzarello del 19 de febrero 1877 y del 20 de noviembre 1878, en: AGFMA.



Don Giovanni B. Lemoyne (1839-1916) provenía de una experiencia salesiana rica y «gratificante». No le resulta fácil integrarse en Mornese, pero su permanencia allí y en Nizza Monferrato da una preciosa aportación típicamente salesiana a la vida de comunidad, con discreción y oportunidad. Sus intervenciones formativas orientan también la acción educativa. Con la Madre establece una relación afectiva, sencilla, familiar.43

Estas conocidas figuras de la historia salesiana contribuyeron a reavivar la relación entre don Bosco y María Mazzarello y el estudio de su mediación sigue siendo un campo por explorar. La documentación relativa a los arios de la permanencia en Mornese es escasa, es verdad, pero el significado de su mediación es tal, que debe estudiarse.

4. Significado de la relación en perspectiva de espiritualidad

La reconstrucción de la línea cronológica de la relación de don Bosco con María Mazzarello lleva, por último, a poner en evidencia la relación espiritual que se dio entre los dos santos.

Dotada de especial receptividad y unificada por la búsqueda de la verdad, María Mazzarello se revela dotada también por una viva capacidad de asimilación de la propuesta espiritual de don Bosco, también porque se hace abierta por la presencia de elementos que preparan a la espiritualidad salesiana y que están ya en su formación.

La espiritualidad cristocéntrica, mariana, apostólica, fundamentada sobre una sólida ascesis, virginal propia del grupo de las Hijas de la Inmaculada, guiada por don Pestarino en la escuela del teólogo Frassinetti, encuentra convergencia en las propuestas de don Bosco." A esta sólida base se añade además la atención vigilante por conocer el espíritu de don Bosco, para vivirlo en fidelidad a sus intenciones y a los ejemplos de su santidad.

De la lectura de los «hechos» se advierte que la exigencia cada vez mayor de la Madre de conformarse a la espiritualidad salesiana no es búsqueda de apoyo o seguridad, sino que más bien pone de relieve que la Madre se empeña en penetrar en el espíritu de don Bosco para injertarlo y renovarlo en el propio ambiente educativo femenino de Mornese. Los contenidos que don Bosco proponía directa o indirectamente los asumía la Madre, pero los vivía en forma propia, personal, con un carácter de austeridad y sencillez y de entrega continua.

. Cf. las cartas de la Madre Mazzarello a don Lemoyne: 14 diciembre 1877, en: POSADA, Lettere, p. 78; 17 marzo 1879, en: Ibid., p. 95; 9 abril 1879, en: Ibid., p. 97; diciembre 1879, en:



Ibid., p. 134.

44 Cf. POSADA, Giuseppe Frassinetti e Maria D. Mazzarello, p. 131-132.

Volviendo a la exposición inicial sobre la consideración de la relación entre los santos considerada en los autores salesianos, se puede concluir que tal relación no tiene el carácter de dependencia absoluta o imitación pasiva. Don Bosco encuentra una mujer con la que, en actitud de respeto, de confianza y de libertad, puede realizar un proyecto de vida y de acción no indiferente para aquel tiempo. Es una relación de colaboración responsable, realizada mediante la asimilación creativa de la espiritualidad salesiana.

5. Observaciones finales

El límite de una comunicación me ha obligado a proceder tal vez por dusiones. Pero el campo de investigación se ha revelado vasto y todavía abierto. La necesidad de una hermenéutica correcta de las fuentes se impone y mi in tento se sitúa todavía en una perspectiva muy amplia. La pista de investigación debe profundizarse y el estudio de una relación de la importancia de la de don Bosco y María Mazzarello, aun en su contenido esencial, se manifestará fecunda para el futuro de las dos congregaciones que trabajan en la Iglesia.
EL INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARIA AUXILIADORA. CON RELACIÓN A DON BOSCO *

María Esther POSADA

El tema de esta comunicación se presenta enseguida amplio y complejo. Requeriría, en efecto, la explicitación de la relación que existe entre la realidad histórico-eclesial que es el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (HNLA) y su Fundador, san Juan Bosco.' La explicitación de la relación que el Instituto maduró a lo largo de sus 116 arios de historia requeriría, no sólo un estudio más profundo que éste, sino también un espacio menos limitado que el de una comunicación.

Tema-y espacio me llevan a realizar una opción de carácter histórico, reduciendo el argumento dentro de los límites de los orígenes del Instituto y, en ese período, a los diez y seis primeros años de su existencia, en los que, como espero demostrar en este estudio, se establece una relación con el Fundador cuyo resultado aparece como paradigmático para el Instituto en las diversas fases de su historia?

Declarada mi elección y antes aún de presentar la estructura del tema, creo necesario enunciar al menos algunas observaciones preliminares que exige su contexto.

1) El contexto histórico-eclesial en el que aparece el Instituto de lilasdaH1VLA es un momento de sufrimiento y de crecimiento, de crisis y de vitalidad religiosa. Giacomo Martina dice que la situación de los institutos religiosos en Italia en torno a los años 70 revela una doble antinomia: persistente crisis interna en los institutos y florecimiento de iniciativas y de nuevas fundaciones.3



La traducción castellana del aparato técnico es de la autora de la comunicación (n.d.e.). El Instituto, fundado en Mornese (provincia de Alessandria, diócesis de Acqui), reconoce como cofundadora a Santa María Dominga Mazzarello (1837-1881). Tiene, como fin, la educación de la juventud femenina de ambientes popithres, a través de diversas obras y actividades; entre las que se hallan: escuelas y colegios, catequesis, oratorios o centros juveniles. El Instituto es de derecho pontificio desde el 7 de diciembre de 1911. Actualmente (1988), cuenta con 17.167 Hermanas, distribuidas en 72 provincias y 5 visitadurías, presentes en 1.495 casas de 72 naciones. 2 El arco de tiempo que he examinado va de 1860 (desde cuando se pueden obtener datos atendibles sobre la inspiración primigenia) a 1876 (fecha de la aprobación diocesana del Instituto y de las Constituciones, acontecimiento que conduye el proceso de la fundación desde el punto de vista histórico y jurídico)..Afirmando que la relación establecida entre las primeras Hijas de María Auxiliadora y don Bosco resulta paradigmática, decimos que en las sucesivas etapas o momentos de la historia del Instituto esta relación ha tenido siempre un significado peculiar dentro de contextos históricos diversos.

  1. FJ nuevo florecimiento de los institutos religiosos estimula un proceso jurídico a veces inexistente o bien inadecuado y de lenta elaboración, especialmente en Italia y en particular para los institutos femeninos.4 Por otra parte, la evolución de la legislación promueve la expansión de la vida religiosa femenina.5

A mi parecer, esta situación incide sobre la actitud de don Bosco en orden a la fundación de un nuevo Instituto de Hermanas; si por una parte se siente estimulado por la gradual aceptación de la mujer en el campo de la acción social y de la educación, por otra comprende la exigencia del proceso hacia el que se ven abocados los nuevos institutos. Él, en efecto, se mostrará inicialmente reticente a fundar y, más todavía, a hacer aprobar por la Santa Sede el Instituto ya fundado.6

  1. La tercera observación se refiere a la diversidad del grupo inicial de las HMA en relación con el de los salesianos. Estos provenían en su mayor parte del ambiente de Valdocco, es decir, fueron muchachos educados directamente por don Bosco;' las primeras, en cambio, surgen de un grupo ya formado, con «Uno sguardo anche superficiale alla situazione degli Istituti religiosi in Italia intorno al 1870 rivela una duplice antinomia, difficile a spiegare almeno a prima vista: una persistente crisi degli istituti nel loro complesso, molto anteriore alle leggi eversive, una fioritura di ini7iative costruttive e una rapida esuberante espansione» (G. MARTINA, La situazione degli Istituti religiosi in Italia intorno al 1870, en: Chiesa e religiositá in Italia dogo l'Unitá [1861-1878],PW1, Milano, Vita e Pensiero 1972, p. 194).

4 «Il continuo ricorso di queste fondazioni [femminili] a Roma [...] coopera [...] ad accrescere sia la loro importanza [...] sia quena dell'autoritá della Chiesa negli Statí in cui si trova ad

agite. Se alcuni elementi sono accolti facilmente [nella procedura] altri avevano bisogno di ripensamento» (G. ROCC.A, Le nuove fondazioni religiose femminili in Italia dal 1800 al 1860, en: ASSO‑

CIAZIONE ITALIANA DEI PROFESSORI DI STORIA DELLA CHIESA, Problemi di noria della Chiesa. Dalla Restaurazione all'Unitá. Atti del VI Convegno di aggiornamento [Pescara 6-10 settembre 1982], Napoli, Edizioni Dehoniane 1985, p. 171-172).

Nos encontramos en realidad con situaciones antitéticas: «Da un lato é riconosciuto gradualmente alla dona un maggior spazio nella vita attiva, particolarmente nell'assistenza e nell'istruzione elementare. Dall'altro la legislazione écclesiastica dell'Ottocento comincia ad evolversi, a riconoscere a questi istituti, finora non considerad ufficialmente come "religíos in, gli attributi essetwinli della vita religiosa vera e propria» (MARTINA, La situazione, p. 200).

6 «Un falto che puó sembrare un'anomalia nella vita di Don Bosco é ch'egli non chiese e non si decise mai a chiedere a Roma l'approvazione delle Figlie di Maria Ausiliatrice. Tanto piú ció é sconcertante, quanto pió si bada al contesto in cui si colloca, nella comice di una mentalitá che è portata a dare gran rilievo alla persona del Papa e alle prerogative che la religiositá cattolica del tempo afferma ed esalta. [...] Mentre da una parte, per salvaguardare alla Societá Salesiana la fisionomía che aveva sognata si sottrae alle pressioni vescovili di Torino [...], dall'altra, quasi nello stesso tempo, per un moto affettivo analogo rífugge dal sottoporsi a Roma per quanto riguarda l'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice» (STELLA, Don Bosco I, p. 203-204).

' MB IV, 429.

espiritualidad y estructuras propias: «Figlie di Santa Maria Immacolata» de Mornese.8


  1. La última observación es de carácter documental. Tengo que declarar que no existen estudios de carácter histórico-crítico sobre este tema.9 La historiografía salesiana al respecto, aunque intenta reconstrucciones lo más atendibles posible, se sitúa en una línea de relato edificante más que en una vertiente científica.m Hacía falta, pues, trabajar sobre documentos de primera mano, que son escasos, pero importantes!' La búsqueda, ya encauzada, el tamizado crítico de las fuentes, la publicación de ediciones críticas sobre el material existente se hace indispensable para una hermenéutica correcta en el ámbito de la historia de las TIMA.

Una vez hecha esta referencia al contexto y a las fuentes históricas, dedico mi atención a la dinámica que se da entre los dos polos de la relación de la que estamos hablando: el primer núcleo de las HMA, grupo en transformación y realmente modificado por la intervención de don Bosco, y el mismo don

Se trata de una pía unión que surge hacia 1851 en la parroquia de Mornese, por iniciativa de Angela Maccagno (1832-1891). Don Domenico Pestarino dio un fuerte impulso al grupo como guía espiritual inmediato. El teólogo genovés Giuseppe Frassinetti compiló una Regla en respuesta al deseo de don Pestarino y en base a un esbozo de Angela Maccagno. La pía unión tomó el nombre de «Nuove Orsoline Figlie di Santa Maria Immacolata», bajo la protección de Santa Úrsula y Santa Ángela Merici (cf. G. FRASSINE111, Opere edite ed Medite. Opere Ascetiche, vol. II, Roma, Postulazione Generale dei Figli di S. Maria Immacolata 1909, p. 108ss.; M.E. POSADA, Giuseppe Frassinetti e Maria Domenica Mazzarello. Rapporto storico-spirituale, Roma, LAS 1986).

9 El capítulo dedicado a las Hijas de María Auxiliadora en laobra crítica de P. StelIa antes citada es un estudio documentado y estimulante, aunque sintético, que debe considerarse como el primero sobre el argumento. Se debe tener también en cuenta la edición crítica de las Constituciones primitivas de las HMA, preparada por Cecilia Romero. Es un estudio serio que, de modo indirecto pero documentado, investiga sobre los orígenes del texto y sobre su colocación histórica

(cf. G. Bosco, Scritti editi e inediti, vol. Costituzioni per l'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice [1872-18851, Testi critica a cura di Sr. Cecilia Romero FMA, Roma, LAS 1983).

Un estudio sobre la génesis de la fundación fue publicada por mí con ocasión del centenario de la muerte de don Bosco (cf. M.E. POSADA, Alle origini di una scelta. Don Bosco, Fondatore di un Istituto religioso femminile, en: R. GIANNATELLI [ed.], Pensiero e prassi di don Bosco, Roma,LAS 1988).

'° Así en las MB; cf. también: Cronistoria. Tampoco son estudios críticos, aunque sean fundamentales para la historia de la Sociedad salesiana y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora: Annali; G. CAPETTI, II cammino dell'Istituto nel corso di un secolo, 3 vol., Roma, Istituto delle FMA 1972-1976. En estas fuentes y estudios se funda, en general, la historiografía del Instituto.

" Documentos existentes en el AGFMA y en el ASC, especialmente en el «Fondo Don Bosco» (ASC 131-175). Me parece conveniente precisar que las primeras crónicas del Instituto de las HMA son tardías e incompletas. La más antigua parece ser de 1887. Estos y otros documentos posteriores como los Schiarimenti sugli inizi dell'Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice se presentan como escritos sintéticos o resúmenes. Se necesita, por lo tanto, un minucioso análisis de las noticias y documentos, más bien fragmentarios. Nos encontramos, a mi parecer, en el momento heurístico de un proceso de reconstrucción histórica. En este sentido se puede afirmar que todos los documentos, aunque incompletos, resultan importantes.

Bosco, en el momento de la búsqueda, de la elección y de la fundación del Istituto, implicado él también en una dinámica de transformación, de continuidad y, al mismo tiempo, de rotura con esquemas anteriores, de novedad de vida y de obras.

Estudiando atentamente esta dinámica dentro de los límites que he fijado, he podido identificar tres momentos, de desigual duración, que expresan las diversas modalidades de una única relación. La estructura de este tema refleja precisamente estos tres momentos sucesivos:


  1. una nueva orientación espiritual dentro del grupo de las Hijas de Santa María Inmaculada (1860-1870);

  1. una verdadera opción histórica: el momento de la fundación (1871- 1872);

  1. una progresiva conciencia de pertenencia madurada en el grupo y en la misma relación que se establece con don Bosco (1872-1876).




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