Embarazo adolescente


i. Entrevistas en profundidad



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i. Entrevistas en profundidad
Las entrevistas en profundidad fueron utilizadas para el estudio de las opciones "aborto" y "entrega en adopción". Se realizaron dos entrevistas por cada tipo de opción.
j. Manejo de la información
Los relatos autobiográficos producidos en las entrevistas en profundidad y los grupos de discusión fueron grabados en cintas magnetofónicas y transcriptos e impresos en documentos de trabajo de uso interno.
El material recogido fue trabajado en forma manual -con ayuda de procesador de textos- siguiendo técnicas ya conocidas y utilizadas por el equipo de investigación. En síntesis, éstas consideran el ordenamiento temático de los materiales, el agrupamiento de tipos de proposiciones o sentidos comunes acerca de cada tema, las relaciones de oposición o complementariedad de proposiciones o sentidos comunes acerca de un tema y otro, las proposiciones generales acerca de un conjunto de temas que hace cada grupo o varios de ellos, las diferencias y las coincidencias entre proposiciones generales de distintos grupos, etc.

CAPITULO IV

ANALISIS DE MATERIALES DE INVESTIGACION

Los análisis que se exponen a continuación constituyen una aproximación sistemática al análisis de los materiales de investigación producidos en los discursos grupales y en las entrevistas en profundidad.



1. ANALISIS DE LOS ELEMENTOS COMUNES EN LOS MATERIALES EN ESTUDIO
A pesar de que cada grupo está constituido de un modo específico, todos los grupos presentan entre sí ciertas similitudes discursivas que hacen posible considerar que las participantes en ellos comparten ciertas vivencias y los códigos en que ellas son enunciadas. Ello aparece también similar en el caso de las entrevistas en profundidad, utilizadas para las opciones "aborto" y "entrega en adopción".
La vivencia común a todas las participantes en los distintos grupos -y a las adolescentes con las cuales se utilizó la entrevista en profundidad- es la vivencia del embarazo; ésta es la vivencia fundante de todas las situaciones ante las cuales tuvieron que elaborar sus propias respuestas y acerca del significado de las cuales esta investigación se propone indagar.
Por lo tanto, los discursos de los grupos y de las entrevistas en profundidad aparecen propiamente como un discurso acerca del significado del embarazo y de sus consecuencias para las adolescentes. Sin embargo, tales consecuencias sólo adquieren sentido como consecuencias en relación a la posición de las adolescentes en el orden social, es decir, dentro del conjunto de relaciones, valores, expectativas, medios y fines que la sociedad prescribe para los distintos grupos que la conforman. Luego, tanto los discursos grupales como las entrevistas en profundidad constituyen un intento de hacer sentido de la experiencia del embarazo y de las respuestas elaboradas frente a él, a la luz de las situaciones actuales de las adolescentes participantes en esta investigación.
El embarazo es, a su vez, consecuencia de relaciones sexuales tempranas, cuya realización, en las prescripciones dominantes del orden social, conlleva también -desde la perspectiva del orden social formal- rupturas y transgresiones de dichas prescripciones. Sin embargo, dichas relaciones sexuales precoces aparentemente sólo se hacen socialmente visibles y reales por la emergencia del embarazo: para el orden sólo resultan peligrosas, temidas y finalmente visibles en la ocurrencia del embarazo y antes de éste sólo operan en el nivel de la sospecha, de la prevención genérica y ambigua y en un aparente "dejar hacer". Es dentro de este contexto que ocurre la aparente "inconciencia" de las adolescentes, de sus padres y de sus parejas respecto de la posibilidad y la realidad del embarazo.
De este modo, el embarazo se presenta como algo sorpresivo e imprevisible tanto para las adolescentes como para sus relaciones inmediatas. Por ello mismo, constituye la experiencia biográfica que inaugura cambios y que provoca una situación ante la cual hay que tomar opciones que también aparecen como sorpresivas e imprevistas. Expresado de otra manera, las decisiones respecto de respuestas al embarazo son tomadas en un contexto esencialmente "sorpresivo e imprevisto"; no se estaba preparada para ello y fue necesario "resolver" de "la mejor manera posible" dentro de ese contexto. Por ello también, la primera significación de cualquiera de las respuestas adoptadas es la de un "cambio" drástico de las adolescentes respecto de sí mismas, de sus padres, de sus parejas y respecto del medio social; se constituye inevitablemente un "antes" y un "después" del embarazo. El sentido de este "antes" y "después" del embarazo será precisamente lo que variará de acuerdo a la opción tomada y, en los discursos de los grupos y en las entrevistas en profundidad, es lo que diferirá entre uno y otro.
En primer lugar, nos interesa indagar acerca de los significados de esa percepción de "cambio", referida al embarazo y a la situación en que hubo que optar que éste conllevó.

a. La percepción de cambio: el embarazo como apertura de un cambio biográfico drástico
En el discurso de las madres adolescentes, el primer elemento que surge para caracterizar su experiencia de maternidad es la noción de "cambio". Este tiene un sentido global y se expresa en muchas esferas de la vida: en lo afectivo, en lo psíquico, en lo físico, en lo social, en las relaciones inmediatas o en las actitudes ante distintos aspectos de la vida cotidiana.
La complejidad de esta percepción de cambio se expresa nítidamente en su "brusquedad": algo no previsto y para lo cual las adolescentes no estaban preparadas ni lo esperaban -es un cambio "sorpresivo" y "sorprendente": lo nuevo hace tomar conciencia del presente, del pasado y del futuro de una manera tal que dicha conciencia es inevitable:
"Fue un cambio super brusco en mí..."
"Yo siempre lo pienso, sí, siempre... por qué se puede ser tan joven madre, si yo tenía un futuro diferente y el destino..."
La percepción de cambio involucra una discontinuidad con un modo de vivir la vida. Dicha discontinuidad se refiere a una tensión entre la situación actual y la situación previa al embarazo y maternidad:
"Porque puchas, ir a fiestas, salir con el pololo, cualquiera de esas cosas, puchas, ahora es una responsabilidad que tenemos que tener"
Los significados de dicho cambio aparecen aún ambivalentes. Por un lado, la percepción de ya no ser lo que se era -una niña- y, por otro, la percepción objetal de su nueva situación: la presencia o las huellas del hijo o hija.
"Yo no era madura pero al verme con una guagua así en la guata tengo que madurar puh, por obligación puh."
"Yo siempre fui una niña bien... bien niña así..."
"No sé, de repente encontrar que tengo una guagua... A mí hasta se me olvida que tengo un hijo..."

b. El origen del cambio: el embarazo como "situación límite"
El cambio de que hablan las madres adolescentes se inaugura con el embarazo. Aparentemente, no hay diferencias perceptibles entre si éste ha sido deseado o no. Lo que sí aparece en el discurso grupal es la sensación de haber "transgredido" algo: una norma, la confianza de los padres, una propia "visión" de sí mismas, o de haber quebrantado los afectos de otros. Ello sugiere la presencia de una percepción del embarazo que hace de éste una experiencia de "caída", cuyos sentidos más profundos se manifiestan en sentimientos de culpa y de algún tipo de postración (moral, social, afectiva).
Desde este punto de vista, el embarazo aparece como generador de una "situación límite", que modifica drásticamente las biografías de las adolescentes -separación radical entre "antes" y "después" del mismo- y que las expone a un radical e inevitable "hacerse cargo" de sí mismas en dicha situación. En sus propias trayectorias biográficas, constituye la primera situación en la que se "ven" a sí mismas enfrentadas a tomar "decisiones" que influirán drásticamente en sus cursos de vida (por cierto que son decisiones mucho más drásticas y fundamentales que la de estudiar, de vivir o no con los padres, de trabajar, etc.).
Por ello, el embarazo aparece como una "situación límite" que conlleva también una percepción de "caída". Esta percepción de "caída" se hace más clara en la percepción de haber tenido afectos y no haber satisfecho los requisitos de su preservación: el orden.
"Yo de chica siempre tenía too, lo que yo quería lo tenía, too, too, nunca me ha faltado nada, entonces el cariño de mi papá, a mi papá siempre... nunca lo ha dicho pero yo lo he sentío, yo soy su hija regalona, entonces, de repente así..."
c. Las relaciones sexuales precoces y lo sorpresivo del embarazo.
Las referencias a las relaciones sexuales precoces aparecen dirigidas a dos situaciones distintas pero relacionadas entre sí: la no comunicación con los padres, especialmente con la madre, respecto de la sexualidad en general y de las relaciones sexuales en particular, y lo sorpresivo del embarazo para las adolescentes:
"Uno siempre piensa en todo lo que uno no tuvo, todo lo que... yo con mi mamá no tenía confianza, o sea, yo tenía confianza con ella pero nunca hablábamos cosas así... Yo tenía siete meses y en mi casa nadie sabía que yo estaba esperando guagua, iba al colegio y todo".
"Imagínate, mi mamá cómo se fijaría en mí que no se daba cuenta y yo ya siete meses sin la regla".
"Claro, a lo mejor tu madre no estaba realmente preocupada por lo que te pasaba"
"Mi mamá trabajaba todo el día, entonces yo no la veía, nunca la veía, los fines de semana yo salía y en mi casa ni siquiera mis hermanas sabían que yo estaba esperando guagua, una amiga sabía porque yo me lo llevaba más con mis amigas y mi amiga notó algo en mí..."

d. Las condiciones en las que se tiene que tomar una opción.
La situación de embarazo conlleva la necesidad de tomar opciones, activas o pasivas -de "hacer algo" frente al embarazo o de "dejarlo ser"- en la cual la adolescente está sola consigo misma y expuesta a la inducción de respuestas por agentes inmediatamente cercanos. El tipo de respuesta inducida -opción activa, que requiere de acciones específicas para su realización- aparece como una respuesta "normal" desde la perspectiva de los agentes externos pero "anormal" desde la perspectiva de la adolescente.
Los conceptos de "normal" y "anormal", en este contexto, indican simplemente lo que desde cada perspectiva aparece como "lo mejor" para la adolescente embarazada. En el primer caso, es una respuesta "mejor" en relación a una evaluación "objetiva" y externa de las consecuencias del embarazo -por cierto que, aparentemente, se trata de una "objetividad" construida desde la subjetividad de dichos agentes. En el segundo caso, es una respuesta "mejor" en relación a una evaluación "subjetiva" e interna de las consecuencias del embarazo para la totalidad de la adolescente en ese momento particular, sin referencias de evaluación objetiva de posibilidades proyectivas futuras; en este sentido, es una perspectiva "fenoménica" en la cual opera una pura referencia al "sí mismo" en una "situación límite" particular ("yo embarazada frente a mí misma como vida").
"Cuando quedé embarazá se dieron cuenta todos el primer día que no me llegó la regla, "ah, ya cloteaste", mi pololo, mi mamá, todos se dieron cuenta, así es que altiro me dijeron "¿qué vai a hacer?" yo lo sabía todo y decía "no sé", "¿qué vai a hacer?", "no sé", "¿y qué vai a hacer?", "no sé". En realidad yo me sentía insegura, no sabía que iba a hacer, yo quería tener una guagua pero me decía ¿qué voy a hacer?, yo sé que con él no voy contar, yo no quiero contar con él; yo no quería estar con él porque... no sé".
"Yo pensé en un aborto ¿ah?, yo pensé así, pero cuando yo en ese... cuando estaba esperando a mi hijo ya había hablado con él y él me dijo "tú te hacís un aborto y no me mirai nunca más".
"Yo también pensé en hacerme un aborto y lo hice pero me fue mal y ahora yo veo al niño así y... ¡uy pensar que yo lo iba a matar!"
"Yo tomé unas pastillas y resulta, yo no quería, pero el papá de mi hijo me decía: "tú estás estudiando -me decía- mira para adelante" porque él es una persona que no quiere hacerse la responsabilidad y ahora le salió peor porque ahora la otra niña también está embarazá".
"Mis papás querían (que abortara), me decían "tú tenís que terminar de estudiar, tú soy nuestra esperanza, mi papá... como que todos me acosaban y yo lo hice pero rogando que no lo perdiera, o sea, yo quería tener a mi guagua pero me sentía insegura. Tomé las pastillas pero gracias a Dios no pasó nada".

2. ANALISIS DE LOS MATERIALES DE GRUPOS DE DISCUSION

2.1. ANALISIS DE MATERIALES GRUPOS DE MADRES ADOLESCENTES SOLTERAS
La proposición general de sentido sobre el significado de ser madre adolescente soltera podría expresarse del siguiente modo: "ser madres adolescentes solteras significa vivir en una situación de espera, un ausentarse temporalmente de sí mismas para ser -o vivir- en función de otros; éstos otros los constituyen, en un primer plano, el hijo o hija, los padres y, eventualmente, la pareja que algún día llegará" y, en un segundo plano, el conjunto de la sociedad.
El dilema entre ser madre y ser hija:
"No me puedo sentir madre y yo quiero sentirme puh, pero es que no sé, para mí siempre el amor de una madre a un hijo ha sido lo más grande, lo más lindo de todo el mundo, es lo que yo pienso pero todavía no puedo sentir... sentirme... ¡uy!... no sé, yo de repente la agarro, le estoy dando pecho y digo: "oy, qué parecís dándole pecho a la guagua", no me siento mamá y tengo ganas de sentirme. No sé".
El matrimonio negado en vista a los padres y al hijo:
"Mis papás me dijeron: "si tú no te querís casar, está bien, no te cases, ¿por qué? porque mis papás sabían que no iba a durar ni un mes casá porque yo el genio que tengo y el genio que tiene el papá de mi hijo, no íbamos a durar, ni tampoco le iba a permitir a él que le pegara o que le hiciera algo a mi hijo porque ahí... ahí pierde altiro conmigo, yo soy capaz de hacerle cualquier lesera por mi hijo, le hubiera levantado las manos, soy capaz de matarlo porque a mi hijo no lo toca nadie, nadie, nadie".
El hogar y la sociedad como obstáculos para ser ellas mismas:
"No solamente en la casa sino que la sociedad lo critica mucho a uno".
"Es que ellos la hacen sentir a una eso, ellos hacen que una sienta que es un fracaso"
"No va en uno no más, una persona aquí tiene que ver con toda la sociedad, no está contigo no más, suponte, yo que trabajo a lo mejor mi hijo va a estar con los amigos más que conmigo y yo que le enseño algo el fin de semana se lo enseñe, la sociedad depende también de mi hijo... o sea mi hijo depende de la sociedad. Yo no puedo decir: "no, yo sé que a mi hijo le voy a dar lo mejor, lo mejor" porque no sé..."
Puesto de este modo, la vida de las adolescentes aparece "descentrada" de sí mismas y orientada a la realización de los roles que el sentido común (el orden en su versión propia del estrato social al que pertenecen las adolescentes) define para ellas en su condición de madres adolescentes solteras. Podría sugerirse que la percepción básica dominante en dicho "descentramiento" está dada por una idea de "paréntesis" caracterizado por una situación de discontinuidad respecto del pasado y de espera de un curso distinto respecto del futuro. Ya no se es niña pero tampoco se es adulta; la adultez aparece asociada a la maternidad y no a la constitución de una "familia" (que aparece como el proyecto-deseo inmediato de los grupos de madres adolescentes casadas).
"Hasta mis amigas me siguen tratando como cabra chica, no sé..."
"Yo me siento super mal porque mis papás me están dando todo, todo; me dan de comer, me visten, visten a mi hija, a mi hija no le falta nada gracias a Dios".
"...entonces uno ya no puede hacer nada y ¿qué pasa? es como pasar a ser adulta, como pasar a tener mucha más edad de la que uno piensa, es como adelantarse a lo que uno debería vivir".
La alta valoración del estudio, el deseo de autonomía económica y de auto-afirmación como madres, el valor sólo relativo otorgado a la posibilidad de una nueva pareja y el sometimiento de dicha posibilidad a la aceptación y compromiso afectivo con el hijo o hija, la reiterada voluntad de lograr para éstos un medio que favorezca que sean "mejores" que sus padres, que tengan todo (lo que sus madres no tuvieron), etc., aparecen como otras tantas versiones de la percepción de dicho "paréntesis".
Autonomía:
"Hay que independizarse, tú tienes que independizarte".
"Yo voy a trabajar, o sea yo este año tenía posibilidades de trabajar pero nació la niña así es que no pude, ahora voy a trabajar y mi mamá siempre me pone un problema para que no trabaje, como que no me deja madurar, no me deja crecer a mí. Yo todavía tengo... para poder sacar una cucharadita más de azúcar tengo que pedir permiso, para cualquier cosa yo tengo que pedir permiso igual que una niña chica, para salir al jardín a regar yo tengo que decir "mami ¿puedo ir a regar? y si me dicen que sí, sí, y si no, no. Todavía me pegan, me tratan igual que una niña chica. No sé, yo le trato de decir a mi mamá que se dé cuenta que yo ya no soy una niña y me siguen tratando como niña y yo no sé, como que..."
Autoafirmación como madres:
"Ha sido... es rico ser mamá, es rico hacerlo y tenerlo (risas), pero si es verdad, hacerlo, tenerlo, lo único que es más pesado es criarlo porque de repente por ejemplo a mí me ha pasado, mi mamá de repente no tenía plata y chutas yo todavía no podía salir a trabajar, no tenía plata y a mi hijo le faltaba la leche, que la leche del consultorio no alcanza pa na puh, así que..."
Posibilidad de nuevas parejas:
"Pero es que lo que pasa es que hay que ver realmente si el chiquillo quiere al niño porque yo les dije a mis amigas "si yo conozco a otro chiquillo que no sea el papá de mi hijo y yo veo que quiere a mi hijo, ahí yo creo que me voy a casar con él porque yo sé que está queriendo... pero mientras tanto no, si me quiere a mí y a mi hijo no, no me caso".
"Obvio, pero supónte aunque lo quiera, de repente ver que le pegue a mi hijo.... supónte, no es mi hijo y le viene a pegar yo pienso que eso debe pensar, na que ver puh, ni el papá de la guagua le pega..."
"Eso es lo bueno, cuando uno encuentra a una persona, pero tiene que querer a los hijos también".
"A mí no me gustaría andar con nadie. Y si alguna vez te encontrai un hombre, irte sola y a la niña la dejai con... es que tú vai para abajo después y la niña va creciendo. "
Asegurarse que los hijos tengan un mundo mejor que el de sus madres:
"...eso es lo que uno quiere, darle todo al niño, todo lo que uno no tuvo dárselo a él porque es su hijo, entonces puchas".
"Claro, uno quiere ver bien a su hijo porque es verdad, porque uno ya está acostumbrada a no tener las cosas que nunca tuvo, pero es penca que al niño le falten las cosas que a veces nosotros no tuvimos".
El discurso grupal sugiere que esta percepción de paréntesis tiene como un componente básico una auto-percepción de "caída" o transgresión del orden normativo y de ruptura de las condiciones de plausibilidad para la integración funcional a la red de relaciones e instituciones sociales que constituyen la trama existencial de las adolescentes (o al menos de lo que estas perciben como condiciones para realizar un proyecto fáctico de vida). Tal transgresión y ruptura incluye los vínculos afectivos -con los padres, con los amigos, con las parejas, etc.- para configurar una situación que la adolescente percibe como necesaria de "purgar". Las reiteradas referencias a "hacerse responsable" de "lo hecho" (de haber tenido relaciones sexuales y haber quedado embarazadas) expresan con fuerza dicha percepción.
La percepción de culpa:
"Nunca uno tiene la culpa, siempre es la pareja porque uno si lo hizo debería lamentarlo y llegar a un acuerdo por último, harto cuidado, pero yo, supónte no me siento yo sola culpable porque...
"Todo el mundo dice: "éste es aquí, es acá, lo tratan tan mal y a veces yo me quedo callá, pero me doy cuenta que el malo no fue sólo él sino yo también".
La transgresión y ruptura de los afectos:
"Yo de chica siempre tenía too, lo que yo quería lo tenía, too, too, nunca me ha faltado nada, entonces, el cariño de mi papá, a mi papá siempre... nunca ha dicho pero yo lo he sentío, yo soy su hija regalona, entonces, de repente así.."
"Nosotros somos ocho hermanos y los siete llegaron a básica no más puh, o sea la ilusión era en mí. Yo tenía tercero medio, iba super bien en el colegio, la ilusión la tenía mi mamá...".
"Uno siempre piensa en todo lo que uno no tuvo, todo lo que... yo con mi mamá no tenía confianza y yo digo "no, lo que más le voy a dar a mi hijo es la confianza. O sea, yo tenía confianza con ella pero nunca hablábamos cosas así... yo tenía siete meses y en mi casa nadie sabía que yo estaba esperando guagua, iba al colegio y todo".
Las relaciones sociales afectivas perdidas:
"En el embarazo uno casi siempre pierde amistades, lo que más pierde son amigos"
"Yo perdí todos los amigos por parte del papá de mi guagua. No eran amigos entonces, porque yo a él lo demandé, entonces ahí empezaron los problemas, los amigos "ah, que yo era mala" y que aquí y allá".
Las insinuaciones de los padres, de las parejas o de amigas para realizar un aborto, el enérgico rechazo de las adolescentes a tales insinuaciones (a pesar de haberlo intentado de mala gana y con métodos ineficaces) da cuenta de esta percepción de "purga" asociada a la culpa por el embarazo. En vez de borrar las huellas y "recuperarse" drásticamente al orden, las adolescentes deciden "hacerse responsables" y continuar con el proceso de gestación.
El intento frustrado:
"Yo iba a hacerme eso, yo tomé pastillas pero lo mío era difícil porque en mi casa estaba mi hermana con la guagua, mi otra hermana que estaba embarazá y yo también estaba embarazá; entonces pa mí fue más difícil porque mi hermana la que estaba embarazá me decía "y hácete el aborto y hácete esto y aquí y acá", entonces todos los problemas que yo tenía en mi casa, más encima yo había terminado con él porque yo estaba embarazá, entonces todos esos problemas como que me llevaron a tomar esas pastillas y todas esas cuestiones, entonces no me hicieron na puh, eran puras hierbas no más y yo ya tenía tres meses".
Una visión retrospectiva que modifica drásticamente la posibilidad original de realizar el aborto:
"Yo también pensé en hacerme un aborto y lo hice pero me fue mal y ahora yo veo al niño así y... ¡pensar que yo lo iba a matar!"
La inducción del progenitor:
"Yo tomé unas pastillas y resulta, yo no quería, pero el papá de mi hijo me decía: "tú estás estudiando -me decía- mira para adelante" porque él es una persona que no quiere hacerse la responsabilidad".
La inducción de los padres:
"Mis papás querían (que abortara), me decían "tú tenís que terminar de estudiar, tú soy nuestra esperanza, mi papá... como que todos me acosaban y yo lo hice pero rogando que no lo perdiera, o sea, yo quería tener a mi guagua pero me sentía insegura. Tomé las pastillas pero gracias a Dios no pasó nada. La guagua nació sana, pero yo la miro así y digo también "pensar que se hubiera muerto"; de repente cuando tengo que ir a fiestas digo: puchas digo yo, me da rabia con ella pero me digo: no, nunca... de haberla perdido porque no sé como que uno... es un pedacito, una cosita tan rica así".
La inducción combinada como presión social:
"Cuando quedé embarazá se dieron cuenta todos el primer día que no me llegó la regla: "ah, ya cloteaste" (estás perdida). Mi pololo, mi mamá, todos se dieron cuenta, así es que altiro me dijeron "¿qué vai a hacer?" yo lo sabía todo y decía "no sé", "¿qué vai a hacer?", "no sé", "¿y qué vai a hacer?", "no sé", en realidad yo me sentía insegura, no sabía que iba a hacer, yo quería tener una guagua pero me decía ¿qué voy a hacer?, yo sé que con él no voy contar, yo no quiero contar con él; yo no quería estar con él porque no sé...".
Desde la posición de autoinculpación -velada o manifiesta- no resulta posible verse a sí mismas como una vida sino proyectivamente a través de la guagua. Las adolescentes no tienen un lugar propio y definido en sus familias sino que su lugar y posición es precaria: están "caídas". Sólo pueden salvarse a través del hijo o la hija. Luego, su vida consiste en la vida de éstos o éstas:
"Y eso mismo la hace madurar a uno, la hace ver de otra manera el mundo como se dice y... como se llama... pensar en el niño".
"Y tratar que ellos no sean lo mismo que nosotras, que no pasen..."
"Que sean mejor que nosotras, eso es los que tenemos que ver nosotras que sean mejores que nosotras ya que nosotras fuimos un... como se dice un fracaso para nuestros padres, entonces el niño de nosotras tiene que ser mejor que nosotras".
Podría sugerirse que se trata de "dos" órdenes en pugna: el orden que proscribe y sanciona el embarazo adolescente y en soltería -que impulsa a suprimir el acto de gestación "en tanto" éste "revela" o hace visible la transgresión de la norma que prescribe y sanciona las relaciones sexuales premaritales- y el orden que proscribe el aborto -que impulsa a preservar el proceso de gestación como "purga" o "redención" del acto originario del mismo, es decir, de las relaciones sexuales premaritales. En realidad, se trata de un solo y único orden expresado en dos momentos de su operatoria: ocultar la transgresión (el delito, en términos penales) o exponerse a las sanciones que el orden prescribe (las penas impuestas por los tribunales, en términos legales).
"Pero en este momento, uno pasó por eso, entonces yo pienso si yo tuviera una hija mujer no sería una decepción para mí porque yo pasé por eso, entonces yo sé lo que es eso porque uno nunca lo hizo con mala intención puh, con la mala intención de hacerle algo a tus papás sino que a lo mejor hubiera sido más decepcionante hacerte un aborto puh ¿cachai? porque hubieses matado a alguien, en cambio no, en cambio lo enfrentaste, entonces yo pienso, si yo tuviera una hija mujer y me diera un nieto (ríe) sería como rico porque yo pasé por eso también y a lo mejor trataría de ayudarla más de lo que me han ayudado a mí".
Desde este punto de vista, la adopción de la respuesta de maternidad en soltería aparece como la aceptación de una sanción que el orden ya ha previsto y que las adolescentes perciben como "legítima" y adecuada a la "transgresión" por ellas cometida. No obstante, la percepción de purga no puede aparecer directamente en el discurso grupal que la hace consciente; sólo aparece como "hacerse responsables" (cuando aparece la culpa, alguna de las participantes interrumpe para reafirmar "no hiciste nada malo"), es decir, es recuperada positivamente no como "sanción" sino como una conducta que los sentidos comunes prevalentes (en la sociedad en general y en los estratos populares en particular) valoran altamente: hacer méritos y demostrar que se es una "buena madre", que se es "responsable".
"Lo que pasa es que hay algunas personas, por ejemplo yo, somos sufridas, entonces nos hacen ser fuertes, ser duras, y más encima sensibles a la vez por todo los problemas que hemos pasado desde la niñez hasta ahora. Entonces todos esos problemas como que nos hace madurar, a cierta edad como que tenemos más responsabilidad".
"Yo no era madura pero al verme con una guagua así en la guata tengo que madurar puh, por obligación puh. Supónte, yo antes tenía plata, puchas iba a cualquier lado y la gastaba, ahora me empecé a ver con... cuando estaba esperando a mi hijo veía plata, la iba a gastar y como que tenía que pensar, no puh, verdad que no tengo pañales, por obligación tenís que tratar de..."
"Yo estudiaba, estaba en el liceo en esos momentos en cuarto medio, y entonces con un poco de plata que tuviera guardándola altiro, daba lata si, me daba lata, porque puchas, yo podía de repente ir a a la discoteque con esa plata y ya, penca, pero qué le iba a hacer porque yo sabía que el papá de mi guagua no "se iba a poner".
Este "hacerse responsable" implica también una forma de relación específica con los progenitores (con sus parejas de gestación). En general, en los discursos grupales el progenitor es excluido radicalmente de los lazos afectivos más importantes y significativos para las adolescentes (han terminado definitivamente con ellos en términos afectivos, guardándoles rencor y deseando alejarse lo más posible de ellos). No obstante esta exclusión afectiva, persiste en el discurso de las adolescentes una orientación profunda a que los progenitores también "se hagan responsables" de sus actos; tal orientación, sin embargo, se limita exclusivamente a su rol como proveedores de los medios necesarios para la adecuada crianza del hijo o hija. En otras palabras, las adolescentes perciben que también los progenitores deben "purgar" de algún modo el acto originario de la relación sexual premarital.
La madurez obligada de las madres adolescentes y la inmadurez de los progenitores:
"Lo que pasa, o sea en mi caso por lo menos es que tú... yo tenía la guagua adentro, estaba estudiando, callada y todo yo pensaba "yo tengo que madurar, madurar" y yo maduré un poco, no te digo que soy completamente madura. El hombre no puede estar sin esa ayuda, sin la plata y listo y no madura pa na. El papá de mi guagua supónte anda en fiestas aquí y allá; yo de repente tengo al niño enfermo y él anda en una fiesta y yo tengo que estar con la guagua. A ti te toca too"
La diferencia de significados entre la paternidad y la maternidad como origen las diferencias de madurez entre géneros:
"Es que es verdad puh, es que el hombre... el hombre nunca va a madurar hasta que "no se pegue en los cachos" como se dice, hasta cuando ya tenga un golpe fuerte y reaccione, yo creo que ahí va a madurar, mientras que la mujer no puh, la mujer madura antes".
La exigencia al progenitor de "hacerse responsable" de su condición:
"Yo le dije: "si tú quieres ver al niño, velo, yo no te lo voy a negar pero preocúpate de él" no tiene el apellido tampoco porque él no quiso dárselo; ya, no importa, pero le dije: "ahora te vai a preocupar de él y lo único que te pido es que si tú te vai a preocupar de él que no le falte nada", "ya" -me dijo- entonces él me trae leche para mi hijo, y yo me siento bien porque estoy viendo que él se está preocupando".
La respuesta a la irresponsabilidad del progenitor:
"Por eso tenís rencor después con el papá de la guagua porque si hai pasado todo lo malo sola, sola... tenís que sufrir mucho".
El rechazo al progenitor se expresa en la negación del acceso al hijo o hija, en una especie de "revancha" ambigua y genérica:
"¿Sabís que el mejor castigo que uno le puede dar a los hombres es el de no ver a sus hijos?"
"El vive tres pasajes más allá que de donde yo vivo. Cuando él pasa por ahí y yo voy con la guagua, escondo al niño o me meto en a cualquier casa pero pa' que no lo vea"

Lo anterior permite sugerir que el "paréntesis" en que se encuentra la vida de las adolescentes constituye básicamente un tiempo de reincorporación al orden y de "hacer méritos" para su plena inserción futura. Luego, cualquier proyecto de vida pensado desde esta situación asumirá necesariamente un carácter "provisional", es decir, estará condicionado a la realización de algunos roles básicos asociados estrechamente a la maternidad. El hecho de que toda referencia al trabajo, al estudio, a los ingresos, etc., aparezca ligado indisolublemente al hijo o hija (en términos valorativos y funcionales) expresaría precisamente dicha provisionalidad.


Las distintas variantes del discurso grupal expresan este "hacer méritos" como un deseo de futuro organizado en torno al hijo o hija.
Llegar a ser alguien; salir adelante:
"Yo quiero trabajar, quiero llegar a ser alguien, no quiero quedarme ahí, no quiero ser como mi mamá, porque yo creo que mi mamá pudo ir a la universidad y no salió de básica, tenía medios, podía, podía haber llegado y no llegó. Y digo yo, puchas yo tengo que ser la esperanza de ella, ella siempre deseó de su hija eso y yo voy a desear de mi hija también; cuando pienso lo que quiero que mi hija sea yo me digo “pero no me puedo ilusionar tanto porque yo decepcioné a mis padres y tengo que ver la posibilidad que un día ella me decepcione también, porque uno no puede..."
"Yo, por ejemplo en mi carrera, yo quiero titularme, llegar a ser un buen mecánico y todo lo que yo gane entregárselo solamente a mi hijo, para él y para nadie más, que él tenga todo lo que yo no tuve. Eso es para mí el futuro, verlo crecer, verlo en el colegio, los estudios, si puede llegar a la universidad, todo lo que yo no he hecho quiero que él lo haga, todo, todo, todo".
Que la hija realice el deseo no realizado de su madre:
"Pero nunca esperando eso puh, si tú no te casai de blanco ojalá mi hija se case de blanco".
Los hijos e hijas como realización de los deseos no realizados de las madres adolescentes:
"Es que siempre tu hijo es lo principal para ti y tu siempre querís lo mejor pa tu hijo puh, si esa es la cuestión, entonces siempre..."
"Pero es que nosotros tenemos que pensar más hacia futuro y nosotras aconsejarlos bien porque como nosotras estamos camino hacia el futuro, entonces nuestros hijos son ya el futuro, entonces tenimos que encaminarlos y decirles "puchas, ustedes tienen y pueden y deben hacerlo, lo que nosotros no hicimos tienen que hacerlo ustedes".
La percepción de que quizás vuelva a darse lo mismo con los hijos:
"Esto parece que fue es como una cadena ¿ah? a pesar de todo esto que estamos conversando es una cadena porque a lo mejor los padres de nosotros, los abuelos pongámosle, querían lo mismo para ellos y ellos quieren lo mismo y así".
"Yo sólo le puedo enseñar a mi hijo, mira lo puedo llevar hasta la iglesia y que esto y lo otro, pero de repente no sé que anda haciendo con los amigos ¿viste? ¿y si me sale volao? yo no le voy a decir "puchas por qué saliste volao" y aquí y allá sino que tratar de ayudarlo ¿cachai?".
"Porque si nosotros nos equivocamos ellos también tienen derecho a equivocarse".
La posibilidad (sospecha) de que el encuentro de una pareja pueda desplazar la hija o hijo del centro de la vida de la madre adolescente:
"A lo mejor me veré con otro modo de ser, pero nunca dejando de lado al niño, siempre preocupándome de él, trabajando para él. Yo creo que ahí yo... a lo mejor si el papá se está preocupando por él yo creo que más adelante si yo estoy trabajando y encuentro otro niño yo creo que lo voy a empezar a dejar de lado porque lo único que él está haciendo ahora es preocuparse de el niño y nada más puh".
La posibilidad que el ser madre soltera afecte en el futuro la relación con la hija o hijo:
"Yo me pongo a pensar ¿qué voy a hacer? entonces uno no sabe qué reacción va a tener el niño cuando le cuente la verdad, porque al menos yo le voy a decir todo. Pero es que uno también, uno dice puchas, le voy a contar toda la verdad, y es que también pueden..."
"...y traumar al niño también porque... ponte tú que... de un día para otro llegue el papá y le diga "yo soy tu papá y le empiece a contar la versión... la película de otra manera y tú se la has contado de otra manera, entonces como que el niño se va a perjudicar, se va a traumar va a... va a decir puchas ¿qué es lo que hago?".
La necesidad de autonomía de los padres para poder ser ellas mismas en función del hijo o hija:
"Yo lo que quiero es irme de ahí, no quiero seguir viviendo ahí, lo que primero pienso ahora es terminar de estudiar, yo quedé en tercero el año pasado, este año no pude estudiar por la niña, no sé, mi papá quiere que estudie en vespertino o sea en el día, pero si yo estudio no voy a trabajar y si no trabajo... No le falta nada gracias a Dios, pero yo como persona me siento mal porque yo necesito algo, yo necesito ropa interior por ejemplo y cómo le voy a estar diciendo a mi papá... o a la niña le falta algo y mi papá vive llenándola de cosas.



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