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Perfil psicológico de los personajes en Los Pazos de Ulloa



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Perfil psicológico de los personajes en Los Pazos de Ulloa


Kamila Bednaříková, UČO 361950

Karolína Matkovská, UČO: 350633



Introducción

Los pazos de Ulloa, la novela escrita por la autora gallega Emilia Pardo Bazán es una de las novelas españolas más representativas del naturalismo y una de las más importantes en la literatura española del siglo XIX.

Los elementos naturalistas se manifiestan tanto en la descripción de la realidad, como en la descripción y caracterización psicológica de los personajes. El segundo componente será estudiado en este trabajo.

Primero, se explicarán las técnicas narrativas de la autora a través cuales describe los personajes tanto por su aspecto físico como nos cuenta la conducta de ellos, ya que, como veremos más adelante, para poder hacer un análisis psicológico, hay que concluir en ello también el aspecto físico que muchas veces nos revela el estado psíquico actual de una persona. Por ejemplo, la descripción en el siguiente ejemplo nos indica satisfacción del médico por haber conseguido llevar a cabo el nacimiento de un bebé sano de lo que podemos deducir que se trata de una persona responsable y, al mismo tiempo, competitiva, no acostumbrada perder en los combates planteados por la vida.



<> (cap. XVII)

A continuación, pasaremos a un propio perfil psicológico de los personajes escogidos que en la obra desempeñaron el papel más importante y, por lo tanto representan un material en el que podemos apoyar nuestro estudio. Para mejor orientación y comparación de los personajes, los pérfiles psicológicos serán divididos según su sexo.

En fin, concluiremos la información expuesta, buscando en la caracterización de los personajes la identidad con la ideología de la escritora.

Técnicas narrativas de Emilia Pardo Bazán para describir el carácter de los personajes

Enfocándonos al modo de cómo la autora nos presenta los personajes podemos ver que, excepto en el caso del protagonista, casi nunca nos encontramos con una exposición de los procesos cognitivos en los personajes que sean descritos de la misma manera que suele aperecer en las novelas psicológicas y realistas. Toda la información necesaria para poder hacer un análisis psicológico recibimos, por lo tanto, solamente de la conducta de los personajes, la descripción de sus actos, la pronunciación de sus enunciados o de su reacción verbal en los diálogos.

Respecto a que se trata de una novela naturalista, las mencionadas descripciones destacan por abundante uso de los adjetivos y algunas figuras retóricas como son, por ejemplo, metáfora, abundancia, distribución, hipérbole, repetición, etc.

<> (cap.XIV)

El propio perfil psicológico nos completa la descripción física que aparece en el libro con mucha frecuencia y a través cual se muestra estado de ánimo de los personajes analizados.



Los personajes femeninos

Hemos decidido concentrarnos en solo dos personajes femeninos a base de los siguientes aspectos:



  1. La relación de las mujeres con Don Pedro Moscoso : las dos mujeres desempeñan un papel importante en la vida del marqués ya que ambas tienen un hijo. Sabel es su amante pero por su origen plebeyo el marqués no la puede tomar por esposa (y parece que ni quiere). En consecuencia, Perucho, fruto de sus relaciones sexuales, es hijo ilegítimo, y pese a lo mucho que Don Pedro le tiene cariño, éste nunca podrá figurar como un heredero legal del título marqués. Sabel, aunque a veces fastidia al marqués, es más viva y para él sexualmente más atractiva que su esposa legítima.

En cambio, a Marcelina (Nucha) la elige por seguir los consejos de Don Julián, aunque Nucha no le atrae tanto fisícamente como su hermana mayor Rita. Es más bien el deseo de tener un hijo varón legítimo con una mujer de “buena familia“ que le convence que se case con ella. Otro influjo es que en el matrimonio con Nucha ve camino hacia echar raíces y cambiar definitivamente el estilo de la vida que ha llevado hasta ahora.

  1. Las mujeres opuestas : como nos manifestarán los perfiles psicológicos de los personajes, veremos que Sabel y Nucha encarnan, a primera vista, dos seres distintas desde el punto de vista psicológico y, por lo tanto, representan para nuestro trabajo los modelos perfectos.

  2. Otra razón por la que hemos escogido estas dos mujeres es que son a las que se dedica más “atención descriptiva” tanto en el aspecto físico, como en el psíquico. Aunque otros personajes femeninos presentes en la novela ofrecen bastante información para poder describir la caracterización psicológica de la novela, no cumplen los puntos mencionados más anterior.

Perfil psicológico de Sabel y Nucha

SABEL


Aspecto físico:

Sabel tiene ojos azules y animados. También se los describe como húmedos. Su pelo es castaño y rizado, lleva trenzas. Tiene la piel fresca y blanca. En su rostro dominan los pómulos marcados, nariz respingada y abierta y frente baja.

En general se trata de una mujer bella, de aspecto físico sano que se mantiene a pesar de tener un hijo.

Conducta:

Sabel parece tener dos caras: una nos presenta ama de casa, sumisa, pasiva y frívola en cuanto al orden y limpieza. Estas propiedades llegan a la luz también en la educación y custodia de su hijo peque ño (deja que el marqués junto con el abuelo Primitivo emorrachen a Perucho, no cuida su higiene). Sin embargo, aunque lo más pasiva y sumisiva parezca, a la hora de que la gota colma el vaso, muestra su resistencia.


  • Busque quien le haga la cena..., y quien esté aquí... Yo me voy, me voy, me voy, me voy...(cap.VII)

Don Julián la describe como algo tonta, sin rastro de inteligencia en su cara. También la designa por aldeana y bruja.

Otra cara viene cuando Sabel está en la compañía de sus amigas, entonces toma el papel de “la dominante”, no tiene miedo de manifestar sus opiniones y verdadera personalidad. Se le agrega también la típica característica de las mujeres – arreglarse y ponerse guapa para gustar a los otros hombres. Le encantan las fiestas en las que puede bailar. Cuando siente presencia de un hombre tímido o reservado, se vuelve provocadora.

En el caso de Sabel no se nos expone tanta información como en el caso de Nucha, sin embargo, a parte de la característica física y psicológica evidente, podemos completar el análisis con algunos rasgos escondidos.

Por ejemplo, de las circunstancias presentes en el libro podemos llegar a una conclusión de que Sabel está desesperada e infeliz, dado que el marqués nunca se va a casar con ella ni la trata con dignidad. Por lo tanto busca el amor en los otros hombres. Sin embargo, es obvio que siente algún sentimiento por el marqués lo que nos explica la razón porque vuelve a tener las relaciones sexuales con él, a pesar de que está casado.

NUCHA

Aspecto físico:



Nucha no es guapa o, por lo menos no se la describe como un ejemplo de hermosura lo que nos afirma, además la descripción de su apariencia. Tiene ojos de gran tamaño, negros como mora, padece un leve estrabismo. En contraste, su boca es pequeña. Su estatura no es alta. Después de parto su rostro envejece a causa del malestar psíquico.

Conducta:

En la sociedad es tímida lo que demuestra su inseguridaen sí misma (siempre juega con las manos).

<< Costábale trabajo resolverse, y permanecía refugiada en el rojo dosel de la cortina, cruzando las manos sobre el peinador de percal blanco, que rayaban con doble y largo trazo, como de tinta, sus sueltas trenzas. El padre la empujó bruscamente, y la chica vino a caer contra el primo, toda ruborizada, recibiendo un apretón en regla, amén de un frote de barbas que la obligó a ocultar el rostro en la pechera del marqués. >> (cap.IX)

En el aspecto emocional es muy cariñosa y franca con las personas cercanas o con las que se familiariza. Es muy sensible y tiene tendencia al desequilibrio psíquico. Cuanto a la limpieza y arreglo de las cosas es perfeccionista. Lo que marca su vida es la creencia en Dios.

SABEL vs. NUCHA

Al querer comparar estas dos mujeres nos encontramos con el concepto de dicotomía en la que está basada la caracterización de ambos personajes.

Nucha – ordenada hasta perfeccionista, cristiana, de salud delicada, ciudadana , huraña

X

Sabel – frívola, átea, muy sana, aldeana, sociable



Como madre Sabel no manifiesta mucho interés por la educación de su hijo (lo que no dice que no quiera a su hijo), en cambio Nucha es muy cariñosa no solo con su hija, sino también con Perucho – el crío ajeno hasta el momento que se entere de que es de su marido.

En el público, Sabel se desmanga, mientra que Nucha se reviste .

Desde la perspectiva de Don Julián Sabel es una encarnación de vicios, mientras que Nucha para él representa “viva imagen de Nuestra Señora”(cap. XVI)

Sin embargo, aunque a primera vista estas dos mujeres parecen totalmente opuestas, podemos encontrar en ellas propiedades que asimilan. Las dos siempre obedecen al padre (Sabel como instrumento de la voluntad de su padre, Nucha se casa por cumplir la voluntad de su padre). Las dos, a la hora de combatir por un hombre (Don Pedro) se convierten en rivales y, por último, ambas desean ser felices y amadas.

Sabel es más fuerte, aunque vive bajo el mandato de su padre que le dirige su vida y no le queda otra que ser concubina del marqués, Nucha no es tan fuerte cuando se tiene que enfrentar a una situación difícil en la vida.

Algunas observaciones

En la descripción de Nucha aparece cierto nivel del lirismo, ya que se emplea el lenguaje poético, sobre todo cuando Don Julián alaba sus virtudes. En cambio, en la caracterización expuesta por el narrador omnisciente, recibimos una información más real y objetiva (por ejemplo la realidad de que no es hermosa).

En ambos casos, podemos encontrar en las descripciones las características repetidas : Sabel - ojos azules y húmedos ( cap. II, III, V) y Nucha – con la cabeza baja, cabizbaja (cap.XI y XIII)

Perfil psicológico de los personajes masculinos

En la obra actúan muchos personajes masculinos. Nos hemos centrado en cuatro personajes principales: Julián Álvarez, El marqués de Ulloa, Primitivo y Perucho. Sin embargo, aparecen muchos más, como por ejemplo: Señor de la Lage, Gabriel (hermano de Nucha), Máximo Juncal, Don Eugenio, Trampeta, Barbacana, Señorito Limioso, Gaitero de Naya, el Tuerto de Castrodorna, etc.



JULIÁN ÁLVAREZ

Es un sacerdote joven que es mandado por el Señor de la Lage a Los Pazos de Ulloa para cuidar de la hacienda y arreglar algunos problemas que surgen allí. Va a ayudar a su sobrino, al marqués de Ulloa. Su aspecto físico se describe en pocas líneas. Podemos decir que es joven, sin barba, con cara de niño. Se viste como todos los curas, lleva el vestido negro, el sombrero y los guantes.

Es un personaje bueno. Es muy devoto y siempre actúa bien, según la Biblia y el Dios. Quiere arreglar los problemas que surgen en la casa del marqués. Le molesta la relación que tenía el marqués con Sabel, su criada. Por eso convence al marqués que se case y tenga la relación legítima con una mujer. La bondad de Julián se ve también en la conducta hacia Perucho, hijo de Sabel y del marqués. Le da mucha pena que se cría en las condiciones tan malas y decide a darle las lecciones, enseñarle a escribir, leer y contar y trata de lavarle la cara todos los días. También es interesante su relación con Nucha, esposa del marqués. Desde el principio se aficiona a ella. Le parece la más buena de todas las hijas del Señor de la Lage y por eso aconseja al marqués que se case con ella. Durante todo el tiempo que Nucha está en la hacienda la cuida muy bien. La visita todos los días y después del parto, cuida también de su hija. Le fascina Nucha porque en ella ve su fe, le parece que se asemeja a la Virgen. La ama pero de forma diferente, es un amor inocente. Su relación es tan cercana porque ambos tienen casi los mismos carácteres. Representan lo bueno en la obra. Son personajes civilizados. Julián además tiene el papel religioso. Trata de hacer todo lo posible para que las cosas terminen bien. Ve los peligros que amenazan a la familia pero no puede hacer muchas cosas para evitarlos. Muchas veces quería irse de Los Pazos de Ulloa. Lo único que le agarra allí es Nucha y su hija.

EL MARQUÉS DE ULLOA, DON PEDRO MOSCOSO DE CABREIRA Y PARDO DE LA LAGE

Su familia le llama Perucho. Tiene más o menos treinta años, es alto, con cara morena y el cuerpo blanco. No se porta muy bien con la gente que le rodea. Cuando se enfada, su comportamiento es muy brutal. Guarda una relación íntima con Sabel con la que también tiene un hijo. Es muy celoso y en una escena no duda en pegar a Sabel y a su hijo.

No se puede decir que es un personaje negativo. Aunque por el principio su comportamiento es malo y violento, desde que conoce a Nucha cambia totalmente. Cuando su mujer está embarazada, se porta muy bien con ella, la cuida bien. Es tierno, bueno, más humano y siempre dispuesto a ayudar a su mujer con cualquier problema. Sin embargo, después del nacimiento de su hija cambia otra vez su carácter y se vuelve en el mismo personaje como antes. Casi no visita a su mujer ni a su hija, las ignora. Como si no quisiera conocerlas. Esta ignorancia puede surgir de su deseo de tener un hijo, como sucesor y heredero de los Pazos de Ulloa. No contaba con la posibilidad de tener una hija. Por eso pasa por alto a su mujer y echa la culpa a ella. El cambio de su carácter se ve también en el hecho de que otra vez empieza a juntarse con Sabel en vez de cuidar de su hija y de su mujer enferma.

Todo su comportamiento está influido por la pérdida de su padre y por la educación de su tío, Gabriel. Gabriel le enseñó todo lo que sabía y lo llevó a las ferias, fiestas, cazas, etc. Esto formó su personalidad.



PRIMITIVO

Es el criado que vive en la casa del marqués. Es padre de Sabel. Tiene edad madura y su vestido es muy simple. A pesar de ser solamente criado, tiene más fuerza y actúa como si le perteneciera toda la hacienda. Realmente es él quien manda allí, no el marqués. Este personaje es pícaro, astuto, hace trampas y engaños. Representa el personaje malo en la obra. De su nombre podemos deducir que no es una persona muy educada, es casi analfabeto. Sin embargo, es astuto y sabe hacer las cosas para su propio beneficio. Lo que quiere es tomar el patrimonio del marqués y colocar a su nieto, Perucho, al sitio del marqués. Primitivo es muy frío, no demuestra ningunos señales de la caridad o amor.

Como a Don Pedro, tanto a Primitivo les gusta cazar. A menudo aparecen rodeados por los perros y escopetas para que su imagen sea más fuerte.

Perucho

Es un niño de tres o cuatro años. Es hijo de Sabel y del marqués. Su vestido es roto y sucio. Sin embargo, físicamente es un niño guapo, tiene la cara del ángel. No está muy bien educado y aprovecha todas las ocasiones donde puede robar algo u obtener dinero. Su carácter podemos ver en la conducta hacia Nucha y su hija. Se comporta muy bien con ella, demuestra mucho cariño hacia la pequeña niña. La visita todos los días, juega con ella, etc. Incluso la quiere salvar al final cuando surge el conflicto entre Don Pedro y Nucha.



Conclusión

Un factor muy importante representa el catolicismo de la autora, lo que, sin duda, desempeñó un papel muy importante a la hora de describir los personajes y tomar una posición como narrador y “descriptor” de los personajes y lo que vincula a cierto nivel de la subjetividad.10

Esta subjetividad podemos ver en las posturas y evaluaciones del sacerdote Don Julián Álvarez, ya que, a pesar de que la novela está relatada en tercera persona y por el narrador omnisciente, en cuanto a la descripción de los personajes, muchas veces nos encontramos con que están descritos desde la perspectiva del protagonista.

Podemos sospechar que la escritora reflejó en el protagonista todas su ideología influida tanto por la doctrina cristiana, ya que es evidente que Don Julián simpatiza con Nucha, una muchacha “llena de virtudes”, buen ejemplo de creyente cristiano y desprecia la vida y actitud de Sabel, la mujer de modos ligeros, dotada más de vicios que virtudes.

En cuanto a los personajes masculinos, pese a que en ellos la atención del protagonista se concentra menos (más estrán descritos por el narrador omnisciente), podemos decir que sí que están influidos por la ideología antes mencionada de Emilia Pardo Bazán y, al mismo tiempo reflejan la sociedad del siglo XIX.




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