El renacimiento de la naturaleza



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El feng shui se basa en la creencia de que en todo lugar existen rasgos topográficos que indican o modifican la pauta del flujo energético, y de que es preferible armonizar las actividades humanas con tales pautas. Las formas de las colinas, las direcciones de los cursos de agua, los vientos prevalecientes, las alturas y las formas de las paredes y los edificios de los alrededores, las posiciones de los árboles, los caminos y los puentes, desempeñan por igual una parte importante, igual que la influencia del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas. (13) Se puede pensar que el feng shui es un sistema que permite interpretar los campos de los lugares y tomar decisiones prácticas a la luz de esa comprensión.
También en Europa los sitios y la orientación de los edificios antiguos fueron escogidos sobre la base de una combinación de consideraciones prácticas, intuitivas y simbólicas, aunque probablemente nunca fueron elaboradas tan sistemáticamente como los principios del feng shui. Los investigadores modernos de los "misterios de la Tierra" (los poderes y cualidades ocultos de los lugares) han descubierto que la ubicación de los principales sitios sagrados está a menudo asociada con pautas particulares de "flujos energéticos" subterráneo"" revelados por la técnica de la vara de zahorí, que también se emplea para encontrar agua. (14) La naturaleza de estos "flujos energéticos" es oscura, como la base de la búsqueda con vara de zahorí. Pero no hay duda de que en algunos lugares resulta agradable vivir, mientras que otros crean una sensación de incomodidad, y sería necio excluir la posibilidad de que las pautas de actividad subterránea afecten la calidad de esos sitios.
En muchas partes del mundo, cuando se ha elegido el emplazamiento de un nuevo edificio o una nueva ciudad, la primera penetración del terreno se acompaña de ceremonias cuidadosamente planeadas en el tiempo, para armonizar la nueva empresa con el lugar y el cosmos. Hasta en 1675, en Inglaterra, la piedra basal del Observatorio Real de Greenwich (por la que se convino que pasa el meridiano de longitud cero) fue emplazada en el momento exacto en que el astrónomo real John Flamsteed eligió como el más auspicioso. (15)

La primera penetración de la tierra supone normalmente clavar una estaca, que simboliza el acto de fijar en el lugar la cabeza de la serpiente Tierra. Ese momento geomántico es uno de los significados implícitos en la imagen del héroe -por ejemplo San Jorge atravesando al dragón-. Lo tradicional es que esos acontecimientos sean acompañados por alguna forma de sacrificio. Era común creer que el espíritu del lugar pedía la sangre y el cuerpo de una criatura viva como ofrenda, para reparar el acto sacrílego de abrir el suelo virgen. Debajo o en la construcción se enterraban restos de animales o humanos, reliquias sagradas u otros objetos, como ofrendas al espíritu de la Tierra. Y se creía que el espíritu del animal o la persona sacrificados actuaba como guardián del nuevo edificio contra los espíritus malignos. Por esta razón se enterraban las reliquias de los santos en iglesias y catedrales, a menudo debajo del altar mayor.


Debajo de muchos edificios antiguos de Europa se han encontrado restos de sacrificios de animales; los más comunes son caballos, bueyes y gatos. Incluso en 1895, en Black Horse Drove, en Cambridgeshire. Inglaterra. en los cimientos de una capilla metodista se enterró la cabeza de un caballo, y en 1913 un caballo de tiro fue sepultado en los cimientos del estadio de fútbol de Arsenal, en la zona norte de Londres. (16)
En algunas partes de Europa. como en la Suiza rural, todavía se observan los ritos tradicionales de los constructores de edificios e incluso en la actualidad el emplazamiento de los cimientos de las obras importantes se acompaña de ceremonias.
Pero, en general, el mundo moderno sufre de amnesia geomántica. (17) La creencia de que debe haber ceremonias en e! momento de empezar los cimientos de un edificio nuevo, para establecer una relación armoniosa con el espíritu del lugar en general se descarta como supersticiosa. Y cuando las desdichas se abaten sobre quienes han ignorado esos principios tradicionales, la atribuyen a causas de tipo médico o científicamente reconocido, o bien, sólo a la mala suerte.
El movimiento arquitectónico moderno ha roto deliberadamente con las tradiciones del pasado, encarando la construcción de edificios con el espíritu de la ciencia mecanicista.

Según la frase memorable de Le Corbusier, los edificios son "máquinas para vivir dentro". La mayoría de los planificadores de ciudades y arquitectos con formación científica no saben nada de geomancia ni de los ideales tradicionales de una vida en armonía con un lugar. Y los resultados son demasiado visibles en torno nuestro.


DEL TURISMO AL PEREGRINAJE
Aunque los espíritus de los lugares eluden el análisis en términos de la ciencia mecanicista. su importancia es implícitamente reconocida por los turistas que visitan los sitios famosos por sus cualidades e historias particulares. El turismo es una gran industria moderna, que mueve miles de millones de dólares al año. Muchos de los lugares que actúan como imanes para los turistas son antiguos lugares de poder sagrado: por ejemplo, Stonehenge, la abadía de Westminster, Glastonbury y lona, en Gran Bretaña; los templos, las tumbas y las pirámides en Egipto; cuevas como las de Lascaux y catedrales como la de Chartres en Frdncia; los templos de los mayas en México; los templos vivos en la India y Bali; las ciudades santas de Roma y Jerusalén; las montañas sagradas del Himalaya.
El turismo parece una forma secularizada o inconsciente de peregrinaje. Muchas atracciones turísticas fueron lugares de peregrinación en el pasado, y algunas lo son aún. Pero mientras que el peregrino visita un lugar consagrado como un acto de devoción religiosa, el turista lo recorre como un espectador más o menos despreocupado. El peregrino participa de las cualidades sagradas del lugar y de las observancias religiosas que en él se practican; el turista, no. Los peregrinos agregan algo al poder de un lugar sagrado; los turistas lo sustraen.
El factor primordial del peregrinaje es la intención. Si viajamos como peregrinos a un lugar sagrado, tenemos la esperanza de recibir una inspiración o una bendición, o deseamos dar las gracias.
Podemos enriquecer nuestra intención con las historias de ese lugar y su espíritu, y enterándonos de las experiencias que otras personas tuvieron allí. El viaje en sí es una parte del peregrinaje, igual que la llegada y, como no buscamos comodidades, nos resulta más fácil responder de modo positivo a cualquier dificultad que surja.
Conviene que la aproximación final se realice a pie, para experimentar una sensación del lugar y adaptarse al ritmo antiguo de la marcha. A menudo se acostumbra a circunvalar en torno de un punto sagrado, como reconocimiento de su centralidad. En la mayoría de las tradiciones, se gira en el mismo sentido que el Sol o que las agujas del reloj, pero en algunas, como las de los Bon del Tibet y los musulmanes en La Meca, en sentido contrario. Al entrar en el centro sagrado, normalmente se realizan algunas ofrendas; por ejemplo, se encienden velas o incienso. Quizá se rece. Y a veces se recibe algo (por ejemplo agua bendita) para compartir con quienes nos aguardan en el hogar. Creo que es mucho lo bueno que podría obtenerse de un cambio de actitud, que convierta de nuevo a los turistas en peregrinos. Ir a un lugar sagrado como turista empobrece la experiencia, pero acudir como peregrino la enriquece. En nuestras vidas personales y colectivas, la transformación del turismo en peregrinaje tiene una parte importante que desempeñar en la resacralización de la Tierra.
CAPÍTULO 9
El resurgir de Dios
Vuelve a tener sentido pensar en la naturaleza como algo vivo.

La vieja cosmología de la máquina del mundo, con el ingeniero divino como accesorio opcional, está siendo reemplazada dentro de la propia ciencia (capítulos 4-6). Esto modifica por completo el contexto en que puede concebirse la relación entre Dios y la naturaleza. Porque si todo el cosmos se parece más a un organismo en desarrollo que a una máquina eterna, el Dios de la máquina del mundo o del mundo-máquina resulta sencillamente anticuado.

Si la naturaleza está viva, se puede considerar como enteramente autónoma, sin ninguna necesidad de Dios. Por otra parte, si Dios existe, tiene que ser el Dios de un mundo vivo. En este capítulo considero los modos de concebir la naturaleza, con Dios y sin él.
EL REDESCUBRIMIENTO DEL DIOS DEL MUNDO VIVIENTE
En las últimas dos décadas, con el ascenso del movimiento verde y la creciente conciencia de la crisis ecológica, los miembros de las diferentes tradiciones religiosas se han dedicado a un redescubrimiento de su relación espiritual con el mundo vivo. Una manifestación de este proceso fue un peregrinaje a Asís, el lugar del nacimiento de san Francisco, organizado por la Fundación Vida Silvestre Mundial (WWF) en septiembre de 1986. Entre los peregrinos había musulmanes, cristianos, judíos, budistas e hindúes, y la meta era "celebrar la diversidad de la respuesta del mundo a la naturaleza a través de las doctrinas, las enseñanzas, los símbolos, las artes plásticas, el teatro, la oración, las escrituras, la música, la tradición y la mitología" (folleto de la WWF, 1986). Dentro de las iglesias cristianas, el redescubrimiento del Dios del mundo viviente se está produciendo de diversos modos. Por un lado, se renuevan las tradiciones animistas que prevalecieron hasta la Reforma protestante y el crecimiento de la teoría mecanicista de la naturaleza. El Dios presentado en la Biblia, en las enseñanzas de Jesús, en los escritos de los Padres de la Iglesia, y por los teólogos medievales y renacentistas, era un Dios de la naturaleza viva. El omnímodo poder creador de Dios obraba no sólo en las vidas humanas sino también en la vida de la Tierra y el cosmos. Dios no estaba separado del curso de la naturaleza y la historia humana, sino que era inmanente a él. (1)
Hildegard von Bingen, abadesa y mística del siglo XII, expresó esta visión en uno de sus cantos:
Yo, la vida ígnea de la sabiduría divina,

Enciendo la belleza de las praderas,

Brillo en las aguas,

Ardo en el Sol, la Luna y las estrellas.

Con sabiduría lo ordeno todo. . .

Adorno toda la Tierra,

Soy la brisa que nutre lo que verdea. . .

Yo soy el rocío

Que hace que la hierba ría con la alegría de la vida.

Yo provoco las lágrimas, el aroma de las obras santas.



Yo soy el anhelo del bien. (2)
Además de este redescubrirniento de las tradiciones del cristianismo animista, también se está produciendo un proceso similar en la experiencia de otras religiones. Algunos occidentales han rechazado la religión cristiana para explorar, en cambio, las tradiciones religiosas de Oriente, en particular el hinduismo y el budismo; otros han seguido las tradiciones sufíes que aparecieron en el seno del Islam; hay quienes recurren como fuentes a las tradiciones chamánicas de los pueblos tradicionales; otros han intentado revivir aspectos del paganismo precristiano y la religión de la diosa. En la base de esas búsquedas suele estar la sensación de que el cristianismo y el judaísmo han perdido contacto con la intuición y las experiencias místicas, con las visiones, la percepción de la vida de la naturaleza y el poder del ritual.
Cuando se me presentó la oportunidad de trabajar en la India como fisiólogo botánico de un instituto de investigación agrícola internacional, el país y sus tradiciones religiosas y culturales me atraían tanto que pasé siete años en la región del sur. Para mi sorpresa, al cabo de algunos años, volví a sentirme atraído por el cristianismo. En la India descubrí el poder del peregrinaje, el ritual, las festividades estacionales, la meditación y la oración. Comprendí que eran realidades vivas en las vidas de mis amigos y conocidos hindúes y musulmanes, y en las vidas de los indios cristianos.
También se convirtieron en realidades vivas en mi propia vida. En el redescubrimiento de mi propia tradición me ayudó mucho un monje benedictino, Dom Bede Griffiths, que había pasado muchos años en un pequeño ashram a las orillas del río Cauvery en Tamil Nadu. (3) Permanecí en su ashram durante un año y medio, y allí escribí la primera versión de mi libro A New Science of Life.
LAS RAÍCES ANIMISTAS DEL JUDAÍSMO Y EL CRISTIANISMO
A fines del siglo XJX y principios del XX se consideraba la evolución de la conciencia humana como un ascenso desde el animismo y las creencias mágicas hasta el estado avanzado representado por la ciencia, pasando por la religión y su creencia en espíritus y dioses. La religión, aunque superior al animismo primitivo, aún estaba impregnada del pensamiento mágico y animista. Según este modo de ver, la ciencia había reemplazado a la religión no sólo en virtud de su racionalidad superior, sino porque era un modo más eficaz de manipular el medio al servicio de fines humanos.
Antropólogos eruditos como James Frazer demostraron con pruebas abrumadoras que muchos aspectos del judaísmo y el cristianismo presentaban semejanzas sorprendentes con los mitos y las creencias de muchas otras tradiciones religiosas y animistas. (4)
Por ejemplo, la historia del nacimiento de una virgen tiene muchos paralelos mitológicos, y la rememoración en la Pascua del sacrificio, la muerte y la resurrección de Jesús se asemejaba a los ritos de dioses como Attis y Osiris, cuyas muertes y resurrecciones anuales aseguraban la fertilidad de la tierra. Pero aún más primitiva era la práctica del sacrificio humano y las instituciones de la realeza del sacrificio. Jesús era un rey para el sacrificio, el "Rey de los judíos", según la leyenda en su cruz.
Para Frazer y otros racionalistas, esta demostración de las raíces animistas, mágicas y paganas del judaísmo y el cristianismo permitía descartar estas religiones, elevándose por encima de ellas gracias a la razón. Y en mi propia educación científica, éste me resultó uno de los argumentos más convincentes para reconocer en el cristianismo - como en toda religión- algo esencialmente supersticioso.
Como Frazer, pensaba que la ciencia representaba un modo superior de conciencia. Pero ahora me parece una fuerza del cristianismo el hecho de que se base en una experiencia animista de la naturaleza e incorpore temas mitológicos arcaicos. El cristianismo incluye y transforma pautas arquetípicas profundas de nuestra memoria colectiva. Además, gran parte del cristianismo resulta incomprensible sin una apreciación de su trasfondo mitológico y "primitivo", que incluye los ritos de! sarrificio animal y humano.
ASPECTOS CHAMÁNICOS DEL JUDAÍSMO Y EL CRISTIANISMO
Como a muchas personas, en las dos últimas décadas me han fascinado las tradiciones chamánicas, incluso las que exigen el empleo de plantas psicodélicas. Los antropólogos denominan chamanismo a las prácticas de experiencias visionarias extáticas que se producen entre los pueblos tradicionales de todo el mundo.
Las raíces del chamanismo son arcaicas, y algunos antropólogos las consideran tan antiguas como la propia conciencia humana. Las mitologías de los pueblos chamánicos, su simbolismo y sus técnicas curativas, se basan en la experiencia extática, "cuyos temas comunes son "el descenso al Reino de los Muertos, la confrontación con fuerzas demoníacas, el desmembramiento, la prueba de fuego, la comunión con el mundo de los espíritus y las criaturas, la asimilación de las fuerzas elementales, la ascensión vía el Arbol del Mundo y/o el Ave Cósmica, la realización de una identidad solar, y el retorno al Mundo Intermedio, el mundo de los asuntos humanos". (6)
El chamanismo aclara aspectos de la tradición judeo-cristiana.

Sobre todo, ilumina la figura del propio-Jesús, incluso su muerte en el Arbol, el descenso al infierno, la resurrección y la ascensión al cielo. Descubre las raíces arcaicas de la revelación visionaria, la profecía inspirada, la iniciación por el bautismo y los poderes curativos misteriosos.

En el Libro de Samuel leemos que "antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: 'Venid y vamos al vidente', porque al que hoy se llama profeta (nabí), entonces se llamaba vidente" (1 Samuel 9:9) La institución del vidente del período nómade de los judío) fue modificada después de la conquista de Palestina bajo la influencia de los nabiim, los profetas extáticos de la religión cananea, tales como los profetas de Baal (1 Reyes 18.19 y sigs.; 2 Reyes 10.19). Los videntes, a diferencia de los profetas, no estaban ligados a santuarios. (7) Por ejemplo, cuando Samuel unge a Saúl rey de Israel, le da instrucciones para el viaje que va a emprender, y entre ellas la siguiente:
Después de esto llegarás al collado de Dios, donde reside el gobernador de los filisteos; cuando entres, en la ciudad encontrarás un grupo de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. (I Samuel 10:6-6)


En la Iglesia primitiva, los dones carismáticos del Espíritu Santo, incluso los de curar, hablar en varias lenguas y profetizar, se expresaban en estados semejantes al de la posesión chamánica.

Estos dones han sido cultivados en las diversas sectas pentecostales y, en virtud de la reciente renovación chamánica, son ahora ampliamente invocados en la corriente principal del cristianismo, que incluye a las Iglesias Metodista, Anglicana y Católica Romana.


La experiencia visionaria, a veces inducida mediante prácticas como el ayuno, es un rasgo recurrente del misticismo cristiano y, como la tradición profética hebrea, tiene muchos precedentes en las visiones extáticas de los chamanes. En este siglo han aparecido en América formas psicodélicas exóticas del cristianismo, en las que se ingieren ceremonialmente, como forma de comunión cristiana, ciertas plantas psicoactivas empleadas en las tradiciones chamánicas indígenas. Una de esas iglesias es la Iglesia Nativa Americana del Sudoeste, que usa el peyote, cacto que contiene mescalina. Otra se está difundiendo entre los pueblos selváticos del Amazonas, con una comunión de ayahuasca o daime, una mezcla psicodélica de plantas amazónicas. (8)

La patrona de estas iglesias amazónicas es la Virgen María, bajo la forma de Reina de la Selva.



Las iniciaciones rituales (como el bautismo por inmersión total que practicaba en el jordán san Juan Bautista) eran claramente eficaces de un modo "sólo simbólico". Muchos de esos bautizados tenían la experiencia de morir y nacer de nuevo, un fenómeno fundamental de los ritos de iniciación de todo el mundo. Algo análogo se produce espontáneamente en la experiencias de casi-muerte. (9)
Estas experiencias, caracterizadas por una pauta común, incluyen elementos tales como un sentimiento abrumador de paz y bienestar, el estar fuera del propio cuerpo, flotar o ser impulsado a través de un vacío oscuro, percibir una luz brillante, blanca o dorada, y encontrarse o comunicarse con una "presencia" o "ser de luz", momento en el que se decide el propio destino, con una visión panorámica de la propia vida, la entrada en un mundo de belleza suprema y el reconocimiento de seres queridos muertos, con los que se conversa, y algunos otros elementos trascendentes. El fenómeno suele producir un efecto profundo sobre la persona que lo ha experimentado y, entre otros fenómenos, disminuye en gran medida el miedo a la muerte. (10)
Me parece muy probable que Juan el Bautista haya sido un "ahogador". (11) Si mantenía a los iniciados bajo el agua un tiempo suficientemente largo, éstos realmente experimentarían una sensación de muerte y resurrección -experiencia capaz de cambiar sus vidas-. Aunque en la mayoría de las iglesias cristianas el bautismo de los niños pequeños por aspersión con agua bendita deja en el camino gran parte de las características iniciáticas originales de la práctica, los bautistas siguen bautizando a adultos con un ritual de inmersión total, y son las iglesias bautistas las que ponen mayor énfasis en la experiencia de renacimiento. Así, su forma de cristianismo se centra en esa experiencia de conversión.
LA MADRE DE DIOS
La Virgen María es la forma predominante en que los cristianos han honrado y rendido culto a la Madre. Fue proclamada Madre de Dios en el Concilio de Efeso del año 431 y su culto se difundió rápidamente en toda la cristiandad. María asumió progresivamente los títulos y los atributos de una variedad de diosas precristianas; muchos de sus santuarios estaban en lugares antes consagrados a diosas, como en Efeso, sede del gran templo de Artemisa. El proceso se produjo en toda Europa y continuó en América latina y otras áreas evangelizadas por los católicos romanos. En México, por ejemplo, sólo diez años después de la conquista española, a un converso azteca se le apareció María en una visión, con la forma de la Virgen de Guadalupe, pidiéndole que se construyera una iglesia en el lugar exacto en el que había habido un templo de Tonantzin, la diosa madre azteca. (12)
Nuestra Señora de Guadalupe es una virgen negra, tanto en su forma mexicana como en la original española. Las imágenes negras o morenas de Mana han sido objeto de una veneración profunda en muchas partes de la cristiandad -entre ellas Walsingham, Inglaterra, y Chartres, Francia. Se cree que las formas morenas de María tienen muchos poderes milagrosos, incluso el de conceder fertilidad a las mujeres estériles. La Virgen de Guadalupe original, en España, era obradora de milagros. Se decía que su antigua imagen había sido hallada en una cueva por un pastor. al que se le había aparecido junto al río Guadalupe a principios del siglo XIV.
Su santuario se emplazó en esa misma cueva, donde se encuentra hasta el día de hoy. Tanto Col cm como Cortés peregrinaron allí antes de embarcarse hacia América. (13)

Nadie sabe cómo surgió la tradición de las vírgenes negras, pero su significación simbólica seguramente depende en parte de la asociación con la tierra y la muerte. (14)

La Gran Madre de las religiones arcaicas era fuente de vida y fertilidad, y la matriz a la que retornaba toda vida. La diosa negra hindú, Kali, es la Gran Madre en su aspecto destructor, pero también fuente de Ja nueva vida. y la virgen María se asocia con la muerte, tanto como con la fertilidad y la nutrición: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte".

El culto a María sigue siendo un rasgo esencial del cristianismo católico y ortodoxo.

Pero se reprimió durante la Reforma en los países protestantes; se profanaron sus santuarios y la devoción a ella fue denunciada como una forma de idolatría (capítulo I).

Aunque las sectas protestantes más radicales mantienen su oposición a la "mariolatría", la Iglesia Anglicana ha restaurado gradualmente los santuarios, los peregrinajes y la devoción marianos.

El culto a María ha sido muy revitalizado y fortalecido por el Papa Juan Pablo II, él mismo es un ardiente devoto de la milagrosa Virgen Negra de Czestochowa, consagrada reina y patrona de Polonia por el rey Jan Casimir en 1656. Después de ser elegido Papa, Juan Pablo II realizó en 1979 una peregrinación a ese santuario, en el cual consagró a la Virgen Negra como Madre de la Iglesia "cuando el segundo milenio de la historia del cristianismo sobre la Tierra está por llegar a su término". Concluyó su oración con las siguientes palabras:
¡Cuántos problemas, Madre, no debería mencionarte en este encuentro! Te los confío todos, porque nadie los conoce y los comprende mejor que tú. Te los confío en el lugar de la gran consagración, desde el cual se tiene una visión no sólo de Polonia sino también de toda la Iglesia en las dimensiones de los países y los continentes toda la Iglesia en tu corazón maternal.
Yo, que soy el primer siervo de la Iglesia, te ofrezco toda la Iglesia y aquí te la confío con inmensa confianza, Madre. Amén. (15)
Durante toda la década de 1980, en varias partes del mundo ha habido visiones persistentes de la Virgen María; las más notables comenzaron en Medjugorje, Yugoslavia, en 1981, el 24 de junio, día de san Juan Bautista. Allí se anunció como Reina de la Paz. Muchos de sus mensajes se refieren al mundo en crisis; pide a la gente que crea en la gracia de Dios antes de que la oscuridad inunde el mundo. (16) El Papa proclamó un Año Mariano en 1987-1988, durante el cual hubo preces especiales en toda la Iglesia Católica, y muchas oraciones se dirigieron a la Virgen.




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